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sustituir en dos moléculas de amonio dos átomos de hidrógeno por la cantidad equivalente de sodio. El procedimiento seguido en la preparación de este cuerpo consiste en hacer actuar el sodio metálico sobre el amoníaco líquido; para conseguir esto se dispone un tubo de Faraday (tubo de vidrio de paredes resistentes, cerrado á la lámpara por uno de sus extremos y encorvado en su medio de manera que forme ángulo obtuso), introduciendo en una de sus ramas el metal alcalino y en la otra cloruro de plata saturado de gas amoníaco: cerrado el tubo á la lámpara de esmaltar, se calienta la rama que contiene la sal argén tica á la vez que se introduce la otra en una mezcla refrigerante bastante enérgica, con lo que el gás amoníaco desprendido por el calor se liquida en virtud de su propia presión unida al descenso de temperatura, y encontrándose en presencia del sodio le disuelve produciendo una masa líquida, opaca y dotada de reflejos metálicos análogos á los que presentan el cobre ó el latón. Si entonces se saca el tubo del baño y se le abandona en las condiciones atmosféricas ordinarias, el cloruro de plata absorbe de nuevo al amoníaco y vuelve á quedar libre el sodio á causa de haberse descompuesto el producto formado, que según las determinaciones sintéticas del quí

mico anteriormente citado corresponde á la formula NII,Na, Si en lugar de sodio se emplea la amalgama pulverulenta resultante de unir par tes iguales de metal alcalino y de mercurio, se obtiene una masa homogénea de aspecto metálico y cuyo color y brillo son semejantes al del bronce y si el amoníaco está en gran exceso se forma un líquido azul que más tarde se transforma en amarillo, y que según Veyl contiene amonio NH.; este último líquido, al perder amoníaco, deja un compuesto cristalino susceptible de descomponer el agua con desprendimiento del mismo alcali gaseoso.

Cuando se trata por el gas amoníaco liquidado una mezcla de sodio y un cloruro metálico, el de bario por ejemplo, se obtiene cloruro de sodamonio mezclado con amoniuro de bario, observándose primero la formación del sodamonio, el cual reacciona luego sobre el cloruro que sobrenada. Puede formarse un compuesto oxidado de la índole de los anteriores tratando el sodio por una mezcla de gas amoníaco en exceso y oxígeno, en cuyo caso se produce primero la sodamina y después una combinación de ésta y de óxido que constituye un líquido de color rojo de rubí. Según Veyl, se puede obtener un sulfuro de tetrasodamonio correspondiente á la fórmula

(NNa)2S

sometiendo el sulfuro sódico á la acción del gas amoníaco liquidado, en cuyo caso se forma una substancia de color amarillo naranjado, susceptible de descomponerse dejando como residuo un cuerpo que aún contiene amoníaco.

No obstante la existencia de los distintos cuerpos estudiados por Veyl, no todos los químicos están conformes en admitir la existencia del sodamonio como especie definida, habiendo, por el contrario, algunos, entre los que se encuentra el inglés Seely, que suponen que el cuerpo descrito con aquel nombre no es otra cosa que una disolución de sodio en el amoníaco liquidado.

SODANKYLA: Geog. Aldea de la prov. de Ulea borg, Finlandia, Rusia, sit. en la Laponia finlandesa, en la confl. del Jesiojoki con el Kittinenjoki. Estación meteorológica fundada en 1882. SODEN: Geog. Aldea del círculo y regencia de Wiesbaden, prov. de Hesse-Nassau, Prusia, situado á 138 m de alt., en un valle tributario del Main y al pie del Taunus; 1500 habits. F. c. à Hochst, en la línea de Hanau á Kastel. Fuentes salinas y ferruginosas con temperatura varia de 11,25 à 23,75. Es balneario muy concurrido. -SODEN: Geog. Lago de la colonia alemana de Camarones, Africa occidental, sit. al O.S.O. del lago Mbu ó de los Elefantes. Tiene 2 kms. de diámetro, y vierte por el Mokundu en el Meme Rumbi, aff. del Golfo de Guines. Descubrió este lago en 1890 el explorador sueco G. Valdau, que le dió el nombre del gobernador de la colonia alemana

SÖDERHAMN: Geog. C. de la prov. ó län de Gefleborg, Suecia, sit. al N de Gefle, en el Söderfjord, bahía del Golfo de Botnia; 10500 ha bitantes. Dista 15 kms. de la desembocadura del río Ljusne, tiene un excelente puerto en el Golfo

de Botnia, llamado Stugsund, y una rada muy segura con un calado de 6 á 7 m., que un gran número de islas ponen al abrigo de los vientos y del mar. Lo mismo la c. que su puerto se haİlan comprendidos en la red general de f. c. del Estado, que la ponen en comunicación con el inrior del país. Hay en ella gran número de esta. blecimientos de industria, de comercio, de manufacturas diversas, y un taller de construcciones navales. Los principales artículos de exportación son las maderas y las tablas que se preparan en numerosas fábricas de aserrar situa das en las cercanías de la rada, con el hierro; de tal manera que esta plaza ocupa el cuarto lugar entre los puertos de exportación de maderas de Suecia (A. Hillman, Memorias comerciales, 1890). Data esta c. de principios del siglo XVII. Ha sufrido varios incendios, el último en 1876.

SODERIN (PEDRO): Biog. Gonfaloniero de la

República de Florencia. N. hacia 1450. M. des. pués de 1513. A pesar de haber sido nombrado gonfaloniero perpetuo y de verse revestido con amplios poderes, Soderini no abusó de su autoridad y protegió las Artes y las Letras. Su único hecho de armas fué la sumisión de Pisa en 1509. poder, y fué á terminar sus días en el destierro. La restauración de los Médicis le precipitó del durante su dictadura, hace mención de él en un Maquiavelo, que fué secretario de la República epigrama y le censura de débil.

SÖDERKÖPING: Geog. C de la prov de Ostergötland, Suecia, sit. en el Canal de Gotha, cerca de su desembocadura; 2000 habits. En las inmediaciones está Saint-Ragnhilds Källa, establecimiento hidroterápico muy concurrido.

SÖDERMANLAND 6 SUDERMANIA: Geog. An tigua prov. de Suecia, distribuída hoy en las provs. ó lan de Nyköping ó Södermanlad y Stockoimo. Se llamó Sudermannland ó país al Sur, por estar al S. de Upland, de donde procedían sus primeros pobladores. Antes de la conversión de los suecos al cristianismo constituyó un reino, vasallo probablemente del rey de Upsala.

SÖDERTELGE: Geog. C de la prov. ó lan de Stockolmo, Suecia, sit. en una bahía del litoral S. del lago Mälar, en el Canal de Södertelge, que va del lago á la bahía ó fiordo de Jarnaf, y en el f. c. de Stockolmo á Hallsberg; 4000 habits. Talleres de material de f c. y fab. de cerillas. Establecimiento de baños muy concurrido. Antigua iglesia y muchos hoteles y villas de las personas acomodadas de Stockoimo. Sobre el canal hay un bonito puente colgante por el que pasa el

f. c.

SÖDERTÖRN: Geog. País de Suecia, parte de la prov ó län de Stockolmo, entre el lago Mälar, el Mar Báltico y el Canal de Södertelge. Es una especie de tierra insular, de 1700 kms.2, flanqueada por numerosas islas.

blanco, brillante, blando como la cera y que desSODIO: m. Metal que se extrae de la sosa, compone el agua á la temperatura ordinaria.

