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cuprosa; separado por filtración el nuevo precipitado se añade exceso de agua de barita, se vuelve a filtrar y se hace atravesar por el líquido corriente de anhidrido carbónico: separados de este modo los sulfatos de hierro y de cobre, así como el hidrato bárico sobrante, se evapora en baño de María la disolución, que al concentrarse abandona una masa cristalina, delicuescente, compuesta de carbonato de sincalina, del cual se aisla el alcaloide transformándole en clorhidrato, descomponiendo éste por el hidrato argéntico, separando por filtración el cloruro de plata precipitado y evaporando finalmente la disolución en baño de María, ó mejor en el vacío.

Así obtenida la sincalina, se presenta en masas cristalinas incoloras ó ligeramente parduscas, solubles en agua, delicuescentes, y que absorben el anhidrido carbónico del aire para combinarse con él: este alcaloide no es volátil, y sometido á la destilación seca se descompone des. prendiendo vapores inflamables dotados del olor propio de la metilamina; sus propiedades básicas son tan enérgicas que produce reacciones análogas á las que origina la potasa cáustica, y como este álcali desaloja de sus combinaciones salinas á la mayor parte de los óxidos metálicos insolubles, sin exceptuar los de calcio, bario y mercurio, y de igual manera que dicha potasa disuelve la alumina y el óxido de cromo, formando líquidos que, en el caso del último metal, vuelven a precipitar el óxido á consecuencia de una ebullición prolongada. Disuelve el azufre formando sulfuro é hiposulfito, y se une á los ácidos minerales para dar lugar á sales cristalizables, pero muy delicnescentes; con el cloruro platínico forma un cloruro doble cristalizado en magníficos prismas de color anaranjado, y con el de oro da un cloroaurato que se presenta en polvo amarillo y cristalino y es poco soluble en agna.

El análisis centesimal de la sincalina conduce á representarla por la fórmula empírica

CH1NO,

las encuentra siempre en los mismos lugares que

los insectos.

El tipo de este género es la Syncalypta setigera Illig., pequeño insecto de forma hemisférica, pubescente y cubierto de pelos; sus élitros están completamente punteados en estrías. Se le encuentra debajo de las piedras ó en la arena, y ordinariamente también cerca de las aguas. Esta especie es originaria de Europa.

SINCARFA (del gr. oúv, con, y κáppos, pajita): f. Bot. Género de plantas (Syncarpha) perteneciente á la familia de las Compuestas, subfamilia de las tubulifloras, tribu de las senecionídeas, cuyas especies habitan en el Cabo de Buena Esperanza, y son plantas herbáceas ó fruticosas, con los tallos delgados y blanquecinos; las hojas lineales, numerosas, y las cabezuelas pequeñas, con las bracteas blancas ó amarillas, persistentes y muy brillantes; cabezuelas multifloras, discoi deas, homógamas, con las flores todas hermafroditas, ó rara vez, por aborto de las centrales, heterógamas; involucro aovado, con las escamas empizarradas, prolongadas por el ápice en una ligula membranacea triangular y revuelta; receptáculo desnudo, plano, alveolado, con los alvéolos casi tan profundos como la longitud de los ovarios y cuyos bordes se sueldan con éstos por medio de fibrillas coriáceas; corolas tubulosas con limbo quinquedentado; anteras provistas de dos cerditas en su base y de un apéndice barbado; estigmas salientes, obtusos, largos y arqueados; aquenios sentados, sin pico, con aréola terminal y papilosos; vilanos formados por una sola serie de cerditas plumosas, libres ó ligeramente soldadas en su base.

SINCARPIA (del gr. ov, con, y Kaprós, fruto): f. Bot. Género de plantas (Syncarpia) pertene. ciente á la familia de las Mirtáceas, cuyas espe arbóreas, con las hojas opuestas ó verticiladas, cies habitan en Nueva Holanda, y son plantas sin estípulas; las flores acabezueladas, soldadas entre sí, blancas, con las cabezuelas pedunculadas, axilares ó terminales; cáliz con el tubo y acerca de su constitución química no están de apeonzado, soldado con el ovario, y el limbo acuerdo los autores; pues mientras Claus y Kee-partido en cuatro lacinias erguidas y persisten sé la identifican con la neurina, teniendo en cuenta las analogías que presentan sus cloroplatinatos y cloroauratos, otros, por el contrario, creen se confunde con la colina de los ácidos biliares, en cuyo caso la fórmula de estructura debe ser (CH3)2N CH.OH

он.

SINCALIPTA (del gr. σúv, con, y каλÚTTш, yo cubro): f. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los bírridos, tribu de los birrinos. Sus caracteres más importantes son los siguientes: partes de la boca y ojos casi completamente ocultas; lengüeta ancha, redondeada y apenas escotada en su mitad por delante; el último artejo de los palpos más largo que los anteriores; el de los labiales ovalado y el de los maxilares acuminado; las mandibulas, agudas y pluridentadas en su extremidad, provistas de un diente en su base interna; labro corto; antenas muy cortas, su primero y segundo artejos muy gruesos, los que siguen pequeños y casi iguales y los últimos forman bruscamente una maza ovalada y comprimida; patas cortas: todas ellas se alojan en unas excavaciones que existen a propósito; tibias anchas, las posteriores angulosas cerca de la base; los tarsos contráctiles, delgados, ciliados por debajo; las larvas de estos insectos son largas, casi cilíndricas, un poco deprimidas y compuestas de 13 segmentos, incluyendo la cabeza, que es córnea y vertical; la boca está situada en su parte inferior y se compone de un pequeño menton carnoso, sin señal de lengueta y con dos palpos de dos artejos; las mandíbulas robustas, muy arqueadas, y un pequeño labro transver-al; á cada lado de la cabeza existen dos estemmas redondeados, muy gruesos, situados contra la base de las mandíbulas; las antenas están insertas en unas fosetas, son muy cortas y están compuestas de dos artejos; el segmento protorácico es más grande que los siguientes, cuadrado y enteramente córneo por encima; los demás son carnosos y presentan simplemente sobre su cara superior unas bandas transversales de consistencia apergaminada; los estigmas existen en número de nueve pares, ocho colocados lateralmente sobre los ocho primeros segmentos abdominales, y el noveno está debajo, entre el protórax y el mesotórax; estas larvas se

a

tes; corola de cuatro pétalos insertos en la garganta del cáliz, alternos con las lacinias del mismo y casi patentes; estambres numerosos insertos con los pétalos, poco más largos que éstos, con los filamentos filiformes, libres, y las anteras biloculares, incumbentes y logitudinalmente dehiscentes; ovario ínfero, con tres ó cuatro celobtuso; el fruto es una cápsula coronada por el das multiovuladas; estilo filiforme y estigma limbo calicinal, con tres ó cuatro celdas y que se abre de arriba á bajo con dehiscencia loculicida en otras tantas valvas; semillas numerosas, mazudas.

SINCAS 6 XINCAS: m. pl. Etnog. Indios de la América central, en la región S. E. de la República de Guatemala, frontera del Salvador. Se les llamó también esclavos. Su lengua, al parecer, sin relación alguna con la de los pueblos vecinos, se habla todavía en algunos cantones.

SINCE: Geog. Dist. de la prov. de las Sabanas, dep. de Bolívar, Colombia; 6200 habitantes. Fue fundado por la reunión que hizo de otros dists. en el año de 1776 el gobernador español D. Francisco Díaz Pimienta, y antes había sido encomienda de D. Diego de Mesa. Sus habitantes se dedican á la agricultura y á la cría de ganado.

