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probosciforme, con la corona pequeña y los tubos radiales de seis caras soldados hasta la base.

SICÓNIDOS (de sicon): m. pl. Zool. Familia de espongiarios de la clase de los calcispongiarios, que se caracterizan por ser esponjas monozoicas, de pared gástrica gruesa, perforada por multitud de canales radiantes rectos que forman en la periferia eminencias cónicas. Son generalmente esponjas que no forman colonias, unas veces in

coloras y otras de colores rojizos, con el esqueleto formado de espículas calizas, unas veces sencillas, como las primeras que aparecen en las larvas, otras de tres ó cuatro radios, pero generalmente dos, tres ó aun más formas de espículas aparecen en la misma esponja. Varían mucho en cuanto a su forma y modo de vida; pues aun cuando es raro, la misma especie vive solitaria ó se reproduce formando colonias; lo único que en ellas parece constante es la forma de los canales y la de las espículas. Haeckel, que estudió detenidamente este grupo, como todos los de la clase de las calcispongias, en la magnífica monografía que de ellas publicó, se funda sólo para la separación de los géneros en los caracteres de las espículas, dando nuevos nombres á los géneros cuyas terminaciones corresponden á la complejidad de las espículas; tales son las terminaciones yssa (espículas simples), etta (trirradiadas), illa (cuadrirradiadas), ortis (sencilla y trirradiada), ulmis (sencillas y cuadrirradiadas) altis (trirradiadas y cuadrirradiadas), andra (sencillas, tri y cuadrirradiadas). El mismo Haeckel advertía que estos géneros no son naturales y estudiaba también las esponjas de este grupo bajo otro aspecto, según que por la estructura de sus ósculos eran esponjas sencillas ó polizoicas. Pretendía, quizás erróneamente, según la opinión de otros zoólogos, que una misma esponja podía pertenecer a diversos géneros y que en la misma colonia, como en la Sycometra compressa, se encontraban ocho géneros distin

tos.

Viven estas esponjas en todos los mares, y generalmente á poca profundidad, aun en sitios que á veces deja la marea al descubierto y las olas baten de continuo; su tamaño es generalmente pequeño, y se alimentan de infusorios, algas y otros seres microscópicos que por el ósculo penetran en su cavidad gastrosomática. Se reproducen por larvas de forma gástrula ó por división, las primeras en los individuos y especies monozoicas, las segundas en las formas polizoicas, es decir, que están constituídas por la unión de diversos individuos.

En opinión de Haeckel, en estos seres es imposible distinguir verdaderos géneros ni espe; cies, porque varían de una manera constante é infinita, dando con ello, dice, la prueba más sorprendente y constante de la teoría de la evolución.

Entre los géneros principales de esta familia se cuentan los siguientes: Sycon Risso y Ute Fabr., con los cuales formó el citado autor sus géneros Sycissa, Sycetta, Sycilla, Sycortis, Sculmis, Sycaltis y Sycandra.

SICOPIRA: f. Bot. Nombre vulgar americano con el que se designa una planta perteneciente á la familia de las Leguminosas, subfamilia de las cesalpiniéas, cuyo nombre científico es Bowdichia major Mart.; es maderable y se usa en el país como medicinal.

SICOREA: f. Bot. Género de plantas (Siccorea) perteneciente al tipo de las muscincas, clase de las hepáticas, orden de las yungermanidas, familia de las Yungermaniáceas, cuyas especies habitan en los terrenos húmedos, y presentan el tallo en forma de fronde dividida y ramificada dicotómicamente; involucro foliáceo, de forma variada, rara vez no desenvuelto; involucrillo desarrollado, tubuloso, terminal ó lateral y con las hojuelas soldadas entre sí; cofia desgarrada en su ápice: esporangio casi globoso y que se abre en cuatro valvas.

SICORETINA (del gr. σûkov, higo, y pnrn, resina): f. Quim. Materia resinosa encontrada en la proporción de un 73 por 100 en la exudación producida por la planta conocida en Botánica con la denominación de Ficus rubiginosa, que crece en la Nueva Gales del Sur. Para obtenerla se trata dicho exudado por alcohol frío y se añade agua á la disolución alcohólica para precipitar la resina, operación que se repite gran número de veces, sin que por eso se consiga obtenerla pura, pues su disolución deja depositar

á la temperatura ordinaria, y pasado algún tiempo, un cuerpo cristalizado que se elimina completamente añadiendo al líquido corta cantidad de agua, filtrando y repitiendo la precipitación mediante un exceso de este último vehículo. La sicoretina así extraída constituye una masa blanquecina, frágil, fuertemente eléctrica por el frote, insoluble en el agua, los ácidos diluídos, los álcalis y el amoníaco, fácilmente soluble en el alcohol, el éter, el cloroformo y la esencia de trementina, y fusible en el agua caliente; por la acción del calor pasa al estado líquido y comienza á descomponerse pocos grados más allá arrollando olor céreo y destruyéndose por calede su punto de fusión desprendiendo agua, desfacciones más enérgicas con destilación de un líquido que tiene un olor particular y que contiene mucho ácido acético; el ácido sulfúrico la disuelve, coloreándose de verde, pero sin producción de azúcar, y el nítrico concentrado forma, á la vez que un poco de ácido oxálico sin nada de pícrico, un derivado nitrado fácilmente soluble en la potasa, el amoníaco y el carbonato potásirillo pardo, y con el primer álcali citado produce co, comunicando à estas disoluciones color amaun compuesto fusible y detonante. La sicoretina sometiendo su disolución alcohólica á la precino parece ser una especie química definida, pues pitación fraccionada por medio del agua se dividen dos porciones de distinta composición, toda vez que contienen, en 100 partes, la primera 74,9 de carbono, 10,1 de hidrógeno y 15,2 de oxígeno, y la segunda 77,9 de carbono, 9,9 de hidrógeno y 12,2 de oxígeno.

SICORIS: Geog. ant. Nombre del río Segre durante la dominación de España por los romanos. Tenía sus fuentes en territorio de los ilergetes, y en sus orillas se desarrolló una de las campañas de César Las tropas pasaron infinitas privaciones por consecuencia de los desbordamientos del mismo, que impidieron la llegada de víveres al campamento, situado al N. de Lérida, y durante algunos días resultaron estériles sus esfuerzos para tender puentes. Los pompeyanos, que recibían recursos de Tarragona, teniendo en Lérida su ejército, se comunicaban por el puente de esta población, que resistió el empuje de las aguas desbordadas.

