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do por el hielo al que corresponde al estado lí quido, á este estado pasará, y así sucede en efec to, o bien, si se mantiene invariable el volumen del agua líquida á 2° por ejemplo, se podrá hacer descender la temperatura sin conseguir la solidificación, y así es en efecto. Thomson ha ideado un aparato muy sencillo para demostrarlo: consiste en un fuerte cilindro de vidrio con su pie y virola metálicos, y la virola atravesada por un émbolo que puede moverse gracias á un tornillo que tiene en la parte superior: llenando la mitad próximamente de hielo el cilindro; cu

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termómetro, que, introducido la mitad en el agua, y el resto en el hielo, puede considerarse que da la temperatura media de la mezcla, habiéndose obtenido de este modo que el punto de paso era 0° para la presión ordinaria de una atmósfera, 0,049 para la de ocho atmósferas y 0,129 para la de 16,8, siendo aún más notable la experiencia que hemos citado en otro artículo (V. SOLIDIFICACIÓN), que puede repetirse cuantas veces se quiera con el aparato debido á Mousson, que consiste en un tubo de acero muy grande y resistente, cerrado en su parte inferior con un tapón de tornillo y en la superior con un tornillo largo de acero movido por una palanca; no repetimos el experimento, que puede verse en el artículo citado. Hemos tomado el agua como ejemplo, pero pudieran citarse otros muchos cuerpos en los cuales sucede lo propio; en cambio los cuerpos no cristalizables, y en general todos aque llos cuyo volumen disminuye ó cuya densidad aumenta al pasar del estado líquido al sólido sin aumento de presión, contribuyen á elevar la temperatura del cambio de estado; es decir, que un cuerpo cuya temperatura de fusión sea, por ejem plo, 32°, necesitará 40° para fundirse si se aumenta la presión convenientemente, á cuya pro. piedad la han llamado algunos subfusión; pero repetimos, como habíamos indicado en un principio, que la superfusión y subfusión, tales como hasta aquí las hemos considerado, no son un fenómeno nuevo, no son verdaderas excepciones á las leyes de cambio de estado, en el cual entra como factor importantísimo la presión, y tan importante que sólo acudiendo á medios extremos de descensos de temperatura y de aumento de presión es como se ha conseguido la solidificación de algunos cuerpos que por muchos siglos se ha creído tenían un solo estado, el de gases, que les era propio.

Mas no es únicamente la presión la que produce la superfusión, pues hay otras varias causas que suelen dar lugar á efectos análogos, causas que pueden reunirse en una: conseguir por cualquier medio la inmovilidad absoluta del líquido, y esto ocurre cuando para pasar del estado líquido al sólido son indispensables en aquél ciertos movimientos, cierta agitación favorable á la orientación de sus moléculas, que puede poner de manifiesto esa vibración especial del éter que da lugar á la formación de los cristales, de donde se deduce necesariamente que no en todos los cuerpos se hará notar la superfusión de la misma manera. Gay-Lussac colocó una probeta llena de agua destilada dentro de la campana de una máquina neumática para privar al líqui lo de los gases que tiene disueltos, y la probeta dentro de una mezcla frigorífica que, según acusaba el ter mómetro colocado en aquélla, hizo bajar al lí quido hasta -12° centígrados sin que el agua se solidificase, á pesar de la disminución de presión, hecho doblemente notable; imprimiendo un ligero movimiento de trepidación á la máquina, se observó que inmediatamente se solidificó parte de la masa, en tanto que el termómetro señalaba 0° en la parte que había quedado líquida; el azufre, enyo punto de cambio de estado es 111°, privado de aire y en absoluta inmovilidad, queda líquido à la temperatura ordinaria; el fósforo, que funde á 44°, puede tenersele líquido hasta 22 dentro de

briendo el hielo con un disco de plomo taladrado para dar paso á un termómetro encerrado en una campana de vidrio, para que no sienta la influencia de la presión; colocando un manómetro de cubeta de mercurio sobre el disco y acabando de llenar de agua destilada esta especie de probeta, se cierra, sometiéndola á diversas temperaturas producidas por mezclas frigoríficas, y haciendo gi rar el tornillo de cabeza se puede comprobar la temperatura de fusión del hielo, ó de solidificación del agua líquida, pudiendo leerse las presiones en el manómetro y las temperaturas en el

una atmósfera de agua completamente tranquila: pero si con un trozo de fósforo sólido se toca á la masa comienza la solidificación en seguida en el punto de contacto, y bien pronto se extiende á todo el cuerpo; en general, ha establecido Gerner que cualquiera de los cuerpos sometidos à la su perfusión se solidifica inmediatamente que den

tro de la masa fundida se frotan entre sí ó con

las paredes del vaso, cuerpos sólidos de cualquiera naturaleza que sean, es decir, siempre que se establece la más pequeña agitación del líquido; Despretz ha conseguido tener agua líquida dentro de tubos capilares á la temperatura de -20', explicando esto el por qué muchas plantas pueden resistir la acción de las heladas sin perderse: la savia que llena los canales capilares del tronco no se hiela.

Por último, así como una tranquilidad abso

luta retarda el punto de solidificación de algunos cuerpos, sin duda porque las energías moleculares no son suficientes para vencer la inercia, una agitación extraordinaria de las moléculas líqui das retarda también el punto de solidificación, y esta es la causa por qué las aguas de los ríos caudalosos, sobre todo si hay gran pendiente, necesitan una temperatura sumamente baja en la atmósfera para helarse; es verdad que los ríos caudalosos tardan en sufrir la congelación, porque las masas de agua que llegan ejercen una presión sobre las que comienzan á sentir la acción del hielo, presión que por una parte desorganiza las moléculas para impedir la cristalización, y por otra porque ya hemos dicho que la presión es causa de retrasar el punto de paso de uno á otro estado.