SINCEFALANTA (del gr. oúv, con, repɑ\ý, cabeza, y aveos, flor): f. Bot. Género de plantas (Syncephalantha) perteneciente a la familia de las Calicéreas, cuyas especies habitan en el Brasil, y son plantas fruticosas muy ramificadas, tendidas, con las hojas alternas, enterísimas, canescentes por el envés, fasciculadas, lampiñas, y las cabezuelas axilares y terminales, con escamas sentadas, obtusitas, enerves, todas semejantes entre sí y con las pajas del receptáculo; cabezuelas multifloras discoideas, homogamas, con el involucro apeonzado, empizarrado, escarioso, y el receptáculo provisto de pajitas libres, numerosas y caedizas; corolas tubulosas, infor mes, lampiñas, con el limbo revuelto; las anteras salientes, provistas en su base de dos cerditas, y los estigmas filiformes, agudos y erizados; aquenios sin pico, tetragonales, comprimidos, con estrías largas; vilano formado por una sola serie de pelos sencillos.

SINCEFALO (del gr. ouv, con, у kepaλń, cаbeza): m. Bot. Genero de plantas (Syncephalum) perteneciente á la familia de las Compuestas, subfamilia de las tubulifloras, tribu de las senecionideas, cuyas especies habitan en la isla de Madagascar, y son plantas sufruticosas, pequeñas, con las ramas cilíndricas, casi tricótomas, las hojas aproximadas, alternas, ovales, sentadas, apenas festoneadas, coriáceas, erguidas, casi patentes, y las ramas floríferas formando un corimbo compuesto y apretado; cabezuelas nacien. do en las axilas de las hojas de la parte superior y sentadas en los ápices de los tallos y ramas, con las flores amarillas; cabezuelas trifloras, homógamas, con todas las flores tubulosas; involucros oblongos, con siete ú ocho escamas ovales, acuminadas, escariosas y casi diáfanas; receptáculo muy estrecho y desnudo; corolas tu bulosas con el limbo quinquedentado, y los lóbulos glandulosos en sus ápices por la parte exterior; anteras apendiculadas; estilo delgado, incluído, con las ramas cortas, aproximadas, y los aquenios oblongos, apiramidados, sin pico y lampiños; vilano nulo.

SINCELEJO: Geog. Dist. de la prov. de las Sabanas, dep. de Bolívar, Colombia; 11 800 ha. bitantes. En su origen fué pueblo de indios formó parte de la encomienda de Alonso de Padi lla hasta el año de 1640, en que terminó el privilegio. Sit. en una sabana, al S. de Corozal y

entre los 9°-10° lat. N. Sus naturales se dedican especialmente al cultivo de la caña, siendo el azúcar que produce de los mejores de la Rep.

SINCERADOR, RA: adj. Que sincera. U. t. c. s. SINCERAMENTE: adv. m. Sencillamente, con sinceridad.

Antes de su muerte abjuró la herejía, y confesó SINCERAMENTE la fe católica. RIVADENEIRA.

Yo he visto á muchas gentes SINCERAMENTE persuadidas de este absurdo, etc.

JOVELLANOS.

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Haz lo que te digo, ó creeré que no me has hablado con SINCERIDAD.

BRETÓN DE LOS HERREROS. SINCERO, RA (del lat. sincerus): adj. Puro, veraz, sencillo y sin doblez.

...por que más enteramente conozcáis el SIN CERO afecto que tenemos los dichos frailes. FR. HERNANDO DEL CASTILLO.

No es incentivo más noble
De amor que el amor SINCERO,
Ni aun de lo frágil del gusto
Tema los desabrimientos.

JOSÉ PÉREZ DE MONTORO.

- SINCERO: ant. Puro, sin mezcla de materia extraña.

- SINCERO: m. Zool. Género de mamíferos del orden de los artidactilos, familia de los bovidos, tribu de los bovinos, que se caracteriza por tener cuernos deprimidos ó subtrígonos en la base, inclinados hacia arriba y atrás, cónicos, encorvados hacia arriba en la punta, y en un plano

un poco por delante de la elevación occipital; frente transversal, convexa é inclinada por delante y detrás; mamas en una serie transversal, las unas algo por delante de las otras.

Este género habita en los desiertos del Sur de Africa y Cabo de Buena Esperanza.

SINCICAP: Geog. Dist. de la prov. de Otusco, dep. Libertad, Perú; 3200 habits. El pueblo cap. del dist. tiene 1250 habits.

SINCIGANTERA (del gr. our, con, yow, yo uno, y antera): f. Bot. Género de plantas (Synziganthera) perteneciente a la familia de las Cistemáceas, cuyas especies habitan en el Perú, y son plantas fruticosas, con las hojas alternas y oblongo-acuminadas; flores en amentos, polígamomonoicas por aborto, acampanadas, de cuatro bracteitas, verticiladas en la base de cada flor y naciendo una sola en cada axila de otras brac

teas más grandes; cáliz cuadripartido; disco hipogino y nulo; un solo estambre situado en la parte anterior, con el filamento provisto de dos ramificaciones y llevando una antera en el extremo de cada una de éstas; ovario trilocular, libre, sentado, con uno ó tres óvulos colgantes, anátropos, y tres estigmas aleznados. El fruto es una cápsula bacciforme, con el pericarpio algo carnoso, trilocular, y con una ó tres semillas; éstas tienen la testa crustácea, el ombligo basi lar y el arilo carnoso.

SINCLAIRIA (de Sinclair, n. pr.). f. Bot. Género de plantas perteneciente á la familia de las Compuestas, subfamilia de las tubulifloras, tribu de las vernoniáceas, cuyas especies habitan en Méjico, y son plantas fruticosas, lampiñas, con las ramas leñosas casi hasta el ápice, las hojas opuestas, largamente pecioladas, enterísimas y romboideas, cortas, acuminadas, trinerviadas, verdes por el haz y blanquísimas por el envés, con los nervios pardonegruzcos; pecíolos delgados, ensanchados en la base y abrazadores; panoja terminal, tirsoidea, ornamental y con flores amarillas; cabezuelas multifloras, radiadas, con las flores del radio liguladas y femeninas y las del disco tubulosas y hermafroditas; involucro acampanado, con las escamas empizarradas, aplicadas, y las interiores cortas y aovadas; receptáculo desnudo; corolas del radio semiflosculosas, planas, y las del disco flosculosas, quinquéfidas, con los lóbulos lineales, planos, iguales, algo revueltos y erizados en el apice; filamentos lisos y anteras sin apéndices; aquenios cortos, angulosos y lampiños; vilano leonado, biserial, con la serie exterior formada por pajitas cortas y la interior por cerditas más largas, ásperas, rígidas y frágiles.

SINCLASA (del gr. oúv, con, y kλáw, yo rompo): f. Geol. Llámase así á las fracturas de la corteza terrestre producidas por fenómenos de retracción. Fué creado este nombre por Dau bre en su clásico estudio acerca de las disloca

ciones terrestres publicado en el Boletín de la Sociedad Geológica de Francia, serie 3.", t. X, y cuyos estudios han sido completados poste riormente por el geólogo Lory, que los ha publicado en el Boletin de Ciencias Naturales del Isere. Llámanse genéricamente litoclasas todas las dislocaciones y fracturas que han sufrido los estratos de la corteza terrestre, dividiéndose en dos grandes grupos, según el primero de los autores anteriormente citados; unas llamadas diaclasas, que son las fracturas ó dislocaciones cuyas dos partes no han sufrido separación alguna; y otras denominadas paraclasas, que son aqueIlas en que la fractura ó dislocación ha sido seguida de separación y desnivel de sus paredes. Con el nonibre de leptoclasas se conocen las fracturas de débil amplitud, que según las causas que las han producido se dividen en dos grupos: el de las que nosotros describimos ahora, que son las sinclasas, que son debidas á fenómenos de retracción y de disminución de vo lumen y las piesoclasas, originadas por la com presión y doblamiento de los materiales. Todos los accidentes del relieve terrestre que se presentan con gran riqueza en variedades y en número en las regiones montañosas se han agrupado en dos grandes categorías: una de los accidentes longitudinales, y otra de las cortaduras transversales; son debidos los primeros á masas minerales que en sus dislocaciones, cualquiera que sea su naturaleza, han obedecido á la ley general de la dirección, constituyendo las cadenas de montañas cuyo tipo más general es el de una

gran anticlinal que, ya se presenta entera, ó ya rota en su eje de curvatura; las cortaduras transversales son generalmente estrechas y profundas roturas que constituyen las gargantas, cañones y desfiladeros, tan comunes en los sistemas de

montañas.

