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SISTENA (del gr. σvorevos, estrecho): f. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los crisomélidos, tribu de los halticinos. Sus caracteres más importantes son: cabeza redondeada y encajada en el protórax hasta el borde posterior de los ojos; la frente convexa; el labro casi redondeado; los palpos maxilares cilíndricos; los ojos frecuentemente ovalados y muy convexos; las antenas delgadas, filiformes, tan largas como el cuerpo, con el primer artejo abultado, el segundo ovalado, los siguientes más largos y progresivamente más gruesos hacia la extremidad; el protórax más estrecho que los élitros, un poco transversal, con los bordes casi rectos, la superficie poco convexa y marcada por un surco basilar poco profundo; el escudo triangular y redondeado en el vértice; los élitros oblongo-ovalados, ensanchados en su parte media, redondeados en su extremidad, ligeramente deprimidos y confusamente punteados; el prosternón poco convexo y cerrando las cavidades cotiloideas; las patas medianas; los fémures posteriores fusiformes y ligeramente aplastados en su borde inferior; las tibias delgadas, los tarsos con el primer artejo mucho más corto que la mitad de la tibia, el tercero bilobulado y el cuarto terminado por uñas apendiculadas.

Las especies de este género tienen una forma muy alargada y los élitros presentan una pun. tuación muy confusa, aunque se nota en ésta cierta regularidad. Las larvas de la Systena son muy curiosas. Su cabeza es redondeada, córnea, con la boca dirigida oblicuamente hacia adelante; las ocelas no son visibles; las antenas están insertas en la parte anterior y externa de la cabeza y están compuestas de tres artejos: el primero corto y grueso, el segundo muy pequeño y anular, y el tercero delgado y largo; el labro es grande, carnoso y redondeado por delante; las mandíbulas medianas, poco arqueadas, anchas en su extremidad y divididas en varios dientes agudos, las maxilas terminadas por delante por un pequeño lóbulo que lleva palpos largos, cónicos, y formados de cuatro artejos; el labio inferior está formado de un menton muy grande, estrechado por delante, de palpos labiales de dos artejos, entre los cuales existe un abultamiento carnoso que representa la lengüe ta; el tórax está compuesto de segmentos casi semejantes á los segmentos abdominales; el protórax presenta por encima una placa escamosa diversamente impresionada; las patas, de mediana longitud, se terminan en una uña delgada; los segmentos abdominales son en número de nueve, semejantes entre sí, recubiertos, así como los dos segmentos torácicos posteriores, de pequeñas placas escamosas, setígeras, lucientes, diversamente dispuestas, tanto sobre la cara dorsal como sobre la cara opuesta; el segmento anal es estrecho, redondeado, uniformemente coloreado, y presenta por debajo una prolongación bífida que sirve para la progresión; posee nueve pares de estigmas: ocho colocados sobre los ocho primeros segmentos abdominales, y el noveno sobre el mesotórax en el ángulo anterior y externo. Estas larvas son de forma alargada, lineal y casi cilíndrica, recubiertas de pelos ó cerdas por todo el cuerpo, muy abundantes, más o menos apretados, y de un color amarillento con algunas manchitas obscuras. Para metamorfosearse en ninfa la larva se fija por la extremidad anal, y en tal posición sufre el cambio en insecto perfecto.

SISTENODERO (del gr. ovoтevos, estrecho, y dépn, cuello): m. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los cléridos, tribu de los clerinos. Este género ofrece los si guientes caracteres: menton cuadrado, transversal; lengueta bilobada; sus lóbulos divergentes; el último artejo de los palpos labiales muy grande; el de los maxilares subcilíndrico; el labro muy escotado; la cabeza ligeramente ovalada; los ojos medianos, muy salientes, muy escotados, en forma de semicírculo; las antenas poco robus tas, de 11 artejos, el primero en maza arqueada, los ocho siguientes algo cónicos, y los últimos forman una pequeña maza; el protórax casi transversal, muy estrechado en su base y por delante, con un surco transversal paralelo al borde anterior; los élitros poco alargados, lige. ramente convexos, paralelos y redondeados por detrás; las patas muy delgadas; fémures posteriores casi tan largos como el abdomen; el primer artejo de los tarsos bien distinto por enci

ma; los tres siguientes provistos de cortas láminas truncadas; el segundo alargado y comprimido; el tercero y cuarto bilobados; uñas de los tarsos apendiculadas; su porción basilar dentiforme; el cuerpo pubescente.

Todos los caracteres esenciales de estos insectos parecen coincidir con el género Thanasimus, pero el protórax está diversamente conformado y sus tegumentos son mucho menos vellosos, más brillantes y más lises; sus élitros son simplemente rugosos y generalmente sin ninguna señal de puntuación, y por último su sistema de coloración, que es muy variado, no tiene nada de común con este género citado.

Estos insectos en estado de larva se encuentran debajo de las cortezas, y se reconoce en ellas un cuerpo alargado, carnoso, más o menos deprimido, lineal ó muy atenuado por delante y velloso; la cabeza es córnea y horizontal, el epis toma distinto y con la boca dirigida hacia adelante; ésta se compone de un labro; dos mandíbulas arqueadas y simples; dos maxilas enteramente soldadas al menton, provistas de un solo lóbulo corto y con palpos de tres artejos; una pequeña lengueta entera ó escotada y provista de palpos de dos artejos, las antenas tienen cuatro artejos, los dos primeros son retráctiles y el último muy delgado y va acompañado de un pequeño artejo suplementario; las ocelas, en número de cinco á cada lado, dispuestas en dos series oblicuas, los tres segmentos torácicos difieren poco de los del abdomen; el protórax está provisto por encima de un gran escudo córneo semicircular; el mesotórax y el metatórax de dos pequeñas placas triangulares de la misma naturaleza; los ocho primeros segmentos abdominales presentan cada uno tres plaquitas laterales más o menos aparentes, y por encima dos hinchazones retráctiles que parecen auxiliar la locomoción; el último segmento abdominal es córneo y está terminado por dos apéndices rectos; por debajo está provisto de una prolongación anal retráctil que le sirve para la progresión; las patas están dirigidas hacia fuera y compuestas de cinco piezas, de las que la última es una uña simple y córnea; el primer par de estigmas está situado cerca del borde anterior del mesotórax; los ocho restantes corresponden á los ocho primeros segmentos, la mayor parte de las larvas son vivamente coloreadas de rojo, y todas, antes de metamorfosearse, se encierran en un capullo. El tipo de este género es el Systenoderes amanus Spin.

SISTERNA: Geog. Lugar de la parroquia de San Pedro de Taladrid, ayunt. de Ibias, p. j. de Cangas de Tineo, prov. de Oviedo; 227 habits.

SISTERÓN: Geog. C. cap. de cantón y de distrito, dep. de los Bajos Alpes, sit. al O.N.O. de Digne, en la confluencia del Durance con su afl. el Buch, á 580 m. de alt. y en el f. c. de Grenoble á Marsella; 3 200 habits. Plaza fuerte. Pequeño Museo de Antigüedades. Hilados de seda; fab. de papel. Cuatro torres redondas, restos de las murallas del siglo XIV. Calles alegres; iglesia de Nuestra Señora, antigua catedral, edificio románico perfectamente conservado. Puen

te de un solo arco sobre el Durance. Es la antigua Segustero, que ya existía en tiempo de los romanos, y conservó sus cónsules y régimen municipal, confirmado en 1212. Fué sede episcopal, fundada en el año 500 y suprimida en 1801. El dist. comprende los cantones de La Motte, Noyers, Sisterón, Turriers y Volonne. El cantón tiene 8 municips. y 6 200 habits.

