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corresponden á los tubos segmentarios. Se ha descrito en los moluscos de este género unas espículas calizas que recibirían directamente los elementos machos para conducirlos á la cloaca. El sistema nervioso de estos moluscos consiste en un cerebro más o menos voluminoso, colocado encima de la faringe, y un collar esofágico de donde salen dos troncos laterales y dos troncos pediosos. Los troncos laterales terminan por una comisura transversa supraintestinal, y los troncos pediosos subintestinales se reunen igual mente por una comisura ganglionar.

La especie tipo de este género es el Solenopus carinata, que vive en los mares de Europa, y especialmente en el Mediterráneo.

SOLENOPSO (de solen, y el gr, öis, aspecto): m. Paleont. Género de la familia de los soléni dos, suborden de los concáceos, orden de los tetrabranquiales, clase de los lamelibranquios y tipo de los moluscos: concha completamente parecida á las del género Sphenia, inequivalva, inequilateral y completamente irregular, pues se presenta por uno de los lados rostriforme y en la parte posterior escotada, de superficie muy rugosa, siendo la parte anterior mucho más gruesa que la posterior, que es redondeada, y sobre todo que las partes laterales están muy atenuadas, los vértices son anteriores pero no completamente terminales, y se desconoce por completo la estructura de la charnela. Este género fué creado en el año de 1844 por el paleontólogo Mac-Coy, y sus especies se desarroIlan durante la época devónica y carbonífera, siendo la más importante de todas ellas la S. minor y la S. pelagica de Goldfuss, procedente de la caliza devónica media de Eifel.

Creado este género Solenopsis para incluir todas las especies de solénidos paleozoicos, se ha enriquecido posteriormente con varias especies que han dado lugar á la formación de varios subgéneros muy análogos, siendo los más importantes de todos, los siguientes: Prothyris, caracterizado por su concha equivalva, pero muy inequilateral, transversalmente muy alargada y comprimida ó medianamente convexa; su superficie hállase estriada concéntricamente y su bor

de está más ó menos escotado en la parte anterior, muy especialmente hasta el punto de que aparece una escotadura ó seno casi rectangular que comprende casi todo dicho borde, siendo casi cerrada en la parte posterior ó tan sólo con escotaduras muy pequeñas; ganchos deprimidos subterminales y presentando un pequeño surco decurrente que se extiende hasta la escotadura; el borde dorsal es recto y agudo, y la charnela y las impresiones son desconocidas; pertenece este género al terreno carbonífero, siendo la más importante de sus especies la P. elegans.

El Orthonota es otro subgénero creado por Conrad en 1841, que se caracteriza por presentar la concha alargada y estrecha, equivalva é inequilateral, de consistencia muy débil por la extrema delgadez de sus valvas y de aspecto generalmente arciforme ó soleniforme, pues es intermedia entre estos dos géneros, considerados como típicos; se halla adornada de uno ó dos pliegues oblicuamente decurrentes, truncados, y se presenta ondulada en la parte posterior; los bordes, tanto el dorsal como el ventral, son subparalelos, los vértices, poco abultados, colocados anteriormente de modo que resultan subterminales; presenta un área posterior en la que se ven trazadas algunas líneas dispuestas en forma de escudo ó punta de lanza cuyo seno mira hacia la parte posterior; la lúnula se halla poco excavada; el borde cardinal es estrecho y no presenta dientes laterales, pero tiene en cambio uno o dos dientes cardinales de pequeño tamaño, bastante puntiagudos y encorvados hacia los ganchos; el ligamento es externo; desarróllase este subgénero durante toda la extensa época de los terrenos silúrico y devónico, siendo la más clásica de todas sus especies la pholadís, debida, como el gé

nero, á Conrad.

El último subgénero que merece mencionarse es el Palæosolen, creado por Hall en 1885, cuya concha es equivalva pero muy inequilateral extremadamente alargada, siendo la más parecida de todos estos subgéneros fósiles á las de su género típico Solen; los bordes dorsal y ventral no son absolutamente paralelos, pero se separan muy poco de dicha forma; el lado anterior es corto y redondeado y el posterior bastante más alargado, truncado y escotado; los vértices son

de pequeño tamaño y subanteriores y la superficie se presenta lisa ó más generalmente adornada de pequeñas y finas estrías concéntricas; el borde cardinal es recto y hasta hoy son completamente desconocidas la charnela y las impresiones musculares. La más importante de sus especies, que pertenecen todas ellas á las formaciones primarias del terreno devónico, es la P. siliquoideus. SELENOPTERA (del gr. owλnv, owλvos, tubo, y Tepov, ala): f. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los cerambícidos, tribu de los esceleocantinos. Los insectos palpos robustos y desiguales; el último artejo de de este género se distinguen por presentar los los maxilares securiforme, el de los labiales triangular; mandíbulas cortas, anchas, muy arqueadas y agudas en su extremidad,' dentadas cerca de su vértice; labro transversal, redondeafundamente acanalada, vertical por delante de do y ciliado por delante; cabeza alargada, prolas antenas; epistoma deprimido, muy corto y débilmente escotado en arco; antenas un poco más largas que la mitad de la longitud del cuerpo, robustas, deprimidas, con una serie de fosetas ovaladas sobre los últimos artejos de estos órganos; ojos muy separados por encima; el protórax en forma de cuadrado un poco más ancho que largo, poco convexo y surcado por encima, con sus ángulos anteriores redondeados; escudo élitros casi planos, estrechados hacia atrás, inertan largo como ancho y redondeado por detrás; mes en su extremidad, tan anchos en la base como el protórax en su parte media; patas robustas; tibias muy ensanchadas en su extremidad, con su ángulo terminal externo dentiforme, los anteriores guarnecidos de pelos largos y finos; tarsos cortos y anchos; el último segmento del abdomen transversal y muy escotado en su extremidad; mesosternón muy largo y penetra en una escotadura del prosternón; éste comprimido por delante y aplanado por detrás; cuerpo muy ancho, deprimido y glabro en su mayor parte.

El tipo de este género es la Solenoptera Theme Lin., exclusivamente propio de las Antillas. SOLENÓPTERO (del gr. owλý, tubo, y #тe

pór, ala): m. Bot. Género de plantas (Solenopte ris) perteneciente al tipo de las criptogamas fibrosovasculares, clase de los helechos, familia de las Polipodiáceas, cuyas especies habitan en las regiones tropicales del Archipiélago Indico, algunas en las islas oceánicas y hasta en América. Son plantas rizocarpicas, herbáceas, con rizoma cundidor, y las frondes sencillas ó apenas lobuladas; sus esporangios se insertan sobre la red de los nervios primarios y están casi empotrados en el grueso de la fronde; aunque realmente carecen de indusio aparentan tenerle, porque los tejidos celulare próximos se prolongan hacia la parte del nervio, recubriéndolos en parte de este modo.

á

género son los siguientes: rostro muy largo y muy robusto, algo arqueado, cilíndrico y multiestriado; sus escrobas comienzan á alguna distancia de su extremidad, son rectilíneas y llegan hasta su base; las antenas son medianas y ter minan gradualmente en maza; el funículo está constituído por seis artejos: el primero largo y algo cónico, los siguientes son cilíndricos, transovalada, gruesa, y con el primer artejo en forma versales y poco a poco más gruesos; la maza es de un cono alargado; los ojos son ovalados y transversales; el protórax transversal, medianamente convexo, de bordes rectos, redondeado y muy estrecho por delante, cortado oblicuamente en cada lado en su base, truncado por delante y profundamente escotado sobre su borde anteroinferior; los élitros cortos, ovalados, redondeados en su declive posterior, no más anchos que el protórax y triangularmente escotados en su base; las patas son cortas y robustas; fémures casi gradual y fuertemente terminados en maza, arqueados por encima de su extremidad; tibias comprimidas, cortantes y ciliadas sobre su borde externo en su tercio terminal, truncadas y brevemente mucronadas en su extremo; tarsos cortos, anchos, esponjosos por debajo; sus uñas muy pequeñas, muy delgadas, desiguales y soldadas en toda su extensión; el segundo segmen to abdominal más corto que el tercero y cuarto reunidos, libre y separado del primero por una sutura arqueada; apéndice intercoxal muy an cho y truncado por delante; el mesosternon en forma de un cuadrado transversal; el cuerpo brevemente ovalado y algo pubescente.

