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les sobre las hojas donde se fijan; la piel se abre después por la cabeza y tórax y sale el individuo perfecto con alas, dejando sobre aquellas el despojo de la ninfa. Semejantes restos se hallan más a menudo que en ninguna otra planta en las hojas de higuera. El insecto salta con bastante viveza por medio de sus patas posteriores. Cuando se quiere coger á un individuo se escapa más bien saltando que volando.

La hembra, al picar las plantas con su oviscapto para depositar sus huevos, proluce la tuberosidad escamosa que se observa en las ramas, y que se forma por el derrame de los jugos que ocasionan las picaduras; las larvas se preservan en las celdillas que contiene la tuberosidad. Geoffroy dice que poco más o menos se produce de la misma manera el vello blanco debajo del cual se encuentran las larvas de la especie que vive en el pino. La del boj no forma esos tubérculos, pero sus picaduras bastan para que se arrollen las hojas y puedan resguardarse en ellas las larvas.

La transformación de la ninfa en insecto perfecto se verifica en los meses de mayo y junio.

- SILA: Geog Meseta montañosa de las provincia de Cosenza y Catanzaro, Calabria, Italia. Alcanza en su punto culminante una altura de 1930 m.,y sus bosques dan mucha resina y buena madera de construcción.

- SILA (LUCIO CORNELIO): Biog. Célebre dictador de Roma. N. en esta ciudad en 138 antes de Jesucristo. M. cerca de Puteoli en 78 antes de la era vulgar. Descendía de una rama obscura de la gens Cornelia, y era individuo de una familia patricia. En los autores antiguos, en las medallas y en las incripciones, se le llama siempre Sula ó Sulla, nunca Sylla ó Silla. Recibió una buena educación, pero pasó su juventud en el libertinaje. Sin embargo, su entendimiento no decayó, y cuando se aumentó su fortuna por las liberalidades de su suegra, y de un rico improvisado llamado Nicópolis, buscó los honores y fué cuestor de Mario en Africa, distinguiéndose por su valor, por su habilidad, y, sobre todo, contribuyendo á que Boco pusiera en poder de los romanos à su yerno Yugurta. Segundo de Mario en la guerra contra los cimbrios, le dejó para servir al lado de Catulo, contribuyendo mucho á la victoria de Vercelli (101). Con todo, aún tardó en llegar á los altos honores. Al cabo logró ser pretor (93), después de habérsele rehusado este cargo. Propretor en Ci licia, restableció en el trono de Capadocia á Ariobarzanes; trató con Arsaces, rey de los partos; se enriqueció, y desde entonces se preparó á desempeñar un brillante papel. Solía decir que la fortuna le sonreía, tomó el sobrenombre de Félix, y en la guerra social combatió á los italianos con encarnizamiento y buen éxito. Nombrado cónsul (89), como necesitaba una guerra lucrativa que le diera gloria, dinero y soldados, obtuvo del Senado el mando de las fuerzas que debían hacer la guerra á Mitridates. Mario le disputó el mando, y, sostenido por el tribuno Sulpicio, lo obtuvo merced á un plebiscito, en medio de un motín, en el cual corrió gran peligro Sila. Este, á la cabeza de su ejército reunido en Nola, marchó contra Roma, entró en ella, hizo desaparecer á muchos de sus enemigos, repartió los italianos, nuevos ciudadanos, en ocho nuevas tribus, y dejando á sus enemigos, los demócratas, muy pode rosos aún en Roma, marchó á luchar contra Mitridates (87). Tomó á Atenas, sublevada por el retórico Atenión; hizo degollar á los habitantes (86); venció á los generales de Mitridates, á Arquelao, cerca de Queronea, á Dorilao en Orcome. ne de Beocia (85); pasó al Asia, con su segundo Lúculo, y encontró allí un ejército romano enviado por los marianistas, nuevamente dueños de Roma, ejército que mandaba Fimbria después de haber asesinado á su general Valerio Flaco. Sila permitió que huyera Mitridates, sitiado en Pitana: impuso al rey del Ponto un tratado oneroso (84), y ganó en Lidia el ejército de Fimbria, obligando á éste á que se diera la muerte. Impuso á la provincia de Asia una contribución de guerra de 6000 talentos: sus soldados se cargaron de botín, y después de haber restablecido á Ariobarzanes en Capadocia, en Nicomedia y en Bitinia, llevó su ejército á Italia para emprender guerra civil (83). El partido popular había levantado 200000 hombres, pero no tenían jefes. Sila batió á Norbano cerca de Capua; los ejérci eitos de Escipión y de Carbón se desbandaron; el joven Mario fué vencido en Sacriporto, en la Etruria; el samnita Telésino, que había inten