ción también se explica perfectamente, porque pudiendo estar el cuerpo en los dos estados á la temperatura normal, é iniciada ya la cristalización, ésta continúa, tanto porque no cambia el es tado de movimiento molecular, el estado vibra. torio, esa acción atractiva de las moléculas, cuanto porque la temperatura del interior de la parte sólida de la masa no ha podido cambiar bruscamente, ya consumiendo poco poco el calor latente de la porción líquida, razón por la cual no cambia la temperatura en tanto dura el cambio de estado de la masa. Dufour ha hecho sus experiencias por un método especial, que permite analizar las condiciones en que se verifica el fenómeno de la superfusión: poniendo agua en una mezcla de cloroformo y aceite for ma aquélla esferas perfectas, hallándose en equilibrio en el interior de la mezcla, y al enfriarse ésta, en este estado aquélla, y fuera del contacto de todo sólido, aun cuando la temperatura descienda á 6, 10 ó 20° bajo el cero del termómetro, pueden conservarse líquidos los glóbulos que en la mezcla nadan, presentando notable estabilidad, habiendo podido, según dice, agitar y hacer su frir deformaciones á estas esferas, hasta de 6 milímetros de diámetro algunas y hasta introducir cuerpos extraños á -10° sin que la solidificación se presentara, con tal que el cuerpo introducido no fuera un cristal de hielo; una descarga de un condensador, una corriente, como no fuera muy intensa, no producían la congelación; trabajos semejantes en otros cuerpos cristalizables han dado á Dufour análogos resultados. Resulta, en definitiva, que la superfusión es un fenómeno notable, por más que, como hemos procurado demostrar desde un principio, sea perfectamente natural.

SUPERGA: Geog. Colina del Piamonte, sit. á la dra. del Po, cerca de Turín; 653 m. de altura. En su cima hay una célebre basílica, construída en la primera mitad del siglo XVIII, cuyas galerías subterráneas están destinadas á servir de tuniba á los reyes de Cerdeña y príncipes de la casa de Saboya. Desde Sassi, arrabal de Turín, se sube por un f. c. funicular y de cremallera, de 3130 m. de largo.

SUPERHUMERAL (del lat. superhumerāle ): tu.

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fué, pues, el fervoroso padre á los reales con cargo y SUPERINTENDENCIA del hospital de los italianos.

P. JUAN EUSEBIO NIEREMBERG. (Reguera) trabaja el plano de la nueva carretera que me tiene encargada la SUPERINTENDENCIA de este ramo.

JOVELLANOS.

- SUPERINTENDENCIA: Empleo, cargo y jurisdicción del superintendente.

El director será instituido para ejercer SUPERINTENDENCIA general del Instituto, etc. JOVELLANOS.

las demás que sirven en ella.

Resumiendo cuanto llevamos dicho resulta, así como de los experimentos hasta el día efectuados, que cualquiera que sea el descenso de temperatura de fusión ó solidificación de un líquido á la presión ordinaria ó á otra cualquiera, al sobrevenir la solidificación de una parte de la masa sube toda ella al punto fijo que corresponde á esta presión, cambio brusco de temperatura que sólo puede atribuirse al calor latente que conservaba el cuerpo en el estado líquido, que se desprende y hace sensible al cambiar de estado el cuerpo, siendo lo notable que solamente quede libre el calor necesario para hacer llegar el líquido á la temperatura normal, y de aquí el fenómeno, no menos notable, pero perfecta dente): com. Persona á cuyo cargo está la direc SUPERINTENDENTE (de super, sobre, é intenmente natural, de que en ocasiones queda líquidación y cuidado de una cosa, con superioridad á una parte y en otras no, siendo variable el volumen que queda líquido en un principio, y que al fin acaba de solidificarse con el volumen total y la temperatura inicial, y que cuando la solidificación es instantánea y completa pueda la temperatura del sólido así formado ser la normal ó inferior á ella, según que la cantidad de calor desprendido haya podido ó no contrarrestar la baja temperatura del cuerpo en este caso último, no pudiendo en el primero subir la temperatura más de la normal, sin lo que se habría liquidado parte del cuerpo que ha cambiado de estado, ó mejor, no se habría solidificado la masa que en un principio así aparece, y no pudiendo la temperatura ser inferior á la del punto de paso, porque entonces, puesto el líquido en movimien to, se hubiera solidificado con volumen mayor; el hecho de continuar en este caso la solidifica

cada género de armas ofensivas y defen sivas tenía su obrador y sus oficiales distintos con algunos SUPERINTENDENTES, que llevaban á su modo la cuenta y razón de lo que se tra bajaba.

Soris.

...; don Melchor Jiménez, SUPERINTENDENTE de la Casa de moneda; etc.

JOVELLANOS.

SUPERIOR (del lat. superior); adj. Dicese de lo que está más alto y en Ingar preeminente à

otra cosa.

la representaba la señora infanta sentada en la grada SUPERIOR.

ANTONIO DE MENDOZA.

- SUPERIOR: fig. Dícese de lo más excelente | Lago, desemboca el río San Luis, en cuya mary digno, respecto de otras cosas de menos aprecio y bondad.

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Alemania SUPERIOR.

Diccionario de la Academia.

- SUPERIOR: m. El que manda, gobierna ó dirige una congregación ó comunidad, principalmente religiosa.

los SUPERIORES (de la comunidad)... iban ejecutando poco a poco, y por partes, el vasto á plan concebido al principio. JOVELLANOS.

- SUPERIOR: Geog. Lago de la América del Norte, sit. entre los 46°-23' 49° 1' lat. y 92° 51'100° 35' long. O. Madrid, limitado al N.O., N. y N. E. por la provincia canadiense de Outario, y al N.O. y al S. por los estados de Minnesota, Wisconsin y Michigan; su mayor longitud, medida según la curva de su eje, es de 590 kilómetros; la anchura, de N. á S., mide 260, y la superficie se calcula en 83 000 km.2, tomando el término medio de diferentes mediciones. Este lago, que no sólo es el mayor de los que forman el grupo lacustre del San Lorenzo, sino también el mayor depósito de agua dulce que se conoce en todo el mundo, tiene la forma de una me dia luna convexa hacia el Canadá. El fondo está formado por rocas silurianas al S. y al N.O. y por rocas primitivas al E. y al N. E. En varios parajes estas rocas desaparecen bajo una capa de arena arrastrada por las aguas, pero en general las costas son escarpadas, especialmente al N. El mayor fondo hasta ahora reconocido (307 metros) se encuentra al N. E. de la punta de Keweenaw. Alimentado el lago por varios torrentes que surgen de la roca viva, sus aguas tienen una gran pureza; las lluvias y las crecidas de los afluentes arrastran pocos aluviones, y éstos quedan depositados en los deltas. Los numerosos establecimientos balnearios instalados en las orillas del lago desmienten la creencia de que sea peligroso bañarse en él por la excesiva frialdad de sus aguas; la temperatura normal en la superficie es de 10 á 13° y de 4 á 65 metros de profundidad; son muy abundantes en pescados, principalmente truchas asalmonadas y peces blancos de diversas especies.