Este género no contiene más que una especie, el Solenorhinus Dregei Schh. Esta especie es un insecto muy pequeño de Cafrería, de color negro profundo y revestido de pelos poco abundantes y

caducos; su protórax está cubierto de estrías ondulosas, cortas, confluentes, y sus élitros son muy estriados, con los intervalos entre las es

trías planos.

SOLENOSTEMA (del gr. owλýv, owλñvos, tubo, y σréμua, corona): f. Bot. Género de plantas (Solenostemma) perteneciente á la familia de las Asclepiadaceas, cuyas especies habitan en el Norte de Africa, y son plantas sufruticosas, ergui das, con las hojas opuestas, ovales, y las umbe las axilares multifloras; cáliz quinquepartido y corola enrodada quinquéfida; corona estaminal partida en cinco lacinias opuestas a las anteras, obtusas y plegadas en forma de quilla; anteras terminadas por un apéndice membranoso; polinias adelgazadas hacia el ápice, insertas por y colgantes; estigma mocho; folículos solitarios por aborto, ventrudos, lisos, con el ombligo provisto de pelos formando un penacho ó vilano. Una especie de este género, la Solenostemma Arghel, forma parte del sen llamado de la Pal ta, asociado con hojas de otras especies del gé

nero Cassia.

éste

SOLENOSTEMΟΝΟ (del g.. σωλήν, σωλῆνος, tubo, y orhuv, estambre): m. Bot. Género de plantas (Solenostemon) perteneciente á la familia de las Labiadas, cuyas especies habitan en la India, y son plantas herbáceas anuales ó perennes, á veces sufrutescentes, con las hojas pecioladas, ovales-acorazonadas y aserradas; verti ticilastros distantes unos de otros, multifloros, con los pedúnculos de las cimas más o menos alargados y las hojas florales bracteiformes, er

SOLENORRINCO (del gr. owλny, owλývos, tubo, y púxos, pico): m. Paleont. Género de la familia de los aulostómidos, grupo haploptéridos, suborden anartroptéridos, orden de los teleosteos, clase de los peces y tipo de los vertebrados. Caracterízase este género de peces fósiles por presentar los radios anteriores de la nadadera dorsal no segmentados, pero en cambio terminados en punta bastante aguda, y tanto estos radios como los de las nadaderas anal y ventral se ha llan por completo desprovistos de canal; presen-guidas durante la antesis en forma de penacho, tan un cuerpo bastante alargado terminado anteriormente por un hocico alargado y en forma de tubo; la nadadera dorsal hállase colocada bastante posteriormente, y las nadaderas ventrales, por su posición, merecen en absoluto el nombre de abdominales; debían presentar el cuerpo com. pletamente desnudo ó hallarse tan sólo recubierto Solenorhynchus fue creado por Heckel para alde escamitas de muy pequeño tamaño. El género gunas especies encontradas en las formaciones terciarias correspondientes al terreno eoceno de Monte-Bolca, en Italia, siendo bastante parecido á los géneros Urosphen y Ramphosus de Agassiz, phisile, tan abundante en algunos depósitos terbastante análogos también al clásico género Am nombre á algunos estratos de estas formaciones. ciarios de los Cárpatos que ha llegado á dar su

SOLENORRINO (del gr. owλýy, owλývos, tubo, y piv, puvos, nariz): m. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los curculionidos, tribu de los tanirrinquinos. Los caracteres más importantes que distinguen este

y después reflejas si son persistentes, o desprendiéndose si son caedizas después de la antesis; cáliz aovado-acampanado, con cinco dientes, los superiores aovados, membranosos, con la margen decurrente, todos agudos, y los laterales aovadotruncados, los inferiores generalmente soldados entre sí; el cáliz fructífero aparece inclinado ha cia fuera, y tiene la garganta desnuda interiormente; corola con el tubo saliente, la garganta generalmente hinchada, y el limbo bilabiado, con dripartido, y el inferior entero, alargado, cónel labio superior corto, obtusamente tri ó cuadínamos, los inferiores más largos, y los filamenjando las anteras; cuatro estambres curvos, dicavo, generalmente en forma de escudilla y alo tos desprovistos de dientes, aplicados en su base sobre el estilo y algo coherentes entre sí; estilo aleznado en el ápice y partido en dos ramas iguales, con los estigmas casi terminales; anteras aovado-arriñonadas y con las celdas confluen tes; aquenios comprimidos, casi globosos y lisos, SOLENOSTIGMA (del gr. σωλήν, σωλήνος, tubo,

y orlyua, estigma): f. Bot. Género de plantas perteneciente a la familia de las Celtidáceas, cuyas especies habitan en las regiones tropicales de Asia y en las islas australes, y son plantas arbóreas ó fruticosas, con las hojas alternas, casi trinerviadas, enteras ó aserradas, lampiñas ó pubescentes, y las flores, dispuestas en cimas ó panojas axilares, son polígamas, hermafroditas ó masculinas por aborto del ovario; cáliz persistente, formado por cinco sépalos iguales entre sí, cóncavos y empizarrados en la estivación; cinco estambres opuestos á los sépalos, con los filamentos cilíndricos y las anteras introrsas, biloculares, con el conectivo articulado con el filamento y revuelto hacia fuera; ovario aovadocilíndrico, casi exento, unilocular, con un solo óvulo anfitropo con micropilo súpero y suspendido del ápice de la cavidad; estigma terminal bífido y encorvado. El fruto es una drupa poco carnosa, inequilátera, cuyo epicarpio presenta una costilla; semilla colgante y arqueada; embrión homótropo, curvo en forma de hoz, y contenido en un albumen delgado, con los cotiledones carnositos y la raicilla alargada y súpera.

SOLENOSTOMA (del gr. owλny, owλñvos, tubo, y oτóua, boca): f. Zool. Género de peces del orden de los lofobranquios, familia de los solenostómidos, que se caracterizan por tener el cuerpo comprimido, con piel delgada, debajo de la cual hay un dermatoesqueleto formado por osificaciones grandes y estrelladas; aberturas branquiales grandes; sin vejiga aérea ni seudobranquias; dos aletas dorsales; los radios de la anterior no articulados; la dorsal y anal blandas y elevadas en la base; la caudal larga; abdominales opuestas á la dorsal anterior, próximas una á otra, de siete radios; estos libres en el macho, pero en la hembra caulescentes, con los tegumentos del cuerpo formando una gran bolsa para la recepción de los huevos.

La especie única de este género es la Solenostoma paradoxus Pall., que habita en el Océano y Archipiélago Indico.

SOLENOTECA (del gr. owλny, owλñvos, tubo, y Onn, caja): f. Bot. Género de plantas (Solenotheca) perteneciente á la familia de las Compuestas, subfamilia de las tubulifloras, tribu de las senecionídeas, cuyas especies habitan en el Perú, y son plantas herbácas anuales, pequeñas, con las ramas delgadas y divergentes, las hojas inferiores alternas y las superiores opuestas, todas pinnatifidas, y las cabezuelas terminales fasciculadas; cabezuelas paucifloras heterógamas,

con dos ó tres flores en la circunferencia radiantes y liguladas; involucro tubuloso, cilíndrico, con limbo provisto de cinco dientecitos cortos; receptáculo desnudo; corolas del radio semiflosculosas, cortas, redondeadas, y las del disco flosculosas con el limbo provisto de cinco dientecitos conniventes; estigmas casi acabezue.

lados, obtusos, finamente pubescentes; aquenios fusiformes, comprimidos, casi tetrágonos y pubescentes; vilanos formados por pajitas iguales en longitud, aleznadas, alargadas, unas más gruesas que otras y todas con la margen pestañosa ó casi plumosa.

SOLENOTELINA: f. Zool. Género de moluscos lamelibranquios, orden de los tetrabranquios, familia de los sammóbidos. Los moluscos de este género se caracterizan por presentar el manto abierto y franjeado; sifones muy largos, delgados, casi iguales, ciliados en el sentido de su longi. tud; orificios papilosos; el pie grande y en forma de lengua; palpos largos y subulados; branquias desiguales, la externa más pequeña que la interna y apendiculada; la concha transversal, alargada ú oval, comprimida, abierta en las dos extremidades y revestida de una epidermis verdosa; el borde anterior más corto y redondeado; los vértices poco salientes; la charnela lleva uno ó dos dientes cardinales pequeños sobre cada valva; el ligamento es corto, muy grueso, inserto sobre una ninfa muy fuerte; el seno paleal es profundo; la lengüeta está confundida con la línea paleal.