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tado sorprender á Roma, fué derrotado cerca de reglas acerca de la partición de las sílabas y la la puerta Colina, y Sila hizo degollar en el Circo separación de las palabras se seguirán, que todas de Roma á 6000 prisioneros que habían sobrevi constan de muchas letras; y así es en general, vido. Durante este tiempo los jefes de la aristo- mirándose como una excepción las sílabas llacracia habían secundado las miras de Sila. Me- madas simples, ó formadas de una vocal sola. telo le llevó un ejército, y el joven Pompeyo le- Todas las demás son compuestas de una vocal y vantó tres legiones. El vencedor había dicho en de una ó más consonantes, ó de dos ó tres vocael Senado: «Ninguno de mis enemigos será per- les, que pueden también ir acompañadas de aldonado. Entonces comenzaron las proscripcio-guna ó algunas consonantes. Si hay en una silanes; todos sus enemigos fueron inscritos en las ba dos vocales, decimos que forman diptongo ó listas fatales; los bienes de los condenados sin sonido de dos vocales, y si tres triptongo, ó sonido sumario fueron vendidos á vil precio ó dados á de tres vocales. Por cuanto de la exacta división los amigos y á las queridas de Sila. Las proscrip- de las sílabas pende en gran parte la recta prociones se extendieron por toda Italia; Preneste, nunciación de las palabras, conviene saber que á donde se había retirado el joven Mario, que si hay una consonante entre dos vocales se une tuvo que darse la muerte, fué arruinada; otras para formar sílaba con la vocal que la sigue; si ciudades sufrieron la misma suerte, y la mayor hay dos, ó una consonante duplicada, va de ordiparte de las tierras de Etruria fué repartida nario la una con la vocal antecedente y la otra entre los soldados vencedores. El terror reinaba con la siguiente; si tres, las dos se juntan con la en toda Italia; entonces Sila se hizo nombrar vocal primera y la otra con la segunda; y si cuadictador por un tiempo indefinido (82), y co- tro, dos acompañan á la una vocal y las dos menzó sus reformas llamadas Constitución de restantes á la otra. Ejemplos: a-se-gu-rar, docSila (leges Cornelia). Estas leyes tienen el ca- to, am-pa-ro, cons-tan-te, obs-tar, cons-truir. antigua Constitución, ó más bien asegurar su rácter aristocrático: ¿quería Sila, dar fuerza á la Como expresa la Gramática de la Academia, la Fisiología analizando el mecanismo de la propoder personal, acabando con la democracia, sin nunciación, y la Acústica el de la percepción del mucha preocupación del porvenir? El Senado, sonido, pueden dividir en partes la unidad de compuesto de 400 individuos, tuvo que discutir tiempo de la emisión de una sílaba; mas para la previamente todas las leyes, antes de que fuesen Prosodia, á lo menos en el actual estado de nucsÎlevadas ante la Asamblea centurial. Designó tra lengua, es inapreciable tal subdivisión, como Sila los gobernadores de provincias que le fue- lo prueba el valor de mera unidad que la Métriron indicados, pero hizo entrar en el Senado ca da generalmente á la sílaba. La sílaba puede gran número de hombres obscuros. Quitó el po- constar de una á cinco letras, como, v. gr., ó, no, der judicial á los caballeros y se lo devolvió á vos, crin, trans. En estos ejemplos se han reunilos senadores; pero suprimió la censura, que siem do muestras de combinaciones usuales en castepre había sido muy temida por los caballeros. llano, de manera que de su estudio pueda infeArrebató á los tribunos el poder de hacer leyes, rirse, asociándole al de las letras aisladas, el caquedando imposibilitados para ejercer cargos cu- rácter prosódico, ó, por decirlo así, la índole arrules, y abolió los comicios por tribus, ó al me- mónica de nuestra lengua. Estas observaciones, nos los dejó sin ninguna autoridad. Incansable que á primera vista podrían parecer ociosas, conSila en reorganizarlo todo, cambió el orden de tribuyen á inculcar la idea de las propiedades las magistraturas, y fué preciso pasar por la esenciales de nuestro idioma; sirven al orador y cuestura y por la pretura para llegar al consu- al escritor prosista para esmerarse con provecho lado. Hizo nuevas leyes: de Falso, de Sicariis, en la construcción armoniosa de los períodos; dan de Repetundis, y estableció otros tribunales per- útil enseñanza al poeta que quiere perfeccionar manentes (quæstiones perpetua) para castigar la estructura de sus versos; y son, por último, esta clase de delitos. Ora fuese por los sinsabo- una barrera contra las invasiones de neologismos, res que lleva consigo el gobierno absoluto, ora cuya escabrosidad y dureza repugnan á oídos por cansancio, dimitió la dictadura (79), pero españoles, como grog, club, whist, groom, rails, quedó con un inmenso poder; 300 senadores eran hechura suya; 10000 esclavos, los cornelios, le debían su libertad y le eran adictos, mientras que 250000 soldados, establecidos por él en Ita. lia, hubieran acudido á la primera señal para defenderse y defenderle. Retirado en una casa de campo, cerca de Puteoli (Puzzoles), vivió algunos meses en medio de cortesanas y bufones, muriendo de la enfermedad que llaman pedicu lar, ó sea lleno de piojos, fruto de sus muchos abusos. Se le hicieron en Roma magníficos funerales, y se le enterró en el Campo de Marte, honor que no se había concedido á nadie desde el tiempo de los reyes, y se grabó sobre su sepulcro un epitafio, redactado por él, según parece, y que decía así: Ningún hombre ha hecho más bien á sus amigos ni más daño á sus enemigos. Había redactado, en latín, unas Memorias, que no han llegado hasta nosotros; pero Plutarco, que escribió su Vida, se sirvió de ellas.

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etc.

Antes de explicar cómo se dividen las sílabas, conviene saber que nunca comienzan en español por letra ó letras que no puedan hallarse al principio de las dicciones, y que éstas jamás empiezan por dos consonantes, á no ser la segunda alguna de las líquidas 7, r; aun respecto de la 7, no puede precederla una d ni una h. Por lo mismo, siendo la a un nexo de dos consonantes, no puede principiar por ella ninguna palabra. Las voces gnomon, pneumática, Tlascala, tlascalteca, tmesis, etc., no pertenecen al romance castellano, y algunas han perdido ya las letras de su origen para acomodarse á nuestra ortografía, de modo que escribimos nomon y neumática. La r suave (ere) es la única consonante que da principio á sílabas, aunque las dicciones no principien por ella sino por la r fuerte: ca-ro, ra-ro, tiro. Pero no sucede lo mismo respecto de la conclusión de las sílabas, pues hay muchas que rematan por consonantes que no pueden hallarse al fin de ninguna voz española, como se nota en ab-soluto, ac-ceso, am-paro, ap-to, at-mósfera. La d se pronuncia también mucho más fuerte y clara en ad-quirir, por ejemplo, que en esclavitud ó en libertad.

Como los diptongos y triptongos no forman sino una sílaba, es necesario saber qué reunión de vocales los constituye para silabear bien las palabras y dividirlas bien al fin de cada renglón. Hay en castellano 17 diptongos, que son: ai, au, ea, ei, eo, eu, ia, ie, io, in, oe, oi, ou, ua, ue, ui y uo; y cuatro triptongos: iai, iei, nai y uci. Si alguna de las vocales lleva puntos diacrí ticos, está disuelto el diptongo ó triptongo, es decir, que sus vocales forman dos sílabas, como sucede en embaïdor. Pero si la vocal señalada con los puntos diacríticos es la u después de una g, entonces indican sólo que se pronuncia la u y no que el diptongo se ha disuelto, como en halagueño. El acento sobre alguna de las vocales de un diptongo ó triptongo denota en general su disolución, según lo vemos en lei, reuníos, deciais. Exceptuándose las segundas personas del plural del presente y futuro del indicativo y del futuro del subjuntivo, cuyas terminaciones ais ó

eis están acentuadas siendo monosílabas, verbigracia, andáis, conocéis, cenaréis, huiréis, olvidéis, paséis, el presente estoy, los pretéritos absolutos dió, fué, no, y algunas otras voces, por razón de la acentuación.

El número de sílabas constituye, con la colocación de los acentos y el elemento accesorio de la rima, la base de la versificación. Atendiendo al número de sílabas hay versos desde cuatro hasta 14 inclusive, aun cuando se han escrito versos de 15 sílabas, y de 16, suponiendo que merezcan tal nombre combinaciones tan enar

Si se halla entre dos vocales una consonante, forma sílaba con la vocal que la sigue; y si dos (contando como tal para este fin á la há pesarmónicas; y en realidad, como dice Campillo, sólo de que no suena), ó una consonante duplicada (que sólo puede estarlo la c, la n y la puesto que la ll es una verdadera letra y no una duplicada), la una pertenece á la vocal anterior y la otra á la siguiente, á no ser que la última de las dos consonantes sea la ló la r, en cuyo caso ambas pertenecen á la vocal que las sigue; así ac-ci-den-te, ad-he-rir, a-le-tar-gar, al-ha-ja, a-prie-to, ca-llar, ha-blar, sin-nú-me-ro.

