Imágenes de páginas
PDF
EPUB

El ácido sórbico que funciona como monodínamo y como monobásico con la suficiente enérgía para descomponer los carbonatos alcalinos y alcalinotérreos, responde á la fórmula empírica CHIO, según la cual resulta homólogo de los ácidos estearolico, palmitólico, etc.; en cuanto á su contitución, debe considerársele, según Menschutkine, como un ácido terciario, según las constantes de eterificación que presenta, y en opinión de Lagermark y Elteroff corresponde al ácido isopropilacetilenocarbónico

(CH),=CH-C=C-CO.,H,

obtenido haciendo reaccionar anhidrido carbónico sobre el isopropilacetileno sodado. Esta opinión parece confirmada por la existencia del ácido

sorbido diclorado

CH2 = CCI
CH-CCI

C-COH,

preparado por Demarçay haciendo actuar el percloruro de fósforo sobre el éter diacetilacético. Calentado el cuerpo de que se trata con hidrato bárico produce carbonato de este metal a la vez que un hidrocarburo líquido y aromático, y sometido á la acción del hidrógeno naciente desprendido por la amalgama de sodio en presencia del agua se transforma con suma facilidad en otro ácido de fórmula CHO, denominado hidrosórbico, que es isómero con el ácido etilerotó nico y quizá idéntico al piroterébico, pues las débiles diferencias que entre ambos se observan pueden proceder del estado de pureza, variable en los dos cuerpos.

Si se trata el ácido sórbico por el percloruro de fósforo, ó el sorbato potásico por el tricloruro del mismo metaloide, se obtiene el cloruro de sorbilo CH2O.Cl, descomponible por el agua con regeneración del ácido primitivo y por el alcohol, en cuyo caso se produce el éter sórbico ó sor

bato de etilo. V. SORBATO

Tiene el ácido sórbico, de igual manera que sus homólogos los estearólico y palmitólico, la propiedad de fijar directamente dos ó cuatro moléculas de bromo formando el dibromuro y el tetrabromuro del compuesto primitivo; el primero, de la fórmula CH Br2O, se prepara humedeciendo el ácido sórbico con 10 veces su peso de sulfuro de carbono, y añadiendo poco a poco, á la vez que se enfría la mezcla, una molécula de bromo; desalojado el sulfuro de carbono por destilación queda un líquido oleaginoso de color amarillo, que se transforma al enfriarse en papilla cristalina, la cual se comprime y se hace cristalizar por disolución en la bencina. Se presenta este cuerpo en pequeñas láminas brillantes, fusi bles entre 94 y 95°, y que pierden su lustre desecándolas sobre ácido sulfúrico; es soluble en el alcohol, el éter, el sulfuro de carbono y la bencina hirviente; en cambio es poco soluble en el agua caliente y forma sales que se disuelven con mayor facilidad que las correspondientes al compuesto tetrabromurado.

El tetrabromuro de ácido sórbico, CH,Bг,O, se forma triturando debajo del agua el ácido sórbico con bromo, disolviendo la masa semilíquida que se produce en alcohol caliente, y abandonando la disolución alcohólica á la evaporación lenta hasta que se produzca una materia oleaginosa y espesa que, separada del agua madre, se solidifica al cabo de algunos días. En lugar de tratar el ácido sórbico por el bromo en presencia del agua, es preferible verificar la operación sustituyendo este disolvente neutro por el sulfuro de carbono, para lo cual se impregna el ácido pulverizado con 10 veces su peso de dicho sulfuro y se añade por pequeñas porciones, y enfriando, la cantidad de bromo que la teoría indica (cuatro moléculas de metaloide para una de ácido); al cabo de veinticuatro horas la mayor parte del cuerpo buscado se ha depositado en cristales, y puede obtenerse mayor cantidad evaporando las aguas madres. Purificado por expresión seguida de muchas cristalizaciones en el alcohol, preséntase el tetrabromuro sórbico en grandes cristales transparentes y bien formados, que parecen derivarse del prisma oblicuo romboidal (sistema clinorrómbico); es ligeramente soluble en agua hirviendo, de cuya disolución se deposita en agujas delicadas: se funde entre 178 y 1792, y tratado por la amalgama de sodio en presencia del agua pierde bromo primero, regenerándose el ácido sórbico, y después este último fija dos átomos de hidrógeno para dar origen al ácido hidrosórbico.

[ocr errors][ocr errors]

El tetrabromuro sórbico posee, como el cuerpo de que se deriva, las propiedades de ácido monobásico, y en su virtud es susceptible de producir sales cristalizables que se descomponen, cuando se hierve su disolución acuosa, con formación de bromuro metálico y ácido bromhídrico; si en esta descomposición se neutraliza el ácido bromhídrico, à medida que se forma, por carbonato bárico, se comprueba la producción de vapores acroleicos muy irritantes, que se condensan en un líquido neutro aún no estudiado: de estas sales la más importante es la de sodio CH-BrO. Na+ 2H2O, que se obtiene saturando el carbonato de sosa por el ácido, y se presenta en hermosas laminillas de color blanco de plata solubles en el agua y en el alcohol, pero casi insolubles en la disolución concentrada de carbonato sódico.

El ácido sórbico se disuelve fácilmente en el ácido bromhídrico fumante, produciendo ácido dibromocaproico CHBrO, isómero del hidrosórbico, y que se presenta en cristales fusibles á 68°; los reductores transforman á este cuerpo en ácido caproico normal, y el agua ó el carbonato sódico á la temperatura de la ebullición en ácidos hidrosórbico y oxicaproico (Stahl, Landsberg y Engelhorn).

- SORBICO (ALDEHIDO): Quím. Cuerpo descubierto por Kékulé y derivado del ácido sórbico por pérdida de un átomo de oxígeno; se forma haciendo reaccionar á la temperatura de 1000 próximamente una parte de aldehido crotónico sobre dos de aldehido acético en presencia tiene un líquido que hierve à la temperatura de 172°, y que, como todos los cuerpos dotados de la misma función química, además de ser un reductor enérgico produce por oxidación un ácido cristalizable cuyas propiedades corresponden á las asignadas al ácido sórbico; el análisis de este cuerpo y la determinación de su peso molecular conducen á representar su composición por la fórmula CHO, que comparada con la del ácido sórbico se diferencia de ella en que el carboxilo COH se ha transformado, por pérdida de oxígeno, en el grupo COH, característico de la fun

de corta cantidad de cloruro de zinc. Así se ob

ción de aldehido.

