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y cortantes por delante; su borde interno corta-
do rectamente; si se observan estos órganos de
frente se percibe un apéndice cónico ó cilíndri-
co, grueso y muy corto, truncado y con la trun-
cadura de aspecto concoideo, tal como se presen-
ta la superficie de fractura de muchos minerales.
Este apéndice no forma la extremidad real de
la mandíbula. Si con el auxilio de una pinza
se separa el tallo de la mandíbula, se
ve que
queda sobre ésta un apéndice absolutamen-
te semejante al de que se trata. Esta pequeña
experiencia, repetida siempre con idéntico resul-
tado, ha hecho sugerir la idea de que este apén
dice no llega á ser nunca más que la base de un
tallo mandibular accesorio para que se pierda
más tarde durante la vida del animal, el rostro
es apenas más largo que ancho y extremadamente
robusto. El número normal de artejos de las
antenas es de 12, de los cuales el último, que es
muy pequeño, puede ser considerado como parte
esencial de estos órganos; el escapo llega por lo
menos hasta el borde posterior de los ojos; el
funículo se compone de siete artejos, y es muy
fácil precisar sus límites por delante a causa de
la tendencia que frecuentemente tiene su último
artejo de unirse á la maza; el número normal de
los artejos que componen la maza es de cuatro
su primer artejo está muy desarrollado con rela-
ción á los demás, que están algo confusos y son
de apariencia esponjosa; el protórax está provis-
to en cada lado, sobre su borde anterior, de ló-
bulos que, en razón de sus relaciones con los ojos,
han recibido el nombre de lóbulos oculares; la
magnitud de éstos varía desde un ligero festón
apenas distinto hasta el de un apéndice muy
pronunciado. En las especies que están privadas
de lóbulos oculares, ó que los tienen muy peque-
ños, el protórax está provisto en cada lado de
un haz aplastado de cilos rígidos, más largos
que los que limitan ordinariamente su abertura
anterior y que están situados exactamente en el
mismo lugar que los mismos lóbulos. El borde
anterior del prosternón es entero cuando faltan
los lóbulos oculares, y generalmente escotado
cuando existen. En algunos géneros de esta tribu
esta parte del cuerpo presenta una excavación
ancha, superficial ó medianamente profunda; los
élitros de estos insectos son anchos, y además de
su forma general suministran buenos caracteres
para la clasificación de los géneros y hasta de las
especies, según que sean más anchos que la base
del protórax, ó por el contrario que ésta sobresal-
ga algún tanto de los bordes de los élitros. Es fre-
cuente también encontrar en algún género algo
numeroso algunas especies aladas, otras que
son ápteras, o individuos en que estos órganos
están en parte atrofiados; el metasternón es
unas veces corto y otras largo; los episternones
y los epímeros mesotorácicos están en antagonis-
mo en cuanto a su magnitud relativa, que está
subordinada al mayor ó menor desarrollo de
los episternones metatorácicos. Cuando éstos son
muy estrechos los segundos son pequeños y están
situados en el ángulo posterior y externo de los
primeros, aumentando su tamaño á medida que
los episternones metatorácicos vienen á ser más
anchos; los fémures afectan formas un tanto di-
versas, pero la más común es la de una maza
más o menos bruscamente formada; comúnmen-
te se encuentran dentados por debajo; las tibias
no tienen ninguna armadura en su extremidad;
las posteriores presentan en su extremo una
truncadura de forma y magnitud muy variables,
pero en general muy oblicua, casi siempre lisa, y
en parte está ocupada por la cavidad cotiloidea
del primer artejo de los tarsos posteriores; los
tarsos son más o menos auchos y esponjosos por
debajo; su tercer artejo es más ancho que el se-
gundo.

El segundo segmento del abdomen es más largo que cada uno de los dos siguientes y está separado del primero por una sutura arqueada; aparte del tamaño mayor y la forma más pesada de las hembras, las diferencias sexuales son poco pronunciadas y en algunas especies no existen. Generalmente en las hembras el protórax es más corto que en los machos, la inserción de sus patas se verifica más hacia atrás, y las del primer par son más largas.

Esta tribu está constituída por tres géneros, algunos de los cuales son numerosos en especies. Estos géneros son: el Botynorhynchus, el Oneylotrachelus y el Somatodes. El primero es de Australia, y los otros dos son propios del Africa austral. Los caracteres principales distintivos de

estos géneros consisten en la presencia ó ausen-
cia de los lóbulos oculares del protórax. En
cuanto a las especies, casi todas presentan colo-
res metálicos y esculturas muy variadas sobre
los élitros.

á

SOMÁTODO (del gr. owμarúôns, carnoso, corporal) m Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los curculionidos, tribu de los somatodinos. Los caracteres principales de este género son los siguientes: rostro más corto que la cabeza, casi tan grueso como largo, separado de la frente por un surco anguloso, redondeado en sus ángulos, un poco convexo y surcado por encima, entero y provisto de una pequeña placa triangular en su extremo; las escrobas superiores y profundas por delante, arqueadas, superficiales, y casi llegan hasta la mitad de los ojos; las antenas medianas, poco robustas; el escapo es grueso y pasa del borde pos terior de los ojos; el funículo con los artejos casi cónicos: el primero y segundo largos y casi iguales y los demás van decreciendo poco a poco; la inaza de las antenas es oblongo-ovalada y arti culada; los ojos muy alargados, atenuados inferiormente, transversales, poco convexos; el protórax transversal, plano por encima, regularmente redondeado en sus costados, truncado en su base, ligeramente sinuado en medio de su borde anterior y con una escotadura ancha sobre su borde antero-inferior; los élitros son largos, casi paralelos, poco convexos, redondeados y declives por detrás, un poco más anchos que el protórax y ligeramente escotados en arco en su base; patas muy largas y robustas; fémures en maza: tibias dentadas por dentro, las anteriores casi rectas; tarsos cortos y anchos; su cuarto artejo mediano, así como sus ganchos; el segundo segmento abdominal un poco más largo que cada uno de los dos siguientes, separado del primero por una sutura algo arqueada; el apéndice intercoxal medianamente ancho, algo trun cado por delante; el cuerpo oblongo, desigual, revestido de pelos poco densos, muy anchos y que parecen escamas.