SISTILIO (del gr. oúv, con, y estilo): m. Bot. Género de plantas (Sistylium) perteneciente al tipo de las muscineas, clase de los musgos, orden de los briínidos, familia de los Briáceos, cuyas especies habitan sobre las rocas húmedas' de los Alpes, y son musgos perennes con la cofia acampanada, apiculada, desgarrada en la base, el esporangio terminal naciendo sobre una prolon gación á modo de apófisis; el opérculo cónico, obtuso, adherido á la columnita, que llega á ser saliente; peristoma sencillo, con 32 dientes cortos aproximados uno á otro formando parejas y soldados todos en la base.

SISTILO (del gr. ovorulos; de ovv, con, y Tulos, columna): adj. Arg. Dicese de uno de los distan dos diámetros. cinco géneros de edificios en que las columnas

SISTIN: Geog. Lugar de la ayuda de parroquia de Santa María de Sistín, ayunt. de La Tejeira,

p. j. de Puebla de Trives, prov. de Orense; 110 habits. V. SANTA MARÍA DE SISTÍN.

SISTO: Geog. Aldea de la parroquia de Santa María de Javiña, ayunt. de Camariñas, p. j. de Corcubión, prov. de la Coruña; 107 habits. Aldea de la parroquia de Santa María de Cambre, ayunt. de Cambre, p. j. y prov. la Coruña; 64 habits. || Aldea de la parroquia de Santa Ma ría de San Claudio, ayunt. y p. j. de Ortigueira, prov. de la Coruña; 55 habits. || Aldea de la ayuda de parrroquia de Santiago de Boebre, ayunt. y p. j. de Puentedeume, prov. de la Coruña: 90 habits. || Aldea de la parroquia de Santa Marina de Ribasar, ayunt. de Rois, p. j. de Padrón, prov. de la Coruña; 149 habits. Aldea de la parroquia de Santa María de Gándara, ayunt. de Zas, p. j. de Corcubión, prov de la Coruña; 175 habits. " Aldea de la parroquia de San Cristóbal de Mallón, ayunt. de Santa Comba, p. j. de Negreira, prov de la Coruña; 50 habits. Aldea de la parroquia de Santa María de Marrozos, ayunt. de Conjo, p. j. de Santiago, prov. de la Coruña; 74 habits. Aldea de la

parroquia de San Esteban de Pantiñobre, ayuntamiento y p. j. de Arzúa, prov. de la Coruña; 66 habits. Aldea de la parroquia de Santa María de Cabanas, ayunt. de Riotorto, p. j. de Vivero, prov. de Lugo, 50 habits. | Aldea de la parroquia de Santa Eulalia de Devesa, ayunt. de Friol, p. j. y prov. de Lugo, 53 habits. Lugar de la parroquia de Santiago de Pardesoa, ayuntamiento de Forcarey, p. j. de La Estrada, provincia de Pontevedra; 176 habits. Lugar de la parroquia de Santa María de Janza, ayunt. de Valga, p. j. de Caldas, prov de Pontevedra; 81 habits. Lugar de la ayuda de parroquia de San Félix de Soloveira, ayunt. de Villagarcía, p. j. de Cambados, prov de Pontevedra; 91 habits. d V. SAN JUAN DE SISTO.

SISTOLE (del lat. systole; del gr. ovσroλý, de σvoTew, contraer, reducir): f. Licencia poéti ca que consiste en usar como breve una sílaba larga.

- SİSTOLE: Contracción de los ventrículos y de las aurículas del corazón, y también de las arterias, fenómeno opuesto á la diástole.

... Lover, Borello y Bellino observaron, que metiendo un dedo en el corazón de un animal recién abierto, sentian fuerte opresión en él, y que su carne se hinchaba tanto, que llenaba en la contracción ó síSTOLE todo el espacio de los ventriculos.

MARTIN MARTÍNEZ.

-SISTOLE: Fisiol. Al fin de cada revolución general, hay una relajación completa de todas cardíaca, es decir, durante el período de diástole las fibras musculares de las auriculas y de los ventrículos, á la cnal sucede el sistole, no simultáneamente en todos los puntos del corazón, sino en dos tiempos distintos: el primero para las aurículas, y el segundo para los ventrículos,

Sistole auricular. - Cuando las aurículas entran en contracción adquieren bruscamente una rigidez fácil de percibir apretando uno de estos apéndices entre los dedos; obsérvase además un acortamiento muy sensible, durante el cual la extremidad libre de las aurículas se aproxima por su base, al mismo tiempo que aparecen en la superficie arrugas transversales y ondulosas. Las asas musculares, que corresponden á los orificios de las venas en las aurículas y á los orificios sy de las arterias en los ventrículos, se contraen y aproximan entre sí esos diversos orificios; después se contraen las aurículas, y esta contracción termina el sístole ventricular. De la disminución de calibre así producida resulta que la sangre contenida en dichas cavidades aumenta extraor dinariamente de presión, en términos que dicho líquido es empujado á los ventrículos, donde la presión es menor que en las venas, y hacia las cuales refluiría sin esta desigualdad de presión. El sístole auricular, aunque brusco y rápido, tiene, sin embargo, una duración apreciable.

Sistole ventricular. - Sucede inmediatamente al auricular, y sobreviene tan pronto como los ventrículos se hallan distendidos por la sangre procedente de las aurículas. Durante el sistole de los ventrículos el corazón se endurece, apare ciendo arrugas en su superficie. Las fibras carnosas sufren una especie de temblor (Haller). El vértice de los ventriculos se aproxima á la base, resultando de aquí que el corazón se acorta por disminución de su diámetro vertical. El diáme

tro transversal se estrecha también, principalmente en la base, y se reduce la amplitud de la cavidad ventricular. Además la punta del corazón se aproxima algo á la pared torácica. Si se abre el corazón antes de que haya cesado el sís tole aparecen acortados el tabique interventricular y las columnas carnosas; la tensión de estas últimas determina la oclusión de las válvulas aurículoventriculares. La cara anterior del corazón parece algo más convexa. Si se toca el corazón con un dedo se nota cierto violento empuje, y si se le coge entre dos dedos se separan éstos bruscamente. Todos los fenómenos que quedan descritos reconocen por causa la contracción de las paredes musculares de los ventrículos.

Los ventrículos no se vacian por completo durante el sístole; bajo la especie de bóveda que forman las válvulas aurículoventriculares próximas queda siempre cierta cantidad de sangre. Las aurículas se vacian de un modo menos completo todavía que los ventrículos (Magendie, Bouilland, Gerdy, Hope, Hiffelsheim, etc.). La contracción ó sístole de los ventrículos tiene por objeto, lo mismo que la de las aurículas, empujar la sangre fuera de las cavidades que la contienen. Dicho líquido es impulsado hacia la aorta y la arteria pulmonar (V CIRCULACIÓN); como la sangre contenida en esos vasos posee cierta tensión, el ventrículo necesita hacer más esfuerzos que la aurícula para desembarazarse del fluido que contiene. De aquí el mayor grosor de las paredes de los ventrículos, y sobre todo del ventrículo izquierdo, pues la aorta que nace de éste contiene sangre cuya tensión es mayor que la de la sangre de la arteria pulmonar, nacida del ventrículo derecho.

Sistole arterial. - Contracción de las arterias debida á su elasticidad, que hace se retraigan sobre sí mismas, después de haber sido distendidas por la sangre que empuja el sístole ventricular. Alterna con este último, y viceversa. Las fibras células no concurren á la retracción sistólica de las arterias, influída tan sólo por sus fibras elásticas.

SISTÓLIDOS (del gr. avoro, contracción): m. pl. Zool Clase de gusanos de segmentación limitada á los tegumentos externos, con aparato ciliado protráctil situado en el extremo anterior del cuerpo, provistos de un ganglio cerebroide y de canales acuíferos, desprovistos de corazón y de sistema vascular; unisexuales.

