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se este mismo artículo en Hidráulica), y después de la cantidad de agua que debe conducir, atendiendo á la economía, así como el material de que sea más fácil disponer en la localidad.

Si la línea de agua fuese la IH (fig. 1) lo mejor es hacer un sifón de fábrica, para lo que se comenzará por excavar el terreno, teniendo en cuenta el espacio que han de ocupar los muros y bóvedas al hacer esta excavación; se construirá después una tajea abovedada entre a y b, dando á la bóveda espesor suficiente, ó á sus dovelas algunos enlaces para contrarrestar la presión de abajo á arriba que el empuje de las aguas

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ha de producir necesariamente; después se visten los dos pozos By D, prolongando los muros dy fy cubriendo los pozos con dos tajeas y E para evitar accidentes, que de otro modo pudieran ocurrir, y si estas tajeas tuvieran alguna luz, para que pudiera penetrar por ellas una persona ó algún animal, tapando las bocas con rejas cerradas por fuertes candados, con igual objeto; de todas maneras, las rejas son convenientes para detener las piedras ó la maleza que la corriente pudiese arrastrar, y que destruiría en el primer caso las fábricas con su caída y entorpecería siem. pre el curso de las aguas; la vía F carga sobre la bóveda.

Si la vía G (fig. 2) estuviera más baja que la rasante JK del cauce el procedimiento sería el mismo, à diferencia de que por la mayor elevación de los muros sería preciso dar un talud hacia la vía á los Ly My escalonar hacia el terreno los Ny 0; y como entonces la vía marcharía en

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desmonte, sería forzoso hacer un canal de fábrica HI, sostenido por muros Qy R y con bóvedas S de aligeramiento; en la parte de aguas arriba y en el pozo F conviene colocar un pozo de retenida de corrientes, para poder limpiar las arenas depositadas en él é impidir que obstruyan la obra, colocando además en el fondo una loseta a que reciba el choque del agua que baja, para que cuando se desgaste sea fácil su reposición; A y B son losetas que cubren los pozos; antes de llegar á la obra, y á la salida de ellas, conviene colocar un encachado como I, H (fig. 1), ó cimiento de fábrica como en Q, T (fig. 2).

En lugar de la fábrica puede emplearse tubería de hierro convenientemente calculada, que tiene la ventaja de admitir mayores presiones del interior, siendo de mucha mayor resistencia que una bóveda de fábrica.

Los sifones presentan, dentro de sus inconvenientes, la ventaja de ocupar un mínimo de terreno, cosa que no deja de ser importante en muchos casos; en cambio los inconvenientes son: el hacer descender la línea de carga por los rozamientos, y disminuir por tanto el gasto; se hallan expuestos á filtraciones, por lo que es necesario, no sólo el empleo de morteros hidráulicos, sino un revestimiento de cemento ú otro material hidrófugo, y ser más costosa su conservación que en cualquiera otra obra, siendo necesario hacer limpias de tiempo en tiempo, para lo que no cabe otro recurso que cortar las aguas ó desviarlas en el canal de aguas arriba, hacer los achiques, es decir, extraer por medio de cubos ó bombas las contenidas en las ramas del sifón, para cuyo agotamiento es conveniente que haya un pozo de retenida de arrastres P(fig. 2), dando á la solera UP de la tajea una ligera inclina

ción hacia el pozo para que á él vayan las últi-
mas aguas, y una vez extraídas todas hacer la
limpieza de los pozos D, Fy Py la de la tajea E,
y cuando en ésta no se pueda penetrar por sus
escasas dimensiones extraer las arenas desde los
extremos con grandes rastras planas de mango
largo que lleguen á más de la mitad de la obra,
para alcanzar á toda ella.

En los trabajos de conducción de aguas ocu-
rre con frecuencia tener que cruzar valles más ó
menos profundos, que, si se hubiesen de salvar
con un puente-acueducto, harían elevar fabulosa-
mente el coste de las obras, lo que puede evi-
tarse haciendo uso de sifones que, análogos á los
de las carreteras, tienen por objeto, en este caso,
no hacer perder á las aguas á la salida de la
obra la altura que tenían á la entrada; ó mejor
dicho, hacer posible un estudio de rasantes con
pendientes y contra pendientes ó rampas, como
puede tener un trazado de una vía cualquiera, á
condición, sin embargo, de que en toda la lon-
gitud de lo que pudiéramos llamar tubería no
haya punto alguno más elevado que el de origen
de aquélla, constituyendo lo que se llaman con-
ducciones de cañería forzada. Se ve, por lo que
llevamos dicho, que aquí la palabra sifón tiene
un significado mucho más lato que el que corres-
ponde á las carreteras y ferrocarriles, que no es en
este caso, como en aquél, un tubo en U, sino una
cañería más o menos ondulada y cuyas presio-
nes pueden llegar á algún ciento de metros, en
cuyo caso necesita condiciones especiales. Es-
tas obras son sumamente antiguas, como lo de-
muestran algunos de los acueductos romanos
existentes hoy, así como también demuestran el
conocimiento que tenían de los puentes-sifo-
nes, de los que diremos algunas palabras á la
terminación del presente artículo. De las con-
sideraciones anteriores se deduce que la obra
que nos ocupa es un sifón invertido, según se
definen en Física los sifones, difiriendo unos de
otros, en su parte más esencial, en el principio
que sirve de base al movimiento de las aguas;
pues en tanto que en el sifón que pudiéramos
Ilamar de gabinete la causa del movimiento del
agua es la presión atmosférica, teniendo un lí-
mite la diferencia de longitud de las ramas del
sifón dependiente de aquélla, límite del cual no
es dado pasar, y que es el que corresponde á la
altura á que puede elevarse el agua en virtud de
dicha presión, que es 10,73 al nivel del mar,
en los sifones que nos ocupan se encuentran
éstos en las mismas condiciones que la tubería de
unión de vasos comunicantes, y por tanto la cau-
sa del movimiento de las aguas es la misma que
la que rigen las leyes del equilibrio de los líqui-
dos; así, pues, aquí, en lugar de un límite supe-
rior como en aquéllos, es un límite inferior, la
boca de salida del agua no puede estar más alta
que la de entrada, sino algo más baja, por la
pérdida de carga debida á los rozamientos del
líquido en la cañería; la fórmula que da la dife-
rencia de nivel H entre los puntos de entrada
salida, siendo el gasto por segundo, D el dia-
metro de los tubos que la conducen, y L la lon-
gitud, es

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y

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Las cargas que sufren los sifones son de ordinario bastante grandes; el acueducto del mon. te Pila, destinado á la conducción de aguas á Lyón, obra de las más curiosas de la antigüedad, cruza, según Rondelet, un valle entre Soucienx y Chaponost que tiene hasta 200 pies de profundidad, para el cual, como dice aquél, «hubieran sido insuficientes cinco puentes superpuestos, teniendo el superior cerca de 400 toesas de longitud;» el valle siguiente, entre Chaponost y Sainte Foy, tiene cerca de 300 m., y tanto éstos como otros valles se han salvado por medio de sifones y puentes-sifones.

