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tingue, al paso que en la cuarcita se presenta de color más claro y en masa ó de estructura maciza.

Prado asegura que el cinabrio se encuentra en ambos terrenos, devónico y silúrico, si bien es más abundante en éste que en aquél. Sin embargo, la salida de este metal es posterior á la consolidación de sus materiales, debiendo tal vez referirla á períodos diferentes y más o menos íntimamente enlazada con la erupción de las diversas rocas eruptivas que dislocaron dichos terrenos.

Los fósiles que más comúnmente se encuentran en este horizonte, en la indicada comarca, son los que hemos mencionado más arriba, y además el Asaphus nobilis, la Dalmania Philipsi y D. socialis, el Trinucleus Goldfussi, Cyrtoceratites Luxani y otros.

Las capas silúricas de Sierra Morena se han reconocido en dirección E. O., desde Santa Cruz de Mudela hasta Cabeza de Buey y Castuera, en una extensión de 170 kilómetros, siendo muy probable, según Verneuil, que se prolonguen hasta el Cabo de San Vicente. En la última excursión que este geólogo hizo por nuestro suelo parece haber hallado en la extremidad oriental de esta cordillera, entre Genave y Albaladejo, en el río Guadarmena, la continuación de este

horizonte geológico, representado por pizarras y cuarcitas con la Calymene Tristani.

En las fronteras de Aragón y Castilla también se presenta este terreno en pequeños manchones, representado por pizarras negruzcas, con grap tolites y cuarcita negra y gris. Constituye los cerros de Nuestra Señora y de San Cristóbal, cerca de Orihuela del Tremedal, y se repite con accidentes parecidos en Garaballa, en el collado de la Plata, entre Libros y Albarracín, cerca de Jea y Torres, en Checa, Horca Monterde, Montalbán y otros puntos. En Molina de Aragón, y cerca de Prados, vuelve á presentarse compues to de materiales análogos, caracterizados por las Calymene Tristani y Arago, la Placoparia Tournemini y otras especies, idénticas à las de Sierra Morena.

Las pizarras silúricas aparecen de nuevo más arriba, en capas muy inclinadas, en los baños de Alhama de Aragón, enlazadas sin duda con las del eje de la cordillera de Burgos y el Moncayo. Cerca de Camprodón (Cataluña) también se ha observado este terreno, pues en sus pizarras negras encontró Loriere bastantes graptolites fósiles característicos.

Según Verneuil, el piso superior, ó sean las formaciones de Ludlow y Wenlock, no se encuentran en la península, ó por lo menos es dudosa su existencia, pues los únicos datos paleontológicos que ha encontrado en Sierra Morena, en Ogasa, cerca de San Juan de las Abadesas y en otros puntos que pudieran hacer sospechar su presencia, son la Cardiola interrupta, algunos Graptolites y el Orthoceras bohemicum; y como quiera que entre estos fósiles el primero se encuentra también en Inglaterra y Bohemia en el silúrico inferior, es racional la duda que asalta al mencionado geólogo. Estas especies se encuentran en Sierra Morena en lechos delgados de pizarras negras, algo bituminosas, con concreciones calizas esferoidales análogas á las de la base del piso superior de Bohemia. Este horizonte se halla en Ogasa representado por los mismos elementos geognósticos, cubiertos por pizarras que contienen varios bancos de combustible y muchas impresiones de helechos del período carbonifero. También, según Verneuil, puede referirse al mismo la faja de caliza silícea atravesada por numerosos filones de granito que aparece en varios puntos desde Gerona y Calella hasta Barcelona, cerca de cuya ciudad encontró Prats algunas Orthoceras.

Aunque en rigor no esté demostrada la existencia en la península de las formaciones más superiores del silúrico, sin embargo puede asegurarse que estos materiales representan entre nosotros la parte culminante del terreno en cues. tión, por cuyo motivo figuran en el cuadro de clasificación de los terrenos como equivalentes de los pisos Wenlock y Ludlow.

El terreno silúrico comunica á las comarcas formas muy diversas, según los materiales que en él dominan; así es que cuando son las pizarras talcosas ó micáceas, y aun el gneis, los que adquieren más desarrollo, no produce montañas muy elevadas; sus formas son redondas y terminan por mesetas muy a propósito para el cultivo

Otro subgénero es el Silurocardium, creado por Leymerie en 1878, y que en opinión de Fis cher es idéntico con el género Panenka. La concha es transversal, alargada é inequilátera, re

de la vid, cuando el clima lo quiere, según hace notar Rojas Clemente en su Ensayo sobre las variedades de la vid común; también se producen muy buenos pastos en estas mesetas, como de ello nos da un buen ejemplo La Serena (Ex-sultando equivalva, y su consistencia es escasa; tremadura). Por el contrario, las cuarcitas y areniscas constituyen montañas bastante altas, ásperas, de contornos caprichosos y entrecortados y de grandes escarpes, imprimiendo al país el sello de pobreza vegetal.

Este terreno puede considerarse como el más rico entre los de sedimento bajo el punto de vista industrial, explotándose en él el cinabrio, el oro, la galena argentífera, el zinc, el cobre, el estaño y otros metales, y algunas piedras preciosas. Entre los materiales pétreos, las areniscas, los conglomerados silíceos, las calizas y las rocas plutónicas, que se encuentran en él en gran abundancia, pueden destinarse á los usos indicados ya en terrenos anteriores. Muchas pizarras sirven para tejar y para pavimentar, etc.

En cambio de esta riqueza industrial el terreno silúrico suministra pocos materiales á la agricultura, siendo en general pobre la vegetación en las comarcas en que abunda este terreno. Sin embargo, en España puede decirse que por excepción ofrece una gran riqueza en el criadero de fosfato de cal de Logrosán (Extremadura), cuya explotación va creciendo de día en día de un modo fabuloso. Algunos opinan, en cuanto al uso que pueda hacerse de esta substancia, que debe darse como alimento á las bestias y en especial á los bueyes, ejerciendo en su organis mo, según Elie de Beaumont y Mige-Couries, la misma influencia que sobre las plantas.

SILÚRIDOS (de siluro): m pl. Zool Familia de peces del orden de los fisóstomos, que se caracterizan por tener la cavidad cerebral cerrada lateralmente por alas orbitarias y un esfenoides conduciendo así esta cavidad hasta el etmoides, anterior que se une á los frontales anteriores, sin dejar espacio membranoso entre las órbitas. Ciertas especies no tienen parietal, pero en cambio se desarrolla mucho el interparietal, observándose mucha variación respecto al modo de sostenerle las crestas y las apófisis. En las especies que tienen una espina dorsal fuerte la segunda y la tercera se unen constituyendo una sola pieza, que ofrece poco más o menos la forma de media luna.

Otro carácter notable en los silúridos consiste en los tentáculos que presentan en la boca, siendo los más largos los del labio superior Varios autores dicen que este pez se sirve de ellos para atraer la presa cuando se pone á su alcance. No tienen nunca verdaderas escamas, aunque algunas especies presentan sus líneas laterales protegidas por placas huesosas, al paso que otras tienen todo el cuerpo cubierto de láminas seniejantes.

SILURINA: f. Paleont Género perteneciente á la familia de los precárdidos, suborden de los anatináceos, orden de los dibranquiales, clase de los lamelibranquios y tipo de los moluscos Caracterízase este género, del cual se conoce tan sólo la forma externa, que ha sido descrita y figurada por Barrande, por presentar una concha inequilateral de contorno irregular por una salida originada á causa de un pliegue bastante fuerte. Los ganchos hállanse poco desarrollados y el área no existe; hay un pliegue que parte desde los ganchos y llega á terminará muy poca distancia de la extremidad de la charnela; la superficie de la concha encuéntrase adornada de costillas longitudinales que se presentan muy apretadas las unas contra las otras; la especie más importante de este género es la Silurina distorta de Barrande, que así como todas las demás se encuentra únicamente en las formaciones del terreno silúrico de Bohemia.