SORBINA (de sorbo): f. Quím. Materia azucarada isomera de la glucosa encontrada por Pelouze en el zumo fermentado de las bayas del serbal, vegetal conocido en Botánica con el nombre de Sorbus aucuparia. El zumo reciente de dichos frutos no contiene esta substancia, según resulta de las investigaciones de Byschl y de Delfls, habiendo demostrado este último que las bayas citadas no contienen sorbina, la cual se forma durante la fermentación á expensas del ácido málico, que desaparece por la metamorfosis; en fin, Boussingault y Mintz no han encon trado esta substancia en el zumo fresco ni en el fermentado del serbal de los pajareros, pues en éste es sustituída por la sorbita; estas divergencias no han sido explicadas hasta el presente de una manera satisfactoria, pareciendo lo más probable que la formación de la sorbina tenga lugar precisamente por la acción de cierto y determinado fermento, al par que otros son capaces en cambio de destruirla, por lo cual los líquidos estudiados por Pelouze y los últimos químicos citados podían no proceder de fermentaciones idénticas, y por lo tanto contener los mismos productos.

el

El procedimiento por el cual obtuvo Pelouze cuerpo de que se trata consiste en abandonar á sí mismo el zumo de las bayas del serbal durante trece ó catorce meses, en cuyo período se producen en diferentes épocas depósitos y vege taciones formados por microorganismos de distintas especies, y luego se aclara espontánea. miente; evaporado este líquido á calor suave hasta consistencia de jarabe espeso, se depositan cristales de color pardo obscuro fácilmente des. colorables mediante dos tratamientos con carbón animal; las aguas madres concentradas producen nuevos cristales que se purifican de igual manera que los anteriores. La única incertidumbre que existe en este procedimiento es la referente á la fermentación que debe experimentar el zumo, siendo muy posible que en condiciones locales distintas los resultados sean variables, pues el sabio químico francés no determinó la naturaleza del fermento que origina la sorbina, lo cual es tanto menos de extrañar cuanto que en la época en que se realizaron estos estudios la

Microbiología no había alcanzado el grado de desarrollo y perfección á que ha llegado en la actualidad.

Es la sorbina una materia sólida, incolora, de sabor francamente azucarado, y cuyos cristales, transparentes y duros hasta el punto de crujir entre los dientes, son isomorfos con los de azúcar candi que se derivan de un prisma recto de base romboidal (sistema ortorrómbico), presentando las formas designadas en las notaciones cristalográficas

1

a1, c1, p, an ;

los ángulos característicos de cada una de estas formas, medidos por Berthelot, son los siguien

tes:

alal (en la base) = 142° 53'; ele1 = 141° 11';

1

alam=164° 20'; a1p=108°10'.

La sorbina se disuelve en la mitad de supeso de agua próximamente, formando jarabes algo más densos que los de sacarosa ó azúcar de caña, y el alcohol hirviendo sólo disuelve una corta cantidad. Por la acción del calor se funde sin perder nada de su peso, pero á una temperatura más elevada que la necesaria para que cambie de estado se transforma en una materia de color rojo obscuro que no es otra cosa que el ácido sorbínico; proyectada sobre las ascuas despide,

como el azúcar ordinario, fuerte olor á caramelo. cia por la fórmula CHO, es isónera con la Representada la composición de esta substan glucosa, de la que se diferencia por no ser fermentescible ni aun después de someterla á la acción del ácido sulfúrico diluído; como todas las materias azucaradas, reduce á la temperatura de la ebullición las disoluciones de los tartratos cuproalcalinos (líquidos de Fehling, Barreswill, Vogel, etc.); desvía el plano de polarización de la luz con un poder rotatorio hacia la izquierda de 35,97 para los rayos rojos del espectro solar, y es vivamente atacada por el ácido nítrico, que la transforma en ácido oxálico. Sometida en disolución acuosa á la acción oxidante de una corriente de cloro, produce como la levulosa, ácido glicólico, según la ecuación

CH12O6+3H2O+3Cl2=3C2H ̧02+6HC1
Ac. glicólico

Sorbina

(Hlasiwetz y Habermann). Con los álcalis causticos se colora fuertemente de amarillo despidiendo olor á caramelo, siendo esta reacción tan sumamente sensible que basta añadir al agua 1000 de sorbina para que el color se manifieste, en presencia de la potasa, de una manera muy visible: disuelve una cantidad bastante considerable de cal ó de barita, formando líquidos que calentados se ponen amarillos, y de igual color es el que resulta de disolver en caliente en este azúcar el óxido de plomo. El hidrato cúprico también es disuelto con color azul intenso por la disolución acuosa de sorbina, pero si se abandona la mezcla por algún tiempo es reducido lentamente, precipitándose el óxido cuproso de color rojo; por último, se combina coù la sal marina para formar un cuerpo cuyos cristales pare. cen pertenecer al sistema cúbico.

SORBIN DE SAINTE-FOI (ARNALDO): Biog Teólogo francés. N. en Montech en Quercy en 1532. M. en Nevers en 1606, Hizo sus estudios en Tolosa, abrazó la carrera eclesiástica, y fue nombrado canónigo magistral de los cabildos de los arzobispados de Auch y de Tolosa, Su repu tación como predicador hizo que le llamara a París Catalina de Médicis, quien le nombró predicador del rey. Adversario declarado de la Reforma, se ha dicho que Sorbín debe ser conside

rado como uno de los autores de los asesinatos de la noche de San Bartolomé. Enrique III le conservó su título de predicador del rey y le confió el obispado de Nevers. Sus obras más im portantes son: Descripción del verdadero manan tial de riqueza; Advertencia apologética al pueblo francés, etc.

SORBÍNICO (ACIDO) (de sorbina); adj. Quim. Cuerpo de composición mal definida, descubier to por Pelouze, y que se produce cuando se somete la sorbina à la acción del calor. Para prepararle se mantiene esta materia azucarada durante algún tiempo á temperaturas comprendi das entre 150 y 180°, con lo que se transforma en una substancia de color rojo obscuro, despion

redondeados, con la uña muy corta; dos ó cinco
estilos que corresponden á un ovario de otras
tantas celdas biovuladas; frutos pequeños, nu-
merosos, coronados por las lacinias carnosas ó
membranosas del cáliz, las cuales rara vez fal-

tan.

diendo al mismo tiempo vapor acuoso de reac-
ción ligeramente ácida; el residuo rojo se disuel.
ve en potasa caustica ó en amoníaco, filtrando el
líquido y sobresaturándole por ácido clorhídrico
diluído, lo que determina la formación de un
precipitado coposo de color rojo obscuro, el cual,
lavado con agua, se desera entre 120 y 150°. Sorbus Chamamespilus Crntz. - Arbusto pe-
El ácido sorbínico es un cuerpo amorfo de co- queño ramificado, con el tallo tendido ó ascen-
lor rojo tan obscuro que parece negro, insoluble dente, de medio à un centímetro, las yemas lam-
en el agua, en el alcohol y en los ácidos débiles, piñas, las hojas elípticas ó aovadas, de base re-
pero fácilmente soluble en los álcalis y en el dondeada ó cuneiforme y entera, con el resto del
amoníaco, con los que forma líquidos de tinte margen dentado ó aserrado, tomentosas cuando
sepia bastante intenso. Analizado este cuerpo ha jóvenes por el envés, y las adultas lampiñas, algo
resultado contener, en 100 partes, 57, 96 de carbo-coriáceas, brillantes por el haz, de 3 à 6 centí.
no, 5,51 de hidrógeno y 36,53 de oxígeno, nú-
meros que, según Pelouze, conducen á represen-
tar su composición por la fórmula C3H6015

32

El cuerpo en cuestión se combina con las bases formando sorbinatos, de los que son solubles tan sólo los alcalinos; las disoluciones de éstos forman precipitados voluminosos de color amarillo rojizo con las sales de cálcio, bario, aluminio, hierro, estaño, oro y platino; con el sulfato de cobre el precipitado es verde amarillento, y soluble en el amoníaco con coloración verde muy intensa.