Los sistólidos son animales microscópicos, casi tan pequeños como los infusorios, pero muy diferentes de éstos por su organización mucho más complicada, que les coloca desde luego dentro del grupo de los gusanos, diferencias notabilísimas que ya había hecho notar desde luego Ehrenberg, que fué el primero que propuso su separación de los infusorios y de todos los demás protozoos.

Son animales simétricos, revestidos de un togumento quitinoso flexible que forma una especie de escudo debajo del cual se pueden contraer en gran parte, propiedad que determina su denominación de sistólidos Poseen un canal digestivo, generalmente recto, con dos orificios opuestos, la boca y el ano, y están provistos las más de las veces de un par de mandíbulas incrustadas en los músculos del bulbo faríngeo. Su boca queda rodeada de un aparato carnoso revestido de pestañas vibrátiles que, en ciertos casos, por la regularidad de su movimiento, presentan la apariencia de ruedas de paletas que girasen con rapidez alrededor de su eje.

Los sistólidos están revestidos, como hemos dicho, de un tegumento quitinoso y resistente, más o menos flexible, que no se descompone con la rapidez que el resto del cuerpo; este tegumento presenta por delante una abertura más ó menos grande, por la cual asoma el animal su cuerpo ó le retrae cuando quiere protegerle dentro de esta coraza. La porción anterior es generalmente mayor y forma una especie de escudo; la posterior es más bien cilíndrica y se presenta dividida en segmentos ó anillos, pero cuya división no pasa de esta capa de la piel, como sucede con otros muchos gusanos que sólo presen tan una segmentación aparente, de modo que al retraerse la masa carnosa de su cuerpo, en el esendo que casi pudiéramos llamar torácico, los segmentos de lo que sería comparable al abdomen se encajan los unos en los otros como el tubo de un anteojo y todo el animal queda albergado debajo de su coraza. La porción anterior

ó cefálica es, por el contrario, desnuda ó carnosa, está provista de pestañas y apéndices vibrátiles muy diversos, y es también retráctil debajo del escudo torácico. Cuando el sistólido se siente molesto ó amenazado de algún peligro, ó falto del agua en que vive, se retrae por completo, y albergado bajo esta especie de caparazón resiste perfectamente una desecación prolongada. A sus tegumentos se fijan diversos apéndices, sedas corneas, pelos y espinas que dan á su coraza un aspecto muy variado, y útil para determinar los distintos géneros de estos animales.

La porción abdominal segmentada forma una especie de cola, terminada generalmente por dos puntas articuladas, movibles, que forman una especie de pinza con la que se fijan á los objetos. En algunos sistólidos que viven fijos, como las Tubicularia y Floscularia, esta porción suele ser mucho más larga y forma un pedúnculo multiarticulado ó simplemente plegado al través y retrátil como el pedúnculo de los vorticélidos, al cual es muy semejante. En las Pterodisca, con las que formaba Bory el grupo de los proboscidios, por presentarse esta región en forma de trompa, su extremo está guarnecido de numerosos cirros vibrátiles.

En su región cefálica se implanta un órgano curioso, el espolón que llama Dujardín, y dice que está colocado lateralmente y terminado por una porción de pestañas no vibratiles; en opinión de Ehrenberg este apéndice podría ser un órgano genital ó un aparato respiratorio, pero Dujardín cree que solamente sirve como un tentáculo de órgano del tacto. En muchos sistólidos del grupo de los melicértidos, y en algunos furculáridos, se observa además uno ó dos apéndices análogos, algo más pequeños y rodeados también de manojos de pestañas rígidas desprovistas de todo movimiento.

El aparato rotatorio de los sistólidos está formado por lóbulos carnosos retráctiles y susceptibles de extenderse ó contraerse á voluntad del animal; su contorno está provisto de una serie regular de pestañas, cuyo movimiento produce la apariencia de una rueda de paletas girando sobre su eje.

Muchos sistólidos fijos, tales como los flosculáridos y los melicértidos, se albergan en una especie de tubo cilíndrico, membranoso ó terroso, en cuyo fondo se pueden retraer por completo.

La boca de estos animales está situada en el extremo anterior del cuerpo y da entrada á una faringe armada de un aparato mandibular. De esta faringe parte un tubo esofágico corto que conduce à la porción gástrica del intestino, que es ancha, ciliada y formada por grandes células. A la entrada de este estómago desembocan dos glándulas de considerable magnitud, divididas en acinos formados por una glándula unicelular y que por su función pudieran compararse á las glándulas salivales ó pancreáticas de otros animales. Al intestino quilífero sigue luego el intestino terminal, también bastante grande y ciliado, que desemboca en la cara dorsal poco antes de la inserción de la cola. En algunos sistólidos, como en los Ascomorpha, y Asplachia el intestino quilífero termina en una especie de ciego. En ninguna de las especies de estos animales puede percibirse aparato circulatorio; faltan por completo los vasos sanguíneos, pues la sangre incolora y transparente llena en general la cavidad del cuerpo Lo que Ehrenberg había descrito como vasos no son en realidad más que músculos estriados y las redes musculares subyacentes á los tegumentos de los sistólidos. El aparato respiratorio, como el sanguíneo, no está localizado tampoco, existe, pues la respiración se verifica por toda la superficie del animal; lo que Dujardín y Ehrenberg habían tomado como conductos respiratorios no son sino los orificios del aparato excretor. Son estos dos conductos longi. tudinales flexuosos, con paredes celulares que empiezan por ramas laterales ciliadas, de poca longitud, y desembocan en el intestino terminal, ya directa ya indirectamente, por medio de una vesícula contráctil que es lo que habían llamado vesícula respiratoria El sistema nervioso tiene bastante semejanza con el de los platelmintos; la parte central del mismo forma un ganglio cerebroide, sencillo ó bilobado, situado sobre el esófago, y del que parten diversos ramos nervio sos que luego se distribuyen por todo el cuerpo, dando ramificaciones sensitivas terminales que se distribuyen por la piel y los músculos. Con frecuencia existen en los sistólidos ojos situados

sobre el cerebro, y formados unas veces por cuerpos pigmentarios impares en figura de X, y otras por manchas pigmentarias pares provistas de una pequeña esferilla refringente á modo de cristalino. Los órganos sensitivos de la piel antes mencionados son elevaciones dotadas de sedas y pestañas no vibrátiles ó apéndices prolon gados en forma de tubos, como los que Ehrenberg creyó origen del aparato respiratorio, en los cuales los nervios forman una especie de abultamiento ganglionar en comunicación con la superficie del órgano por medio de delicadas terminaciones nerviosas que les hacen muy ap tos para recibir las sensaciones del tacto.

Los sexos de los sistólidos se presentan generalmente separados, y suele haber un dimorfismo bastante marcado entre los machos y las hembras. Los primeros son de ordinario mucho más diminutos, carecen de esófago y de tubo intestinal, cuyo sedimento queda reducido à un simple cordón macizo. Sus órganos sexuales están formados por una glándula testicular en forma de tubo, llena de espermatozoides, con un conducto excretor musculoso que generalmente desemboca en una prominencia papiliforme situada en el extremo posterior de la porción anterior del cuerpo. Los órganos sexuales de la hembra, cuyas dimensiones son mucho mayores que las del macho, constan de un ovario redondo, lleno de huevos cuando está maduro, y un oviducto corto que sólo contiene un único huevo, ó pocos más fecundados, y casi siempre desemboca juntamente con el intestino. Casi todos los sistólidos ponen huevos, y los ponen de dos clases: de invierno y de verano, con cáscara delgada y gruesa. Ambas clases de huevos los transportan consigo, y los de verano pueden recorrer en el oviducto todo el desarrollo embrionario. Los primeros se desarrollan, según Cohn, por partenogénesis, sin necesidad de fecundación, entre otra razón porque en esa estación no se ven machos vivos. Los segundos son fecundados.