Pertenece al Canadá toda la orilla septentrional del lago, desde el paralelo 48°, al O., donde desagua el río Pichón engrosado con el Arrow, hasta la bahía de Tequanienen, en la extremidad oriental. Abreuse en ella extensas bahías, como la de Thunder, de 52 kms. de larga y 23 de ancha; la Bahía Negra (Black Bay), tan larga como la anterior, pero más estrecha; la Nipigon, la mayor, la más profunda y la más segura de todas: en ella desagua el afluente más importante del lago Superior, el río Nipigon, efluente del lago del mismo nombre; después de esta última bahía la costa sólo presenta una escotadura de importancia, en cuyo fondo se encuentra el abra de Michipicoten, á 50 kms. al E. de la isla de igual nombre, la segunda por su extensión de las que salen sobre la superficie del lago, y á 35 kms. al S. de ésta se destaca la isla del Caribu, la menor de todas.

A los Estados Unidos corresponde la orilla N.O. desde la desembocadura del río Pichón y todo el litoral del S.; en el vértice del ángulo agudo que forman aquélla y éste, ó sea la extre midad occidental, en la bahía llamada Fondo del

TOMO XIX

y claro, ó supuesto indefinido y sin concreción, ό gen izquierda está la población de Duluth, es siempre referido á un agente, energía ó fuerza próxima al límite de los estados de Minnesota y que no es nuestra propia individualidad, sino Wisconsin; una península, en cuya extremidad causa que con nosotros coopera á la producción se encuentran las islas de los Apóstoles, separa del fenómeno (V. CAUSA). Supeditados á ello, la bahía de Fondo del Lago de la de Chaqwame- pues sufrimos y recibimos su acción, surge como gon, en la que desemboca el río Montreal, fron- consecuencia de la continuidad real de la causa tera entre el est. de Wisconsin y el de Míchi- con su efecto la relación jerárquica, cualitativa gan, al que pertenece todo el resto del litoral de la primera respecto á la inferioridad del sedel S. llamado península del Noroeste, que sepa-gundo. La relación implícita en la superior, cora los lagos Michigan. En el origen de esta gran península se destaca otra, la de Keweenaw, de 125 kms. de longitud, abrigando la bahía del mismo nombre situada al E.; encuéntrase después la bahía de Marquette, ciudad minera y la más importante de este litoral; presenta éste luego varias ensenadas y termina en la bahía de Tequamenen, de la que, formando el río Santa María, escapan las aguas desde el lago Superior para verterse en el lago Hurón.

Frente á la desembocadura del río Pichón se encuentra la isla Real, la mayor que contiene el lago y única por su formación, de muros dolerí ticos de desigual altura, pero sin pasar de 180 m., y que se alinean adelgazados y cortantes como hojas de cuchillo sobrepuestas, dejando pequeños intervalos que ocupan las praderas, lagos y pantanos.

Los vientos del N., del N. E. y del N.O., que soplan del Mar Polar ó del Mar de Hudson y las brumas extremadamente frías que se forman en las orillas, hacen muy peligrosa y molesta la navegación por el lago Superior; la comunicación comercial entre éste y los demás del grupo del San Lorenzo, que impedía la corriente torrencial del río Santa María, se efectúa por dos canales de navegación, uno en territorio canadiense y otro en el de los Estados Unidos.

- SUPERIOR CITY: Geog. C. cap. del condado de Douglas, est. de Wisconsin, Estados Unidos, sit. en la costa S. de la bahía de Fond du Lac, parte O. del lago Superior, y á la dra. del río San Luis; 12000 habits. Astilleros. Es población moderna; ocupa gran superficie y tiene calles de 5 kms. de largo. Sostiene activo comercio, y exporta maderas, cereales, harinas, etc.

SUPERIORATO: m. Empleo ó dignidad de superior, especialmente en las comunidades. - SUPERIORATO: Tiempo que dura. SUPERIORIDAD (de superior): f. Preeminencia, excelencia ó exceso en una persona ó cosa respecto de otra.

ha ganado tanto dominio y SUPERIORIDAD el demonio, crudelisimo tirano, sobre ella (sobre el alma), que la guía y lleva por donde y adonde quiere y manda, etc.

MALÓN DE CHAIDE.

... á poco vino Estruansé con aquel aire de SUPERIORIDAD... de seguridad... dirigiéndome al paso una sonrisa de triunfo, etc.

LARRA.

á poco que ayudase la fortuna, un descalabro, una desgracia en alguna de las divisio nes enemigas bastan para trastornar su plan, quitarles la SUPERIORIDAD que por el pronto tenían, y dar otro aspecto á la guerra.

QUINTANA.

- SUPERIORIDAD: Persona ó personas de superior autoridad,

- SUPERIORIDAD: Fil. La superioridad, término correlativo con el de inferioridad, indica la relación del todo respecto á las partes (V. LÍMITE) como condición del orden real (continuo) de las cosas y del mental (racionalidad) de las ideas. La presencia del todo (sca del género que quiera) en los objetos, que dentro de él se limitan, los une entre sí porque recíprocamente se condicionan. Se concibe lo superior como principio explicativo ó antecedente lógico (V. ANTECE DENTE) de lo inferior. Es evidente que tan pronto como reconocemos un cambio, efecto ó fenómeno de una sensación (desde el vagido del niño al salir del claustro materno hasta el gongorismo de impresiones refinadas en una sensibilidad que ya se estragó por el abuso), lo percibimos como un estado, dato para el intelecto, campanillazo que solicita la atención, nota acor. de ó desacorde que vibra en las cuerdas del arpa eólica de nuestro organismo, que no es producido por nosotros, sino en nosotros recibido, y que existe a veces (en todas las sensaciones dolorosas, señaladamente) á pesar nuestro. Término preciso

