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lenque como su partidario más acérrimo, dando lugar también á que le cultivaran otros médicos escandinavos. La cuestión de la sifilización, estudiada en Cristianía por una comisión científica (1856), fué causa de discusiones y experimentos múltiples. Se demostró ante todo que el nombre de sifilización era poco oportuno, y se propuso la denominación de inoculación chancrosa curativa (Faye). Además se vió que la inmunidad era sólo temporal y local, pues con pus reciente al cabo de algún tiempo se obtienen resultados positivos en otros puntos, esto es, nuevas úlceras por inoculación. Por otra parte, el resultado terapéutico de la sifilización debe considerarse únicamente como consecuencia de una derivación que puede conseguirse lo mismo por la inoculación de substancias acres (aceite de croton, tártaro emético, etc., Langenbeck, Hjoert, Parcot), de modo que este método, fundado en premisas erróneas (puesto que el virus chancroso, identificado erróneamente con el virus sifilítico, no puede transmitir á nadie la sífilis ni librar á nadie de ella), fué abandonado por completo y no se usa ya en la actualidad.

SIFILOMA (de sífilis, y el sufijo oma, tumor, neoplasma): m. Patol. Producción neoplásica de origen sifilítico.

Constituye el sifiloma uno de los síntomas principales, acaso el único, del período primitivo de la sífilis: éste se extiende desde el momento del contagio local á aquél en que aparecen trastornos funcionales y materiales que indican la intoxicación general. La incubación (V. SIFILIS) tiene duración variable, aun en sujetos que ha yan adquirido casi á la vez la sífilis en la misma fuente.

Abre la marcha, en el punto infecto, una mancha que después se eleva en el centro en forma de pápula rojo-obscura, luego se descama, trasuda, se exulcera, y en ocasiones se convierte pronto en verdadera ulceración Entretanto la infiltración se extiende, profundiza, avanza el trabajo destructor y se convierte en una dureza perfectamente circunscrita, compacta y fibrosa. La erosión segrega poca serosidad y se cierra muy pronto. A la vez va desapareciendo la induración, llegando en ocasiones á disiparse por completo. Por término medio, en los casos en que se inoculó el virus, sobrevinieron las adenopatías á los once días de la enfermedad. En los casos de contagio accidental la incubación es algo más larga (por término medio tres ó cuatro semanas); en ocasiones excepcionales fué de pocos días y á veces de 12 à 16 semanas (téngase en cuenta que no siempre puede asegurarse la fecha exacta de la infección.

Es innegable, de todos modos, que la inoculación artificial da sus frutos mucho más pronto. Esto puede depender de que la materia inoculada ofrece un grado de concentración especial, y se lleva en cierta cantidad á la piel sana por debajo de la epidermis, donde se mezcla necesariamente con el corion. En el contagio accidental no existen esas condiciones que facilitan la absorción del virus. Este, diluído en serosidad, pus, etc., opone cierta resistencia á las causas que amenazan quitarle de aquel sitio; por lo demás, aun cuando caiga sobre una solución de continuidad, la infiltración que suele existir por debajo no se halla en las mejores condiciones para facilitar su camino á la infección.

En todo caso de sífilis adquirida, el sifiloma, es en realidad un elemento necesario; sin él no hay intoxicación. Sin embargo, su corta dura ción y el sitio que a veces ocupa pueden hacer que sea difícil y aun imposible encontrarlo. Se desarrolla vive en el mismo punto en que se ha depositado el virus. Su germinación y multiplicación se revelan por una alteración hiperplásica (pápula, nódulo, elevación); sus elementos linfoideos constitutivos degeneran, se desprenden, son reabsorbidos ó se reorganizan según los casos. También es posible que sobrevenga una solución de continuidad que a veces dura algunas semanas y en ocasiones pocas días, ó solución de continuidad á menudo erosiva ó exulcerativa, casi nunca ulcerosa, que se abre á expensas de los tejidos linfoideos de infiltración, que segrega serosidad contagiosa y que va acompañada de una infiltración, a menudo tan superficial que no merece el nombre de úlcera.

La sifiloma se manifiesta, ora con una mancha eritematosa redonda, oval, circunscrita, seca, descamativa, más tarde húmeda, con base dura,

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superficial, ora con una pápula ó tubérculo, es decir, una elevación más pronunciada de la mancha. La eflorescencia, seca en los primeros días, se torna después húmeda, pierde parte de su epitelio (erosión), ofrece el color blanco amarillento de un producto diftérico y da una secreción serosa escasa. En algunos casos comienza por ser una pápula plana, es decir, deprimida y hasta convexa, ó bien parece un tumorcito nudoso ó hemisférico, que puede erosionarse y segregar virus. En cuatro ó cinco días de trabajo puede declararse una elevación limitada, bastante dura, indolente, con erosiones y acompañada de adenopatías; sin embargo, sólo en corto nú mero de enfermos se declara en tan poco tiempo esa síntomatología.

Pasadas tres ó cuatro semanas (en cuyo tiempo la base se hace más dura, sin haber dado lugar á una solución de continuidad ni á una verdadera descamación) la pápula puede disiparse, dejando en su lugar una depresión obscura y violácea. En cambio otras veces la dureza se ensancha y profundiza, la pérdida de substancia crece y se manifiestan las adenopatías.

La infiltración no hace el tejido pastoso, ju goso, reductible por la presión, como sucede en el edema y en la tumefacción flogística ordinaria, pero determina una dureza especial, no sólo por su carácter circunscrito, sino también por las sensaciones que suminista. Es una dureza perfectamente limitada, que cesa bruscamente al nivel del tejido sano, que no se pierde gradualmente, sino de un salto (por decirlo así), y que da al tacto la impresión de una dureza seca, elástica, como de un cuerpo extraño que estuviera encajado en el tegumento normal. Dicha dureza puede compararse á un trozo de cartón ó caucho, de fibroma ó de cartílago. Varían sus dimensiones desde algunos milímetros á 3 ó 4 centímetros cuadrados. Puede ofrecer la forma y volumen de medio guisante, de un grano de maíz y hasta de una avellana, que estuvieran introducidos por completo ó en parte en el tejido, de un verdadero callo que se hubiera desarrollado en aquel punto; otras veces la dureza se extiende algo en superficie, para formar un disco, una placa, una lámina que, palpada entre los dedos, transmite la sensación como de un trozo de pergamino ó naipe algo consistente, con una base y una periferia cuyo tejido ofrece la consistencia normal.

Al lado de la induración callosa ó nudosa puede describirse la induración laminar, con sus dos variedades, apergaminada y foliácea ó papirácea. Existen casi siempre razones anatómicas que deciden en los diversos puntos la forma y grado de la induración, haciendo que aumente en superficie ó en profundidad; por lo demás, aun en una misma localidad (los pezones de las mamas, la lengua, etc.), son posibles una y otra forma de esclerosis. La induración superficial puede, resolviéndose en la parte central, tomar la forma anular; esto se ve en ocasiones, desde el principio en el orificio de la uretra, tanto en el hombre como en la mujer; penetrando en el conducto ofrece quizá la forma cilíndrica. En el borde de la lengua, en los pezones, parece un surco lineal. La erosión suele desaparecer una vez iniciada la infiltración, empero hay casos en que pasan dos semanas después de haberse declarado la solución de continuidad. Por lo general éste se reduce á una simple pérdida del epitelio ó de la epidermis más superficial (erosión); otras veces llegan á estar destruídas las papilas (exulceración); en casos excepcionales se destru ye el corion á cierta profundidad ó en todo su espesor (úlcera).