El tipo de este género es la Solenotellina diphos L., del Océano Indico y Filipinas.

SOLENOTINO: m. Bot. Género de plantas (Solenotinus) perteneciente á la familia de las Ca prifoliáceas, cuyas especies habitan en los países templados del hemisferio boreal, y son plantas fruticosas, erguidas, con las hojas opuestas, pecioladas, generalmente aserradas o hendidas,

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rara vez enteras, pubescentes ó vellosas, á veces
muy lampiñas, y las flores, blancas ó ligeramente
rosadas, dispuestas en corimbos terminales, to-
das iguales y fértiles; cáliz con el tubo aovado,
soldado con el ovario, y el limbo súpero, peque-
ño, quinquéfido y persistente; corola súpera, en-
rodada, acampanada ó con el tubo corto y lim-
bo quinquéfido y patente; cinco estambres in-
sertos en el tubo de la corola; ovario ínfero, tri-
locular, con óvulos anátropos solitarios en las
celdas y colgantes del ápice del ángulo central;
tres estigmas sentados y obtusos; el fruto es una
baya aovada ó globosa coronada por el limbo del
cáliz, unilocular por aborto y monosperma; se-
milla invertida, con la testa crustácea y dura, el
embrión muy corto, situado en el eje de un al-
bumen denso y carnoso, con los cotiledones ob-
tusos y la raicilla súpera y próxima al ombligo.

dional de Inglaterra y la costa N.O. de la isla
SOLENT: Geog. Estrecho entre la costa meri.
de Wight. Tiene 26 kms. de long. ds S.O. á
N.E. y 6 de anchura máxima. En su entrada
S.O. se hallan las rocas de las Meedles ó Agu-
jas.

SOLENTINAME: Geog. Grupo de islas, de natu-
raleza volcánica, en la parte S. E. del lago de
Nicaragua; comprende, entre otras, las islas
Nincarum y Uca. Por su posición excepcional
entre el fuerte de San Carlos y el istmo de Ri-
vas, es decir, en el camino del futuro canal in-
teroceánico, están llamadas estas islas á tener un
gran porvenir comercial. Depósito de carbón,
provisión de víveres, etc.

SÓLEO (del lat. solea, suela): m. Músculo de la pantorrilla unido à los gemelos por su parte inferior para formar el tendón de Aquiles.

- SÓLEO: Anat. Este músculo, ancho y grue. so en su parte media, estrecho por los extremos, se halla situado debajo de los gemelos y por delante de ellos. Su borde superior, carnoso, dentado, y oblicuo de arriba abajo y de fuera á dentro, nace de la parte posterior de la cabeza del peroné, del borde interior del músculo popliteo del borde posterior de la tibia. El inferior y parte de su cara anterior proceden de una extensión considerable de la cara posterior de la tibia por arriba y del borde interno de este hueso de la mitad superior de la cara posterior y del por abajo. Finalmente, su borde externo deriva borde externo del peroné. Sus haces posteriores y superiores marchan directamente de arriba á abajo. Los anteriores é inferiores van en dirección oblicua, como buscando unos á otros, por debajo, y se insertan á la cara anterior del tendón de Aquiles, cubriendo su cara anterior has ta algunos centímetros por encima de su inserción, haciéndose cada vez más delgados y más estrechos; de aquí resulta, por consiguiente, que ese vientre ocupa casi toda la longitud de la

pierna, descendiendo mucho más allá de su par

te media. Los tendones por los cuales los dos
bordes laterales del músculo nacen del peroné y
de la tibia se ensanchan poco a poco, descienden
por el borde anterior, lo mismo que por la cara
posterior, y sólo se detienen á algunos centíme-
tros por encima de la extremidad inferior del
vientre carnoso. Así, este último se encuentra
encerrado entre dos expansiones aponeuróticas
en la mayor parte de su extensión.

El músculo sóleo concurre, con los gemelos, á
extender el pie sobre la pierna.

SOLEOTALPA: f. Zool. Género de peces del orden anacantinos, familia pleuronéctidos, que se caracterizan por tener el cuerpo sumamente comprimido y muy alto; el lado que está siempre vuelto hacia arriba con color, mientras que el otro no lo tiene; ojos rudimentarios en el lado derecho de la cabeza; los huesos existen en ambos lados de la calavera, pero no con igual desarrollo ó simetría; aletas verticales no confluentes; sin las pectorales; cuatro branquias; seudobranquias bien desarrolladas; sin vejiga aérea.

La especie tipo de este género es la Soleotalpa
Savigny Kaup., que vive en Nápoles, existiendo
además la Soleotalpa unicolor Gthr., que habita
las aguas de las Indias orientales.

barcaciones en lo bajo del plan.
SOLER: m. Mar. Entablado que tienen las em
-SOLER (EL): Geog. Lugar del ayunt. de Be.
navente, p. j. de Benabarre, prov. de Huesca;

52 habits.

co español. N. en Palma de Mallorca á 29 de septiembre de 1746. M. en Malagón (Ciudad Real) á 17 de marzo de 1809. Fué hijo de D. Gabriel José Soler y de doña María Licera, ambos de familia noble. Hizo sus primeros estudios con los Jesuítas, y los de Jurisprudencia en su cindad natal, donde se recibió de Doctor en ambos Derechos. En el ejercicio de la abogacía adqui rió en breve tiempo tal fama, que à él se acudía en los casos más arduos que se ofrecían á las autoridades eclesiásticas y civiles de Mallorca. Era catedrático de Canones en la Universidad de Palma cuando fué nombrado abogado perpetuo de aquella ciudad. Poco después pasó á Madrid, por encargo del Municipio de Palma, para defender un célebre litigio. En cumplimiento de esta comisión escribió eruditos discursos, en los que censuraba los abusos de los administradores del Tesoro público de Mallorca. Así creció su reputación, que le valió el nombramiento de fiscal de la intendencia de dicha isla (8 de septiembre de 1775). Contóse después entre los fundadores (1779) del Colegio de Abogados de Palma. Incorporado á los Reales consejos (1780), y nombrado asesor del tribunal civil de Ibiza y Formentera (1784) con los honores de magistrado de la Audiencia de Mallorca, secundó los planes del conde de Lerena, Ministro de Hacienda, dirigidos al fomento de los intereses en las Baleares. Para dar cuenta de su conducta, que fué aprobada por el rey, volvió á Madrid (1796), y allí en premio se le concedieron los honores de alcalde de casa y corte. Regresó á Ibiza, y marchó de nuevo à la corte (1798), donde presentó á Saavedra, Ministro de Hacienda, unas Memorias que probaban los notables adelantos que bajo la dirección de Soler habían logrado la agricultura y el comercio de Ibiza. Entonces se le dió plaza en el Consejo de Hacienda, y no mucho más tarde en el Supremo de Castilla. Vocal de la junta encargada de preparar las reformas de la Hacienda y de buscar recursos extraordinarios para los gastos de la guerra, por recomendación de Saavedra fué nombrado director de la secretaría de Hacienda, con funciones muy pa recidas á las que hoy desempeñan los subsecretarios, y después superintendente general de la Hacienda de España é Indias (18 de mayo de 1798). Enfermo Saavedra, dejó el Ministerio de septiembre). Este, por culpa de las circunstan Hacienda, que Carlos IV confió á Soler (9 de cias, no pudo desarrollar sus vastos planes, fruto de largas vigilias, para devolver á la nación española su antiguo esplendor. En vano procuró extinguir los síntomas de una Deuda pública creciente, pensamiento que desarrolló en su Memoria sobre el estado presente de España. En su discurso titulado Del dominio que tienen los reyes de España en América confesaba que veía próxima la pérdida de nuestras colonias, é indicó los remedios. Quiso reformar las aduanas, pero el rey negó su firma cuando presentó Soler el oportuno decreto, con lo que continuaron las injusticias que producían continuas reclamaciones de los pueblos. A firmó que era una fatalidad el excesivo número de individuos del clero regular que había en España y reclamó contra la costumbre de ejercer los eclesiásticos por sí mismos jurisdicciones seculares. Propuso la reforma conveniente, y si consiguió que el Estado ocupase la multitud de sobrantes que poseían las Ordenes religiosas, no consiguió atajar la ruina de nuestra Hacienda, porque los gastos de la guerra lo consumían todo. Antes de ser Ministro había expresado sus opiniones desfavorables á la amortización de los bienes que poseía el clero. A los diez días de su entrada en el Ministerio presentó al rey las minutas de siete decretos que fueron aprobados. Por uno de ellos se disponía la enajenación de todos los bienes raíces pertenecientes á hospitales, hospicios, casas de reclusión, casas de expósitos, cofradías, memorias, obras pías y patronatos de legos; el valor de estos bienes se aplicó á la caja de amortización, la cual debía pagar el rédito anual de 3 por 100 á los antiguos dueños. Se autorizó á los poseedores de mayorazgos, vínculos y patronatos de legos para enajenarlos, imponiendo los capitales en dicha caja al 3 por 100. Para estimularlos á realizar la enajenación se les concedió la octava parte del precio, obligándose la caja á satisfacer el interés de todo el capital como si lo hubiera recibido. A la caja se agregaron los restos de las temporalidades de los Jesuítas, los fondos de los colegios