Exceptúanse de esta regla las voces compues tas, las cuales se dividen separando las simples de que constan; v. gr., sub-arriendo, des-acordar; y todas las que tienen una s antes de la lór, pues entonces, no pudiendo las con otra consonante empezar sílaba, porque no conocemos la s líquida en castellano, tiene que unirse á la vocal anterior, v. gr., is-leño, Is-rael. Lo mismo debe entenderse de las que principian por la sílaba at, como at-le-ta, at-lan-te. De-ser-tar, deso-llar, etc., se parten de distinto modo que des-acor-dar, por no ser verbos compuestos. Pero si la primera parte del componente acaba por la misma consonante por que empieza la segunda, en cuyo caso se quita una, la consonante se une á la vocal siguiente, como en de-semejante, deservicio, di-sentir.

Cuando hay tres consonantes juntas, dos van con la vocal anterior y la tercera con la siguiente, si dicha tercera no es alguna de las líquidas 7, r, pues en tal caso se juntan las dos últimas con la vocal que las sigue. Por esto silabeamos de un modo á cons-tante, obs-tar, y de otro á des-truir, ejem-plo. Si hubiere cuatro, que es lo más que puede suceder, dos acompañan a la una y dos á la otra vocal, como en construcción, trans-florar.

Las frases adverbiales ó conjuncionales, á fin ó á fin de que, á más de, á pesar de, así que, que con todo, en fin, en tanto, no obstante, para que, sin embargo y varias otras se escriben separadas; y lo propio sucede respecto de tan bien, tan poco, que se diferencian perfectamente de este modo de las conjunciones también, tampoco. Van unidas, por el contrario, acaso, adelante, además, ahora, alrededor, asimismo, aunque, conque (equivalente á de manera que), defuera, enfrente, otrosi; todos los afijos que están después de los verbos, v. gr., adorarla, disputárselo, y el verbo haber, cuando ocupa el mismo lugar que los afijos, como casarmele. Sino va junto equivaliendo á más, más que, más también ó á excepción de, v. gr. Tú no le pierdas de vista, sino (mas) que has de traerle preso; no lo exigía sino (esto es, más que) como una muestra de afecto; le dió no sólo de comer sino (más también) dinero; todos lo extrañaron, sino (fuera de) su padre; y separado cuando es la partícula condicional si y el adverbio no; verbi gracia, me lo llevaré si no lo guardas. Porque se une cuando es partícula causal, y se separa si equivale á para que, ó si se refiere á causa, motivo, ú otro sustantivo semejante, expreso, sobreentendido. Esto se hace patente con un ejemplo: la carta de Ud. no ha llegado hasta esta mañana, porque las lluvias han retardado el correo. No comprendo el fin por qué me lo envía Ud. abierto ni por qué me ordena haga saber su contenido á mi hermano. Confin, sinfín, sinnúmero y sobretodo, tomados como sustantivos (v. gr., no me importaría el sinnúmero de convida dos, si aquel buen señor del sobretodo no me hubiese molido con un sinfin de preguntas), deben ir juntos, y separados cuando se descubran claros los oficios de las preposiciones con, sin, sobre y de los nombres que se les juntan; v. gr., hubo convidados sin número, sobre todo de sus parientes. Lo mismo ha de entenderse de enhorabuena y en hora buena, de mediodía, que se escribe junto para denotar el punto del mundo opuesto al Norte, ó el viento que sopla de aquella parte, y medio día para indicar la doce del día, al modo que escribimos media noche y no medianoche; de pormenor y por menor, de porvenir y por venir, de socolor y so color y de algunas otras voces, que desempeñan en ciertos casos el oficio de un solo sustantivo, cuando en otro se ve manifiesto el de la preposición que rige al nombre.

deben citarse como tales los de cinco, seis, siete, ocho y 11 sílabas, pues tienen carácter propio y han sido usados por nuestros mejores poetas, constituyendo desde la sencilla endecha hasta el grandioso poema épico. Esto no quiere decir que los poetas tengan en absoluto cerrada la puerta para hacer versos de 16 y aun de 18 sílabas, mas es menester para esto que tengan el mayor cui. dado en darles á su estructura un ritmo que resulte agradable para el oído. Hácese la clasificación de los versos por el número de sus sílabas, y quizá fuera conveniente adoptar la proposición de Salvá en su Gramática, proposición cuya utilidad se limita el autor á indicar. Consistiría en denominar los versos por el número de sus pies, que son invariables, mejor que por el de sus sílabas, y llamar eptámetro al octosílabo, decámetro al endecasílabo, etc.

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SILACAYOAPAN: Geog. Dist. del est. de Oaxaca, Méjico; 27 440 habits. Confina al N. con los dists. de Acatlán y Chiautla, del est. de Puebla de Zaragoza; al O. con el dist. de Morelos Tlapa, del est. de Guerrero, al S. con el dist. de Juxtlahuaca, y al E. con el de Huajuapán de León. Consta de una v., 27 pueblos, una hacienda y 17 ranchos. V. cab. de la municip. y distrito de su nombre, est. de Oaxaca, Méjico, 2950 habits. Se halla sit. en la falda de una loma, á 330 kms. al O. de la cap. del est., y á 1750 m. sobre el nivel del mar.

SILAGO: m. Zool. Género de peces del orden de los acantopterigios, familia de los traquíni dos, que se caracterizan por su cabeza de forma cónica, por su boca pequeña guarnecida de labios carnosos, y por tener dos dorsales contiguas, siendo los radios de la primera bastante delgados y la segunda un poco alta; la mandíbula

Silago

superior es algo protráctil; la inferior tiene su articulación fuerte por delante del ojo, y ambas están guarnecidas de dientes filiformes, presentando algunas veces una línea exterior de otros que son cónicos; también los hay delante del vómer; el opérculo termina en una punta bastante aguda; el preopérculo dentado en su borde montante, se encorva por debajo; en los oídos se cuentan seis radios; el cuerpo, ligeramente comprimido, está cubierto de escamas medianas y un poco oblicuas.

Dos son las especies más conocidas de este género: el Sillago aguta y el S. domina.

El Sillago aguta tiene la cabeza en forma de cono aplanado por debajo, y de punta obtusa y un poco deprimida, en la cual se halla la boca; la mandíbula superior forma casi un semicírculo y es un poco protráctil, sobresaliendo algo de la inferior; los labios poco carnosos; los dientes ocupan una línea en cada una de ellas, y por

delante del vómer forman una media luna ancha; el maxilar es pequeño y endeble, ocultándose del todo debajo del suborbitario; el opérculo mide una quinta parte del largo de la cabeza y tiene doble altura; el subopérculo es fuerte y pequeño, pero el interopérculo muy largo; las aletas pectorales son puntiagudas y constan de 15 radios; las ventrales están situadas un poco más atrás que aquéllas; la primera dorsal es triangular; á la segunda corresponde exactamente la anal, que tiene una espina muy pequeña y 23 radios blandos; la caudal afecta la forma de media luna; la extremidad del hocico, por delante de los ojos, carece de escamas, pero las hay en el cráneo, en la frente, en el opérculo y los subopérculos, siendo muy grandes las del limbo del opérculo y medianas las del cuerpo; se cuentan 70 en una línea longitudinal, y 15 en otra vertical por encima de las ventrales; su forma es rectangular, tienen más altura que largo, y su borde exterior, algo convexo, forma recortes muy finos en su parte visible; los individuos jóvenes tienen el lomo y las mejillas de un color gris aceituna y el vientre plateado muy brillante; las pectorales, las ventrales y la caudal son de un amarillo de limón; las dos dorsales del mismo color, aunque más pálido, y á lo largo del borde anterior de cada espina de la primera dorsal se ve una raya negruzca pequeña.