mo nexo de lo discreto con lo discreto dentro de lo continuo, es fundamento de la racionalidad y base del sentimiento de subordinación, asiento á su vez del religioso. Lo mental y lo racional, flor y fruto los más preciados de la vida, no aparecen, no se desarrollan ni subsisten sin la jerarquía interno-externa que la idea de superioridad impone al intelecto desde la tierra laborable de la sensibilidad, comenzando por el fenómeno de la sensación más rudimentaria, hasta las más altas especulaciones. Averiguemos cuantos hechos queramos y la sucesión en que aparecen; reduzcamos el intelecto á un registro y el saber á una estadística, álgebra ilegible sin la aritmé tica que la concreta; ínterin no determinemos el orden jerárquico de los hechos (de superior á inferior ó viceversa), qué relaciones de sucesión son las de causalidad, ni se despierta el sentido científico ni se obtiene principio explicativo del orden que hemos de suponer en el montón de datos recogidos como materiales informes. Pero obedeciendo á la verdad que encierra el proverbio francés, de que cuando se prescinde de lo natural ello se impone, la inteligencia humana, que espontáneamente aspira á explicar y prever, asigna el principio explicativo del fenómeno que in actu percibe al que le precede, haciendo equivalente el antecedente ó condición del fenómeno á su causa productora, cayendo en el sofisma post hoc, ergo propter hoc; después de esto, luego á causa de esto (aparece el cometa y después una peste, luego... superstición al canto), confundiendo la condición con la causa. La confusión y el desorden que engendra la ausencia de la idea de lo superior (aun en la falsa parsimonia con que precipitadamente se la declara incognoscible) procede de que se refiere sólo á lo exterior, á lo que viene de fuera, cual si su génesis exclusivo se hallara en el juicio de exterioridad y no pudiéramos concebir jerarquía y orden internos, en nosotros mismos, que no somos exclusivamente pasivos. Desde luego, y razonando en el supuesto de la analogía existente entre las ideas de causa y de superioridad, habremos de reconocer que tiene en nosotros la idea de causa también un origen inmediato, ya referido por Maine de de Birán al sentimiento del esfuerzo. Para comprobarlo basta citar los hechos bien frecuentes de la herida que nos producimos voluntariamen. te ó de las sensaciones que proceden, no de causa exterior, sino de la reacción propia de nuestro organismo. El reconocimiento de que somos causa de nuestros actos, al sentirnos y percibirnos en nuestro sér como centro de reacción de fuerzas ó como energía viva, autoriza la inducción de que la causalidad (y por tanto lo superior) es relación esencial de todo lo que existe (todo efecto supone una causa), inducción que no contradice, sino que confirma, la experiencia, atestiguando que todo sér actúa y tiene una causa conocida ó ignorada. Expresa, por tanto, lo superior (y lo mismo la causa) el punto homogéneo de conjunción de lo subjetivo con lo objetivo, de lo discreto con lo discreto, dentro de lo continuo.

Cuando cuestionamos el por qué de las cosas, aparentemente salimos de nosotros mismos (sentido erróneo de una trascendencia inexplicable que se completa con la ilusión de que lo superior es siempre lo que está arriba, el Norte, por ejemplo, en el techo ó por encima de la cabeza), y en realidad entramos y reentramos más y más en nuestro interior, puesto que en él y en lo que nos afecta buscamos lo que tienen de homogéneo la cosa y su principio explicativo. Así se corrige también el error de la Psicología inglesa, que considera la discrimination ó distinción base de

todo lo mental, cuando por el contrario se observa que la racionalidad no distingue sino en supuesto de lo homogéneo. El complexus de los fenómenos, condiciones, causas concomitantes, circunstancias que les rodean, indicios que les preceden, señales que les acompañan, accidentes más o menos variables que les siguen, todo aquello que constituye su complicada urdimbie, parece encrucijada donde coinciden varios ca

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minos. Ante ellos la experiencia titubea, sus in tentos ó ensayos se malogran, la recta percepción es suplantada por un vago fantasear, los intersticios se llenan con interpretaciones arbitrarias y si se elige uno de los varios caminos se acierta por casualidad. Pero si el point d'arrêt ó de parada de la reflexión sirve de freno al inquieto afán de las inducciones precipitadas; si repitiendo la observación de los fenómenos recogemos en su complexus lo que les acompaña constantemente, revelando con ellos naturaleza idéntica y homogénea, esa circunstancia, y no otra, será la que superiormente explique el orden en que aparecen y según el cual los percibimos. Reflexiva é irreflexivamente, tal es la marcha que seguimos, y ella es la única que justifica la causa explicativa de los fenómenos, y, aun en la esfera de las teorías ó de las conjeturas, la que nos facilita desechar unas por inadmisibles y aceptar otras por más conformes con lo experimentado. Limitar el principio explicativo al antecedente cronológico (Asociacionismo inglés), refiriéndolo á la sucesión, secuencia uniforme, ó á la circunstancia que acompaña al fenómeno, simultaneidad, equivale á identificarlo con el molde vacío del tiempo y de sus dimensiones (V. ASOCIACIÓN). La sucesión del día y de la noche no explica ninguno de los dos fenómenos, ni la simultaneidad de la presión del gatillo y del disparo da idea de la explosión. El todo continuo de los fenómenos no puede ser interrumpido por esfuerzo de abstracción que haga la mente, ni tampoco puede recogerse con percepción minuciosa el momento en que comienza ó el instante en el cual cesa de actuar lo que se concibe como principio explicativo en la relación de lo supe. rior á lo inferior. l'unto es este, el del tránsito de lo interno á lo externo, por virtud de la concepción de un orden jerárquico de lo superior á lo inferior, quizá el más dificil de percibir en nuestra distracción habitual, porque pululan en él los errores de interpretación en lo que se refiere al tiempo y al espacio. Desde luego se comprende que, sin negar la intervención del eleimento subjetivo, de la interpretación, se ha de aceptar la existencia de algo (que la observación irá percibiendo) que al afectarnos de una manera constante pone un freno al vano fantasear. Rehace el intelecto sobre sí, aparece la aurora de la racionalidad, y el por qué de lo que nos afecta coopera, con nosotros los por él impresionados, á la compleja manifestación de la vida. El niño y aun el hombre, con las duras lecciones que la experiencia les suministra, aprenden con excesiva frecuencia, al conjuro del dolor, que su capricho no es ley; que el intelecto ha de ver lo que unía y no lo que arbitrariamente imagina; que su voluntad no es el querer antojadizo, sino el poder condicionado; que, en fin, al lado de un yo que de ser el único factor se convertiría en satánico, existen otros y otros, y aun elementos que con el primero colaboran á la producción de la vida. Y saliendo de nosotros, y entrando y reentrando en nosotros mismos, todo se muestra enlazado y continuo y todo se percibe en la relación de superior á inferior y viceversa, relación que equivale á la continuidad que percibe la experiencia. Todo desequilibrio, desde la nostalgia que sirve de primer síntoma al histerismo, hasta la insania de la locura furiosa, tiene su raíz en la interrupción momentánea ó ruptura definitiva de la continuidad de la existencia para sí (de lo psíquico) con lo exterior.