Si la induración superficial acompaña ó sigue á la erosión, la ulceración, la úlcera, descansan sobre infiltrados nudosos, los cuales ofrecen también á veces cierta erosión. Las erosiones pueden tener el tamaño de un grano de mijo, de una lenteja y hasta de una almendra; pueden ser circulares, ovales, punteadas y lineales; ora residen sobre una superficie plana y protuberante, ora aparecen al mismo nivel que el tejido que las rodea. El fondo es lardáceo, amarillento ó rojo sucio, casi siempre reluciente, barnizado y húmedo. Unidas varias erosiones pueden simular un herpetismo (sifilma herpetiforme). Des de los bordes de la exulceración de la úlcera hasta el fondo existe generalmente una pendiente gradual que las puede dar aspecto de em

budo.

Por lo general la induración es más extensa

que la pérdida de substancia, la cual no aparece (salvo la existencia de complicaciones) ni una sola vez fuera de los límites de aquélla.

El sifiloma que reside fuera de los órganos genitales(sifiloma extragenital), tanto en el hombre como en la mujer, puede presentar los rasgos más característicos; aun en las mamas de la mujer es muy raro que no ofrezca una fisonomía explícita. En los mismos genitales femeninos la mayor parte de los sifilomas presentó induraciones decisivas, por las cuales se les pudo diagnosticar á primera vista.

La configuración del sifiloma es tan simétrica que podría siempre dividirse en dos partes. Si varios sifilomas se funden entre sí, ó sì la indu ración se difunde con cierta amplitud por los linfáticos aferentes, falta esa simetría, que también pueden modificar la gangrena y el fagede nismo. Por lo general el sifiloma tiene en el centro color rojo obscuro sucio, á menudo con puntos equimóticos en su seno; alrededor de la neoplasia se ve una zona más pálida y luego otra más obscura que la segunda y más clara que el disco del centro, viniendo después un aspecto algo irisado por la existencia de ciertos elementos emigrados; la placa endurecida tiene color variable (gris, amarillento, etc.). La misma evolución de la enfermedad, con las modificaciones inherentes al círculo sanguíneo, hace que prevalezca tal ó cual color.

La secreción es serosa ó serosanguinolenta, rara vez seropurulenta, algo viscosa, fácilmente concrescible, sobre todo en contacto del aire. En el centro, donde las papilas, llenas de sangre, se hallan al descubierto, puede salir alguna gota de dicho líquido. En ocasiones la pérdida de substancia se cubre de un exudado difteroide, muy adherente, fibrinoso. Nunca hay supuración franca cuando no intervienen irritaciones especiales. Las falsas membranas se forman casi exclusivamente cuando la enfermedad reside en las mucosas; si, por el contrario, radica en la piel, se cubren de escamas y costras. En la localización mixta, mucosocutánea (labios de la vulva, prepucio), pueden coincidir el exudado gris, las costras y las escamas.

El sifiloma nace, crece, se erosiona y disipa ordinariamente sin que existan dolores; tampoco los provocan, en muchos casos, las lociones detersivas, las medicaciones emolientes, las manipulaciones necesarias para el diagnóstico. Como en todos los procesos vitales (dice Bréda, Manual práctico de enfermedades venéreas y sifilíticas, traducción española del Dr. Carreras Sanchis, Madrid, 1889), desde la aparente estacionalidad se pasa casi insensiblemente á la reparación. El color local se hace más claro, restaurase la falta de tejido y cesa el exudado. Un anillo epitelial ó epidermoidal liso, reluciente, rojo-amarillento, limita más y más la solución de continuidad y rápidamente le cubre por completo. También la induración va disminuyendo, el tejido se torna pastoso, blando, y desaparece. En ocasiones queda, durante meses y años enteros, un indicio, un resto de la induración, que, unido á cierta pigmentación, denota el sitio por el cual se abrió paso el virus; pocas veces queda una verdadera aunque pequeña cicatriz. En la mitad próximamente de los casos, algunas semanas bastan para alejar de la localidad todo vestigio del mal; esa desaparición completa, absoluta, se observa con más frecuencia en las mucosas, donde la dureza suele ser más plana y la resolución más pronta que en la piel.

La duración del sifiloma se halla subordinada á diversas circunstancias. Los muy voluminosos y compactos ceden con gran lentitud; en cambio los pequeños y superficiales lo hacen rápidamen te; los del cuello uterino curan con prontitud extraordinaria; cuando están situados alrededor de la uretra y de la piel se disipan poco a poco. Las irritaciones locales de cualquier índole, la incuria, las complicaciones, el embarazo, pueden retardar la reintegración.

El sifiloma, pues, se distingue por su larga incubación, por su benignidad, indolencia y curabilidad espontánea; puede no presentar nunca solución de continuidad, ó bien ser ésta muy superficial y de corta duración. A veces constituye una lesión insignificante. Su aparente benignidad, unida á la larga incubación y á hallarse situado en no pocos casos fuera de los genitales, hace que no impresione bastante su presencia, ni aun á la persona más cuidadosa de su propia salud, al individuo más aprensivo.

todas, ó por los menos las dos inferiores; ovario ínfero, con el vértice ligeramente saliente, bilocular, con óvulos numerosos y anátropos insertos longitudinalmente sobre ambas superficies del tabique medianero; estilo incluído y estigma saliente, bilobulado, con los lóbulos divergentes, orbiculares; cápsula bilocular, que se abre por la parte saliente de su ápice en dos valvas con dehiscencia loculicida; semillas mumerosas, muy pequeñas, con la superficie sembrada de hoyitos; embrión ortótropo en el eje de un albumen carnoso, con la raicilla próxima al ombligo y centípeta.

Generalmente el sifiloma es único; con todo, ápicales del Nuevo Mundo, y son plantas herbá veces se ven dos, tres, cinco y hasta siete en un ceas ó fruticosas, tendidas, trepadoras ó volubles, mismo individuo. Los múltiples suelen aproxi- con las hojas alternas, enteras, acorazonadas y marse tanto en su crecimiento, que llegan a fun- obtusas; los pedúnculos axilares uni, bi ó muldirse entre sí. Reconocen un origen contemporá- tifloros, y las flores grandes y hermafroditas; cáneo, y por consiguiente su aparición es casi siliz coloreado, tubuloso, con el tubo soldado con multánea. Algunos días después de que aparezca el ovario en su parte inferior, y en la superior el sifiloma pueden formarse, por efecto de la ventrudo, curvo, con el limbo dividido en tres irradiación hiperplásica, bien en el tejido celular lóbulos iguales; seis estambres insertos sobre un circunvecino, bien en una porción circunscrita disco epigino, con los filamentos muy cortos, de la red linfática superficial, focos de infiltra- casi nulos, y las anteras extrorsas, biloculares, ción, de engrosamiento, semejantes al sifiloma, y adheridas por su dorso al estilo; ovario ínfero que se parecen á las induraciones que se ven en con seis celdas, con óvulos numerosos insertos la herida ó en la cicatriz de un prepucio, etc., de en dos series en los ángulos centrales, horizontadonde se ha separado por la escisión el fenómeno les y anátropos; estilo corto y estigma partido bra): f. Bot. Género de plantas (Siphogyne) SIFOGINA (del gr. oipwv, tubo, y ywvý, hemprimario. Estas manifestaciones no dependen de en seis divisiones radiantes; el fruto es una cáp- perteneciente a la familia de las Compuestas, una nueva contaminación. sula coriácea, desnuda, con seis celdas y que se abre en otras tantas valvas por dehiscencia sepcionídeas, cuyas especies habitan en el Cabo de subfamilia de las tubulifloras, tribu de las seneticida, semillas numerosas con la testa coriacea, prolongada en margen membranosa, con rafe ancho, fungoso, suberoso, que queda impreso en el ápice de la chalaza; albumen carnoso ó córneo, denso, y embrión muy pequeño, situado en la base del eje del albumen; raicilla centripeta.