Los sifones pueden hacerse de fábrica, como en las carreteras, cuando las presiones del interior, ó sea las diferencias de nivel, son pequeñas; de plomo cuando han de dar paso á un

Uv

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Cambijas

caudal relativamente escaso y no han de sufrir grandes presiones: de esta clase son los sifones que emplearon los árabes en su sistema de conducción por cambijas; consisten en una serie de depósitos (fig. 3) a, b, c, de los que cada uno está algo, aunque poco, más bajo que el que le precede; de cada depósito parte un tubo BC, DE, F..., que corre por debajo del suelo y vuelve

B

Fig. 3

hacia arriba á verter en el depósito siguiente por medio de un encorvamiento A... E..., etcétera; estos tubos BC y DE son verdaderos sifones; por último, pueden hacerse de palastro y de fundición para grandes presiones, y antes de colocarlos es preciso someterlos á pruebas de resistencia, para las que se hace uso, de ordinario, de la propiedad que posee el agua de ser casi incompresible; para hacer la prueba se coloca el tubo tendido horizontalmente sobre unos durmientes de madera, ahuecados en el centro para asegurar la posición de aquél, y se (Q2+CQD2), (1) cierran las bocas del tubo con el carro obturador formado por dos fuertes tapas de fundición perfectamente planas y paralelas por las caras, que se hallan una frente á otra, unidas por tensores que, en número de seis, permiten aproximarlas cuanto se quiera por medio de unas tuercas que ajustan en los tornillos en que terminan los tensores; una de las placas va montada sobre un carretón de tres ruedas, y lleva un agujero seguido de un tubo de enchufe con su llave; la otra placa lleva otro tubo igual, á diferencia de que en la primera se halla en la parte superior el agujero, y en la segunda en el centro; además ésta lleva una llave de nivel en la parte superior; para hacer la prueba se coloca el aparato de pruel a de modo que las dos placas tapen las bocas del tubo oprimiéndolas fuertemente contra él por medio de los tensores, y para hacer impermeable la junta llevan las placas una guarnición de cuero, ó mejor de caucho ó goma elástica; se une á la placa del carretón una manga de cuero en comunicación con una bomba aspirante-impelente, la placa del lado opuesto con una prensa hidráulica, cuyo tubo está en comunicación con una cámara manométrica provista de una válvula de seguridad (V. VÁLVULA), que se carga con un peso correspondiente á la presión de prueba á que se ha de someter al tubo; hecho

en que A=0,08264; B=0,002221, y C=0,0432;
con esta fórmula puede determinarse cualquie
ra de las otras cantidades conociendo las demás.
Sanz, Bellido, Olano y Cejudo se debe una no-
A los ingenieros españoles, Inchaurrandieta,
table Memoria sobre los sifones del Canal de
Isabel II, publicada por la redacción de la Re-
antigua es digna de estudio, ya por su importan-
vista de Obras Públicas en 1858, que aunque algo
cia, ya por la obra á que se refiere; por la fór-
mula anterior han calculado H para los sifones
de Malacuera, Guadalix, Bodonal y el Morenillo,
resultando las diferencias de nivel de 1m, 7736,
Om, 9144, 0m,801 y 2m, 9523 respectivamente; el
espesor de los tubos se determina por la fór-

mula

e=a+

bDH
R

(2)

en que a es un coeficiente constante que depende
del mejor ó peor calibrado de los tubos y del
estado de su superficie interior; b un coeficiente
variable con la resistencia del material á los cho-
ques producidos por el agua; R la resistencia de
aquéllos á las cargas permanentes, y H la carga

esto se abre la llave de nivel y las que ponen en comunicación las placas, y por tanto el tubo á que sujetan con la bomba y con la prensa, y se hace funcionar á la bomba; el aire contenido en el tubo saldrá por la llave de nivel, y en el momento en que el tubo esté lleno de agua, lo que se conoce porque se la ve salir por la llave de nivel, se cierra ésta y la comunicación con la bomba, y en este momento se hace funcionar la prensa hidráulica, hasta que el agua se escape por la válvula de seguridad; si el tubo resiste es aceptable, y de todos modos se abre la llave de nivel para que salga el agua excedente, y se quita el carreton de prueba dejando correr el agua del tubo, ó bien, si ésta escasca, se saca antes, poniendo la bomba de modo que tome el agua del tubo mismo. También pudiera emplearse la presión del aire para la prueba, pero tendría esto el inconveniente de que, en caso de rotura del tu bo, la fuerza expansiva del fluido lanzaría los cascos á distancia, constituyendo un peligro para los operarios.

Como no puede hacerse toda la tubería de una pieza (V. TUBERÍA) se unen los tubos por enchufe, rellenando éste con filástica y plomo ó por medio de bridas, en la forma ordinaria que explicare mos en el artículo citado; debe comenzarse por la parte inferior la formación del sifón, que se va tendiendo sobre la zanja que se prepara en el terreno, ó dentro de la tajea ó alcantarilla correspondiente, ó bien directamente sobre el suelo si no ha de tener resguardo alguno.

Como los sifones pueden tener, como el de la fig. 4 (ABCDE), puntos intermedios, tales como el C, más altos que otros By D, al llenar el sifón el aire contenido en él haría imposible el paso

Fig. 4

regular del agua, y es preciso colocar en estos puntos altos, C, ventosas, es decir, unos aparatos que ponen en comunicación directa la cañería con el exterior, los que explicaremos en el artículo correspondiente (V. VENTOSA); por estos aparatos sale el aire de la cañería, y en los puntos más bajos, By D, hay que poner llaves de desague para desocupar el sifón cuando haya que limpiarle ó que reponer alguna de sus partes. Cuando la diferencia de nivel entre el fondo de un valle y el acueducto es sumamente considerable, y de tal modo que sería de temer un grave accidente en la tubería, y más si por aquél corre un caudal de importancia, se construye un puente-sifón, que se reduce á sustituir el fondo del valle por un puente-acueducto, sobre el que marcha la tubería que constituye la rama inferior del sifón.

- SIFÓN: Zool. Género de moluscos de la clase de los gasterópodos, orden de los prosobranquios, familia de los bucínidos, caracterizado por ofrecer el pie oblongo, truncado, algo anguloso lateralmente y obtuso por detrás; tentáculos triangulares, aplastados, cortos y algo separados en la base; ojos colocados sobre los tubérculos y cerca de la base externa de los tentáculos; sifón grueso; rádula triseriada; diente central transverso, arqueado y con el borde denticulado; dientes laterales generalmente tricuspidados; concha fusiforme, alargada, ordinariamente delgada y estriada transversalmente; espira larga; canal estrecho, bien distinto y encorvado; abertura poco ancha ; opérculo ovalado, triangular, en forma de una uña y con el núcleo apical.

Este género contiene muy pocas especies, entre las que citaremos el Sipho despecta L. de los mares boreales.

- SIFONES ELÉCTRICOS: Mag. y Fis. Se conocen con este nombre aparatos que se emplean en las aplicaciones industriales de la electricidad, y que pueden clasificarse en tres grupos, ó mejor tres tipos, cuyos fines son diferentes.

El sifón Máxim no es, en r'gor, otra cosa que un cable destinado á conducir, por medio de la electricidad, la fuerza desarrollada en un punto por una caída natural de agua, ó por cualquier otro medio, á puntos diferentes distantes del primero. Máxim, ingeniero de los Estados Unidos

de América, le ideó para la desecación de la llanura de Méjico, proponiendo establecer un sistema de ruedas hidráulicas que almacenaban una fuerza de 20 000 caballos, tomada de las cascadas ó saltos de la falda occidental de las montañas, y la convertían en energía eléctrica por su aplicación á poderosas dinamos, cuya energía se había de transmitir por el cable à unas 20 millas de distancia á que se encuentra el lago, donde se colocaban motores eléctricos que recibían aquella energía, haciendo obrar las bombas de agotamiento, que necesitaban una fuerza de 7000 caballos para elevar el agua á unos 40 pies, donde debía verter para correr más tarde hacia el Mar Pacífico.