SORBITA (de sorbo): f. Quim. Materia azucarada isomera con la manita y la dulcita, y descubierta por Boussingault en las bayas del serbal, pudiendo extraerse también del zumo pro cedente de éstas, al que se ha dejado experimentar la fermentación. Para prepararla se prensan dichas bayas y se abandona el zumo hasta que sutra la fermentación alcohólica, en cuyo caso se filtra, se precipita por el acetato básico de plomo y se elimina el exceso de este último metal, haciendo atravesar por el líquido filtrado corriente de hidrógeno sulfurado y separando el precipitado de sulfuro de plomo por una nueva filtración; la disolución resultante, evaporada hasta consistencia de jarabe espeso, se abandona en un frasco tapado durante muchos meses, al cabo de los cuales cristaliza en parte, convirtiéndose en una materia viscosa en la que existen infinidad de pequeños cristales circulares; esta materia, fuertemente prensada, lavada con alcohol frío y vuelta á prensar por segunda vez, se disuelve en caliente en alcohol absoluto, que abandona la sorbita durante el enfriamiento.

Así obtenida, preséntase esta substancia en mamelones cristalinos blancos ó en penachos sedosos que contienen media molécula de agua de cristalización; calentada á 65° comienza á fundirse, alcanzando la fluidez completa á 102°, temperatura á la que se deshidrata quedando anhidra, en cuyo caso no se funde más que entre 110 y 111. Soluble en el agua, forma con ella un líquido siruposo que no cristaliza sino al cabo de largo tiempo. La sorbita carece de acción sobre la luz polarizada, no reduce los tartratos cupto alcalinos, y se disuelve en caliente en ácido sulfúrico sin carbonizarse, aunque transformándose en un ácido conjugado cuya sal bárica es soluble; tratada por el ácido nítrico no produce ácido mucico, y su composición se representa por la fórmula CH.96•

SORBO: m. Acción de sorber.
Mi Clori á la siniestra,
Y á la derecha el odro
Sin miedo á las borrascas
Del cielo y de la corte;
Dejadme que entre SORBOS,
Y besos y canciones,

O me cure... ó me muera,
Que á todo estoy conforme.

BRETÓN DE LOS HERREROS.

- SORBO: Porción de líquido que se puede tomar de una vez en la boca.

El doctor Eulemberg... emplea la tintura de iodo muy dilatada, prescribiendo durante el día tres gotas eu un SORBO de agua. MONLAU.

SORBO: m. SERBO.

-SORBO: Bot. Género de plantas (Sorbus) perteneciente á la familia de la Rosáceas, tribu de las pomeas, cuyas especies habitan en las regiones montañosas de Europa y Asia, varias de ellas en el Himalaya y dos o tres en la América del Norte, y son arboles & arbustos desprovistos de espinas, con las hojas sencillas ó compuestas y las flores dispuestas en corimbos largamente pedunculados; tubo calicinal urceolado; cinco Italos patentes, rara vez erguidos, casi siempre

metros de longitud por 2 á 3 de anchura, casi
sentadas; flores en corimbos pequeños, con los
pedúnculos y cálices blanquecinotomentosos; pé-
talos oblongos casi conniventes; dos estilos ve-
llosos en su base; frutos oblongos, de 8 á 10 mi-
límetros, rojos ó rojizo-anaranjados. Florece en
verano y madura sus frutos en otoño, existiendo
en las regiones alpina y subalpina de las mon.
tañas europeas, entre ellas en los Pirineos, Al-
pes, Jura, Vosgos y Apeninos.

SORBÓN (ROBERTO DE): Biog. Sabio francés,
fundador de la Sorbona. N en Sorbón, cerca de
Rethel, á 9 de octubre de 1201. M. en París á 15
de agosto de 1274. Obtuvo grandes triunfos por
sus predicaciones y fué capellán de San Luis,
pero algunos niegan que más tarde llegara á ser
su confesor. Siendo canónigo honorario de Cam-
bray, en 1251, trató de fundar una sociedad de
eclesiásticos seglares que, viviendo en común y
teniendo todas las cosas necesarias para la vida,
se dedicasen solamente al estudio y á la ense-
ñanza gratuita. A realizar este pensamiento di-
rigió todos sus esfuerzos, y la sociedad se fundó
de 1252 á 1254, quedando legalmente constituí-
da por cartas patentes del rey (1255), confirma-
das por breves del Papa Alejandro IV (1259).
Su primer título fué Congregación de los pobres
maestros de la Sorbona. Como canónigo de Pa-
rís, en 1258, Sorbón fué provisor de la congrega
ción. Por su testamento de 1270 legó á la Sor-
bona todos sus bienes, que eran muchos. De él
quedan algunos pequeños tratados, á saber: De
Conscientia, De Confessione, Iter Paradisi, que
son tres obras insertas en la Biblioteca de los
Padres; Sermones, Estatutos de la casa de la Sor-
bona, etc. Su mayor gloria fué la fundación de
dicha casa, semillero de donde han salido los
varones más doctos de Francia. V. SORBONA.

SORBONA: Hist. Escuela famosa de Teología,
fundada en París durante el reinado de San Luis
(V. SORBÓN (ROBERTO DE), y que dio su nom
bre á la facultad de dicha ciencia. Tenía habita-
ciones para 37 doctores, llamados de la sociedad
de la Sorbona, para distinguirlos de aquellos que,
sin habitar en la escuela, llevaban el título de
doctores de aquel colegio, aludiendo á la circuns
tancia de haber tomado los grados requeridos
en la Sorbona. Roberto Sorbón dió á la Sorbona
sus estatutos, redactados después de dieciocho
años de experiencia, y que no sufrieron el menor
cambio hasta la supresión del establecimiento en
1790. El fin principal de la Sorbona era mante-
ner en alto grado la importancia de los estudios
teológicos. Desde 1252 à 1751 se fundaron suce-
sivamente cursos públicos, en número de siete.
La congregación estuvo dirigida por un provisor,
que tenía á sus órdenes un prior, encargado de
la policía; cuatro doctores, elegidos entre los de
más edad, para velar por la conservación del re-
glamento; y procuradores, que cuidaban de la
administración de los bienes. Los grados de Ba-
chiller, Licenciado y Doctor sólo se concedían des-
pués de una preparación muy larga y de pruebas
muy rigurosas. Así salieron de aquella institu-
ción innumerables hombres de saber profundo y
mérito eminente. A la Sorbona perteneció la glo-
ria de haber instalado los primeros talleres de la
Imprenta en París. Incurrió en graves erroies
politicos durante las revueltas civiles del reina
do de Carlos VI y también en los tiempos de la
Liga; las intrigas y las cábalas la agitaron en las
cuestiones de los jansenistas; pero fué el baluar-
te de la fe católica, luchó contra la Reforma, tuvo
una reputación europea y mereció ser llamada el
Concilio subsistente de las Galias. En 1808 el

antiguo Colegio de la Sorbona fué donado à la
Universidad, y en 1821 se le unieron las Facul
tades de Teología, de Letras y de Ciencias, don,
de se dieron cursos gratuitos, y fue declarada
cabeza de la Academia universitaria de Paris,

1

Para más detalles, véase el articulo PARÍS (tomo XIV, pág. 932).