La índole de este artículo y el carácter especial del asunto que trata impide entrar en mayores detalles.

Al formular el pronóstico del sifiloma hay que tener en cuenta la neoplasia por sí misma, y más aún sus relaciones con la infección general. Por lo que á él toca, es una lesión leve, indolente, que cura de un modo espontáneo y que sólo en casos excepcionales lleva consigo complicacio nes, generalmente leves. Aunque resida en los labios, en la lengua, en los carrillos, en la gargauta, no suele perturbar de un modo notable la masticación, la deglución, ni las funciones gás tricas. Las mismas adenopatías que lo circundan no causan regularmente molestias dignas de mé

rito.

Respecto al tratamiento, téngase muy en cuenta lo dicho en el artículo SíFILIS. La medicación local, que debe aplicarse al sifiloma en la generalidad de los casos, se resume en pocas pala bras: <cuanto menos se haga, mejor es» (Bréda, loc. cit.). «Con la higiene, el agua y las hilas, se cura fácil y rápidamente, ó más bien se deja curar; y no hay otra cosa que hacer, porque su tendencia consiste en curar por sí solo, de un modo espontáneo» (Fournier). Conviene, desde que aparece este accidente, desde el primer ingreso en el territorio de la sífilis, evitar las fatigas materiales, la exposición á las temperaturas extremas, etc. Será útil tener limpia y protegida la parte con unas hilas ó una compresita untada de emplasto mercurial, ó bien pasar por encima de ella, mañana y tarde, ungüento mercurial ó calomelanos, para favorecer la resolución de la induración. Tiene asimismo sus indicaciones el iodoformo.

En las balanopostitis infectantes las inyeccio

nes con disoluciones de ácido fénico ó de sublimado podrán no bastar para impedir la gangrena que amenaza por compresión, y entonces se des bridará el prepucio haciendo una incisión. En el orificio de la uretra, y en una porción más interior del conducto, podrá el sifiloma producir estrecheces que dificulten la micción; entonces es útil intervenir á tiempo, aplicando candelillas cónicas, dilatadores de Dittel, etc. No se olvidará en estos casos el unguento ó el emplasto mercurial, que se debe introducir en la uretra, y también puede convenir un amasamiento moderado. El nitrato de plata puede servir cuando el foco tiene mal carácter o es demasiado vegetante ó at mico; las demás veces no es necesario, é irrita extraordinariamente.

Se debe plantear inmediatamente el tratamiento general cuando aparece el sifiloma (tratamiento preventivo), ó bien es mejor esperar las manifestaciones secundarias (método expectante)? Contestado á esta pregunta, dice el Dr. Bréda, director del Instituto Dermosifilopático de Padua: «Por nuestra parte, durante tres años hemos empleado el tratamiento preventivo por me. dio de los mercuriales, y, durante otros dos, con los iódicos; en cambio, en los últimos siete años hemos esperado los efectos de la sífilis generalizada antes de recurrir á tales específicos. Hasta ahora no hemos visto que las consecuencias de la expectación sean desastrosas, ni que el tratamiento preventivo asegure el porvenir mejor que el expectante; lo que conviene siempre es una higiene sana, rigurosa y continuada. El ioduro de potasio tiene, al parecer, mayor influencia sobre la fiebre que el mercurio. Este, sin duda alguna, puede activar la resolución de la esclero

sis.

SIFISIA: f. Bot. Género de plantas (Siphisia) pertenecientes á la familia de las Aristoloquia ceas, cuyas especies habitan en las regiones tro

Buena Esperanza, y son plantas fruticosas muy ramificadas, con las hojas alternas ú opuestas, lineales, algo carnosas, bien enteras ó bien trífidas en su ápice, generalmente vellososedosas ó pubescentes, rara vez lampiñas, con las cabezue. las en racimos ó umbelas, alguna vez solitarias, casi globosas y cubiertas después de la antesis de tomento lanudo y apretado, formado por pelos blanquecinos ó rojizos; cabezuelas multifloras, heterógamas, con las flores del radio liguladas ó casi femeninas y las del disco tubulosas y 'masculinas; involucro doble, el exterior acampanado, con cuatro ó cinco escamas aovadas y libres, y el interior con muchas, soldadas entre sí y lanudas por la cara exterior; receptáculo pajoso; corolas del radio semiflosculosas, con la ligula trasovada, dentada en el ápice ó casi tubulosas, con el limbo entero y truncado oblicuamente; las del disco flosculosas, con tubo quinquedentado; anteras sin apéndices y estilos bífidos en las flores del radio, y sencillos, mazudos y truncados en las del disco; aquenios del radio, únicos que existen, comprimidos y sin alas; vi

SIFNEO (del gr. odveús, topo): m. Zool. Géne-
ro de mamíferos del orden de los roedores, fami-
lia de los múridos, tribu de los sifneínos, que
ofrece los siguientes caracteres: dientes incisi-
3
vos anchos, planos y sin surco; molares (
3
con prismas y sin raíces; calavera ancha y decli-
ve por detrás; apófisis cigomática siempre con
dos raíces; paladar óseo escotado entre los últi-
mos molares; cabeza apenas truncada y plana;
hocico desnudo; ojos pequeños; orejas reducidas
á un borde tan sólo en la abertura del oído; los
tres dedos medios de las extremidades anteriores
con uñas largas, robustas y en forma de cuchillo;
las extremidades posteriores, más débiles todas,
con cinco dedos.

La especie tipo de este género es el Siphneus
aspalar Pall., que habita en Altai.

SIFNOS: Geog. V. SIFANTO.

SIFOCÁLIZ (del gr. oípwv, tubo, y káλuğ, cá-
liz): m. Bot. Género de plantas (Siphocaly)
perteneciente á la familia de las Escrofularia-
ceas, cuyas especies habitan en los países fríos
del hemisferio boreal, y son plantas fruticosas,
inermes, con las hojas arrolladas en la estiva-
ción, esparcidas, palmeadolobuladas ó hendi-
das, con pecíolo ensanchado en su base, semi-
abrazador, y flores dispuestas en racimos colgan-

tes, con una bracteita en su mitad ó en su base,
ó dos cerca del ápice; flores verdosas, blanqueci-
nas ó amarillas, alguna vez dióicas por aborto;
cáliz con el tubo aovado, soldado con el ovario, y
el limbo súpero, colorido, acampanado ó tubulo-
so y partido en cinco divisiones iguales; cinco
pétalos insertos en la garganta del cáliz, peque-
ños y escamiformes; estambres en igual número
insertos con los pétalos, alternos con éstos é in-
cluídos; ovario infero, unilocular, con dos pla-
centas parictales, nerviformes y opuestas; óvu-
los numerosos, pluriseriados, sostenidos por fu-
nículos cortos, insertos oblicuamente; dos esti-
los libres ó algo soldados en su porción inferior,
terminados por estigmas sencillos; el fruto es
una baya coronada por el limbo del cáliz, que se
marchita y se arruga, pero no se desprende, y
tiene una sola cavidad llena de pulpa y con se
millas generalmente bastante numerosas; semi-
llas angulosas, con la testa gelatinosa, con rafe
libre y tegumento interior crustáceo adherido
al albumen; embrión ortótropo, muy pequeño,
situado en la base de un albumen casi córneo y
con la raicilla centrífuga.