Generalmente este pez mide 28 centímetros, aunque se encuentran algunos individuos que pasan de 56.

El esqueleto de este pez es notable por las láminas salientes de sus suborbitarios y la que forma todo el limbo de su preoperculo, dejando un gran espacio entre ésta y el borde; en el espinazo se cuentan 34 vértebras: pero como los interespinosos anteriores de la canal no se fijan en las apófisis espinosas de aquéllas, es difícil decir dónde comienza la cola; el cráneo es convexo por debajo; los huesos de la pelvis son anchos y están separados uno de otro por una escotadura entre los pedículos que los suspenden del humeral.

Esta especie se encuentra en todas las costas de la India, más allá del Ganges y en la rada de Pondichery.

van

A principios de mayo llega á la costa de Malabar, y se deja coger en las mismas olas que á estrellarse en la ribera, donde el animal busca para su alimento las abundantes lombrices que se encuentran ocultas en la arena, y de las cuales se valen los pescadores para cebar los anzue

los.

La carne de este pez es un gran recurso para los europeos, que están privados de grandes peces durante la mala estación; en la India se considera como una de las más sanas y agradables. Los europeos residentes en Batavia no aprecian mucho este pez, pero los indígenas hacen una salsa llamada kari, con la que le comen.

El Sillago domina difiere del anterior por tener los ojos más pequeños, los dientes de la línea exterior más fuertes, el hocico más ancho y deprimido, y todas las formas más prolongadas, sin contar el filete que forma el segundo radio de su aleta dorsal; el hocico, más plano y obtuso, tiene el contorno horizontal parabólico; las pectorales son mayores que en la otra especie; las ventrales una tercera parte más cortas, y la anal tiene dos espinas y 26 radios blandos; el número de escamas de la línea longitudinal varía entre 85 y 90, y en la línea vertical, sobre las ventrales, tiene de 15 á 16; el color de este pez es pardo uniforme con un reflejo amarillento; su tamaño varía de 24 á 28 centímetros.

Este pez se encuentra en varios puntos, desde el Mar Rojo á la costa de Australia, y en todas las aguas de la India, así como en la bahía de Bengala y cerca de la embocadura del Ganges. Su carne es digerible y sabrosa, por lo cual es muy apreciada.

SILÁN: Geog. V. SAN ESTEBAN DE SILÁN.

-SILAN: Geog. Pueblo de la prov. de Cavite, Luzón, Filipinas; 7272 habits. Sit. en el interior, al E. de Indang, no lejos de la laguna de Taal.

SILANES: Geog. V. del ayunt. de Miraveche, p. j. de Miranda de Ebro, prov. de Burgos; 144 habits.

SILANGA: Geog. Bahía en la costa E. de la parte septentrional de la isla de la Paragua, Filipinas. Está formada por la isla Maitiaguit y la costa; tiene 2 millas de ancho y casi lo mismo

de fondo; en éste y sobre la costa de la Paragua hay un pequeño establecimiento que comprende una cota y algunas casas, sit. inmediatamente debajo del pico Silanga, de 518 m. de elevación. Al N. de este establecimiento queda un paso entre la isla Maitiagui y la Paragua, que es practicable sólo para botes, y conduce al fondo de la bahía de las Aletas de Tiburón. La costa E. de la bahía ó S.O. de Maitiaguit, está dominada por una colina de laderas muy suaves, y delante é inmediata hay una islita en la que se ve una antigua cota y varias casas junto à ella. En esta bahía se puede encontrar buen fondeadero para los vientos del N. E. en 22 y 27 m. al O. de la colina, procurando atracarse más á la costa del E., pues la del O. despide bajo fondo de coral hasta media milla. La punta Negra, que es el límite N. E. de la bahía de Tay Tay, puede considerarse también como el extremo S. E. de la bahía Silanga. Hay tres islas llamadas Silangas y sit. á la entrada de la bahía; á cada una la rodea un arrecife de un cable de extensión (Derrotero del Archip. Filipino).

SILANGUÍN: Geog. Punta de la costa S. de la prov. de Bataan, Luzón, Filipinas. Es elevada, de piedra, sin árboles y muy limpia, sondeándose 42 m. muy cerca de ella. Allí la elevada y acantilada costa de Capones está entrecortada por cuatro pequeños, limpios y hondables senos, todos ellos abiertos al O. y S.O., con malos tenederos llamados de Silanguín, Najajá, Talisain y Calaguaguín; los peñascos, los Frailes, Tabones y Capones, que se encuentran delante de este trozo de costa, desatracan menos de 2 millas de tierra, son elevados y puede navegarse entre ellos sin temor, exceptuando las proximidades de los Frailes, que despiden arrecifes de coral y conviene darles resguardo á menos que no se pase entre éstos y la tierra, muy próximo de la puerta Silanguín. La ensenada de Silanguín tiene en su boca 5 cables de ancho y profundiza 14 milla hacia el E.; sus costas son escarpadas y limpias y el braceaje de más de 33 m., piedra hasta media ensenada, disminuye á 16 y 6 metros muy cerca de la playa del fondo, en donde desaguan dos arroyuelos. La punta S. de esta ensenada, que toma el nombre de ella, está formada por un gran islote, limpio y acantilado, que se une á tierra firme por un arrecife de piedras muy estrecho; alrededor de este islote de Silanguín, y en el recodo que hay á su parte E., se encuentran 42 m. de fondo. En el fondo de esta ensenada hay un manantial de buen agua potable (Derrotero del Archip. Filipino).

SILAO: m. Bot. Género de plantas (Silaus) perteneciente a la familia de las Umbeliferas, tribu de las seselíneas, cuyas especies habitan en Europa, y especialmente en su parte oriental y en Asia, y son plantas herbáceas, perennes, lampiñas, con las hojas bipinnadas, los segmentos lineales, el involucro nulo ó con pocas foliolas, los involucrillos formados por bracteas numerosas y las flores de color amarillento ocráceo ó verdoso; cáliz con el limbo borroso; pétalos unguiculados ó sentados, trasovado-oblongos, con la lacínula terminal estrechada en la base y vuelta hacia dentro, entera ó escotada; fruto casi cilindrico, con cinco costillas en los mericarpios, agudas, iguales, casi aladas, las laterales marginantes y los vallecitos con varias bandas glandulosas tan aproximadas que parecen una sola: en la cara comisural cuatro ó seis; semillas semicilíndricas; carpóforo libre, bipartido.