En la formación del embrión sufren los huevos una segmentación irregular del vitelo: las células procedentes de las pequeñas esferas de segmentación se acumulan en un polo del huevo y acaban por rodear completamente á las células obscuras del vitelo, en términos que se forma desde luego un embrión didérmico. Las células de la capa exterior, mucho más pobres en gránulos que las del rudimento endodérmico central, forman la hoja germinal superior, que sufre una invaginación en la cara que más tarde será ventral, de cuyas paredes laterales proceden los dos lóbulos del órgano rotatorio, lo mismo que su cede con los lóbulos bucales de los embriones de los moluscos. La parte que queda detrás de la invaginación se convierte en parte posterior del cuerpo, y en la base se marca una depresión que es el rudimento del intestino posterior, al paso que en la parte anterior, en el fondo de la invaginación, se forman la boca y el intestino anterior. El ganglio tiene su origen en la hoja superior de la porción cefálica. No hay ol servaciones ciertas sobre la formación de la hoja mesodérmica. En los embriones de los individuos machos el desarrollo es algo distinto, pues el tubo intestinal apenas si llega á desarrollarse. El desarrollo libre sigue su curso sin metamorfosis ó con metamorfosis poco marcadas, pero a veces regresivas, como sucede en los flosculáridos, que siendo libres en sus primeros períodos viven luego fijos en el interior de un tubo en su edad adulta.

Viven los sistólidos preferentemente en el agua en compañía de los infusorios y en las mismas condiciones que éstos; sólo por excepción algunas especies del género Rotifer viven en los sitios húmedos, entre los musgos que cubren los techos de la tierra húmeda, etc., y las Albertia en la cavidad visceral de las lombrices de tierra y las limazas. Como los infusorios, es de advertir que muchas de sus especies son marinas. En las aguas estancadas ó poco agitadas que bañan las plantas acuáticas, en los mares ó en los ríos ó charcos, es donde se encuentran con mayor abundancia, y requieren generalmente aguas puras y bien aireadas, siendo por esta razón muy difíci les de conservar, aun cuando se tenga cuidado de poner en los vasos que los contengan plautas acuáticas que oxigenen el líquido. Generalmente las aguas que contienen lounas y confervas son las más pobladas por estos diminutos animales, que parecen buscar siempre determinadas plan tas, como por ejemplo los Melicerta, que sólo se suelen encontrar fijos sobre los Myriophylum.

En cuanto á los sistólidos que no viven en el agua, pero que exigen para su vida un cierto grado de humedad, se les encuentra ó en la tierra húmeda ó sobre los musgos del género Hypnum, y lavando con agua sus fragmentos se puede recoger un buen número de estos animales. Las vegetaciones de los Bryum, que crecen en los muros y los tejados expuestos á las continuas alternativas del sol y del rocío de la noche, parecen ser los sitios predilectos de los rotíferos y de los tardígrados. Spallanzani fué el primero que explicó cómo estos diminutos seres pueden resistir cambios tan bruscos y vivir en los frag. mentos más secos de los musgos, pues cuando el agua se evapora y nada resta de humedad el animal se contrae, se deseca su cuerpo por completo, y así puede resistir todos los cambios del medio que le rodea, privado de toda actividad vital. Este hecho extraordinario, proclamado por Spallanzani, fué luego puesto en duda por otros naturalistas, notablemente por Bory y Ehrenberg; pero Schulze y Dujardín volvieron á emprender las observaciones de Spallanzani y confirmaron en un todo las ideas que había expuesto. Se ha probado desde entonces millares de veces á desecar estos pequeñísimos animalitos; se les ha visto contraerse y quedar por completo desecados, y luego, al cabo de mucho tiempo, ha bastado humedecerlos para que pudiesen recobrar nueva vida.

En cuanto à la duración de ésta, Ehrenberg pudo reconocer que la Hydatina senta llega á vivir en otoño de dieciocho á veinte días.

La clase de los sistólidos no comprende más que un solo grupo, el de los rotíferos, que se divide en las siguientes familias: Flosculáridos, Filodinidos, Braquiónidos, Hidatínidos y Asplácnidos.

SISTOLOSOMA: f. Zool. Género de insectos del

orden de los coleópteros, familia de los carábidos, tribu de los pogoninos. Este género de insectos ofrece los caracteres siguientes: menton muy transversal, cuadrangularmente escotado, con un diente medio bífido; sus lóbulos laterales oblicuamente truncados; lengüeta saliente, muy ancha, escotada por delante, sin paraglosis distintos; palpos cortos y robustos; su último artejo subcilíndrico, más largo que el anterior; labro transversal entero; la cabeza corta, ancha y triangular por delante; antenas cortas, muy robustas, sus artejos moniliformes; el protórax apenas transversal, estrechado en su tercio posterior, rectangular en sus dos tercios anteriores, íntimamente aplicado contra los élitros en su base, que es bisinuada y como trilobada; élitros cortos, paralelos, redondeados en su extremidad; patas cortas muy delgadas; tarsos anteriores de los machos con su primer artejo triangular, muy largo y sensiblemente ensanchado, el segundo casi tan largo, pero poco ensanchado, y los dos siguientes cortos é iguales.

Los primeros estados de estos insectos han sido estudiados desde hace mucho tiempo. Las larvas de las Sistolosoma tienen la cabeza plana por encima y algo convexa por debajo. El epistoma avanza entre las mandíbulas y cierra la boca, cuya abertura es muy pequeña y está dispuesta de suerte que no puede admitir más que alimentos fluidos. Los ojos son en número de seis en cada lado, dispuestos en dos series, inmedia tamente debajo de la inserción de las antenas, de forma diferente, pues mientras unos son redondeados otros son elípticos.

El tipo del género es la Sistolosoma breve de Chile, de pequeño tamaño, color verde bronceado, muy punteado por encima, con los élitros estriados y con dos bandas transversales muy brillantes, que interrumpen las estrías.

SISTOTREMA: f. Bot. Género de plantas (Sistotrema) perteneciente al tipo de las talofitas, clase de los hongos, orden de los basidiomicetos, suborden de los himenomicetos, familia de los Hidnáceos, cuyas especies se caracterizan por tener los receptáculos fructíferos mayores en forma de sombrerillos, las excresencias foliáceas de la cara inferior denticuladas, plegadas ó rizadas, y el himenio provisto de dientes desiguales foliáceos que se confunden casi entre sí.

SISTOVO Ó SVICHTOV: Geog. C. cap. de distrito, principado de Bulgaria, sit. en la orilla dra. del Danubio, al S. E. de Nicópolis; 13000 habits. Viñedos. En ella se pactó el tratado de paz de 4 de agosto de 1791 entre Turquía y Aus

tria. Por sus inmediaciones pasaron los rusos el Danubio en 1877.

Instrumento músico de los antiguos, que consisSISTRO (del lat. sistrum; del gr σeloтpov): m. tía en un arco de metal atravesado de muchos

al impulso de la mano. hilos ó varillas, también de metal, y que sonaba

- SISTRO: Arqueol. Este instrumento es de origen egipcio; aparece representado en la escritura jeroglífica, y se conservan algunos ejemplares procedentes de las tumbas del Egipto. Los mangos de los sistros suelen estar decorados con la cabeza de la diosa Hator (V. HATOR), por lo común incrustada en oro ó plata y más o menos adornada.

Debió ser instrumento sagrado, pues se le ve en manos de los sacerdotes llamados Ahi-t. Por los textos egipcios sabemos que agitar el sistro era signo de alegría, y por esto sin duda los simulacros de sistro, de barro esmaltado con cabeza de Hator coronada por una naos, se rompían en se

Sistro

tórax muy convexo; escudo pequeño; abdomen muy delgado, cilíndrico, terminado en maza en los machos; pies posteriores alargados; alas insertas muy cerca del metatórax; célula discoidal entreabierta en su base; dos submarginales, tres superiores y ninguna anal. Este género es muy singular por la reunión de sus caracteres. La falta de los palpos y la conformación de los pies posteriores, que parece hayan sufrido una contorsión, son de todos los caracteres los más anómalos.