El segundo tipo de sifón eléctrico es el llama. do sifón registrador, debido á Thomson, y em. pleado en la telegrafía submarina como receptor en reemplazo del galvanómetro de espejo; el receptor ó registrador Morse produce un 10zamien to entre el estilo y el papel que, debilitada la corriente por la distancia, puede detener en algún caso la transmisión y, a fin de evitarlo, su inventor sustituye el estilo por un sifon capilar que lanza sobre la banda de papel un delgado chorro de tinta, con lo que consigue, además, hacer más visibles los caracteres y que no fatiguen la vista del que recibe el despacho; el sitón le forma un tubito de vidrio dos veces encorvado, constituyendo un sifón ordinario, cuya rama más corta entra en un depósito de tinta muy fluida, y la más larga afilada en punta capilar; va además suspendido de un bastidor sumamente ligero, como el de un galvanómetro, recubierto por un gran número de vueltas de hilo muy delgado, y en su interior lleva una barra de hierro dulce para reforzar el campo; el bastidor va suspendido por dos hilos de coco, paralelos entre dos electroimanes de gran fuerza, y puede girar libremente sin tocar el núcleo de hierro ni los electros; cuando no hay corriente el bastidor se halla paralelo á la línea de los polos, pero en cuanto llega una corriente positiva ó negativa el bastidor oscila en uno ú otro sentido, arrastrando consigo al sifón; la polea que lleva la banda de papel comunica con el suelo, y la tinta, que no puede salir del agujero capilar cuando no hay corriente, cae sobre la banda cuando ésta se establece por hallarse la tinta electrizada; en la posición de reposo del sifón éste marca la línea del eje de la banda, y al moverse produce una serie de sinuosidades á uno ú otro lado, que corresponden á las líneas y puntos del alfabeto Morse; una cascada de pequeñas chispas se ve brotar constantemente entre el sifón y el papel. Una maquinita muy semejante al replenisher, que recibe su movimiento del motor mismo que arrastra á la banda de papel, sirve para poner en marcha la maquinita eléctrica, que en Francia se conoce con el nombre de molino eléctrico; el número de inducidos lo forman 10 armaduras de hierro dulce colocadas lateralmente sobre un disco de ebonita. El sifón que acabamos de explicar puede trazar hasta 25 palabras por minuto.

El último tipo es el sifón para pilas de Radiguet, que se emplea para llenar ó vaciar los vinos sin necesidad de moverlos: es un sifón ordinario, de pequeñas dimensiones, cuya rama corta entra en un tubo más ancho que se eleva verticalmente fuera del vino y se termina en una pera de goma elástica con sus válvulas; frente á la boca del tubo corto, y bajo él, lleva el ancho un pequeño orificio; por este medio, para cebar el sifón, basta introducirle en el vaso, soplar suavemente con la pera, y el líqudio que llena el tubo ancho, y no puede salir por el pequeño agujero que le termina, se lanza por el tubo corto y le llena; soplando rápidamente se vacia por igual razón, sólo que es el aire en vez del líquido el que penetra en el sifón.

SIFONA (del gr. olpwv, tubo): f. Zool. Género de insectos del orden de los dípteros, familia de los atericéridos, tribu de los muscinos. Se distingue este género por ofrecer los siguientes caracteres: cuerpo estrecho; trompa larga y delgada, la parte posterior dirigida hacia atrás; cara vertical y desnuda; las antenas descienden hasta el epistoma; el segundo artejo del estilo largo; ojos desnudos; abdomen cilindrocónico; sin sedas en medio de los segmentos; ganchos de los tarsos pequeños; primera célula posterior casi cerrada; nerviación externomedia recta en toda sn longitud; submarginal guarnecida de espinas

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hacia la base; una punta en el borde exterior. Estos dipteros se encuentran sobre las plantas herbáceas.

Este género contiene varias especies, entre las cuales citaremos la Siphona geniculata Meig., de muy pequeño tamaño; el cuerpo presenta un color ferruginoso pardusco; la cara blanca; antenas negruzcas con la base ferruginosa. Es muy común en el centro y parte meridional de Eu1opa.

SIFONÁCEAS (del gr. oipwv, tubo): f. pl. Bot. Familia de plantas perteneciente al tipo de las talofitas, clase de las algas, subclase de las cloroficeas. La mayoría de las algas de esta familia habitan en el mar y algunas en las aguas dulces y aun en las tierras húmedas (Vaucheria, Botrydium, Protococcus), y algunas son parasitas de vegetales vivos (Chorochytrium, Endosphora, Phyllobium, Phyllosiphon). El talo generalmente carece de tabiques, por lo que parece unicelular, pero á pesar de esta sencillez de estructura su forma exterior puede presentar apariencias de complicación, formas ramificadas y aun aspectos que recuerdan la morfología de las plantas superiores.

En los Protococcus, cuyas especies, abundantísimas en todos los países del mundo, cubren de una substancia verde la superficie húmeda de las tierras, rocas, muros y cortezas; los Clorochytrium, que viven parásitos en las lentejas de agua y en otras plantas acuáticas; y la Endosphara, que habita en las hojas del Potamogeton lucens, la estructura es unicelular y su talo queda reducido á una célula esférica ú ovoidea libre.

Los Characium, Hydrocytium, Codiolum, Valonia oralis y otros tienen la célula delgada en la base por donde se fija y ensanchada en el ápice en forma de maza; en los Sciadium es alargada y cilíndrica, cortamente pedicelada; en los Ophiocydium es cilíndrica y encorvada en forma de Só arrollada en espiral; en los Phyllobium, que se desenvuelven entre los vasos de los nervios de las hojas de la Lysimachia Nummularia, el cilindro se alarga más y se ramifica; en el Phyllosiphon, que se desenvuelve en los espacios intercelulares de las hojas de la Arisarum vulgare, la ramificación es dicótoma y las ramas más numerosas, pero todas semejantes. En otros géneros el talo conserva la forma de tubo continuo é indefinidamente ramificado, al cual debe su nombre la familia; pero esta forma, aparentemente sencilla, no corresponde á la estructura, en la cual realmente las ramas presentan aspecto muy diverso.

En el Votrydium su talo se divide en dos porciones, una aérea y otra subterránea, consistiendo la primera en una ampolla gruesa de color verde y de 1 à 2 milímetros de diámetro, angostada en la base, en la cual se prolonga, formando un sistema dicotómico de tubos delgados é incoloros, los cuales constituyen la parte subterránea. También existe esta última en las formas del género Vaucheria, aunque poco desarrollada, y su parte aérea se prolonga en un tubo alargado muy ramificado y en el que algunas de las ramas tienen más de 30 centímetros de longitud; lo mismo sucede en el género Derberia. En los Briopsis las ramas principales tienen otras ramitas pinnadas, de crecimiento limitado, y estas ramas se desprenden más tarde porque su cubierta se engruesa en la base, formando un anillo que las separa como si fuese un tabique.