SICORTIO: m. Zool. Género de espongiarios de la clase de los calcispongiarios, familia de los sicónidos, cuyas especies presentan los siguientes caracteres: esponjas marinas monozoicas, con el mesodermis grueso y poco consistente, provisto de multitud de canales radiantes, rectos y pris máticos, que terminan al exterior en papilas piramidales; espiculas calizas de dos formas, las unas sencillas, distribuídas en toda la capa mesodérmica, las otras trirradiadas sólo en la parte más interna; ósculo grande, saliente, con una corona de sedas rígidas, probosciforme.

El género Sycortis fué establecido por Haeckel separando algunas especies del género Sycon de Risso, del que sólo se diferencian por la combinación de las espículas de forma sencilla y trirradiada. Sus especies son poco numerosas, y como tipo de ellas puede citarse el Sycortys quadrangulata O. S., cuyas condiciones de habitación son semejantes á las de los demás individuos de la familia de los sicónidos.

SICOSIS (del gr. σûkov, higo): m. Dermat. En-| fermedad de la piel, así llamada porque esta membrana toma un aspecto granujiento especial, semejante á la pulpa de los higos. Es una dercrustácea, frecuentemente acompañada de inflamatosis (dice el Doctor Giné) tubérculopústulomación flemonosa del tejido areolar subcutáneo y de costras exudativas de origen purulento, que esencialmente consiste en la inflamación de los folículos en que nacen y arraigan los pelos. La inflamación de esos órganos puede ser causada por la presencia de un parásito vegetal que extendiendo sus esporos y micelio á lo largo de las vainas de los pelos se insinúa en los folículos de éstos: este es el sicosis parasitario. Pero hay otra forma que no tiene ese origen, sino que es puramente inflamatoria: sicosis vulgar.

Ni las mujeres ni los niños tienen aptitud para padecer el sicosis vulgar. Es enfermedad que afecta exclusivamente regiones pobladas de pelos recios, y por esta misma razón sólo se observa en las partes pilosas del rostro, el bigote, las patillas, y también las cejas y la barba. Al paso que el sicosis vulgar ataca el labio superior, es decir, la región del bigote, el sicosis parasi

tario rara vez se desarrolla fuera de las regiones masatéricas, maxilar inferior y mentoniana (patillas y barba).

Unos granos tuberculosos, que á primera vista en nada se distinguen de los del acné vulgar, con un poco de pus en el vértice y atravesados por un pelo, aparecen en el labio superior, casi siempre junto al tabique de las fosas nasales: este es el primer indicio del sicosis vulgar. Poco después se presentan nuevos granos, que van haciendo confluente la erupción. Una tumefacción inflamatoria se declara en la piel donde se hallan implantados los granos, los cuales no tardan en hallarse convertidos en verdaderas

pústulas. De ellas se derrama pus, el cual se condensa formando costras que cubren la su perficie, ó bien, si aquéllas no han sido rasgadas por las uñas ú otra violencia cualquiera, persiste el pus en la cúspide de los granos, formando también costras, pero aisladas y atrave sadas por un pelo. Las diferencias de aspecto que entonces presentará la afección dependerán de que los tubérculos pustulosos estén agrupados ó fargos ó cortos. Si el bigote es largo no se verá permanezcan aislados, y de que los pelos sean más que tumefacción y costras; en caso contracontar el número de las pústulas. En determi rio se podrá observar fácilmente la figura y nados casos los granos sicósicos adquieren gran volumen y se presentan aplanados, como placas mucosas sifilíticas; otras veces forman eniinencias de ancha base, comparables á forúnculos: nadie dirá, sin embargo, que sean las unas ni los otros, pues cualquiera que sea su aspecto los granos conservan siempre el carácter de estar atravesados por un pelo.

En el sicosis parasitario, es decir, en el propio de la barba, más bien que en el vulgar ó propio del bigote, suele suceder que la inflamación se extiende, con carácter decididamente flemonoso, hacia el tejido areolar subcutáneo. Fórmanse, a causa de esto, un número mayor ó menor de flemones, que se perciben á través de una tumefacción nudosa y van acompañados de infartos ganglionares. Los flemones no tardan en convertirse en verdaderos abscesos subcutáneos, cuyo pus se derrama por ciertas grietas que aparecen entre las pústulas, viniendo á condensarse en grandes costras en la superficie. La supuración tiene entonces dos orígenes: las pústulas sicósicas propiamente dichas y los abscesos subcutáneos. Puede suceder también que del fondo de levanten fungosidades, caracterizadas por la prelos folículos pilosos convertidos en pústulas se sencia de un pelo en el centro, y que dan salida á gotitas de pus cuando se las comprime.

En medio del proceso supurativo que se apodera de los folículos pilosos, los pelos pierden sus conexiones epidérmicas; quedan primero libres ó muy poco adherentes al folículo y luego se desprenden. Si interviene el arte el folículo pilífero podrá volver á sus condiciones normales, y, curándose la enfermedad, regenerarse más tarde los pelos. Si, por el contrario, no hay nada que se oponga á los progresos del mal, los folículos serán totalmente destruídos y reempla zados por un tejido de cicatriz. Sería entonces ilusoria toda esperanza de restauración de la barba.

Resulta de esta descripción síntomatológica (Dr. Giné, Dermatología quirúrgica) que los elementos síntomatológicos son: 1.° Tubérculos profundamente situados en el espesor de la piel, toda vez que su asiento son las glándulas pilíferas, en virtud de lo cual se ve un pelo en cada grano. 2. Pústulas, que aparecen en el vértice de los tubérculos, pudiendo comprender todo el espesor de éstos; pústulas en cuyo centro se observa el mismo pelo que tenían los tubérculos. 3.° Costras, resultantes de la condensación del vértice de éstas, y también ostentando el pelo humor purulento de las pústulas adheridas al propio del folículo, ó extendidas en superficie desigual, sobre las pústulas y los espacios interpustulosos. 4. En algunos casos, por efecto de la propagación de la flegmasía al tejido areolar subcutáneo, flemones y abscesos supurantes, cuyo humor sale al exterior á través de la piel agrietada: en esta superficie se concreta formando costras espesas. 5.o Infartos ganglionares, concomitantes con los abscesos, que aumentan la tu mefacción de la región afecta y sus inmediaciones. 6. Cuando el proceso supuratorio se ha apoderado de los folículos pilosos, desprendimiento de los pelos y depilación definitiva é irre