Este género no contiene más que una especie propia del Cabo de Buena Esperanza, que es el Systropus macilentus Wied., de longitud de 7 líneas. La cara parda casi siempre; la frente amarillenta; antenas negras; primer artejo pardo; borde de los ojos blanco; el tórax negro; sus lados algo rojizos y con un punto amarillo á cada lado del escudo, el abdomen pardo, con la base y la extremidad negras; los pies también son pardos; tibias posteriores amarillas ó leonadas; alas ahumadas

ñal de duelo cuando se depo- Rayputana, India, sit. al N. E. de Kotah; 5000 SISVALI: Geog. C. del principado de Kotah,

sitaban en las tumbas, y en esto debe estar la explicación de las siguientes palabras de Lucano. sistra juventia luctus. Piorret conjetura que el sistro sería usado en Egipto lo mismo en las ceremonias fúnebres que en las religio

sas.

Con el culto de Isis pasó á Roma el empleo del sistro, cuyo sonido se dejaba escuchar en los misterios de la

diosa por esta razón se han encontrado sistros de bronce en Italia, que son exactamente de la misma materia, forma y disposición que los egipcios, pero sin el adorno de la cabeza de Hator. Nuestro Museo Arqueológico Nacional posee dos de estos sistros procedentes de Herculano y que todavía conservan su sonalidad,

- SISTRO: Geog. Lugar de la parroquia de San Salvador de Coiro, ayunt. de Cangas, partido judicial y prov. de Pontevedra; 89 habits.

SISTROFA (del gr overpopn, contorneamiento): f. Zool. Género de insectos del orden himenópteros, familia podilégidos, tribu antoforinos. Sus caracteres principales son los siguientes: palpos labiales compuestos de artejos delgados; el segundo es el más largo, todos los artejos son semejantes á los de los palpos maxilares; las antenas de las hembras terminan en maza y son arqueadas en los machos, con los tres últi mos artejos replegados en triángulo; las alas con la radial de forma ordinaria; cuatro cubitales: la segunda recibe la primera nerviación recurrente, la tercera recibe la otra nerviación recurrente, y la cuarta apenas está comenzada. Los estemmas están dispuestas en línea recta.

Estos insectos construyen sus nidos en el suelo arenoso, y cuando las piedras de un muro han sido reunidas por una argamasa hecha de esta arena construyen sus tubos en los intervalos que dejan entre sí las piedras y que ocupa la citada argamasa A medida que el animal abre el tubo interior va sacando la tierra, que separa bajo la forma de un pequeño rodillo que sujeta por los extremos, y para hacer este rollo ha tenido que humedecer los granos de arena por medio de un líquido viscoso que oportunamente segrega Estos materiales le sirven en seguida para hacer los tabiques que han de separar las celdillas del nido.

habits.

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tas de plumas; las alas, en el reposo, llegan casi hasta la punta de la cola; primera remera muy corta; tercera y cuarta las más largas; cola truncada y corta; los dedos pulgares más largos que los medios é iguales á los tarsos.

Dos son las especies más principales de este género: la Sitta casia y la S. Syriaca.

La Sitta casia tiene el lomo de color gris plomo; el vientre rojo, sobre el ojo pasa una línea negra que desciende á los lados de la cabeza hasta el plumas de los costados y subcaudales de un pardo cuello, la barba y la garganta son blancas; las castaño; las remeras de un negro pardusco, con un filete claro y una mancha blanca en la base; las timoneras medias, de un ceniciento azulado,

presentan en las barbas externas, cerca de si extremidad, una mancha blanquizca; las barbas internas tienen una mancha grande cuadrangular; las otras timoneras son de un tinte negro El tipo de este género es una especie (Systro-obscuro, con las extremidades de un azul cenipha spiralis Latr.) que tiene la cabeza negra; las antenas negras; el primer artejo grueso y largo; abdomen encorvado velloso; y por encima sus pelos son rojos y por debajo lleva á cada lado, hacia el ano, dos espinas; las patas negras, vellosas, con los pelos grises; alas transparentes y nerviaciones negras. Es bastante común en Europa.

SISTROPO: m. Zool. Género de insectos del orden dípteros, familia tanistómidos, tribu bombilerinos. Este género de insectos se distingue por ofrecer los siguientes caracteres: cabeza de la anchura del tórax; trompa de la longitud de la mitad del cuerpo; sin palpos distintos; cara muy corta; antenas insertas hacia la mitad de la frente; primer artejo alargado y cilíndrico, segundo muy corto, y tercero lanceolado y deprimido;

ciento; el ojo es pardo, la mandíbula superior negra; la inferior gris de plomo y las patas amari. llentas; mide esta ave 17 centímetros de largo por 28 de punta á punta de ala; la cola 5 y el ala 9.

En las hembras la línea negra subocular es menos ancha; el vientre de color más claro, y todas sus dimensiones menores.

Esta ave vive en Europa, solitaria ó por parejas; algunas veces en familias reducidas ó en compañía de otras aves, pero nunca en bandadas grandes. Prefiere los bosques grandes de árboles altos, donde existen también breñas, á todas las demás localidades. No huye de la vecindad del hombre, pues se le encuentra á la puerta de las ciudades y en los árboles de los paseos públicos, así como en los bosques más desiertos. En verano vaga por un cantón poco extenso; si encuen

tra una encina permancce en ella varias horas. En el otoño experimenta la necesidad de viajar y ensancha un poco más el círculo de sus peregrinaciones. Siempre vive en los árboles, y sólo se aventura en los sitios descubiertos por una gran necesidad.

pa

á

Es muy a propósito para cautivar la atención de cualquiera: seduce por su actividad y ligereza, sin que permanezca un solo minuto quieta. «Treun árbol, dice Brehm, da vueltas alrededor, sube, baja, corre á lo largo de una rama, ó bien se suspende con el cuerpo hacia abajo; levanta un pedazo de corteza; golpea el tronco con su pico, operación que sólo interrumpe para dejar oir su voz. Se la ve acurrucada, encogido el cuello y las patas y erizadas las plumas, cuya posición le comunica cierto aspecto de pesadez y torpeza, pero nada más engañoso que semejante apariencia. Vuela con facilidad, ya que no con rapidez, con las remeras muy extendidas y agitan do con fuerza las alas. No suele franquear sino un corto espacio de una vez, mas no por debilidad, sino porque quiere pasar de un árbol á otro. Con frecuencia se la ve juguetear en los aires alrededor de la cima de un árbol, y otras veces, sin causa conocida, vuela de una montaña á otra, recorriendo distancias de un cuarto de legua ó más sin posarse. En otras ocasiones trepa dando vueltas alrededor de un árbol, evitando así las miradas; á veces, por el contrario, atiende á sus ocupaciones á la vista del hombre. Uno de los rasgos dominantes de su carácter es su amor á la sociedad, no de sus semejantes, sino de otras aves, paros y trepadores. Nunca he visto más de dos ó cuatro sitas reunidas, á no ser formando familia. Como les cuesta mucho trabajo adquirir su alimento viven diseminados, seguidos comúnmente por los paros y los pinzones, á los cuales se unen algunos paros carboneros, varios reyezuelos ó trepadores.