La especie típica de este género es el Somato-
des misumenus Schh., insecto de gran tamaño
originario del Cabo, de color negro, cubierto de
tubérculos redondeados sobre el protórax y pre-
sentando sobre cada élitro tres costillas tuber-
culosas, de las que la interna, que es entera,

termina en el vértice de la declividad de los
élitros por un tubérculo cónico; otro tubérculo
más pequeño se observa también debajo del an-
terior. En el estado perfecto este insecto se con-
sidera como inofensivo, y en su primera edad
figura, por el contrario, entre los insectos más
perjudiciales, pues atacan a todas las partes
tiernas de los vegetales. Las larvas tienen el
cuerpo carnoso y revestido de tegumentos más
ó menos resistentes, un poco atenuado y encor-
vado hacia atrás; la cabeza, redondeada y córnea,
está provista de un epistoma bien distinto y
cuadrangular; la boca está dirigida hacia aba-
jo y compuesta de dos mandibulas robustas,
cortas y obtusamente dentadas en su extremo;
dos maxilas casi contiguas á la lengüeta, y for
madas, además de la pieza cardinal, de un mando
ciliado, prolongado interiormente en un corto
lóbulo anguloso que lleva un pequeño palpo de
dos ó tres artejos, y por fin de un menton grue-
so y carnoso poco distante de la lengueta y
provisto de dos palpos biarticulados muy cortos;
los estemmas faltan generalmente, y son muy
poco numerosos cuando existen; las antenas no
están representadas más que por dos pequeños
apéndices situados en la base de las mandíbulas
y con una seda; los segmentos torácicos están
más desarrollados que los del abdomen y no lle-
van patas; estos órganos están representados por
callosidades ó tubérculos coronados por sedas
rígidas; el número de segmentos abdominales es
de nueve: el último está provisto de un seudó-
podo; los nueve pares de estigmas están situados
lateralmente; el primer par casi siempre sobre el
protórax, los demás sobre los ocho primeros seg-
mentos abdominales. Estas larvas, después de
haber terminado su crecimiento, terminan su
metamorfosis en el seno de la tierra, y antes de
transformarse en ninfas se construyen su capu-
llo. Las ninfas no ofrecen nada de particular.

En el mismo país de las especies que hemos
citado se ha encontrado hace poco tiempo otro
insecto de mayor talla que el anterior, y, aten-
diendo á los caracteres que presenta, Waterhouse

ha fundado su género Placoderes, que en realidad no es distinto del Somatodes. Esta nueva especie, á la cual Waterhouse ha llamado Placóderes variegatus, no difiere del Somatodes mise. menus más que por su protórax obtusamente anguloso sobre los lados, y sus élitros oblongos, redondeados y sin tubérculos en el vértice de su declividad; el protórax está igualmente cubierto de tubérculos, pero los élitros están simplemente surcados, con los intervalos entre los surcos un poco convexos y algún tanto tuberculosos.

SOMATOGIRO (del gr. oŵua, owμатоs, cuerpo, yupós, redondo): m. Zool. Género de moluscos de la clase de los gasterópodos, orden de los prosobranquios, familia de los hidróbidos. Este género de moluscos se distingue por presentar los caracteres siguientes: rostro largo; tentáculos alargados con los ojos en su base externa; otoli to único en cada otocisto; maxilas evidentes; el diente central de la rádula está provisto generalmente de una ó varias denticulaciones basales; la concha relativamente grande, imperforada, ovalada, gruesa y lisa; espira obtusa; abertura oval; borde columnar calloso; labro proyec tado por delante de tal suerte que el perímetro no se halla en un mismo plano; el opérculo córneo y espiral.

El tipo de este género es el Somatogyrus isogonus Say, de la América del Norte. Este molusco es ovíparo, vive en los ríos, y en ocasiones sale del agua y permanece algunos meses en tal medio de vida.

SOMBALLE: Geog. Lugar del ayunt. de Santiurde de Reinosa, p. j. de Reinosa, prov. de Santander; 178 habits.

SOMBANI: Geog. Río del Africa ecuatorial. Nace en el paralelo 15° 45' de lat. S., dividido en dos brazos, procedentes, el oriental de la vertiente O. del monte Nagamano, el occidental de la vertiente E. del monte Masingolo. Ambos brazos vierten en la laguna Limbi, de cuya extremidad septentrional salen reunidos en una sola corriente, que es el Sombani; dirígese éste al O.S.O., costea el monte Manzi, recibe por la izq. el Migoi, y vierte sus aguas en el lago Ki

lua.

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- SOMBRA DE VIEJO: Pint. Género de tierra de color pardo obscuro y más bronca que otros materiales de que usan los pintores.

- SOMBRAS CHINESCAS: Espectáculo en que se presentan figurillas en acción junto à un foro ó cortina de papel blanco, iluminada por la parte opuesta á los espectadores.

Así los pobres ministros
Se aburren, sueltan la carga
Y como SOMBRAS chinescas
Asoman, bullen y pasan; etc.

BRETÓN DE LOS HERREROS.

- SOMBRAS CHINESCAS, Ó SOMBRAS CHINESCAS INVISIBLES: Baile que se hace poniendo en el foro una cortina de lienzo ó de papel, detrás de la cual, á cierta distancia, se colocan algunas luces en el suelo, y los que bailan se ponen entre las luces y la cortina.

ANDAR SIN SOMBRA uno: fr. fig. Andar muy enidadoso y diligente por la falta de una cosa que apetece ó desea con ansia.

- A SOMBRA DE TEJADO, Ó DE TEJADOS: m. adv. fig. y fam. Encubierta y ocultamente, á escondidas. Ordinariamente se usa con el verbo

andar.

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¡Ahora había yo de volver allá á calzar justo y andar mirándome á la SOMBRA, trotando con los ojos las azoteas y los terrados? QUEVEDO.

- NI POR SOMBRA: m. adv. fig. De ningún modo, sin especie ó noticia alguna.

-NO SER una persona ó cosa su SOMBRA, Ó NI SOMBRA DE LO QUE ERA: fr. fig. Haber degenerado ó decaído por extremo; haber cambiado mucho y desventajosamente.

- NO TENER uno SOMBRA, ó NI SOMBRA, DE una cosa: fr. fig. Carecer absolutamente de ella. Juan no tiene SOMBRA, ó ni SOMBRA DE valor.

Diccionario de la Academia.

- PONER Á LA SOMBRA á uno: fr. fig. y fam. Meterle en la cárcel.

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- TENER BUENA SOMBRA uno: fr. fig. y fam. Ser agradable y simpático. Suele decirse también de las cosas.