- SOLER (MIGUEL CAYETANO): Biog. Políti-maycres, á la sazón suprimidos, y á ella, con el

rédito citado, se llevaron todos los depósitos judiciales y los bienes secuestrados por quiebras de comercio. A la misma caja se destinaron los productos de una nueva y moderada contribncion sobre los legados y herencias transversales. Luego Soler abrió un préstamo nacional de 400 000000 de reales al 5 por 100. Por decreto de 25 de octubre de 1806 centralizó el cobro de las contribuciones, dejando en cada provincia una sola administración, contaduría y tesorería. En suma, en medio de las angustiosas circunstancias que le rodearon en la larga época de su Ministerio, Soler procuró el establecimiento de un buen sistema administrativo, y se valió de recursos extraordinarios para adquirir caudales; ideó varios impuestos, uno de ellos sobre el vino, que produjo graves disgustos, y para fomentar la riqueza pública mejoró las aduanas, concedió premios á los establecimientos útiles y se procuró las estadísticas que necesitaba para más am. plias reformas. Cediendo el rey á sus instancias, le admitió la dimisión de la cartera de Hacienda en 6 de abril de 1808, declarando quedar muy satisfecho de sus servicios. Desde 1802 poseía Soler la gran cruz de Carlos III. A la vez que Ministro de Hacienda, había sido presidente de la Junta General de Comercio, Moneda y Minas; Consejero de Estado, superintendente de la renta de Loterías y protector de la Junta de Montepíos. Sus proyectos lucharon siempre con grandes obstáculos De esto se queja amargamente en su Tratado del comercio de España con el Brasil y en el Voto emitido ante el Consejo de Estado sobre las relaciones diplomáticas con la Gran Bretaña. Lamentos parecidos y valiosas noticias históricas, á juzgar por lo que dice Joaquín María Bover (Biblioteca de escritores baleares, t. II, pág. 412 á 415), se contienen en la exposición que Soler elevó á Fernando VII en 22 de marzo de 1808. Iniciada la guerra de España contra Napoleón, Soler se presentó al general Gregorio García de la Cuesta para defender la causa de la independencia, pero abierto un proceso criminal, en el que se vió complicado, por la inversión de cuantiosos caudales en 1806 y 1807, fué arrestado en el monasterio del Escorial. Pronto se le absolvió de todo cargo, declarando que aquel procedimiento no sirviera de nota en su conducta honrada. Entonces empren dió el viaje a Sevilla, y al pasar por el pueblo de Malagón, como se le tuviera por un general francés, se produjo gran alboroto, que se calmó con mucho trabajo y que se reprodujo al día siguiente cuando Soler salía de la posada. Precisado á dar su nombre, los alborotadores, al conocer que era el del autor de la contribución del vino, dieron á Soler una muerte cruel. El retrato del mallorquín, debido á Vicente López, debe de hallarse en el Ayuntamiento de Palma. De lo mucho que escribió Soler, sólo vió Bover, manuscritas, las obras que se han citado, y que hacia 1868 poseía Jorquín María Ferrer, ex Ministro de Estado. Ignoramos si se han dado á las prensas más escritos de Soler que los dos siguientes: Memorial ajustado, cotejado con asistencia de las partes del pleito que... siguen don Juan Ryan... y doña Isabel Maymó (1785, en folio, al parecer en Madrid); Memoria sobre el estado actual de la Hacienda, presentada con una exposición al Rey D. Carlos IV en el año 1799 por D. Miguel Cayetano Soler: se insertó íntegra en el Diccionario de Hacienda de Canga Argue. lles (Madrid, t. II, 1834, en fol., pág. 186 á 197).

-SOLER (MIQUEL ESTANISLAO): Biog. General argentino. N. en Buenos Aires en 1783. Ig. noramos la fecha de su muerte. Fué uno de los soldados más notables de su tiempo; el primero que en los albores de la revolución venció á los españoles en el Cerrito de Montevideo (31 de diciembre de 1812); el primero que en Chile luchó con el ejército español en el lugar de las Coimas; el primero que peleó con fortuna contra los marinos de la escuadrilla del rey en el combate del Soriano. Vencedor en el Colla, en el Río Negro, Cerrito de la Victoria y Putaendo, asistió como segundo general á las batallas de Chacabuco é Ituzaingó, que aseguraron la independencia de dos Repúblicas. Como militar llegó á las más altas jerarquías del ejército, y como diplomático obtuvo dos veces la investidura de comisionado especial y Ministro plenipotenciario del gobierno de su patria. Fué gobernador, intendente de la provincia de Montevideo (1814),

|

general en jefe de las fuerzas de Buenos Aires | (1815), Mayor general del ejército de los Andes (1816 y 1817), gobernador y Capitán General de la provincia (1820), comisionado especial para tratar con los generales de las fuerzas portugue. sas y brasileñas (1823), inspector y comandante general de armas (1824), jefe de Estado Mayor del ejército republicano que combatió contra el Imperio en los años 1825, 1826 y 1827, y Ministro plenipotenciario en Bolivia (1828). Obscurecido en la época de la dictadura, murió en el aislamiento.

- SOLER (PABLO): Biog. V. FARGAS Y SOLER (PABLO).

- SOLER (MARIANO): Biog. Obispo de Montevideo contemporáneo, el más joven, pero uno de los más ilustrados prelados de la América española, y cuya ilustración es tanto más apreciada por sus compatriotas cuanto está acompañada por sus virtudes y sus servicios á la educación religiosa y científica de la juventud de su patria. N en el pueblo de San Carlos, dep. de Maldonado, á 25 de marzo de 1846 Sus padres fueron D. Mariano Soler y doña Ramona Vidal. Cursó el futuro obispo sus primeros estudios en el Colegio de la Inmaculada Concepción en Santa Fe (República Argentina) desde los años de 1864 á 1869, en el cual ingresó en el Colegio Pío Latino de Roma, donde terminó su carrera de Doctor en Teología y Derecho canónico. En 1874 regresó Soier à Montevideo y fué nombrado fiscal eclesiástico de la diócesis por el obispo Vera, entonces vicario apostólico de la República. Sus tareas en tan delicado cargo no le hicieron olvidar la juventud, y fundó el Liceo Católico, en el cual se daba instrucción general en todos los ramos del saber humano, iniciando por dicha época una serie de conferencias filosófico-religiosas y apologéticas de la doctrina católica. Con este motivo escribió algunos opúsculos en defensa de la religión, concordando la Ciencia con las enseñanzas católicas y los dogmas de la fe. Sostuvo con inesperada energía y copiosa doctrina ardientes polémicas con los representantes de la escuela racionalista, y publicó varios folletos sobre controversias con el protestantismo. Siendo director de la Universidad Católica regentó las cátedras más importantes de la enseñanza, como la de Filosofía y la de Historia. Nombrado cura rector de la parroquia del Cordón, fué despoco pués elegido diputado á la Representación Nacional por el departamento de Canelones. En este período legislativo luchó constantemente por la libertad de enseñanza, contra las imposiciones de la ley de Registro civil, que convertía á los curas en oficiales del mismo Registro. Por esta época fundó el Club Católico en Montevideo, club a que pertenecen las principales familias y mucha de la juventud ilustrada, y el cual, á más de ser un centro de distracción y diversión honestas, contribuye con sus instructivas veladas á mantener vivo el espíritu católico, recordando las excelencias de sus doctrinas y su benéfico influjo en la sociedad, en la patria y en la familia. Fundó también por esta misma época el diario El Bien, representante en la prensa uruguaya de la comunidad y de sus tendencias religiosas y moralizadoras, no olvidando defender aquella política que, haciendo buenos y justos á los gobiernos, hace felices a los pueblos. Incansable en su trabajo de adquirir mayores conocimientos para ser útil á la religión y á su patria, emprendió después un viaje a Europa y Asia, visitando en esta parte del mundo las ruinas de Palmira y Balbec, pasando luego á la República mejicana, desde donde emprendió el viaje hasta el Uruguay, deteniéndose en cada una de las Repúblicas de la América central y del Sur. Habiendo fallecido monseñor Vera, fué nombrado obispo de Montevideo el presbítero D. Inocencio Yerique para sustituirle, y éste elevó á Soler inmediatamente á la categoría de vicario general, alto cargo en que el último permaneció hasta la muerte de aquel prelado, acaecida en 1.° le febrero de 1891. Propuesto en terna al Santo Padre, fué Soler elegido para sustituir á Mons. Yerique en el gobierno de la Iglesia del Uruguay. Entonces se dirigió á Roma y fué consagrado allí á 27 de febrero de 1892. Al acto asistieron muchos cardenales y dignidades eclesiásticas, celebrándose la consagración con solemnidad pocas veces usada. Después de la consagración el Papa le obsequió con preciosos ornamentos y otros regalos, que demostraron el aprecio en que tenía al discípulo