Muy próximo al Silurina, y pudiendo considerarse como subgénero del mismo, está el Dalila, creado en el mismo año y por el mismo autor; la concha es de forma subcircular, elíptica ó transversal, llegando á ser equilátera; las valvas son semejantes por su contorno, pero diferentes por la salida que presentan sus ganchos, pues el uno es completamente normal y el otro se presenta truncado; el borde cardinal es rectilíneo, corto, y no presenta área; la superficie encuéntrase adornada de estrías muy numerosas y apretadas. La especie más importante es la explanata, perteneciente también al terreno silúrico de la misma localidad.

presenta una pequeña lúnula y el borde cardinal es rectilíneo ó anguloso, carece de área, pero debajo de los ganchos se encuentra, como susti tuyéndola, una pequeña ranura ligamentaria; la superficie de esta concha se presenta adornada de numerosas costillas radiantes. Considerando como sinónimos el género Panenka y el Silurocardium el número de especies es grandísimo, pues sólo las descritas por Barrande llegan á 231, pero aceptando sólo las de Leymerie, el nú mero es muy corto; de las primeras la más importante es la extensa, perteneciente al silúrico de Bohemia; y de las segundas la Barrandei, que se encuentra en los Pirineos, siendo ésta la única excepción al yacimiento de Bohemia.

SILURISPONGIA: f. Paleont. Género de la familia de los tetracladinos, orden de los litístidos, clase de las esponjas y tipo de los celentereados. Es una esponja fósil, hemisférica ó esférica, libre, y que se halla revestida en su cara inferior por una espesa capa bastante compacta de naturaleza silícea, presentándose en la capa superior una cavidad bastante profunda, de la base de la cual parten canales que se dirigen hacia la periferia de la esponja, en tanto que otros canales arqueados corren paralelamente á los meridianos de la superficie Los elementos es. queléticos presentan una disposición más ó me

nos claramente tetrarradiados. Los brazos están ramificados en cuatro canales asciales que se encuentran entre sí bajo un ángulo de 120°; muy frecuentemente las espículas próximas á la superficie aceptan formas muy variadas, entre las cuales las más importantes son la de áncora, la de discos siliceos con el borde entero ó recortado, y la de espículas monoáxicas. Del vértice de la concha, que es aplastado, parte un haz de cavidades tubulosas que desciende a través de toda la masa de la esponja hasta la base de la misma; la superficie de esta esponja presenta ostíolos diseminados sin orden ni simetría de ninguna clase, y cuyo tamaño también es muy variable, y a partir de los cuales parten unos canales cuyo tamaño está dado por los ostíolos que los inician, y que se dirigen hacia el interior de la masa de la esponja; los corpúsculos de estos litístidos, de estructura tetrarradiada, que por su unión constituyen el esqueleto, poseen radios lisos, algunas veces provistos de excrecencias nudosas, cuyas extremidades, por la reunión de varios elementos esqueléticos aislados, presentan un aspecto ramificado y radici forme, y en algunos tipos todos los radios ó algunos de ellos se dividen en dos ramos; encuéntranse también como productos esqueléticos aislados y se encuentran áncoras y agujas silíceas pertenecientes á este género. Zittel considera próxima á las formas del género Silurispongia otras varias cuyos elementos son poco marcadamente tetrarradiales, y que se asemejan á la de los rizomorfinos y anomocladinos, y entre los pium de Oswald y Aulocopina de Villings, que cuales pueden citarse las de los géneros Aulocotambién pertenecen al terreno silúrico.

SILURO (del lat. silurus; del gr. oídovpos): m. Pez corpulento y feroz, de boca muy grande y muy poblada de carreras de dientes. Embiste á veces á los caballos que nadan, y los trastorna.

... el SILURO se halla principalmente en el Nilo y en el Danubio, de los cuales ríos es muy cruel tirano.

ANDRÉS DE LAGUNA,

- SILURO: Zool. Género de peces del orden de los fisóstomos, familia de los silúridos, que se caracterizan por tener la aleta dorsal pequeña y situada en la parte anterior del lomo; la anal, muy larga, ocupa todo el vientre, pareciendo confundirse algunas veces con la aleta de la cola. Cuvier precisó más el carácter de las especies de este género, reduciéndole á los siluros que no tienen espinas sensibles en la dorsal, y cuyos dientes, en forma de carda en ambas mandíbulas, guarnecen una faja del vómer.

Tres son las especies más conocidas: el Silurus glanis, el S. cochinchinensis y el S. wallayoo. El Silurus glanis es la especie que sirve de tipo á este género, y se caracteriza por su cuerpo deprimido junto á la cabeza, redondeado en

el pecho y comprimido en el resto de su extensión, y que se adelgaza en dirección á la cola; la cabeza, tan ancha como el pecho, se aplana mucho por delante. Toda la línea dorsal de este pez, cuando está extendido, es casi recta desde el hocico hasta la extremidad de la cola. La boca, arqueada como las mandíbulas, ocupa toda la anchura de la parte anterior de la cabeza; cada una de aquéllas está provista de una faja ancha de dientes, dispuestos en forma de carda y muy compactos; en la superior hay también otra paralela que pertenece al vómer, pero el resto del paladar es liso, lo mismo que la len gua, reducida en este pez á una prominencia ancha y plana. Los ojos son relativamente pequeños; el preoperculo no se distingue á través de la piel, y el opérculo huesoso termina en punta redondeada; no existe el subopérculo. Sobre la mandíbula superior tiene dos tentáculos membranosos bastante largos, y otros cuatro

Siluro

más finos debajo de la inferior. La membrana branquióstega tiene 16 radios redondos; la pectoral es redondeada lo mismo que las ventrales, y la dorsal muy pequeña. Consiste el ano en un agujero pequeño y redondo, que presenta por detrás un tubérculo carnoso, en cuya punta se ve el orificio de los órganos genitales. La anal sigue después, y la caudal cortada á escuadra. Este pez carece de escamas, y su piel es blanda y lisa hasta en la cabeza. El color es un pardo aceitunado ó verde obscuro, que en los costados y en el vientre palidece un poco, presentando un viso amarillento ó blanquizco. El labio inferior es rojizo; la pectoral tiene en su base una mancha parda orillada de amarillo sucio. Los mismos colores, aunque más pálidos, se ven en las ventrales; no así la anal, que es parda.

El hígado de este pez es voluminoso y se divide en dos lóbulos, llegando el izquierdo hasta el fin del estómago; el bazo es triangular, grueso, bastante grande, y está suspendido entre el estómago y el intestino; el corazón, en forma de triedro, es dos veces más alto que ancho, y la aurí cula bastante más pequeña que el ventrículo.

Este pez es un animal perezoso por excelencia; siempre permanece en las profundidades sobre fondos arcillosos ó de fango, en los que se sepulta, sin que esto le impida apoderarse de alguna presa, gracias á los tentáculos de que se halla provista su boca. Esta costumbre dificulta cogerle con las redes, que suelen pasar sobre él; pero en cambio siempre sale á la superficie durante las tempestades, dándose el caso de que las olas le arrojen á la orilla. Los pescadores dicen que no se cogen individuos grandes sino cuando truena. En el invierno se pescan bastantes practicando agujeros en el hielo.

Este siluro es muy voraz; se dice que de todos los peces no perdona más que á la perca, á causa de sus espinas, que extermina muchas aves acuá ticas y que hasta se atreve con el hombre. Un campesino se apoderó cierto día, cerca de Thorn, de un gran siluro, y al abrirle el vientre vió que tenía dentro un niñc entero, en Hungría, según se asegura, se dan muchos casos de niños devorados cuando van á buscar agua, y hasta se refiere que en las fronteras de Turquía un pescador cogió un siluro que tenía en el estómago el cuerpo de una mujer con un bolsillo lleno de dinero y un anillo. Gmelin le atribuye el instinto de sacudir los arbustos para devorar cuando caen á los animales terrestres que se refugian en ellos. En estanques se les puede conservar bien, alimentándolos con pan, carne, peces y ranas.

Según Schonevelde, la carne de este pez es buena, sobre todo en el mes de junio; Siemssien la compara con la de ternera, pero los más dicen que tiene el sabor de la anguila, aunque más delicada y blanca. En Hungría secan las partes grasas y hacen manteca para sazonar sus legumbres,

ó las convierten en aceite para las luces; la vejiga la utilizan para preparar una especie de cola muy consistente. Los rusos y tártaros del campo se sirven de la piel seca para ponerla en las ventanas en vez de cristales.

El Silurus cochinchinensis no ofrece diferencia alguna con la especie anterior respecto á la forma de la cabeza, posición de los ojos, aletas y tentácu. los, pero las mandíbulas son iguales entre sí; los dientes del vómer se dividen en dos grupos, y la aleta anal no tiene sino 62 ó 63 radios. Su tamaño es también mucho más reducido que el del siluro de Europa, y como lo indica su nombre es originario de Cochinchina.