Aun los disparates que soñamos se explican por la interrupción de la continuidad. Lo discontinuo, lo incoherente, es lo que no puede explicarse, porque comienza por negar toda clase de explicación. Se interrumpe la continuidad, y reaparece ante el intelecto la incoherencia, cuando se concibe lo superior (que en último término es el todo, condicionando lo individual con lo individual) como lo que está arriba, cuando, por efecto de la complejidad inherente á lo real, es posible que lo superior se halle en los silenciosos limbos de lo aparentemente percibido como ínfimo, aparte de que la continuidad de los fenó

menos establece de unos á otros relaciones de subordinación recíprocas, y puede, por tanto, un término ser superior á otro en un determinado respecto, y supeditado al mismo en otro (V. Sr. BORDINACIÓN). En efecto, lo orgánico en la realidad efectiva de las cosas, y lo racional en el orden de nuestros pensamientos, sugieren la idea luminosa de que el mundo es una esfera cuyo centro se halla en todas partes. En tal sentido,

lo superior, el todo, se hace plástico y presente para los objetos inanimados en las leyes físicas que penetran toda la fenómenología, y para las individualidades vivas en el medio que conexiona y enlaza la comunicación de la vida de unas á otras. El medio, el todo de los metafísicos, circumfusa de los fisiólogos, es especie ds océano inmenso en el cual el ser insondable descansa. Efecto de su difusión genérica es lo mismo que la atmósfera, cuyo peso sobrellevamos sin percibirlo. El medio se siente de una manera uniforme, pues indica homogeneidad con nuestra existencia; no se percibe hasta que algún cambio, que lo diversifica y diferencia, solicita la atención (variaciones de temperatura, ruidos repentinuos, viajes, etc.). Vive el individuo dentro del medio, pero no se anula en él; así, á todos alumbra igualmente el sol, sin que lo admiren en el mismo grado. Semejante al ave, que halla en la atmósfera, por encima de la cual no puede volar, su único punto de apoyo (y no obstáculo), el hombre encuentra en el medio el soporte y sostén de su propia vida. Recluído dentro de él, lo iguala con su propio destino (V. DESTINO y MEDIO) para concebir la identidad de espíritu y de vida que se desenvuelve en formas diversas, á través de las edades en el mundo y en los seres que le pueblan, como ley que rige á todos ellos, aunque á cada cual según su naturaleza propia. Sentir y percibir, en la relación de lo superior á lo inferior, la sinovia que enlaza nuestra existencia con la de los demás, equivale á recoger y condensar, en los límites de la propia individualidad, la resonancia de la vida cósmica. Nexo, mental y vivo, abstracto y real, el medio, lo superior expresa el punto de cruce, el vértice donde enlazan los términos de toda relación. Sea la que quiera su índole, desde la más rudimentaria en la vida (nutrición y respiración) hasta la que supremamente concibe el intelecto (éxtasis, Deum passus est de los místicos), ínterin los términos subsisten, como inconmensurables (sin principio ó razón), la relación no se efectúa. Fuerzas incidentes y fuerzas de tensión ó vivas, circumfusa é ingesta, lo exterior y lo interior son términos extremos que, subordinados á una primordial unidad, constituyen la base sobre la cual descansan el orden y la vida.

SUPERIORMENTE: adv. m. Excelentemente, con modo singular ó excesivo.

sobrevestisteos de los accidentes de pan, dijo S. Hilario SUPERIORMENTE.

FR. HORTENSIO PARAVICINO. SUPERLATIVAMENTE: adv. m. En grado su

perlativo.

SUPERLATIVO, VA (del lat. superlativus): adj. Muy grande y excelente en su línea.

- SUPERLATIVO: Gram. V. ADJETIVO SUPERLATIVO. U. t. c. s.

- SUPERLATIVO: Gram. V. ADVERBIO SUPER

LATIVO.

- SUPERLATIVO: Gram. V. GRADO SUPERLATIVO. U. t. c. s.

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- SUPERNUMERARIO SIN SUELDO: Mil. Sitnación del oficial separado temporalmente de las filas del ejército para dedicarse á ocupaciones civiles, á trabajos particulares, pudiendo volver á su puesto en el escalafón y al servicio activo, al cabo de cierto tiempo, marcado ó indefinido.

En otro tiempo sólo los oficiales de los cuerpos facultativos, y especialmente del de ingenieros militares, pasaban á la situación de supernume rarios sin sueldo. En esta situación muchos de ellos tomaron parte en la dirección de importan tes trabajos de construcción de vías férreas, de canales, puertos, etc., como ingenieros civiles, y cuando volvieron al servicio militar trajeron un caudal de práctica que distaba mucho de ser inútil para el ramo de guerra.