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uruguayo del Colegio Pío Latino de Roma. Inmediatamente realizó Soler su último viaje á Oriente, llegando hasta visitar las ruinas de Babilonia. A su vuelta se detuvo en Jerusalén, donde compró el terreno en que existieron los jardines de Salomón, con el objeto de fundar en ellos un santuario y un Colegio de Hermanas de Hijas de María del Huerto. Vuelto a su patria, fué recibido por las autoridades y por el pueblo con respeto y entusiasmo, ocupándose desde entonces de la organización completa de la Iglesia uruguaya, de la formación de un ilustrado y virtuoso clero, de la instrucción de la niñez, de hacer continuos viajes á la campaña en misión instructiva y religiosa, de escribir obras llenas de ciencia y espíritu católico, y de la predicación. Como orador sagrado no tiene ó quizás no quiere hacer uso de la brillante elocuencia que entusiasma y exalta, pero posee en alto grado la elocuencia del pensamiento, de la erudición y de la lógica, lo que agregado á una locución sencilla y natural, hace que sus sermones, conferencias y pláticas sean entendidos por todos y escuchados con agrado. Las obras publicadas por este ilustrado prelado uruguayo hasta el presente son: Ensayos de una pluma, artículos y discursos del Dr. D. Mariano Soler (1877); El catolicismo, la civilización y el progreso (1878); La gran cues tión en páginas de la Historia (1879); El darwi. nismo ante la filosofia de la naturaleza (1880); El problema de la educación en sus relaciones con la religión, el derecho y la libertad de enseñanza (1880); Ensayo de paralelo entre el catolicismo y el protestantismo bajo el aspecto filosófico. religioso, político y social en sus relaciones con la civilización, el progreso y el bienestar de los pueblos (1880); La Iglesia y el Estado (1880); Refutación protesta á las erróneas apreciaciones del inspector nacional de instrucción pública sobre la enseñanza religiosa (1881); América precolom biana: ensayo etnológico basado en las investiga ciones arqueológicas y etnográficas de las tradi ciones, monumentos y antigüedades de América indígena, dedicado á la Sociedad de Ciencias y Artes (1887); Las ruinas de Palmira, con ocasión de una excursión arqueológica profano-sagrada de ambos mundos (1889); El honor y libertad del hogar, á los católicos del Uruguay en nombre de la moral, de la religión, de la libertad y del derecho (1890); El gran libro del hogar: el matri monio bajo el aspecto religioso, moral social y (1890); La caridad cristiana y sus obras ante la filantropía (1894); Viaje bíblico por Asiria y Caldea (1894); Católicos y masones; La masonería y el catolicismo: Estudio comparado bajo el aspecto del derecho común, las instituciones democráticas y filantrópicas, la civilización y su influencia social (1895). Entre varios opúsculos que ha escrito y publicado, es notable el titulado El Génesis y la Geología, ó refutación y defensa de la armonía del Génesis con las ciencias geoló gicas (1878). Ha publicado además, y comentado, la obra de Roberto, ermitaño Camaldulense de monte de Corona, titulada Hiperdulia ó culto de la Virgen, y traducido la de San Alfonso de Ligorio sobre la práctica del amor á Jesucristo. Sus pastorales son frecuentes, oportunas y están dotadas de ese estilo paternal y dulce y de esa unción que caracteriza sobre todo otro dote al predicador evangélico. Joven aún, la Iglesia uruguaya espera mucho de su talento, ilustra ción, actividad y ejemplo.

- SOLER Y ARQUÉS (CARLOS): Biog. Escritor español. N. en San Martín (Gerona) á 10 de febrero de 1836. M. á 7 de abril de 1896. Catedrático en propiedad de Instituto provincial (por oposición) y de Escuela especial por concurso, individuo correspondiente de la Academia de la Historia, desempeñó diferentes cargos y comisiones honoríficas en la enseñanza, se dedicó espe cialmente á estudios de Filología é Historia, y fué vocal nato y secretario de comisiones provin ciales de Monumentos Históricos y Artísticos, y autor de las dos obras tituladas: Huesca monu mental. Ojeada sobre su historia gloriosa, apuntes biográficos de sus santos y personajes célebres, noticias de los preciosos restos de su antigüedad y reseña de la celebérrima Universidad Sertoria na y de los distinguidos varones que en ella res plandecieron (en 4.°, con una hoja de índice); De Madrid á Panticosa. Viaje pintoresco á los pue blos históricos, monumentos y sitios legendarios del Alto Aragón (Madrid, 1878, en 8. mayor), Soler y Arqués vió premiado por la Academia

de Ciencias Morales un libro suyo sobre costumbres españolas en el siglo XVI. Además publicó: El talismán de bienandanza (Madrid, 1856, 2 t. en un vol. en 4.°); Método analitico sintético. Lecciones de lengua francesa divididas en dos cursos. Octava edición refundida (íd., 1885, en 8. mayor). Soler, traductor de Os Lusíadas, redactor y colaborador de varios periódicos profesionales y revistas literarias y técnicas de España y del extranjero, era al morir catedrático de francés del Instituto del Cardenal Cisneros (Madrid).