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meliable, ó una neoplasia cicatrizal en el punto de la dermis que ocupaban los folículos pilosos. En la etiología del sicosis hay que incluir en primer término el contagio respecto á la forma parasitaria. Respecto á los irritantes capaces de determinar el sicosis vulgar ó artrítico, Hébra niega que haya ninguno que pueda dar ese resultado de un modo directo, pues no producen el sicosis sino después de haber dado orige al eczema, propagándose la irritación eczematosa á los planos más profundos de la piel. Hébra se inclina á explicar el origen del sicosis por un desvío del movimiento de renovación de los pelos de la barba. Según Langer, esta renovación se efectúa del siguiente modo: del fondo de los folículos que albergan un pelo largo nace un nuevo folículo menor, que se halla colocado junto al folículo generador y algo más profundamente hacia el tejido subcutáneo. En el interior de este nuevo saco aparece un pequeño pelo, del mismo modo que se forman en su origen los pelos en el feto. El pequeño pelo, á medida que crece, pasa al fo lículo antiguo, y en estado normal empuja hacia el exterior al que ocupaba dicho folículo y se queda en lugar de éste.

Larga es la duración del sicosis si no se interviene a tiempo; hay personas que lo padecen durante muchos meses y aun años enteros, viniendo á parar á las graves lesiones antes descritas, á no ser que, desarrollándose accidentalmente la sífilis ó el escrofulismo, adquieran las úlceras sicósicas los caracteres sifilíticos ó escrofulosos.

Siempre es mucho más grave el pronóstico del sicosis parasitario que el del artificial; á aquél pertenecen principalmente los abscesos subcutáneos, los infartos ganglionares y las profundas destrucciones de tejido antes mencionadas. Con todo, aun el sicosis artificial es siempre una enfermedad importante, por su duración bastante larga y porque exige un tratamiento sostenido y

doloroso.

La primera indicación del tratamiento del sicosis consiste en combatir el estado inflamatorio y en extraer los pelos que, implantados en los folículos, son la espina que sostiene la inflamación. El sicosis parasitario reclama además las lociones mercuriales para procurar la destrucción del micoderma. Para combatir la inflamación constituyen un buen tópico las castaplasmas de harina de arroz; con ellas se reblandecerán las costras y quedará preparado el terreno para la depilación. Esta da por resultado la salida de algunas gotitas de sangre, que hace el efecto de una evacuación depletiva, favorable para yugular la inflamación de los folículos pilíferos, y además produce un desbridamiento de los tejidos infartados que favorece la resolución de la flegmasía. No es, pues, extraño que Guibout proponga escarificar los sicósicos. granos

En el sicosis artificial no es completamente necesaria la depilación; basta, si está crecida la barba, recortarla con tijeras hasta el nivel del tegumento, á fin de que, al aplicar las cataplasmas feculentas, se hallen éstas en perfecto contacto con la superficie enferma. Este tratamiento empleado á tiempo puede lograr la resolución de los tubérculos antes de que entren en supuración; aun después de iniciarse ésta no hay que desconfiar del éxito. La depilación debe reservarse para los casos rebeldes. No se depilará toda la región en un día, sino en distintas sesiones, y si al brotar nuevos pelos retoñasen las pústulas habría que proceder sin demora á una segunda depilación, y acaso á la tercera ó cuarta si fuera necesario.

El tratamiento del siccsis parasitario tiene muchos puntos de contacto con el de la tiña tonsmante. V. TIÑA.

SICSOLA: Geog. V. SIXAULA.

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SICULMIO: m. Zool. Género de espongiarios de la clase calcispongiarios, familia sicónidos, que se distingue por presentar los siguientes caracteres: esponja marina monozoica con las espículas calizas de dos formas, unas sencillas y otras de cuatro radios, las sencillas distribuídas por todo el espesor de su capa mesodérmica y las cuadrirradiadas en las capas más internas; el cuerpo con la pared gástrica gruesa, perforada por multitud de canales radiantes rectos, prismáticos, que terminan al exterior en papilas cónicas; los ósculos grandes salientes y rodeados de una corona de largas sedas.

Este género, establecido por Haeckel en la familia de los sicónidos, sólo se diferencia de los verdaderos Sycon por la forma y combinación de sus espículas sencillas y cuadrirradiadas. Como tipo de él puede tomarse el Syculmis elegans Bwk., que vive en el Mediterráneo.

SÍCULO, LA (del lat. siculus): adj. SICILIANO. Apl. á pers. ú. t. c. s.

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SICHEFKA: Geog. C. cap. de dist., gobierno de Esmolensko, Rusia, sit. entre la orilla izquierda del Vazuza y la dra, de su afl. el Losmina; 5 000 habits. Fábs. de sebo, curtidos, cerveza, aceite y otros artículos. Comercio de lino, cáñamo, pieles y tabaco.

SICHICUL: Geog. Aldea de la jurisdicción de Ostuncalco, dep. de Quezaltenango, Guatemala, sit. en terreno montañoso y quebrado; 1700 habitantes.

SIDA (del gr. oida, malvavisco): f. Bot. Género de plantas perteneciente á la familia de las Malváceas, tribu de las sideas, cuyas especies habitan en las regiones tropicales y subtropicales de todo el orbe, y son plantas herbáceas, sufruticosas ó fruticosas, con las hojas alternas, pecioladas, enteras ó lobuladas; las estípulas laterales geminadas; los pedúnculos articulados bajo el ápice, axilares, solitarios ó numerosos, rara vez con las flores en espigas ó en racinios corimbiformes; involucrillo nulo; cáliz quinqué. fido, con frecuencia cupuliforme, con las lacinias valvadas en la estivación; corola de cinco pétalos hipoginos, trasovados, casi siempre más ó menos inequiláteros, con las uñas soldadas en tubo, algo arrolladas, coherentes con el tubo estaminal y retorcidas en la estivación; tubo estaminal ensanchado en su base, ciñendo el ovario, estrechado en la parte superior en forma de columna, y dividido en el ápice en numenonadas y bivalvas; ovario sentado, quinque ó rosos filamentos filiformes, con las anteras arrimultilocular, con óvulos solitarios colgantes del ápice del ángulo central; estilos en igual número que las celdas, filiformes, más o menos soldados en la base, y estigmas acabezuelados. El fruto es una cápsula con cinco ó muchas celdas, que se acusan al exterior como otras tantas cocas monospermas, con las semillas insertas hacia la mitad del ángulo central, indehiscentes ó abiertas en la parte interna del ápice, con la columnita central persistente, ensanchada y membranosa en su base; semillas colgantes, casi orbiculares, comprimidas, con la testa crustácea, provistas de una escotadura insimétrica en su base y con el seno umbilicado; embrión pequeño, casi cóncavo y mucilaginoso, semicircularmente plegado, con los cotiledones foliáceos arrollados sobre sí mismos y la raicilla súpera.