SORBY (ENRIQUE CLIFTON): Biog. Geólogo inglés. N. Sheffield en 1826. Hijo de un fabricante de cuchillos, y poseedor de una fortuna independiente, se dedicó al estudio de las Ciencias, de la Geología y Geografía física especialmente. Ha escrito gran número de Memorias so bre la estructura de las piedras, examinadas por medio de los procedimientos combinados de la Mineralogía, de la Quimica y de la Física, y so. lidades de Inglaterra. Estos trabajos se han pu bre la Geografía fisica primitiva de varias locablicado en las Transacciones de la Asociación Británica, en los órganos de las Sociedades Geológica, Química y Microscópica de Londres, y en otros periódicos y revistas. La Sociedad Literaria y Filosófica de Sheffield, de la que era hace pocos años vicepresidente, le confió una cátedra en 1852, y desde 1857 fué Sorby individuo de la Sociedad Real de Londres.

SORCE (del lat. sorex, soricis): m. ant. Ratón pequeño.

SORCIA (de Short, n. pr.): f. Bot. Género de plantas (Shortia) perteneciente á la familia de las Piroláceas, cuyas especies habitan en el Norte de América, y son plantas herbáceas, cespitosas, casi acaules, lampiñas, perennes, con las hojas largamente pecioladas, redondeadas ó casi acorazonadas, festoncado-aserradas, con las aserraduras cortamente mueronadas; escapos unifloros, desnudos, provistos en el ápice de bracteitas escuamiformes; cáliz de cinco sépalos empizariados, escuamíferos, estriados, persistentes, los exteriores aovados y los interiores oblongos; corola de cinco pétalos hipoginos y aproximados formando un conjunto acampanado; 10 estambres hipoginos, erguidos ó ascendentes, con los filamentos aplanados, angostados en el ápice, y las anteras biloculares, fijas por el dorso, extrorsas, vueltas hacia dentro y dehiscentes por poros; el fruto es una cápsula más corta que el cáliz, casi globosa, con el estilo filiforme, persistente y terminal, trilocular, y que se abre con dehiscencia loculicida en tres valvas que llevan en sus líneas medias adheridos los tabiques, dejando en la parte central un gran trofospermo persistente; semillas numerosas pequeñas, con el embrión cilíndrico, casi recto y más corto que el albumen.

[blocks in formation]

Mientras esto pasaba en 1610, se preparaban SORDAMENTE nuevos embarazos para detener el efecto de la real cédula del año anterior. JOVELLANOS.

SORDÁN: Geog. Aldea de la ayuda de parroquia de Santa Rosa, ayunt. de Mieres, p. j. de Lena, prov. de Oviedo; 69 habits.

SORDARIA: f. Bot. Género de plantas perteneciente al tipo de las talofitas, clase de los hongos, orden de los ascomicetos, familia de los Esferiáceos, cuyas especies habitan sobre las materias orgánicas en descomposición, y se caracterizan por tener las peritecas en forma de cono trun cado, coriáceomembranoso, ligeramente tomentoso al principio: las tecas cilíndricas ó mazudas y las esporas sencillas, sin cubierta gelatinosa y con la superficie provista de apéndices; la especie común se encuentra sobre los excrementos del

ganado vacuno y de las liebres, y se caracteriza por tener los apéndices de la superficie de las esporas puntiagudos, las peritecas apretadas, de color negro sucio y que se abren por medio de un poro, y dentro de éstas las tecas mezcladas con parafisos vejigosos. Aparece en otoño.

SORDAVALA: Geog. V. SERDOBOL.

SORDAVALITA (de Sordavala, n. pr.): f. Min. Silicato hidratado de alumina, magnesia y hierro, conteniendo ácido fosférico combinado; algunos la consideran como una verdadera asociación

química procedente de haberse combinado, en variables y mal conocidas proporciones, el doble silicato alumínico magnésico hidratado con el fosfato de hierro; de todas suertes trátase de un silicato bastante complejo en cuanto á su estructura molecular, el cual puede ser mirado como producto de alteraciones de otras substancias, en las que entra el ácido silícico como principal factor, cuyos cuerpos, al disgregarse mediante las más variadas influencias, llegan á formar especies mineralógicas tan perfectamente determinada como la que nos ocupa, asociándose siempre por vía química con otros compuestos, tales como fosfatos metálicos, y es el caso presente, aluminatos, boratos, cloruros, fluoruros, sulfatos y varias otras sales, constituyendo agregados particulares, muchos de ellos de escasa importancia y de curiosas aplicaciones, dentro del grupo de los silicatos y en general de aquellos minerales, de aspecto vítreo, clasificados por elementos cons titutivos de rocas, ya que por lo menos gran nú. mero de ellos en las rocas se encuentran y determinan siempre. En tal sentido la sorda valita no puede ser tenida propiamente como mineral de roca en sentido estricto, y mejor, siguiendo á Pisani, ha de mirarse á modo de producto secundario, en cuanto está probado su origen y formación ó procedencia, modificándose de manera profunda y alterándose otros minerales silicatados de rocas bien determinadas.

Quizá una prueba, nada despreciable en verdad, de esta procedencia, hállase en el hecho de que la sordavalita jamás se encuentra en la naturaleza afectando formas geométricas; y no sólo no cristaliza en sistema alguno determinado, sino que ni siquiera afecta rudimentaria estructura cristalina, de donde infieren su cualidad de producto de transición, considerándola acaso como intermediario entre especies conocidas ó á manera de especie tránsito, representando una metamorfosis no acabada y un trabajo de formación sólo comenzado desde el punto de vista de la cristalización natural, y vienen en apoyo de ellos también otras consideraciones referentes á la composición química del mineral cuyo estudio y descripción nos ocupan; no es propiamente un sílicofosfato, á ejemplo de la enlitina, antes parece, atendiendo á los mejores análisis y más exactas determinaciones, que se trata, mirando á que la cantidad de ácido fosfórico nunca llega á ser de 3 por 100, de una ingerencia de este cuerpo, si así vale decir, en la molécula de un triple silicato de alumina, hierro y magnesia con bastante agua, y en tal argumento fúndase la consideración de la sordavalita en la categoría de los minerales de alteraciones generales, procedentes de fenómenos metamórficos de elementos de rocas, y resultado de disgregaciones molecula res, acaso los primeros términos para constituirse nuevas especies, dotadas de caracteres bien definidos y precisos y determinables atendiendo á ellos y á la forma cristalina, aquí ni siquiera incipiente.