- SODIO: Quím. El sodio, metal perteneciente al grupo de los alcalinos, no se encuentra libre en el globo terráqueo como sus demás congéneres, en razón á la energía con que se combina con los metaloides y sus ácidos, pero en cambio existen sus compuestos, generalmente salinos, repartidos con extremada profusión en los tres reinos de la naturaleza, ya formando extensos lechos de sal común y de nitro de Chile, ya disueltos en las aguas del mar y de ciertos lagos en notables cantidades, como el antes citado cloruro, el sulfato y carbonato, ya entrando, en fin, como parte constituyente y esencial de infinidad de minera les y de rocas; en el reino vegetal existe repartido en los distintos órganos de todas las plantas, y especialmente en las que crecen cerca de los mares, y en ellas se encuentra combinado con ácidos orgánicos y aun con los sulfúrico y clothi resultantes de calcinar aquéllas, al estado de drico, por lo que el sodio queda, en las cenizas sulfato, de cloruro ó de carbonato, y finalmente los animales le contienen también en variable proporción, como se prueba sin más que incine.

rarlos y analizar los residuos. Pero no es sólo en el humilde globo habitado por el hombre donde se encuentra el metal de que se trata, toda vez que su presencia en el Sol ha sido indudablemente demostrada mediante ese poderoso análisis denominado espectral que saca de los rayos luminosos pruebas irrebatibles para afirmar ó

negar la existencia de los cuerpos en los astros que nos rodean; además, y sin salir de la Tierra, ese mismo método demuestra una difusibilidad tan grande en los compuestos de sodio, que pue de asegurarse que es casi imposible realizar observaciones espectroscópicas de las luces artificiales sin encontrar las rayas por las que se caracteriza, lo que prueba que esas pequeñísimas partículas que de una manera incesante están en suspensión en el aire, constituyendo el polvo atmosférico, le contienen en proporción más ó menos notable.

Dada la extraordinaria profusión con que se encuentra repartido el sodio en la naturaleza, no es de extrañar que aparezca como un cuerpo indispensable para la vida, y que sus compuestos representan trascendentalísimo papel, ya como alimento de los animales y de las plantas, ya en diversas y numerosas industrias, hasta el punto de que algunos han querido medir el grado de civilización de los pueblos por la cantidad de algunos de estos compuestos que en las citadas industrias se utilizaban; así se ve que el metal libre, a pesar de ser el que tiene menos usos, ha sido la base, hasta la invención, hace algunos años, de los procedimientos electrolíticos, de la extracción del aluminio, y así se ve también la inmensa cantidad de cloruro, sulfato y carbonato sódico que se explotan para dedicarlos á usos tan numerosos como variados.

Aunque muchos de los compuestos de sodio han sido aplicados desde la más remota antigiie. dad, como sucede con el cloruro ó sal común, usada desde los tiempos primitivos, el metal libre es conocido sólo desde época tan reciente como la primera década del siglo presente. Su historia, paralela á la del potasio, no es ocasión de repetirla aquí después de expuesta al tratar de dicho metal (V. POTASIO), debiendo decirse tan sólo que fué aislado por primera vez en 1807 por el químico inglés Humphry Davy por el mismo método electrolítico que le sirvió para descomponer la potasa y demostrar á la vez que los álcalis no eran, como los demás compuestos denominados sales por los antiguos, sino óxidos de radicales metálicos.

Preparándose el sodio de igual manera que el potasio, describir aquí esta preparación no sería otra cosa que repetir inútilmente lo dicho al tratar de este metal, debiendo hacer notar tan que su congénere y que su extracción no expone sólo que se obtiene con mucha mayor facilidad á los mismos peligros que la de aquél, á causa de no originar idénticos productos secundarios; esta circunstancia, unida a las ventajas que resultan de su más fácil manejo, ha hecho que se le prefiera en todas las aplicaciones á que ambos se prestan. Los aparatos empleados en la extracción del sodio han sido los mismos que los utilizados en la del potasio hasta 1856, época en que la fabricación ha adquirido carácter indus trial, merced á las pacientes investigaciones de Sainte-Claire Deville, motivadas por la preparación del aluminio, investigaciones que han dado por resultado una economía tan considerable, que el precio de coste de un kilogramo de metal sería, según los cálculos de dicho químico aplicados á una fabricación cuidadosa, de 9,25 pesetas. El procedimiento de Deville, basado en la reducción del carbonato sódico por la hulla, exige como condición especial de éxito la presencia de un ligero exceso de carbón y la adición de creta, como materia inerte destinada á mantener la mezcla pastosa durante la acción del fuego; la mezcla que da mejores resultados en las operaciones de laboratorio se compone, en 1000 partes, de 717 de carbonato sódico, 175 de carbón y 108 de creta, y se prepara desecando el primero de estos tres cuerpos, reduciendo los otros dos á pasta seca mediante la intervención de la cantidad necesaria de aceite, y calcinando finalmente los tres reunidos en un cilindro de hierro cerrado en su parte inferior, que sirve de taja los frascos que sirven para transportar el crisol (para este uso pueden utilizarse con venmercurio, después de haberles cortado por su extremidad superior); la materia gris y porosa resultante, después de contundida, se introduce en el aparato de Brunner, descrito al estudiar el potasio, y se procede en un todo según se dijo en aquella ocasión. Si se trata de operaciones en grande escala es ventajoso reemplazar el carbón de madera por la hulla seca de llama larga, empleando una mezcla compuesta de 30 kilogramos de carbonato sódico, 13 de hulla de Charleroi y

4 de creta de Meudón; la sal de sodio debe proceder de la desecación y trituración de los cristales de sosa del comercio, y una vez bien pulve. rizadas y tamizadas las tres substancias se las mezcla íntimamente, se las somete á una fuerte calcinación, que reduce su volumen de una manera considerable, y se introduce la mezcla por porciones de 2 kilogramos próximamente en las botellas de hierro, donde tiene lugar la reducción; es conveniente, para conseguir la mayor ventaja en los resultados, que la última de estas operaciones se realice en condiciones tales que, una botella que contenga la carga citada, pueda calentarse y vaciarse en un período de tiempo que no pase de dos horas, conociéndose que la reacción ha terminado en la desaparición casi com. pleta de la llama de color amarillo brillante que sale de los recipientes.

En cuanto á la temperatura á que ha de someterse la mezcla no es tan elevada como pudiera creerse, pues según la opinión de Ribot sería inferior á la que reina en la parte media del horno en que se calientan las retortas de la Vieille Montagne durante la extracción del zine; si guiendo este método, y operando con cuidado, los rendimientos son, aproximadamente, unos 400 gramos de metal por cada 1400 de mezcla empleada. En algunas fábricas, donde la extrac ción tiene lugar en grande escala, se emplean aparatos continuos, que consisten en tubos de hierro de 1m, 20 de largo, 0m, 14 de diámetro interior y 0,010 á 0m, 012 de espesor, cerrados por uno de sus extremos mediante una placa agujereada muy cerca de la pared y del cilindro, y por el otro por un tapón de hierro susceptible de retirarse para introducir la carga: estos tubos, cubiertos de un lodo resistente formado de arcilla gris, tierra de alfareros, arena de Fontainebleau y agua, se introducen después de desecado el lodo en una especie de manguitos de tierra refractaria, y se colocan de dos en dos ó de tres en tres en un horno cuya rejilla y hogar están divididos en dos partes iguales por un pequeño muro de ladrillos refractarios, sobre el cual descansan por su parte media; el combustible, formado por una mezcla de cok y de hulla, se introduce por aberturas laterales, y la llama y los productos de la combustión, después de circular alrededor de dichos tubos, van á calentar un reverbero destinado á calcinar las mezclas, que sir. ven, ya para extraer el sodio, ya para el aluminio. En el agujero perforado en la placa anterior de los cilindros se dispone un tubo de 5 à 6 centímetros de largo por 15 á 20 milímetros de diá metro interior, al que se adapta el recipiente de Donny y Mareska, descrito al tratar del potasio; la carga penetra en los cilindros encerrada en sacos de tela ó de papel por la extremidad posterior, y una vez introducida aquélla se coloca el tapón que cierra ésta, y se enloda la juntura con barro refractario; la reducción dura cuatro horas, y después de terminada se retiran los residuos y se carga de nuevo el aparato. Si la fabricación marcha bien no se recoge más que sodio puro; pero sin embargo, al fin de cada operación, y antes de volver á ajustar el recipiente, conviene raspar las placas que le forman y recoger en aceite de esquisto la materia que se desprende, para someterla á la destilación juntamente con dicho aceite; el metal así obtenido no necesita, por lo tanto, ulteriores purificaciones, bastando fundirle debajo de una capa de aceite espesado de petróleo y moldearle vertiéndole en lingoteras. Aunque este procedimiento es el único que ha adquirido carácter industrial, el químico inglés Dolbear ha propuesto sustituirle por otro, fundado en la reacción del hierro sobre el sulfuro sódico, pero hasta el presente este método no ofrece ventaja alguna sobre el anterior.