-SILAO: Geog. Part. y municip. del est. de Guanajuato, Mejico; 37 000 habits., distribuídos en las siguientes localidades: c. Victoria de Silao, dos congregaciones, 14 haciendas y 74 ranchos. C. cab. del part. y municip. de su nombre, est. de Guanajuato, Mejico; 15140 habitantes. Sit. á 23 kms. al O.S.O. de la c. de Guanajuato y á 1857 m. sobre el nivel del mar, casi al pie de la falda del cerro del Cubilete. Era una miserable aldea de indios chichimecas antes de la conquista. Verificada ésta, emprendió Nuño de Guzmán la reducción de Nueva Galicia y llegó hasta las inmediaciones de Silao, tomando antes posesión de los terrenos donde están hoy sit. las poblaciones de Penjamo é Irapuato, en nombre del rey de España, D. Juan de Villaseñor Cervantes, uno de los primeros españoles que fueron á radicarse á Mejico, se opuso judicialmente à aquella posesión, alegando tenersele encomendados aquellos pueblos que habían dado

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obediencia á Cortés; sin embargo de esta oposi ción Guzmán se apoderó de ellos en nombre del monarca, y quedaron desde entonces como conquista de la corona. Por el año de 1553 se avecindaron allí siete familias de españoles bajo la dirección de D. Francisco Cervantes Rendón; se agregaron algunos indios otomíes y se fundó una pequeña congregación, que fué erigida en curato secular por D. Vasco Quiroga en el año de 1560; este prelado nombró para primer párroco á uno de los clérigos que había llevado consigo de España; después, por los años de 1599, en que se llevó adelante con todo rigor la cédula llamada de congregaciones, se aumentó notablemente el vecindario. El nombre de Silao le fué puesto por los vecinos á la nueva congregación por la hier ba de aquel nombre que abundaba en sus inmediaciones; esta hierba es un género de planta cuya especie típica crece en los prados húmedos. Silao tuvo el título de congregación hasta el año de 1833, en que el Congreso de Guanajuato le dió el de v.; el año de 1861 fué elevado á la categoría de c.; cuenta hoy con una buena plaza, cinco plazuelas, 120 calles, muchas casas cómodas y decentes, escuelas públicas para niños, mesones, almacenes de efectos extranjeros y gran número de tiendas de comercio (García Cubas, Diccionario Geográfico, Histórico y Biográfico de Mejico).

SILAOS: m.

pl. Geog. ant. Pueblo celtibero, elogiado por Marcial por su destreza y tino en arrojar las flechas. Cortés, buscando en los territorios próximos á Calatayud (de donde aquel escritor festivo era natural) un nombre parecido, propone su reducción á Cella, que dice pudo llamarse Sila, ó á los campos regados por el Jiloca, que nombra Xilao ó Jiloca. Su verdadera situación es desconocida.

SILARIA: f. Zool. Género de insectos del orden

tribu de los anaspinos. Sus caracteres principa de los coleópteros, familia de los mordelidos, les son los siguientes: el último artejo de los palpos maxilares más o menos alargado; el de los labiales ligeramente triangular; las mandí bulas bífidas en su extremo; el labro en forma

de un cuadrado transversal; cabeza casi redonda; epistoma separado de la frente por un surco más ó menos distinto; los ojos ovalados, oblicuos, contiguos al protórax, escotados en la mayor parte

de las especies; las antenas medianas, casi filiformes ó algo gruesas ligeramente en su extre. mo; el protorax transversal, casi plano por enci ma, truncado por delante, cortado rectamente en su base, con un lóbulo muy corto; el escudo pequeño, en forma de triángulo rectilíneo; los élitros truncados en su base, gradualmente atenuados hacia atrás y arqueados por encima; tibias posteriores más o menos triangulares, más cortas que los tarsos; el cuarto artejo de los tarsos muy corto y está recibido por el tercero, que es bilobado; episternones metatorácicos gradualmente estrechados hacia atrás; el cuerpo arqueado por encima y finamente pubescente.

Los tegumentos de estos insectos son siempre sólidos y revestidos de una fina pubescencia que tiene generalmente un aspecto sedoso; cuando presentan algún dibujo éste se limita á manchas ó bandas blancas ó amarillentas, que pueden existir á la vez sobre los élitros, el protórax y los lados del cuerpo.

A parte de algunas especies que generalmente no se encuentran más que sobre los troncos de los árboles, estos insectos frecuentan habitualmente las flores, dando la preferencia á las umbelíferas. Durante el calor del día sus movimientos son de una extrema vivacidad, pero bruscos y giratorios.

La larva de la Silaria maculata, descrita en estos últimos tiempos, tiene el cuerpo carnoso, de forma lineal; sus antenas son largas, con el último artejo delgado y terminado por una larga seda; los segmentos torácicos son más largos que los del abdomen, y á lo largo de esta parte del cuerpo poseen una especie de casquete cuadrado que se termina por dos ganchos córneos, encorvados hacia arriba, divergentes y provistos por dentro, cerca de su base, de un diente ganchudo. Faltan por completo los órganos de la visión. A consecuencia de la brevedad de sus patas, estas larvas se mueven con lentitud y caen hacia un lado cuando se las saca de sus escondites. Viven en los troncos y tallos desecados de diversos árboles, tales como el castaño, la vid, etc., en los cuales forman sus galerías. Su metamorfosis

tiene lugar sin ninguna preparación, y sus ninfas no ofrecen nada de notable.

SILARO: Geog. ant. Río de la Lucania septentrional. Procedente del Apenino, tributa sus aguas al Golfo de Paestum en el Mar Tirreno. Según los antiguos sus aguas petrificaban las hojas. En sus orillas dióse setenta y un años antes de J. C. la célebre batalla entre las huestes romanas que acaudillaba Licinio Craso y los esclavos dirigidos por Espartaco. Craso había rodeado con un gran foso el campamento enemigo. Espartaco, aprovechando la obscuridad de una noche tempestuosa, cegó parte del foso, cruzó con los suyos el campamento romano y ocupó una gran llanura. Después las dos huestes vinieron á las manos; pero Espartaco, á pesar de sus heroicos esfuerzos, se vió obligado á retirarse, no sin haber ocasionado un grande estrago en el campo enemigo. Los suyos, manifestándose todavía audaces, por haber conseguido vencer en algunas escaramuzas á dos oficiales de Craso, le Espartaco no se negó á sus exigencias, tanto instigaron á entrar nuevamente en batalla, y para complacerlos como porque no tenía más recursos á que apelar, hallándose rodeado por doquiera del ejército romano. Resuelto á combatir, cuentan dijo á sus compañeros: «Camaradas: del éxito de esta batalla pende toda nuestra suerte; los suplicios más crueles os reservan vuestros desapiadados dueños si tenéis la desventura de caer en sus manos; os es menester combatir hasta el último suspiro; ó siempre libertad, ó una muerte gloriosa.» Respondieron todos á este breve discurso con ruidosas aclamaciones; juraron todos volar al combate y morir sobre los mismos cadáveres de los que inmolaran. En tanto Espartaco, para ofrecer una imagen más viva de los suplicios terribles que aguardaban á los vencidos, había mandado colocar ante sus filas resolución, mató al caballo que debía montar, á un prisionero de guerra puesto en cruz; y para dar un último testimonio de su valor, audacia y diciendo: «Si yo consigo la victoria, tendré un crecido número de caballos mejores; si quedo vencido, no me hace falta caballo ninguno. >> Apenas pronunciadas estas palabras se puso á la cabeza de su infantería, y entonces comenzó una encarnizada lucha entre las dos huestes. lor; la victoria quedó indecisa por algún tiempo, Espartaco y los suyos hicieron prodigios de vay los esclavos, que parecían cobrar nuevas fuerzas á cada instante, dieron á conocer á los romanos lo mucho que puede el amor á la libertad la desesperación. Fueron derrotados, pero Espartaco siguió peleando con indomable furor, aunque abandonado de los suyos; é impidiéndole sostenerse de pie una grave herida, que había recibido, combatió de rodillas, teniendo con una mano el escudo y con la otra la espada, hasta que estrechado por gran número de enemigos, y cubierto de otras heridas mortales, expiró sobre un montón de cadáveres romanos que había inmolado á su ira. Los historiadores afirman que en esta batalla perdieron la vida 40 000 rebeldes y tan sólo 1000 romanos, cálculo desproporcionado si consideramos el fiero encarnizamiento con que se batieron los esclavos, y recordando que los romanos exageraron siempre la pérdida del enemigo y la grandeza de sus propios triunfos.