- TENER BUENA SOMBRA uno: fig. y fam. Tener chiste.

- TENER MALA SOMBRA uno: fr. fig. Dícese de aquel á quien se atribuye mala influencia sobre los que le rodean.

Suelen decir por encarecimiento de desdichados: «Fulano tiene mala SOMBRA.>> LOPE DE VEGA.

- TENER MALA SOMBRA uno: fig. y fam. Ser desagradable y antipático. Suele decirse también de las cosas.

- SOMBRA: Tec. Si se detiene en su marcha á un haz de rayos que parten de un punto luminoso, por la interposición de otro cuerpo opaco, es decir, que no se deje atravesar por aquéllos, y el segundo cuerpo se limita dentro del haz que parte del primero, se observa aquél dividido en dos ó más zonas, según su forma, que son completamente distintas y que se pueden agrupar en dos: partes alumbradas por el foco de luz, y partes que no reciben cantidad alguna de ésta; á las primeras se dice que están iluminadas, y que se hallan en sombra las segundas; supongamos que el cuerpo opaco sea una esfera y que el foco luminoso se ha reducido á un punto: éste emite rayos en todas direcciones, y en tanto que no haya obstáculo que se oponga á su marcha se crea una atmósfera de luz, de la que el foco es el centro radial: todos estos rayos son divergentes; por tanto pueden considerarse como las generatrices de un cono, pues sabido es que cada rayo de luz es una recta, en tanto no cambia el poder refrangible del medio en que se produce la vibración luminosa; el foco de luz es el vértice del cono; al interponer la esfera opaca al paso de la luz, queda ésta dividida en dos casquetes complementarios: el que mira al foco de luz, iluminado; el que está en la parte opuesta no ve la luz, y se halla en sombra; si detrás del cuerpo opaco se coloca una pantalla, por ejemplo un plano, se comprende que habrá en él puntos á los que llegará directamente la luz que parte del foco y otros que, ocultos de aquél por el cuerpo opaco, no verán la luz y estarán en sombra también; pero estas dos clases de sombras, la del cuerpo opaco y la de la pantalla, son esencialmente disombra, cualquiera que sea su posición respecto ferentes; el primero siempre tendrá una parte en del cuerpo luminoso; la pantalla no está en sombra más que en tanto que oculta la luz el cuerpo que tiene delante, sombra cuya posición y magnitud dependen sólo de la posición del cuerpo opaco, que si se retira de delante de la pantalla permite que lleguen rayos de luz á toda su superficie, es decir, que estaría entonces toda ella iluminada; de aquí la distinción que de estas sombras se hace, llamando á la del cuerpo sombra propia, porque la lleva en sí y no puede privarse de ella, y sombra arrojada la que recibe la pantalla, porque, con efecto, es la proyectada por el cuerpo opaco sobre ella, y como está limitada por la reunión de todos los rayos extremos de luz que limitan ó son rasantes al cuerpo opaco, y estos rayos forman una superficie cónica, dentro de la cual, y pasado el cuerpo opaco, no llega luz ninguna, se deduce que hay un cono, ó mejor un tronco de cono, de sombra, que en som

bra convierte á toda superficie comprendida entre su superficie.

Si el cuerpo opaco tuviera una forma cualquiera con superficies entrantes y salientes el fenóme no se verificaría del mismo modo, pero sería más complejo, porque en la superficie del mismo cuer po habría á la vez sombras propias y sombras arrojadas, pues todos los puntos de aquel situados en las superficies posteriores del cuerpo opaco, esto es, las del lado opuesto al foco, tendrían sombra propia, en tanto que todos los puntos situados en superficies en que si la parte que les oculta la luz desapareciera la verían ó estarían iluminadas, reciben sombras arrojadas. Si en lugar de un punto luminoso se consideran dos diferentes cada uno obrará con el cuerpo y con la pantalla como si estuviera solo, y por tanto producirá sombras propias y arrojadas; y se compren de que la posición de los dos focos pueda ser tal que haya en el cuerpo opaco puntos para los que sean invisibles ambos focos, otros completamen te iluminados por los dos, y otros para los que la iluminación sea incompleta, es decir, que se hallen en luz con respecto á uno de los focos y en sombra respecto al segundo, sucediendo otro tanto con las sombras recibidas por la pantalla; cada foco produce un cono de luz y un cono de sombra; estos conos se cortarán, y el espacio comprendido en la parte común de las dos sombras se dice que está en sombra, en luz el que está fuera de las dos sombras, y en penumbra la parte intermedia del espacio que recibe luz de alguno de los focos y no la recibe del otro, llamándose penumbra á todo este espacio en obscuridad incom pleta. Si los dos focos están del mismo lado del cuerpo opaco éste tendrá una parte en luz, otra en sombra y una intermedia en penumbra, mien tras que la pantalla puede suceder que en ella ocurra lo mismo si está suficientemente próxima al cuerpo opaco, ó si está más distante, como los conos de luz y sombra se cortan generalmente según una superficie reglada de generatrices con vergentes del lado de la sombra, si la pantalla no corta á esta superficie se encontrará sólo en penumbra una parte de ella y no habrá sombra. Si en lugar de dos focos hubiera más los razonamientos se repetirían, siendo las consecuencias las mismas, y si el foco luminoso, en lugar de ser un punto, como ocurre siempre, tuviese una su perficie mayor ó menor, las cosas pasarían como si hubiera varios focos, siendo cada punto de dicha superficie luminosa un nuevo foco al que habría que aplicar los razonamientos que hemos expuesto. En el artículo correspondiente (V. PENUMBRA) nos hemos ocupado de lo que á esta sombra incompleta se refiere, y por tanto sólo nos queda en el presente hacer algunas indicaciones del estudio de las sombras, tan interesan. te para el ingeniero y arquitecto cuanto que constituyen parte del lenguaje técnico con que escribe sus concepciones y las da vida, pues no es más que un sistema de proyecciones, una rama de la Geometría descriptiva, ó más bien una aplicación de esta ciencia, lenguaje universal de los constructores. Como en todo cuerpo en que se proyecta ó reproduce una sombra hay una parte iluminada y otra que no lo está, habrá necesariamente una línea que limite la parte iluminada separándola de la que no lo está, línea cerrada y continua que se llama linea de separa ción de luz y sombra, muy importante de deter minar, pues todo lo que se halle dentro de dicha línea, siempre que no esté cortada por otra de la misma clase, se hallará en sombra, y todos los comprendidos en otra de la misma especie, esta puntos que estén fuera, en tanto no se hallen rán en luz. El problema de determinar la sombra propia ó arrojada por un cuerpo sobre sí mis mo ó sobre otro es sumamente fácil en teoría, y aun cuando no difícil sí complicado en la prác tica, bastando hallar las líneas de separación de luz y sombra, que no es otra cosa, si el foco luminoso es un punto, que la línea de contacto de una superficie cónica o piramidal, según que cuerpo considerado es de superficies curvas o planas, con el cuerpo dado, en cuanto se refiere a la sombra propia, y para la arrojada la intersección de la primera superficie suficientemente prolongada, con el cuerpo sobre que la sombra se arroja; si en lugar de ser el foco un punto luminoso fueran más, para cada uno habría que determi nar la línea de separación de luz y sombra correspondiente; y si las líneas no se cortaban, ha bría líneas de separación de luz y penumbra y líneas de separación de penumbra y sombra; si