-SIDA: Zool. Género de crustáceos de la subclase de los entomostráceos, orden de los filópodos, suborden de los cladóceros, familia de los sídidos, que se caracteriza por tener el caparazón alargado, sin envoltura gelatinosa; la cabe

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za desprovista de escudo y con un pico cónico y grueso y un aparato de fijación bien desarrollado colocado en su región dorsal; antenas de la hembra muy grandes y truncadas, las del macho largas y delgadas, las del segundo par en ambos sexos con la rama superior formada de tres artejos y la inferior de dos únicamente, con

Sida

sedas laterales; primer par de patas en el macho provisto de ganchos.

Las sidas son cladóceros de pequeño tamaño y cuerpo transparente que viven en las aguas estancadas, á veces en grandísima cantidad, y lo mismo que los dafínidos en general se conocen con el nombre vulgar de pulgas de agua y se utilizan para la alimentación de los alevines ó crías de los peces que se obtienen en la práctica de la Piscicultura.

Las especies más comunes de este género son la Sida cristallina O. Fr. Müll., la S. ellongata De Geer. y la S. frondosa Sars.

-SIDA: Geog. ant. C. de la costa de Panfilia, Asia Menor, fundada por los colios; estaba consagrada al culto de Minerva, á quien representaban en las monedas teniendo en la mano una granada (en griego side). Compartió la suerte del resto de la prov., y en las últimas divisiones del Imperio romano fué cap. de la Panfilia Primera. Los turcos la llaman hoy Eski-Adalia.

SIDAMAS: m. pl. Etnog. Nombre que los gallas dan á los pueblos ó tribus aborigenas que ocupaban los países del Alto Goyeb, Etiopia meridional, antes de establecerse ellos en dicha región.

SIDAMUNT: Geog. Lugar con ayunt., partido judicial, prov. y dióc. de Lérida; 330 habitantes. Sit. en la parte baja del llano de Urgel, en la carretera de Zaragoza á Barcelona. Cereales, aceite y legumbres.

SIDDIM: Geog. ant. V. SIDIM.
SIDERAL (del lat. siderālis): adj. SIDÉREO.
El mundo SIDERAL ó telescópico asombra;
el infusorio ó microscópico espanta.

OLIVÁN. SIDERANTO (del lat. sidus, estrella, y el gr. avtos, flor): m. Bot. Género de plantas (Sideranthus) perteneciente á la familia de las Compuestas, subfamilia de las tubulifloras, tribu de de las asteroideas, cuyas especies habitan en el Norte de América, y son plantas herbáceas, perennes, pubescentes, con los tallos ramificados y las ramas divergentes, las hojas hendido-aserradas, con las lacinias mucronadas, punzantes, y las cabezuelas fasciculadas; cabezuela multiflora, heterógama, con las flores del radio uni ó biseriadas, liguladas y femeninas, y las del disco tubulosas y hermafroditas; involucros formados por dos ó cuatro series de escamas estrechamenápice generalmente herbáceo y revuelto; recepte empizarradas, escariosas, aquilladas, y con el táculo plano ó convexo, alveolado, con alvéolos profundos provistos de una margen dentada ó desgarrada; corolas amarillas, las del radio semiflosculosas y las del disco flosculosas, con cinco dientes; estigmas salientes, filiformes y erizados; aquenios trasovados, casi cilíndricos, con 10 ó 15 estrías y pubescentes; vilano formado de varias series de pelos ásperos y desiguales; los correspondientes á los aquenios de la circunferencia más cortos y menos numerosos.

SIDERASTREA (del lat. sidus, estrella, y astrea) f. Zool. Género de celentéreos de la clase de los antozoos, orden de los zoantarios, sección de las madréporas, familia de los astreidos, cuyas especies se caracterizan por tener las celdas superficiales poco marcadas en relieve, no marginadas, provistas de numerosos septos radiantes muy finos, poco salientes, que parten de un centro excavado en el que se implanta la columnilla y se continúan rectos y algo dentados hasta la periferia; carecen de aparato mural, así que las laminillas estrelladas de una celda se tocan con las de sus vecinas.

Este género fué establecido por Blainville en su Manual de Actinología, y aceptado por la mayoría de los autores. Comprende un mediano número de especies propias de los mares cálidos, entre las cuales merecen citarse la Siderastrea siderea, la S. galaxea y la S. escharoides. SIDÉREO, REA (del lat. siderĕus): adj. Perteneciente, ó relativo, á los astros, ó que con ellos tiene alguna semejanza. U. en lenguaje científico y en Poesía.

si no tan SIDÉREA estimación aplaudida, si bien de menos trisulca pena.

QUEVEDO.

De Henriques, y de Colona

Las SIDÉREAS familias,
Roma en sus fines venera,

Y en sus términos Castilla.

RIVERA.

á

SIDERETINA (contracción del gr. oíônpos, hierro, y pnrívn, resina): f. Min. Producto de la descomposición del mispikel ó de la leucopirita, es considerado este mineral como un arseniato de hierro hidratado, tipo de tal género de compuestos producidos mediante las acciones del oxígeno atmosférico, en presencia del agua y determinada temperatura, sobre las piritas arsenicales. Acontece en este caso que el sulfuro de hierro se vitrioliza, convirtiéndose en sulfato, muy soluble en el agua y por ella arrastrado; oxidase al propio tiempo el arsénico, para constituir un arseniato insoluble, hidratado, el cual queda como residuo de las metamorfosis apuntadas, constituyendo cuando está puro y responde su composición á la fórmula HFe AsO la sideretina objeto del presente artículo, y cuyo mineral, atendiendo á ella, puede acaso asinilarse á la ya descrita neoctesa, otro arseniato hidratado de hierro, procedente de los mismos orígenes y constituído de la propia suerte á partir de arseniosulfuros de hierro, nada escasos en la naturaleza, sólo que entre la scorodita y la sideretina existe una diferencia esencial, dependiente de la estructura molecular, á saber: la primera aparece siempre afectando la forma de un prisma recto romboidal, y la segunda nunca se ha visto cristalizada, ni por artificio de ningún género hase conseguido que afecte formas geométricas, antes bien vésela amorfa constituyendo masas uniformes, las cuales reconócense gracias á su mucha fragilidad, poseyendo mar. cada fractura concoidea; es algo translúcida, posee marcado brillo resinoso y colores variables, amarillo de varios tonos, rojo ó rojizo y pardo más o menos obscuro. En cuanto a las propiedades químicas de la sideretina, posee las generales y comunes á todos los arseniatos; calentada en el matraz usado para estos casos desprende el agua que contiene y se condensa en las partes frías de la vasija; sometida al fuego del soplete, empleando soporte de carbón, empieza dando los humos arsenicales y el olor de ajos propio de ellos, y deja al cabo de algún tiempo una escoria negra, dotada de bien manifiestas cualidades magnéticas; por vía húmeda es el mineral que nos ocupa soluble en los ácidos, particularmente en caliente, y las lejías ó disoluciones de potasa le descomponen dejando un residuo de color rojizo, ó pardo rojizo característico.