El Silurus wallagoo se distingue especialmen te por tener la cabeza más estrecha, la boca bastante más hendida, los ojos mayores, la espina pectoral más larga y el cuerpo más comprimido en su parte anterior. Este siluro es azul ceniciento por la espalda y de un blanco plata en los costados y regiones inferiores; las aletas son de un gris amarillento.

Mide este pez unos 0m,84 á 1m, 15 de largo, y

en su base; élitros truncados por detrás y muy escotados cerca de sus ángulos externos; abdomen lineal; patas muy cortas, las intermedias aproximadas en su base; tarsos anteriores de cuatro, los demás de cinco artejos; cuerpo largo, paralelo, deprimido por encima y alado, El tipo de este género es la Silusa rubiginosa Erich., la cual ha sido encontrada en los nidos de las hormigas.

SILVA (del lat. silva y sylva): f. Colección de orden. varias materias ó especies, escritas sin método ni

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-SILVA: Geog. Aldea de la parroquia de San Martín de Rodís, ayunt. de Cerceda, p. j. de Orla ayuda de parroquia de San Saturnino de Godenes, prov. de la Coruña; 72 habits. || Aldea de yanes, ayunt. de Son, p. j. de Noya, prov. de la Coruña; 393 habits. Aldea de la parroquia de Santa María de Lampay, ayunt. de Teo, partido judicial de Padrón, prov. de la Coruña; 55 habits. Aldea de la parroquia de San Lázaro de Silva, ayunt. y p. j. de Tineo, prov. de Oviedo; 37 habits. V. SANTIAGO DE SILVA.

- SILVA Ó SYLVA: Geog. Río de Rusia. Nace en la parte meridional del gobierno de Perm, en los últimos contrafuertes occidentales del Ural central; pasa por Nijne-Sylvenskii, Urminskoie, Julaieva, Torgovskoie, Suksunskii y Kungur; recibe por la izq. el Vogulka, el Iren y el Babka, y por la dra. el Molebka, el Barda y el Chakva, y después de un curso bastante sinuoso, de 546 kms., vierte sus aguas en el Chussovaia por dos brazos que forman la isla Tolstoi.

-SILVA (LA): Geog. Barrio del ayunt. de Villagatón, p. j. de Astorga, prov. de León; 83 habits.

- SILVA DE ABAJO: Geog. Aldea de la parro

Además de las tres vértebras unidas, que pueden es muy común en el Mar de las Indias, pero sobre quia de San Cristóbal de Viñas, ayunt. de Oza,

considerarse como cervicales, puesto que no llevan costillas, contiene la espina dorsal 67 á 68, de las que 16 son abdominales y 51 ó 52 caudales.

Este siluro alcanza algunas veces grandes dimensiones, pues se ven individuos de 1,70 á 1,90 de largo.

El área de dispersión de este pez es difícil de fijar. No se le ve en las islas Británicas ni en Francia, Italia y España; las aguas más próximás en que se encuentra son las de algunos lagos de Suiza, tales como el de Morat y Neufchatel, pero no en el de Ginebra ni en otros de los que se comunicau con el Rhin. Sólo existen constan. temente en algunos lagos pequeños de Suabia. Cuando llega la época de las grandes inundacio nes se trasladan los siluros al lago de Constanza, donde los cogen pronto. Con frecuencia se ven en el lago salado de Harlem; en el Danubio, en el Elba y sus afluentes, es donde empieza á ser más abundante, pues se coge en todo el curso del primero de estos ríos; también existe en la Macedonia, de cuyos lagos más próximos se hace provisión para Constantinopla. Más hacia el Norte se encuentran en todos los afluentes del Elba, y también en los estanques de los alrededores de Berlin. En Suecia los hay en el lago Malarn, y en otras aguas de Scania, pero no se le ve ni en Islandia ni en Groenlandia. Algunas veces, aunque pocas, se le halla en Livonia, abundando en mayor parte de los ríos de Rusia. El Mar Caspio y las aguas confluentes producen tantos, que se venden á un precio muy bajo; en Georgia, y sobre todo en el Terek, se cogen individuos de 150 kilogramos de peso.

TOMO XIX

todo en las aguas de Bengala, en las costas de Coromandel y en las del país de los birmanos. Su género de vida no difiere de la que observan las especies anteriores, sino en que éste prefiere los estanques y lagos para vivir.

Su carne es muy apreciada por los naturales; no así por los europeos, á quienes repugna el aspecto de este pez.

SILUROS: Geog. ant. Pueblo de la isla de Bretaña, sit. al S.O., hacia la desembocadura del Sabrina ó Severn, en la parte S. del actual País de Gales. Fueron sometidos por Frontino el año 75 de J. C. Su cap., Isca Silúrum, es hoy Caerleon. Según Tácito, eran oriundos de la Iberia.

SILUSA: f. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los estafilínidos, tribu de los aleocarinos. Sus caracteres más importantes son: menton grande, fuertemente escotado por delante; lengüeta delgada, filiforme, entera; palpos labiales setáceos, muy largos, de tres artejos apenas distintos, los dos primeros casi iguales, el tercero muy pequeño; palpos maxilares medianos: sus artejos segundo y tercero casi iguales, el último muy largo, ganchudo en el extremo, guarnecido por dentro de pequeñas espinas antes de su extremidad, el externo mucho más corto, ancho y membranoso; mandíbulas inermes; labro muy pequeño, semiorbicular; cabeza globulosa, atenuada por delante; los ojos medianos, planos; antenas muy cortas, robustas; sus artejos segundo y tercero casi iguales y de forma cónica; protórax transversal casi tan ancho como los élitros, un poco redondeado lateralmente y presentando una foseta transversal

p. j. y prov. de la Coruña; 259 habits.

- SILVA DE ARRIBA: Geog. Aldea de la parro quia de San Cristóbal de Viñas, ayunt. de Oza, P. j. y prov. de la Coruña; 217 habits.

- SILVA OSCURA: Geog. Lugar de la parroquia de San Salvador de Penosiños, ayunt. de Villameá, p. j. de Celanova, prov. de Orense; 98 habitantes.

- SILVA (FELICIANO DE): Biog. Célebre escritor español. N. en Ciudad Rodrigo (Salamanca) á fines del siglo xv ó en los primeros años del XVI. M. después del 1551. Era hijo de noble estirpe. Fué su padre Tristán de Silva, cronista del emperador Carlos V, y acaso el mismo que, habiendo tomado parte en la conquista de Granada, escribió de ella una historia inédita citada por Garibay, Lucio Marineo Sículo y otros autores. Feliciano, en su juventud, sirvió de paje á D. Juan Alonso de Guzmán el Bueno, sexto duque de Medinasidonia, y ya más entrado en años, por los de 1540, vivía en Sevilla al servicio de aquel magnate. Pedro Barrantes Maldonado, autor de una crónica de la casa de Niebla, refiere que, en vísperas de Santa Ana, pasando en dicho año la duquesa de Medinasidonia, doña Ana de Aragón, por el puente de Sevilla, cayó al río con toda su comitiva, de resultas del hundimiento de aquél. Ahogáronse 14 doncellas y dueñas de la servidumbre de la duquesa, que hubiera tenido igual suerte á no haber llegado Silva nadando hasta ella y asídola de una de las mangas, dando así tiempo á que un barquero la recogiera en su esquife. Si hemos de dar fe al testimonio de Diego Hurtado de Mendoza, en su ingeniosa crítica del capitán Salazar titulada