En el género Caulerpa forma el talo un tubo cilíndrico que se extiende á veces más de un metro y se ramifica sobre la arena ó las rocas sumergidas, y de la cara inferior de éste nacen ramas incoloras, ramificadas y ganchudas (rizoides), y de la superior ramas verdes, aplastadas ó laminares que simulan hojas naciendo de un rizoma. El género Acetabularia tiene el talo formado por un tubo erguido fijo á las rocas calizas por un garfio ramificado, y termina en su ápice en un verticilo de ramas soldadas ó libres en forma de sombrilla; tiene, por tanto, una forma semejante á la de ciertos hongos comunes; cada año, al final del estío, muere el sombrerillo y casi todo el pie, pero la base de éste origina en primavera otro nuevo á expensas de materiales de reserva del año anterior, acumulados en una especie de ampolla destinada á esta misión; sobre el nuevo vastago aparecen tres ó cuatro verticilos de ramitas cortas, las cuales se

desprenden como en los Bryopsis, y, por último, la umbela ó cabezuela terminal. En los Dasycladus el tubo erguido no se incrusta de caliza, produre verticilos de ramas con crecimiento limitado, verticilados y persistentes, y los géneros Halicorgne y Cynopolia presentan esta misma forma, pero se incrustan de materias calizas; otras veces existe esta incrustación, pero la ramificación es dicotómica (Penicillus). Y por úllimo, los géneros Codyum, Udotca, Halimeda, etc., tienen el tubo ramificado irregularmente con ramas numerosísimas, que entrecruzándose forman un talo macizo generalmente grande, bien redondeado (Codyum Bursa), ó ramificado (Codyum tomentosum), ó alternativamente ensanchado y angostado (Halimeda). En todos estos últimos géneros un corte transversal tiene á primera vista el aspecto de un tejido, pero todas las cavidades que en él existen son ramificaciones de una misma, y comunican entre sí si no hay formación de falsos tabiques.

Todas estas formas tan variadas presentan una misma estructura general. La capa protoplasmica que tapiza la membrana contiene generalmente un gran número de núcleos esparcidos con regularidad; unas veces contiene un solo cloroplastidio reticulado (Endosphæra, Codio lum, Clorochytrium), pero lo general es que haya cloroplastidios numerosos de forma redondeada ó poligonal, ya provistos de pirenoides (Bryopsis) 6 ya sin ellos (Botrydium, Codyum, Vaucheria), y estos cuerpos clorofílicos se trasladan dentro de la cavidad por las corrientes protoplasmicas, y en la generalidad de los casos producen granos de almidón que sólo faltan en algunos géneros (Botrydium, Vaucheria). También existe en el jugo celular una substancia albuminoidea cristalizada en el sistema cúbico, bien en forma de cubos ó bien en la de octae

dros.

El talo de las sifonáceas puede multiplicarse por división de las ramas, por medio de una especie de esquejamiento natural; en los Botrydium se produce de cuando en cuando una rama lateral inflada que arraiga en el suelo y se separa después de la planta madre, y en las especies del género Valonia ciertas porciones pequeñas de protoplasma periférico situadas cerca de la cima de la ampolla se envuelven en una membrana, y creciendo después perforan la primitiva, desenvolviéndose hacia fuera en otras tantas células ovoideas ó mazudas que quedan implantadas sobre la célula madre como si fuesen ramas de ésta.

Además de estos procedimientos de división, existe una multiplicación activa por medio de esporas inmóviles ó por zoosporas, procedimientos que a veces se encuentran simultáneamente en una misma planta. Así, una célula de Protococcus, llegada á su dimensión definitiva, produce, si vive en el agua, por bipartición repetida, una germinación de zoosporas con dos flagelos que se escapan por un orificio de la membrana, nadan en el agua y se fijan más tarde, originando otras tantas células nuevas. Pero la misma célula, viviendo en el aire húmedo, produce una masa de esporas inmóviles con cubierta celulósica, cada una de las cuales originará un nuevo talo. Aun viviendo en el agua, si ésta contiene más de un 3 por 100 de materias salinas, bastará para que se produzcan esporas inmóviles en vez de zoosporas.

La parte aérea del talo de los Botrydium, bajo la acción de la humedad, divide su protoplasma en zoosporas de un solo flagelo, las cuales después de nadar algún tiempo se fijan, producen una cubierta propia, y se desarrollan después origi. nando nuevos talos. Pero bajo la acción del sol el protoplasma emigra de la parte aérea y se fija en las ramas de los rizoides, originando masase esféricas que se recubren de celulosa y son otras tantas esporas que quedan en libertad por la destrucción de las cubiertas primitivas. Si estas esporas encuentran la tierra en buen estado de humedad germinan directamente, pero si el suelo se encuentra cubierto por las aguas se convierten en zoosporangios, y si estuviere muy seco se enquistan, pasando al estado de vida latente, y los quistes, humedecidos más tarde, se convierten en zoosporangios.

En los Phyllosiphon todo el protoplasma del talo se divide en porciones pequeñas, cada una de las cuales contiene un núcleo y un cloroplas tidio; estas esporas se proyectan con fuerza fuera de la hoja sobre la que la planta madre vive TOMO XIX

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parasita y se extienden sobre las plantas próxi mas. Lo mismo sucede en la Halimeda; pero como el talo es libre y acuático, las esporas son movibles y sólo se fijan más tarde, rodeándose de una membrana. En las Derbesia, las zoosporas, provistas de una corona de pelos vibrátiles, nacen en ramitas especiales de forma oval ó esférica.

En el género Vaucheria unas especies se multiplican por zoosporas y otras por esporas inmóviles. En las Vaucherias sessilis, sericea, synandra, piloboloides, etc., la extremidad de una rama se aisla por un tabique y se convierte en zoosporangio, cuyo protoplasma produce una sola zoospora de bastante tamaño, revestida de pelos vibrátiles muy cortos, y la cual, al tener que salir por un orificio muy estrecho, se quiebra en dos, cada una de las cuales funciona como una zoospora independiente. En la Vaucheria sericea el movimiento de la zoospora sólo dura un minuto, y en la V. hamata y geminata no tiene movimiento alguno. Por último, en la V. tuberosa no hay ni esporas ni zoosporas, y ciertas ramas se inflan, se estrangulan en la base, se aislan del tubo principal y germinan, originando un nuevo talo. También pueden enquistarse como los Botrydium cuando las circunstancias son desfavorables, para lo cual el tubo se divide por tabiques gruesos y gelatinosos en un cierto número de células que más tarde se convierten directamente en nuevos talos.

Las sifonáceas pequeñas con talo sencillo producen también zoosporas por división simultánea (Sciadium, Hydrodyctium) ó por bipartición repetida (Characium), y estas zoosporas salen por una abertura lateral ó por una grieta circular que separa el ápice en forma de opérculo. En otros géneros no se ha observado ninguna multiplicación, ni por esporas ni por zoosporas (Bryopsis, Codyum, Caulerpa, Acetabularia), igualmente que en la mayoría de las especies parásitas de esta familia.

La reproducción sexual ha llegado á conocerse en muchas especies y tiene lugar generalmente por hisogamia con grametos movibles (Codyum, Acetabularia, Bryopsis), rara vez por heterogamia con oosfera y anterozoide (Vaucheria).

nan por un orificio terminal. Estos gametos no se fusionan sino cuando proceden de dos talos diferentes, lo que indica un principio de diferenciación sexual. Lo mismo ocurre á los Bryopsis y Codyum, pero además las gametos son de dos formas, unos verdes y mayores, femeninos, y otros amarillos, más pequeños, que son los masculinos. En los Bryopsis no se ha observado aún la fusión de los gametos que se forman en ramas laterales de crecimiento limitado, después que éstas se aislan del talo, y en los Codyum se producen ramas cortas, cilíndricas, insertas entre las células en empalizada, que forman la superficie del talo macizo, y cerradas también en la base por medio de un falso tabique.