Encuéntrase el mineral descrito, y no en grandes cantidades ni en masas de mucho tamaño, en algunas minas de Sajonia, y en la proximidad de formaciones dorde existen sus orígenes, el mispikel y la homopirita. No ha sido intentada la reproducción artificial de la sideretina, mas compréndese cómo puede llevarse á cabo y prepararla en grande, usando procedimientos análogos á los puestos en práctica en la vitriolización de las piritas de hierro, sólo que en el caso presente deben usarse sulfuros arsenicales, y así consiguense varios arseniatos de hierro, variedades del descrito y diferenciados entre sí por las cantidades de agua de hidratación y por presentarse algunas cristalizadas en formas bien determinadas, poco ó nada relacionadas con las propias de la scorodita ó neoctesa en otra parte descrita (véase esta última palabra).

De estas variedades, hidratos de un arseniato de hierro típico, el cual constituye la verdadera especie química, sólo se citarán aquí las más importantes y mejor caracterizadas; son éstas: la arseniosiderita, mineral muy curioso constituído por un doble arseniato de calcio y hierro, cuya molécula retiene agua de combinación; no TOMO XIX

cristaliza, preséntase en masas arriñonadas de estructura fibrosa y brillo sedoso, ó en masas concrecionadas; su color es amarillo de oro or dinariamente, y hay ejemplares que lo poseen pardo amarillento y aun rojizo: su peso específico varía de 3,52 á 3,90, y la dureza hállase comprendida entre los números 1 y 2 de la escala de Mohs; en cuanto á la composición del mineral que nos ocupa, los mejores análisis dan para ella, en 100 partes, 39, 16 de ácido arsénico, 40 de sesquióxido de hierro, 12, 18 de óxido de calcio y 8,66 de agua: en otras determinaciones analíticas sólo alcanzó la proporción de cal al 8 por 100, conviniendo á los números apuntados la fórmula H,FeCa,As,O; este cuerpo, sometido á las acciones del soplete, manifiesta los caracteres del hierro y del arsénico, después de haber perdido el agua que contiene, y hállase asociado á la Psilomelana en Romarische, cerca de Macón, en Francia; la sulfosiderita, notable por presenlar idéntica composición que la sideretina, conteniendo además cierta proporción nunca muy considerable, de ácido sulfúrico, que es lo que la caracteriza y distingue; la simplosita, que es un arseniato hidratado de hierro, cuya composición y propiedades no se han estudiado lo bastante todavía; y la rarísima carminita, cuyo mineral, aún menos conocido, hállase formado por un arseniato doble de plomo y de hierro con agua interpuesta.

También forma al lado de la sideretina otro mineral como ella, arseniato hidratado de hierro, sólo que contiene hasta 15 moléculas de agua; llámase wutfelerz, ó mejor farmacosiderita (de pápuaxov, veneno, y oídeps, hierro), y es curioso porque en él pueden observarse formas cristalinas, simulando la forma cúbica con hemiedría tetraédrica: es cuerpo translúcido, dotado de singular brillo vítreo y hermoso color verde de oliva, y á veces pardo no muy acentuado; su peso específico es algo inferior á 3 y la dureza 2,5. De los análisis practicados resulta compuesta la farmacosiderita de la manera siguiente, para 100 partes: ácido arsénico 43,13, sesquióxido de hierro 40, agua 16,87, representada en la fórmula H30Fe, AsO42

Sus caracteres químicos son iguales á los indicados para el mejor reconocimiento de los componentes de los demás arseniatos hidratados de hierro, y señálanse como sus principales yacimientos, encontrándose siempre en cristales bastante pequeños, Cornuailles y Nassau. Debe observarse, respecto de este último arseniato férrico, la particularidad de que casi siempre una parte del ácido arsénico contenido en su molécula hállase sustituído por algo de ácido fosfórico, llegando á ser este último cuerpo determinable mediante sus reactivos: el hecho explícase sin grandes dificultades, con sólo tener presentes las relaciones de parentesco químico que ligan el arsénico y el fósforo, cuyos cuerpos simples van juntos en todas las clasificaciones, tienen iguales funciones y se sustituyen mutua

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- SIDERITIS: Miner. Carbonato de hierro que constituye excelente mena de este metal, dándolo de muy buena calidad; se ha denominado también siderita, hierro espático, hierro carbonatado, mena de acero y chalibita; cristaliza en el sistema romboédrico y la forma dominante es el romboedro primitivo, cuyo ángulo mide 107: á veces son los cristales romboedros agudos y también escalenoedros; las caras de sus cristales, si no todas algunas, aparecen curvas, en ocasiones redondeadas y también surcadas de estrías, aun cuando este fenómeno es raro; son asimismo frecuentes las maclas, y en láminas delgadas obsérvanse de continuo aquellas hemitropías se