Es el sodio un metal de color blanco de plata, dotado de lustre metálico muy vivo en las superficies recientemente descubiertas, pero que se empaña con suma rapidez una vez expuesto al aire, presentando fosforescencia verde: à la tem peratura ordinaria es blando como la cera, si bien á -20° adquiere cierta dureza; por la acción del calor se funde á 95°, 6 (Bunsen) ó á 97°,6 (Reguault) y al rojo vivo se volatiliza produciendo vapores incoloros; más ligero que el agua, se representa su densidad á 150 por 0,97223 (Gay. Lussac y Thenard) ó por 0,985 (Schröder). Es un buen conductor del calor y de la electricidad, representándose su conductibilidad calorífica por 365, siendo 1000 la de la plata (Colvert y Johnson) y la eléctrica á 21°,7 por 37,43, comparado

con la plata igual á 100 (Matthiessen), y su calor específico es 0,2934, lo que conduce á admitir 23 para el peso atómico, número igual al que se empleaba en la teoría dualista para expresar su equivalente Cristaliza en octaedros pertenecientes al sistema cuadrático, con un ángulo culminante de 50", que se obtienen fundiendo el metal en un tubo lleno de gas del alumbrado y decantando la parte líquida cuando comienza la solidificación; la luz emitida por las caras de estos cristales después de muchas reflexiones seguidas es de color rojo. El coeficiente de dilata. ción del sodio es casi proporcional á la temperatura é igual á 0,0000731, lo que hace de él el más dilatable de todos los metales, exceptuando el potasio; este coeficiente es aún mayor para el metal fundido, y además experimenta una dilatación notable en el momento de pasar del estado sólido al líquido.

En cuanto a la densidad de los vapores de sodio no se ha conseguido determinarla con exac titud, porque dichos vapores atacan á todas las vasijas empleadas, aun las de plata y platino; sin embargo, Dewar y Scott, operando por los procedimientos de desplazamiento ideados por Meyer, empleando vasos de hierro y atmósferas de nitrógeno, han llegado á una cifra que, según la ley de Avogadro y Ampére, indica para el metal un peso molecular correspondiente a la expresión Na, pero habiendo reconocido que el hierro del aparato había absorbido sodio repitieron las experiencias en vasijas de platino, encontrando un número que conducía á representar dicho peso por Na; pero tampoco es posible conceder gran confianza á estas últimas determinaciones, en atención á que el platino de los vasos había sido atacado como lo fué el hierro en las anteriores determinaciones.

El espectro producido por los vapores del metal incandescente es de los más sencillos en su género, pues la combustión de dichos vapores ó la volatilización en la llama del mechero de Bunsen de uno cualquiera de sus compuestos sólo hace aparecer una doble raya que corresponde exactamente á la D del espectro solar situada aproximadamente en el amarillo, y cuyas longitudes de onda para cada una de las dos líneas de que se compone son 589,5 y 588,9; si en vez de los aparatos ordinarios de análisis espectral se emplean otros de excepcional poder dispersivo, esta doble raya se desdobla á su vez en otras varias, que según Rutherford alcanzan el número de nueve; si en lugar de volatilizar el metal por la acción de una llama se hace por la acción de la chispa eléctrica, se observan además de las rayas dichas otras tres, cuyas longitudes de onda son respectivamente 615,6 (débil), 568,7 (bastante viva) y 498,2 (débil); y finalmente Lockyer, estudiando dicho espectro en tubos vacíos, ha observado la producción de rayas rojas y verdes, que desaparecen al aumentar la presión para ser sustituídas por la amarilla que se observa de ordinario. Debe tenerse presente que, conforme los metales alcalinos son los que mejor se prestan para ser determinados por el análisis espectral, el sodio á su vez es el más apropiado de todos ellos, alcanzando en este caso la sensibilidad del procedimiento hasta el extremo que permite apreciar la existencia de 0,0000003 de miligramo de sodio, lo que explica el hecho de que sea muy difícil que desaparezca del todo la raya que le caracteriza en las observaciones espectroscópi

cas.

Bajo el punto de vista químico, hay que añadir que las afinidades del sodio son mucho menos enérgicas que las del potasio, oxidándose al aire con menos rapidez que éste y deteniéndose la oxidación cuando la capa de óxido ha alcanzado cierto espesor, por lo cual se le puede con. servar en cajas bien cerradas y al abrigo de la humedad, pero sin necesidad de recubrirle de aceite de nafta; calentado en contacto con el aire no se inflama sino á una temperatura bastante elevada, y entonces arde con llama de color amarillo característico, produciendo óxido de sodio, que es sustituído por el peróxido si la combustión tiene lugar en el oxígeno. Descompone el agua de igual manera que el potasio, pero el calor producido es mucho menor, razón por la cual el hidrógeno que se desprende no se inflama, á menos que la cantidad de líquido sea muy pequeña y se le haya hecho además un poco viscoso añadiéndole goma ú otra substancia; esta descomposición va frecuentemente acompañada de violentas explosiones, cuya causa real se desco

noce hasta el presente. La diferencia de energía entre las afinidades del sodio y del potasio se observa con especialidad en la combinación de estos metales con los cuerpos halógenos, pues mientras el segundo arde vivamente en el cloro seco y se une al bromo y al iodo produciendo una especie de explosión, el primero puede calentarse suavemente en contacto con el citado gas sin que se combine, y puesto en presencia del bromo aun á 200°, ó fundido con iodo, tampoco tiene lugar la combinación; todos estos he chos se explican con arreglo á las doctrinas de la Termoquímica, teniendo presente que la combinación del sodio con los distintos elementos se verifica desprendiéndose menor cantidad de calor que en la correspondiente del potasio.

Designado el sodio por el símbolo Na, primera sílaba de la palabra natrón, con que los antigues designaban al carbonato sódico, funciona como un metal monodínamo, cuyo peso atómico, que se confunde con su equivalente, es 23 en núme ros redondos, pues las determinaciones efectuadas por distintos experimentadores han conducilo á las siguientes cifras: 23,17 (Berzelius), 22,97 (Pelouze), 23,0 (Penny), 23,014 (Dumas), y finalmente 23,043 ((Stas).

El sodio es, de todos los metales alcalinos, el único que en la práctica tiene alguna aplicación, sobre todo desde que su fabricación industrial ha rebajado considerablemente su precio; además tiene la ventaja sobre el potasio de producir reacciones menos vivas y de necesitarse menor cantidad de él que de este último para conseguir un mismo efecto, utilizándosele por esto en muchas operaciones de laboratorio: en la Industria se le ha empleado durante bastantes años para extraer el aluminio, pero este uso ha decaído hoy á consecuencia del descubrimiento de los proce dimientos electrolíticos, que permiten aislar este metal con más facilidad y más economía.

ALEACIONES DE SODIO. El sodio, como el potasio, se une con la mayor parte de los metales para formar aleaciones, unas cristalizables y de composición definida y otras no, pero todas bastante oxidables; como muchas de ellas son poco importantes, sólo se tratará de las que presenten mayor interés.

Arsénico y sodio. - Considerada esta aleación como un arseniuro del metal, fué descubierta por Gay-Lussac y Thenard, y se obtiene añadiendo poco á poco fragmentos de sodio al arsénico finamente pulverizado y calentado en un horno de mucho tiro; después de cada adición de metal alcalino es preciso recubrir el crisol que contie ne el arsénico, pues la combinación es sumamente viva y se produce con incandescencia de la masa, y se continúa de este modo hasta que la mezcla se haya vuelto fluida, lo que sucede cuando la proporción de sodio corresponde aproxima damente á la fórmula AsNag. La aleación así obtenida es de color blanco de plata y textura cristalina, es además muy oxidable, descompone el agua y aun el vapor de ésta existente en el aire con desprendimiento de arseniuro trihídrico, y se emplea en Química orgánica para preparar las arsinas ó arsenaminas terciarias.