el

se cortaban habría, además de dichas líneas, puntos de separación de luz y sombra, que serían los puntos de intersección de dichas líneas. Supongamos (fig. 1) que L es el foco luminoso, AB el cuerpo colocado al paso de los rayos y MN un plano que está detrás con relación al foco; el haz de rayos Lab se halla detenido por el cuerpo CD en todo cuanto abarca el cono cuya base es AEB, y por tanto AEB será la línea de separación de luz y sombra propia, y al encontrar el cono al plano señalará una línea aeb, que será la de separación de luz y sombra arrojada del cuerpo sobre el plano. Para determinar estas líneas, como el problema se ha reducido á uno sencillo de Geometría descriptiva, no habrá más que apli car á él las reglas de intersección de superficies; se trazarán, pues, planos cualesquiera que corten á las tres superficies, cuerpo AB, pantalla MN y superficie cónica rasante á la primera, y cada cono de estos planos secantes nos dará, según la forma del cuerpo, dos ó más líneas de intersección del plano secante con el cono, dos ó más curvas de intersección del mismo plano con el cuerpo, y una recta de intersección con la pantalla; la intersección de las generatrices del cono con la curva sección del cuerpo y con la recta de la pantalla nos darán puntos que serán de las líneas de separación. Conviene, como es sabido, que los planos secantes pasen por el foco, porque éstos marcarán generatrices del mismo, que son rectas; el método práctico que de aquí se deduce es el siguiente: trácense una serie de planos que pasen por el foco L; uno de estos será el PQ, que cortará al campo según la curva ADBC y á la pantalla según QR; si desde el foco L se trazan las tangentes LA y LB á la curva ADBC, los puntos A y B de contacto pertenecerán á la línea de separación de luz y sombra propia, pues serán generatrices del cono rasantes á dicha superficie, y prolongadas suficientemente irán á encontrar á la pantalla en los pun tos a y b de la recta QR, cuyos puntos a y b serán

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los de separación de luz y sombra arrojada por el cuerpo; otro plano cualquiera, US, trazado por I, daría las intersecciones HEI en el cuerpo y ST en la pantalla; trazando por L la tangente LE á dicha curva, el punto E de tangencia correspondería á la línea de separación de luz y sombra propia y prolongada, así como las otras tangentes que pudieran tirarse, y de las que otra es Lf, darían, al encontrar á la recta ST, los puntos e y f de separación de luz y sombra arrojada por el cuerpo sobre la pantalla: el conjunto de todos los puntos determinados de este modo para el cuerpo formaría la línea de separación de luz y sombra propia, y el de los que se hallan sobre la pantalla la línea de separación de luz y sombre arrojada; si la pantalla no fuese suficientemente grande para que toda la curva se encontrase dentro de ella, la línea de separación la formarían la porción de curva en ella comprendida y los límites de la pantalla invadidos por la sombra.

Si en lugar de ser un punto el foco luminoso fuese una superficie ó cuerpo finito, el Sol por ejem plo ú otro cualquiera S (fig. 2), trazando las su perficies cónicas tangentes interior y exteriormente al foco Sy al cuerpo AB, éstas señalarían en el cuerpo AB un casquete CFD iluminado por los dos conos que estarían en luz, una faja CABD iluminada sólo por la zona aẞdy del foco luminoso parte en luz y parte en sombra, que sería la penumbra, y un casquete AEB completamente en sombra, limitadas cada una de estas porciones por las líneas CD de separación de luz y penum

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y por la recta VV' hacemos pasar todos los planos secantes, éstos darán secciones retilíneas con los conos, puesto que serán sus generatrices; para hallar la intersección de uno cualquiera de estos planos, MN por ejemplo, bastará, repitiendo los razonamientos anteriores, hallar las intersecciones del plano MN con el foco luminoso, que será una curva aydß, con el cuerpo dado, produciendo una curva CAEBDF, y con el plano PQ una recta cuya intersección será la NR; en el plano secante, en que tenemos las tres figuras, trácense, por los procedimientos de la Geometría, las tangentes posibles à las curvas aydß y CAEBDF, tanto interiores como exteriores, y sean éstas las a A y BB exteriores, y D y ôC interiores, y prolónguense hasta encontrar en a yb las primeras y en dy e la segundas á la re-ta NR, y se tendrán los puntos Cy D, que corresponden, en la sección considerada, á la línea de separación de luz y penumbra propia del cuerpo, A y B á la de separación de penumbra y sombra propias del mismo, a y b á la de separación de sombra y penumbra arrojadas en la pantalla, y cyd á la de separación de luz y penumbra arrojadas sobre aquélla; repitiendo esta operación con varios planos, se obtendrían series de puntos que, unidos convenientemente, nos darían las líneas que buscamos. Pudiera suceder que el foco luminoso S y el cuerpo G fueran tales que, reuniendo las tangentes rectilíneas comunes, no fueran superficies cónicas; pero serían superficies regladas, y para determinar las líneas de que nos estamos ocupando se elegirían planos pasando por las generatrices de dichas superficies, y en este caso el problema se habría hecho más difícil de resolver teóricamente, pero de ordinario no es tan complicado en la práctica. Las aplicaciones de las sombras, cuando no se considera un punto como foco luminoso ó una serie de puntos aislados, de que se ocupa el pintor, son las que hace la Geometría descriptiva, suponiendo, como en realidad ocurre en la Tierra, que el foco luminoso único es el Sol; pero este foco se halla á tal distancia de nosotros que, aun cuando convergentes sus rayos, dada la superficie de aquél, la intensidad de los últimos y el volumen de la Tierra, para cualquiera de nuestras concepciones se pueden considerar como paralelos, es decir, que el cono exterior de los dos últimamente considerados se ha

convertido para nosotros en un cilindro cuya intersección con los demás cuerpos nos marcará la línea de separación de penumbra y sombra, y considerando el foco concentrado en el centro del Sol nos marcará el vértice del otro cono que determinará la línea de separación de luz numbra; la Geometría descriptiva no considera de ordinario más que el cilindro radiante exte rior para señalar la línea de separación de luz y sombra, pues se confunde sensiblemente con la otra.