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cap. XXIV, puso burlescamente en boca de Don Quijote un elogio del Don Rogel de Grecia, y de las discreciones y admirables versos de sus pastores. Gayangos, que examinó con detención los libros caballerescos de Silva, escribe: «En cuanto á su estilo... no siempre es el mismo. Natural y sencillo, aunque desaliñado é incorrecto en el Lisuarte y en el Amadis de Grecia, se convierte en pretencioso y amanerado en el Florisel, hasta el punto de parecernos suave y amistosa la sangrienta crítica del inmortal Cervantes. No creemos exagerar al decir que hay pasajes de este libro, principalmente en la tercera y cuarta partes, que materialmente no se entienden, y que necesitarían acaso de un comentador tan diligente como de Góngora lo fué D. José de Pellicer, para comprender muchas de las endiabladas razones y enmarañados retruécanos de su autor.>> Gayangos, fiado en unos apuntes manuscritos que obraban en su poder, sospecha que Silva escribió otras obras de entretenimiento, además de las que se citarán más abajo, y aun de burlas, como entonces se llamaban las poesías algún tanto procaces y obscenas, en que se divertían algunos de nuestros mejores poetas. Hay un pésimo soneto de Silva en alabanza de los Diálo gos

ducción de un elemento nunca hasta entonces
visto en este linaje de libros. Empezaba á la sa-
zón á ser conocida en Castilla la novela pasto-
ril...; y Silva, que no parece haber sido perezoso
en esto de asimilarse los trabajos literarios de
otros, echó mano del nuevo elemento, harto im-
propio por cierto en asuntos caballerescos, intro-
duciendo en este su libro á dos pastores, Darinel
y Silvia, que hacen después gran papel en los
siguientes tomos.» No contento con el aplauso
y nombradía que debieron valerle sus dos libros
anónimos de Lisuarte y Amadis, acometió Silva
la colosal empresa de proseguir la historia del
buen Amadís y sus descendientes hasta la sexta
generación, y la llevó á término, para lo cual
escribió seis libros, comenzados en 1532 y ter-
minados en 1546. Esta nueva serie empieza en
La Corónica de los muy valientes y esforçados é
invencibles caualleros don Florisel de Niquea y el
fuerte Anaxartes: hijos del muy excelente principe
Amadis de Grecia (Valladolid, 1532, en fol.; Se-
villa, 1546, en íd.; Zaragoza, 1568, en íd.; Zara-
goza, 1584, en íd.; Tarragona, íd., en íd.); con-
tinúa en la Parte tercera de la chrónica del muy
excelente principe Don Florisel de Niquea, en la
qual se trata de las grandes hazañas de los exce-
llentísimos príncipes don Rogel de Grecia y el se-
gundo Agesilao, hijos de los excelentíssimos prin-
cipes don Florisel de Niquea y don Falanges de
Astra (Sevilla, 1536, en fol.; íd., 1546, en íd.;
Salamanca, 1551, en íd.; Evora, sin fecha, en
íd.; Lisboa, 1566, en íd.), dedicada por su autor
á D. Francisco de Zúñiga de Sotomayor, duque
de Béjar; y acaba en el Don Florisel de Niquea:
la primera parte de la quarta de la chrónica de
el excelentíssimo príncipe don Florisel de Niquca
(Salamanca, 1551, en fol.), cuyo segundo tomo
se titula Libro segundo de la quarta y gran parte
de la chrónica del Excelente Príncipe don Florisel
de Niquea. En que trata principalmente de los
amores del príncipe don Rogel y de la muy hermosa
Archisidea: juntamente de los casamientos de Age-
silao y Diana de los otros príncipes desposados
(íd., íd., en íd.). Esta obra se reimprimió en Za-
ragoza, 1568, en fol. Silva la dedicó á la reina
doña María, hija de Carlos V. En un extenso
proemio, dirigido á la princesa, enumera las ha-
zañas militares del emperador, deduciéndose de
algunas expresiones que el fin de la obra era ce-
lebrar, á manera de alegoría, las virtudes mili-
tares y domésticas del citado monarca. Cada
una de las tres últimas producciones citadas
consta de dos partes ó libros. Ya en la
que Silva
llamó primera parte de la cuarta introdujo bas-
tantes poesías, como son dos romances traduci-
dos del griego, una bucólica, unas décimas, va-
rios epigramas, etc.; pero hay más en el que
llamó libro segundo de la cuarta, pues inserta
una égloga (bucólica) entre dos pastores, Archi-
leo y Laris, y varios certámenes ó torneos poé-
ticos á guisa de los que Montemayor acababa de
introducir en su Diana. Para los argumentos y
bibliografía de dichas producciones véase el to-
mo XL de la Biblioteca de Rivadeneira (pági-
nas XXXIV á XXXVII y LXIX á LXX). Feli-
ciano de Silva pasó también por autor de otro
libro de caballerías, Don Silves de la Selva, has-Segunda parte dijo Gallardo: «En esta pieza se
ta que Gayangos demostró que lo había escrito
Pedro de Luján ó Luxán. Curiosas noticias de
las obras citadas publicó Barrera en su Catálogo
(pág. 370 á 373), donde se habla también de los
demás escritos de Silva. Malparado quedó el
concepto literario del infatigable escritor caba-
lleresco al filo de dos eminentes plumas: la de
Hurtado de Mendoza, de quien antes se habló,
y la de Cervantes, que aún pudo conocer á Silva,
y que en el escrutinio de la librería de Don Qui-
jote escribió: «Este que viene, dijo el barbero, es
Amadís de Grecia, y aun todos los deste lado, á

Carta del bachiller de Arcadia, Feliciano de Sil-
va vivió desahogado y aun rico con el producto
de sus numerosas obras, ofreciendo singular con-
traste con la pobreza y desnudez de Cervantes,
que medio siglo después aniquiló con su pun-
zante sátira todo el linaje de libros de caballe
rías, que con abundancia produjo Feliciano. He
aquí las palabras de Diego Hurtado de Mendo-
za: «Véis ahí á Feliciano de Silva, que en toda
su vida salió más lejos que de Ciudad Rodrigo á
Valladolid, y ha andado siempre entre Daraya y
Garaya metido, é la Torre del Universo, donde
tuvo encantado, según dice su libro, diez y siete
años á Dios Padre? Con todo eso tuvo de comer
y aun de cenar; y vos que habéis andado, visto
y peleado, servido, escripto y hablado más que
todo el ejército junto que envió el Emperador á
esa guerra, no tenéis ni aun de almorzar.» Feli-
ciano tuvo un hijo, Diego, que, después de ser-
vir en los ejércitos del emperador, se embarcó
para Tierra Firme y murió como bueno en una
batalla contra los indios de aquella región. Si
es cierto que Silva escribió el Lisuarte de Gre-
cia, y que éste se imprimió en 1525, alcanzó Fe-
liciano larga carrera literaria, puesto que en 1551
aún se ocupaba en escribir la cuarta parte del
Florisel de Niquea. No se halla noticia alguna de
su vida posterior á la publicación de dicha obra.
Fué Silva sin disputa el más profundo y prolífico
de cuantos escritores cultivaron la novela caba-
lleresca en el Siglo de Oro de nuestra literatura.
Los bibliografos dicen que compuso El séptimo
libro de Amadís, en el qual se trata de los gran-
des fechos en armas de Lisuarte de Grecia, fijo de
Esplandián, y de Perión de Gaula (Sevilla, 1525,
en fol.; Toledo, 1539, en íd. ; Sevilla, 1548; ídem,
1550, en íd.; Zaragoza, 1587, en íd.; y Tarrago-
na, íd., íd.). El autor, que no se nombra en nin-
guna de las ediciones citadas, dedicó la obra á
D. Diego de Deza, arzobispo de Sevilla. El ar-
gumento del libro y varias noticias de sus edi-
ciones, todo referido por Pascual de Gayangos,
puede verse en el tomo XL de la Biblioteca de
autores españoles de Rivadeneira (págs. XXVI á
XXVIII y LXVIII). Que la obra es de Silva se
deduce de la lectura del Lisuarte y el Amadis
de Grecia, pues se nota cierta semejanza y pari-
dad entre ambas producciones. Además, en la
advertencia del corrector de la imprenta al lec-
tor en el citado Amadis se hallan estas pala-
bras: Porque el séptimo, que es Lisuarte de Gre-
cia y Perión de Gaula, hecho por el mismo auctor
de este libro. Sin embargo, las palabras subraya.
das pudieran aludir al sabio Alquife, á quien se
atribuyen las dos obras referidas. A Silva se de-
bió la Chrónica del muy valiente y esforzado Prín
cipe y cavallero de la ardiente espada, Amadis de
Grecia, hijo de Lisuarte de Grecia (Burgos, 1535,
en fol.), también titulado: El noveno libro de
Amadis de Gaula, que es la crónica del muy va-
liente y esforçado principe y cauallero de la Ar-
diente Espada Amadis de Grecia: hijo de Lisuar-
te de Grecia, emperador de Constantinopla y de
Trapisonda, y rey de Rodas, que tracta de los
sus grandes hechos en armas, y de los sus altos y
extraños amores (Sevilla, 1542, en fol., y Medi-
na del Campo, 1564, en íd.), ó Parte primera
(y segunda) de la crónica del muy valiente y es
forzado principe y caballero Amadis de Grecia, é
cómo venció al Fuerte Frandalo (Valencia, 1582,
en fol.), y también Corónica del muy valiente y
esforzado Principe y caballero de la ardiente es-
pada Amadis de Grecia, hijo de Lisuarte de Gre-
cia, emperador de Constantinopla y Trapisonda
y Rey de Rodas. Que trata de los sus grandes
fechos en armas y de los sus altos y extraños amo-
res. Y es el noveno libro de Amadis de Gaula
(Lisboa, 1596, en fol.). Para el argumento y las
noticias bibliográficas remitimos al lector al ci-
tado tomo de la Biblioteca de Rivadeneira (pá-lo que creo, son del mesmo linaje de Amadís.
ginas XXX á XXXIV y LXIX). Gayangos es-
cribe: «Aunque el nombre de su autor no apare
ce en la portada del libro, declárase suficiente-
mente en un extenso prólogo que en algunas
impresiones lleva la firma de Feliciano de Silva. >>
Es evidentemente continuación del séptimo y no
del octavo, y así lo hubiera su autor intitulado
á no haberle ganado la vez el sevillano Juan
Díaz, Bachiller en Cánones. Refiriéndose á la
obra de Silva, agrega Gayangos: «Nótase ya en
este libro cierta variación del género, no porque
falten castillos y doncellas, enanos y encantado-
res, encuentros con robustos jayanes y descomu
nales gigantes, y otros accesorios de la andante
caballería, sino por advertirse ya en él la intro-