Las especies de este género son propias de las regiones elevadas de Méjico. El tipo del género es la Synchloe Saundersii Doubl., de Venezuela.

dondeado; borde externo algunas veces ligeramente escotado en su parte media; borde interno recto, igualando en anchura al borde externo; alas posteriores con sus bordes casi iguales; patas del primer par en el macho escamosas, con los fémures y las tibias lisos y de casi la misma SINCLENA (del gr. σúv, con, y xλón, hierba): longitud; tarsos con un artejo, fusiformes, de f. Bot. Género de plantas (Synchlana) pertene- igual longitud que las tibias; los tarsos de las ciente á la familia de las Campanuláceas, cuyas hembras de cinco artejos y más cortos que las especies habitan en la isla de Java y en la India, tibias; patas del segundo y tercer pares con los y son plantas herbáceas, muy lampiñas, con ju fémures, las tibias y los tarsos de la misma longos lechosos, raíces tuberosas, tallos y ramas ci-gitud; el abdomen medianamente alargado. Las líndricas, hojas opuestas, pecioladas, aovadoorugas y crisálidas son desconocidas. acorazonadas ú oblongolineales, enteras ó aserraditas, glaucescentes por el envés, y con las flores solitarias, esparcidas ó corimbosas; involulucro quinquepartido, libre ó soldado con la base del cáliz; éste con el tubo hemisférico soldado con el ovario y el limbo truncado; corola inserta en la parte superior del tubo calicinal, quinquepartida ó quinquéfida; cinco estambres insertos con la corola y opuestos á los lóbulos del involucro, con los filamentos algo ensanchados en la base y las antenas libres; ovario infero, trilocular, con óvulos numerosos insertos en los ángulos centrales de las celdas; estilo incluído, con tres estigmas aovados y carnosos. El fruto es una cápsula globosa, trilocular, con ombligo ancho y plano, pentagonal y multivalvada; semillas numerosas, ovoideocilíndricas y ligera mente dentadas.

SINCLINAL: adj. Geol. Dícese de la línea ó pliegue que pasa por el vértice del ángulo entrante formado por una ó varias capas ó estratos terrestres que se encuentran inclinados entre sí en dos sentidos opuestos, á la manera de las bandas forman la quilla de un buque ó la arista que de un tejado invertido. Las sinclinales son uno de los elementos más importantes en el análisis y estudio de las dislocaciones terrestres, cuyos dos principales elementos son los pliegues y las fracturas entre cuyas dos categorías se establecen uniones y tránsitos muy seriales, hasta el punto de que un pliegue brusco y muy intenso se convierte en una fractura si los estratos plegados no han podido resistir la flexión. Los pliegues más simples son los anticlinales, formados por estra tos que constituyen una verdadera bóveda á los lados de la cual se dirigen los estratos en una dirección divergente á partir del eje de la bóveda; dichas bóvedas pueden ser enteras, pero otras veces falta toda la parte correspondiente á la clave, quedando tan sólo los lados ó estribos apoyados lateralmente bajo restos de otras más exteriores. En oposición á la forma de pliegue descrita está la de los sinclinales, constituídos, como se ha dicho, cuando los estratos convergen hacia el eje ó arista del pliegue ó de la bóveda invertida formando lo que los alemanes llaman un thalweg ó camino del valle. Hay una tercera categoría de pliegues que recibe también el nombre de invertidos, inclinados ó isoclinales, á causa de una acción lateral que ha modificado su primera igual á las dos partes del estrato. Un valle, que colocación dando una dirección concordante ó es en general una depresión formada entre dos vertientes ó dos escarpes, puede estar constituído según los casos por una sinclinal, por una anticlinal ó por estratos isoclinales, aunque los más generales de todos son los inclinales; y entre los muchos ejemplos que pudieran citarse bastará recordar el formado por los estratos jurásicos en el sitio llamado viaducto de Celada, entre las estaciones de Pozazal y Reinosa, en la línea férrea de Santander. Cuando un pliegue es muy brusco y se verifica una inflexión en sentido contrario

la rama intermedia entre las dos partes del pliegue sufre una especie de estiramiento, y otras veces, cuando la tracción es demasiado grande, se origina la falla, salto ó rotura.

SINCLOA (del gr. oúv, con, y xxón, hierba): f. Zool. Género de insectos del orden de los lepidópteros, familia de los ninfálidos, tribu de los niufalinos. Los caracteres más importantes que distinguen este género son los siguientes: cabeza pelosa, medianamente ancha ojos redondos, poco salientes; maxilas delgadas y próximamente de los dos tercios de la longitud del cuerpo; palpos labiales escamosos, muy largos, ligeramente divergentes; antenas largas, termi nadas bruscamente por una maza larga y ovalada; tórax medianamente alargado, peloso y con escamas; alas superiores triangulares, con el vértice truncado y el borde anterior ligeramente re

SINCLONEMA: f. Paleont. Género de la familia de los pectínidos, suborden de los pectináceos, orden de los tetrabranquiales, clase de los lamelibranquios y tipo de los moluscos. La concha casi equivalva, libre ó adherente por un biso de forma suborbicular ó trígona, si bien lo más general es que sea circular, más alta que ancha, auriculada y cerrada; la superficie se presenta lisa ó adornada sencillamente de estrías concén tricas; las aurículas son desiguales de tamaño: la anterior es más ancha y está provista en la valva derecha de un seno ó escotadura más ó menos profundo, destinada á dar salida al biso; el borde anterior de la valva derecha, en la parte inferior del seno, lleva una serie de dientes de muy pequeño tamaño, que siguen á los del surco que limita la aurícula en la cara externa de la valva; el borde cardinal se desarrolla rectilíneo y horizontal; el ligamento elástico tenía para colocarse una foseta central de forma triangular; la charnela es simétrica y está formada por una ó tres láminas divergentes por cada lado y que han sido asimiladas á los dientes cardinales y laterales; la impresión del músculo adductor de las valvas es un poco excéntrica y posterior, de forma redondeada, y se halla dividida en dos partes en la valva izquierda, donde además aparece coronada por la cicatriz del músculo retrac tor del biso; en la valva derecha existe una im

presión bastante ancha, debida á un músculo elevador indirecto de la masa abdominal, que presenta una forma cruzada; la línea paleal es simple. El género Synclonema fué creado por Meek en 1864, considerándole como una sección del importante género Chlamys y muy afín á las formas conocidas con el nombre de Pseudamus

sium; la más importante de sus especies es la rigida, que pertenece a las formaciones del terreno cretáceo.

SINCOC: Geog. Cerro situado á 5 kms. al N.O. de Huehuetoca, dist. de Cuantitlán, est. de Méjico. Es el principio de una serie de cerros que se dirigen de S. E. á N.O. paralelamente à una pequeña cadena al E. y que comienza en el elevado cerro de Jalpán. Entre estas dos cadenas de cerros se halla practicado el Canal de Nochistongo, que desviando la corriente del río de Cuantitlán arroja al río de Tula una gran parte de las aguas del valle de Méjico, libertando á la capital de las fuertes inundaciones á que se halló sujeta en ép cas anteriores á la apertura del tajo (García Cubas).