SILAY: Geog. Pueblo de Isla de Negros, Filipinas; 7 762 habits. Sit. en la parte N. de la costa O. de la isla,

SILBA (de silbar): f. Manifestación de desagrado ó desprecio expresada con silbidos en espectáculos ú otras reuniones.

se ríe de los actores españoles y acaudilla las SILBAS contra el verso: etc. LARRA.

¡Piensa su mercé que yo no sé de dónde vino la SILBA que se mamó noches pasadas la dama del corral del Príncipe!; etc.

ANTONIO FLORES. SILBADOR, RA: adj. Que silba. U. t. c. s.

SILBÁN: Geog. Aldea de la ayuda de parro quia de San Salvador de Erbecedo, ayunt. de Coristanco, p. j. de Carballo, prov. de la Coruña; 60 habits.

SILBAR (del lat. sibilare): n. Formar el silbo.

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- SILBATO: Rotura pequeña por donde respira el aire ó se rezuma un líquido.

- SILBATO: Art. y Of. y Maq. Este pequeño instrumento, generalmente de metal, está formado por una caja sonora, en la que, haciendo vibrar el aire, el vapor á una plancha ó lengüeta, produce un sonido más o menos agudo; muchos pequeños juguetes se construyen de esta clase, de madera, caña, vidrio, hoja de lata, etc.; generalmente se componen de un tubo, unas veces cerrado por un extremo y otras abierto por ambos; uno de los extremos hace de boquilla, que se cierra de ordinario casi en totalidad, dejando sólo una pequeña abertura, y á la terminación del tapón de corcho que cubre el extremo, y en la pared en que se halla la canal de paso del aire, se hace un pequeño corte en bisel, para que chocando el viento en él se produzca el sonido; los de vidrio se reducen á un tubito largo y estrecho que á su terminación por un extremo se dobla y se suelda, y en el doblez tiene una pequeña abertura por la parte del ángulo saliente; un hueso de albaricoque puede servir para hacer uno de estos pequeños juguetes, bastando (fig. 1) des

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carla y desocupar el hueso, bastará soplar con fuerza por uno de los bordes exteriores de la abertura para producir el silbido.

Mas dejando aparte estos juguetes, que no tienen objeto útil alguno, los silbatos se emplean para hacer señales, y pueden obrar por la acción del viento, del vapor ó de la electricidad; los de viento pueden ser de mano ó mecánicos; los de vapor pueden ser movidos á mano ó automoto. res, y los eléctricos movidos á mano también ó electroautomotores.

Los silbatos de mano se emplean por los cobradores é inspectores de tranvías, jefes de tren y de talleres, etc.; son portátilos, metálicos, y se componen (fig. 2) de una caja cerrada de forma especial, semejante á la representada en la figura, que tiene una boquilla A por la que se introduce el aire emitido por los pulmones; un poco más abajo, en B, en la dirección que sigue el viento, hay una abertura que presenta su bisel á la corriente, y en la extremidad inferior lleva una anilla para sujetar el silbato y colgarle del cuello del que le ha de usar. Los silbatos de viento mecánicos se emplean en las máquinas de viento llamadas de aire caliente, el que del depósito pasa al silbato fijo á la máquina y le mueve, ya automáticamente ya á mano, y son muy semejantes á los de vapor, por lo que dejamos su descripción para hacerla de éstos, que son los más

en uso.

Los silbatos de las locomotoras son de vapor y movidos á mano y voluntad del maquinista, siendo su objeto el hacer señales, ya á los empleados del tren para apretar frenos ó avisar peligro, etc., ya á los de la vía para que modifiquen ó hagan desaparecer una señal que juzgan equivocada ó asegurarse de que está bien hecha, para anunciar su paso por determinados puntos, etcétera, ya á los que circulan cerca de la línea para que huyan de ella, no crucen los pasos á nivel, etc. El silbato va sujeto á la caldera C (fig. 3) ó en comunicación directa con ella por una capaci

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dad 4 cilíndrica, en la que puede moverse una válvula cónica b, cuyo vástago vertical llega hasta el extremo superior del aparato, en que se une á una palanca del segundo género, 1JK, provista de una manija K, ó á cuyo brazo se engancha una cadena R, que termina en un estribo S, al alcance de la mano del maquinista para que pueda maniobrar; al salir del aparato el tirador de la válvula va envuelto en un muelle en espiral G que, apoyándose en la parte inferior de la palanca y superior del silbato, está en presión y obliga á la válvula á estar cerrada constantemente er tanto no baja la palanca movida por el maquinista y que tiene un eje de giro en 1, sobre el brazo H fijo á la cabeza del silbato; la válvula b cierra la cámara d, en la que hay varios orificios e, e que conducen el vapor de la caldera, al abrirse la válvula á una cámara hemisférica B, cubierta por una placa DD, de tal modo que sólo deja libre paso al vapor para salir á la atmósfera por una delgadísima corona hh; á pequeña altura hay una campana F, de bronce, bien timbrada y con bordes abiselados frente á la corona de salida del vapor, y éste, al chocar con aquélla, la hace vibrar con un sonido tanto más agudo cuanto mayor tensión tiene el vapor. En lugar de la palanca puede colocarse una llave, con lo que resulta el silbato que hemos explicado en otro lugar (V. SEÑALES MARÍTIMAS Y SEÑAL). Variando las formas y dimensiones de la campana, se puede hacer variar el tono y timbre del aparato, que conviene sea agudo á fin de que no se confunda

el sonido que produce con el ruido debido á la marcha del tren sobre los carriles; el bronce que se suele emplear tiene la misma composición que el de los timbres de los relojes; su diametro no debe bajar de 11 centímetros; el silbato va colocado en la parte posterior de la caldera al alcance de la mano del maquinista, y generalmente sobre el mismo asiento que la válvula posterior de la caldera; en algunas líneas puede también el jefe de tren hacer sonar el silbato, empleando para ello una cuerda que pasa por un anillo fijo à la extremidad del tirador de la válvula; algu nas veces la campana es doble.