Hállase la sordavalita constituyendo masas amorfas, dispuestas formando hojas de muy poco espesor, siendo su estructura bastante compacta y uniforme, con la fractura concoidea bien marcada en todos los ejemplares; posee el mineral cuya descripción es objeto del presente artículo brillo resinoso marcado, el cual en ocasiones es muy semejante al peculiar del azabache, sobre todo en fractura reciente; su color es negro muy semejante al de la pez, sólo que a veces se aclara, y algunos ejemplares se tienen recogidos cuyo tono es pardo negruzco, siempre bastante obscuro y acentuado, y por excepción cítanse unos pocos cuyo color, la continua dentro del pardo y el negro, presenta curiosos matices verdosos bien perceptibles y acentuados; en todos los casos es mineral opaco, y aun en láminas delgadas pocas veces llega á poder ser calificado de translúcido; su dureza, no muy considerable, corresponde al número 5,2 de la escala de Mohs, siendo el polvo obtenido mediante la raya de color pardo, pero con tonos mucho más claros que los notados en la masa del mineral; el peso específico hállase comprendido entre los números 2,53 á 2,56, conforme à las determinaciones más

precisas y comprobadas; á causa, sin duda alguna, del hierro que contiene, calificase la sordavalita entre los minerales magnéticos, aun cuando nunca son muy intensas sus acciones sobre la aguja imanada, observándose singulares variaciones en esta propiedad, dependientes de las cantidades de hierro en ella contenidas: porque aun te

niendo presentes muchos análisis del cuerpo que describimos, no es posible asignarle composición fija y determinada, en su calidad de producto de¦ alteraciones, no definidas claramente á la hora presente; pero no es dable precisar cuáles son los minerales originarios á cuya transformación es debido este silicato hidratado de alúmina, mag. nesia y hierro, al cual se asocia el ácido fosfórico, ni por cuáles mecanismos pudo haberse producido una especie mineralógica tan interesante desde el punto de vista de la ciencia pura. El famoso sabio sueco Nordenskiold, al cual son debidos los mejores estudios modernos acerca de la sordavalita, y el cual ha practicado el análisis de variados ejemplares, asigna la siguiente composición centesinial, tomando el promedio de los números hallados en muchas determinaciones: ácido silícico 49, 40, sesquióxido de aluminio 13,80, óxido ferroso 18,17, óxido de magnesio 10,67, ácido fosfórico 2,68 y agua 4,38, sin que quepa representar semejante composición en una fórmula o símbolo dotado de cierto carácter de fijeza; esto no obstante, atendiendo á las cantidades relativas de cada uno de los componentes, parece que debe excluirse la idea de una asociación del doble silicato hidratado alumínico magnésico con el fosfato de hierro, definiendo la es pecie, conforme se hace al comienzo de este artículo, como un triple silicato hidratado alumínico, ferrosomagnésico, asociado al ácido fosfórico.

Cuanto á los caracteres químicos, en cuya virtud es reconocible la sorda valita, pudiendo manifestarse la presencia de los elementos metálicos en ella contenidos, importa decir cómo, apelando á la vía seca y calentando el mineral en el tubo empleado para este linaje de ensayos, pierde agua, la cual aparece condensada en la parte fría de dicho tubo; empleando el soplete y sosteniendo vivo su fuego algún tiempo, se funde el mineral que describimos y produce un glóbulo metálico de color negro intenso, en el cual, después de frío, pueden apreciarse, aunque muy débiles, cualidades magnéticas debidas al hierro conteni do en su molécula. Ensayando la vía húmeda resulta ser cuerpo poco atacable por los ácidos minerales enérgicos, y así sólo el clorhídrico muy concentrado y caliente lo disuelve en parte, dejando un residuo formado por gelatina de ácido silícico, pudiendo ser determinados en el liquido el aluminio, el magnesio y el hierro, apelando á los reactivos particulares de cada uno de estos cuerpos, cuya presencia manifiestan sin la menor dificultad operando en la forma ordinaria, sobre todo si se concentran los líquidos, evaporándolos con cuidado.

Para completar la historia de la sorda valita añadiremos que el Sr. Naranjo dice en su obra de Mineralogía haberla encontrado en España y en las cercanías de Granada por el año de 1834; de ordinario sólo yace en rocas trápicas, y las localidades mejor indicadas son Bodenmaïs en Baviera y Sordawala en Finlandia, de cuyo lugar toma el mineral su nombre; hubo un tiempo en que se consideró variedad de la pinita ó mi carela, colocándose por lo tanto al lado del jade. Aunque al principio se dijo que la sordavalita preséntase en masas dispuestas a modo de hojas, conviene añadir que el mineral de Baviera hállase formando riñones no muy grandes, y tiene por constante asociado la pirrotina en su variedad niquelífera, lo cual parece indicar cierto parentesco más o menos lejano con la pirita mag. nética. Bien escasas son, no obstante, las analogías, y no puede indicarse nada en cuanto á procedencias; sólo ha de tenerse en cuenta la rareza de formas cristalinas en la pirrotina y su facilidad para cierto linaje de metamorfosis, así como su condición de afectar la figura de otros minerales moldeándose en ella muy frecuentemente, y pudiera pensarse que alguno de los elementos de la sordavalita, el hierro siempre presente y en todos los ejemplares, proviene acaso de un mineral sulfurado, al término de toda una serie de modificaciones químicas, llevadas á cabe, según parece, con extremada lentitud. Tanto esta idea, como las anteriormente apuntadas á propósito del génesis de esta asociación del silicato hidratado de alúmina, magnesia y hierro en el ácido fosfórico, sólo se exponen á título de conjetura, y para demostrar de qué suerte, en su continuo mudar, de unas especies mineralógicas van formándose otras, que á su vez serán base para constituirse las más recientes y modernas.

SORDECER (del lat. surdescire): a. ant. Poner sordo á uno.

-SORDECER: n. ant. ENSORDECER. SORDEDAD (del lat. surditas): f. ant. Son

DERA.

las señales de la SORDEDAD son, que los verán andar perezosamente, é tristes, é medrosos, é quieren mucho comer.

Montería del rey D. Alonso.

... molida, y metida en un higo dentro de los oídos, sirve á la SORDEDAD, y zumbido de ellos.

ANDRÉS DE LAGUNA.

SORDERA (de sordo): f. Privación ó disminu ción de la facultad de oir.

... el aguardiente compuesto con el romero, y aplicado á los oídos... sana... toda SORDERA. JUAN DE VIDOS.

«Ensordecerse han las hijas del canto esto es, las orejas, que son por donde entra la musica, que en los viejos siempre crece la SORDE RA; etc. MALÓN DE CHAIDE,

- SORDERA: Patol. y Med. legal. En su sentido estricto, la palabra sordera únicamente deberá comprender los grados de deficiencia del oído que empiezan por no oir la voz y terminan con la cofosis completa (stone-deaf, sordera de cañón). Entre esos límites, existe gran número de enfermos del oído que se hallan imposibilita. dos en absoluto para relacionarse con la socie dad, pero que son capaces aún de percibir una cantidad mayor ó menor de sonidos y ruidos. Así, hay sordos á quienes, hablándoles directamente á la oreja, oyen que se les habla, pero no comprenden lo que se les dice, y que sin em bargo perciben bastante bien una pieza de musica. En los grados más intensos de sordera solo se aprecian algunos sonidos y ruidos aislados, hasta que, por último, en la sordera absoluta, relativamente rara, falta toda reacción acústica para los sonidos.

La sordera puede ser congénita ó adquirida. La primera lleva siempre consigo la sordomudez (V. SORDOMUDEZ). Lo mismo sucede con la sordera adquirida cuando se presenta en la pri mera infancia, antes de que el individuo apren da á hablar ó pocos años después. En este último caso el niño olvida hablar, porque no tiene aún seguridad suficiente para ello. Por lo general se admite que la época en que esta influencia de la sordera adquirida se marca sobre el lenguaje corresponde como último límite a los siete, v respectivamente á los ocho años; pero tambien se observa en casos excepcionales á los nueve y aun á los diez años, sobre todo en los niños que aprenden á hablar muy tarde.