pe

Hay que tener presente que todo lo que lleva

R

P

N

mos dicho es completamente abstracto, puesto que prescindimos de las modificaciones que sufre la luz al cruzar un medio ambiente que hace que los rayos no sean rectilíneos por atravesar capas atmosféricas de desigual densidad, que además del efecto de refracción hay los de difracción, dispersión y reflexion, que hacen que en un cuerpo no haya sombra completa y que la penumbra sea mucho mayor que lo que teóricamente hemos supuesto; pero sin embargo, para la práctica son suficientes las hipótesis hechas, y tanto más cuanto que lo que de ordinario se busca con las sombras es dar relieve á las proyecciones, lo que se consigue con esa proyección cilíndrica, que no es otra cosa dados los rayos paralelos, y oblicua sobre dos planos en que se encuentran las proyecciones ortogonales de los cuerpos. Mas como nuestra posición respecto del Sol es distinta en las diversas horas del día y en los distintos días del año, ó para hablar en términos menos científicos, y por lo tanto más vulgares y más fáciles de comprender, como el Sol cambia para nosotros de posición constantemente, también cambia la dirección de los rayos constantemente y cambian las sombras propias y arrojadas por un mismo cuerpo, y para hacer un estudio de nombres es preciso fijar la posición de los rayos convencionalmente, es decir, estudiar la sombra en un momento dado, suficiente á dar una clara idea del cuerpo. La dirección de los rayos es arbitraria así considerada, pero es preciso definirla en cada cuadro, señalándola en un punto cualquiera, por más que muchas veces no sea necesario, porque ya la marcan suficientemente algunas líneas del dibujo; lo ordinario es admitir, mientras otra cosa no se exprese, que los rayos solares vienen de la izquierda del observador y á 45° sobre el horizonte, dejando aún indeterminada la dirección, pues puede el foco hallarse con aquélla en el semicono de 90° de abertura comprendido á la izquierda del meridiano anterior y posterior del ob. servador, por lo que al constructor le basta señalar los rayos á 45° sobre el plano horizontal de proyección y 45 sobre el vertical, ó conservando la inclinación de 45° suponer los rayos paralelos al plano vertical, y otras veces paralelos al horizontal de proyección y á 45 sobre el vertical. No podemos entrar en el detenido estudio de las sombras, que nos llevaría muy lejos; y aun cuando sin enseñar en rigor nada que en térmi nos generales no hayamos dicho, aclararía mucho los conceptos, demostrando la manera práctica de hacer los trazados, carecemos de espacio para entrar en esta clase de trabajos, propios más bien de una obra especial. Sólo indicaremos que en el estudio de las sombras, y como aplicación á las artes imitativas, entra el de los puntos brillantes ó de máxima iluminación de un cuerpo alumbrado por un foco luminoso; tampoco podemos entrar en este estudio, que, aunque breve, no pre

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- SOMBRA ELÉCTRICA: Fis. Fenómeno observado en los electrodos de algunas máquinas eléctricas. En 1881, el distinguido profesor Holtz, observó, haciendo experiencias con la máquina de su invención y que lleva su nombre, que haciendo terminar en punta uno de los electrodos mientras el otro se unía á un casquete cóncavo guarnecido en su interior con un pedazo de seda, al que basta la atracción eléctrica para tenerle adherido sin ninguna otra preparación, que en esta disposición, y aproximando los electrodos, en la extremidad de la punta del primero aparece un punto brillante, mientras que sobre el casquete cóncavo se presenta un círculo luminoso bastante intenso; interponiendo, cuando se hallan en esta disposición, entre ambos electrodos un cuerpo aneléctrico, es decir, buen conductor, ó al menos medianamente conductor, ya se coloque aislado ó se ponga en comunicación con el suelo, se observa sobre el electrodo cóncavo una sombra perfectamente marcada; esta experiencia puede repetirse cuantas veces se desee y con cualquier manantial de electricidad, observándose que los cuerpos dieléctricos ó aisladores pequeños no dan sombra alguna, y si son grandes producen una sombra difusa que desaparece poco a poco; es un hecho notable, por más que hasta ahora no tenga aplicación alguna ni se haya estudiado lo suficiente, citándose únicamente como mera curiosidad científica.

SOMBRAJE: m. SOMBRAJO; reparo ό resguardo de ramas, mimbres, esteras, etc., para hacer sombra.

SOMBRAJO (del lat. umbracula): m. Reparo ó resguardo de ramas, mimbres, esteras, etc., pa

ra hacer sombra.

... lo uno, y lo otro muy conforme à las tiendas, tabernáculos, SOMBRAJOS, chozas, y majadas de los Scevitas.

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(Viene un mozo con una maleta y una SOM-
BRERERA).
BRETÓN DE LOS HERREROS.