humorísticas salpicadas de chispeante gracia, co- prometió, haciéndole salir de su mutismo al ser
mo Los platos rotos; Seguidillas lozanas; Segui- preguntado qué sentía al oir los ecos del himno
dillas platerescas de sobremesa; La mensajera; La de la independencia (que á intervalos tocaba la
misiva; El B. L. M.; La oblada; Nexo Anepi- orquesta) y al no ver ornar en el salón la ban-
grafa; Himno á Chile (con letra de Soler como dera española como la de todas las naciones. Un
las de todas sus obras); Oficios de difuntos á ocho impulso sobrenatural obligó á Soler á tomar la
para dos coros; Oficio de difuntos á cuatro voces; palabra para contestar á las preguntas. Recobró
un Cuadro sinóptico con todos los pasacuerdas del su habitual serenidad y fuerza reflexiva para
canto llano, etc. Al natalicio de Alfonso XII pre- poder disipar los temores que en los lívidos sem-
sentó á doña Isabel II un Himno con letra de blantes de todos se veían, esperando una solu
Ventura de la Vega. Merece especial mención ción fatal para el pobre español; pero tal fué el
su Gran marcha real religiosa sobre los ocho raudal de pensamientos que enriquecieron su
tonos del canto llano, en combinación con la inspirado y sentido discurso, que salvó con va-
marcha española, que lucha siempre con las lentía y espíritu patrio el compromiso y la ardua
tristes inspiradas melodías envueltas por los situación en que las imprudentes preguntas lo
cantos funerarios de los salmos penitenciales. pusieron, dominando con elegante diplomacia
Esta marcha fué escrita á la memoria de la rei- sus palabras, en aquel difícil trance, la excitación
na Mercedes y dedicada á su viudo el rey Al- de todos sus oyentes, que aplaudieron con frene-
fonso XII. Se ejecutó en Buenos Aires á gran- sí al escucharle, desde los primeros conceptos
de orquesta y banda en el Teatro Colón, y fué que expuso, hasta su terminación con esta idea:
remitida al rey de España por su Ministro «¿Qué importa que con esos trofeos junto à la de
plenipotenciario de la República Argentina, se-
Chile no esté la bandera de España, si, para que
ñor Pérez Ruano, en vista del entusiasmo del en el mundo las mire juntas, en el cielo las une
público y de la prensa. Después mereció ser in-
Dios? Cuando más hermoso está el sol al cami-
terpretada en los grandes conciertos de Coven- nar á su ocaso á transmontar sobre los Andes,
Garden, en Londres (octubre de 1879), bajo la ostentando su rojo fuego con sus rayos de ama-
dirección de Ribier, y tanto la prensa como los rilla luz, simboliza los nobles colores de mi ban.
más distinguidos maestros felicitaron al autor, dera española, dejándose ya ver y lucir la estre-
entre ellos Marsillac, amigo íntimo del insignella crepuscular que ilumina con su fulgor el her.
Wagner (mayo de 1879), llenándolo de encomios
en muchos artículos y juicios críticos Espín y
Guillén, Héctor F. Varela, Silvari, Núñez Ro-
bres, Bretón y otros, hasta decir que esta sola
obra basta para hacer la reputación de un maes-
tro. Creyéndolo así el autor del Diccionario de
músicos célebres, Saldoni, incluyó entre ellos al
maestro Francisco Soler. Recordamos haber leído
en algún periódico que el rey de España honró
con pliegos laudatorios al autor y que le había
agraciado con una cruz, que nunca vimos osten-

tar al modesto Soler. Este es autor de la célebre
Marcha hispano-austriaca, escrita con motivo del
regio enlace del viudo monarca Alfonso XII con
la archiduquesa de Austria doña María Cristina
(hoy nuestra reina regente). En esta Marcha casó
el maestro Soler la de España con la austriaca,
haciéndolas sonar simultáneamente, sin alterar
los magistrales giros armónicos de Hayden Tra-
bajo hábil del que se ocupó la prensa de ambas
naciones, enalteciendo el ingenioso talento del
autor, que recibió cartas de felicitación del emi-
nente Barbieri, Cosme Benito y otros más. Fué
ejecutada de Real orden bajo la dirección del
maestro D. Narciso Maimó (mayo de 1879), y
tuvo la fortuna de ser la única Marcha Real es

- SOLER Y GÓMEZ (FRANCISCO): Biog. Músico español contemporáneo. N. en Argecilla (Guadalajara) á 10 de octubre de 1838. Empezó de niño sus estudios musicales con el maestro D. Román Jimeno. Cursó tres años de Medicina en el Hospital General de Madrid bajo la dirección del cirujano mayor (compañero de su padre) don Miguel Pérez Montero, y con sus catedráticos Sres. Argumosa, Toca, Corral é Iser. Abandonó esta carrera al quedar huérfano con una hermana, y se dedicó exclusivamente á la Música, pues poseía una extensa y bien timbrada voz de bajo. Por sus vastos conocimientos llegó á ser un primer artista en el género de zarzuela, muy querido de los públicos, tanto en las provincias de España cuanto en las de Portugal, y luego en el Continente Americano, conquistando laureles y ovaciones en todas las Repúblicas del Pacífico durante los diez años que en ellas dió á conocer sus talentos como cantante y maestro compositor. Escribió muchas obras características de aquellos países, con general aplauso de los maestros, entre los que se encontraban Jusepe S'trijelli (colaborador con Flotó en Marta, etc.), Salvini, Lombardi, Basilio Basili, etc., que admiraban de estas obras el puro sello indio que supo Soler imprimirles, pues para ajustar su pluma á la estricta verdad de aquellos originales ritmos tuvo necesidad de disfrazarse de zambo, cholochino, ó criollo, unas veces, y de gaucho otras. No le era difícil, como artista de teatro, caracte rizarse con chiripa, poncho y cinto, armado correspondientemente con la faca, etc., y así poder visitar los apartados tugurios y chinganas donde tenían sus reuniones y fiestas los indígenas. Tal fue su abnegación y constancia por el estudio de este género de música, que, á pesar de los peligros á que se exponía, no cejó hasta que hubo logrado tomarles sus cantos con los acompañamientos de las kenas y los acompasados ruidos de sus estrambóticos instrumentos; por eso escribió con tal sabor quechúa, borogano, pehüenche ó gaucho sus araucanas, yaravis, tris-pañola que sonó con aplauso (aun en tregua de tes, zamakuekas, chilenas, limeñas, cuekas peruanas, etc., piezas que luego las hacía oir en los teatros de aquellas capitales con grandes masas de coros, orquesta y banda. Como resultado de la aceptación que estas obras tuvieron, fundó los grandes festivales o conciertos matinales, que le dieron tanta honra como provecho. Tuvo Soler extremo y original ingenio, no sólo para escribir sus obras en las partituras, sino para anunciarlas, pues cuando quería llamar al público para hacerle oir alguna producción nueva usaba varios ardides; uno era escribir á los periódicos (en confabulación con algún redactor) cartas y artículos en contra suya, censurando su música, fingiéndose un supuesto maestro; y como él propio se arguía y maltrataba, claro es que no le era difícil vencer con su contestación, haciendo su defensa, poniendo maltrecho al supuesto adversario y teniendo en jaque al públi co, que esperaba una solución fatal de aquella acalorada contienda periodística, dando fin al reto por citar al inventado detractor al estreno de la nueva obra ante los testigos y padrinos que ya tenía en todo el público, que esperaba un desenlace más funesto, logrando de esta ingeniosa manera alcanzar la popularidad antes de la audición y lograr como final resultado de esta argucia un lleno en el teatro y una ovación al autor. De éstos y otros análogos medios se valía para excitar á públicos que luego con mayor gusto saboreaban sus obras musicales, y con justicia le colmaban de vítores y aplausos. De las muchas obras que publicó recordamos: La araucana: Canto indio; Recuerdos de Penco; La reina del Bio Bio; Mi chilena; Recuerdos del Perú; La manta limeña; La revolucionaria; En Buenos Aires; Locuras porteñas; Tierra del Fuego; Una noche en Patagonia; Canto gaucho; Carne con cuero; Dame mate che, y otras muchas piezas

TOMO XIX

guerra) en las Repúblicas del Pacífico. Escribió
Soler la Marcha franco-española para dedicarla
al Comité de la prensa francesa cuando publicó el
Paris-Murcia. En esta composición dió pruebas
de su peregrino ingenio y de unos profundos
conocimientos, dominando los secretos de la ar-
monía y contrapunto para amalgamar el enlace
de La Marsellesa con la Marcha española, sonan-
do siempre unidas, ya en aumento, ya en dismi-
nución. Trabajo arduo y tan difícil que no bas-
taría saber sin el ingenio y suma paciencia para
realizar este acabado y concienzudo estudio, que
bien merece los elogios que le tributaron. Com-
puso además varias zarzuelas: Las locuras porte-
ñas (en la República Argentina); Cara de pascua,
con letra del distinguido literato Ceballos Quin-
tana; y con el popular escritor y poeta Salvador
María Granés hizo muchos arreglos de obras fran-
cesas para la escena española, entre ellas La
princesa de Trebisonda; Los brigantes; La vida
parisien; La canción de Fortunio; La Zilda y
otras. No nos ocupamos de muchas obras para
banda militar, algunas de gran mérito, como la
solemne marcha para el centenario de Calderón
titulada España á sus preclaros ingenios; Fanta
sía en el vivac, y otras varias. Hay una pági-
na por demás notable en su historia, como ora-
dor de fácil y elocuente palabra. Estando en
suspenso la guerra de Chile con España, invita-
ron á un festín en Copiapó en el día que conme-
raban su independencia (18 de septiembre de
1873) al maestro Soler para darle una manifes-
tación del aprecio con que lo distinguían los
prohombres de aquella ciudad, y en mal hora la
ligereza, impremeditada quizá, de un comensal
(olvidando con el entusiasmo de los discursos ó
el calor de las livaciones del espumoso cham-
pagne la consideración y el respeto que inspira
ba Soler en aquel caso, por ser español), lo com-