En las sifonáceas heterógamas los oogonios y los anteridios de las Vaucheria consisten en ramas cortas, diferenciadas y aisladas muy pronto de la rama principal por medio de un tabique basilar. El oogonio es ovoideo, generalmente insimétrico, y terminado por un pico lateral cuya membrana se abre gelatinizándose, y cuyo protoplasma se contrae a veces todo entero para formar la oosfera, ó todo menos una parte próxima al pico, la cual es expulsada bajo la forma de un glóbulo mucilaginoso por el orificio terminal. El anteridio es una rama más delgada y más larga, la cual generalmente se conserva, aunque en algunas especie sea recta ó ligeramente arqueada. Esta produce por división parcial un gran nú mero de anterozoides pequeños provistos de dos flagelos, los cuales salen por una abertura terminal. La penetración de las anterozoides en la oosfera se facilita por la circunstancia de que el orificio del anteridio se encuentra muy próximo y casi enfrente del oogonio. En algunas especies los anterozoides salen al propio tiempo que por el orificio terminal por poros laterales situados en el ápice de protuberancias pequeñas de la cubierta. En la Vaucheria synandra la rama masculina, separada del tubo por un tabique, se infla formando una esfera, y sobre ésta lleva varios anteridios encorvados, los cuales se aislan en su base por medio de un tabique.

Una vez formado el huevo se envuelve en una membrana generalmente aplicada sobre la su perficie interior del oogonio, y más tarde esta En las especies isógamas puede existir alguna membrana se engruesa, cutinizándose y diferen variante en la manera de reproducirse. En los ciándose en varias capas. Al mismo tiempo el Chlorochytrium todo el protoplasma de la célula cuerpo protoplasmico se tiñe de un color rojo se divide en gametos biflagelados que abandonan pardo y pasa al estado de vida latente, y pasanla célula madre y salen del cuerpo de la Lemna do en este estado cierto tiempo germina origienvueltas en una ampolla gelatinosa, en el inte- nando un nuevo talo. Un gran número de gènerior de la cual se fusionan dos á dos, y la game- ros de algas de esta familia carecen de reproductospora así originada nada algún tiempo, se fijación sexual, ó por lo menos no se ha podido obsobre otra Lemna, haciendo penetrar en ésta un filamento que se engruesa en los espacios intercelulares en una célula ovoidea, la cual crece y constituye un nuevo talo que pasa el invierno enquistado. De un modo semejante se conduce la Endosphæra, y el Phyllodium se enquista también durante la primavera, los quistes producen gametos movibles biflagelados, los cuales se unen de dos en dos, uno pequeño con uno grande, y la grametospora, movida por flagelos persistentes del gameto mayor, nada hasta encontrar una hoja de Lysimache, penetra por un estoma y constituye un talo adulto.

En los Botrydium y Endosphæra el talo produce al principio células inmóviles con menibrana, verdes bajo la acción de una luz no muy inintensa y sumergidas, rojas con mucha luz y en el aire, y cada una de estas células produce inmediatamente varios gametos uniflagelados y del mismo color que ella; estos gametos se fusionan dos á dos originando huevos que, al germinar, engendran un nuevo talo.

En la Acetabularia, cuando el sombrerillo, sustituído cada año por otro de mayor tamaño, llega á alcanzar la talla suficiente, se forman en cada radio de 40 á 80 células ovales, inmóviles y envueltas por una membrana gruesa, y después, consumido todo el protoplasma del talo, se rompe esta membrana y quedan las esporas en libertad. Después de uno á tres meses de vida latente cada espora produce varios gametos biflagelados que se fusionan dos á dos, ó alguna vez en grupos de tres ó más, quedando la gametospora formada, provista de tantos pares de flagelos como gametos entren en su composición.

servar hasta ahora ningún procedimiento de reproducción isógama ó heterógama. Esta numerosa familia se puede dividir en cuatro tribus del modo siguiente:

1.a Esciadiéas: Talo sencillo. Sciadium, Chalacium, Codiolum, Chlorochytrium, Endosphora é Hydrocytrium.

2. Briopsideas: Talo ramificado no macizo; reproducción isógama. Botrydium, Valonia, Derbesia, Bryopsis, Caulerpa, Acetabularia, Penicillus, Halicorgne, Dasycladus y Cymopolia.

3. Codiéas: Talo ramificado macizo; reproducción isógama. Codyum, Udotca y Halimeda. 4. Vauqueriéas: Talo ramificado no macizo; reproducción heterógama. Vaucheria.

SIFONADOS (del gr. oløwv, tubo): m. pl. Zool. Subclase de moluscos de la clase de los lamelibranquios ó acéfalos, caracterizados por ser moluscos de cabeza no diferenciada, provistos de un manto cuyos bordes están en parte soldados formando dos especies de tubos ó sifones prolongados, de una concha formada por dos valvas reunidas por un ligamento dorsal y de láminas branquiales; generalmente dióicos.

El cuerpo de los moluscos lamelibranquios sifonados es simétrico, pero comprimido lateralmente en una gran extensión y rodeado por un manto dividido en dos láminas laterales reunidas en el dorso y soldadas en gran parte del borde para formar los llamados sifones. Estas dos mitades del manto segregan en general dos valvas, una la derecha y otra la izquierda, que forman la concha del animal. A los lados de la cavidad bucal se encuentran dos pares de lóbulos ó velos labiales, lamelosos ó tentaculiformes. En la región ventral está situado un gran pie en forma de hacha, y existen siempre en el seno paleal dos pares, ó por excepción uno solo, de

En los Dasycladus son las extremidades de las ramas principales verticiladas las que se inflan en esporas pediceladas, y separándose por medio de un falso tabique producen directamente una generación de gametos pestañosos que se disemi-branquias.

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Los dos lóbulos del manto, que partiendo de la cara dorsal rodean al animal como la cubierta á un libro, se sueldan en gran parte de sus bor des y presentan en la región libre gran número de papilas. Generalmente la soldadura comienza en la extremidad posterior y se extiende gradualmente hasta la anterior. Esta soldadura separa de la hendedura del manto, abierta por delante en toda su extensión, una sola abertura posterior sencilla que comprende las dos abertu ras cloacal y respiratoria, que sin embargo pueden quedar á veces separadas por un ligamento ó especie de brida del tejido. Sin embargo, también á veces sucede que la larga hendedura que el manto presenta en su región anterior, y por la cual sale el pie al exterior, disminuye conside rablemente su extensión á consecuencia de la soldadura de sus bordes, y atrofiándose el pie apenas si aparece al exterior; en este caso el manto queda ya casi por completo cerrado, y es entonces comparable verdaderamente al de una Ascidia, tipo de los tunicados, pues como en ellas es una especie de saco que sólo ofrece las dos aberturas contiguas que comunican con las cavidades respiratoria y cloacal. Cuanto más ce rrado se presenta el manto más se prolongan las dos aberturas cloacal y respiratoria, llegando á formar dos especies de tubos largos y muy salientes que constituyen lo que se llaman sifones, correspondientes á las dos aberturas citadas, los cuales á veces llegan á adquirir tal longitud que no pueden albergarse entre los bordes del manto ni quedar contenidos en la concha, obligando así á que su borde posterior no pueda ajustar nunca y quede siempre entreabierto. De ordinario, de estos dos sifones el inferior comunica con la cámara branquial y es el más largo; algunas veces también los sifones se presentan soldados ya desde la base hasta sólo la mitad ó en toda su longitud, pero siempre los dos canales son independientes, pues desaguan en distintas regiones, en la cavidad branquial y en la clonca, y sus orificios de entrada quedan siempre separados y rodeados de pequeños tentáculos. Por excepción, los dos sifones, reunidos con el abdomen, cuando éste es muy alargado y el manto pequeño, sólo segregan una concha tam. bién muy pequeña y forman una especie de cuerpo vermiforme, como sucede en el género Teredo.