Pues vayan todos al corral, dijo el cura, que á
trueco de quemar á la reina Pintiquiniestra y al
pastor Darinel, y á sus églogas, y á las endia-
bladas y revueltas razones de su autor, quemara
con ellos al padre que me engendró, si andu-
viera en figura de caballero andante.» Al prin-
cipiar la obra, describiendo las primeras causas
de la locura del hidalgo manchego, dice que de
todos los libros caballerescos ningunos le pare-
cían tan bien al pobre caballero como «los que
compuso el famoso Feliciano de Silva; porque
la claridad de su prosa y aquellas entrinca-
das razones suyas le parecían de perlas, y más
cuando llegaba á leer aquellos requiebros y car-
tas de desafío.» Finalmente, en la parte primera,

de Diego Núñez de Alva de la vida del soldado (Cuenca, 1589, en 4.). Este soneto se reprodujo en el dicho tomo de la Biblioteca de Rivadeneira (pág. XXXVII). Los autores del Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos citan (t. IV, Madrid, 1889, columna 1427) el Sueño de Feliciano de Silva, en el qual le fueron representadas las excelencias del amor: agora nuevamente puesto de prosa en metro castellano por un su cierto servidor, que porque tan notable fición fuesse más manifiesta á todos quiso tomar este pequeño trabajo. Con otro romance en que la muerte de Héctor brevemente es contada: según los más verdaderos hystoriadores de Troya affirman: hecho por el mesmo autor (1544, en 4.o). Creemos que esta poesía está inspirada en un sueño puesto al fin de la primera parte del Amadis de Grecia. Acaso merece Silva más fama que por las enumeradas por otra obra suya titulada La segunda comedia de la famosa Celestina; en la qual se trata de la resurrectión de la dicha Celestina y de los amores de un caballero llamado Felides y de una doncella de clara sangre llamada Polandria (1530, en lugar que ignoramos; 1535, en 4.; Venecia, 1536, en 8.°). Como indica el título, es una continuación de la famosa Celestina (V. esta palabra). Esta continuación ha sido en nuestro siglo publicada en un volumen en 8.o, con título de La segunda Celestina, que forma parte de la Colección de libros raros ó cu riosos. Abundantes noticias bibliográficas y crí ticas se consignaron en el citado Ensayo de una biblioteca (t. ÏV, col. 610 á 617). León Amarita, moderno editor de la primitiva Celestina, dice en el prólogo: «Aunque la segunda parte de la Celestina, de Feliciano de Silva, sea muy inferior á la primera de Rojas, y su estilo algo afectado, no por eso se infiera que su obra sea despreciable. Su lenguaje es puro; tiene sales cómicas y caracteres bastante bien sostenidos.» De la misma supone á Celestina resucitada, la cual, solicitada por el caballero Felides para medianera de sus amores con Polandria, se allana á mediar en ellos, siempre que lleven el fin honesto del matrimonio. Bajo este respecto, esta es una pieza moral. La vieja corre su tercería y la acción acaba felizmente en bodas: Felides con Polandria; Sigeril con Poncia. En esta comedia, ó llamémosla novela dramática, brilla un profundo conocimiento del corazón humano y de las costumbres del siglo. Contiene escenas y caracteres trazados de mano maestra. Celestina es un personaje sublime, que no desmiente en nada el carácter creado por Rodrigo Cota, y sostenido por el bachiller Rojas de Montalván (yo creo á éste su verdadero autor). El rufián Pandulfo es también un personaje cómico de mucho mérito, aunque me parece de baladrón más flojo que el Galterio de la comedia Tebaida. En Poncia se pinta una doncella honesta, pero jovial y donosa. Toda la germanía rufianesca está retratada muy al vivo. >> El engaño de la resurrección de Celestina se sos. tiene hasta la última escena, en que ya Felides le descubre diciendo que Celestina estuvo escondida todo el tiempo que se creyó que era muerta. El nombre de Feliciano de Silva figura en el Catálogo de autoridades de la lengua publicado por la Academia Española.

- SILVA (ANTONIO DE): Biog. Poeta español. N. en Galicia. Aún vivía en 1575. Fué amigo ó protegido de D. Fernando Ruiz de Castro y Andrade, primogénito sucesor en los estados de Lemos, Andrade, Sarria y Villalva. En la censura de la obra que se cita más abajo, decía el Padre Alonso de Higuera: «Paréceme que es obra digna que se imprima, la primera que yo haya visto que sale á nuestro vulgar en este estilo y género de versos, en que el autor ha imitado a los antiguos griegos Sófocles y Eurí- | pides, y de los latinos á nuestro Séneca, aunque en la verdad del argumento les excede.» El libro, en el que se halla una carta del autor fechada en Madrid á 8 de mayo de 1575, lleva este título: Primeras tragedias españolas de Antonio de Silva, dirigidas al Ilmo. Sr. D. Fernando Ruiz de Castro (Madrid, 1577, en 8.°). Las tragedias son dos: Nise lastimosa y Nise laureada. En Madrid se guarda en la Academia Española un ejemplar de otra edición de Madrid hecha en 1575 (en 8.°).