Estaño y sodio. - Se prepara calcinando el tartrato sódico con el estaño y es menos fusible que este último metal, susceptible de inflamarse al aire y de descomponer el agua. Löwig prepara una aleación haciendo fundir seis partes de estaño en un crisol de barro y añadiendo por pe queñas porciones una parte de sodio; dejando enfriar el crisol se obtiene una masa cristalina de color blanco de plata, que se puede conservar con facilidad en frascos bien tapados. Si se disminuye la cantidad de estaño hasta emplear tres ó cuatro partes de él por una de metal alcalino se obtiene una aleación cuyo carácter más saliente es dilatarse considerablemente por la solidificación, y tanto ésta como las anteriores se utilizan con ventaja para la preparación de los radicales órganometálicos del estaño.

Mercurioy sodio. - Denominada también amalgama de sodio, se la prepara calentando ligeramente el mercurio colocado en un crisol de barro ó en una marmita de fundición, é introduciendo poco a poco el sodio cortado en pedazos hasta que se haya añadido la cantidad deseada; al caer cada fragmento se une al mercurio con incandescencia, por lo que elevándose la temperatura por sí misma es inútil continuar calentando, pero en cambio conviene tomar algunas precauciones para evitar las proyecciones que pudieran produ cirse. Mühlhavser hace llegar un filete delgado

de mercurio al sodio fundido bajo una capa de
nafta, en cuyo caso este último metal aumenta
de volumen y llega á formar una masa sólida que
se deja enfriar bajo la misma nafta Sea cual-
quiera el procedimiento que se siga, la amalga-
ma de sodio cristaliza por enfriamiento en largos
cristales prismáticos entrecruzados que se sepa-
ran fácilmente del exceso de mercurio por ex-
presión; estos cristales no se alteran al aire sino
con bastante lentitud, se conservan bien en frío
en presencia del mercurio y se liquidan por la
acción del calor. Berthelot ha determinado la
cantidad de calor desprendida en la formación
de las distintas amalgamas de sodio, observando
que la reacción más exotérmica se produce con
la correspondiente á la fórmula Hg,Na, en cuyo
caso se desprenden 21 600 calorias (18 200 para
el mercurio sólido); las demás amalgamas sólidas
se disuelven en un exceso de mercurio, producien
do un descenso de temperatura correspondiente
al calor de fusión de este metal, supuesto tam-
bién en el estado sólido. La amalgama de sodio
se usa con bastante frecuencia en los laboratorios
para
reducir ó hidrogenar los compuestos orgá-
nicos, por la propiedad que tiene de descomponer
el agua lentamente con desprendimiento de hi-
drógeno.

COMBINACIONES DEL SODIO CON LOS METALOIDES.Hidruro de sodio, Na,H. - Cuando se calienta el sodio en atmósfera de hidrógeno se observa que el gas es absorbido á partir de los 300°, pero si continúa la elevación de temperatura esta absorción cesa á 421, en cuyo momento empieza á disociarse. Este hidruro, que se forma con desprendimiento de 13 000 calorias, constituye una masa blanda como la cera, más fusible que el metal mismo y que se vuelve cristalina y frágil poco antes de su punto de fusión, y cuya densidad, determinada en el aceite de nafta, es 0,959.

Cloruros de sodio. - Aunque el sodio por su calidad de monodínamo parece no deber unirse á los metaloides de igual dinamicidad, sino atomo por átomo, se ha comprobado, sin embargo, la existencia de un subcloruro de fórmula

Na,Cl2,

obtenido por H. Rose fundiendo el cloruro sódico puro en corriente de hidrógeno; este cuerpo, de color gris azulado, es muy poco importante y descompone el agua con desprendimiento de hidrógeno y formación de cloruro é hidrato sódicos.

El cloruro sódico, NaCl, denominado también sal marina, sal común, sal gema, sal de cocina y muriato de sosa, se puede obtener de una manera sintética por la unión directa de los elementos ó por la acción del ácido clorhídrico sobre la sosa acústica, el carbonato sódico, el borato del mismo metal, etc., y además es originado en gran número de reacciones de laboratario; pero encontrándose repartido en la naturaleza con extraordinaria profusión, no se procede nunca á obtenerle artificialmente, limitándose cuando más a purificar el que circula en el comercio. Estudiada con el necesario detenimiento la extracción industrial de la sal común en las palabras SAL GEMA y SALINA, sólo resta ocuparse en este lugar de dicho cuerpo bajo su aspecto puramente químico.

En primer término es preciso decir algunas palabras acerca de su purificación, que es bastan te sencilla, pues se reduce á disolverle en la menor cantidad posible de agua y evaporar luego la disolución, recogiendo los cristales producidos durante la operación; la evaporación no debe prolongarse hasta un grado extremo, para evitar que se depositen las demás sales que le ñan, y de las que es preciso privarle.

acompa

El cloruro sódico en estado de pureza se presenta en cristales cúbicos ú octaédricos, pero de ordinario en los primeros, en los que se observa gran tendencia á agruparse en forma de tolvas; estos cristales transparentes ó translúcidos son diatérmanos y anhidros, pero las masas resultantes de su agrupación contienen agua interpuesta que las hace decrepitar vivamente por la acción del calor: de sabor salado puro y de 2,078 de densidad, se funden á la temperatura del rojo

se volatilizan al blanco, aunque con menos facilidad que los de cloruro de potasio, y una vez fundidos se concretan por el enfriamiento en masa cristalina. El cloruro de sodio es soluble en el agua, presentando un coeficiente de solubi lidad que varía muy poco con la temperatura,

pues según las determinaciones de Unger una
parte de sal exige para disolverse 2,77 de agua
á +1° y 2,56 á la temperatura de dicho líquido
hirviendo: según Page y Keightley, la solubili-
dad á 15°,5 es tal que 100 partes de disolución
saturada de 1,20403 de densidad contienen 26,33
partes de sal si la disolución se hizo por diges-
tión en frío; pero practicada la operación en ca-
liente, y dejado enfriar el líquido, cuya densidad
entonces es de 1,20693, la proporción de sal
contenida se eleva á 26,61 partes. Esta disolu-
ción produce una absorción de calor que corres-
ponde á -1180 calorias por cada molécula de
compuesto (Thomsen). Poggiale, que ha estu-
diado detenidamente el coeficiente de solubili-
dad de la sal común en el agua, y cuyos traba
jos están hechos en condiciones de merecer com.
pleta confianza, ha encontrado que 100 partes de
este líquido disuelven 32,73 de sal á -15°; 35,52
á 0°; 35,74 á 10°; 37,25 á 60°; 39,61 á 100°, y
finalmente 40,35 á 109,7, punto de ebullición de
la disolución saturada. Si se somete el agua car-
gada de sal común á un descenso considerable
de temperatura, parte del agua excedente se
solidifica sin contener nada de sal, quedando una
disolución saturada cuyo punto de solidificación
es, según Rüdorff, de -21°, pero á partir de - 10
cristalizan tablas hexagonales de cloruro sódico
hidratado con dos moléculas de agua

(NaC12H2O),

rrómbicos inalterables al aire, que contienen dos moléculas de agua de cristalización

(NaBr + 2H2O);

muy soluble en el agua y soluble en el alcohol, su coeficiente de solubilidad aumenta rápida. mente con la temperatura, de tal manera que, según Kremers, una parte de sal exige para disolverse 1,29 partes de agua á 0°, 0,96 á 40° y 0,87 á 100°. Sus propiedades químicas son las correspondientes á todos los bromuros, y su calor de formación, menor que el de la sal potásica, es de 85 770 calorias para la sal sólida y de + 85 580 para el mismo cuerpo disuelto, de donde resulta que el calor de disolución es - 190 calorias.