ñaladas como peculiar carácter de la caleita colocada en iguales condiciones; la exfoliación es fácil y perfecta, á lo menos en un sentido. Suele presentarse la sideritis á veces en grandes cristales, pero es lo general verla constituyendo masas de estructura compacta, laminar, testácea, granuda, en ocasiones también terrosa y formando oolitas; cuando se encuentra en pequeñas masas concrecionadas y fibrosas llámase esferosiderita, como asimismo en cristales agrupados en diversos filones metalíferos ó en masas espáticas de color blanco muy claro, y entonces es cuando se denomina hierro espático. El color del carbonato de hierro natural es muy variable por efecto de las alteraciones á que se halla expuesto; fuera del contacto del aire es blanco con más o menos tendencia al azulado, pero el aire, transformando en hidrato el sesquióxido de hierro con pérdida de ácido carbónico, tórnale gris amarillento, amarillo de cera y de ocre; luego, perdiendo agua, vésele verdoso pardo bastante acentuado y también con los tonos rojos característicos del cólcotar; la siderosa litoidea procedente de las hulleras suele tener bien acentuado color negro. Distingue al mineral que nos ocupa su fragilidad; tiene la fractura concoidea; su polvo y raya son blancos, ó cuando menos más claros que el tono general del mineral; posee brillo vítreo, y pocos ejemplares se encuentran que no lo tengan; sus cristales son opacos, translúcidos ó transparentes, y en este último caso posee doble refracción muy enérgica y con signo negativo; á causa de la facilidad con que se altera, es cosa frecuente hallar el carbonato de hierro transformado por completo en limonita, y conservando, no obstante, la forma romboedrica característica de sus cristales. El peso específico, no muy elevado, hállase comprendido entre los números 3,7 y 3,9, y la dureza varía desde 3,5 á 4,5, siendo, por tanto, mineral blando. No es la siderosa carbonato de protóxido de hierro perfectamente puro, pues aun la tenida como más cercana de la especie química suele contener, y no combinados, sino como mezcla y accidente, carbonatos de calcio, de magnesio y de manganeso, mezcla importantísima esta última desde el punto de vista industrial, pues ahora búscase la siderosa tanto como por su riqueza en hierro por el manganeso en ella contenido, porque el mineral que lo contiene en proporciones adecuadas produce la fundición manganífera, utilizada tan ventajosamente en la fabricación del acero Besemer.

De los análisis practicados, y son muy numerosos, resultan números no muy acordes: en primer término, para una siderosa tipo que sólo y en centésimas contuviera los carbonatos de calcio, magnesio y manganeso, la composición centesimal daría: ácido carbónico 37,93, y óxido ferroso 62,07, cuyo resultado podría traducirse sin gran error en la fórmula CO,Fe, correspondiente á un carbonato ferroso normal; pero como la composición no sólo en la cantidad, sino también en la naturaleza de los componentes varía, es menester convenir en que las localidades y yacimientos influyen de modo notable y patente en la composición de la siderosa. He aquí ahora, para demostrarlo, algunos ejemplos de resultados correlativos: el carbonato de hierro de Baigorry, en los Bajos Pirineos, contiene: ácido carbónico 41, óxido ferroso 53, óxido de manganeso 0,6, óxido de magnesio 5,4, sin siquiera indicios de cal; el procedente de Neudorf, en el Hartz, da, para el análisis, en 100 partes, 36,27 de ácido carbónico, 52,29 de óxido de hierro, 9,76 de óxido de manganeso, 1,01 de óxido de magnesio y 0,67 de óxido de calcio; el de la bónico, 39,75 de óxido de hierro, 10, 23 de óxido Vieille-Montagne contiene: 39,52 de ácido carde manganeso, 11,32 de óxido de calcio sin el menor indicio de magnesia; y en el de Cornuailles, reputado ya mucho más puro, han determinado los mejores análisis: 38,72 de ácido carbónico, 59,97 de óxido de hierro, 10,23 de óxido de manganeso y 0,92 de óxido de calcio. En cuanto a los caracteres químicos de la siderosa, ya va dicho más arriba cómo trátase de un mineral sumamente alterable en contacto del aire, llegando al punto de convertirse toda su masa en el hidrato férrico denominado limonita, sin perder la apariencia externa de la forma cristalina propia; en su calidad de carbonato, atacanle todos los ácidos enérgicos con efervescencia ya perceptible, aunque lenta en frío y más viva y notable elevando un poco la tempe.

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ratura; cuando se calienta el mineral que describimos en un tubo cerrado empieza decrepitando ligeramente, luego desprende óxido de carbono y ácido carbónico, y nótase al mismo tiempo cómo se ennegrece á medida que pierde gases por el calor, y adquiere entonces cualidades magnéticas bien perceptibles aproximando á la aguja imanada el residuo pulverulento que queda en el tubo donde se ha practicado la operación; sometiendo la siderosa al fuego del soplete, empleando soporte de carbón, llega á reducirse el mineral y da un glóbulo metálico que es atraible por el imán; si se usa como reactivo, también al soplete, el flujo negro, pueden determinarse una por una todas las reacciones del hierro y hacerse patentes las del manganeso, en caso de contenerlo el mineral, sometiéndolo á un ensayo con carbonato de sodio sobre una lámina de platino. De la propia manera, en las disoluciones ácidas de siderosa es fácil reconocer cuántos elementos metálicos contiene empleando el reactivo adecuado para cada uno de ellos, ó examinando en particular sus caracteres químicos más notables y salientes.

Es el carbonato ferroso mineral propio de filo. nes concrecionados, y á veces de filones estanní. feros, y se le encuentra formando nódulos concrecionados en terrenos sedimentarios; vese en filones en ciertas rocas antiguas; la variedad litoidea hállase en capas continuas ó en riñones alineados y dispuestos de tal manera que llegan á sustituirlos en los terrenos hulleros, y la variedad política encuéntrase en el gres y en las arcillas de los terrenos secundarios y aun terciarios. Se encuentra en España en el terreno gnéisico de Hiendelaencina y Sierra Nevada formando filones, los cuales contienen además cuarzo, piritas y varios minerales argentíferos; existe también en masas y en capas acompañando á las hematites de los criaderos de Somorrostro, en Cataluña, Aragón, Extremadura, León, Jaén, Córdoba, Aldeira en la provincia de Granada y en otras localidades, por punto general allí donde hay hierros oxidados anhidros é hidratados, los cuales en no pocas ocasiones son productos de su descomposición, debida al aire atmosférico. Suele ser la siderosa mineral predominante en las capas ferruginosas de los terrenos de carbón de piedra, y así suele verse en algunas ocasiones la feliz conjunción de los elementos más importantes de la industria; el hierro en uno de sus más ricos minerales y el combustible empleado en su beneficio y como elemento reductivo: en Siberia, Bélgica, Francia, Suecia, y en Inglaterra y Escocia, preséntase el fenómeno, que no es ciertamente muy frecuen. te, ni se ofrece en todas las minas de hulla conocidas.