moso azul del cielo como la gran bandera chile-na, tachonada de simbólicas nubes blancas, que significan la paz con que en íntimo abrazo se estrechan en el firmamento las enseñas de nuestras hermanas naciones, bien unidas allí por Dios para que nadie las separe. ¿Qué importa que mi bandera no esté en la pared, si vuestro idioma, vuestros apellidos y vuestra nobleza me dicen que en vuestros corazones, en la sangre la tenéis? D. Pedró León Gallo (candidato á la presidencia de la República) contestó, y en su sentido discurso dijo que se enorgullecía de que por su venas corriese sangre española, y terminó con un abrazo al maestro español y un fuerte grito de ¡viva España! Llegada que fué la noche de aquel día, en el teatro tres distinguidos caballeros subieron al palco escénico á entregar á Soler ante el público una corona (que aún conserva) con la única bandera española que allende los mares se vio después del bombardeo; el artista se precipitó á besarla, sin preocuparse de las lágrimas que dejó correr de júbilo por su mejilla rodando hasta humedecer la enseña de su corona, y al dirigirse al público para darle gracias, tuvo tal acierto en su emoción y habló con tan sentidas palabras, que vió los pañuelos de todos ir á enjugar los ojos, estallando un atro. nador y significativo aplauso. ¡Soler hizo la paz de Chile con España por su conducta patriótica antes que lo intentaran las negociaciones diplomáticas! También el maestro compositor escribió letras sin partituras en su periódico La Ganga, que publicó en aquellas tierras. En la República Argentina escribió varios artículos muy notables en la Gaceta Musical, con versos, sonetos, alocuciones, etc. En Madrid la Revista de España dió á luz su discurso sobre la Utilidad de las escolanías para los seises, y tiene para editar La filosofia exegética de la Música. Por estas dotes que concurren en el maestro Soler, enriquecidas con la nobleza de su alma y su afa ble trato, lleno de humilde dulzura y siempre caballeresco, conquista el cariño de cuantos lo tratan, y literatos y poetas como Ceballos Quintana, Barbieri, La Costa, Díaz Pérez, Dorrego, Almeida, Espín y Guillén, y muchos más, le han dedicado elogios, semblanzas, poemas, sonetos y cantos en su honor.

- SOLER Y HUBERT (FEDERICO): Biog. Célebre poeta español. N. en Barcelona á 9 de octubre de 1839. M. en la misma capital á la una y media de la tarde del 4 de julio de 1895. Fué principalmente conocido por el seudónimo de Serafi Pitarra. Vino al mundo en una modestísima vivienda situada en la calle de Cremat Gran. Su padre era carpintero. En edad bien temprana quedó Federico huérfano de madre, y el autor de sus días, después de haber contraído segundas nupcias, falleció cuando el hijo sólo tenía nueve años. No contando con otro apoyo que el débil de su madrastra, y debiendo cuidar de una hermana suya, Federico buscó un medio para ganarse houradamente la subsistencia, y en la relojería que á la hora de la muerte del poeta aún existía en la calle de Escudillers, núm. 80,

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frente à la de Gignás, aprendió, bajo los auspi- | cios de un tío suyo, hermano de su madre, el oficio de relojero con toda perfección, con tanta que en su casa, cuando perdió la vida, había un magnífico reloj de pared construído pieza por pieza por el propio Federico Soler. No eran las de un mecánico las aficiones de éste, que, sin embargo, ejerció el citado oficio hasta 1871. Un biógrafo asegura que recibió Soler la primera enseñanza, y que empezó, mas no terminó, la segunda, bajo el amparo de un tío materno. Difícil es señalar la fecha de los primeros versos de Federico. En sus más juveniles años, con sus íntimos amigos Tomás Padró y Salvador Sampere y Mi. quel, festejaba á Dorotea Rivera, joven actriz del teatrito de Edipo, en Barcelona. Para Dorotea, Padró y Sampere dibujaron y pintaron la orla de un pergamino, en cuyo centro escribió Soler una inspirada poesía. Por los años de 1859, Federico, ya oficial de relojero, trabajaba como actor y autor dramático en las reuniones periódicas y familiares que se verificaban en el domicilio de D. Bernardo de las Casas, en la calle de la Plata, cerca de la Merced. Los que le aplaudieron por el primer concepto tuvieron también ocasión de aplaudirle asistiendo al estreno de una linda comedia castellana, La cinta carmesí, que gustó mucho á los espectadores, y más tarde, cuando España luchaba con Marruecos (185960), en el misino teatro casero se representó un apropósito de Soler, escrito, con el título de La butifarra de la llibertat, en chispeantes versos catalanes. La cinta carmesí ha desaparecido; pero La butifarra de la llibertat se representó más adelante, con gran regocijo del público, en los principales teatros de Barcelona. Iba cundiendo la fama de Soler. En muchos centros literarios se hablaba con gran elogio de un joven relojero dotado de sobresalientes cualidades para la Poesía, y sobre todo para el arte dramático. «Soler, ha dicho un biógrafo, pertenecía á un grupo de jóvenes de buen humor y de muchísima chispa, y en él conquistése muy pronto el primer sitio. Sus compañeros organizaron un club clandestino, que funcionaba en el chiribitil de un casucho que ya no existe (esto se escribía en 5 de julio de 1895) y que estuvo emplazado en la calle de Escudillers, cerca de un callejón. En aquel chiribitil dábanse representaciones alegres y de un color subido, y en ellas estrenóse un drama, todo un drama, que no queremos nombrar aquí, pero que dió á su autor tanta fama y tanta reputación literaria como la que otras obras de igual índole proporcionaron un día á nuestro Quevedo, á nuestro Espronceda y á otros insignes poetas.» Según dicho biógrafo fué aquélla la mejor obra de Soler, «pero por muy encima de las demás y literariamente hablando... A las funciones teatrales del chiribitil solía asistir en calidad de público espectador lo más granado, tal como suena, de cuanto entonces había en la ciudad de Barcelona. Las tarjetas para poder asistir á aquellas funciones que se daban a puerta cerrada eran solicitadas y aun disputadas, y los espectadores asistían á la representación como sardinas dentro de un barril, soportando con gusto tanta molestia y tantos sudores. Verdad es que, prescindiendo de lo que hay que prescindir, aquellas representaciones eran un remedio seguro y eficaz contra la hipocondría. No había medio de guardar en ellas la gravedad cinco segundos. - Al ser derruido el casucho del chiribitil, el club humorístico trasladó sus reales á un caserón de la calle de Santo Domingo del Call. Esta vez la cosa tomó proporciones, pues el local era espacioso... En el nuevo piso diéronse representaciones humorísticas, veladas literarias y conciertos, y si alguna vez los agentes de la autoridad... trataban de introducirse en aquel local y de reducir á sus bulliciosos y chispeantes inquilinos, acababan por confundirse y reirse con ellos... No se sabe que ni una sola vez ocurriera en aquel piso el menor incidente desagradable. Ni que saliera nadie desmoralizado. - Federico Soler escribió... varias y chispeantes obras dramáticas de circunstancias que fueron estrenadas en el teatro del caserón; pero lo que en aquel entonces dió más que hablar, dentro y fuera del club, fué una célebre felicitación, compuesta de cuatro preciosas décimas, que con motivo de las

Pascuas de Navidad dedicó á sus consocios Federico Soler, quien escribió los versos, y José Luis Pellicer, que fué quien dibujó con mucha gracia una chispeante y alusiva orla. Las cuatro décimas que contenía la felicitación son induda.