SINCODENDRO (del gr. oúv, con, y dévopov, dron) perteneciente á la familia de las Compues árbol): m. Bot. Género de plantas (Synchodentas, subfamilia de las tubulifloras, tribu de las vernoniáceas, cuyas especies habitan en Madagascar, y son plantas arbóreas de bastante talla, las mayores dentro de la familia, con las ramas jóvenes y los pecíolos cubiertos de tomento corto y aterciopelado; hojas alternas, pecioladas, enterísimas, orbiculares ó aovadas, lampiñas ó casi lampiñas por el haz y tomentosas por el envés; cabezuelas que aparecen antes que las hojas, y son pequeñas, fasciculadas y sentadas sobre ramas jóvenes algo crasas; cabezuelas multifloras, homogamas, con los involucros de forma cónica invertida, formados por muchas series de escamas empizarradas, coriáceas, secas y lampiñas, las exteriores muy cortas y las interiores largas y lineales; receptáculo estrecho y desnu. do; corolas tubulosas, desiguales y quinquefidas; anteras salientes y provistas en su base de un apéndice caudal largo; estigmas cortos, lampiños ó apenas pubescentes; aquenios cilíndricos, con la superficie ligeramente vellosa; vilano formado por una sola serie de cerditas rígidas, enteras, casi laminadas y tan largas como las corolas.

SINCOLESIA: f. Bot. Género de plantas (Syncollesia) perteneciente al tipo de las talofitas, clase de los hongos, orden de los oomicetos, familia de las Mucoráceas, cuyas especies se caracterizan por tener los perilíolos membranaccos sentados y que se abren por medio de grietas irregulares; esporidios globosos, pequeños, gelatinosos y que en la madurez casi se fluidifican; filamentos del talo poco desarrollados. Viven so. bre vegetales vivos.

SINCOLOSTEMO: m. Bot. Género de plantas (Syncolostemon) perteneciente á la familia de las Labiadas, tribu de las ocimoideas, cuyas especies habitan en el Cabo de Buena Esperanza, y son plantas fruticosas, con las hojas opuestas, pequeñas, casi coriáceas, generalmente fascicu ladas en las axilas, y las flores dispuestas en racimos sencillos ó ramificados, con hojas florales bracteiformes, caedizas, y cálices casi siempre coloreados; cáliz inflado, tubuloso, igual ó ligeramente encorvado, con cinco dientes iguales ó los inferiores algo más largos; corola con el tubo recto, saliente, y el limbo bilabiado, con el labio superior cuadridentado y el inferior cóncavo y entero; cuatro estambres curvos, tetradínamos, siendo los inferiores los más largos, con los filamentos desprovistos de dientes y no coherentes entre sí, adheridos al tubo de la corola, y las anteras oblongas, biloculares y con los lóbulos confluentes; estilo muy corto y partido en dos ramas; aquenios ovoideos, comprimidos, cóncavos en su cara interna y con margen membranosa, arrollada y pestañosa.

trarlo recordó que, «cuando una persona experimenta de pronto un vivo dolor, si su cerebro es irritable, pierde el conocimiento, le faltan las fuerzas, y el corazón suspende á veces sus latidos; acusa una sensación especial que tiene sobre todo su asiento en el estómago, porque hay vómitos frecuentes.» Según Bertín y Bouilland, el síncope es la parálisis del corazón.

Patólogos muy respetables consideran todas esas opiniones poco exactas, porque son demasiade un órgano cualquiera puede provocar un síndo estrechas; toda afección repentina y violenta cope, y el asiento de la causa próxima de los principales fenómenos de ese estado es el encéfalo. La contusión violenta de un nervio subcutáneo, un vivo dolor cualquiera, la presión de un testículo, la percusión del globo ocular, la vista de un objeto amado ú odioso, el aroma de las flores... pueden dar lugar á un síncope. También lo ocasionan, por lo que se refiere al corazón, los dolores vivos en este órgano ó en sus inmediaciones, su estado de dilatación, los obstáculos al impulso que él comunica á la sangre, la sangría y las hemorragias. Resulta, pues, que el síncope es siempre cerebral, si bien comienza en ocasiones por el cerebro mismo y otras veces por el estómago, según el sitio de la inspección y modificación que lo determina. Los venenos estupefacientes, los miasmas, obran probablemente sobre el corazón antes de ejercer ninguna influencia sobre el cerebro.

Cuando el síncope no es completamente repentino, el sujeto experimenta un malestar indecible; su vista se obscurece, parece que sus ojos SINCOPA (del gr. συγκοπή; de συγκόπτω, cor- se ven cubiertos por espeso velo, zumban los of tar, reducir): f. Gram. Metaplasmo que consiste dos, cree que se mueven los objetos á su alredeen suprimir una ó más letras en medio de un dor, la cara palidece, lo mismo que los labios, vocablo; v. gr.: HIDALGO, por hijodulgo; NAVIdisminuye poco a poco el conocimiento, á la vez DAD, por natividad. que se disipa la sensación de malestar, cesa la SINCOPADAMENTE: adv. m. Con síncopa ó sensibilidad, el cuerpo se cubre de sudor y descon síncope.

pués se enfría, los músculos dejan de contraerse, dóblanse las articulaciones, quedando en suspenso el pulso y la respiración. Algunas veces esta muerte aparente llega á convertirse en real, pero

SINCOPAL: adj. Med. V. FIEBRE SINCOPAL. SINCOPAR: a. Cometer sincopa. aquella n que precede al nombre, es á mi generalmente tal estado dura muy pocos minujuicio el artículo en SINCOPADO; etc.

JOVELLANOS.

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-SINCOPE: Patol. Sauvages comprendía con el nombre de desfallecimientos las enfermedades cuyo principal sintoma era una disminución considerable de las fuerzas vitales, con debilidad del pulso y de la respiración; J. P. Frank distinguió ya cuatro especies de sincopes: la eclisis ó resolu tiro, la lipotimia ó animi deliquium, el sincope propiamente dicho ó collapsus, y la asfixia ó mors aparens. Sauvages reconocía, con Mercado y Mercuriali, que la lipotimia es el primer grado del sincope; sin embargo, admitió que, en éste, la enfermedad comienza por el corazón, y en aquépor la cabeza. Bichat insistió en la idea de que el síncope es una afección del corazón, y Georget dijo que ese estado no era más que una cesación completa de las funciones del cerebro, primitivamente cerebral en la mayor parte de los casos, como á consecuencia de las afecciones mo

lla

rales y en las neurosis cerebrales. Para demos

TOMO XIX

tos, pasados los cuales disminuye de intensidad para disiparse por completo ó volver quizás á

manifestarse.

Al volver en sí el individuo su primera impresión es de alarma, de extrañeza; después vuelve la sensación de malestar y aun de dolor; el sujeto se siente abatido, tiene frío, recobra poco á poco la normalidad de su visión, cubierta antes por densa nube, le parece que su cuerpo está magullado, pregunta dónde se encuentra, qué le ha pasado, sus miembros tiemblan, y sólo al cabo de algún tiempo recobra el conocimiento y los movimientos; el pulso y la respiración habían reaparecido ya antes.

Este estado, siempre alarmante, es común en las mujeres, raro en los hombres, menos raro en los viejos; se observa, por la menor causa, en los individuos en quienes está muy excitada la sensibilidad; en los que padecen afecciones del co razón, de los gruesos vasos, del pericardio, de la pleura, del pulmón, etc., y en los hidrópicos. Las mujeres suelen simular un síncope; pero el estado del pulso, el aspecto del semblante, descubren fácilmente la superchería.