También en los adultos se marca esa influencia de la sordera. No pierden la facultad de hablar, porque en ellos, por la práctica, se ha establecido ya, tanto psíquica como físicamente, al hablar, al escribir y al leer; pero dada la falta de comprobación por el oído, pierden más o menos el timbre de su voz. El lenguaje resulta entonces algo mecánico, y se aproxima en los cases extremos á la voz artificial que aprenden los sordomudos. Esta alteración del lenguaje llama mucho la atención en los individuos que sou atacados de sordera en un período prematuro de su vida ó repentinamente. Pero si se desarrolla en época ulterior ó de un modo muy gradual. sólo con gran atención puede percibirse cierta monotonía en su lenguaje.

No cabe duda alguna que la sordera comple ta únicamente puede tener su asiento por detras de la caja del tambor, esto es, en el laberinto, en los nervios acústicos ó en el cerebro. No es tan segura la etiología de la sordera para la voz; según la experiencia, parece cierto, por lo me nos, que un padecimiento periférico del oído por sí solo no puede ocasionar una sordera de este grado. Por lo tanto, si en uno de esos casos se encuentra una afección del oído externo ó del oído medio, indudablemente existe otra en el aparato nervioso del oído, puesto que la expe riencia enseña que, aun en las afecciones más graves del aparato conductor de los sonidos (oclusión cartilaginosa congénita de ambos ofdos, destrucción completa de la membrana del tambor con el martillo y el yunque, adherencia sólida de los huesecillos del oído), no trae consi

[merged small][ocr errors]

El diagnóstico de la sordera absoluta no ofrece dificultades especiales, pero no sucede lo mismo con la sordera para la voz. Es preciso tener en cuenta que sólo haciendo que el enfermo repita las palabras pronunciadas puede tenerse na prueba de que percibe la voz. Otros medios auxiliares acústicos tienen valor diagnóstico especial, pero nunca pueden sustituir á la voz.

Al reconocer el oído desde este punto de vista es preciso tener en cuenta algunos puntos importantes, cuyo desconocimiento puede traer consigo muchos errores. Ante todo debe cuidarse de que el enfermo no vea la boca del que habla. Conocida es la maestría con que muchos sordos, y especialmente sordomudos, llegan a leer las palabras de la boca, y muchas curaciones aparentes de la sordera son debidas á este hecho. Si el enfermo no puede repetir lo que se le ha dicho, quizás se debe à una alteración en la palabra, sin que exista afección profunda del órgano auditivo. Bajo este concepto figura en primer término la tartamudez, bastante generalizada, tanto en los niños como en los adultos. Sus grados intensos pueden ser causa de error en estos reconocimientos, pues puede ocurrir que el enfermo, para no tartamudear, se calle voluntariamente, circunstancia que, sin embargo, se descubre muy pronto con alguna atención. En los adultos puede también presentarse una complicacion con afasia atásica, siendo difícil distinguir en un caso dado la parte que debe atribuirse á la alteración auditiva y la que corresponde á la alteración del lenguaje.

Prescindiendo de estos casos excepcionales, hay, sin embargo, una circunstancia que muchas veces puede ofrecer grandes dificultades para el reconocimiento de los niños pequeños. En efecto, puede suceder que un niño que oye y habla perfectamente se asuste de tal modo al reconocerle que no llegue á hablar. Si se trata de un solo reconocimiento debe considerarse este caso como dudoso, porque los datos de los padres de que el niño habla en su casa deben siempre admitirse con reserva. Para evitar la confusión con la sordomudez, hay que tener en cuenta que los niños sordomudos se hallan caracterizados generalmente por su mirada viva é inteligente, lanzando gritos durante el reconocimiento; sin embargo, también se observa entre ellos niños menos vivos y más tranquilos, de nodo que el diag nóstico diferencial sólo puede hacerse con seguridad examinando repetidas veces á estos enfer

mos.

El tratamiento de la sordera variará según la enfermedad que sea causa de ella.

Cuando ni por el tratamiento local ni por el general puede conseguirse un alivio en la disminución de la facultad auditiva, se emplean varios instrumentos que tienen por objeto reforzar los sonidos que llegan al conducto auditivo, ó conducirlos mejor á él. A pesar de los muchos aparatos construídos con ese destino, apenas hay uno que pueda considerarse como perfecto y que pueda ser al órgano auditivo tan útil como, por ejemplo, las lentes al ojo. La causa de esta diferencia consiste, como indica Rau, en que el primer objeto, esto es, el de facilitar la llegada de las ondas sonoras, concentrarlas y reforzarlas para que actúen sobre la membrana del tambor, se consigue de un modo bastante completo con muchos aparatos, pero con ninguno de ellos se llena el segundo objeto, cual es el de dar la mayor claridad posible á las impresiones acústicas.

Del gran número de instrumentos, de diversas formas y materiales, sólo se citarán aquí los más utilizables en la práctica. La forma niás sencilla es el otáfono de Webster, de Londres, que debe su origen á la observación de que los sordos muchas veces doblan con la mano hacia adelante la oreja para aumentar de ese modo la superficie destinada á recibir las ondas sonoras. La utilidad de esta manipulación es á veces muy notable. Webster trata de sustituirla por el uso de su otáfono: consiste en una pinza de plata que se adapta á la parte posterior de la oreja, y que tiene por objeto separar á ésta de la cabeza, dirigiéndola hacia adelante. Muy poco se usan las placas auditivas que, fijas por detrás de la oreja ó sobre ella, sirven para reunir las ondas sonoras y dirigirlas al conducto auditivo.

Los más usados son los tubos acústicos, que consisten en un tubo estrecho que se introduce

en el conducto auditivo ó se aplica directamente á la oreja, terminando por un extremo más ancho, al cual aplica su boca el que habla. Estos tubos son de formas muy diversas (cáliz, trompeta etc.), y distintos materiales (madera, marfil, caucho, etc.), pero sin que pueda recomendarse como aplicable á todos los casos ninguno de estos instrumentos. Los menos utilizables son los de metal, porque la gran resonancia que producen y el ruido de oídos intenso que la acompaña son muy desagradables para la mayoría de los sordos. En muchos casos presta muchos servicios el tubo recomendado por Troeltsch, que es un tubo de 2 à 3 pies de largo, de piel, sostenido con alambres y con dos apéndices de cuerno; uno de estos apéndices, de la misma amplitud próximamente que el conducto auditivo, se introduce en éste ó se mantiene por delante de él, y el otro extremo, más ancho, sirve para que el sujeto que habla aplique à él su labio inferior, hablando con voz clara, pero sin esfor

zarse.

El desco de la mayoría de los sordos de tener un tubo acústico que mejore su audición, pero que al mismo tiempo no sea percibido por los sujetos que les rodean, ha dado lugar á la construcción de aparatos que llenan esta última necesidad, pero que no satisfacen la primera tan bien como los demás instrumentos. Tal sucede con los tubitos de plata ú oro, muy usados, de Abraham y Frankenstein, con una dilatación infundibuliforme que queda oculta en la oreja, entre el trago y el antitrago: estos instrumentos sólo son ultiles cuando se trata de estrecheces ó depresiones del conducto auditivo, como las que se observan con frecuencia en sujetos de edad avanzada. En estos casos dilatan el conducto auditivo y favorecen la transmisión de los sonidos. Modernamente Mac Keowrn, partiendo de la idea de que el oído, como las demás partes del cuerpo, músculos, articulaciones, etc., debe descansar alguna vez para poder funcionar bien, ha construído un aparato que tiene por objeto interrumpir todo ruido durante las ocupaciones del día: este aparato es el medio más apropiado para conservar la vibración necesaria en las partes rígidas del órgano auditivo enfermo.