Posteriormente se regularizó este asunto, y, mediante ciertas limitaciones, se concedió el pase á la situación de supernumerario sin sueldo á los oficiales de todas las armas. Estos pueden dedicarse al servicio de empresas particulares, ya como ingenieros, administradores, agentes ó empleados de varias clases, ó bien á cuidar de sus propios intereses, bienes ó industrias, ó también pasar al servicio del Estado en otro ramo de la Administración, como algunos que han sido gobernadores civiles de provincia, secretarios de los gobiernos superiores de Ultramar, intendentes, ingenieros de obras públicas en Filipinas y Puerto Rico, geodestas del Instituto Geografico y Estadístico, etc.

Los oficiales supernumerarios sin sueldo for man parte, mientras se encuentran en esta situación, de la reserva gratuita.

SUPERPOSICIÓN: f. Acción, ó efecto, de poner una cosa sobre otra, ó estado de lo halla que se sobrepuesto. ... (el ministerialismo) se forma y crece por SUPERPOSICIÓN de capas, etc.

LARRA.

la coquetería de la forma, la elección de las tintas, la SUPERPOSICIÓN de las telas, el casamiento y matiz de los colores, todo eso está tomado de las flores y de las aves, etc. CASTRO Y SERRANO.

- SUPERPOSICIÓN: Mec. Efecto producido sobre una masa cualquiera sometida a la acción de varias fuerzas ó movimientos simultáneos. Muy poco tendríamos que decir sobre este punto que no se hubiera tratado bajo diferentes nombres en otros artículos, si no hubiera una teoría muy importante en el movimiento vibratorio moleen. lar, y de ella nos vamos á ocupar con preferencia en este momento. El movimiento de cada molé cula de un cuerpo flexible puede siempre consi derarse como el resultante de tres movimientos diferentes, que son: el que dicha molécula posee arrastrada por el centro de gravedad del cuerpo,

SUPERNO, NA (del lat. supernūs): adj. Supre- debido á la traslación de toda la masa; el mo

mo ó más alto.

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vimiento de rotación común con ésta, y un tercer movimiento, que es el que produce los cambies de volumen deformaciones del cuerpo, y por el cual la molécula tan pronto se aproxima como se aleja del centro de gravedad de aquél, a cuyo movimiento se le conoce con el nombre de ribratorio, y á éste es al que nos vamos á referir ahora, si bien no vamos á hacer el estudio de este movimiento, del que nos ocuparemos en otro artículo (V. VIBRACIÓN), pues dicho estu dio comprende todos los fenómenos de produc ción y propagación de las ondulaciones, del sonido, del calor, de la luz, de la electricidad, del magnetismo, y acaso de la cristalización de los cuerpos que gozan de esta propiedad. Las vibraciones se presentan en los cuerpos elásticos, es decir, en aquellos en los cuales, separadas sus moléculas de su posición de equilibrio, dentro de ciertos límites, vuelven á ella, lo que no se verifi ca de una manera brusca y absoluta, sino por una serie de oscilaciones según las cuales, una vez que ha cesado la fuerza que producía la deforma ción del cuerpo, la reacción se hace con energia, las moléculas marchan hacia sus posiciones primitivas, pero en virtud de la inercia, no se de tienen en ellas, sino que siguen su marcha pa sando de este punto con movimiento retardado

hasta que vuelven á su posición primitiva, para salvarla y volver á ella de nuevo, continuando es. ta serie de oscilaciones hasta quedar anulado el movimiento; sabemos que se llaman vibraciones isócronas de un cuerpo elástico las vibraciones en que cada molécula del cuerpo efectúa una oscilación completa en el mismo período de tiempo, volviendo cada molécula á su posición relativa al fin de cada período, cualquiera que sea la amplitud de la oscilación; para que masas iguales puedan efectuar en el mismo tiempo oscilaciones de amplitudes diferentes, es necesario, evidentemente, que las fuerzas que las solicitan sean proporcionales y directamente opuestas á sus direcciones en cada instante, condición esencial del isocronismo: si P es el peso de una molécula yg la acción de la gravedad, sorá su masa; y designando por d la distancia entre su posición de equilibrio y el apartamiento ó sepa ración de dicha presión, y por f la fuerza de atracción que tiende á llevarla á esta posición, designando por a2 una constante numérica, como al separarse la molécula de su posición ƒ tiende á llevarla á ella y es de sentido contrario á la dirección que lleva aquélla, la condición indicada se explicará por la ecuación

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P

g

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en el movimiento rectilíneo de la velocidad, paralela à la velocidad del movimiento circular; al terminar una oscilación, puesto que la molécula sigue marchando, quiere esto decir que ha quedado un exceso de fuerza abructiva ó fuerza remanente, que cuando se conoce permite determinar a por medio de la misma fórmula anterior a2=-gf es decir, que el cuadrado del número p2d

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de oscilaciones en la mitad de tiempo está en razón inversa de la masa de la molécula y es directamente proporcional á la relación entre la fuerza que le queda y la distancia dó separación en sentido opuesto; si la fuerza remanente, para vibraciones en una dirección dada, es opuesta y proporcional al desplazamiento ó desviación de la molécula, según demuestra la fórmula anterior, sucederá lo propio para otras varias direcciones de vibración, y entonces también para un desplazamiento que será el resultante de las desviaciones en el sentido de las vibraciones, y la fuerza que obra sobre la molécula para producir este efecto, será á su vez la resultante de las fuerzas individuales correspondientes á los desplazamientos componentes, así como la velocidad en cada instante será la resultante de las velocidades componentes. A esta proposición se la conoce con el nombre de teorema ó principio de la superposición de pequeños movimientos; si el coeficiente a fuese el mismo para las diferentes direcciones de los desplazamientos componentes, las vibraciones componentes, no sólo serán isócronas por sí mismas, sino también lo serán simultáneamente, sucediendo lo propio á la vibración resultante; si a tuviese valores diferentes para las distintas direcciones de las vibraciones componentes, no serán ya éstas isóCronas entre sí, aun cuando sí aisladamente; la fuerza remanente resultante no irá dirigida constantemente hacia la posición de equilibrio, y la vibración resultante se verificará según una curva de formas muy variadas. Las vibraciones no isúcronas se pueden representar matemáti

camente considerándolas como compuestas de un cierto número de vibraciones superpuestas, isócronas cada una por sí misma, pero aisladamente, no siéndolo con las demás, como acabamos de ver; asimismo, se puede considerar que las fuerzas que producen estas vibraciones, resultantes de otras varias componentes, es proporcional cada una á una componente paralela al desplazamiento. Sentimos no poder entrar en los largos desarrollos necesarios para llegar al mejor esclarecimiento de lo que hemos dicho, porque nos separaríamos demasiado del presente artículo, por más que el asunto presente bastante interés científico, cuyo estudio corresponde más bien á tratados especiales, bastando aquí con lo que llevamos dicho.