El manto está formado, como toda la envoltura cutánea de los lamelibranquios, de tejido conectivo atravesado por numerosas fibras musculares, y revestido por fuera de una capa de epidermis de células cilíndricas que dejan entre sí numerosos espacios formados por glándulas vacuolas mucosas y por células glandulares productoras de la substancia caliza de la concha. Esta capa está revestida por otra de epitelio vibrátil.

y

El manto segrega en su superficie externa una capa caliza sólida, formada por dos valvas laterales que se reunen en el dorso y corresponden á los dos lóbulos paleales. Generalmente estas valvas son desiguales, pero de ordinario sólo se denominan inequivalvas á las conchas cuyas dos valvas, por su forma, tamaño ó curvatura difieren de una manera evidente. Se las distingue ontonces, según su posición, en valva superior y valva inferior; ó atendiendo á que los sifones corresponden á la porción posterior, en valva derecha y valva izquierda. Generalmente las dos valvas ajustan perfectamente, pero en los sifonados provistos de sifones muy largos es muy frecuente que la abertura posterior de la concha no ajuste por completo y quede ésta entreabierta. En el género Teredo las conchas son muy pequeñas y no pueden contener á todo el animal.

Las dos valvas de la concha se reunen en la cara dorsal por un ligamento elástico que tiende á separarlas y sirve de antagonista á los músculos internos que las unen. Además, los bordes dorsales presentan escotaduras que forman dientes y losetas que engranándose perfectamente dan mucha solidez á la estructura de las valvas. Estos bordes forman lo que se llama la charnela (cardo), cuya forma es sumamente característica y de gran importancia para la clasificación. En la concha generalmente se distinguen en su borde distintas regiones, que son el borde de la charnela con el ligamento ó borde cardinal, el borde anterior, el inferior ó ventral y el posterior ó borde sifonal. El borde anterior y el posterior se determinan en el animal per la posición relativa de los sifones, siempre posteriores, ó del pie coloca

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do por delante, y cuando sólo se posee la concha por la posición del ligamento con respecto á los dos vértices ó ganchos, llamados umbones ó nates, de las valvas, que constituyen dos puntos salientes en el borde dorsal é indican el punto ó ápice de donde ha partido el desarrollo de la concha. La región, en general oblonga, en que se encuentra situado el ligamento, se llama escudo ó área, está situada detrás de los umbones y corresponde al estado superior y posterior de la concha por delante de los umbones, existe en el borde anterior, al menos en todos los que son equivalvos, una foseta deprimida en forma casi de media luna, que se denomina lúnula, é indica la posición del borde anterior.

Mientras la superficie externa presenta los dibujos y esculturas más diversos y variados, la cara interna de la concha es por lo general lisa y algo nacarada ó aporcelanada. Sin embargo, un examen más detenido hace fácilmente distinguir en ella líneas y depresiones especiales que indican claramente la inserción de las partes blandas del molusco. Paralelamente al borde inferior se puede siempre percibir una línea que marca la situación del borde del manto, impre sión paleal que muchas veces se encorva hacia arriba, presentando una escotadura ó seno paleal que corresponde á la inserción de los músculos retractores de los sifones. Además se encuentran otras dos impresiones cerca de los bordes ante. rior y posterior, que forman dos especies de regiones hundidas o manchas redondeadas que corresponden á los músculos aductores de la concha, que se denominan anterior y posterior por su proximidad á uno ú otro borde. Algunos autores, siguiendo á Lamarck, basándose en la falta de unos de estos músculos, han creído este carácter preferible á la existencia ó ausencia de los sifones, y, en lugar de dividir los moluscos acéfalos en sifonados y asifonados, los han dividido en monomiarios, ó con una sola impresión muscular en cada valva, y dimiarios, ó con dos; pero este criterio lleva consigo el inconveniente de separar géneros y familias muy afines.

En cuanto a su composición química, la con cha de los moluscos sifonados está formada por carbonato de cal y una materia fundamental orgánica denominada conquióbica, dispuesta generalmente en capas de laminillas superpuestas. Sobre estas capas se deposita otra generalmente gruesa, constituída por grandes prismas de esmalte colocados los unos junto á los otros, capa de esmalte de los dientes, y en que la capa más externa queda cubierta por una especie de cintita córnea que se denomina epidermis. El crecimiento de la concha se verifica generalmente en grueso por la producción de nuevas capas concéntricas por el manto, y en extensión porque, como éste crece por su borde libre, va aumentando con el de la superficie de la nueva capa segregada.

El pie es un apéndice carnoso que sale de la cara ventral y sirve al animal de órgano de locomoción. Su forma y tamaño es muy variable, siempre en relación con el género de vida del animal. A menudo está dispuesto en forma que sirve para excavar la arena, y presenta entonces una forma truncada casi esférica; otras veces es puntiagudo, lingüiforme, y otras se ensancha formando una especie de disco. Aun cuando con menos frecuencia, se presenta á veces grande y acodado y con robustez bastante para ayudar al molusco en su marcha, como sucede en los Cardium, disposición que les permite emprender largos viajes. En los Solen y otros géneros próximos el pie es lineal, en forma de maza, y el molusco se mueve contrayendo bruscamente el pie y arrojando agua por los sifones. Muchas especies, con la ayuda del pie, se entierran en el fango, asomando sólo el extremo de los sifones, como los citados Solen, Solenomya, Tellina, etcétera; otras excavan galerías en la madera, como los Teredo; y otras en las rocas, como los Lithodomus, Saricava, Pholas, etc.

El sistema nervioso de los moluscos lamelibranquios sifonados presenta tres pares de ganglios: los cerebrales muy pequeños por no existir en estos animales una verdadera cabeza, los viscerados y los pedios. Los órganos de los sentidos que se encuentran en los sifonados son los del oído, de la vista y del tacto. Los órganos del oído consisten en otocistos situados debajo del esófago sobre los ganglios pedios, pero cuyo nervio toma origen en los ganglios cerebrales. Estas vesículas son notables de ordinario por las

grandes células ciliadas que tapizan sus paredes alrededor de los otolitos. Los ojos son unas veces simples manchas de pigmento situadas en el extremo de los sifones, como en los géneros Solen y Venus; otras presentan una estructura mucho más compleja, y están situados en el borde del manto, como en los Pectunculus y Tellina. Los órganos del tacto, y quizás los del gusto, parecen residir en los tentáculos bucales que forman el llamado velo bucal; además los orificios de entrada de los órganos respiratorios, provistos de papilas y de cirros, y los tentáculos, generalmente muy numerosos, dispuestos por filas en el borde del manto, concurren á la misma función, como sucede muy marcadamente en el gé nero Lima. En los casos en que estos tentáculos faltan, el borde del manto con la finísima red nerviosa que le inerva desempeña esta función.