Las compañías americanas emplean con fre cuencia el bugle, formado por una campana de bronce ó acero en cuyas paredes va a chocar un chorro de vapor que sale por un pequeño tubo, en lugar de hacerlo como en la que hemos descrito empleada en Europa; el sonido del bugle es de mayor extensión que el del silbato, pero tiene el inconveniente de ser muy grave y confundirse con el ruido del tren.

La marina inglesa algunas veces usa silbatos que permiten variar la extensión y timbre del sonido, para lo que la campana la forman dos tubos divididos por medio de un tabique, teniendo cada uno distinta luz y altura, y que pueden hacerse sonar simultánea ó aisladamente."

Los silbatos automáticos de vapor tienen diversos objetos, pero siempre su sonido es una señal para avisar al maquinista que se ha verificado determinado fenómemo que es preciso corregir, y la disposición varía según el objeto que tiene; cuando se halla al exterior puede suceder que, algún maquinista poco inteligente ó descuidado, para evitar el aviso y que no se acuse á los jefes su descuido en el servicio, impida que funcione el silbato, lo que es causa de riesgos que el aviso tiene por objeto evitar, por cuya razón estos silbatos se llaman de alarma, y para prevenir esto conviene por regla general colocar todos los mecanismos de aquél en el interior de la caldera. En las máquinas fijas es donde más aplicación tiene el silbato de alarma; generalmente se emplea para advertir al maquinista que se ha descuidado en observar los tubos de nivel, que acusan el punto á que llega el agua en la calde. ra, el momento en que es indispensable hacer llegar á ella la cantidad necesaria, para evitar los accidentes á que pudiera dar lugar la falta de alimentación; entonces el silbato se reduce á un estrecho tubo que desde la caldera pasa al exte rior, donde se halla terminado por el silbato tal como le hemos descrito, à diferencia que, en lugar de hallarse movido á mano, lo está la palanca por un flotador que descansa en el agua de la caldera y que va unido á la cadena de la palanca pero como, según hemos dicho antes, el mecanismo debe ser interior, se suele modificar la disposición haciendo que la palanca se apoye en la cubierta de la caldera por su interior y que maniobre la válvula desde ese punto; al descender el nivel en la caldera bajo un cierto límite baja el flotador, y tirando de la cadena abre la válvula y suena el silbato. Otro de los silbatos de alarma más usados es el destinado á acusar una presión excesiva en el vapor de la caldera; entonces la palanca de la válvula es levantada por un peque ño émbolo cuando la presión vence el esfuerzo de aquélla producido por un contrapeso.

Los silbatos eléctricos no automáticos son de muy poco uso, y sólo se emplean en algunas fábricas con motor de vapor ó aire comprimido; el silbato en sí, muy semejante á los ya explica dos, se halla en comunicación con el depósito y cerrado el tubo por una válvula de palanca, cuyo mango es de hierro dulce y está aislado del resto de la máquina por marfil, ebonita, etc.; el brazo de la palanca así dispuesto sale al exterior del depósito, y frente á él se halla un fuerte electroimán en comunicación con un generador, del que se halla aislado de ordinario; al hacer pasar una corriente á la armadura del electroimán la palanca es atraída y descubre el orificio de salida del vapor, haciendo sonar el silbato; se puede emplear para cambiar los turnos de trabajo en los talleres, y se maniobra desde el despacho del director ó jefe de taller.

El silbato electroautomotor sirve para adver tir á un tren en marcha que rebasa sin haberse advertido una señal de alto, y fué ideado por Lartigne, Forest y Digney; el silbato en sí no cambia, según vamos viendo en todo lo hasta aquí expuesto, y sólo se modifica la manera de hacerle obrar. Se halla el silbato S colocado ho

rizontalmente y al costado de una pequeña caja A, representada en corte proyección (fig. 4); T es el tubo de acceso del vapor, que va cerrado por una válvula cóuica unida al tirador V, al que un muelle en espiral, V, solicita constantemente para dejar libre paso al vapor; el tirador va articulado en una palanca del segundo género P, cuyo eje de giro O está invariablemente uni do al aparato; el brazo P de la palanca penetra en un ojo de la varilla BB, que entra en la

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caja, se halla rodeada de un muelle en espiral que tiende á hacerla descender, yendo su extremo inferior articulado á una palanca del segundo género también R, como la anterior, que tiene su eje de giro en E, fijo al interior de la caja; el brazo R termina en un contacto D de hierro dulce; una tercera palanca Q del primer género, cuyo eje de giro Fva fijo á la caja, tiene la manija Q al alcance del maquinista, y el otro brazo G de la palanca termina en horquilla que abraza un collar de la varilla BB; un electroimán sistema Hugues H obliga á la palanca R á estar á él adherida, á pesar del muelle antagó. nico C; el electroimán, como es sabido, en este sistema es de forma de herradura, con alma de acero I, imanada de una manera permanente, y su hilo está arrollado de modo que tienda á comunicarle una imanación de sentido contra. rio; en el estado normal del aparato no pasa por el electroimán corriente alguna, pero al fran. quear el tren la señal en que debe dar el aviso pasa la corriente, que anula momentáneamente la imanación de la armadura y dejando de estar solicitada la palanca R cae por la acción del muelle antagónico C, haciendo en su caída, y al arrastrar á la palanca P, bajar la varilla ó tirador V, y bajando la válvula pone el silbato en comunicación con la caldera.

La corriente se establece comunicando un electrodo L del electroimán con tierra por la caja y la locomotora, y el otro M con un cepillo metálico aislado fijo á la parte inferior del cenicero. Sobre el eje de la vía se halla montado un cocodrilo ó contacto fijo, unido eléctricamente á nu conmutador movido por el disco ó señal en que el tren debe parar, y que cuando está la vía cerrada comunica con el polo positivo de una pila cuyo otro polo está en comunicación con tierra; estando la vía cerrada, al pasar el tren por el cocodrilo se cierra el circuito y suena el silbato de una manera continua, hasta que el maquinista, bajando la manilla Q de la palanca, eleva la varilla BB, restablece el contacto de Dy H, y como no hay corriente, está el aparato en disposición de funcionar nuevamente; el imán en herradura I se halla fijo á la caja por tornillos y por el intermedio de un trozo de madera J. El aparato que acabamos de estudiar funciona á cualquier distancia de la señal, al pasar por delante de ella, cuando está la vía cerrada, es sumamente seguro y no se halla expuesto á inutilizarse por los choques, habiéndose empleado con éxito en algunos ferrocarriles del Norte de Francia, que le suprimió después porque sustituyó su sistema de frenos por otros llamados frenos de vacío (V. FRENO), y al hacer esto ha suprimido el silbato, sustituyéndole por un sis tema de desenganche automático. Sartiaux ha perfeccionado posteriormente este aparato, para que el tren, al pasar por el disco, avise al jefe de estación á fin de que cierre aquél, cubriendo la vía. El empleo de estos aparatos es por lo tanto sumamente conveniente.