A veces se agrega un pico á esta sociedad y vive con ella más o menos tiempo. «Difícil sería, dice Naumann, reconocer cuál es el verdadero jefe de aquella reunión tan extraña: pero se observa que cada cual obedece à una señal dada por otro, hasta que al fin se disuelve aquella comunidad y se dispersan las aves para ocuparse de la reproducción»

Aliméntase de insectos, arañas, bayas y granos, tragando arena para facilitar la digestión. Coge los insectos en las ramas, los saca del musgo, de las grietas y de la corteza donde se refugian, ó bien salta rápidamente y los atrapa en el momento de emprender el vuelo. Su pico es demasiado endeble para taladrar la madera, pero bastante vigoroso para desprender trozos grandes de corteza. Estas aves llegan á menudo hasta cerca de las casas durante sus cacerías; trepan por los muros y penetran hasta en las habitaciones. Brehm dice que, tanto como los insectos, les gustan los granos de las hayas, de los tilos, de los arces, de los pinos y de los abetos, así como las bellotas, el centeno y la avena; mientras las piñas están cerradas las respetan porque no pueden abrirlas, pero en cuanto se secan y entre abren extraen los piñones y se los comen con mucho gusto. Antes de comerse los granos de centeno y avena les quitan diestramente la cubierta y despojan las bellotas de su corteza. Como coge siempre con el pico los frutos de que se alimenta, si quiere llevarse una avellana tiene que abrir desmesuradamente sus mandíbulas y esto le comunica un aspecto muy singular. Naumann dice que en invierno recoge los huesos de las cerezas que se han tirado y los parte para comerse la almendra. En los jardines se le ve en compañía de los paros buscando con afán los granos de girasol, de grama, y sobre todo los cañamones, á los que es muy aficionado.

Hayden ha observado que en invierno comen á menudo las larvas que viven en las agallas del haya; éstas son cónicas y se encuentran reunidas en gran número sobre la cara superior de las hojas de dicho árbol: comienzan á hacerse leñosas en otoño y caen del árbol. Entonces las buscan las sitas y los paros con avidez; practican en ellas un agujero, no lejos de la punta, y extraen la

larva.

Esta sita anida siempre en agujeros, por lo regular en los troncos y excepcionalmente en las grietas de las paredes. A menudo se apodera de los albergues tabicados del pico, pero no le gusta que su nido tenga abertura mayor que la que necesita para pasar, y por lo mismo obstruye en parte la entrada sin dejar más que el agujero

por donde penetra en el nido. Esta obra la hace con arcilla ó tierra, que humedece y aglutina con su saliva viscosa como la golondrina. Diríase que es un albañil en miniatura que traslada las piedras para trabarlas y darlas consistencia. La pared construída por el ave tiene 2 centímetros ó más de espesor, y cuando está seca puede resistir á la acción de los dedos y es preciso valerse de una tijera para quitarla. En el centro se halla la abertura, que es circular y tiene las dimensiones necesarias para que pueda pasar el ave. Una vez terminada la construcción se encuentra al abrigo de los ataques de todos los carniceros; únicamente los picos pueden perforar las paredes, y lo hacen cuando la sita se ha fijado en un nido del que le despojó. «En 1819, dice Brehm, había preparado una sita el nido de un pico negro para depositar sus huevos, pero aún no había terminado del todo su trabajo cuando llegaron los primeros poseedores; acercóse la hembra, quedóse un momento parada ante la pared arcillosa, y luego la destruyó á picotazos. Estas aves deben sostener además otras luchas antes de quedar completamente dueñas de su nido. Yo he visto una pareja de sitas que trabajaban con mucha actividad, mas antes de que pudiesen tapar la entrada llegó una pareja de estorninos y los ahuyentó de aquel sitio.» Pralle encontró cierto día un nido de sita, y queriendo asegurarse de si estaba ó no habitado golpeó el tronco del árbol que le ocupaba; el ave asomó la cabeza por la abertura, miró algún tiempo al naturalista y se retiró luego al fondo de su albergue, maniobra que se repitió varias veces con el mismo resultado. La hembra se decidió al fin á emprender su vuelo al observar que subían al árbol.

El nido de esta ave se compone siempre de substancias muy secas, de hojas de hays, de encina, y de pedacitos de la corteza del pino, amontonando todo de tal suerte que no se comprende cómo pueden sostenerse los huevos y tener el ave suficiente espacio para revolverse. A fines de abril ó principios de mayo acaba de poner la hembra; cada postura consta de seis à nueve huevos, de color blanco de leche, cubiertos de puntos más o menos marcados y finos, de color rojo, muy semejantes á los de los paros. La hembra cubre sola por espacio de trece ó catorce días, pero el macho la ayuda á criar los hijuelos, que se alimentan de insectos y principalmente de orugas. Los pequeños crecen rápidamente, pero no abandonan el nido hasta que pueden volar bien. Entonces permanecen algún tiempo con sus padres, que siguen guiándolos y les advierten los peligros, enseñándoles á vivir por sí solos. Después de la muda se dispersa la familia.

Esta ave se acostumbra pronto al cautiverio, y no es difícil alimentarla: le basta un poco de avena ó cañamones, pero si se quiere conservarla mucho tiempo es preciso variar su régimen. Vive en buena inteligencia con las otras aves, pero no traba amistad sino con aquellas cuya compañía busca cuando vive libre, mostrándose indiferente con las demás. Sólo tiene un defecto, y es que hace ruido continuamente, pues acostumbra á golpearlo todo con el pico, de modo que no se le puede dejar libre por una habitación sin temor de que cometa algunos desper

fectos.

La Sitta Syriaca tiene casi el mismo plumaje que la especie anterior el lomo es azul ceniciento, la cara inferior del cuerpo amarillenta en parte; el pecho y el centro del vientre blancos; las timoneras, excepto las medias, cuyo tinte es gris ceniciento, son de un gris ahumado con manchas pardoleonadas en las barbas inter

nas.

Esta especic fué descubierta por Ehrenberg en Siria; Michahelles la vió en las montañas altas entre Bosnia y Dalmacia; el conde von der Muhle, Lindermayer y Kruper, la observaron en Grecia muy a menudo.

El ornitologista que recorre los caminos de Grecia no ve un ave durante horas enteras, y cuando hace sus reflexiones sobre la pobreza de aquellos países le interrumpe de pronto una especie de carcajada ruidosa. Aquella carcajada parte de una pared pedregosa ó de alguna masa de rocas y se repite varias veces; el naturalista mira á su alrededor y reconoce la sita, aunque desde el momento la considera distinto de la especie

descrita anteriormente. A esta sita no se la encuentra sino en las rocas, y sobre todo en los muros de las fortalezas antiguas, donde se las

ve entrar y salir continuamente por las troneras. Es ágil, trepa con aplomo por una pared verti cal, subiendo y bajando como si la sostuviera un imán; cuando vuela hacia una roca se posa comúnmente con la cabeza hacia abajo, y en los muros y en las cornisas da saltitos hacia atrás. Rara vez trepa por los árboles, y jamás se la encuentra en los bosques grandes donde no hay rocas. Su grito consiste en una especie de carcajada penetrante, sonora y muy aguda.

Su régimen es idéntico al de la especie citada anteriormente; es igualmente vivaz, activa, y arrojada; queda presa en los lazos tan fácilmente como ella, y soporta la cautividad largo tiempo. Esta especie construye su nido en una pared de rocas escarpadas ó sobre la cornisa de un tejado. Según von der Muhle, elige siempre un paraje que esté situado al Mediodía ó al Este, nunca á Poniente. El nido, construído artísticamente con arcilla, está provisto de una galería de entrada de unos 30 centímetros de larga, que desemboca en un compartimiento redondeado cubierto de pelos de cabra, buey, perro y chacal; por fuera le tapizan alas córneas de ciertos coleópteros.

Por lo que dice Kruper, á esta sita le complace muchísimo construir; el citado naturalista encontró una cavidad natural de roca que el ave había dispuesto para que le sirviera de morada; la había tapado por delante, formando una ga. lería artificial de 7 centímetros de largo, compuesta de estiércol y alas de coleópteros. Kruper quitó aquella pared, y tres semanas después no se veía ya la cavidad, que había sido tapada completamente por el ave. Levantó de nuevo la cubierta de tierra y no encontró nada en el nido, de lo cual dedujo que el animal ejecutó aquel trabajo por puro pasatiempo. Entonces practicó un agujero grande en un nido y obstruyó la galería de entrada con hierba; á los pocos días estaba ya reparado el desperfecto.