SUPERSTICIÓN (del lat. superstitio): f. Crcencia extraña á la fe religiosa y contraria á la razón.

Cierto judio llamado Moisés, de mucha erudición y que sabía muchas lenguas, en lo pos trero del reinado de don Alonso, abjurada la SUPERSTICIÓN de sus padres, se hizo cristiano. MARIANA.

Las poblaciones eran muchas y de numerosa vecindad La gente inclinada desde la niñez à la SUPERSTICIÓN y al ejercicio de las

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SUPERSUBSTANCIAL (del lat. supersubstantialis, que sustenta): adj. V. PAN SUPERSUBS

TANCIAL.

SUPERVACÁNEO, NEA (del lat. supervacaneus): adj. SUPERFLUO.

SUPERVENCIÓN (del lat. superventum, supino de supervenire, sobrevenir): f. For. Acción, ó efecto, de sobrevenir nuevo derecho.

SUPERVENIENCIA: f. Acción, ó efecto, de su

pervenir.

SUPERVENIENTE: p. a. de SUPERVENIR. Que superviene.

- SUPERVENIENTE: For. Dícese de lo que llega después de otra cosa ó sobreviene. SUPERVENIR (del lat, supervenire): n. SOBRE

VENIR.

... los peces... aun en agna sola siempre continua, si no se les muda, lloviendo, ó SUPERVENIENDO otra nueva, mueren.

OLIVA SABUCO.

SUPERVIVENCIA (del lat. supervivens, superviventis, que sobrevive): f. Acción, ó efecto, de sobrevivir.

- SUPERVIVENCIA: Gracia concedida á uno

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SUPÍA: Geog. Dist. del municip. de Toro, departamento del Cauca, Colombia; se halla como encerrado en una especie de anfiteatro circular, formado por las montañas vecinas y á 1220 meblo están las afamadas minas de San Juan de tros de alt.; 3000 habits. Inmediatos á este pueMarmato, que todavía se explotan con provecho. La v. de la Vega de Supía figuraba ya como parroquia en 1794, pero se ignora la época precisa de su fundación, debida sin duda á los ricos minerales de oro y sal que encierra en su territorio (Esguerra).

SUPINACIÓN (del lat. supinus, boca arriba): f. Anat. Fisiol. Actitud del cuerpo en la cual éste se halla colocado con la boca hacia arriba.

- SUPINACIÓN: Movimiento en virtud del cual queda la mano con la palma hacia arriba. SUPINADOR, RA: adj. Anat. Que contribuye á la supinación, que la efectúa.

Musculos supinadores. - Son dos en cada antebrazo.

El supinador grande ó largo, oblongo y más grueso por arriba que por abajo, ocupa el borde externo del antebrazo. Fibras tendinosas muy cortas lo insertan á la parte inferior del borde anterior del húmero; pasando después sobre la parte inferior y externa del braquial interno, se dirige hacia el lado radial del antebrazo. El tendón largo y delgado en que degenera á una gran altura se inserta á la cara anterior del borde interno del radio, un poco por encima de la cara inferior de este hueso. El supinador largo, llevando el radio hacia atrás y adentro, coloca por consiguiente la mano en supinación. También contribuye á doblar el antebrazo.

El supinador pequeño ó corto, de forma triangular, nace de la parte superior de la cara anterior del cúbito, se dirige hacia abajo y adelante, contornea la parte superior del radio y se inserta á la parte anterior de la cápsula del cúbi to, lo mismo que á la parte superior de las caras anterior é interna del radio, hasta el borde posterior de este hueso. Hace rodar el radio y la mano sobre su eje, de dentro á fuera.

SUPINO, NA (del lat. supinus): adj. Que está boca arriba.

- SUPINO: V. IGNORANCIA SUPINA.

- SUPINO: m. En la Gramática latina, forma verbal que hace veces de sustantivo y denota el término de la acción.

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Las palabras inglesas que parece derivarse del latin se forman del presente ó del suPINO, etc. JOVELLANOS. SUPLANTACIÓN (del lat. supplantatio): f. Acción, ó efecto, de suplantar.

ni el visto bueno del intendente, ni el atestado de los escribanos, estarán jamás libres de las SUPLANTACIONES que puede amañar el interés. JOVELLANOS.

El perjurio, el abuso de confianza, el robo, la SUPLANTACIÓN y otros por el estilo eran los crímenes de que le creian capaz al pobre comadrón, etc. ANTONIO FLORES. SUPLANTADOR, RA (del lat. supplantātor): adj. Que suplanta. U. t. c. s.

SUPLANTAR (del lat. supplantāre): a. Sus. tituir fraudulentamente en un escrito voces ó cláusulas que alteren el sentido que antes tenía.

la certificación presentada en ese real tribunal por don Carlos Sohor,... fué, ó suPLANTADA enteramente, ó al menos dada con facilidad por el cirujano don José Fernández, etc.

JOVELLANOS.

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los otros dos de deseo, y de sangre sólo son, digámoslo así, SUPLEFALTAS.

P. JUAN MARTÍNEZ DE LA PARRA.

¡Estoy yo para SUPLEFALTAS de nadie?
HARTZENBUSCH.

SUPLEMENTAL: adj. SUPLEMENTARIO. SUPLEMENTARIO, RIA (de suplemento): adj. Que sirve para suplir una cosa.

- SUPLEMENTARIO: Geom. V. ANGULO SUPLEMENTARIO.

- SUPLEMENTARIO: Geom. V. ARCO SUPLEMENTARIO.

SUPLEMENTO (del lat. supplemēntum): m. Acción, ó efecto, de suplir.

- SUPLEMENTO: Parte que se agrega ó añade á un todo para perfeccionarlo y suplir la falta que tenía.

...: bien lo prueba ésta (carta), que servirá de SUPLEMENTO á las otras, etc.