SILBERKISA: f. Miner. Sulfuro de plata y
Toxo XIX

hierro ó argentopirita, mineral bastante raro, por cuanto es muy poco frecuente la asociación química y mineralógica del sulfuro de plata y el sulfuro de hierro; la silberkisa es considerada

como variedad del mineral denominado sternber gila, pero mejor puede tenerse como análogo al mismo, atendiendo á todos sus caracteres físicos, químicos y de yacimiento y determinación. Cristaliza el doble sulfuro de plata y hierro que describimos en formas referibles al prisma recto romboidal, y los cristales ofrecen particularidades notables; así, por punto general vense aplastados, constituyendo tablas bastante delgadas, siendo frecuente verlas mezcladas, y cuando no agrupadas en forma de abanico; presentan además una exfoliación clara y relativamente fácil siguiendo la dirección de la base, y nunca son grandes ni se ofrecen enteramente definidos ni sus caras se hallan por completo determinadas ó limitadas. Tiene á la continua la silberkisa brillo metálico bien marcado y notable; su color es pardo más o menos acentuado, según los ejemplares; el polvo, más obscuro que el mineral, ilega á ser negro; tallada en láminas delgadas ofrece cierta flexibilidad; su peso específico aparece representado por el número 4,2, y la dureza comprendese entre la correspondiente al talco y la peculiar del yeso; así es rayable con gran facilidad sólo con la uña, y califícase entre los minerales más blandos conocidos entre los merelacionarse con el de ser flexible cuando se retálicos propiamente dichos, y tal carácter puede duce á láminas de poquísimo espesor; también por ser mineral tan blando y deleznable deja sobre el papel huella parda ó negra bastante inpermanente.

tensa

silberkisa, los análisis dan para ella, en 100 parEn lo tocante á la composición química de la tes, 30 de azufre, 33,2 de plata y 36 de hierro, cuyos números tradúcense en la fórmula

Ag2 Fe, So

á cuya vista pudiera pensarse que se trata de una asociación de los dos sulfuros de plata y hierro acaso mejor que de un sulfuro doble en el cual el azufre sería como lazo de unión entre el hierro y la plata. Puede reconocerse la silberkisa apelando á sus caracteres químicos; es cuerpo fusible al fuego del soplete en un glóbulo ó botón dotado de manifiestas cualidades magnéticas; empleando soporte reductor de carbón y de bórax por fundente consiguese plata metálica brillante y color blanco; por vía húmeda, y empleando el agua regia caliente, consiguese una disolución parcial, y quedan como residuo azufre y cloruro de plata; separable éste apelando á su cualidad de disolverse en el amoníaco, de cuya disolución es de nuevo precipitable añadiendo ácido nítrico.

La silberkisa constituye rarísimo mineral, al punto de señalarse como única localidad donde Se encuentra la misma donde yace la sternbergita, Joashimsthal, en Bohemia, y á la extremada rareza del mineral descrito débese que no aproveche para el beneficio de la plata, á pesar de contenerla en proporciones notables y de tal manera que la extracción del metal no sería ciertamente dificultosa y los rendimientos de seguro bastante considerables.

SILBERSTADT: Geog. V. MIES.
SILBIDO: m. SILBO.

...; en la lengua) castellana tenemos... el SILBIDO de las serpientes, el chasquido del látigo de posta, etc.

JOVELLANOS.

á la primera comedia que echen en el otro corral, zas, sin remisión, á SILBIDOS se ha de hundir la casa.

L. F. DE MORATÍN.

- SILBIDO DE oiDos: Sonido ó ruido, á manera de silbo, que se percibe en los oídos por una indisposición.

SILBO (del lat. sibilus): m. Ruido sutil que se hace con la boca, frunciendo los labios, para que suene violentado el aire. También se hace metiendo en la boca los dedos ú otra cosa á

pósito para este cfecto.

pro

Un SILBO del pastor y una amenaza amorosa del cayado y de la honda pueden más que las piedras. SAAVEDRA FAJARDO.

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-SILBO: Cierto ruido que hace el aire.

SILBÓN: m. Zool. Nombre vulgar con que en castellano se designa á la Tadorna Penélope ó Anas penélope de Linneo, ave del orden de las palmípedas, familia de las anátidas, que se caracteriza por tener el macho adulto la parte superior de la cabeza de un color blanco lechoso y las mejillas de un tinte chocolate, excepto una línea verde obscura que desde el ojo se corre hacia atrás; el lomo es blanco agrisado y con lípardusco; el pecho castaño; los costados blancos neas negras irregulares; la garganta de un negro y con líneas negras; el abdomen blanco; la cola prolongada, puntiaguda y casi negra. El macho pierde su vistoso plumaje después de la reproduc ción.

llega hasta el Mediodía de Europa, y se observa las regiones del Norte, pero en sus emigraciones Esta ave vive en toda Europa, sobre todo en en gran número en toda España, en Madrid mismo, en las lagunas de Quero, en la Albufera y hasta en las marismas de Andalucía. Los catalanes la designan con el nombre de Piula, y los portugueses con el de Piadeira. Es, en suma, una de las especies de patos más frecuentes en nuestra patria.

Prefiere el agua salada á la dulce. En invierno adorna preciosamente los lagos del N. de Africa; cubre a menudo grandes extensiones, y desde lejos llama al punto la atención por los brillantes colores de su plumaje. En las islas de las costas del Schleswig, de Jutlandia y de Dinamarca, donde esta ave es semidoméstica, contribuye á prestar animación al paisaje.

Los movimientos y el género de vida del silbón se asemejan á los de los demás patos; anda con pesadez, pero en cambio nada con gran facilidad. Su inteligencia la revela sobre todo por el afecto que manifiesta al hombre; es tímido y prudente, pero aprende bien pronto á conocer si

Silbon

aquél tiene buenas ó malas intenciones. Cuando está seguro de su protección parece sumamente confiado; sólo se aleja de él para dejarle el paso libre, y se apodera de los nidos que le preparan; pero donde ve que le persiguen huye siempre del cazador. Con sus semejantes es muy sociable, aun en la época del celo.

Su alimento consiste en substancias vegetales, particularmente de las partes tiernas de las plantas acuáticas; también come granos, junces, gramíneas y cereales; pero según se observa en los individuos cautivos, necesita esencialmente substancias animales para no enflaquecer. En libertad coge pececillos, moluscos é insectos; cuando está cautivo se precipita con avidez sobre los peces, cangrejos y carne cruda que le tiran. Toma su alimento más bien corriendo que nadando; frecuenta las playas durante la marca baja, y come los alimentos que le abandona el mar. Por la mañana se dirige a tierra para cazar gusanos é insectos; escudriña los pantanos y vuela hasta los campos en busca de su alimento.

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