La postura ocurre á fines de abril ó principios de mayo, y consta de ocho ó nueve huevos blancon manchas rojas. La hembra los cubre con tanto afán que se la podría coger con la mano sin que los abandonara.

COS

SITACES Ó SITACO: Geog. ant. C. de la Asiria, sit. á orillas del Tigris, al N. de Ctesifonte; dió nombre á una prov., la Sitacena. Hoy Harbé.

SITÁCIDOS (de psitaco): m. pl. Zool. Familia de aves del orden de las prehensoras, que se caracterizan por tener: pico mediano; las mejillas, y por lo común el espacio entre la base lateral del pico y el ojo, con plumas; cola no larga, truncada ó redondeada; las timoneras no escalonadas; extremidades abdominales largas, delgadas, pero que rara vez exceden en longitud á la cola.

Constituyen los sitácidos una familia bien determinada, cuyo carácter esencial consiste en la forma del pico, cuya forma particular no presenta ninguna otra ave. Sobre la mandíbula superior llevan una prominencia dorsal delgada, aunque bien definida, de la cual descienden las dos caras. laterales, que se arquean regularmente; por detrás terminan estas dos caras, de una manera insensible, en una membrana corta, cubierta de algunas plumas eréctiles, sobre todo debajo de las fosas nasales, y la cual se prolonga hacia el ángulo de la boca; las fosas nasales se hallan situadas en la parte superior de dicha membrana, llamada ara: son redondas y las circuye un ribete alto; los bordes de la mandíbula superior presentan de ordinario en su centro una protuberancia en forma de diente obtuso, sólido y más cortante hacia adelante que por detrás; el extremo de la mandíbula es largo, encórvase en forma de gancho y está surcado en su cara interna, que se arquea un poco; la mandíbula inferior es más corta, gruesa y en forma de canastillo; apenas es más baja, ó si se quiere tan alta como la superior; en su centro suele presentar una ligera costilla longitudinal que corresponde al ángulo de la mandíbula; á muy corta distancia de ésta se observan otras dos prominencias que se reunen hacia adelante limitando la parte terminal, ancha, alta y cortante, de la mandíbula superior; por delante de estas prominencias presenta el borde superior de aquélla una escotadura que corresponde con el diente de la otra mandíbula, y á partir de allí se ve ensanchando ésta por detrás; sus caras laterales son más o menos convexas; las patas son gruesas, fuertes y carnosas, aunque cortas; el tarso es más corto que el dedo

del centro y está cubierto de escamas pequeñas; los dedos, bastante largos, tienen la planta gruesa; el dorso y el tarso cubierto de varias escamas que van agrandándose hasta cerca de su extremo; en la última falange son cortas, pero revisten también toda la parte superior del dedo; las uñas no son largas ni vigorosas, aunque sí muy encorvadas y bastante agudas; los dedos interno y anterior suelen tener la uña más pequeña; después sigue el pulgar; en el externo y anterior es algo más larga que en el externo y posterior. La estructura del ala es igual en todos los sitácidos: los huesos son sólidos, pero de mediana extensión; las pennas son en número de 20 á 24, y aunque no largas están dispuestas de modo que parece el ala puntiaguda cuando el ave la extiende; las pennas caudales varían mucho en forma y longitud; el plumaje todo de los sitácidos tiene una resistencia notable; las plumas son poco numerosas, pero muy grandes, excepto tan sólo las de la boca; el ojo está rodeado generalmente de un círculo desnudo, que suele ser blanco; en la mayor parte de las especies están cubiertas de plumas las partes comprendidas entre el ojo y el pico; cerca de la mandíbula inferior abundan más y se dirigen hacia adelante.

Por mucha variación que ofrezca el color del plumaje, no por eso es menos característico; domina el verde, aunque también se encuentran sitácidos de color azul jacinto, púrpura, amarillo de oro y gris. Es muy particular la distribución de los colores en el plumaje de estas aves: es preciso notar, en lo que pudiera llamarse campo de coloración, la presencia de los tintes complementarios en las dos caras del cuerpo, y hasta en la misma pluma; la cara superior es azul violeta, azul obscuro ó claro y verde; la inferior de un amarillo claro, anaranjado, rojo y púrpura. No menos notable es lo que se observa en ciertas especies, en las que, por ejemplo, el color rojo ó amarillo vivo de la base de las plumas queda oculto completamente por el tinte blanco del resto del plumaje.

Los órganos internos de esta familia llaman desde luego la atención: lo más notable es la articulación que existe entre el frontal y la mandíbula superior, pues no se observa en ninguna otra ave. Lo mismo se puede decir de la articulación del maxilar inferior con el hueso timpánico: éste presenta un cóndilo muy prolongado que se articula en una depresión de la cara interna del maxilar; el borde de la órbita, completamente cerrado, es huesoso; los huesos palatinos son muy grandes, caracteres todos que no se ven en las demás aves; la horquilla es muy pequeña; se apoya libremente en la cresta esternal, y en ciertas especies falta; el esternón es bastante grande, redondeado en su extremo con la quilla poco saliente. Entre las partes blandas, el órgano más notable es la lengua, que se presenta gruesa, carnosa, cónica y obtusa: su borde está provisto algunas veces de dentelladuras ó de púas córneas; el esófago se encuentra en el buche; un conducto liso separa el ventrículo subcenturiado del estómago propiamente dicho ó molleja, cuyas paredes son delgadas y vellosas en su cara interna; no hay vesícula biliar ni ciego; el intestino suele ser una mitad más largo que el cuerpo; el páncreas es doble; el bazo pequeño, y el riñón está profundamente trilobado. Debe notarse además la presencia de dos arterias carótidas y la carencia de la glándula coxígea en ciertos casos; la laringe inferior está provista de tres pares de músculos.

Los sitácidos existen en todas las partes del mundo, excepto en Europa y Australia, y habitan sobre todo las zonas tropicales. Una especie americana llega al 42° lat. N., y otra se halla hasta en los desiertos de la Tierra del Fuego á los 53° de lat. S. En Asia y Africa se alejan menos del Ecuador; en China no se encuentran más allá del 27° de lat. N.; en las Indias llegan apenas al fin del Himalaya; en el Africa occidental no pasan casi del 16° de lat. N., y en el Africa oriental del 15; en el mar se alejan más del Ecuador.

Los sitácidos son monos alados, no sólo en opinión del vulgo, sino también para el naturalista. Jamás fué más exacta ninguna comparación entre animales pertenecientes á distintas clases, pero no por eso son estas aves las más superiores: su inteligencia es grande. No se reconoce al mono en el sitácido hasta después de haber apreciado el alcance de sus facultades intelectuales; tiene, con efecto, todas las del cua

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drumano, con sus pasiones, sus cualidades y de-
fectos; es, en suma, el ave más inteligente; es,
como él, caprichoso é inconstante; es en mo-
mentos dados el compañero más alegre y agra-
dable, y de pronto se convierte en el sér más
insufrible. El sitácido tiene memoria, prudencia,
astucia y discernimiento; se comprende á sí mis-
mo; es orgulloso; tiene valor, y experimenta
afectuoso cariño hacia las personas que le aman;
puede decirse que es fiel hasta la muerte y agra-
decido con conocimiento de causa Se le puede
enseñar y conseguir que obedezca como el mono,
pero también es iracundo, maligno, astuto y
falso, recuerda los malos tratamientos y hasta
se muestra despiadado con los seres más débiles.
Su carácter es una mezcla de las cualidades y
defectos más opuestos, pero semejante conjunto
indica por sí mismo un gran desarrollo de inte-
ligencia. Era de esperar que un animal tan bien
dotado sacase el mejor
partido de sus órganos.
Se ha querido antepo-
ner otras aves á los si-
tácidos porque no eran
tan rápidos, por ejen-
plo, en sus movimien-
tos cierto que no vue-
lan tan bien como el
halcón, ni trepan con
la agilidad del pico, ni
corren con la ligereza
de la gallina, y que no
nadan con el aplomo
del cisne; pero ¿no po-
dría decirse otro tanto del hombre? Los sitá-
cidos son muy ágiles; las especies grandes vue-
lan, al parecer, pesadamente, si bien con ra-
pidez; las pequeñas sobresalen en este ejercicio.
Tampoco nadan mejor que una gallina o un mir-
lo y no pueden sumergirse, pero en las demás
circunstancias saben utilizar sus miembros me-
jor que las demás aves. Las patas les sirven de
manos; su pico es más movible que el de cual-
quier otra especie; ninguna lo maneja tan bien,
siendo las únicas aves que se valen de él para
trepar.