JOVELLANOS.

-¿Qué traes? ¿Qué papel es ese?
- El SUPLEMENTO al Diario
Del Gobierno... etc.

BRETÓN DE LOS HERREROS.

- SUPLEMENTO: Geom. Angulo que falta á otro para componer dos rectos.

- SUPLEMENTO: Geom. Arco de este ángulo, ó sea el que falta á otro para completar una circunferencia.

- SUPLEMENTO: Gram. Modo de suplir con el verbo auxiliar la falta de una parte de otro verbo.

Oración de SUPLEMENTO, ó por SUPLEMENTO.
Diccionario de la Academia.

SUPLENTE: p. a. de SUPLIR. Que suple.
- Hasta

Darle celos se os consiente.
- Mas dados por un SUPLENTE,
Son celos de mala casta.

HARTZENBUSCH.

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SUPLICANTE (del lat. supplicans, supplicāntis); p. a. de SUPLICAR. Que suplica.

Con él (semblante) nos mostramos SUPLICANTES, con él amenazamos, etc.

JOVELLANOS.

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SUPLICATORIA (de suplicar): f. Carta ú oficio que se pasa de un tribunal ó juez á otro de igual clase ó autoridad.

SUPLICATORIO: m. Legisl. Cuando un Juez se dirige á otro de igual clase se usan las palabras exhorto ó encargo, y cuando de inferior á superior la de suplico, de cuyas palabras vienen los nombres de exhortos y suplicatorios. Según el artí culo 184 de la ley de Enjuiciamiento criminal, los suplicatorios en causas en que se persigan delitos que no sean de los que sólo por querella privada pueden ser perseguidos, se expedirán de oficio y se cursarán directamente para su cumplimiento por el Juez ó Tribunal que los hubiere librado. Los que procedan de causas por delitos que sólo pueden ser perseguidos en virtud de querella particular, podrán entregarse bajo reci bo al interesado ó á su representante á cuya instancia se librasen, fijandole término para presentarle á quien deba cumplirlos. Se exceptuan les casos en que expresamente disponga otra cosa la ley. Siguen los suplicatorios los mismos trámites que los exhortos.

Cuando las autoridades elesiásticas dirigen alSÚPLICA: f. Acción de suplicar, ó ruego ó pe- gún suplicatorio á Su Santidad, la fórmula acostición que se hace á uno.

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tumbrada es la siguiente: «A la Beatitud de nuestro muy Santo Padre y Señor Pío (el nombre del pontífice á quien se dirige), por la Divina Providencia Papa y demás Señores que sus veces y facultades tengan, salud en Nuestro Señor Jesucristo, y concluyen: «Por las presentes letras suplicamos á V. B. que en obsequio de la recta administración de justicia y urgencia que el asunto reclama, se digne facultar y en caso necesario mandar á la Autoridad encargada de la Secretaría de memoriales (haga tal cosa, etc.). Véase EXHORTO.

SUPLICIO (del lat. supplicium): m. Castigo ó pena que se da al delincuente por algún delito.

... Dios por su misericordia se lo perdone al que no los dejó llevar al debido SUPLICIO. CERVANTES.

Viviendo en el SCPLICIO, que me ordena, Recompensé en los méritos la pena. MIGUEL DE SILVEIRA. -SUPLICIO: fig. Lugar donde el reo padece el

castigo.

...

si uno, que estuviese condenado á dego. llar, cuidase mucho de que el capuz, con que había de ir al SUPLICIO, fuese de seda... ¿no le tuvieran todos por desatinado?

ZAVALETA.

Vamos á morir, Pastor,
Justo, vamos al SUPLICIO;
Yo con valor el primero
Me he de arrojar al martirio.
MANUEL DE LEÓN.

- SUPLICIO: fig. Grave tormento ó dolor físico ó moral.

- ULTIMO SUPLICIO: El de pena capital. SUPLIDOR, RA: adj. Que suple. U. t. c. s. SUPLIR (del lat. supplére): a. Cumplir ó integrar lo que falta en una cosa.

...y SUPLIENDO las conjeturas por las noti cias, buscaremos... el caráter de sus operacio

nes.

...

GABRIEL ALVAREZ DE TOLEDO.

así será forzado á contarlo más en breve, y SUPLIR lo de Dión Casio, y otros, que también, aunque con más brevedad, lo escribieron. AMBROSIO DE MORALES,

- SUPLIR: Ponerse en lugar de uno para eje cutar lo que éste había de hacer.

Después, que sólo el alentar te falta,
Que pudiste SUPLIR sola mi falta.
JOSÉ DE VALDIVIESO,

- SUPLIR: Disimular uno un defecto á otro.
fiado de que Dios es grande, todo lo su-
PLIRÁ su misericordia,

P. JUAN MARTÍNEZ DE LA PARRA. - SUPLIR: Gram. Dar por supuesto y expli cito lo que sólo se contiene implícitamente en la oración ó frase.

SUPOI: Geog. Río de Rusia. Nace en la parte S. del gobierno de Chernigof, corre hacia el S., entra en el gobierno de Poltava, forma en Yagotin una vasta expansión lacustre en medio de la cual se levanta un islote cubierto de vegetación, inclínase al S. S. E. y de nuevo al S., y á los 160 kms. de curso desagua por cuatro brazos en el Dnieper, junto à Domantof.

SUPONEDOR, RA: adj. Que supone una cosa que no es. U. t. c. c.

SUPONER (del lat. supponere): a. Dar por sentada y existente una cosa para pasa" á otra.

si los bienes se reciben, ¿por qué los ma les no se recibirán? SUPONE no hay quien pue da responder, porque lo primero es de adver tir que ninguna cosa que da Dios es mala. QUEVEDO.

- SUPONER: Fingir una cosa.

Si se pudiese SUPONER un fruto sin consu mo alguno, este fruto tampoco tendría valor. JOVELLANOS.

- SUPONER: n. Tener representación ó autoridad en una república ó comunidad. SUPORTACIÓN: f. Acción, ó efecto, de suportar. SUPORTAR: a. SOPORTAR. SUPOSICIÓN (del lat. suppositio); f. Acción, ó efecto, de suponer.

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