-SILVA (JUAN DE): Biog. Escritor español, conde de Portalegre. Vivía á fines del siglo XVI. Fué hijo de Manrique y descendiente de los marqueses de Montemayor. Con una misión que le confió Felipe II, rey de España, acompañó á Sebastián, rey de Portugal, en su desgraciado viaje al Africa. De regreso en Madrid, pronto hubo de trasladarse á Portugal para defender los dere chos de Felipe II á la corona lusitana. En Portugal, ya incorporado á España, ejerció el cargo de gobernador y Capitán General. Elogia Nicolás Antonio su gran ingenio, su perfectísima elo. cuencia, su rara astucia, su admirable habilidad para exponer en cartas ó por la palabra hablada los sentimientos del alma, y agrega que Silva tuvo fama por su prudencia y urbanidad. En castellano escribió Silva, en diversos tiempos, varias cartas á distintos personajes del reino. En vida de Nicolás Antonio formaban aquéllas un volumen manuscrito que poseía Jerónimo Mascareñas, obispo de Segovia. El mismo Silva redactó las Adiciones á la historia de la Guerra de Granada, por Diego Hurtado de Mendoza, y una Introducción á la citada obra. Quizá ambos trabajos son una misma cosa. Las Adiciones, con el libro de Hurtado, se imprimieron en Madrid (1610) y Lisboa (1627, en 4.0). La Introducción, acompañando también á la Historia de Mendoza, puede verse en el t. XXI (pág. 67) de la Biblioteca de autores españoles de Rivadeneira. En Madrid existen en la Biblioteca Nacional estos cinco manuscritos atribuídos á un conde de Portalegre, que creemos sea el escritor de que se trata en este artículo: Avisos politicos y morales que dejó á sus hijos, en tercetos; Instrucción á su hijo, cuando le envió á la corte, sobre la que Juan de Vega dió al suyo; Cartas á Felipe II y varios sujetos; Colección de sus cartas; Carta á D. Cristóbal de Mora. En dicha Biblioteca se guardan otros 12 manuscritos, de que se hace autor á D. Juan de Silva, marqués de Portalegre y Montealegre. Si no todos, algunos deben ser obra del autor alabado por Nicolás Antonio. He aquí sus títulos: Carta sobre la historia de Jeró nimo Franchi Conestaggio; Cartas familiares; Cartas políticas y familiares sobre asuntos públi cos, y los Epitafios á Carlos V y Felipe II; Cartas políticas y familiares desde el año 1597; Cartas á varios y al rey; Copia de tres cartas suyas al duque de Lerma; Carta que escribió á Felipe II, recomendándole al rey D. Sebastián de Portugal; Dos cartas á Cristóbal de Mora: Comentarios á los documentos que Juan de Vega dió á su hijo; Instrucción á su hijo, incluyendo la de Juan de Vega; Proyecto que dió a Feli pe III, año 1598, al entrar á reinar, para el desempeño de la corona, duplicando el valor de la moneda de oro y plata: al proyecto acompañan las aprobaciones de teólogos, políticos y plateros; Expediente y sentencia contra él sobre la jurisdicción que pretendía tener del lugar de Magán. Comparando los títulos de esta lista con la anterior, se adquiere el convencimiento de que hay obras comprendidas en una y otra. Por sus Adiciones, Juan de Silva, conde de Portalegre, figura en el Catálogo de autoridades de la lengua publicado por la Academia Española.

- SILVA (ANTONIO JOSÉ DE): Biog. Poeta portugués. N. en Río de Janeiro en 1705. Ignoramos la fecha de su muerte. Fué hijo de Juan Méndez de Silva, abogado, y de Lorenza Coutiño. Estudio Jurisprudencia en Coimbra y practicó la

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abogacía en Lisboa. Vióse perseguido, preso y castigado por la Inquisición, hechos sobre los que guarda Barbosa absoluto silencio, como también sobre la publicación de sus obras con título de Teatro cómico (Lisboa, 1744). Como poeta dramático tuvo no escaso mérito. He aquí los títulos de sus comedias, citadas por Barbosa: Labirinto de Creta (Lisboa, 1736, en 8.°); Gue rras do Alecrim e Mangerona (íd., 1737, en íd.); As variedades de Protheo (íd., íd., íd.); El prodigio de Amarante, San Gonzalo; Amor vencido de amor, zarzuela epitalámica para las bodas de los príncipes del Brasil; Os amantes de escabeche, comedia burlesca; Amphitriać (manuscrita); Don Quixote (íd.); Phaetonte (íd.).

- SILVA (TADEO): Biog. Religioso y escritor chileno. N. en Santiago de Chile en 1776. M. en 1824. Tomó el hábito de Dominicano á los

Carmona y otros rompieron las ventanas, entraron, y en poco tiempo hicieron un montón de cadáveres. Luego Silva concurrió á la segunda batalla de Carabobo y al asalto de Puerto Cabello (8 de noviembre de 1823). En Ayacucho se hizo notable por el modo que tenía de atacar cuando con lanza en mano acometía á sus enemigos. Acompañó á Sucre en su entrada en La Paz (8 de febrero de 1825). En 1827 mandaba en Angostura y restableció el orden allí turbado. Fué albacea fideicomiso instituído por Bolívar en su testamento del 10 de diciembre de 1830. Salió guardando al batallón Granaderos y los húsares de Apure sublevados en 7 de mayo de 1830. Defensor de Bolívar, se le desterró de Cartagena (23 de abril de 1831). En 1849 fué enemigo de Monagas. En 1854 venció en el Chaparral. En 1855 se le nombró secretario de Guerra y Consejero de Estado. La familia de Bolívar le contó entre sus individuos, como esposo de Feli cia Bolívar.

diecisiete años en el convento principal de su ciudad natal. Fué, al decir de José Domingo Cortés, hombre de grandes talentos y de estudio incesante, predicador insigne, profesor de Cien- SILVA (PEDRO DE): Biog. General chileno. cias eclesiásticas en el Instituto Nacional, y Doc- Dióse á conocer en el primer cuarto del presente tor en la Universidad de San Felipe. Escribió siglo. Aún vivía en 1875. Distinguióse en todas varias obras apreciables: Apéndice á la teolojia las grandes campañas del Perú á las órdenes de de Lyon acerca de la gracia; Tratado de los Sa- San Martín, Blanco Encalada y Bulnes. Figuró cramentos; Curso de teolojia expositiva; Curso de en el sitio del Callao y en el asalto que se dió á historia eclesiástica; Aviso que da al pueblo chi- dicha plaza (14 de agosto de 1821), y la ocupó á leno un filósofo rancio; El observador eclesiástico; las órdenes del general Las Heras. Hizo la camCurso de teolojia mística; Extracto de las principaña libertadora al Sur del Perú á las órdenes del pales virtudes morales. Sólo se imprimieron tres de ellas. Opinan algunos que su ímprobo estudio, especialmente en tiempo de las polémicas que sostuvo contra los librepensadores, le quitó la vida por consunción, y otros que murió de veneno. Su muerte privó á la provincia dominicana de Chile de su más robusta columna, y á la Iglesia de un sabio é infatigable apologista.

- SILVA (NICOLÁS): Biog. General venezolano. M. en marzo de 1864. Muy joven, en 1813, sentó plaza de soldado raso en las huestes ame. ricanas que mandaban en las llanuras Páez, Rangel y otros caudillos famosos en las campañas que produjeron la libertad de Costa Firme, Fué condecorado con la Estrella de Libertadores y ascendió grado á grado hasta el rango de coronel de los ejércitos de Colombia. Luego, cons. tituída Venezuela en República independiente, la sirvió con igual lealtad y eficacia para defenlegislativo, y cuando los pueblos quisieron el der y consolidar sus instituciones y su gobierno régimen federal trabajó para establecerlo, meteejércitos federales. ciendo por esto el alto rango de general de los

- SILVA (JOSÉ LAURENCIO): Biog. General venezolano. N. en Tinoco á 7 de septiembre de 1792. M. á 27 de febrero de 1873. Entre los que con el general Toro salieron á la campaña marchó Silva en calidad de alférez, empleo que obtuvo en 19 de abril de 1810 en Caracas. Hallóse en la acción del Pedregal, y ganó las charreteras de general en Ayacucho, en donde cayó en tierra acuchillado. Antes, luchando contra los españoles, se distinguió en la jornada de Junín, en la que, unido á Miller, Carvajal, Bruix y otros, restableció el orden en las filas de sus regimientos, volviendo sobre los adversarios con

más furia que antes. Luchó en la campaña de la primera época en Venezuela, y en los campos de Baragua y Carora, donde fué herido, y se distinguió también en Araure, Guaica, Guigué, Victoria y Pantanero. En Taguanes hizo prodigios de valor, y en Guanayén con 19 hombres se defendió de 400, mató á nueve, y con 10 regresó á su campo. Tenía 180 soldados en el desesperado sitio de la Victoria; dió cargas, per

dió la flor de los suyos, y con 18 se sostuvo estando herido. Igual bravura mostró en Mosquitero, Barbula y San Mateo. Su vida estuvo en gran peligro en la acción de Pegones, pues he

ho prisionero se le sentenció á muerte, que salvó

merced á la intervención de Lino López Quintana, no sin dejar 150 enemigos en el campo, siendo ellos 1 200 y los de Silva apenas 380 hombres. Figuró en el Paso del Frío (junio de 1817) como digno compañero de Aramendi, á quien salvó bajaban el Apure conduciendo ropas, que tomaese día la vida, ganando con lanza las lanchas que ron los suyos. Formó parte de los congregados en Guadalito para decidir de la campaña sobre Nueva Granada. En 22 de junio de 1819 fué te rrible el asalto dado en la casa atrincherada de la Cruz, defendida por el coronel Juan Durán y 100 cazadores del regimiento de Barinas; Silva,