Sitaco eritaco

Su voz es fuerte y chillona, aunque no del todo desagradable, distinguiéndose por su flexibilidad y expresion. Hay ciertas especies cuyo macho, al enamorar á su compañera, entona un canto tan agradadable que se le podría clasificar entre las aves cantoras; otras hay que aprenden á silbar ciertos aires mejor que pudiera hacerlo un canario. Todo el mundo sabe que los sitácidos llegan á imitar la voz y la palabra humanas; aventajan por ello á todos los demás animales, y hacen en este concepto cosas increibles; no charlan, sino que hablan, y hasta puede decirse que saben lo que las palabras significan.

Por lo regular se desliza la existencia de los
sitácidos en los bosques, si bien algunas especies
viven en las llanuras desprovistas de árboles y
en las estepas; otras se elevan en los Andes más
allá del límite de los árboles, á 3 600 metros so-
bre el nivel del mar. En el Nordeste de Africa

no se ven sino donde hay monos; de modo que
casi se podría considerar á estos animales como
inseparables. Cuanto mayores son los bosques y
más rica la vegetación más abundan los sitáci-
dos.

Fuera del período del celo viven en socieda-
des ó bandadas muy numerosas; eligen su resi-
dencia en un sitio del bosque, y de allí parten

gusta el calor, mas no temen al frío ni menos á la lluvia. En medio de las tempestades terribles de los trópicos se ve á los sitácidos inmóviles posados en las ramas más altas y dejando oir su alegre cacareo, mientras que el agua chorrea de sus alas. Podrían encontrar cerca un abrigo en el espeso follaje, pero parecen complacerse en recibir la lluvia de la tempestad; cuando ésta cesa se apresuran, no obstante, á secar sus plu

mas.

En esta familia se incluyen los siguientes géneros: Dasyptilus Wagl., de Nueva Guinea; Eclectus Wagl., de Filipinas y Nueva Guinea; Loriculus Blyth., de Java; Psittacus L., del Oeste de Africa; Pionus Wagl., del Brasil; Chrysotris Sirs., del Brasil; y Psittacula Cuv., del Brasil.

SITACOCHA: Geog Dist. de la prov de Cajabamba, dep. Cajamarca, Perú; 2640 habits. El pueblo cap. del dist. tiene 225.

SITALAPA: Geog. Río de Nicaragua; vierte sus aguas en el Pacífico, entre los ríos San Rafael y San Diego.

SITAMAO: Geog. C. cap. de principado. Malva, India, sit. al N N. E. de Ratlam, á unos 12 kms. de la orilla izq. del Chambal; 6 000 habitantes. Está construída en una eminencia y rodeada de muro. El principado de Sitamao, limitado al E. por el Chambal y al O por el ferrocarril Jandua-Aymir, tiene una sup. de 907 kms.2 y 32000 habits.

SITAMARI: Geog. C. del dist. de Muzaffarpur, prov. de Patna, Behar, India, sit. á orillas del Lajandi; 6 500 habits. Comercio de arroz, de simientes oleaginosas y de pieles.

SITANA: f. Zool. Género de reptiles del orden saurios, familia agámidos, que se caracterizan por tener la cabeza con escudos numerosos y pequeños; lengua gruesa, corta, adherente en casi toda su longitud, poco escotada; dientes acodontos; caninos salientes generalmente y molares comprimidos, sin dientes palatinos; dos párpa dos; tímpano visible; una prolongación grande en la garganta, en forma de abanico cerrado en el macho; escamas regulares, con quilla; extremidades largas; las abdominales con cuatro dedos; sin poros femorales.

La especie tipo de este género es la Sitana pondiceriana Cuv., que habita en la India.

- SITANA: Geog. ant. C. de España en los tiempos primitivos, mencionada por Rufo Festo Avieno. Estaba sit. en la costa del Mediterráneo. La mayor parte de los escritores rectifican su escritura, diciendo ser Sicana (véase). Algunos, sin embargo, sostienen que dichos nombres corresponden á distintas c. y reducen á Sitana á Saetabis, hoy Játiva; pero el hecho de no ser esta población marítima, aparte de otras muchas razones, obliga á rechazar tal afirmación.

SITANIO: m. Bot. Género de plantas (Sitanion) perteneciente á la familia de las Gramíneas, tribu de las hordeáceas, cuyas especies hareal, y son plantas herbáceas, pequeñas, con las bitan en los países templados del hemisferio bohojas estrechas, planas, enteras y rectinervias, y las espigas sencillas ó rara vez ramificadas; espiguillas bi ó multifloras, con las flores alternas, las superiores estériles; dos glumas inequiláteras, desiguales, mochas ó con el ápice prolongado en una arista; dos glumillas, la inferior cóncava, mocha ó aristada, y la superior con dos quillas; dos glomélulas enteras ó desigualmente bilobuladas, enteras, pestañosas ó pelosas en el ápice, rara vez lampiñas; tres estambres; ovario pedicelado, peloso en el ápice, con dos estigmas casi terminales plumosos; cariópside pelosa en

todos los días al emprender sus excursiones. Los
individuos de una misma bandada permanecen
fielmente unidos entre sí y comparten su buena
ó mala suerte. Todos abandonan juntos por la
mañana el sitio donde han pasado la noche; se
posan sobre un árbol ó en un campo á fin de co-
mer los frutos; colocan centinelas para que vigi-el ápice y adherida á las glumillas.
len por la seguridad de todos y están atentos á
sus advertencias. En caso de peligro emprenden
la fuga, sosteniéndose mutuamente, y vuelven
juntos al sitio acostumbrado. A los primeros al
bores de la aurora se ponen en movimiento, secan
sus alas humedecidas por el rocío, se ejercitan
retozando, se llaman con gritos sonoros, hacen
mil habilidades en los árboles y emprenden des-
pués un vuelo rápido para buscar la comida. Por
la tarde vuelven todos puntualmente al lugar
que les sirve de abrigo.

Las cimas de los árboles espesos son indispen-
sables para estas aves, como lugar de reposo se-
guro, y más bien buscan un buen escondite que
un abrigo para preservarse de la intemperie; les

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SITAPUR: Geog. Prov. del N.O. del Aud, Provincia del Noroeste, India, limitada al N. por el Nepal, al E. por el dist. de Bahraich del Aud, al S. por la prov. de Lakno del mismo, y al 0. por las provs. de Agra y Rohilkand; 19566 kilómetros cuadrados y 2800 000 habits. En casi to da la frontera N corre el río Mohan, tributario del Kurnali; al E. el Kurnali, que toma luego el nombre del Saryu; al S.O. el Ganges, y al O. el Ramganga y el Saketa. Divídese esta prov. en tres dist. Jeri, Sitapur y Hardui. C. cap. de dist. y prov., Aud, Prov. del Noroeste, India, sit. al N. N.O. de Lakno, á orillas del Sarayan, en el f. c. Lakno-Sitapur-Siramao; 7000 habitantes, y unos 20000 con los arrabales y acanto.

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