SIFOCAMPILO (del gr. oipwv, tubo, y kaμ-
Túλos, encorvado): m. Bot. Género de plantas
(Siphocampylus) pertenecientes á la familia de
las Lobeliáceas, cuyas especies habitan en las
regiones tropicales de América, y son plantas
sufruticosas, con las hojas alternas ú opuestas,
pecioladas, aserradas, y las flores axilares, solita-
rias, pediceladas, rojas, rara vez reunidas en raci-
mos ó corimbos; cáliz con el tubo cónico-inver-
tido, apeonzado ó hemisférico, y el limbo súpero,
quinquefido, con la corola inserta en lo alto del
cáliz, tubulosa, con tubo generalmente algo en-
corvado, y limbo quinquéfido, bilabiado, con las
lacinias casi iguales ó las dos superiores algo
más largas; cinco estambres insertos con la co-
rola, con los filamentos y anteras soldados; es-
tas últimas barbadas o mucronadas en el ápice

lano nulo.

SIFOMÉRIDO (del gr. oipwv, tubo, y μépos, parte): m. Bot. Género de plantas (Siphomeris) perteneciente á la familia de las Apocináceas, cuyas especies habitan en las regiones tropicales y subtropicales del Antiguo Mundo, y son plantas arbóreas ó fruticosas, con las hojas alternas, pecioladas, enterísimas, cubiertas de pelos estrellados, blanquecinas por el envés, con tres á siete nervios; estípulas laterales y geminadas; pedúnculos axilares ó terminales apareados, terminados por umbelitas bracteoladas, desnudas ó involucradas; cáliz de cinco sépalos lineales ó lanceolados, coloridos por la cara interna y val vados en la estivación; corola de cinco pétalos hipoginos más cortos que el cáliz, enteros ó escotados en el ápice, con una glandulita adherida ó una fosita nectarífera en la cara interna de su base, con prefloración arrollada; estambres numerosos, con los filamentos filiformes, libres, y las anteras didimas, biloculares y longitudinalmente dehiscentes; ovario sentado en el ápice del artejo que sostiene los estambres, con dos ó cuatro celdas sencillas ó dobles por la existencia de un tabique longitudinal, con óvulos horizontales y anátropos, solitarios ó geminados, rara vez tres ó cuatro, superpuestos en el ángulo central; estilo sencillo y estigma muy brevemente bi ó cuadripartido; el fruto es una drupa cuadrilobulada, con uno ó cuatro núcleos óseos

y

lisos ó biloculares y dispermos; semillas erguidas ú horizontales, con la testa membranosa; embrión ortótropo, carnoso, en el eje de un albumen abundante y casi tan largo como él, con los cotiledones planos, foliáceos, y la raicilla cilindrica, próxima al ombligo, ínfera ó centrípeta.

SIFÓN (del lat. sipho; del gr. oipwv): m. Tubo metálico, generalmente arqueado, que sirve para el más corto se sumerge en el envase que ha de trasegar líquidos. Tiene dos brazos desiguales;

vaciarse

el más largo entra en el que ha de llenarse, colocado en el nivel inferior. Se hace el vacío en el tubo y al instante empieza el trasiego.

- SIFÓN: Fís. Nada más sencillo que la teoría física del sifón, ó la explicación de la corriente que se entabla á través de éste: todo se reduce á que se establece y mantiene una diferencia de potencial gravitatorio.

Sea A (fig. 1) un vaso con un líquido cual

quiera, y BCD un tubo doblemente encorvado

con una rama corta introducida en parte en el vaso y la otra más larga al aire libre y todo él lleno del mismo líquido. Tendremos un sifón por cuya extremidad D se establecerá una salida de líquido por las razones siguientes. Consideremos la hoja o capa mu de líquido que está en la parte más alto del sifón, y analicemos las presiones á que está sometida. En la dirección a'm experimenta una presión igual á la presión atmosféri ca H, que se transmite á través de la columna líquida aB, disminuída en el peso de una columna líquida de altura aa' ó h, es decir, H-h. En el sentido opuesto b'm aquella misma capa mn experimenta la presión atmosférica H, que se transmite á través de la columna líquida DC, disminuída en el peso de una columna líquida de una altura igual a Db' ó h'. Y como Db' es mayor que aa', esta última presión es menor que la primera ó la que se ejerce en el sentido a'm, y la diferencia está representada por el peso de una columna de líquido de una altura igual á Db ó h'-h; por tanto, la capa mn será impelida de Chacia D por una fuerza igual á dicho peso, y esta presión es la que determina la salida del líquido. Como se ve, para que se produzca la salida del líquido por el sifón es preciso que h sea mayor que h, es decir, que la salida por el

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orificio D continuará mientras el nivel ab no descienda por debajo de D. Si h=h', habría equilibrio y no saldría líquido; si h'<h, el líquido contenido en el sifón volvería al vaso.

Si el vaso A estuviera cerrado, muy pronto el líquido cesaría de correr por el sifón, pues no teniendo libre acceso el aire à la parte superior del vaso la presión H va disminuyendo y la diferencia de presión interior y exteriormente se hare nula.

La teoría dada del sifón es aplicable al funcionamiento de este aparato, cualquiera que sea el medio ambiente, siempre que la densidad del líquido trasvasado sea superior á la del fluido ambiente. Así, el sifón funcionará de la manera explicada si se emplea en el interior de un líqui do, el agua por ejemplo, para trasvasar mercurio de un vaso superior A á otro vaso inferior B. Pues si Py P' son las presiones que se ejercen en las superficies de separación de los líquidos en A y B, h la diferencia de nivel de estas superficies y Dy d las densidades de los dos líqui dos, la presión transmitida de abajo á arriba á la capa de líquido en el sifón, situada al nivel de la superficie de separación en A, es P; y la presión transmitida de arriba á abajo á la misma capa es PhD = P-h(D-d), que será menor siempre que Dd.

Si esta condición no queda satisfecha, el sifón funcionará en sentido inverso. Compruébase esto experimentalmente enlazando por un sifón dos vejigas que contengan agua, é introduciendo el conjunto en una cuba de mercurio. Se puede hacer también la experiencia por medio del petróleo y el agua con un aparato adecuado al objeto.

Para que el sifón funcione es preciso que esté lleno del líquido que se quiere trasvasar, y esto se consigue de diferentes maneras. Cuando la naturaleza del líquido y las dimensiones del sifón lo consienten, lo más sencillo y cómodo es hacer una aspiración por la extremidad que queda al aire libre ó de la rama larga, estando la otra extremidad introducida en el líquido que se quiere trasvasar. Para poder seguir este procedimiento cuando es peligroso ó incómodo que

el líquido llegue a la boca, llevan algunos sifones un tubo adicional adaptado á la parte inferior de la rama exterior, como se representa en la fig. 2, por el que se hace la aspiración, después de tapar el orificio de salida de esta rama

Figs. 2 y 3

larga. El tubo adicional lleva algunas veces hacia su parte media un ensanchamiento (fig. 3), donde el líquido sube muy lentamente, para evitar que no llegue à la boca, si se aspira muy bruscamente.