general Rudecindo Alvarado. Se encontró en las acciones generales que se libraron en Torata y Moquegua (19 y 21 de enero de 1823). Luchó en las fortalezas del castillo del Sol con su batallón, cuando los españoles ocuparon á Lima y sitiaron el Callao; concurrió á la acción de Quilca, que se dió contra los sitiados españoles, y continuó la campaña hasta la entrada á Arequipa á las ór denes del Capitán General Antonio José de Sucre. Por esta acción obtuvo una medalla de oro y un diploma. Regresó á Chile en 1824. Embarcó (16 de noviembre de 1825) á las órdenes del Capitán General Ramón Freire y peleó en la acción general que se dió en la altura de Bellavista (14 de enero de 1826). Cortés agrega: «Hizo las campañas al cantón de Maule en 1830, contra los Pincheira, á las órdenes del coroneĺ Baquedano. Marchó á Coquimbo, á las órdenes del general Aldunate, á sofocar la revolución estallada en La Serena y encabezada por Uriarte;

marchó á Vallenar á sofocar la insurrección de los presidiarios de Juan Fernández en el mismo año de 1831, y se halló en las batallas de 4 y 6 de junio de 1837 en la altura del castillo del Barón, á las órdenes del Teniente General Blanco Encalada, por las cuales se le ofreció una medalla de oro. Hizo la campaña al Perú en el año de 1837, á las órdenes de Blanco Encalada. En 1838 hizo también la campaña restauradora al Perú, á las órdenes del general Bulnes. Durante dicha campaña se distinguió en todas las grandes acciones que en ella se libraron. Se encontró en las batallas de Guías y Puente del Buín, donde fué herido de bala. Fue encargado por el gobierno de Bulnes de tomar posesión del Estrecho de Magallanes, y fué también el primer gobernador y comandante general de armas de esa colonia. Mandó en jefe las fuerzas que en 1851 batieron á las tropas sublevadas en Aconcagua. Se encontró en las batallas de Illapel y de Petoria, que se dieron en el Norte en 1851. En la administración de Montt y Pérez fué adecán de dichos presidentes.>>

– SILVA (JOSÉ DE): Biog. V. MÉNDEZ LEAL

(JOSÉ DE SILVA).

- SILVA CHÁVEZ (JOSÉ MARÍA): Bio. Militar chileno. N. en Santiago de Chile en 1815. M. en 1869. Comenzó sus estudios en la Academia Militar, de la cual fué, durante algún tiempo, (1832), estuvo en sus filas treinta y nueve años profesor. Habiendo ingresado en el ejército

y seis meses. Tomó parte en las campañas del Perú; en la de Valdivia; en la del Sur (1851); en la del Norte (1859), y en la del litoral (1865). La organización militar del ejército de Chile debió mucho á los esfuerzos de Silva Chávez, Este, como instructor de tropas, fué una notabilidad. El gobierno, conocedor de sus méritos, le encomendó en diversas ocasiones los trabajos que requerían conocimientos y estudios especia les. Escribió Silva dos obras y algunos opúsculos sobre la ciencia de la guerra. La Táctica de guerrillas y la Táctica de infantería, escritas por Silva, fueron adoptadas para la infantería chile

na y produjeron brillantes resultados. Hizo Chávez innovaciones en los movimientos, simplificó y dió rapidez y un orden preciso y determinado á las operaciones de la infantería en sus diversos servicios. En la Administración civil ocupó en diversas épocas los puestos de intendente de Valdivia, Aconcagua y Atacama.

- SILVA LISBOA (JOSÉ DE): Biog. Jurisconsulto, político y escritor brasileño. N. en la provincia de Bahía en 1756. M. en 1835. Poseyó el título de vizconde de Cayrú. Educado en Portugal, se graduó en Derecho, Canones y Filosofía (1779). Desempeñó durante veinte años la cátedra de Filosofía moral y racional en la provincia de su nacimiento; volvió (1797) á Portugal, donde consiguió ser jubilado, y designado al mismo tiempo para diputado y secretario de la mesa de inspección de Bahía, puesto en que prestó valiosos servicios á la agricultura y al comercio de dicha provincia. Entonces escribió sus Principios de Derecho mercantil, que publicó en Lisboa (1801), y en que expuso sus notables conocimientos en materia de Derecho civil, marítimo y de gentes. Luego (1804) publicó los Principios de Economia politica, que tuvieron general aceptación y sirvieron de estímulo á los estudiosos para que se dedicasen á tan importante ciencia. Merced á sus trabajos, argumentos é influencia, se decretó la apertura de todos los puertos del Brasil al comercio de las naciones. Silva Lisboa fué nombrado profesor de Economía política, sostuvo con calor la medida anterior, combatida por los comerciantes portu. gueses, que veían en ella la destrucción de su monopolio, y publicó sus Observaciones sobre el comercio libre. En seguida quedó encargado de la redacción del proyecto del Código de Comercio, trabajo á que se consagró con asiduidad, pero que no pudo concluir por su fallecimiento. Como diputado se contó entre los más entusiastas defensores de la independencia del Brasil, y como escritor mereció por sus vastos conocimientos y ciencia el aprecio y consideración de todas las sociedades nacionales y de muchas extranjeras, que le nombraron su socio; fué individuo del Instituto de Francia, del Instituto Real de Nápoles, de la Sociedad Filosófica de Filadelfia, de la de Agricultura de Munich, de la de Agricultura de Bahía, de la de Industria de Río de Janeiro y de varias otras; comendador de la Orden de Cristo, oficial de la del Cruceiro. vocal de la Corte Suprema de Justicia y senador del Imperio del Brasil. El gobierno concedió pensiones á sus hijos, y honró su memoria man. dando colocar su busto en la Biblioteca Nacional.

- SILVA PACHECO (DIEGO): Biog. Prelado y escritor español. N. en Burgos hacia 1620. M. en Astorga (León) á 22 de marzo de 1677. Afirmase que era descendiente de la sangre real de Fruela II. Fué hijo de los condes de Cifuentes, Alonso de Silva y Gregoria de las Marinas. Monje profeso del convento de los Benedictinos de San Juan de Burgos, estudió Humanidades en el Seminario y Colegio de San Benito de Valladolid; Lógica y Filosofía, siendo monje, en la Universidad de Irache, y Teología en Salamanca hasta graduarse de Maestro. Ejerció las funciones de pasante tres años en Irache, donde luego leyó Artes, y pasó nuevamente á Salamanca para ser maestro de estudiantes durante dos años, lector durante ocho, y regente de los estudios. Después fué elegido abad de su convento de Burgos, durante cuatro años, encargándole al mismo tiempo la enseñanza de la Teología moral. Maestro general de los cuatro que tenía la religión, regente del Colegio de San Vicente de Salamanca, durante cuatro años, otro de San Pedro de Exlonza, tres abad de San Martín de Madrid, cuatro general de la congregación (1657-61) y otros cuatro abad de San Martín, tuvo dotes de gobierno é invirtió el mayor tiempo en la redacción y publicación de sus obras. Fué predicador de Felipe IV y de la Junta de la Inmaculada Concepción, como censor; Carlos II le nombró de la Junta de Medios y de todas las otras de teólogos de la corte. Pacheco poseyó también los cargos de consultor de la Suprema y General Inquisición y examinador sinodal de la Iglesia Primada. Preconizado obispo de Guadix, le consagró en San Martín el Nuncio, arzobispo de Milán, Vitaliano Vizconde Borromeo, con el obispo de Orense, Fr. Baltasar de los Reyes, del Orden de los Jerónimos, siendo asistentes los arzobis

pos Egidio Colona y Pedro de Rojas. Este solemne acto se verificó á 6 de mayo de 1668. En 27 de mayo de 1675 fué Pacheco trasladado á la sede de Astorga, de la que tomó posesión en 20 de julio. Está sepultado en el crucero de la catedral de Astorga. Escribió: Commentaria in Primam Partem D. Toma (1663-65, 4 vols. en fol.). Historia de la Imagen Sagrada de Nucstra Señora Santísima de Valvanera (Madrid, 1665, en 4.). La segunda edición se titula Historia de la Imagen Sagrada de María Santísima de Valvanera (Madrid, 1679, en 4.°). - Commentaria litteralia, moralia, mystica, in Genesim, de opere sex dierum (Madrid, 1666, en fol.), etc.

bierno portugués le nombró (1855) capitán mayor del Bihé y Bailundo, y allí permaneció Silva Porto, siempre defendiendo la bandera portuguesa, hasta su trágica muerte. Las intrigas de Stanley Arnot con el reyezuelo del Bihé, motivadas por la expedición del capitán Couceiro, colocaron á Silva en una situación difícil. Este último conoció que la bandera nacional portuguesa iba á ser objeto de vilipendio para los negros del Bihé. «Entonces (él mismo, ya moribundo, refirió la tragedia al citado capitán Cou ceiro) me levanté á las tres de la mañana, me vestí y arreglé como tenía por costumbre, y me envolví en la bandera de la patria portuguesa; tomé una caja de cerillas, acerquéme á dos barriles de pólvora, y el primer fósforo que dejé caer en ella no prendió; encendí otro fósforo,...) y de lo que sucedió después sólo se acordaba de verse postrado en el lecho. A pesar de la explo sión de los dos barriles, no murió súbitamente. Vivió todavía veintisiete horas, presa de los más atroces sufrimientos, en largo y horroroso martirio. Sus restos mortales, llevados á Lisboa (feciudad recibidos (12 de abril) por una gran mubrero de 1891), y de allí á Oporto, fueron en esta chedumbre en la que se veían personas de todos los colores sociales y de todos los partidos políticos.