Ioduro sódico, NaI. - Se encuentra en la naturaleza en las aguas madres que resultan de tratar las cenizas de Varech para la preparación del carbonato sódico, pero se puede obtener artificialmente tratando la sosa caustica por el iodo y siguiendo en la operación la misma marcha que se dijo al hablar de la sal análoga del potasio. Es un cuerpo sólido que se presenta en cubos anhidros si la cristalización se produce á más de 40°, y en largos prismas clinorrómbicos que contienen dos moléculas de agua si el fenómeno tiene lugar á la temperatura ordinaria; en este último caso los cristales son eflorescentes en el aire seco y delicuescentes en el húmedo, y experimentan la fusión acuosa á un calor no muy elevado. La sal anhidra también es fusible, aunque no tanto como la de potasio, y calentada cristales que no subsisten sino á temperaturas más allá de su punto de fusión emite vapores de inferiores á su producción, convirtiéndose á las iodo; es delicuescente, y expuesta al aire adquiesuperiores en un aglomerado de pequeños cubos re color pardo después de algún tiempo á consebañados por el agua que se separa: en opinión cuencia de quedar en libertad cierta cantidad de de Nölle el hidrato citado se forma ya á -5°, y iodo. El cuerpo de que se trata es extremadaMitscherlich afirma que la cristalización tiene mente soluble en agua, pues una parte de él lugar en grandes prismas límpidos eflorescentes exige para disolverse 0,63 de dicho liquido á la á temperaturas inferiores á 0°. Finalmente, y temperatura de 0, 0,48 á 40° y 0,30 á 141°, para terminar lo referente á la solubilidad del punto de ebullición de la disolución saturada; cloruro sódico en agua, sólo resta decir que es este fenómeno se produce con desprendimiento precipitado de sus disoluciones concentradas por de calor, que corresponde á +1220 calorias por el ácido clorhídrico, fenómeno que puede servir molécula de sal, y los datos térmicos de su forde fundamento á un procedimiento de purifica-mación son +69 080 calorias para el cuerpo sóción de dicho cuerpo.

El cloruro sódico es insoluble en el alcohol absoluto, pero no en el acuoso, aumentando su coeficiente de solubilidad al par que la proporción de agua que dicho vehículo contiene: y así, 100 partes de alcohol de 95°,5 centesimales no disuelven más que 0,172 partes de sal; 0,7 si es de 75°, y 11,4 si es de 53°.

Las propiedades químicas de la sal común son las generales de todos los cloruros, y en su virtud es descompuesta por el ácido sulfúrico con desprendimiento de ácido clorhídrico, y es atacada cuando se la calcina con sílice hidratada, con la que forma silicato, reacción que se facilita de una manera notable por la intervención del vapor acuoso; los ácidos orgánicos no la alteran, excepción hecha del oxálico, que por la acción del calor la descompone parcialmente. De las acciones que sobre este compuesto ejercen las sales, la única interesante es la del carbonato ácido de amonio, pues si se mezclan ambos cuerpos en disolución acuosa concentrada se produce un precipitado de carbonato ácido de sodio, reacción que se utiliza en la Industria para servir de base á la obtención artificial de la sosa del comercio por el procedimiento denominado al amoníaco (V. SOSA). La sal común tratada por el óxido de plomo se descompone formando cloruro básico de este metal é hidrato de sodio, y también absorbe el anhidrido sulfúrico originando una masa cristalina granujienta cuya composición parece ser NaCl(SO3), (SchultzSellack). Por último, los datos térmicos referentes á la formación del cloruro sódico á partir de los elementos son los siguientes, según Thomsen: un átomo de cloro, al unirse á otro de sodio para formar una molécula de cloruro, desprende 97300 calorías (caloria-gramo), y si la sal resulta en disolución el desprendimiento de calor es sólo de 96 200 calorias.

En cuanto á la importancia de la sal común y las aplicaciones á que se presta, véase el artículo

SAL.

Bromuro de sodio, NaBr. - Esta sal, que se prepara de igual manera que la correspondiente de potasio, sin más que sustituir la potasa por la sosa, y que se encuentra ya formada en la naturaleza, cristaliza á temperaturas superiores á 30° en cubos anhidros de 3,079 de densidad, y á la temperatura ordinaria lo hace en prismas clino

lido y +70 300 para el mismo disuelto.

Fluoruro sódico, NaFl. - No existe libre en la naturaleza, y se le puede preparar, ya saturando el ácido fluorhídrico por la sosa ó por el carbonato sódico puros, ya siguiendo el método de Berzelius, que consiste en hacer hervir 100 partes de fluosilicato de sodio, 112 de carbonato de sodio seco y un poco de agua, manteniendo la ebullición en tanto que hay efervescencia, y agotando luego el producto de la reacción por agua hirviendo, que se hace evaporar para que la sal cristalice; en grande escala se le obtiene fundiendo con un exceso de carbón la mezcla formada por 100 partes de fluoruro de calcio, 140 de carbonato del mismo metal y 200 de sulfato sódico anhidro, y tratando la masa resultante por agua hirviendo, que disuelve el fluoruro sódico y deja como residuo una mezcla de cal y sulfuro cálcico (Jean). Sea cualquiera el método que se siga para obtenerle, cuando está químicamente puro cristaliza en cubos anhidros ó en octaedros, que no pasan al estado líquido sino á temperaturas superiores á la de fusión del vidrio; es poco soluble en agua, pues á 15o una parte de sal exige 25 de líquido para disolverse, no haciéndolo en mayor cantidad en caliente, y siendo además casi insoluble en el alcohol; su disolución acuosa tiene la notable propiedad de atacar ciertos silicatos, por lo que se emplea en algunas ocasiones para grabar el vidrio.

Este cuerpo se combina con una molécula de ácido fluorhídrico para formar el fluorhidrato de fluoruro sódico NaFl, HF1, que se prepara disolviendo en dicho ácido la sal citada y dejando evaporar el líquido; de este modo se depositan pequeños cristales romboedricos con un ángulo de 74° 36', dotados de reacción fuertemente ácida y notablemente más soluble en caliente que en frío; este cuerpo, sometido á la acción del calor, pierde ácido fluorhídrico.

El fluoruro sódico, cuyo calor de formación, partiendo del ácido y de la base, es de 16272 calorias (Thomsen), se combina con el sulfato sódico, así como con los fluoruros de boro, de silicio y de aluminio, formando cuerpos de los que el último, muy usado como fundente, se encuentra libre en la naturaleza, designándosele en Mineralogía con el nombre de criolita.

Oxidos de sodio. - El sodio, al combinarse con el oxígeno, forma dos compuestos bien definidos,

denominados peróxido y protóxido, cuyas fórmulas son, respectivamente, Na,O, y Na,O. El primero se forma cuando se dirige una corriente de oxígeno seco y en exceso sobre el sodio sometido a la acción del calor, en cuyo caso el metal se inflama y se convierte en una masa fusible, blanca en frío y amarilla en caliente; el peróxido de sodio es soluble en agua con elevación de tem peratura, y su disolución, evaporada á la ordinaria, deposita cristales tabulares, con 8 moléculas de agua de cristalización, de las que pierde 6 al desecarlos sobre ácido sulfúrico, en cuyo caso quedan convertidos en un hidrato de fórmula Na2O2.2H2O; si se añade un exceso de agua oxigenada á la disolución de hidrato sódico al 20 por 100, y se precipita luego por el alcohol, se provoca la separación de otro hidrato

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cristalizable: las disoluciones acuosas de hidrato de peróxido de sodio se descomponen lentamente a la temperatura ordinaria perdiendo oxígeno, descomposición que se vuelve mucho más rápida á la ebullición, y que en cambio puede hacerse más lenta por la presencia de cortas cantidades de un ácido libre; tratado el hidrato de peróxido de sodio por el óxido de plata, desprende, como el agua oxigenada, dos átomos de oxígeno, y con el óxido de carbono en caliente da lugar á la formación de carbonato sódico.