Lo primero que debe hacerse en presencia de un enfermo con síncope es aflojarle los vestidos, cortar los cordones, ligas, cinturones, etc., que pueden dificultar la circulación, aflojar el corsé. Al mismo tiempo se acostará al paciente en dirección horizontal, con la cabeza nada elevada, sobre un colchón ó una cama sin almohadas, y aun en tierra, para llamar la sangre hacia la cabeza. Téngase cuidado de no confundir el síncope con la aplopejía, porque, en este último caso, dicha posición podría ser mortal.

Hecho esto se golpean las manos, se echa agua fría á la cara, se colocan debajo de la nariz substancias de olor fuerte y penetrante, como ácidos, alcohólicos, sales volátiles, amoníaco ó humo. Se entreabren los párpados y se aproxima á los ojos una luz; se introducen en la boca algunas gotas de un líquido tónico, pero poniendo gran cuidado, al recurrir á este medio, para que no caiga líquido en la laringe. El sujeto debe.estar colocado al aire libre, ó al menos en una habitación que tenga las ventanas abiertas; se frotan las manos y se limpia el sudor con trapos calientes.

Si el síncope es el síntoma de una enfermedad cualquiera y se presenta con relativa frecuencia, hay que remontarse en lo posible à la causa or

gánica de esas repetidas manifestaciones y combatirla en lo posible.

Hay síncopes intermitentes. Casimiro Medicus vió un muchacho en que todos los días se presentaban síncopes durante algún tiempo, entre ocho y once de la mañana y entre dos y cinco de la tarde, Bacón, según Mead, se veía expuesto todos los meses á un desfallecimiento que por nada se pudo combatir. Schulzens habla de una joven que cada seis meses padecía un síncope con gran ansiedad precordial y terminado por sudores abundantes. Otra mujer, según Bauer, tenía síncopes desde el principio de su embarazo hasta el cuarto ó quinto mes: siempre terminaban por un hipo. Estuvo en cinta siete veces, y siempre ocurrió lo mismo. En cambio Ovelgunn refiere que otra mujer que tuvo varios síncopes antes de casarse se veía libre de ellos en cuanto se hacía embarazada. E. de Haer conoció una joven que padecía síncopes cuando oía el sonido de una campana. Wedel, Blancard, Limprecht, han visto asimismo síncopes periódicos.

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El síncope sobreviene a menudo al principio de las enfermedades agudas, algunas veces en su curso, otras en la declinación, al acercarse la agonía ó en plena convalecencia. Se concibe que tal estado, que carece de peligros en un sujeto nervioso, pero sano por lo demás, merece toda atención en un enfermo. Se ha observado asimismo en las enfermedades crónicas, en el histerismo, la hipocondría, el escorbuto, la tisis,

etc.

Por último, el síncope constituye el fenómeno más saliente y característico de una variedad de fiebre perniciosa, que por esta razón ha recibido el nombre de sincopal.

SINCOPIZAR: a. Causar síncope. U. t. c. r.

SINCOS: Geog. Dist. de la prov. de Janja, departamento Junín, Perú; 3100 habits. El pueblo cap. de este dist. tiene 550.

SINCRANTÉRIDOS: m. pl. Zool. Familia de reptiles del orden de los ofidios, que se caracterizan por tener todos los dientes lisos, distribuídos en una misma línea, pero con los últimos ellos. Estos reptiles ofrecen un carácter esencial, más largos, sin intervalo libre por delante de que consiste en que los últimos dientes, los que ocupan la extremidad posterior de la serie maxilar superior, son mucho más largos y sólidos que los precedentes.

SINCRETISMO (del gr. σvykρntioμós): m. Sistema filosófico que consiste en la conciliación de diversas doctrinas.

- SINCRETISMO: Mezcla de opiniones.

- SINCRETISMO: Fil. Sincretismo es palabra, por su significación histórica y política, tomada de la etimológica, reunión á la manera de los de Creta, donde se agrupaban todas las c., aun las rivales, contra el enemigo común. Se aplicó después para designar la aproximación más ó menos legitimadas de dos ó más doctrinas en la apariencia diferentes y opuestas. Las verdades (diseminadas en los distintos sistemas) mezcladas con erro res, de los cuales, por su carácter relativo (Véase ERROR), hay que inferir, en especie de selección intelectual, su alma de verdad, se combinan y concilian entre sí ó esperan su reconstrucción y acuerdo en más amplios sistemas como verdades particulares. La especie de compás de espera, que amplía la necesidad de reconstrucción de tales verdades parciales en síntesis cada vez más complejas, es lo que generalmente se desigua con el nombre de sincretismo (V. ALEJANDRÍA (ESCUELA DE). Los primeros ejemplos de sincretismo se hallan en l'hilón de Alejandría que, adoctritrinado por la filosofía griega y por la oriental (señaladamente en la teoría de la emanación), se propuso conexionar ambos sistemas saltando por encima de sus numerosas contradicciones. Los gnósticos revelaron también anhelos sincréticos, siquiera los aplicasen más á asuntos religiosos que á problemas de carácter especulativo (V. GNOSTICISMO). En general, pues, el hecho pudiera observarse en todo el decurso de la historia del pensamiento; las épocas de transición, de renovación y de luchas ardientes, lo mismo en lo filosófico que en lo religioso y literario (sin exceptuar la misma vida política), son las más adecuadas para que aparezca el sincretismo como una transacción de momentos, tregua ó punto de descanso entre las opiniones más opuestas. Entre todas ninguna época más abonada para pro

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ducir tal estado de pensamiento que la del Renacimiento al comienzo de la Edad Moderna. Espíritus más curiosos que profundos, con un amor innegable al saber clásico de la antigüedad, Pico de la Mirandola, Marcibo, Ficeiro, Nicolás de Cusa y otros intentaron conciliar los dogmas del cristianismo, ya con Platón y la Cábala, ya con Platón y la escuela de Alejandría, y hasta con los pitagóricos y estoicos. Que no se logró nunca el intento se puede suponer, dada la complejidad inherente á los problemas que agitan el pensamiento humano. El sincretismo, más que sistema ó principio fundamental de pensamiento, es un deseo de pacificar la inteligencia y apaciguar las discordias.