Cuando el sifón tiene grandes dimensiones hay que llenarle del líquido que se quiere trasvasar haciendo la succión por medio de una bomba ó echando este líquido en él por un orificio que lleva en la parte superior y estando cerrado en sus extremidades por medio de llaves dispuestas al efecto.

La velocidad de salida de un líquido, y por tanto la cantidad de éste, vertida en un mismo tiempo, será constante, siempre que la diferencia de nivel entre el orificio de salida y la superficie libre del líquido en el vaso sea constante. Para conseguir esto no hay más que poner un flotador á la rama del sifón que entra en el líquido y disponer el aparato de modo que pueda descender á medida que el nivel del líquido en el vaso baje, lo cual es realizable suspendiendo el sifón de un cordón que pasa por dos poleas y que mantiene tenso un peso un poco menos pesado que el sistema flotante.

El sifón tiene muchas aplicaciones en los usos ordinarios de la vida, en los laboratorios y fá bricas, en las conducciones de aguas para salvar las elevaciones del terreno, etc., y su teoría explica algunos fenómenos muy notables, como el de las fuentes intermitentes.

El llamado vaso de Tántalo, aludiendo al casigo de este personaje mitológico, condenado á padecer una sed rabiosa teniendo los labios tan cerca del agua que casi la tocaba, y sin poder, sin embargo, satisfacer su desesperante necesidad, es una aplicación del sifón. Imaginemos un vaso (fig. 4) en el cual hay un sifón, una de cuyas ramas tiene la abertura cerca del fondo del vaso y la otra atraviesa este fondo. Si se echa agua en este vaso irá subiendo el nivel,

n

Fig. 4

manteniéndose éste el mismo dentro y fuera del sifón hasta que llegue à la parte culminanten, en cuyo caso el líquido caerá por la rama larga llenándola, siempre que el diámetro de ésta no sea muy considerable, y empezará á funcionar el sifón, por el cual saldrá todo el líquido del vaso. En lugar del sifón se emplea algunas veces un tubo recto que atraviesa el pie del vaso y que está recubierto por una campana estrecha que tiene en su parte inferior ligeras escotaduras por donde puede penetrar el líquido.

Désele al sifón una forma ú otra dentro del vaso, suele ir tapado por una figura que representa á Tántalo, dispuesta de manera que su boca quede á una altura muy poco superior á la de la parte más alta del sifón, pues así, cuando al echar el agua en el vaso llega ésta cerca de los

labios de la figura, empieza á desaparecer y á bajar el nivel del líquido.

Existen en la naturaleza manantiales intermitentes cuyo juego se explica por el sifón. Se supone que la abertura por donde sale el agua al exterior comunica con una cavidad subterránea por medio de un conducto ó canal, formado naturalmente en el terreno, de la forma de un sifón. El agua que por filtración llegue á la cavidad va haciendo subir el nivel poco a poco hasta que llega á una altura igual à la de la parte más alta del conducto que hace de sifón. Entonces éste empieza á funcionar, y el líquido á correr. Si el agua que penetra en la cavidad es menos que la que sale por el manantial, el nivel del líquido en la cavidad ó depósito va bajando hasta que es inferior á la boca ó entrada de la rama corta del sifón, en cuyo caso éste deja de funcionar y el agua de correr. Y no volverá á reaparecer el manantial hasta que con las lluvias y filtraciones entre agua bastante en la cavidad para llenar el canal ó conducto que hace de sifón.

La invención del sifón se atribuye generalmente á Heron de Alejandría, pero del estudio de los monumentos del antiguo Egipto, en los que figura este aparato, resulta que ya lo usaban los egipcios mil setecientos años antes de nues

tra era.

- SIFÓN: Carr., Ferr. é Hidr. Obra de fábrica ó hierro empleada en las vías de comunicación, como carreteras, ferrocarriles y canales, para salvar algunos cursos de agua. Cuando una vía de comunicación encuentra su paso un curso de agua, pueden ocurrir tres cosas: que la corriente se halle á mayor, á igual ó á menor altura que la vía; en el primer supuesto, puede ocurrir que la altura del cauce sobre la vía sea tal que, coustruyendo una obra que cruce la vía, deje espacio suficiente para el paso de los vehículos que por la misma han de pasar, en cuyo caso se construye dicha obra, que se llama acueducto (V. ACUEDUCTO), ó que dicha altura sea insuficiente; en el tercer caso de los enumerados al principio puede suceder que la vía deje entre ella y el cauce espacio suficiente para establecer otra obra de condiciones más ventajosas que la que nos ocupa, y entonces á ella se acude construyendo una tajea, alcantarilla, pontón, puente ó grupos de estas obras (V. ALCANTARILLA, PONTON, PUENTE Y TAJEA); cuando la distancia entre la y vía y la corriente sea insuficiente para la colocación de una de las obras enumeradas, ó cuando cauce y camino se encuentran á igual altura, procede, según la importancia y condiciones de la corriente, bien cruzar la vía por un badén (véase), bien hacer una tajea de pozo si el terreno lleva alguna inclinación transversal que lo consienta, ya llevar las aguas por la cuneta hasta buscar un desagie natural, ya, por último, construir un sifón. Difícil por demás es fijar todos los casos en que procede la construcción de esta obra, de medianas condiciones de conser vación, pudiendo sólo un detenido estudio de los datos del problema determinar su conveniencia; pero desde luego puede asegurarse que en los casos en que hemos dicho que puede construirse será indispensable, cuando haya de conservarse la altura de la corriente, así como su caudal y posición, como sucede cuando el cauce que se encuentra al paso es una acequia de riego, y cuando no siendo posible ó conveniente llevar las aguas por una cuneta (véase), pueda huirse por este medio de un badén, de condiciones mucho peores que un sifón, para la circulación so

bre la vía.

El nombre de sifón que á las obras que vamos á estudiar se aplica es ciertamente poco apropiado, si se tiene en cuenta lo que esto significa en Física, pudiendo únicamente decirse que es un sifón invertido, compuesto de tres ramas, formando una U, en la que la rama inferior y la ascendente marchan siempre á boca llena, sin lo que el agua no podría salir, y la descendente también, en virtud de la teoría de vasos comu. nicantes, que no es ocasión de estudiar en el presente artículo; la rama ascendente puede tener igual o menor altura que la descendente, lo que depende de la inclinación ó perfil transversal del terreno, y puede ser de fábrica ó de tubería de hierro, determinando la elección del sistema, en primer lugar, la carga sobre la rama inferior, de cuyo estudio nos ocuparemos al hablar de los sifones de las conducciones de agua (véa

se este mismo artículo en Hidráulica), y después de la cantidad de agua que debe conducir, atendiendo á la economía, así como el material de que sea más fácil disponer en la localidad.