El protóxido de sodio, NaO, se prepara, ya haciendo actuar el sodio metálico sobre el peróxido á temperaturas elevadas, ya por el método de Beketoff, que consiste en calentar el metal en contacto con el oxígeno ó con el aire, y hacer pasar en seguida vapores de sodio por el producto de la reacción á fin de destruir el peróxido formado. Así se obtiene una masa gris de fractura concoidea, fusible al rojo vivo y cuya densidad es igual á 2,805; es extremadamente ávido de agua, con la que se combina para formar el hidrato NaHO, y al disolverse en este líquido desprende 55000 calorias, de donde se deduce que el calor de combinación de esta substancia, a partir de los elementos, es de 50100 calorias por cada átomo de sodio; según esto, la reacción del metal sobre el hidrato

(NaOH + Na= NaO2+ H),

que sirve en el potasio para obtener el óxido correspondiente, es aquí endotérmica (-2150 calorias), lo que explica por qué no sólo no es posible, sino que tiene lugar la reacción inversa, según ha demostrado Beketoff colocando el óxido de sodio en la rama horizontal de un tubo encorvado en ángulo recto; la rama vertical de este tubo se sumerge en mercurio, y después de lleno de hidrógeno y de cerrar á la lámpara el extremo horizontal se calienta al rojo sombra, con lo que el hidrógeno es absorbido á la vez que aparecen globulillos de sodio metálico.

Hidrato sódico. - Denominado también sosa cáustica, se produce en la descomposición del agua por el sodio ó en la hidratación del protóxido que acaba de citarse, pudiendo formarse además por la acción del óxido de plomo sobre la disolución de cloruro de sodio, por la de los óxidos de hierro, manganeso, zinc y cobre sobre los sulfuros de sodio, por la cal sobre el silicato sódico, etc., reacciones de las que la Industria ha sacado partido en determinados casos para obtenerle en grandes cantidades. No son estos, sin embargo, los medios que generalmente se aprovechan para preparar el hidrato sódico, pues el seguido de ordinario consiste en descomponer el carbonato por la cal hidratada, en virtud de la ecuación CÓ,Na,+ CaO,H,CO,Ca+2NaHO, operación que se practica de igual manera que se dijo al tratar del hidrato potásico, pero añadiendo una parte de cal diluída en tres de agua, á ties partes de carbonato sódico cristalizado disueltas en 15 de agua. La caustificación del sulfato sódico por la cal resulta bien, según Hunter, calentando bajo presión de tres á cuatro atmósferas una disolución de aquella sal, cuya densidad sea 1,10, con lechada de cal, y verificando la decantación bajo presión á fin de impedir la reacción inversa.

La descomposición del cloruro de sodio por el óxido de plomo, que puede tener gran importan. cia en los países muy abundantes en sal común, se practica, según Colvet-Clopham, del modo que sigue: se tritura por medio de molinos la mezcla formada por 100 partes de litargirio, 70 de clo. ruro sódico, 50 de cal, y el agua suficiente para

formar pasta, y después se somete la masa resultante de la trituración á la presión de 10 kilogramos próximamente por centímetro cuadrado; el líquido que sale de la prensa es una lejía de sosa, á la que se priva del plomo que contiene haciéndola pasar por cal: el cloruro de plomo que queda en la torta se transforma de nuevo en óxido por lechada de cal hirviendo, con lo que se pone en condiciones de servir para una nueva operación.

En Copenhague, Harbourg y algunas otras poblaciones, se explota un procedimiento de obtención de la sosa, fundado en descomponer la criolita por la cal, para lo cual se calcina la mezcla pulverizada de ambos cuerpos y se trata la masa por agua hirviendo, ó bien se somete dicha mezcla á la ebullición prolongada con agua.

Sea cualquiera el procedimiento seguido para obtener el hidrato sódico, no resulta suficientemente puro para las necesidades de los laboratorios, haciéndose entonces preciso disolverle en el alcohol del modo que se dijo al tratar del hidrato potásico. V POTASIO.

El hidrato de sodio, tal como resulta de fundir en cápsula de plata el residuo que queda alevaporar á sequedad la lejía alcalina obtenida por cualquiera de los procedimientos anteriores, constituye una masa opaca, blanca, frágil, de estructura fibrosa, fusible á temperaturas inferiores al rojo, volátil, aunque menos que el hidrato potásico, y cuya densidad es igual á 2,00; delicuescente y muy soluble en el agua, produce con ésta lejías alcalinas, de las que la saturada, de 1,500 de densidad, contiene 47,5 por 100 de hidrato y hierve á 130°; la disolución se efectúa con gran desprendimsento de calor (9 940 calorias por cada molécula de NaOH), y el líquido resultante absorbe con avidez el anhidrido carbónico del aire, con el que forma carbonato sódico, fenómeno que también se observa en el alcali en estado sólido, si bien en este último caso di cho carbonato, que es eflorescente, forma una costra alrededor de los pedazos de sosa caustica. Si se enfría á la temperatura de 0° unà lejía de sosa, cuya densidad sea 1,385 (la lejía de estas condiciones contiene 35 por 100 de hidrato sódico), se producen grandes cristales vítreos de 1,405 de densidad, fusibles á +6°, y cuya composición corresponde á la fórmula

2NaOH, 7H2O;

estos cristales, cuya forma se deriva del sistema prismático recto de base romboidal, se disuelven en agua con descenso de temperatura, atraen el ácido carbónico y la humedad del aire, y desecados sobre ácido sulfúrico pierden cuatro moléculas de agua de cristalización; si la densidad de la lejía enfriada no pasa de 1,215, no se observa la formación de cristales ni aun á la temperatura de -22° (Lindroth). Los datos térmicos

=

referentes á la formación del hidrato sódico demuestran que se produce con gran desprendimiento de calor y varían según el sistema inicial, como se comprueba con los siguientes números: NaO. H. Aq NaOH Aq= +111810 calorias gramo; Na.O.H=2(NaOH) = +135380, íd.,ídem; Na.O.Aq=2(NaOH) Aq= +155 260, ídem, id.: en cuanto a las reacciones de este cuerpo son iguales á las de la potasa, á la que en general debe preferirse, teniendo en cuenta que, sien. do menor el peso atómico del sodio que el del potasio, cada molécula de la primera pesará menos que otra de la segunda, y por lo tanto se conseguirán idénticos efectos sin necesidad de emplear cantidades tan grandes de álcali.

El hidrato sódico es objeto de importantes aplicaciones, no sólo en los laboratorios, sino también en la Industria; en los primeros, además de servir como reactivo de gran importancia, se emplea en la obtención de gran número de óxidos insolubles, y también como agente de diversas metamorfosis orgánicas, que se desarrollan, tanto à la temperatura ordinaria, como á otras más elevadas. En la Industria las aplicaciones de mayor interés son las que se refieren á la fabricación de jabones duros, con objeto de terminar la saponificación de las grasas, y en la fabricación del ácido oxálico, empleando como primeras materias las virutas ó aserrín de madera.

Sulfuros de sodio. - La combinación del sodio con el azufre da lugar á la formación de una serie de compuestos paralela á los del potasio, y de los que á continuación se estudian los más importantes.

El monosulfuro ó protosulfuro de sodio, NaS, se obtiene saturando una cantidad dada de lejía de sosa por el hidrógeno sulfurado, y añadiendo en seguida al líquido una porción de la misma lejía, igual á la ya empleada y evaporando el líquido con las precauciones necesarias dada su alterabilidad al aire; se forman octaedros volu minosos incoloros, ó prismas piramidados pertenecientes al sistema cuadrático. Estos cristales, cuyo sabor es á la vez hepático, amargo y alcalino, son muy solubles en el agua produ ciendo descenso de temperatura, y se disuelven también en el alcohol, de cuya disolución saturada en caliente se depositan de nuevo por el enfriamiento en forma de largos prismas eflorescentes que contienen cinco moléculas de agua de cristalización, mientras que la cantidad de ésta que los primeros encierran es de nueve moléculas.

Finger ha observado además que, cuando se hace pasar corriente de ácido sulfhídrico á través de la lejía de sosa de 1,37 de densidad, se depositan en primer término agujas incoloras y transparentes, derivadas del prisma recto romboidal (sistema ortorrómbico), constituídas por un hidrato de la fórmula Na,S+ 3H2O, fácilmente transformable en el anteriormente citado de 9H2O.