Son los estados sincréticos del pensamiento, que la historia de la Filosofía muestra en diversas épocas, momentos solemnes en que se recogen y clasifican los frutos reunidos por el trabajo en común de los pensadores, estados á los cuales siguen los de crisis cada vez más laboriosas, en que la inteligencia aspira de nuevo á formar conciencia más amplia de la realidad, simplificando, no obstante, los procedimientos y disminuyendo las dificultades (V. FILOSOFIA). De la sucesión, á veces rítmica, de los estados sincréticos y de los estados críticos, surgen síntesis relativas cada vez más extensas, que gradualmente van capacitando al hombre para adquirir conciencia de sí mismo y de la realidad que le circunda. De esta suerte se cumple la ley propia del conocimiento, plus ultra, siempre más allá. Porque, aunque la obra del pensamiento, como todas las del espíritu, más muestra la nativa libertad del alma que la ley interna de sus complejas evoluciones, y aunque de otro las manifestaciones de la actividad espiritual son espon. táneas al aparecer, libres en su desenvolvimiento y superiores á todo límite en que pretenda encerrárselas, todavía es imprescindible tener en cuenta que en toda la vida del espíritu, y muy señaladamente en la del pensamiento, se puede y debe descubrir un ritmo interior, un orden inherente á su desarrollo y una armonía superior á las divisiones y discordias que aparecen ante una superficial consideración. Basta para ello observar cómo se suceden y á veces se corresponden los estados sincréticos, los críticos y los de síntesis relativas en la historia del pensamiento. Si declaramos que el elemento sustantivo y libre de la vida del espíritu hace imposible la inducción á sus leyes desde el conocimiento de lo particular, de tal suerte que, según dice Chaignet, el trabajo de reconstitución de lo total en vista de lo particular (llevado á cabo por Cuvier en las Ciencias naturales) no da resultado en los conocimientos del espíritu, hay que reconocer también que la vida anímica y sus más preciadas obras, y entre ellas la del pensamiento (V. FILOSOFÍA, La Filosofía en su Historia), constituyen objeto íntegro, presente á la atención, en el cual se hallan principios tan fijos como es constante la nativa libertad del espíritu en sus determinaciones. Desconocer semejante verdad equivale á concebir infundada é irracionalmente el cuadro general de la vida del pensamiento como obra impulsada y llevada á cabo por personas ciegas, que deben conducir necesariamente al caos. La historia de la Filosofía enseña la serie sistemática y libre de esfuerzos cumplidos por el hombre para forinar conciencia reflexiva de la realidad. Mudan las direcciones, cambian los criterios, se suceden unas á otras las teorías; antes ganaba la opinión una idea que ahora cae en el olvido para recuperar des pués su fuerza é imperio en el asentimiento universal; los ídolos de ayer se convierten en polvo mañana; las utopias de siglos pasados son realidades del presente; pero por encima de todo este oleaje, y en medio de este flujo y reflujo que hace se compare con razón el fondo del alma humana al de los mares, existen en aquélla, como en éstos, corrientes permanentes y direcciones fijas. En virtud de ellas aumenta el individuo la potencia intelectual y perfecciona su cultura, y acompasadamente acopia la sociedad más cantidad de experiencia para disipar las tinieblas y huir del error. Superior á estos cambios porque los rige y produce, é inmanente en ellos como fuerza que los impulsa, se revela siempre la ley del progreso del pensamiento, que debe ser reconocida en medio de la aparentemente confusa multiplicidad en que se producen los más contradictorios sistemas filosóficos. Para acercarlos, aun aquellos que parecen ser polos extremos de

un diámetro, el sincretismo es estado que fecundamente prepara puntos de avance.

Sin el sincretismo, considerados los sistemas filosóficos exclusivamente los unos frente á los otros, sólo revelan contradicciones y absurdos. Al poner en parangón la doctrina aristotélica con el platonismo (V. ARISTOTELISMO Y PLATONISMO), se han agotado los epítetos para calificar estas dos direcciones, hijas de la filosofía socrática, como antitéticas, opuestas y contradictorias, y al considerarlas más tarde como factores comunes de un todo más general, teniendo en cuenta á la vez las consecuencias en ellas implícitas, ha habido necesidad de reconocer una homogeneidad esencial y una casi completa identidad de sentido entre el pensamiento platónico y el aristotélico, que, caracterizado en un principio como representante de todo el empirismo, se le ha estimado después como el que da base y presta elementos primordiales al génesis del más exagerado idealismo (V. HEGUELIANISMO). Se necesita, pues, considerar la obra del pensamiento como determinaciones regidas por un principio superior (la ley del progreso) á aparentes y falsas contradicciones. Y para ello es preciso acercar unas á otras las manifestaciones del pensamiento mismo, investigar, aun entre las más opuestas, su entronque común, y señalar lazos de parentesco hasta entre las más distanciadas. A todo lo cual ayudan en primer término los estados sincréticos del pensamiento. Quien no vea en el pensamiento más que sus últimas manifestaciones, el que sea tan ciego que sólo perciba la concreción efectiva de las ideas, declinará de todos sus propósitos, negará carácter científico á la historia de la Filosofía, y terminará aseverando que es el filósofo el inventor de toda clase de dislates y la Filosofía obra de desocupa dos, ineficaz é inútil para todo. Al que estima, por ejemplo, como único resultado de la Filosofía antesocrática la aparición de los sofistas, y entiende que quedaron y siguen envueltos en un olvido completo los gigantescos esfuerzos llevados á cabo por la cultura helénica desde Tales hasta Sócrates, puede argüiírsele haciéndole notar los inmensos beneficios y el indudable progreso que supone la enseñanza socrática, que, si reconoce como causa ocasional la existencia de los sofistas, tiene un abolengo más complejo, pues recoge la obra ya cumplida y reconoce y declara con la convicción propia del alma ingenua de Sócrates la necesidad de hacer partir en lo sucesivo toda indagación del pensamiento del fondo íntimo de la conciencia. No apreciaría hoy la crítica histórica en todo su justo valor el alcance de la enseñanza socrática sin los sincretismos parciales que se han determinado entre las distintas direcciones que de ella dimanan, señaladamente entre la platónica y la aristoté

lica.

del Arte,

Son las notas extremas, una lógica à outrance y una concepción hecha de una vez (como el símbolo de Minerva saliendo de la cabeza de Júpiter), los caracteres propios de la Ciencia de tal suerte que el progreso de ambos se señala siempre por movimientos de extremo á extremo recíprocamente opuestos. Pero la vida, terreno común donde Ciencia y Arte han de fructificar, demanda, si las verdades de la una y las revelaciones del otro no han de esterilizarse, líneas intermedias, puntos de tránsito que acerquen y aproximen sus resultados para que sean viables en la práctica. Si no cumple por completo tales aproximaciones las prepara por lo menos el sincretismo, que ofrece más anchas perspectivas á la crítica y que facilita síntesis cada vez más comprensivas.

SINCROA (del gr. oúv, con, y xpóa, color): f. Zool. Género de insectos del orden de los coleóp. teros, familia de los melándridos, tribu de los melandrinos. Sus caracteres más notables son: menton transversal; lengüeta más ó menos saliente; dos lóbulos en las maxilas, lameliformes y ciliados; palpos maxilares generalmente largos, con el segundo y tercer artejos algo cónicos, casi iguales, el cuarto ligeramente securiforme y oblicuamente truncado en su extremo, el último de los labiales brevemente ovalado y truncado; mandíbulas enteras en su extremidad; el labro muy transversal y redondeado por delante; la cabeza corta, terminada por un hocico trapeciforme y transversal; los ojos grandes, erizados de largos pelos, muy salientes, transversales, estrechainente escotados; antenas un poco más largas que

el protórax, delgadas, con el segundo artejo muy corto, el tercero apenas más largo que el cuarto, los siguientes á éstos van descendiendo poco poco y el último en forma de un óvalo alargado; el protórax transversal, gradualmente estrechado y truncado por delante, provisto en su base de un lóbulo pequeño, con dos depresiones poco distintas por encima; el escudo en forma de un cuadrado transversal; los élitros alargados, poco con. vexos, gradualmente atenuados hacia atrás; las patas muy largas; fémures muy robustos; tibias lineales; tarsos muy delgados, el primer artejo muy largo, el de los posteriores un poco más corto que los siguientes reunidos; el mesosternón un poco convexo, declive, triangular y muy ancho; el cuerpo largo, atenuado en sus dos extremidades, un poco arqueado por encima y pubes. cente.

El tipo de este género es la Synchroa punctata, insecto de regular tamaño, de color pardo negruzco muy brillante, de tegumentos sólidos, con el vértice de las antenas ferruginoso, fina mente punteado por encima y recubierto de una pubescencia muy fina y abundante. Esta especie es originaria de los Estados Unidos.

Los primeros estados de estos insectos han podido ser estudiados hace mucho tiempo, con especialidad la larva, que es blanquecina, alargada, escamosa, más gruesa en la parte media que en el resto de su cuerpo, convexa por encima y cóncava inferiormente; la cabeza es semiglobulosa; las antenas son cortas y triarticuladas; las mandíbulas cortas, pero agudas; el segundo segmento del cuerpo es grande y compuesto en apariencia de dos segmentos; las patas anteriores son grandes, comprimidas, ganchudas y tan largas que llegan hasta la extremidad anterior de la cabeza: los dos pares posteriores mucho más cortos; el último segmento está provisto de dos ganchitos córneos, agudos y encorvados hacia arriba.