Mientras que todos los aparatos descritos hasta el presente tienen por objeto facilitar la percepción de los sonidos por intermedio del aire, hay otros que utilizan la conductibilidad de los huesos de la cabeza para propagar los sonidos directamente á los nervios acústices. El aparato más sencillo es el de Forrisaen, quien recomienda que el sordo y el que le habla sostengan entre los dientes, por sus dos extremos, un listón de madera. En el mismo principio se fundan el audifono y el dentáfono. El primero, construído por Rhodes en Chicago, consiste en una placa de caucho, delgada, elástica y de un pie de extensión. En el borde inferior lleva un mango y en el superior unos hilos, por medio de los cuales puede ponerse tensa la placa, de modo que presente al que hable una superficie convexa y al que oye una superficie cóncava: fijando los hilos al mango puede darse á la placa la convexidad y la tensión que se quieran. La placa tensa se aplica á la superficie anterior de los incisivos superiores, descansando sobre ella el labio superior, y en esta posición se sirve del instrumento el sordo.

El dentéfono se halla construído más con arreglo al teléfono, pero utilizando también la conductibilidad de los huesos de la cabeza. Consiste en una cajita parecida á la del teléfono, en la cual se halla fija una placa vibrátil sumamente tenue, que por medio de un alambre revestido de seda, y de diversa longitud, se une a otra pieza colocada entre los dientes. Para usarla coge con una mano el sordo el recipiente de los sonidos, de modo que la parte abierta se dirija al que habla, y coloca entre sus dientes el extremo terminal.

Para terminar el rápido estudio de la sordera, falta hablar de los métodos para reconocer las simulaciones.

Urbantschitsch recomienda uno muy sencillo para el diagnóstico de la sordera unilateral. Se tapa bien el oído sano y se coloca el diapasón en vibración sobre el oído; si el enfermo afirma que no oye en ningún lado es un simulador, porque debe oir en el oído sano.

Si no se consigue ningún resultado con el diapasón, alegando el sujeto una sordera total, debe recurrirse á la explotación por la voz. Uno

de los métodos más sencillos en este grupo es el siguiente: después de haber observado que la audición es normal en el oído que el sujeto confiesa como bueno, se tapa, y así cerrado se le somete á la exploración por la voz. Si el individuo dice que no oye las palabras a algunos pies ó algunas pulgadas se puede admitir la simulación, porque un buen oído no se torna nunca muy sordo con sólo taparlo, pues puede percibir todavía la voz murmurada á la distancia de algunos pies.

También se puede averiguar de la manera siguiente la simulación de una sordera incompleta: se ve la distancia á la cual el individuo percibe todavía distintamente las palabras pronunciadas, y á la cual las repite exactamente. Entonces se le hace cerrar los ojos, y el médico cambia, sin que aquél lo sepa, la distancia á que se le habla: mientras que un verdadero sordo no oye nada á una distancia superior al límite antes obtenido, el simulador se confunde con contradicciones evidentes; dice que no oye cuando se le habla cerca de la oreja, mientras que repite con facilidad las palabras pronunciadas á cierta distancia. Hay que tener en cuenta que sólo existe motivo fundado para sospechar la simulación cuando las contradicciones se refieran á una misma palabra. La debilidad del oído es más ó menos marcada según las palabras, y, por lo general, los números son los que se perciben mejor.

Otro procedimiento, indicado por Teuber, es este: el individuo en quien se sospecha la simulación recibe en cada oído la extremidad de un tubo de goma, que se continúa con otro metáli co; de los tubos de goma parten otros dos laterales que van al oído de dos testigos colocados cerca del simulador. Los dos tubos principales (metálicos) atraviesan las paredes de la habitación y penetran en otra contigua, donde se encuentra el médico. Si éste habla en uno de los tubos, las ondas sonoras penetrarán en un oído del enfermo, el derecho por ejemplo, y al mismo tiempo en el de un testigo, mientras que el segundo testigo no oye nada, porque está en relación con el oído izquierdo del sujeto. Teuber, en sus investigaciones hechas en individuos cuyo oído era normal, vió que pronunciando con rapidez palabras en uno y otro tubo se fatigaba muy pronto el individuo sometido al experimento, y era incapaz de decir en qué oído se le hablaba.

Prensse aplica el teléfono al diagnóstico de la sordera unilateral fundándose en una propiedad del oído descubierta por Purkinje, según la cual la sensación auditiva, reunida en imagen acústica, se refiere siempre al occipucio cuando dos teléfonos aplicados á los oídos están comprendidos en un círculo galvánico. Si, en los casos de sordera unilateral, la sensación sonora se refiere al occipucio, hay simulación, según Prensse; además, excluyendo rápidamente del circuito uno u otro telé fono, se obtienen resultados que están en contradicción con una verdadera sordera lateral.

La sordera bilateral simulada es más fácil de descubrir por una observación constante. Los procedimientos que consisten en explorar la audición por la voz, al despertar del sueño natural ó clorofórmico, á los cuales se recurre algunas veces, sólo son necesarios en casos excepcionales. A menudo se usan ardides sencillos que dan excelentes resultados. Wilde, por ejemplo, dice que los individuos que pretenden estar sordos contestan con frecuencia cuando se les pregunta desde cuán. do lo están. Un quinto parecía totalmente sordo, cuando un individuo del Consejo de Revisión le dijo que, siendo inútil para el servicio, podía retirarse; el simulado. lleno de alegría, hizo sus preparativos para abandonar el cuartel. Burkhardt-Merian dice que en Suiza, mientras el médico examina al simulado, se habla de este en términos ofensivos en otra parte de la habitación; la rubicundez de la cara y los cambios en la fisonomía indican que oye.

[blocks in formation]

el común de los historiadores tiene que se alaba en el ejército D. Gutiérrez... y que le encargó san Fernando que hiciese expurgar la mezquita mayor de Sevilla de las SORDIDECES de la impiedad mahometana.

DIEGO ORTIZ DE ZÚÑIGA.

SORDIDINA: f. Quim. Substancia descubierta en 1876 por Paterno y encontrada á la vez que la zeorina y el ácido úsmico en el extracto etéreo del vegetal conocido en Botánica con la denominación de Zeora sordida, Aislada en este extracto

por la acción de los disolventes neutros, y purilicada por cristalizaciones sucesivas primero en el alcohol y después en la bencina, seguidas á su vez de lociones alternadas con éter y cloroformo, se presenta, ya en pequeñas agujas, ya en la minillas incoloras, fusibles á 210° y volátiles sin descomposición á temperaturas más elevadas: calentada en presencia de la potasa cáustica se combina con ella y produce un compuesto de estructura cristalina, susceptible de descomponerse sin experimentar la fusión alrededor de 250°. El análisis de la sordidina ha demostrado que su composición debe representarse por la fórmula C13H100g.

SORDIDO, DA (del lat. sordidus): adj. SUCIO.

[ocr errors][merged small][merged small][merged small][merged small][merged small][ocr errors][merged small][merged small][merged small][merged small]

SORDILLO DE PEREDA (EL): Biog. V. ARCO (ALONSO DEL).