El sulfuro de sodio, que se encuentra formado en la naturaleza en algunas aguas termales de los Pirineos, tanto españoles como franceses, constituye además una de las materias que exis ten en las aguas madres que resultan de obtener la sosa artificial, donde tienen importancia, por que tratadas en determinadas condiciones por nitrato sódico, y haciendo hervir la mezcla, se obtiene el nitrito del metal alcalino (para conseguir este resultado es indispensable que la concentración de dichas aguas madres sea tal que su punto de ebullición se aproxime en lo posible á 140°). En cuanto á las propiedades químicas de este euerpo poco se puede decir, pues son las comunes á todos los sulfuros, y sus constantes térmicas, determinadas por Sabatier, son:

Na,+S 44 100 calorias-gramo;
NaS+5H,O=7 230 íd., íd.
Na2S+9H20=9 430 íd., íd.

En el sulfuro de sodio que acaba de indicarse, la totalidad del hidrógeno del ácido sulfhídrico ha sido sustituído por el metal alcalino; pero sí esta sustitución se reduce á la mitad, resulta un cuerpo de la fórmula NaHS, denominado sulfhidrato sódico, que es el resultado de la saturación directa de la lejía de sosa por el hidrógeno sul furado, pudiendo obtenerse del líquido en que se ha realizado esta saturación sin más que concentrarle convenientemente, en cuyo caso se deposita en cristales delicuescentes y solubles en el alcohol; según Gay-Lussac y Thenard, el sodio metálico descompone al ácido sulfhídrico gaseo so con desprendimiento de hidrógeno, formando un compuesto que en presencia de un exceso de gas sulfhídrico parece responder á la fórmula Na,HS, Na,S. NaHS.

El sulfuro de sodio, disuelto en el alcohol, puede absorber mayor cantidad de azufre y dar lugar, según Böttger, á los compuestos siguien tes: 1. Bisulfuro Na,S,+5HO, en mamelones cristalinos no eflorescentes y de color amarillo. 2. Trisulfuro NaS+ 3H2O, que se presenta en cristales de color amarillo de oro. 3. Tetrasulfuro NaS+8HO, que forma cristales anaran jados y eflorescentes; y finalmente, el pentasulfuro NaS+8H2O, que no se separa de sus disoluciones concentradas sino á bajas temperatu ras, y entonces lo hace en cristales de color anaranjado. Estos cuerpos se forman también unidos á sulfato ó hiposulfito sódicos cuando se hace hervir el azufre con hidrato sódico, ó cuando se funde el carbonato de este metal con cantidades variables de aquel metaloide. Los polisulfuros de sodio tienen en general poca aplicación, usándose, sin embargo, en Medicina para la preparación de baños sulfurosos artificiales, y en los laboratorios de Química para reemplazar como reactivo, aunque en casos muy contados, al sulfuro ó sulfhidrato amónicos.

Fosfuro de sodio. Este cuerpo, cuya fórmula no está determinada, si bien se le atribuye la composición representada por PNa, se produce siempre que se proyectan fragmentos de fósforo en el sodio fundido en un crisol de hierro cuya atmósfera se ha hecho inerte sustituyendo el aire por el anhidrido carbónico; como la reacción

no está exenta de peligros á causa de la posibilidad de que se produzcan explosiones violentas, es preferible efectuarla debajo de una capa de aceite de nafta, en cuyo caso la combinación tiene lugar con producción de luz y elevación de temperatura; cuando se ha añadido ya un exceso de fosforo se trata la materia resultante por el sulfuro de carbono y se la seca al baño de María en corriente de gas carbónico. Así se obtiene una materia pulverulenta de color negruzco, inalterable al aire seco, pero descomponible por la humedad, con producción de hidrógeno fosfora. do, y cuya única aplicación se funda en que, puesta en contacto con los ioduros alcalinos ó éteres iodhídricos, da lugar á la formación de fosfinas.

SALES DE SODIO. - El sodio, en virtud de su dinamicidad igual á 1, puede sustituir al hidróge. no de los ácidos átomo por átomo, dando lugar á la formación de compuestos salinos, de los que algunos son objeto de explotación industrial, otros tienen aplicación en la Medicina, y otros, en fin, son de verdadera utilidad en los laboratorios; en cuanto á lo que se refiere á los caracteres genéricos de estos cuerpos, se estudiarán más adelante al tratar de la parte analítica correspondiente al sodio, debiendo ocuparnos en este lugar de las monografías de las sales más importantes.

Hipoclorito de sodio, CION a. - Existe en unión del cloruro del mismo metal en el líquido denominado cloruro de sosa ỏ licor de Labarraque, que resulta de hacer pasar á la temperatura ordinaria corriente de cloro á través de la lejía diluída de sosa, ó también descomponiendo la disolución de cloruro de cal por el carbonato sódico; si se evapora rápidamente esta disolución cristaliza el hipoclorito en forma de agujas. Para obtener este cuerpo en estado de pureza es indispensable recurrir á la neutralización directa del ácido hipocloroso por el hidrato sódico, combinación que se produce con desprendimiento de 9976 calorias-gramo, suponiendo acuosos los dos términos de la reacción; pero como la sal preparada de esta manera resultaría excesivamente cara, y como, por otra parte, su aplicación principal, fundada en el poder descolorante de todos los hipocloritos (V. HIPOCLORITO), no se modifican en absoluto por la presencia del cloruro sódico, en la Industria no se recurre nunca al método de obtención citado en último lugar, prefiriéndose en cambio cualquiera de los dos anteriores, y en especialidad el segundo.

Clorato de sodio, CIO,Na. - Este cuerpo se puede preparar por el método descrito al tratar de la sal correspondiente de potasio, si bien se tropieza con el inconveniente de que, siendo muy soluble en agua, se separa con bastante dificul tad del cloruro, haciéndose preciso recurrir al alcohol, lo que le hace aumentar notablemente de precio. Para evitar este inconveniente puede emplearse el siguiente método, debido á Wittstein: se comienza por disolver en 15 partes de agua tres de sulfato amónico y cinco de clorato potásico, evaporando el líquido al baño de María hasta que se forme una papilla clara, á la que se añade después de fría cuatro veces su peso de alcohol, y se filtra para obtener una disolución alcohólica de clorato amónico; desalojado el alcohol del líquido filtrado se añaden á la disolución cinco partes de carbonato sódico, que reaccionando sobre la sal amónica produce carbo nato de este radical, fácil de eliminar por el cafor, pues es volátil, y clorato sódico, que queda fijo. La sal así obtenida se presenta en cristales anhidros derivados del sistema cúbico, observándose como formas secundarias más frecuentes los dodecaedros romboidal y pentagonal y el tetraedro regular, formas cuya combinación origina facetas hemiédricas que comunican á los cristales en que existen el poder rotatorio de que carecen las disoluciones; la densidad de este cuerpo es 2,289, y su solubilidad en agua es tal que una parte de él se disuelve á 0° en 1,22 partes de líquido; á 40° en 0,81, y á 100° en 0,49; su disolución saturada hierve á 132°. El calor de

formación de esta sal, partiendo del ácido y la base disuelta en agua, es de +13 750 caloriasgramo, y su único uso puede decirse que reside en servir como oxidante en la preparación del negro de anilina.

Perclorato de sodio, CIO,Na. - Esta sal, cuya preparación tiene lugar del mismo modo que la correspondiente de potasio, se presenta en laminillas transparentes y delicuescentes, muy solu

TOMO XIX

bles en el agua y solubles también en el alcohol.