- SOMBRERERA: Art. y Ofic. La fabricación de sombrereras constituye varias industrias diferentes, según sean de cartón, madera ó vaqueta; pueden ser para sombreros altos, hongos, de tres picos, de señora, etc., estando su forma en relación con el objeto á que se destinan. La sombrerera corriente es una caja de cartón con forma semejante á la de los sombreros de copa;lleva su tapa con el bombeo que forman las alas del sombrero, y en el centro una manija de latón para cogerla; dos pares de cintas sirven para sujetar la tapa á la caja por los dos costados del sombrero; para su construcción se comienza por cortar una tira de cartón de forma rectangular, de 18 centímetros de altura por 72 de longitud, que será el cilindro desarrollado que ha de formar la sombrerera, y cuyas generatrices han de ser paralelas á los lados más cortos; se traza con lápiz una de las generatrices de modo que se separe unos 2 centímetros de la orilla correspondiente, que se destina á la pegadura, y el resto de la longitud se divide en cuatro partes iguales por medio de otras generatrices; sea AafF (fig. 1) el rectángulo del que se separa la porción Eef F por

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las

medio de Ee, dividido en partes iguales por
generatrices Aa, BB', Cc, DD' y Ee; suponiendo

que la vuelta ó combadura de la superficie de alas
haya de tener un desnivel de 3 centímetros, se
toman á partir de la parte superior estos 3 cen-
tímetros en las generatrices de orden impar a 4',
eC' y cE", y se traza la sinusoide A'B'C'D'E' de
modo que, unidos por una línea A'E', la curva
resulte tangente á esta recta en A', C ́y E, y á
la línea superior af en B' y D', y se recorta la
línea ondulada así formada; se toma en la otra
generatriz extrema una magnitud A'mnA, de
modo que resulte una faja igual á la EFFE,
cuyas fajas se chiflar, la una por la parte ante-
rior y la otra por la posterior, es decir, que con
una cuchilla se va reduciendo el espesor del car-
tón desde EE' hasta la orilla, en que queda co-
mo un papel, y lo mismo en AA'mn á partir de
mn hacia la orilla; en esta disposición se ajusta
á un molde cilíndrico de madera, de modo que
las orillas chifladas, á las que se engruda lo su-
ficiente por la cara descarnada, se junten ajus-
tando exactamente al molde; se cubre la unión
con una tira de papel y se sujeta con un fleje de
madera ó acero que hace el oficio de un muelle,
en tanto se seca se corta el platillo elíptico del
fondo, y, vuelto el molde, se ajusta en él y con
una tira de papel se pega al cilindro, cuidando
en la parte que ha de doblar sobre el platillo
hacer cortes en el papel para que se adapte bien.
Se corta un disco elíptico como el platillo, cuyos
ejes son como los del platillo, para las dimen-
siones dadas antes, 20 centímetros el eje menor
de la elipse interior por 22,5 el mayor, y la ex-
terior 27 y 33,5; la elipse interior se reduce en
un centímetro la fongitud de sus ejes, redoblan-
do la parte sobrante á ángulo recto, y se ajusta
en el cilindro por la parte curva A'B'C'D'E', pe
gando la unión con engrudo y reforzándola con
una tira de papel, y se une normalmente á la su-
perficie de alas una tira sinusoidal cuyos cantos
se han cortado en la misma forma que dijimos
para A'B'C'D'E', con lo que está concluída la
caja y sólo falta la tapa, reducida á una elipse,
á la que se da la curvatura necesaria para que
se adapte à la forma de la caja, á la que se pone
un reborde de la misma fornia y anchura que
el
de la caja á que debe cubrir; en el centro de las
tapas, y por la parte exterior, se abren dos cortes
pequeños para colocar la manija A (fig. 2) de
latón, que puede girar alrededor del eje BC en
las muñequillas que llevan los clavos By C,
cuyas muñequillas están formadas por una tira
de chapa de latón DBD', ECE', que taladra el
clavo y sujeta al muñón correspondiente de la
manija, de modo que se presenta por la parte
inferior como los clavos encuadernadores; se me-
ten las puntas DD' y EE en los cortes hechos

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el esqueleto se forra toda la sombrerera de papel blanco por el interior y de color por el exterior.

Las sombrereras de madera para tricornios, sombreros de tres candiles, etc., son cajas con forma semejante al sombrero para que en ellas pueda colocarse; para los sombreros altos se hacen de forma piramidal, en que el sombrero descansa sobre el fondo de la sombrerera por el platillo de la copa, pero tienen el inconveniente de que si el sombrero ajusta exactamente corre el riesgo de abollarse si se coloca mal, y si queda algún huelgo está moviéndose en cuanto se mueve la sombrerera, lo que hace se despeine y es tropee; son mejores las sombrereras de viaje, ca

jones cúbicos de cuyo fondo sale un tronco de

cono invertido, de cartón, el que se cubre con una tapa con un agujero para colocar la copa del sombrero, y que lleva un reborde que entra en la base mayor del tronco de cono, que va forrado, como toda la sombrerera, de tela con relleno de algodón; la tapa de que hemos hablado se apoya en unos descansos que lleva el cajón en los costados, y el mullido que lleva por la parte superior tiene la curvatura que han de llevar las alas del sombrero, que se coloca apoyándose por ellas y con la copa libre dentro de la superficie cónica; una segunda tapa guatada también, y semejante á la anterior, se coloca sobre la primera, pero se diferencia de ella en que por la parte inferior sale una caja cilíndrica que penetra, al ce rrar la sombrerera, en la copa del sombrero, caja que tiene su tapa á charnela sujeta con unas correas en la parte superior ú opuesta, de modo que el sombrero queda completamente aislado y libre, pudiéndose ocupar todos los espacios con pañuelos, corbatas y otras prendas; esta segunda tapa de que hemos hablado va dentro de la som charnela con la caja, un espacio en que pueden brerera, y deja entre ella y la verdadera tapa, á llevarse camisolas ú otros objetos; la sombrerera va vestida exteriormente de tela ó vaqueta, lle sujeción de la tapa, su cerradura y llave para va dos pequeñas correas con sus hebillas para poderla facturar, y su asa de vaqueta sobre la tapa para su fácil transporte; es la sombrerera más cómoda que hemos usado, y de mucha duración.

Las sombrereras de vaqueta son semejantes á las de cartón, sin más que en la tapa tienen el última, y que se cierra como una caja de píldocilindro adicional de que hemos hablado en la

ras por la parte inferior: también va vestida y algodonada, y lleva su llave para viaje.

Las sombrereras para sombreros de señora son generalmente cajas de cartón circulares, paralelepipédicas, elípticas ó cúbicas, según la forma y tamaño del sombrero, pero sin particularidad alguna digna de notarse.

- SOMBRERERA: Bot. Nombre vulgar emplea do para designar una planta perteneciente a la familia de las Compuestas, y conocida entre los botánicos con el nombre científico de Petasites vulgaris Derf,

SOMBRERERÍA: f. Fábrica donde se hacen

sombreros.