Respecto de las aplicaciones del mineral objeto del presente artículo, sólo han de hacerse en este lugar muy someras indicaciones: ya va dicho de qué suerte constituye rica mena de hierro, beneficiada desde muy antiguo y cuya riqueza cambia mucho, relacionada con la composición química de las diversas suertes de mineral; aque. llas en las cuales abunda el carbonato ó el óxido de manganeso bien puede decirse que son verdaderas minas de ferromanganeso, por esto se buscan más, á causa de que la fundición obtenida en su beneficio es más fácilmente descarburada en el convertidor Bessemer y da aceros de excelente calidad. En este respecto, y trayendo las cosas desde un poco lejos, puede decirse que á la siderosa manganesífera, particularmente la variedad denominada oligonita, notable por contener hasta un 25 por 100 de manganeso, débese el gran progreso realizado pocos años ha en la industria siderúrgica. Y tanta es ahora la importancia que en ella tienen los minerales con manganeso, que son los con más ahinco buscados, y cuando no se encuentran añádese á los que se benefician la aleación llamada ferromanganeso, preparada las más veces con siderosa que contenga aquel elemento modificador de las propiedades del hierro en sentido de mejorarlas, extendiendo su uso y dotándolo de cualidades tales que consienten transformar directamente las fundiciones en exquisito acero, cuyo uso extiéndese de día en día.

Variedades de siderosa. - Aunque su número es considerable, dada la facilidad del carbonato ferroso para asociarse con otros carbonatos metálicos, como los de calcio, magnesio y mangane30 principalmente, bien puede decirse que las variedades de siderosa originanse ó por diferen

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cias de estructura y manera de encontrarse en sus yacimientos, ó por la composición quimica, habiendo además otros minerales agrupados al lado suyo, la cual responde á la de carbonatos metálicos múltiples, algunos de ellos muy ricos de manganeso y beneficiables como menas de este metal. Sin entrar en muchos pormenores descriptivos, he aquí los principales caracteres distintivos de los minerales más importantes entre los carbonatos de hierro; incluyése en el primer grupo la esferosiderita, más arriba citada, cuyo cuerpo constituye una variedad de siderosa dotada de estructura compacta y que se presenta siempre formando nódulos de no escaso tamaño, y también concreciones fibrosas y el hierro carbonatado litoideo propio de las hulleras; tiénese como variedad arcillosa, ó mezcla de arcilla carbonato ferroso, más o menos descompuesto, teniendo como distintivo el presentarse forman. do unas veces capas continuas de poco espesor y constituyendo otras masas unidas arriñonadas y un poco aplastadas, como si hubieran estado sometidas á violentas presiones durante largo tiempo. En el segundo grupo es menester comprender, primeramente la yunckerita, cuyo mineral es, respecto de la siderosa, lo que es el aragonito tratándose de la caliza, de lo cual no ha faltado quien sacara argumento en favor del dimorfismo de la siderosa; pero ha de tenerse en cuenta que la variedad citada no es propiamente carbonato de hierro, sino hierro espático, á la vez magnesífero y silícico; su color es gris amarillento de muy varios tonos, y respecto de su cristalización no cabe duda que se trata de un mineral prismático, teniendo un octaedro por forma dominante; mas cuando quieren referirse á determinado sistema las formas de los cristales de yunckerita aparecen ciertas dificultades, y mientras unos afirman que se trata de un prisma de base cuadrada opinan otros que la base de dicho prisma es rectangular; de todas suertes trátase de cristales poco claros, de mal limitados elementos, quizá producto de mezclas de variadas substancias ó de residuos silíceos y magnesianos, agrupados sin seguir ley alguna determinada. Es el mineral de que se trata bastante raro, y ha sido descrito hace ya mucho tiempo por Pailleth, el cual hubo de encontrarlo en una mina de plomo de Paullaouen. Después de la yunckerita, y en segundo término, viene el cuerpo descrito por Meyer y conocido por el nombre de tomhalta, cuyo mineral constituye una variedad de hierro espático caracterizada por presentarse cristalizada en prismas y ser en ocasiones dimorfa; es cualidad suya el brillo nacarado muy notable, aun en los más alterados cristales; su peso específico está representado en el número 3,10, y en lo referente á la composición química puede ser considerada la tomhalta como un carbonato ferroso que contiene en variables proporciones óxido de calcio, ácido silícico y óxido de manganeso.

Al tercer grupo de las variedades de siderosa pertenecen muchos minerales, aprovechados de ordinario para el beneficio del hierro y del manganeso, y también para obtener de ellas la fundición manganífera destinada más tarde á conseguir un acero dotado de excelentes propiedades. Entre los cuerpos de que se habla ha de citarse, como el más importante desde el punto de vista mineralógico y metalúrgico, la oligonita (del gr. óλiyos, poco), que es un carbonato de hierro y manganeso, conteniendo por punto general el 25 por 100 de éste; luego la mesitina (de peolTns, intermediario), cuyo mineral preséntase formando cristales lenticulares bien determinados, de color blanco amarillento: es un carbonato de hierro y magnesia, el cual constituye, atendiendo á su composición así como al tránsito ó enlace entre la siderosa y la giobertita; encuéntrase sobre todo, aunque no es abundante, en Traversella del Piamonte, y por último citaremos la pistomsita, cuyo nombre vienele de las palabras griegas míorós, que significa digno de fe, y pérov, medio; al igual de la anterior, es un carbonato de hierro y magnesia que cristaliza en lentes, y se diferencia de la mesitina por contener mayor proporción que ella de hierro.

Por analogía, en la mayoría de los casos bastante remota, pueden aproximarse á la siderosa los minerales siguientes, entre muchos otros que no se nombran: la sideroconita, que es sólo una variedad de calcita más o menos penetrada por el hidrato de sesquióxido de hierro y nunca carbonato de este metal; el siderodot, nombre

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dado por Breithaup á una siderosa sumamente rica en carbonato cálcico, hallada en Radstadt de Salzburgo, y cuyo peso específico es de 3,41; la sideromelana, que viene á ser en rigor una obsidiana ó vidrio volcánico sumamente rica en sesquióxido de hierro; la sideroplueita, tenida acaso por la variedad de carbonato ferroso natural mezclada con mayor cantidad de carbonato magnésico; su peso específico es 3,63, el ángulo de sus cristales, pertenecientes al sistema romboédrico, vale 107° 6', y se encuentra sólo en Pöhl; y aun la sideroclisolita, mejor colocada como variedad de la cronstadtita, porque no contiene ácido carbónico y en ella encuentranse reunidos el manganeso, el hierro y el magnesio al estado de silicatos, cristalizando en formas romboédricas.