SORDILLOS: Geog. Lugar con ayunt., al que está agregado el lugar de Mahallos, p. j. de ViIladiego, prov. y dióc. de Burgos; 167 habits. Situado cerca de Villahizán, en la carretera á Melgar de Fernamental á Logroño. Terreno llano fertilizado el río Odra; cercales y vino. SORDINA (de sordo): f. Instrumento músico de cuerda, de hechura y forma de violín. Diferénciase en que no tiene más de una tabla, sin concavidad, por lo cual quedan las voces menos

sonoras.

por

[blocks in formation]

legráficas, se escucha con frecuencia, especial- 1 mente en los días de viento, un ruido sordo y molesto que procede las más de las veces del viento que hace vibrar los hilos en tensión, cu. yas vibraciones se hacen sentir, reforzando el sonido el aislador mismo y el poste que le sostiene; otras veces nace el ruido del rozamiento constante del alambre con el soporte (V. SOPORTE), rozamiento que se produce de ordinario por la misma vibración, y muchas veces por las dilataciones y contracciones que los cambios de temperatura hacen sufrir á los hilos de línea; es.

tos ruidos se refuerzan considerablemente si en vez de un solo hilo son varios los que marchan paralelos, y aún más si en lugar de hilos son cables, como sucede en las redes telefónicas. A parte de esto, el viento, al chocar con los alambras y verse detenido por ellos en su paso, da lugar á un silbido especial, todo lo que hace que sean muy molestas las líneas aéreas. Varios son los medios que se han propuesto, si no para anular, al menos para atenuar estos sonidos; y como parte de ellos nacen del soporte en contacto con el hilo, y los otros se ven reforzados en el poste que sostiene al aislador, han sido siempre las tendencias á aislar el poste del resto de la línea, problema que parece algún tanto difícil, pero que se ha resuelto felizmente con la llamada sordina que representamos en la figura siguiente. Consiste el procedimiento en cortar el alambre

[blocks in formation]

ó los alambres de línea cerca de los postes que los sostienen, de modo que entre los dos cabos quede una distancia de medio metro, en cuyo centro se halle el poste, y sujetar cada cabo por medio de una anilla hecha con el alambre y con el cabo retorcido, en una pequeña argolla By C de porcelana, en cuyo centro lleva, llenando el hueco, una placa de caucho, cuyo objeto es anular la vibración; un cable sólido y fuerte de hilo de cobre, BC, envuelto en un tubo de caucho, se fija también á los anillos de ambos cabos y los une, haciéndose la tensión del hilo como si fuera todo de una pieza, y obligando al cable á pasar por la garganta ó por el gancho del sopor te aislador; mas como así, si bien se habrá conseguido el objeto de aislar las vibraciones, resulta también cortada la línea, se unen los extremos Dy E del hilo de línea por otro hilo suelto de cobre recubierto de gutapercha, que se enlaza por los medios ordinarios ó se suelda, con lo que queda la línea independiente del poste y del aislador; el hilo DE, que hace la unión, no debe estar tirante, para que no roce con el aislador, pero tampoco muy suelto, porque entonces quedaría á merced del viento y golpearía contra el poste, no habiéndose conseguido más que cambiar la índole del ruido producido; la longitud de DE debe ser tal que en sus movimientos no pueda llegar al poste ni al aislador.

SORDO, DA (del lat. surdus): adj. Que no oye, ó no oye bien.

Yo soy SORDO, y no he podido
Escucharte.

CALDERÓN.

La una es mujer de un ciego.
La otra es hija de un SORDO,

Y la otra viuda de un tuerto.
RAMÓN DE LA CRUZ,

- SORDO: Callado, silencioso y sin ruido,

perdidos, y caminando la tierra adentro,

[blocks in formation]

- SORDO: Que suena poco ó sin timbre claro. - SORDO: fig. Aplícase á las cosas incapaces de oir.

Con sus amargas lágrimas provoca
Las SORDAS aguas al dolor que siente.
ESQUILACHE.

- SORDO: fig. Insensible ó indócil á las per suasiones, consejos ó avisos.

Glorioso y valiente fue el rey don Sancho el Fuerte, y SORDO á las murmuraciones de sus vasallos, rehusó la batalla sobre Jerez. SAAVEDRA FAJARDO.

- SORDO: Arit. V. RAIZ SORDA. SORDO: Mar. Aplícase á la mar ó marejada que se experimenta en dirección diversa de la del viento reinante.

– A LA SORDA, Á LO SORDO, ó á SORDAS: modos advs. figs. Sin ruido, sin estrépito, sin sen

tir.

[blocks in formation]

- NO DECIRLO A SORDOS: fr. fig. y fam. Decir una noticia á quien la oye con gusto y se aprovecha de ella.

-NO HAY PEOR SORDO QUE EL QUE NO QUIERE OIR: ref. que explica que son inútiles los me dios con que se persuade al que con tenacidad y malicia no quiere hacerse cargo de las razones de otro.

No me puedo persuadir
Que es seguro aqueste amor.
No hay, Carlos, SORDO peor
Que aquel que no quiere oir.
TIRSO DE MOLINA.

- NOS HAN DE OIR, Ó NOS OIRÁN LOS SORDOS: fr. fig, y fam. que se usa para expresar el propó sito que uno tiene de explicar su razón ó su enojo en términos fuerter.

- Y usted,
Niña, con ninguno me hable,
O nos oirán los SORDOS.
RAMÓN DE LA CRUZ.

--SORDO: Geog. Río de Méjico, en el canten de Jalapa, est. de Veracruz y de Coatepec, donde forma la hermosa cascada de la Orduña, unién do, por último, al de Jalcomulco, conocido en su dose al Pixquiapa y después al de Jico, afluyencurso bajo con el nombre de río de la Antigua, En los terrenos de la hacienda de Mahuixtlán, y antes de unirse al río que baja de la Orduña con el Matlacoba forma el salto del Calichal.

SORDOMUDEZ: f. Privación de la facultad de oir y de hablar.

A veces se transmiten por generación los vicios y las monstruosidades primordiales, como la SORDOMUDEZ, la imbecilidad, etc. MONLAU.

- SORDOMUDEZ: Med. Puede depender este vicio congénito de una anomalía del sistema nervioso ó del órgano del oído, ó bien de una inflamación del oído durante la vida intrauteri na; en otros casos el oído no presenta modifica ción alguna apreciable.

La herencia es muy importante en estos casos, pues la sordomudez puede transmitirse de padres á hijos y á veces saltar una ó dos generaciones. Según Wilde, con referencia á los sordomudos de Irlanda, de 123 niños hijos de 93 matrinonios de sordomudos sólo existía un sordomudo. En una familia la sordera congénita puede atacar exclusivamente á los varones ó á las hembras: Wilde cita familias en las cuales cada segundo ó tercer niño nace sordo.

En la etiología de la sordomudez hay que te ner en cuenta la constitución paterna y materna. nos emboscamos en unos montes ásperos, in Hay mayor predisposición cuando los padres

trincados, y llenos de SORDA confusión.

COSME GÓMEZ DE TEJADA.

padecen una misma diátesis ó una anomalía constitucional: por eso los hijos de padres con

« AnteriorContinuar »