El aparato digestivo de los sifonados presenta un orificio en el polo anterior del molusco, la boca, rodeada de sus dos labios, y se termina en el otro extremo del cuerpo por un segundo orifi cio. El labio inferior y el superior forman á cada lado un pliegue ó lóbulo bucal á veces provisto de papilas; de la boca arranca un esófago corto al cual penetran las substancias alimenticias impulsadas por el movimiento de las células buca les, formadas de epitelios vibrátiles; los órganos de la masticación, que siempre existen en los cefalóforos, faltan por completo en estos moluscos; el esófago desemboca en un estómago casi esferico que presenta generalmente una prolongación que forma una especie de ciego que puede aislarse del recto de la cavidad digestiva por la acción de una válvula gastrocecal. Es frecuente encon trar en este apéndice, ó aun en el mismo estóma go, un órgano especial, de forma bacilar y transparente, denominado tallo cristalino, que generalmente se cree que pueda ser producido periódicamente como un producto de secreción del epitelio; el intestino propiamente dicho es siempre bastante largo, y se dirige, formando varias circunvoluciones, hacia el pie, rodeado siempre por el hígado y por las glándulas sexuales; vuelve luego á subir hacia la parte dorsal, detrás del estómago, y desemboca, finalmente, después de atravesar el ventrículo del corazón, en la cloa

ca.

El órgano principal de la circulación consiste en un corazón arterial, rodeado por el pericardio y colocado en la línea media en la región dorsal, poco antes del músculo aductor posterior; presenta el corazón la extraña particularidad de que el recto le atraviesa y pasa á través de su masa; los grandes vasos que salen del corazón comunican luego con un sistema de lagunas ó cavidades que quedan entre las vísceras, desprovistas de paredes propias. Langer, Hessling, Kobelt y otros anatómicos han creído reconocer un sistema de vasos capilares y venosos, pero Milne Edwards y otros han podido demostrar su ausencia.

Los órganos de la respiración son siempre branquias lamelosas, en número generalmente de dos pares, que comienzan detrás de los lóbu los bucales y se dirigen á lo largo del cuerpo; cada branquia está formada por dos hojas, una media y otra lateral, que se separan la una de la otra para formar un canal longitudinal en la base y se reunen ambas en el borde libre de la branquia. La superficie de las laminillas branquiales, así como la de los canales, está recubier. ta de un epitelio vibrátil que sirve para mantener continuamente la corriente de agua en la branquia. Generalmente la branquia externa es la más pequeña y aun á veces llega á faltar por completo, quedando una sola branquia de mayor tamaño.

El órgano principal de las funciones de excreción es el llamado cuerpo de Bojano, en honor del anatómico que primere le describió: consiste en una glándula tubulosa alargada, par, situada por debajo y á los lados del pericardio; está con. tenido en un repliegue de la membrana serosa que envuelve este órgano, y desemboca en la base del pie, cerca ó confundido con el orificio genital. Cuvier conocía este órgano y pensaba que sería una especie de riñón; Bojano le describía como una especie de pulmón; Poli creía que era la glándula encargada de segregar la concha, y finalmente, Lacaze Duthiers, estudiandole detenidamente, pudo reconocer en él, en la Lutraria solenoides, la existencia del ácido úrico y asimilarle por tanto á un órgano de excreción, especie de riñón comparable á los órganos segmentarios de muchos anélidos; pues como estos órganos, co

munica con la cavidad visceral y con el exterior.

Los moluscos sifonados, á excepción de los géneros Pandora, Cyclas, Clavagella y algún otro, son todos dióicos. Los órganos genitales ofrecen en los dos sexos la misma forma y la misma posición relativa en medio de las vísceras: ovarios y testículos con glándulas en racimo, lobuladas, con acinos terminales cilíndricos. Están colocados á los lados del hígado y rodean las circunvoluciones intestinales hasta la boca del pie; los óvulos y el esperma se producen en células epiteliales de las glándulas sexuales de estructura análoga, pero, sin embargo, se distinguen fácilmente a simple vista, pues los óvulos son rugo. sos y el esperma lechoso, blanquecino ó algo cremoso; los orificios de las glándulas sexuales desembocan en la base del pie, generalmente por orificios distintos, y á veces por uno solo.

A pesar de estar los sexos separados no existe verdadera cópula; la fecundación se verifica en la cavidad paleal, á la que van á parar los huevos, y la hembra, al aspirar luego, por el sifón respiratorio, el agua que ha de bañar sus brauquias, entra ésta mezclada con el esperma del macho, y los huevos quedan fecundados por los espermatozoos, que penetran mezclados con el agua Generalmente casi todos son ovíparos, pero algunos géneros presentan la notable excepción de ser vivíparos.

Los moluscos sifonados comprenden la inmensa mayoría de los moluscos lamelibranquios; según Kobelt, se incluyen en esta subclase las siguientes familias: terédidos, gastroquínidos, miídos, saxicávidos, máctridos, anatínidos, pandóridos, foladomiídos, corbúlidos, solénidos, telínidos, donácidos, venéridos, petricólidos, ciprínidos, cárdidos, lucínidos, unguicúlidos, kéIlidos, galeómidos, cardítidos, cámidos, astárti dos y solénudos.

SIFONALIA: f Zool. Género de moluscos de la clase de los gasterópodos, orden de los prosobranquios, familia de los buccínidos. Este género se distingue por presentar la concha oval fusiforme, muy delgada, con la epidermis también muy delgada; la espira más corta que la abertura; último contorno ventrudo, estriado espiralmente y adornado de pliegues longitudinales; abertura ancha, oval; labro simple, arqueado, surcado interiormente; columnilla lisa; canal corto, ancho, oblicuamente torcido hacia afuera; opérculo ovalado, con el núcleo apical.

Este género comprende algunas especies propias del Océano Pacífico y del Japón. El tipo es la Siphonalia cassidariaformis Reeve.

SIFONANTO (del gr. oipwv, tubo, y aveos, flor): m. Bot. Género de plantas (Siphonanthus) perteneciente á la familia de las Verbenáceas, cuyas especies habitan en las regiones tropicales del Antiguo Mundo y algunas en América, y son plantas arbóreas ó fruticosas, con las hojas opuestas, sencillas, enteras ó lobuladas, con la base de los pecíolos persistente y las flores dispuestas en corimbos tricótomos, axilares ó terminales; cáliz acampanado, quinquéfido ó con cinco dientes; corola hipogina, con tubo cilin dráceo, generalmente alargado, y limbo quinquepartido, con las lacinias iguales; cuatro estambres insertos en la parte superior del tubo de la corola, largamente salientes y didínamos; ovario cuadrilocular, con las celdas uniovuladas; estilo filiforme y estigma bífido y agudo; el fruto es una drupa abayada con cuatro núcleos, envuelta por el cáliz persistente y generalmente ensanchado, con los núcleos no adheridos entre sí y uniloculares; semillas solitarias en las celdas, con el embrión sin albumen y la raicilla ínfera.