Si la linea de agua fuese la IH (fig. 1) lo mejor es hacer un sifón de fábrica, para lo que se comenzará por excavar el terreno, teniendo en cuenta el espacio que han de ocupar los muros y bóvedas al hacer esta excavación; se construirá después una tajea abovedada entre a y b, dando á la bóveda espesor suficiente, ó á sus dovelas algunos enlaces para contrarrestar la presión de abajo á arriba que el empuje de las aguas

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ción hacia el pozo para que á él vayan las últi
mas aguas, y una vez extraídas todas hacer la
limpieza de los pozos D, Fy Py la de la tajea E,
y cuando en ésta no se pueda penetrar por sus
escasas dimensiones extraer las arenas desde los
extremos con grandes rastras planas de mango
largo que lleguen á más de la mitad de la obra,
para alcanzar á toda ella.

ha de producir necesariamente; después se visten
los dos pozos By D, prolongando los muros dy
f y cubriendo los pozos con dos tajeas A y Eponde á las carreteras y ferrocarriles, que no es en
para evitar accidentes, que de otro modo pudie.
ran ocurrir, y si estas tajeas tuvieran alguna luz,
para que pudiera penetrar por ellas una persona
algún animal, tapando las bocas con rejas ce-
rradas por fuertes candados, con igual objeto; de
todas maneras, las rejas son convenientes para
detener las piedras ó la maleza que la corriente
pudiese arrastrar, y que destruiría en el primer
caso las fábricas con su caída y entorpecería siem.
pre el curso de las aguas; la vía F carga sobre la
bóveda.

Si la vía G (fig. 2) estuviera más baja que la rasante JK del cauce el procedimiento sería el mismo, á diferencia de que por la mayor eleva ción de los muros sería preciso dar un talud hacia la vía á los Ly My escalonar hacia el terreno los Ny 0; y como entonces la vía marcharía en

Fig. 2

desmonte, sería forzoso hacer un canal de fá-
brica HI, sostenido por muros y R y con bó-
vedas S de aligeramiento; en la parte de aguas
arriba y en el pozo F conviene colocar un pozo
de retenida de corrientes, para poder limpiar las
arenas depositadas en él é impidir que obstruyan
la obra, colocando además en el fondo una lo-
seta a que reciba el choque del agua que baja,
para que cuando se desgaste sea fácil su repo-
sición; A y B son losetas que cubren los pozos;
antes de llegar á la obra, y á la salida de ellas,
conviene colocar un encachado como I, H (fig. 1),
ó cimiento de fábrica como en Q, T (fig. 2).
En lugar de la fábrica puede emplearse tu-
bería de hierro convenientemente calculada, que
tiene la ventaja de admitir mayores presiones
del interior, siendo de mucha mayor resistencia
que una bóveda de fábrica.

Los sifones presentan, dentro de sus inconve nientes, la ventaja de ocupar un mínimo de terreno, cosa que no deja de ser importante en muchos casos; en cambio los inconvenientes son: el hacer descender la línea de carga por los rozamientos, y disminuir por tanto el gasto; se hallan expuestos á filtraciones, por lo que es necesario, no sólo el empleo de morteros hidráulicos, sino un revestimiento de cemento ú otro material hidrófugo, y ser más costosa su conservación que en cualquiera otra obra, siendo necesario hacer limpias de tiempo en tiempo, para lo que no cabe otro recurso que cortar las aguas ó desviarlas en el canal de aguas arriba, hacer los achiques, es decir, extraer por medio de cubos ó bombas las contenidas en las ramas del sifón, para cuyo agotamiento es conveniente que haya de retenida de arrastres (fig. 2), dando á la solera UP de la tajea una ligera inclina

un

pozo

En los trabajos de conducción de aguas ocurre con frecuencia tener que cruzar valles más ó menos profundos, que, si se hubiesen de salvar con un puente-acueducto, harían elevar fabulosamente el coste de las obras, lo que puede evitarse haciendo uso de sifones que, análogos á los de las carreteras, tienen por objeto, en este caso, no hacer perder á las aguas à la salida de la obra la altura que tenían á la entrada; ó mejor dicho, hacer posible un estudio de rasantes con pendientes y contrapendientes ó rampas, como puede tener un trazado de una vía cualquiera, á condición, sin embargo, de que en toda la longitud de lo que pudiéramos llamar tubería no haya punto alguno más elevado que el de origen de aquélla, constituyendo lo que se llaman conducciones de cañería forzada. Se ve, por lo que llevamos dicho, que aquí la palabra sifón tiene un significado mucho más lato que el que correseste caso, como en aquél, un tubo en U, sino una cañería más ó menos ondulada y cuyas presiones pueden llegar á algún ciento de metros, en cuyo caso necesita condiciones especiales. Estas obras son sumamente antiguas, como lo demuestran algunos de los acueductos romanos existentes hoy, así como también demuestran el conocimiento que tenían de los puentes-sifones, de los que diremos algunas palabras á la terminación del presente artículo. De las consideraciones anteriores se deduce que la obra que nos ocupa es un sifón invertido, según se definen en Física los sifones, difiriendo unos de otros, en su parte más esencial, en el principio que sirve de base al movimiento de las aguas; pues en tanto que en el sifón que pudiéramos llamar de gabinete la causa del movimiento del agua es la presión atmosférica, teniendo un límite la diferencia de longitud de las ramas del sifón dependiente de aquella, límite del cual no es dado pasar, y que es el que corresponde á la altura á que puede elevarse el agua en virtud de dicha presión, que es 10,73 al nivel del mar, en los sifones que nos ocupan se encuentran éstos en las mismas condiciones que la tubería de unión de vasos comunicantes, y por tanto la causa del movimiento de las aguas es la misma que la que rigen las leyes del equilibrio de los líquidos; así, pues, aquí, en lugar de un límite superior como en aquéllos, es un límite inferior, la boca de salida del agua no puede estar más alta que la de entrada, sino algo más baja, por la pérdida de carga debida á los rozamientos del líquido en la cañería; la fórmula que da la diferencia de nivel H entre los puntos de entrada y salida, siendo el gasto por segundo, D el diá metro de los tubos que la conducen, y L la lon gitud, es

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máxima que en el punto más expuesto a romperse ha de sufrir la cañería; de los sifones del Lozoya, el de Bodonal, de 1400 m. de longitud de cañería, es el verdadero sifón, y los tres restantes son puentes-sifones, cuyas longitudes son 860 m. el de Malacuera, 356 el de Guadalix y 170 el del Morenillo.

Las cargas que sufren los sifones son de ordinario bastante grandes; el acueducto del monte Pila, destinado á la conducción de aguas á Lyón, obra de las más curiosas de la antigüedad, cruza, según Rondelet, un valle entre Soucienx y Chaponost que tiene hasta 200 pies de profundidad, para el cual, como dice aquél, «hubieran sido insuficientes cinco puentes superpuestos, teniendo el superior cerca de 400 toesas de longitud;» el valle siguiente, entre Chaponost y Sainte Foy, tiene cerca de 300 m., y tanto éstos como otros valles se han salvado por medio de sifones y puentes-sifones.