Iodato de sodio, IO,Na. - Existe formado en la naturaleza, encontrándose en el nitro de Chile y del Perú, y se forma, á la vez que el ioduro, al disolver el iodo en las disoluciones concentradas y calientes de hidrato sódico. Liebig le obtenía tratando el iodo en suspensión en agua por corriente de cloro hasta disolución total, neutralizando luego el líquido por carbonato de sodio; esta neutralización pone de nuevo en libertad gran parte del iodo, por lo que es preciso repetir la operación hasta la transformación total, y una vez conseguida se evapora el líquido de manera que ocupe la décima parte de su volumen primitivo, se añade alcohol al producto resultante y se lavan los cristales formados con alcohol débil. No son estos los únicos medios de preparar la sal de que se trata; pues además de producirse en algunas reacciones por descomposición de los periodatos de sodio, se le puede obtener, bien neutralizando el tricloruro de iodo por la sosa y precipitando la sal por el alcohol, o bien haciendo pasar cloro directamente à través de una mezcla de iodo y carbonato sódico, aunque en este caso es preciso evitar un exceso de cloro, que daría lugar á la formación de periodato.

El iodato sódico anhidro, resultante de desecar á 150° uno de sus hidratos, es incoloro, se funde por la acción del calor, y después se descompone desprendiendo oxígeno y algo de íodo, y dejando un residuo alcalino considerado por Rammelsberg como una mezcla de ioduro y de peróxido correspondiente á la fórmula

6NaI + Na,O..

La densidad de este cuerpo es 4,277, y una parte de él exige para disolverse 39,75 partes de agua á 0o, 6,95 á 40 y 2,95 á 100; es además insoluble en el alcohol. Si se disuelve esta sal en caliente, y se deja enfriar la disolución ó se evapora ésta á un calor suave, el iodato sódico cristaliza en finas agujas sedosas, agrupadas en hacecillos, que contienen una molécula de agua susceptible de desprenderse á 150°; si la cristalización tiene lugar á 20° se deposita en largos prismas cuadrangulares eflorescentes; y finalmente, si se verifica á 5, se forman prismas de ocho caras apun tados por pirámides, y cuya fórmula es

IO.Na + 5H2O.

El iodato sódico se combina con una molécula de ácido iódico para formar un iodato ácido, y además es susceptible de originar compuestos cristalizables con el cloruro, el bromuro y el ioduro de sodio.

Periodatos de sodio. - De la combinación del sodio con el ácido periódico resultan dos sales sido denominadas respectivamente meta y paradistintas formuladas 10,Na y IO,Na,, que han diperiodato de sodio, y cuyos hidratos se derivan del ácido periódico considerado como normal, 10 H

por sustitución de uno ó dos átomos de hidrógeno por la cantidad equivalente de sodio.

El metaperiodato, que cristalizado tiene por fórmula 10,Na+ 3H20=10,NaH+H2O, se obtiene partiendo del paradiperiodato, sin más que tratarle por ácido nítrico diluído ó por disolución de ácido periódico y evaporando el líquido hasta que cristalice; así se obtienen cristales derivados de un octaedro de 94°, 28', solubles en 12 partes de agua fría, eflorescentes al aire y susceptibles de perder el agua de cristalización, bien calentándolos á la temperatura de 100°, ó bien manteniéndolos por algún tiempo en atmósfera limitada y desecada mediante ácido sulfúrico. Langlois no ha encontrado en los cristales anteriores más que dos moléculas de agua susceptible de desaparecer, no á la temperatura arriba indicada,

sino á la de 140o.

Si en la preparación de esta sal por la acción del ácido nítrico sobre el paradiperiodato se emplea un exceso de aquél, los cristales resultantes carecen de agua de cristalización y pertenecen al tipo cuadrático, cayos ejes guardan entre sí una relación de 1,59 (Rammelsberg).

El paradiperiodato ó periodato básico,

LO,Na,+3H,O=210,Na,H2,

se produce cuando se hace pasar una corriente de cloro á través de una disolución caliente de

iodato sódico, á la que se ha añadido sosa cáustica; entonces se deposita en forma de polvo cristalino, muy poco soluble en agua, tanto en frío como hirviente, y soluble en el ácido acético, con producción de iodato sódico y ácido fórmico (Banckiser); sometido á la calcinación, primero pierde agua y oxígeno, convirtiéndose en una substancia de la fórmula IO,Na,, que puede considerarse, ya como hiperiodito básico, ya como una mezcla de ioduro é iodito básico de sodio. El cloro, actuando sobre el paradiperiodato sódico en suspensión en agua hirviendo, le disuelve transformándole en metaperiodato; y el iodo, reaccionando sobre él en las mismas condiciones, le convierten en iodato.

ONa SNa.

Hiposulfito sódico, SON=SO,<< - Es. te cuerpo, denominado también tiosulfato, y descubierto por Vauquelín en 1802 entre los residuos de la fabricación de la sosa artificial, se produce directamente por la oxidación al aire de los sulfuros de sodio, y su preparación es objeto de explotación industrial, pudiendo se guirse cualquiera de los procedimientos siguien tes: 1. El más sencillo de todos consiste en añadir flor de azufre, en tanto que se disuelva, á la disolución caliente de sulfito disódico, filtrando el líquido y evaporándole para que cristalice la sal formada; no se puede emplear el sulfito monosódico, porque entonces el compuesto que se forma en mayor cantidad es sulfato en lugar de hiposulfito. 2.° También puede prepararse haciendo atravesar corriente de anhidrido sulfuroso por la disolución de polisulfuro sódico, hasta que se descolore por completo el líquido, en cuyo momento se filtra y se hace cristalizar. 3.° Lenz aconseja hacer reaccionar los sulfuros de sodio sobre el sulfito disódico, para lo que basta disolver azufre hasta saturación en lejía de sosa hirviente, y mezclar luego esta disolución con la de sulfito, pudiéndose emplear en este caso el sulfuro sódico resultante de la calcinación del sulfato con carbón, ó el obtenido por la fusión del carbonato mezclado con azufre. 4. Finalmente, se puede obtener el cuerpo de que se trata descomponiendo por carbonato sódico el hiposulfito cálcico contenido en los marcos de sosa (residuos de la fabricación industrial de la sosa artificial) y en la mezcla procedente de la depuración del gas del alumbrado.

Sea cualquiera el método seguido para prepararle, cristaliza el hiposulfito sódico con 5 moléculas de agua en grandes prismas transparentes é incoloros derivados del sistema clinorrómbico, cuyas caras mp forman un ángulo de 103° 10'; la densidad de estos cristales es 1,672 (Buignet) ó 1,734 (Schiff); se funden á 45° en su agua de cristalización, pudiendo quedar luego largo tiempo en subfusión, y son inalterables en contacto dejan como residuo una mezcla de sulfuro con el aire. Calentados á 100° se deshidratan, y á una temperatura más elevada pierden azufre y y de sulfato sódicos. El hiposulfito de sodio se disuelve en el agua produciendo considerable descenso de temperatura, pero si es anhidro por desecación en el vacío, la absorción se convierte en

desprendimiento de calor (+1,5 calorias por molécula de sal); el descenso de temperatura producido por una mezcla de 110 partes de sal cristalizada y 100 de agua es, según Rüdorff, de 18°,7; la cantidad de agua que necesita una par te de sal deshidratada para disolverse es de 2,01 partes á 0°; 1,44 á 20, y 0,52 à 60, pudiéndose observar con gran facilidad en las disoluciones obtenidas los fenómenos de sobresaturación; las disoluciones acuosas de este cuerpo se alteran poco a poco en contacto con el aire oxidándose y precipitando azufre, y aun al abrigo de aquel gas se forma lentamente depósito de este metaloide, á la vez que el líquido contiene sulfito neutro; el sabor de dicha disolución es primero fresco y después amargo, á la vez que un tanto alcalino y sulfuroso. El cobre actúa sobre el hiposulfito de sodio fundido en su agua de cristalización, quitándole azufre y transformándole en

sulfito.

La disolución acuosa de hiposulfito súdico posee propiedades que la hacen de gran utilidad en análisis química, pues sirve para separar la alúmina del hierro por el procedimiento de Chancel, fundado en que la adición de esta sal á un líqui do hirviente que contenga sales férricas y alumí nicas determina la precipitación completa de la alumina mezclada con azufre, mientras que la sal férrica no produce otro cambio que trans

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