SIFONARIA (del gr. oidov, tubo): f. Zool. Género de moluscos de la clase de los gasterópodos, orden de los pulmonados, familia de los sifonáridos. Se reconoce este género por ofrecer los caracteres siguientes: cabeza ancha, aplastada, sin tentáculos, dividida en dos lóbulos iguales, redondeados, y llevando encima ojos sentados, muy pequeños, sin apariencia de tentáculos; orificio respiratorio situado hacia la mitad del lado derecho, cerrado por una lengüeta ancha triangular, al nivel de la que se encuentra el ano; dien te central de la rádula con una sola cúspide; dientes laterales bicuspidados, marginales, tricuspidados, cortos y transversos; concha sólida, brillante interiormente, con el vértice central ó casi central; superficie exterior adornada de cos

tillas radiantes; la impresión del músculo aductor en forma de herradura y con las dos extremidades anteriores reunidas por un surco que corresponde á la línea de unión del manto y la concha; la impresión muscular derecha (colocada á la izquierda cuando se orienta la concha mirando a su parte interior) está interrumpida por un canal ó seno que parte del centro y llega al limbo saliendo un poco del borde y dividiéndola en dos porciones, de las cuales la anterior es más pequeña y ovalada; la impresión muscular izquierda es entera, con una ligera contracción á la altura del seno.

Las especies de este género abundan más en los mares australes, y la Siphonaria Algesira Quoy se encuentra en Europa.

SIFONARIA: Paleont. Género de la familia de los cránidos, orden de los inarticulados, clase de los braquiópodos y tipo de los moluscos. Presenta una concha cuya valva ventral es fija y lleva en el interior un septo colocado en la parte media y transverso, del que parte otro septo longitudinal que divide á la concha en dos partes, resultando de este modo tres divisiones, una superior de mayor tamaño y que contiene las impresiones musculares bastante marcadas en los dos lados de dicha cavidad; la parte anterior é inferior está dividida en otras dos cavidades redondeadas y aproximadamente de la mitad de tamaño que la cavidad superior. Fué creado este género por Quenstedt en 1851, no debiendo confundirse con el género Siphonaria, debido á Sowerby: distribúyense sus especies en las formaciones pertenecientes al terreno jurásico, habiendo sido la típica para su descripción la S. tripartitus Münster.

Algunos consideran como subgénero del anterior, o mejor como su precursor en las edades paleozoicas, al Craniops, creado en 1859 por Hall y descrito por el mismo un año más tarde como Pholidops. Es una concha de tamaño bastante pequeño y de contorno orbicular, teniendo las valvas como aplastadas ó rebajadas; presenta el vértice subcentral ó completamente marginal; la superficie preséntase cubierta de laminillas de crecimiento distribuídas concéntricamente; en el interior el limbo marginal está aplastado ó ligeramente inclinado, y las impresiones musculares son muy poco profundas. La C. squamiformis, como todas las otras del género, son especies silúricas.

SIFONÁRIDOS (de sifonaria): m. pl. Zool. Familia de moluscos de la clase gasterópodos, orden pulmonados, que se distinguen por los caracteres siguientes: cabeza en forma de un disco aplastado, que parece resultar de la soldadura de los tentáculos con los tegumentos; los ojos, sentados, están situados en la parte superior de este disco; los orificios genitales están separados; el aparato de la respiración con un saco pulmonar más o menos grande, protegido por un apéndice valvular del manto y con una branquia transversa formada de pliegues triangulares; maxila arqueada, con el borde libre, simple ó formando una ligera eminencia; el borde superior prolongado por filamentos verticales; rádula formada de series horizontales de dientes; concha pateliferme; impresión del aductor de la concha interrumpida por un seno lateral correspondiente al orificio pulmonar. En esta familia no se estudia más que un género, el Siphonaria, propio de los mares calientes.

SIFONAXIO: m. Paleont. Género de la familia diafragmatóforos, suborden expleta, orden rugo. sos, subclase zoantarios, clase antozoarios, tipo celentereados. Es un pólipo simple, en forma de cono ó de cuerno, con el epiteco bastante bien desarrollado, y los tabiques completos, pero sin presentar formaciones vesiculares en las endotecas; interiormente los tabiques parecen distribuídos con una simetría bastante regular y radialmente, en tanto que al exterior los tabiques, tanto principales como accesorios, que se presentan indicados por surcos, muestran que los tabiques secundarios se hallan dispuestos como las barbas de una flecha con relación á los principales; las paredes principales se unen entre sí dando origen á una columna que resulta de la unión de varios tubos anastomosados, diferenciándose en esto del género que sirve de tipo á las formas de este tipo, que es el Streptelasma, y en el que sólo existe una falsa columna. Muy próximos al género Siphonaris son otras formas también silúricas como él, y que algunos paleontólogos sólo

consideran como subgéneros, como ocurre con el Paleophyllum, creado por Villings, que es un polípero compuesto; otra forma, debida á Dybowski, es la Grewingkia, que presenta una columna esponjosa; y por último debe citarse el Pycnophyllum, en el que los tabiques mayores llegan hasta el centro y las cámaras resultantes entre estos tabiques están llenas de una masa caliza, compacta, no ocupando los tabiques por completo la cavidad interna.

SIFONELA (de sifona): f. Zool. Género de insectos del orden dípteros, familia atericéridos, tribu muscinos, cuyos caracteres más importanhemisférica; labios terminales de la trompa deltes son los siguientes: cuerpo muy ancho; cabeza gados, alargados y dirigidos hacia atrás; cara corta; epistoma saliente; frente tomentosa, inclinada, un poco saliente y punteada; antenas insertas debajo de la convexidad de la frente; primeros artejos poco ó nada distintos, el último ancho y transversal; estilo tomentoso; ojos planos; tórax punteado; escudo muy grande; abdomen ancho, ovalado y deprimido; tarsos desnu. dos; tibias arqueadas; alas anchas; nerviaciones transversales aproximadas, la segunda muy oblicua; la marginal no llega al borde posterior.

La especie más común que contiene este género es la Siphonella ænea Macq., de diminuto tamaño, pues generalmente no suele llegar á medir una línea de longitud. El conjunto del cuerpo es negro. La frente de un pardo grisáceo mate, con una gran mancha triangular de color verde metálico liso; antenas negras; el tercer artejo leonado por debajo; el tórax cuproso, con líneas poco distintas; el escudo muy pequeño; el abdomen de color negro luciente; los tarsos negros; la extremidad de las tibias y los tarsos leonada; las alas hialinas. Es muy frecuente encontrarle

sobre las hierbas.

SIFONIA (del gr. oipwv, tubo): f. Bot. Género de plantas (Siphonia) perteneciente á la familia de las Euforbiaceas, tribu de las crotoneas, enyas especies habitan en las regiones tropicales

Siphonia elástica americanas, y son plantas arbóreas, con jugos resinosos que fácilmente se convierten en una masa sólida y elástica; ramas foliosas en el ápice, con las hojas alternas y largamente pecioladas, ternadas, con las folíolas enterísimas, venosas, lampiñas, y las flores, axilares ó terminales, formando panojas racemiformes, el terminal formado por flores femeninas y los demás por flores masculinas: flores monoicas, con el cáliz acampanado, quinquéfido ó quinquedentado, con las lacinias valvadas en la estivación y desprovistas de corola; las masculinas tienen los estambres soldados en columna hasta cerca del ápice de los filamentos, y cinco ó 10 anteras verticiladas en una ó dos series, adheridas y extrorsas; las femeninas tienen un ovario inserto sobre la base del cáliz, persistente, con scis costillas, trilocular, con las celdas uniovuladas y tres estigmas sentados casi bilobos. El fruto es una cápsula grande, con pericarpio fibroso, tricoca, ó por aborto con dos ó una cocas que se abren elásticamente en dos valvas y contienen una sola semilla.

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