- SOMBRERERÍA: Tienda donde se venden. - SOMBRERERÍA: Ind., Art, y Of. La indus tria sombrerera se divide en tantas ramas cuan tas son las materias que se emplean en la fabri cación de sombreros, pues cada una tiene su sis

tema especial de trabajo: el material puede ser muy variable, haciéndose sombreros de fieltro de pelo, ya sea éste de liebre, conejo, castor, etc.; de fieltro de lana de cordero ó camello, más bastos que los anteriores; sombreros de lujo de pelo velludo; los de esta clase, pero de felpa de seda; los llamados sombreros mecánicos, los barnizados y los sombreros de paja: hasta 1825 los sombreros se fabricaban á mano y no constituían industria; pero desde esa época aumentaron tanto las exigencias del comercio que fué forzoso pensar en aumentar la fabricación, y en 1852 comenzaron á emplearse los procedimientos mecánicos. El afieltrado se funda en la propie dad que poseen algunas especies de pelo de formar, por medio de la presión y una pequeña agitación, un tejido llamado fieltro, natural y tan sólido que no se puede ya dividir sin romperle; mas, según hemos dicho, no todos los pelos se afieltran, siendo muy á propósito los de castor, nutria, liebre y conejo, poseyendo las lanas esta propiedad al más alto grado; y por lo tanto, aun cuando el fieltro sea de pelo, se agrega cierta cantidad de lana de cordero ó de vicuña

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para formar la trama, dando solidez al tejido; pelos que por sí no se afieltran se les da esta propiedad por la operación que se llama ensorti jado.

dente al dar vuelta sobre la polea inferior las ca-
denas, y otra puesta en la parte más alta donde
se descargan las cajas en que, durante este tra-
yecto, se ha secado la lana; después se baten con
fuerza en un batidor mecánico para que despren-
dan la parte carbonosa que haya podido quedar
adherida, y ya limpias se almacenan bien acon-
dicionadas; del almacén, y à medida que se van
necesitando, pasan las lanas á una carda que las
abre y deshace el apelmazamiento que en ellas
se observa, y de ésta á una quebrantadora que
las tritura, de la que salen á una máquina arro-
lladora formada por un doble cono constituído
por dos conos iguales unidos por sus bases y cu-
yos vértices marchan sobre dos pares de conos
pequeños cuyos soportes tienen un movimiento
de vaivén que obliga á los arrolladores á aproxi-
marse y separarse sucesivamente de la carda, con
objeto de que hacia la base de los conos se acu-
mule mayor cantidad de lana para formar las
alas del sombrero; con esta disposición, como
sobre el doble cono se ha reunido la lana por
ambos lados, se ha formado una funda compues-
ta de dos formas de sombrero, que se separan
cortando el fieltro por la arista de unión de las
bases de los conos; para que resulten de igual
clase todos los que se fabrican se pesa la lana
que ha de entrar en cada dos formas, de modo
que siempre resulten pesos iguales para una de-
terminada clase de fieltro, cuya lana, después de
pesada, se lleva á la carda por una descargadora
mecánica, compuesta de una caja en donde se
coloca la lana y de la que la toma una cadena
sin fin cubierta de dientes, que la conducen y
cargan de una manera bastante regular en la
carda.

Fabricación de sombreros de fieltro de lana. Antes de la fabricación mecánica se hacían los sombreros comenzando por mullir la lana ó el pelo cortados de las pieles y sometidos á una presión regular por medio de un marco de metro y medio de largo, formado por una vara flexible sujeta en la forma dicha por una cuerda de tripa; se las batía haciendo vibrar la cuerda con una regleta dentada cuando se hallaba en Las formas así obtenidas no tienen la resiscontacto con el pelo; después de batido se aplastencia necesaria, que se les da por un proceditaba la masa por medio de unos cueros y se miento de fieltración que se consigue por la presoldaban los extremos del tejido que resultaba, sión y fricción de la forma en presencia del calor en forma de cono, á cuya parte inferior ó más y la humedad, imitando con esto la fabricación ancha se le daba un espesor triple que al resto, a mano, pero mucho más perfeccionada; para porque siendo la parte que correspondía á las conseguirla se cubre cada forma con una tela alas debía tener mayor rigidez; así dispuesto, se mojada y se coloca sobre una placa de fundición sobaba cada cono con una tela llamada fieltrera, caldeada por el vapor, cubierto todo por un plaplegándole en distintas direcciones sobre sí mis tillo de madera al que se imprime un movimienmo, recubierto con la fieltrera, y rociándole con to alternativo de rotación, cuidando de abrir las agua de tiempo en tiempo para humedecerle; las hojas del cono de tiempo en tiempo para que no partes más débiles se reforzaban aplicando unas se suelden; cuando se juzga que ya la forma tieespecies de parches de estopa ó borra de fieltro, ne la consistencia necesaria se coloca el cono en y dando al propio tiempo un movimiento alter- otro de fundición caldeado por el vapor y sepanativo al sombrero para soldar y extender la rado de la forma por una tela mojada, golpeando parte añadida; después se llevaba el sombrero al sobre el fieltro con un casquete de madera, al batán, donde se batía con agua hirviendo, lige- mismo tiempo que el cono de fundición va giramente acidulada con ácido sulfúrico, por espa- rando rápidamente para dar á la parte de la copa cio de dos horas cuando más, y media cuando la consistencia que no había podido adquirir al menos, según la naturaleza de los pelos y la fir- trabajar para dársela á las alas, pasando después meza que se deseaba obtener; en esta disposición á la operación del batanado, cuyo objeto es ense llevaba á los moldes de madera ó formas, en furtir, es decir, acabar de dar consistencia á la los que á mano se les daba la que debían tener. forma, quedando transformada en fieltro la lana Hoy los procedimientos son diferentes: se emplea empleada; algunos fabricantes practican esta opelana de camello ó ternera, mezcladas estas últi- ración en batanes ordinarios de mazos ó bocartes mas con las de cordero; se comienza en la fábrica de madera, pero es mucho mejor hacer el batapor escoger las lanas dividiéndolas en dos clases, nado en cilindros, sistema mucho más perfecciose las desengrasa y lava, cardando las más lim- nado, ya porque se obtiene la formación regular pias ó de primera calidad, y las más sucias se y progresiva del fieltro, condición esencialisima desmontan para limpiarlas de las materias ex- para su buena calidad, ya también porque siendo trañas que contienen y que en el tinte aparece- un objeto delicado el que se fabrica se puede rían destacándose de la masa; después se las graduar mejor la marcha de la operación; las mátiñe por procedimientos químicos, que en el ar- quinas de batanar no son más que cilindros latículo correspondiente (V. TINTE) se describirán, minadores, compuestos de dos series de rodillos comenzando por tener sumergidas las lanas du- superpuestos, entre los que se hacen pasar las rante un cierto tiempo en agua acidulada con formas obtenidas como antes hemos dicho; cada ácido sulfúrico, que ataca á las substancias vegelínea de cilindros tiene un movimiento de rotatales que aún pueda contener; después se lavan ción en sentido inverso de la anterior, y las veen agua clara para quitar el carbón producido en locidades de cada par de rodillos van disminueste trabajo, se enjuga la lana, se la pasa á un yendo progresivamente del primero al último, y secador análogo al que se emplea en la deseca- tienen además un movimiento alternativo de ción de féculas, compuesto de varias cajas que traslación en el sentido de su longitud. Antes se colocan sobre dos cadenas sin fin, paralelas y cada cilindro le formaban varias roldanas de fielverticales, y dispuestas de modo que sea fácil tro ensartadas en un eje y fuertemente compriponerlas en movimiento, que es análogo al de midas, pero se destruían con mucha rapidez, por las norias, y las cajas, en ellas colocadas à manera lo que se las ha sustituído por discos de madera de arcaduces, que conducen las lanas reciben la convenientemente preparados y comprimidos acción de una corriente de aire caliente descen- fuertemente sobre el eje del cilindro en que van ensartadas, con lo que, sobre ser de mucha duración, se ha conseguido que no ensucien con la borra que desprendían los cilindros de fieltro el producto elaborado; tanto la longitud de la carrera de los cilindros en sentido de sus ejes, como las velocidades de rotación, pueden variarse á voluntad, con lo que se da el batanado más conveniente para cada clase de fieltro, y al final de la operación se suprime el movimiento longitu. dinal de los cilindros para que desaparezcan los