sus

blemente de lo más espontáneo y de lo más gracioso y ocurrente que ha escrito Federico Soler. Otra joya literaria, aunque impía. - También en el casino ó club de la calle de Santo Domingo del Call estrenóse alguna obra que más tarde fué representada en público, tales como Lo cantador, parodia del drama romántico El Trovador, escrita por Federico Soler (Serafi Pitarra) y Conrado Roure (Fau Bunyegas), Las píldoras de Holloway, á propósito de la guerra de Africa, escrita por Federico Soler, y otras.» El biógrafo copiado sospecha que en el citado club nacieron otras dos producciones de Soler: una leyenda, sumamente graciosa, saturada de chistes, muy fácilmente versificada, con el título de L'últim trenca l'os, y la despedida que en entonados y chispeantes versos dedicó á la sociedad humorística La Paloma, célebre por los bailes de máscaras sui generis que dió en el local que hace años fué Teatro del Odeón. La relojería del número 80 de la calle de Escudillers pasó por los años de 1863 á ser copropiedad de Federico Soler. Este, sentado en su taburete, junto á su mesa de relojero, recomponía relojes mientras volaba su fantasía. En más de una ocasión interrumpía su tarea durante algunos minutos para escribir en verso. En su tienda se reunían los literatos y artistas que más tarde adquirieron fama: el orador Gonzalo Serraclara, republicano; Manuel Patxot, periodista; el novelista Antonio Altadill; Guillermo Forteza, escritor mallorquín; el poeta Carlos Altadill; Tomás Padró, caricaturista; Sampere y Miquel, concienzudo historiador; el artista José Luis Pellicer; José María Arnau, aplaudido dramaturgo; el poeta Conrado Roure; el malogrado Roberto Robert; el dramaturgo Eduardo Vidal y su hermano Cayetano, literato; Soler y Rovirosa, notable escenógrafo; Manuel Angelón, escritor y novelista; Alberto Llanas, inagotable en chistes; Víctor Balaguer, Manuel Lasarte, José Feliu y Codina, Antonio Llabería, José María Bartrina y tantos otros. En aquella casa no se hablaba más que de Artes y Letras. Allí germinó el actual renacimiento de las letras catalanas, y allí germinó también el modernismo que hoy impera en los centros literarios y artísticos de Cataluña. Muchos de los citados tertulianos eran los consejeros de Soler, que les consultaba sus primeras producciones, recibiendo de ellos aplansos y alientos para proseguir su carrera literaria. El joven relojero comenzó á verse asediado por actores y empresarios. El primero que obtuvo de él una producción dramática para un teatro de categoría fué el primer actor Joaquín García Parreño, que en el teatro Principal, con aplauso del público, pero sin revestir los caracteres de un triunfo extraordinario, estrenó la graciosa pieza en un acto titulada Un barret de riallas. En el Teatro del Odeón, por los aficionados de una sociedad que se denominaba Melpomene, se verificó, en 24 de febrero de 1864, el estreno de La esquella de la Torratza, zarzuela que parodiaba el célebre drama titulado La campana de la Almudaina. La letra era de Soler y la música de Sariols. Hízose la obra en un solo acto; en las sucesivas representaciones se dividió en dos. En la noche del estreno todo el público celebró aquella hermosa zarzuela de costumbres catala. nas, sus bellezas, sus chistes prodigados, la intención cómica de toda la obra, la magistral y acabada pintura de la política rural, la acertadísima distribución de las escenas. Al día siguiente en Barcelona no se hablaba de otra cosa, y pronto La esquella de la Torratra se representó en todas partes. Desde aquel momento la fama dramática de Federico Soler fué universalmente reconocida y quedó bien cimentada. Animados por aquel triunfo, Soler y el maestro Sariols tomaron en arriendo para dos noches semanales el Teatro del Odeón, con el propósito de dar en él representaciones de la aplaudidísima zarzuela y de nuevas producciones dramáticas. Realizado el plan, comenzó á funcionar en dicho modesto coliseo una sociedad cómica que dió al público las obras festivas del que se ocultaba con el seudónimo de Serafi Pitarra. Como éste calificaba de gatadas sus producciones, la sociedad por él y por Sariols fundada se denominó La Gata. «El público, escribe el biógrafo antes copiado, solía llenar todos los Martes y todos los Viernes el Odeón, ávido de solazarse y de reir hasta por los codos. En la Sociedad La Gata pasáronse ratos divertidísimos. Estrenáronse en ella, durante los años que actuó, multitud de obras que aún hoy son acogidas con

marcado regocijo por nuestro público. Recordamos, entre otras, Lo cantador, parodia de El Trovador, escrita con la colaboración de Conrado Roure; Lo punt de las donas, graciosísima zarzuela; Lo castell dels tres dragóns, chispeante sátira del feudalismo; Los héroes y las grandesas, graciosísima parodia de la tragedia griega; Si us plau per forsa, divertida zarzuela, que es una continuada diatriba contra los supersticiosos; Las carbassas de Montroig, elegante y festiva lección á las coquetas, y otras muchas que sería prolijo ir enumerando.» En abril de 1866 La Gata terminó su misión, ó mejor, de hecho se convirtió en teatro regional, es decir, en teatro catalán. Declarado el cólera en Barcelona en agosto de 1865, Soler, con su familia, huyó á Hostalrich. Allí, con otras familias barcelonesas, organizó bajo su dirección una compañía dramática, en la que figuraban como actores José, Antonio y Juan Feliu, Enrique Ferrer, luego conocido barítono de zarzuela, y otros. La compañía representó varias producciones de Soler, que allí comenzó á escribir un drama. De regreso en Barcelona acabó esta obra, estrenada (6 de abril de 1866) eu el Teatro del Odeón con el título de Las joyas de la roser. Aquel drama sorprendió á cuantos sólo consideraban á Pitarra como autor festivo capaz de escribir parodias y piezas divertidas. La obra fué saludada con emoción y entusias mo; la crítica se deshizo en elogios por lo eleva do de la concepción, el interes del argumento, la combinación de las escenas, la vida y novedad de los personajes y la abundancia de pensamientos. Las joyas de la roser fueron la base del teatro catalán, en el que secundaron á Pi tarra otros autores, como José María Arnau, José Feliu y Codina, Conrado Roure, etc. En el transcurso de su vida literaria, escribió Soler en varios periódicos festivos. Usó principalmente en sus primeros tiempos el seudónimo de Serafi Pi tarra, pero también adoptó otros. Fué en 1865 uno de los principales redactores del célebre periódico catalán Un Tros de Paper (1866-67), fundado en Barcelona por Alberto Llanas, y en cuyas páginas se contienen muchos escritos en prosa y muchas poesías de Soler, ya con la firma de Serafi Pitarra, ya con las de Jaume Giralt y Simón Oller. También escribió Pitarra en los periódicos catalanes que en Barcelona se publicaron con los títulos de La Barretina, fundado en 1867; La Rambla (íd.); La Pubilla (1868); Lo Noy de la Mare; Lo Somatent y La Campana de Gracia, de la que fué uno de los fundadores. En 1863 había dado á las prensas un editor los Singlets Poé tichs, ó sía Colecció de totas las obras, que en vers y en catalá del que ara 's parla ha escrit D. Serafi Pitarra, con dibujos de José Luis Pellicer. Con ayuda de otros escritores confeccionó Pilarra el almanaque catalán Lo Xanguet, antítesis del castellano El Tiburón. Continuando su brillante carrera dramática, hubo de luchar Soler contra las censuras de escritores tan serios como Antonio Bofarull, que con denuedo combatía las tendencias de la literatura regional. Dió sucesi vamente al teatro: ¡0 rey ó res!, drama histórico estrenado (30 de julio de 1866) en el Coliseo de Variedades; La Modas (Odeón, 10 de diciembre), arreglado de una obra de Sardou; La rosa blanca, con que se inauguró (1867) el Teatro Catalá que, primero en el Odeón y luego en Romea, ha conti nuado funcionando hasta nuestros días; Las francesillas (octubre de 1868), comedia de costumbres rurales; La sabateta al balcó (febrero de 1869); La urbanitat y Las papallonas, estrenada en el Teatro de Romea en marzo de 1869. Ninguna de estas obras provocó las explosiones entusiastas del público barcelonés, que veía con sentimiento aminorarse la talla del ídolo en el que fundara tantas esperanzas. Cada vez que se estrenaba una obra de Soler, era fuerza que sus amigos y admiradores libraran verdadera batalla con sus enemigos y difamadores. El grupo de los llamados floralistas era el que más se distinguía en sus rudos ataques á Pitarra, y en cuantos certámenes literarios se celebraban en Barcelona y otros sitios el nombre de Federico Soler no lograba figurar en el número de los poetas premia dos. Pronto llegó el desquite. En el citado año de 1869 un drama de Soler, Las euras del mas, estrenado en el Odeón, obtuvo un éxito asombroso. La acción se juzgó valiente y fogosa; los tipos se calificaron de altamente humanos, y algunos de heroicos; el lenguaje de viril é hijo de la tierra. El conmovedor y patriótico drama, años después, fué declamado en Madrid y Barcelona, vertido

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