SINCRÓNICO, CA (del gr. oyxporos; de oúv, con, y xpóvos, tiempo): adj. Dícese de las cosas que ocurren, suceden ó se verifican al mismo tiempo.

... en la Prueba de las promesas (de Alarcón y la Cueva de Salamanca, todo ó la mayor parte es bastante SINCRÓNICO. HARTZEN BUSCH.

SINCRONISMO (del gr. σvyxpovio uos): m. Circunstancia de ocurrir, suceder ó verificarse dos ó más cosas al mismo tiempo.

- SINCRONISMO: Mec. y Maq. Disposición es pecial por medio de la cual todos los movimientos de una máquina cualquiera se transmiten con completa exactitud y se verifican en el mismo momento en otras máquinas semejantes á la primera; el sincronismo puede establecerse por me. dios mecanicos, pero en ciertas condiciones; supongamos que una máquina M, ó mejor un motor cualquiera, transmite por mecanismos idénticos su fuerza á varios telares por ejemplo, todos del mismo sistema y completamente idénticos, y retirados á distancias iguales del motor: todos estos telares tendrán movimientos sincrónicos; el motor establecerá el sincronismo entre ellos, pero éstos y el motor no serán sincrónicos, por más que las variaciones del movimiento del último se hagan sentir en los primeros. El sincronismo absoluto no puede establecerse entre el motor y los operadores, pero sí acercarse á él cuando el sistema de transmisión es la electricidad y el mo. tor y los operadores son máquinas idénticas; tal sucede en los relojes que se establecen en un taller con motor eléctrico ó en una población, y dondequiera convenga marcar la misma hora en diferentes puntos, situados á veces á distancia unos de otros; la Municipalidad de París ha establecido recientemente varios relojes en la capital, reunidos eléctricamente con un reloj de precisión colocado en el Observatorio y de modo que marchan simultáneamente con él.

gran

En cada estación de hora tiene colocado un buen reloj ordinario, que señala el tiempo por sí solo con suficiente exactitud, aun cuando se interrumpa la comunicación eléctrica; pero á intervalos constantes y de no larga duración marcha una corriente que parte del reloj principal, por el movimiento de éste, y se transmite á las estaciones, estableciéndose una completa concor dancia entre la hora de éstas y la señalada por el reloj principal; el arreglo de la hora se verifica á cada segundo; la varilla del péndulo del regula.

dor es un conductor eléctrico que lleva á cada lado un brazo metálico, y cada uno de éstos toca en cada oscilación durante breve tiempo, tres láminas de platino unidas á una traviesa horizontal, cuyo contacto cierra el circuito y envía una corriente á los relojes receptores, que están dispuestos para adelantar por cada oscilación sólo 20 de segundo del reloj principal, terminando su péndulo por un pequeño apéndice transversal de hierro dulce, bajo el cual hay dos electroimanes verticales, uno á cada lado del plano de simetría; según hemos dicho, todo receptor recibe á cada segundo una corriente, que es lanzada alternativamente á uno y otro electroimán, haciendo atraigan la barrita de hierro dulce, retardando ligeramente el movimiento del péndulo, cuyo retraso es exactamente igual al adelanto que tiene el reloj, con lo que se tiene la hora exacta en todas las estaciones. También con los relojes neumáticos, de que hemos hablado en otra ocasión, se obtiene el sincronismo entre la estación central ó reguladora y las receptoras (V. RELOJ), según hemos dicho al hablar de los relojes neumáticos y eléctricos. En los ferrocarriles, en los trenes muy pesados, en que se hace precisa la doble tracción, es necesario una espe cie de sincronismo en la marcha, sincronismo que puede conseguirse siendo las dos locomotoras iguales y uniendo por una biela las varillas de sus reguladores, pues de este modo, al mover el maquinista una de ellas, moverá en el mismo sentido y una cantidad igual el regulador de la otra; de no existir este sincronismo en la marcha se producirían choques, pérdidas de fuerza, esfuerzos inútiles que, no sólo perjudican á la tracción y molestan á los viajeros, sino que pueden deteriorar las máquinas y contribuir a su más pronta destrucción.

considera que desde un punto ó centro común parten otras varias curvas materiales que van cortando á la primera en los mismos puntos, y que desde este centro parten varios móviles sujetos á las mismas fuerzas y obligados á recorrer cada una de las curvas dadas; y suponiendo que parten juntos del centro ó punto dado, llegan siguiendo las diferentes trayectorias juntos y en el menor tiempo posible á los diferentes puntos de encuentro de dichas curvas, con lo que constituye la curva definitiva; como esta curva no presenta interés no entramos en más detalles, cuyo estudio puede verse en el primer tomo de las obras de Bernouilli (Lausana, 1743), y también en las actas de Leipzig correspondien

tes al año de 1697.

SINCHAL Ó SENCHAL: Geog. Montaña del sis. tema de los Kinchinyingas, Himalaya meridional, sit. cerca y al S. S. E. de Daryiling; 2623 m. de alt. Es la más alta en los alrededores de Daryiling.

SINCHI ROCA: Biog. Emperador del Perú en la época precolombiana. Reinó desde 1062 hasta 1091, año de su muerte. Fué hijo y sucesor de Manco Capac. Era valiente, veloz en la carrera, ágil en el salto, diestro en el uso de la honda, duro para la lucha, pero no tuvo necesidad de poner en ejercicio estas facultades para engrandecer su Imperio. Lo llevó hasta Chuncara, 20 leguas al Sur de Quiquijana, sin más que ir ganando tribus por la persuasión y la política. Cautivabalas con los beneficios de que ya otras gozaban, se los procuraba luego que se ponían bajo su mano, y no les daba motivo para que desearan recobrar la independencia. Le atribuyeron algunos la formación del primer censo y la división en cuatro grandes provincias de la tierra de Tahuantinsuyu, mas parece esto prematuro. Lo que se da como cierto es que, á ejem.

mana Mama Cora, y de ella tuvo á Lloque Yupanqui, que le sucedió.

SINCHOLAHUA: Geog. Monte de los Andes ecuatorianos, sit. al N. del Cotopaxi y al O. del Antisana; 4988 m. de alt.

SINCHU-LA: Geog. Montañas de la prov. de Raychahi, Bengala, India. Son la parte meridional de las dos sierras occidentales del Butan, en la frontera de éste y en la región septentrional del dist. de Yalpigori. Su punto culminante, el Renigango, se eleva á 1896 m. de alt.

Deprez ha resuelto el problema de sincronización de dos movimientos de rotación cuya velocidad no exceda de 40 vueltas por segundo, sir-plo de Manco Capac, se casó Sinchi con su herviéndose para ello de un transmisor y un recep tor; el transmisor lo forman dos conmutadores á ángulo recto, moutados sobre el mismo eje, de los que cada uno invierte una corriente eléctrica dos veces en cada vuelta; del aparato parten dos tubos, que son recorridos por dos corrientes que forman las combinaciones siguientes: las dos corrientes positivas primero; segundo, positiva la primera y negativa la segunda; tercero, las dos negativas; y cuarto, la primera negativa y positiva la segunda; el receptor le forman dos carretes Siemens, montados también á ángulo recto sobre el mismo eje, que es el de un imán permanente entre cuyos brazos giran los carretes; cuando son atravesados por corrientes de igual intensidad, cualquiera que sea su signo, los carretes se colocan en tal posición que la bisectriz de su ángulo es la línea de los polos del imán, correspondiendo á cada combinación de corrientes una sola posición de equilibrio, con lo que se consigue que el receptor siga todos los movimientos del transmisor, siempre que la velocidad de éste no sea tal que antes de verificarse el movimiento del receptor haya cambiado la posición de las corrientes; se sabe por Mecánica que un movimiento cualquiera es resultante de dos movimientos de rotación alrededor de ejes convenientemente elegidos; y como éstos pueden hacerse sincrónicos, según hemos visto, puede por medio de la electricidad transmitirse á distancia un movimiento de dirección y magnitud cualquiera y cuya velocidad no exceda de la indicada, y por tanto se puede transmitir el dibujo y la escritura, lo que puede servir de base para la adopción de un sistema pantelegráfico de transmisión diferente de los imperfectos pantelégrafos que hoy se conocen.