- SILVA VELÁZQUEZ (DIEGO DE): Biog. Céle bre pintor español. V. VELÁZQUEZ DE SILVA (DIEGO).

- SILVA PARANHOS (JOSÉ MARÍA DE): Biog. Político brasileño. N. en la provincia de Bahía en 1819. Ingresó (1836) en la Academia de Marina de Río de Janeiro; fué más tarde nombrado (1844) profesor sustituto de la misma, y pasó al año siguiente con la misma categoría á la Escue la Militar del Imperio. Catedrático del sexto año en el mismo establecimiento (1848), allí enseñó con brillo las ciencias de artillería y de fortificación permanente. Contóse (1844) entre los principales redactores del periódico Novo Tempo, que defendió con talento al Ministerio Alvez Branco. Poco después obtuvo el empleo de secretario y vicepresidente de la provincia de Río de Janeiro. Elegido (1847) diputado á la Asamblea General Legislativa, tomó asiento en los bancos de la mayoría parlamentaria, distinguiéndose por sus discursos y por sus trabajos en las Comisio- SILVA Y MENDOZA (DIEGO DE): Biog. Poeta nes de Marina y de Guerra. Después de la mudanza política operada en el país por los años de y escritor español. Vivía en los comienzos de la 1848, Silva Paranhos pasó á ser redactor en jefe las Antonio, hijo de Rodrigo, primer conde de segunda mitad del siglo XVII. Fué, según Nicode El Correo Mercantil, la publicación más im portante de Río de Janeiro en aquella época, y Pastrana, que mereció gran afecto á Felipe II, entonces se mostró como periodista infatigable y de Ana de Mendoza. Al decir del mismo bioy esforzado partidario de las ideas liberales, pero grafo, estuvo casado con Ana de Sarmiento y siempre monárquico y hombre de orden. No muVillandrando; poseyó los títulos de conde de Sacho más tarde se retiró de la política y aceptólinas, conde de Ribadeo y marqués de Alenquer, éste debido á la munificencia de Felipe III; se una parte distinguida en la redacción de El Jornal do Comercio, diario que entonces se mantecontó entre los caballeros de la Orden de Alcán nía extraño á la política interior. Así vivía cuantara, en la que era comendador de Herrera; tuvo do el marqués de Paraná le buscó para que le el gobierno de Portugal à nombre del rey, y en acompañase en su misión al Plata en calidad de Madrid presidió el Supremo Consejo del reino. secretario. De aquel puesto, que ocupó con taAntonio le elogia como jurisconsulto, como poelento, Silva Paranhos pasó á ser Ministro resita, como escritor y por su ameno trato. Afirma dente en Montevideo (1852). Llamado (1853) á que Silva dejó un tomo de Poesías castellanas desempeñar el Ministerio de Marina, en el misque con gran aprecio conservaban sus sucesores mo año fué reelegido diputado á la Asamblea Gelos duques de Híjar y de Salinas, los cuales guarneral por la provincia de Río de Janeiro. Fué daban con igual estima varias memorias del misMinistro de Marina con general aplauso hasta mo autor. Cree Antonio aceptable el testimonio 1855, año en que sucedió a su colega el vizconde de José Pellicer, quien declara que Silva había de Abaeté en el Ministerio de Relaciones Exteriocomenzado á escribir una historia de su tiempo, res, firmando con este carácter el tratado de de la que sin duda formaba parte la Introduc principios de su Monarquía, que había visto Peción á la Historia del rey D. Felipe III con los

amistad, navegación y comercio de 1856, que evitó una guerra inminente y abrió las bocas del río Paraguay á la rica provincia de Matto-licer, el cual la juzgó digna de ser comparada Grosso. En 1856 firmó un nuevo tratado con la República Argentina, y en ese mismo año se encargó interinamente del despacho de Marina. En 1857 volvió á ser elegido diputado por el segundo distrito del municipio de la corte. Terminada la guerra del Paraguay (1869), fué nombrado Ministro plenipotenciario y firmó el tratado preliminar de paz, siendo entonces Ministro de Relaciones Exteriores. En 1875 estaba condecorado con la Orden imperial de la Rosa, con la del

Cruceiro, y con la gran cruz de Santa Ana de

Rusia; era además individuo del Instituto HisUniversal Promotora de Artes é Industrias de tórico y Geográfico del Brasil y de la Sociedad Londres, etc. Ocupaba entonces, desde 1871, el puesto de Ministro de Hacienda y presidente del Consejo. Era también vizconde de Río Branco.

SILVA PORTO: Biog. Célebre explorador portugués. N. en Oporto á 24 de agosto de 1817. M. en Bihé (Africa ecuatorial) á 1.° de abril de 1890. Después de residir algunos años en el Brasil, marchó á Loanda (1837) y se estableció en la comarca de Angola. Encantado de aquel país maravilloso realizó varios viajes de exploración en el Africa ecuatorial, penetrando en las llanuras del interior. Fundó (1839) algunas factorías en el Bihé, y dirigió (1841) la expedición al Quibelo, Lutembo y Riambeje, en la cuenca superior del Zambeze. Comenzó (1845) la exploración del Barotse, que abrió al comercio de Benguella, en sucesivas jornadas, y no sólo hizo (1852-53) la travesía desde el Bihé á Mozambique, sino que exploró los orígenes del río Zambeze y penetró en los desiertos del Norte por el Quanza, Quioco, y Lunda hasta Casabi, Lulúa y Moío. El go

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con las mejores historias griegas y latinas. En un curioso diario de noticias de la corte, que por los años de 1654 y siguientes escribía en Madrid D. Jerónimo de Barrionuevo, con suelta y pi cante pluma y en forma de cartas á un amigo, manuscrito que en la capital de España existe Hartzenbusch en el t. IV de las Comedias de en la Biblioteca Nacional y del que da noticia Calderón (pág. 678), se lee lo siguiente: «Junio 26 de 1655... Representóse en el Retiro la Res tauración de España, comedia burlesca; la primera jornada, de Monteses; la segunda, de Solís; la tercera, de D. Diego de Silva, alias abad de Salas, hijo de la princesa de Melito; el gracejoy sainetes, de Cáncer; entremeses y danzas, de otros ingenios selectos de la corte. Setenta mujeres fueron las que la representaron, y Juan Rana tan solamente hizo de hombre y papel de Rey. La Romerilla salió en una haca á decir la Loa, y en un entremés donde se remedaba lo que pasa en el Prado aquella noche, entró un cochecillo pequeño en el salón alto. » A la Restauración de España se refieren sin duda estas líneas de la carta que á la copiada antecede en dicho diario: «Junio 23... El día de San Juan se hace en el Retiro á los Reyes una comedia burlesca; estos días atrás la han probado en el jardín del Almirante. Cuestan los aparatos, ayudas de costas, vestidos, meriendas y limonadas cien mil reales; es cierto. Represéntanla los dos autores (de com pañía); hanla hecho todos los mejores ingenios de la corte, hay diversidad de bailes, juguetes, entremeses, músicas; dura una tarde entera, y mucha más parte de la noche.» El Silva autor de la tercera jornada de la Restauración de Es paña es, según toda verosimilitud, el mismo de

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