Los sifones pueden hacerse de fábrica, como en las carreteras, cuando las presiones del interior, ó sea las diferencias de nivel, son peque. ñas; de plomo cuando han de dar paso á un

Uv

Cambijas

caudal relativamente escaso y no han de sufrir grandes presiones: de esta clase son los sifones que emplearon los árabes en su sistema de conducción por cambijas; consisten en una serie de depósitos (fig. 3) a, b, c, de los que cada uno está algo, aunque poco, más bajo que el que le precede; de cada depósito parte un tubo BC, DE, F..., que corre por debajo del suelo y vuelve

Fig. 3

hacia arriba á verter en el depósito siguiente por medio de un encorvamiento A... E..., etcétera; estos tubos BC y DE son verdaderos sifones; por último, pueden hacerse de palastro y de fundición para grandes presiones, y antes de colocarlos es preciso someterlos á pruebas de resistencia, para las que se hace uso, de ordinario, de la propiedad que posee el agua de ser casi incompresible; para hacer la prueba se coloca el tubo tendido horizontalmente sobre unos durmientes de madera, ahuecados en el centro para asegurar la posición de aquél, y se (1) cierran las bocas del tubo con el carro obturador formado por dos fuertes tapas de fundición perfectamente planas y paralelas por las caras, que se hallan una frente a otra, unidas por tensores que, en número de seis, permiten aproximarlas cuanto se quiera por medio de unas tuercas que ajustan en los tornillos en que terminan los tensores; una de las placas va montada sobre un carretón de tres ruedas, y lleva un agujero seguido de un tubo de enchufe con su llave; la otra placa lleva otro tubo igual, á diferencia de que en la primera se halla en la parte superior el agujero, y en la segunda en el centro; además ésta lleva una llave de nivel en la parte superior; para hacer la prueba se coloca el aparato de pruel a de modo que las dos placas tapen las bocas del tubo oprimiéndolas fuertemente contra él por medio de los tensores, y para hacer impermea ble la junta llevan las placas una guarnición de cuero, ó mejor de caucho ó goma elástica; se une á la placa del carretón una manga de cuero en comunicación con una bomba aspirante-impelente, la placa del lado opuesto con una prensa hidráulica, cuyo tubo está en comunicación con una cámara manométrica provista de una vál vula de seguridad (V. VÁLVULA), que se carga con un peso correspondiente á la presión de prueba á que se ha de someter al tubo; hecho

en que 4 0,08264; B = 0,002221, y C=0,0432;
con esta fórmula puede determinarse cualquie
ra de las otras cantidades conociendo las demás.
A los ingenieros españoles, Inchaurrandieta,
Sanz, Bellido, Olano y Cejudo se debe una no.
table Memoria sobre los sifones del Canal de
Isabel II, publicada por la redacción de la Re-
vista de Obras Públicas en 1858, que aunque algo
antigua es digna de estudio, ya por su importan-
cia, ya por la obra á que se refiere; por la for-
mula anterior han calculado H para los sifones
de Malacuera, Guadalix, Bodonal y el Morenillo,
resultando las diferencias de nivel de 1,7736,
Om, 9144, 0m,801 y 2m, 9523 respectivamente; el
espesor de los tubos se determina por la fór-

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(2)

en que a es un coeficiente constante que depende
del mejor ó peor calibrado de los tubos y del
estado de su superficie interior; b un coeficiente
variable con la resistencia del material á los cho-
ques producidos por el agua; R la resistencia de
aquéllos á las cargas permanentes, y II la carga

esto se abre la llave de nivel y las que ponen en comunicación las placas, y por tanto el tubo á que sujetan con la bomba y con la prensa, y se hace funcionar á la bomba; el aire contenido en el tubo saldrá por la llave de nivel, y en el mo. mento en que el tubo esté lleno de agua, lo que se conoce porque se la ve salir por la llave de nivel, se cierra ésta y la comunicación con la bomba, y en este momento se hace funcionar la prensa hidráulica, hasta que el agua se escape por la válvula de seguridad; si el tubo resiste es aceptable, y de todos modos se abre la llave de nivel para que salga el agua excedente, y se quita el carretón de prueba dejando correr el agua del tubo, ó bien, si ésta escasea, se saca antes, poniendo la bomba de modo que tome el agua del tubo mismo. También pudiera emplearse la presión del aire para la prueba, pero tendría esto el inconveniente de que, en caso de rotura del tubo, la fuerza expansiva del fluido lanzaría los cascos á distancia, constituyendo un peligro para los operarios.

Como no puede hacerse toda la tubería de una pieza (V. TUBERÍA) se unen los tubos por enchufe, rellenando éste con filástica y plomo o por medio de bridas, en la forma ordinaria que explicaremos en el artículo citado; debe comenzarse por la parte inferior la formación del sifón, que se va tendiendo sobre la zanja que se prepara en el terreno, ó dentro de la tajea ó alcantarilla correspondiente, ó bien directamente sobre el suelo si no ha de tener resguardo alguno.

Como los sifones pueden tener, como el de la fig. 4 (ABCDE), puntos intermedios, tales como el C, más altos que otros By D, al llenar el sifón el aire contenido en él haría imposible el paso

Fig. 4

regular del agua, y es preciso colocar en estos puntos altos, C, ventosas, es decir, unos aparatos que ponen en comunicación directa la cañería con el exterior, los que explicaremos en el arti culo correspondiente (V. VENTOSA); por estos aparatos sale el aire de la cañería, y en los puntos más bajos, By D, hay que poner llaves de desague para desocupar el sifón cuando haya que limpiarle ó que reponer alguna de sus partes. Cuando la diferencia de nivel entre el fondo de un valle el acueducto es sumamente considerable, y de tal modo que sería de temer un grave accidente en la tubería, y más si por aquél corre un caudal de importancia, se construye un puente-sifón, que se reduce à sustituir el fondo del valle por un puente-acueducto, sobre el que marcha la tubería que constituye la rama inferior del sifón.

- SIFÓN: Zool. Género de moluscos de la clase de los gasterópodos, orden de los prosobranquios, familia de los bucínidos, caracterizado por ofrecer el pie oblongo, truncado, algo anguloso lateralmente y obtuso por detrás; tentáculos triangulares, aplastados, cortos y algo sepa. rados en la base; ojos colocados sobre los tubérculos y cerca de la base externa de los tentáculos; sifón grueso; rádula triseriada; diente central transverso, arqueado y con el borde denticulado; dientes laterales generalmente tricuspidados; concha fusiforme, alargada, ordinariamente delgada y estriada transversalmente; espira larga; canal estrecho, bien distinto y encorvado; abertura poco ancha ; opérculo ovalado, triangular, en forma de una uña y con el núcleo apical.

Este género contiene muy pocas especies, entre las que citaremos el Sipho despecta L. de los mares boreales.

- SIFONES ELÉCTRICOS: Maq. y Fís. Se conocen con este nombre aparatos que se emplean en las aplicaciones industriales de la electricidad, y que pueden clasificarse en tres grupos, ó mejor tres tipos, cuyos fines son diferentes.

El sifón Máxim no es, en rigor, otra cosa que un cable destinado á conducir, por medio de la electricidad, la fuerza desarrollada en un punto por una caída natural de agua, ó por cualquier otro medio, á puntos diferentes distantes del primero, Máxim, ingeniero de los Estados Unidos

de América, le ideó para la desecación de la lla-
nura de Méjico, proponiendo establecer un sis
tema de ruedas hidráulicas que almacenaban una
fuerza de 20 000 caballos, tomada de las casca-
das ó saltos de la falda occidental de las mon-
tañas, y la convertían en energía eléctrica por
su aplicación á poderosas dinamos, cuya energía
se había de transmitir por el cable á unas 20
millas de distancia á que se encuentra el lago,
donde se colocaban motores eléctricos que reci-
bían aquella energía, haciendo obrar las bombas
de agotamiento, que necesitaban una fuerza de
7000 caballos para elevar el agua á unos 40 pies,
donde debía verter para correr más tarde hacia
el Mar Pacífico.

hacia la base; una punta en el borde exterior. Estos dípteros se encuentran sobre las plantas herbáceas.

Este género contiene varias especies, entre las cuales citaremos la Siphona geniculata Meig., de muy pequeño tamaño; el cuerpo presenta un color ferruginoso pardusco; la cara blanca; antenas negruzcas con la base ferruginosa. Es muy común en el centro y parte meridional de Eu

ropa.