SINDANGAN: Geog. Bahía ó seno en la costa N. de la parte occidental de Mindanao, Filipinas. Se halla limitado al E. por la punta Danigán y al O. por la punta Banigán ó Sindangán; tiene 30 kms. de extensión, es muy acantilado y de mucho braceaje, y profundiza unos 9 kilómetros en la costa. La punta Banigán, que un poco adentro presenta frontón de piedra tajado, está rodeada de un pequeño bajo fondo de piedra y arena con reventazón á cosa de un cable. Puede fondearse en esta ensenada en el recodo al S. de la punta Banigan, cerca de tierra por 21 metros, arena, abrigado de los vientos del O., y también, inmediatamente al S. ó al N. de la punta Danigán, en 6 m. en el primer caso y por 21 m. de fondo arena en el segundo, pero siem pre muy atracados á tierra; la sonda, en el codiilo S. E. de la ensenada, pasa de 200 m. cerca de la playa y no se coge fondo con 42 m. de cordel sobre la punta del río, que está 5 millas más al O. en la costa del fondo de la ensenada (Derrotero del Archip. Filipino).

SINDE: Geog. Aldea de la parroquia de San Pedro de Carcacía, ayunt. y p. j. de Padrón, prov. de la Coruña; 67 habits. Aldea de la parroquia de San Martín de Cándoas, ayunt. de Cabaña, p. j. de Carballo, prov. de la Coruña; 142 habits. Aldea de la ayuda de parroquia de San Mamed de Gucimonde, ayunt. de Pastoriza, p. j. de Mondoñedo, prov. de Lugo; 62 ha

bitantes.

SINCRONO, NA (del gr. oúv, con, y xpóvos, tiempo): adj. Mec. Dícese del movimiento ó efecto que se verifica al mismo tiempo que otro ú otros varios; se expresa, pues, con esta palabra la igualdad, ó mejor la identidad de los tiempos en que dos ó más fenómenos se verifican; á veces se usan las voces isócrono y tantóerono SINDELFINGEN: Geog. C. del dist. de Böblin(véanse) para indicar efectos que se verifican en gen, círculo del Neckar, Wurtemberg, Alemania, iguales tiempos, como las vibraciones de un pén-Schwippe y á 451 m. de alt.; 4500 habits. Hisit. cerca y al N.N.O. de Böblingen, á orillas del dulo, las de una cuerda tensa, del viento encerrado en un tubo, etc., y la voz microno para expresar que estos efectos, no sólo suceden en tiempos iguales, sino en el mismo tiempo que comienza, v termina en momentos dados úniCos (V. SINCRONISMO). Juan Bernouilli ha la mado cuerda sincrona á una curva tal que se

lados de lino, de algodón y de seda. Iglesia del siglo XI, resto de una colegiata. En los alrededores grandes bosques y turberas.

SINDER & ZINDER: Geog. C. del Sudán occidental, sit. en el país de los Sangais, en una isla del Niger; 185 kms. aguas arriba de Sai,

muy cerca de Garu, que está en otra isla más próxima á la orilla dra. del río. Atribuyese á las dos c. una población total de 16 á 18000 habits.

SINDÉRESIS (del gr, συντήρησις; de συντηρέω, observar, examinar): f. Dirección, capacidad na. tural para juzgar rectamente.

... estos dos géneros de virtudes infusas y adquisitas asientan sobre otra virtud, que se llama natural, porque nace en nosotros con la misma naturaleza racional, y tiene por nombre SINDÉRESIS.

MARÍA DE JESÚS DE AGREDA.

de insectos del orden de los coleópteros, familia SINDESINOS (de sindeso): m. pl. Zool. Tribu de los lucánidos. Sus caracteres más importantes son los siguientes: lengüeta entera situada en la cara interna del menton; este órgano es pequeño, dejando la base de los palpos al descubierto; el lóbulo interno de las maxilas inerme en los dos sexos; mandíbulas medianas en los machos; apéndice intermandibular grande, en forma de un triángulo alargado y vertical; el labro soldado al epistoma; la maza antenal de seis ó siete artejos delgados y largos; los ojos enteros, gruesos y globulosos; el protórax no contiguo a los élitros; las patas varían mucho en cuanto a su magnitud, según los géneros, las especies y los sexos: las anteriores se prolongan generalmente en los machos y las espinas ó los dientes de que están provistas son casi siempre más numerosas que en las cuatro posteriores; los tarsos son tan largos como sus tibias respectivas; sus cuatro primeros artejos son casi iguales, abultados en sus vértices, y presentan por debajo, unas veces en su extremidad tan sólo, otras veces en toda su longitud, un pelotón de pelos amarillos muy finos y muy cortos; el último artejo es grande y lleva dos robustas uñas entre las cuales se encuentra un apéndice delgado, que lleva dos sedas; en la base de la ca. ra interna de los fémures anteriores existe una mancha redondeada ú ovalada formada de pelos cortos y sedosos de color amarillo dorado; las diferencias sexuales son unas veces muy pronunciadas y otras más débiles, pero no desaparecen completamente en ningún caso; las hembras difieren de los machos por las mandíbulas más pequeñas; los demás órganos bucales, sobre todo el menton y la lengüeta, son también más pequeños. Si se añade á esto que el protórax es diferente y las patas más cortas y robustas, se comprenderá fácilmente la causa de los serios errores que se han hecho en la clasificación de las especies, tomándolas como diferentes al macho y hembra de una misma especie. Todos los autores que han estudiado estos insectos dicen que se alimentan de la savia extravasada de los árboles, la cual recogen con los pinceles de pelos que terminan sus maxilas y lenguieta.

Después de fecundadas las hembras penetran en los tallos ó en las raíces de los árboles, perforando unos agujeros y conductos, donde depositan sus huevos. Las larvas ofrecen los caracteres generales de la familia. Su cuerpo es más grueso que la cabeza y presenta color blanco-amarillento, translúcido, con su extremidad gris, debido á las materias excrementicias acumuladas en la parte posterior del canal intestinal y que se ve por transparencia. El tiempo que permanecen en este estado no es conocido todavía, y debe variar para cada especie.

Esta tribu no contiene más que dos géneros propios de Australia y el Brasil: el Syndesus y el Hexaphyllum, cuyos caracteres distintivos estriban principalmente en el número de artejos de la maza antenal.

SINDESMANTO (del gr. ovvdeoμos, ligadura, y aveos, flor): m. Bot. Género de plantas (Syndesmanthus) perteneciente a la familia de las Ericáceas, cuyas especies habitan en el Cabo de Buena Esperanza, y son plantas fruticosas, con tos tallos erguidos, las hojas cortas, estrechas y enteras, dispuestas en verticilos trímeros, y las flores en cabezuelas terminales, que están generalmente sueltas hacia abajo, sentadas y provistas de tres brácteas, bien aproximadas al cálizó bien situadas en la base de los pedicelos, que son muy cortos; cáliz herbáceo ó coloreado, tubuloso, acampanado ó apeonzado, tetragono, con el limbo partido en cuatro dientes erizadopestañosos; corola hipogina, trasovada ó casi mazudotubulosa, con el limbo cuadridentado y las divisiones erguidas ó conniventes; cuatro es

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