dente cuando las cajas suben, y que es aspirado por un ventilador colocado en la parte inferior de la tubería, por dentro de la cual marchan las cajas, siendo atravesadas por el aire seco que pasa por entre las mallas de que está formada la tapa y el fondo de cada caja, y al pasar por cada una se va saturando de la humedad de la lana; el tubo en que va encerrado este aparato tiene dos puertas, una en la parte inferior para cargar las cajas vacías que llegan de la rama descen

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pliegues que se hayan podido producir en la forma; un pequeño volante al alcance del obrero, y movido a mano por éste, levanta el bastidor que sostiene los cilindros superiores, para subirlos ó bajarlos á voluntad, á fin de proporcionar la se· paración conveniente para la presión que se juzgue necesaria, con lo que la máquina se puede utilizar en el batanado de toda clase de sombreros, y con la que describimos se batanan de 12 á 60 sombreros por tanda. Como para esta operación se necesita que haya humedad, se consigue humedecer el fieltro por una corriente de vapor que pasando por la tina que contiene el agua la tiene constantemente á 100° centígrados

la arrastra hasta el batán, debiendo emplear para esta operación agua ligeramente acidulada con ácido sulfúrico si se trata de fieltro de pelo, ó si es la clase de sombreros que ahora nos ocupa, emplear en vez del agua acidulada una ligera disolución de jabón.

Así preparado el sombrero, queda darle la figura que deba tener, para lo que pasa la forma á una máquina compuesta de un plato hueco montado sobre un eje horizontal sostenido por un bastidor de fundición y que lleva emplazadas en su circunferencia tres herramientas iguales, compuesta cada una de 10 aletas de bronce en contacto, sostenidas por su extremo libre por un anillo de caucho; sobre las aletas reunidas de esta especie de campana se coloca la forma de fieltro, y apoyando sobre un pedal enlazado á la parte inferior de la armadura se hace girar al plato que viene á colocar en la parte superior otra de las herramientas, y al propio tiempo por el intermedio de unas bielas montadas sobre un excéntrico se separan á la vez todas las aletas del primer conformador ó molde, y al propio tiempo el pedal abre una llave de vapor que se precipita debajo de la campana, humedeciendo y reblandeciendo el fieltro para que pueda prestarse, sin romperse, á tomar la nueva forma a que le obligan las paletas; en estas operaciones el plato ha ido presentando una herramienta en la que se coloca una nueva forma, en tanto que en los otros conformadores se va amoldando la copa del sombrero, estando dispuesto de modo que al subir uno de los conformadores del plato se cierran sus aletas y permiten sacar el sombrero ya formado y colocar otro. De esta máquina pasa cada sombrero á otra muy semejante en principio á la anterior, pero que tiene un solo conformador, en el que se completa el trabajo iniciado en la anterior valiéndose del pedal, hasta que la copa está perfectamente formada y regularizada la parte superior por medio de un plato colocado en la parte alta y que se mueve también con el pedal al mismo tiempo que se separan las aletas interiores; terminada la copa se pasa á hacer el ala, lo que se hace en otra máquina compuesta de varias estrellas formadas por una serie de aletas sobre un eje horizontal montado en una armadura de fundición; las aletas de cada estrella tienen diferentes y progresivas inclinaciones, para que vaya el ala adaptándose poco a poco á su forma final; en la parte superior de la máquina hay otra estrella de aletas movibles, sostenidas por muelles que permiten se separen aquéllas á medida que se va comprimiendo á la forma, para que la tensión de aquélla no se produzca de una manera brusca, que pudiera romperla; para trabajar con esta máquina se coloca la forma sobre la estrella inferior, que ocupa la parte superior de la máquina, haciendo descender la superior cuyas aletas corresponden á los espacios libres que dejan las de aquélla, y el fieltro comprendi do entre las dos, pasando la copa por el espacio central que dejan libre, se ve sujeto y comprimido por las aletas, y, reblandecido al propio tiempo por una corriente de vapor que se inyecta durante la operación, se va estirando poco á poco; se levanta la estrella superior, y retirando la forma se hace girar el volante para presentar otra nueva estrella, en la que se vuelve á amoldar, continuando del mismo modo hasta haber dado á las alas la forma y tensión necesarias.

Al salir de la máquina anterior queda con las huellas que han dejado las aletas de los con. formadores y estrellas en el fieltro, las que se hacen desaparecer sometiendo el sombrero á una presión enérgica en una prensa cuyo platillo, ó más bien émbolo, presenta en relieve la forma con que ha de quedar el sombrero, el que entra en una matriz de zinc que presenta en hueco la forma exterior de aquél; al hacer obrar la prensa, el sombrero, cogido entre ambas formas, pier

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