SIFONÁCEAS (del gr. oipwv, tubo): f. pl. Bot. Familia de plantas perteneciente al tipo de las talofitas, clase de las algas, subclase de las cloroficeas. La mayoría de las algas de esta familia habitan en el mar y algunas en las aguas dulces y aun en las tierras húmedas (Vaucheria, Botrydium, Protococcus), y algunas son parasitas de vegetales vivos (Chorochytrium, Endosphæra, Phyllobium, Phyllosiphon). El talo generalmente carece de tabiques, por lo que parece unicelular, pero á pesar de esta sencillez de estructura su forma exterior puede presentar apariencias de complicación, formas ramificadas y aun aspectos que recuerdan la morfología de las plantas superiores.

En los Protococcus, cuyas especies, abundantí simas en todos los países del mundo, cubren de una substancia verde la superficie húmeda de las tierras, rocas, muros y cortezas; los Clorochytrium, que viven parásitos en las lentejas de agua y en otras plantas acuáticas; y la Endosphura, que habita en las hojas del Potamogeton lucens, la estructura es unicelular y su talo queda reducido á una célula esférica ú ovoidea libre.

El segundo tipo de sifón eléctrico es el llamado sifón registrador, debido á Thomson, y empleado en la telegrafía submarina como receptor en reemplazo del galvanómetro de espejo; el receptor ó registrador Morse produce un rozamiento entre el estilo y el papel que, debilitada la corriente por la distancia, puede detener en al gún caso la transmisión y, á fin de evitarlo, su inventor sustituye el estilo por un sifón capilar que lanza sobre la banda de papel un delgado chorro de tinta, con lo que consigue, además, hacer más visibles los caracteres y que no fatiguen la vista del que recibe el despacho; el sifón le forma un tubito de vidrio dos veces encorvado, constituyendo un sifón ordinario, cuya rama más corta entra en un depósito de tinta muy fluida, y la más larga afilada en punta capilar; va además suspendido de un bastidor sumamente ligero, como el de un galvanómetro, recubierto por un gran número de vueltas de hilo muy delgado, y en su interior lleva una barra de hierro dulce para reforzar el campo; el basti- Los Characium, Hydrocytium, Codiolum, να dor va suspendido por dos hilos de coco, parale-lonia ovalis y otros tienen la célula delgada en los entre dos electroimanes de gran fuerza, y la base por donde se fija y ensanchada en el puede girar libremente sin tocar el núcleo de ápice en forma de maza; en los Sciadium es hierro ni los electros; cuando no hay corriente alargada y cilíndrica, cortamente pedicelada; en el bastidor se halla paralelo á la línea de los los Ophiocydium es cilíndrica y encorvada en polos, pero en cuanto llega una corriente posi- forma de Só arrollada en espiral; en los Phy tiva ó negativa el bastidor oscila en uno ú otro llobium, que se desenvuelven entre los vasos de sentido, arrastrando consigo al sifón; la polea los nervios de las hojas de la Lysimachia Numque lleva la banda de papel comunica con el mularia, el cilindro se alarga más y se ramifica; suelo, y la tinta, que no puede salir del agujero en el Phyllosiphon, que se desenvuelve en los capilar cuando no hay corriente, cae sobre la espacios intercelulares de las hojas de la Arisabanda cuando ésta se establece por hallarse la rum vulgare, la ramificación es dicótoma y las tinta electrizada; en la posición de reposo del ramas más numerosas, pero todas semejantes. En sifón éste marca la línea del eje de la banda, y otros géneros el talo conserva la forma de tubo al moverse produce una serie de sinuosidades á continuo é indefinidamente ramificado, al cual uno u otro lado, que corresponden a las líneas y debe su nombre la familia; pero esta forma, apapuntos del alfabeto Morse; una cascada de pe- rentemente sencilla, no corresponde á la estruc queñas chispas se ve brotar constantemente en- tura, en la cual realmente las ramas presentan tre el sifón y el papel. Una maquinita muy se- aspecto muy diverso. mejante al replenisher, que recibe su movimiento del motor mismo que arrastra á la banda de papel, sirve para poner en marcha la maquinita eléctrica, que en Francia se conoce con el nombre de molino eléctrico; el número de inducidos lo forman 10 armaduras de hierro dulce colocadas lateralmente sobre un disco de ebonita. El sifón que acabamos de explicar puede trazar hasta 25 palabras por minuto.

El último tipo es el sifón para pilas de Radiguet, que se emplea para llenar ó vaciar los vinos sin necesidad de moverlos: es un sifón ordinario, de pequeñas dimensiones, cuya rama corta entra en un tubo más ancho que se eleva verticalmente fuera del vino y se termina en una pera de goma elástica con sus válvulas; frente á la boca del tubo corto, y bajo él, lleva el ancho un pequeño orificio; por este medio, para cebar el sifón, basta introducirle en el vaso, soplar suavemente con la pera, y el líqudio que llena el tubo ancho, y no puede salir por el pequeño agujero que le termina, se lanza por el tubo corto y igual razón, sólo que es el aire en vez del líquido le llena; soplando rápidamente se vacia por el que penetra en el sifón.

SIFONA (del gr. oipwv, tubo): f. Zool. Género de insectos del orden de los dípteros, familia de los atericéridos, tribu de los muscinos. Se distingue este género por ofrecer los siguientes caracteres: cuerpo estrecho; trompa larga y delgada, la parte posterior dirigida hacia atrás; cara vertical y desnuda; las antenas descienden hasta el epistoma; el segundo artejo del estilo largo; ojos desnudos: abdomen cilindrocónico; sin sedas en medio de los segmentos; ganchos de los tarsos pequeños; primera célula posterior casi cerrada; nerviación externomedia recta en toda sn longitud; submarginal guarnecida de espinas

En el Votrydium su talo se divide en dos porciones, una aérea y otra subterránea, consistiendo la primera en una ampolla gruesa de color verde y de 1 à 2 milímetros de diámetro, angostada en la base, en la cual se prolonga, formando un sistema dicotómico de tubos delgados é incoloros, los cuales constituyen la parte subterránea. También existe esta última en las formas del género Vaucheria, aunque poco desarrollada, y su parte aérea se prolonga en un tubo alargado muy ramificado y en el que algu nas de las ramas tienen más de 30 centímetros de longitud; lo mismo sucede en el género Derberia. En los Briopsis las ramas principales tienen otras ramitas pinnadas, de crecimiento limitado, y estas ramas se desprenden más tarde porque su cubierta se engruesa en la base, formando un anillo que las separa como si fuese un tabique.

En el género Caulerpa forma el talo un tubo cilíndrico que se extiende á veces más de un metro y se ramifica sobre la arena ó las rocas sumergidas, y de la cara inferior de éste nacen ramas incoloras, ramificadas y ganchudas (rizoides), y de la superior ramas verdes, aplastadas ó laminares que simulan hojas naciendo de un rizoma. El género Acetabularia tiene el talo formado por un tubo erguido fijo à las rocas calizas por un garfio ramificado, y termina en su ápice en un verticilo de ramas soldadas ó libres en forma de sombrilla; tiene, por tanto, una forma semejante á la de ciertos hongos comunes; cada año, al final del estío, muere el sombrerillo y casi todo el pie, pero la base de éste origi na en primavera otro nuevo á expensas de materiales de reserva del año anterior, acumulados en una especie de ampolla destinada á esta misión; sobre el nuevo vastago aparecen tres ó cuatro verticilos de ramitas cortas, las cuales se

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