Reproducción artificial de la siderosa. - No son ciertamente numerosos los trabajos relativos á la síntesis del hierro espático, aunque los ejecutados dieron siempre los apetecidos resultados, siendo coronados por el éxito más completo. Buscando las razones de la escasez de experimentos relativos á la síntesis de la siderosa, encuéntranse en las mismas propiedades del mineral, en su excesiva alterabilidad por contacto con el aire seco ó húmedo, y en la cualidad de los carbonatos, en cuya virtud, cuando se calientan, pierden primero el agua si la tenían, y luego el ácido carbónico, dejando por residuo el óxido metálico, negro y magnético en el presente caso. Casi quedan excluídos de una parte los métodos directos, pues es imposible llegar á la siderosa partiendo del ácido carbónico y del hidrato ferroso, aun siendo éste bastante soluble en el agua cargada de aquel gas, y de otra los proce. dimientos fundados en el empleo de temperaturas muy elevadas ó en la fusión ígnea de las substancias destinadas á combinarse, porque en tales condiciones hácese imposible la existencia de un carbonato sin descomponerse ó disociarse; á pesar de esto, cuando se apela á reacciones de cierta complicación y á medios indirectos, consíguese el hierro espático conforme luego se dirá, por medio de doble descomposición llevada á cabo entre cuerpos volatilizados y en limitado espacio.

Daubrée fué el primero que, en 1851, dió noticia de la siderosa artificial, y no por medios químicos, sino de modo accidental y acaso constituída durante largo tiempo en virtud de depócitos de materias ferruginosas; vió en efecto el carbonato de hierro muy bien cristalizado en romboedros, idéntico en todos los caracteres físicos y químicos al que se encuentra en la naturaleza, y formado en las construcciones romanas de los manantiales termales de Bourbon-l'Archambault. Aparte de esta noticia, cuya importancia no hay para qué encarecer, ninguna otra encuéntrase relativa á hechos parecidos, y los autores nada refieren más o menos relacionado con las reproducciones accidentales y relativamente modernas del mineral aquí estudiado.

Acudió Senarmont para reproducirlo en el laboratorio al método por vía húmeda que lleva su nombre, y á cuyo procedimiento son debidos muy preciados adelantos de síntesis mineralogica; datan asimismo de 1851 los experimentos practicados con objeto de reproducir la siderosa bien cristalizada, y fueron de esta manera: en varios ensayos empleáronse disoluciones acuosas de sulfato de hierro y carbonato de sodio, y en otros mezclábanse pedazos de carbonato cálcico con una disolución de protocloruro de hierro, poniendo especial cuidado para asegurar la completa neutralidad de este cuerpo; en ambos casos procedíase colocando los cuerpos destinados a reaccionar en una vasija perfectamente cerrada, y allí sometíanse à la temperatura de 160°, sostenida durante bastantes días no bien deter minados para el experimento; al cabo de ellos recogíase una especie de crema cristalina, muy fina, constituída por perfectos romboedros de carbonato de hierro, de absoluta transparencia, con todos los caracteres de la siderosa natural, y sólo diferenciábalos de ella la condición de ser inalterables al aire, lo mismo húmedo que seco, y ofrecer grandísima resistencia á los ácidos todos. En el mismo año emprendió Durocher sus investigaciones relativas à la síntesis del mineral que describimos, y para realizarla valióse de un medio indirecto: hizo reaccionar, á la temperatura correspondiente al rojo vivo y en cañón de fusil, el protocloruro de hierro y el carbonato amónico, ambos cuerpos reducidos al

estado de vapor; en este caso efectúase la doble descomposición, y de ella resulta formado el hierro espático; como en el experimento anterior, aparece cristalizado en menudísimos romboedros, bien definidos y determinados, trans. lúcidos y dotados de color gris claro, resistentes, aunque no en el mismo grado que los de Senarmont, á las acciones del aire y de los ácidos minerales.

ta, que ha recibido el nombre de (16) Atacanita, y otra constituída especialmente por la Tadgerita y que se llama (17) Deesita.

El segundo grupo de los Sisideros, formado por aquellos en que la red pétrea es continua, ha recibido el nombre de Synolitos, y se divide en dos especies: la primera caracterizada por la gran abundancia del elemento pétreo, de modo análogo á la Pallasita, que se llama (18) Rittero

red pétrea es extremadamente fina ó capilar, y está constituída por lo que ha recibido el nombre de (19) Logronita.

III Esporosideros: es el término inverso de los anteriores, hallándose constituídos por una red ó magma pétreo empastado los diseminados glóbulos metálicos: comprende tres grupos: el primero, de los Polisideros, en que abunda extraordinariamente el hierro, y constituídos tan sólo por una especie (20), la Toulita. Los Oligosideros, con hierro en mucha menos cantidad, comprende dos grupos: el de las rocas monogénicas (A) y el de las poligénicas (B): las primeras tienen tres divisiones: a) Parte pétrea constituída por dos solos minerales, que son el piroxeno y el peridoto, dando lugar á tres especies, diferen

- SIDERITIS: Bot. Género de plaatas (Sideri-grumita; la segunda especie es aquella que su tis) perteneciente á la familia de las Labiadas, tribu de las marrubiéas, cuyas especies habitan en la Europa Media, región mediterránea, parte templada de Asia é islas Canarias, y son plantas herbáceas, sufruticosas ó fruticosas, con las hojas opuestas, festoneadas ó dentadas y á veces espinosas; verticilastros de seis ó muchas flores axilares, formando racimos ó espigas, con las hojas florales, ya semejantes á las caulinares pero menores, ó ya bracteiformes y ensanchadas, con la margen entera ó provista de dientecitos espinosos y con las corolas pequeñas y generalmente amari. llentas; cáliz tubuloso con cinco ó 10 nervios, y cinco dientes erguidos, casi espinosos, bien iguales ó bien el superior mucho más ancho, ó los tres superiores reunidos formando un labio; corola con el tubo incluído, desnudo interiormente óciándose, como todas las siguientes, por la exprovisto de un anillo peloso, con el limbo bilabiado; el labio superior erguido, casi plano, entero, escotado y aun casi bífido, con el lóbulo medio más ancho y generalmente escotado; cuatro estambres incluídos en el tubo de la corola, los superiores sumamente cortos y las anteras biloculares y con las celdas divergentes; los inferiores más largos y con anteras generalmente de forma distinta á las de los superiores; estilo bífido en el ápice, con el lóbulo superior cilíndrico, truncado, estigmatoso en su extremo, y el inferior ensanchado, con la base abrazadora y la margen estigmatosa; aquenios secos y obtusos.

SIDERITOS (del gr. σionpos, hierro): m. pl. Geol. Grupo de los meteoritos bólidos ó piedras meteóricas, caracterizado por la presencia del hierro en estado metálico. En la clasificación establecida por Stanislas Meunier en su libro Les Meteorites, publicado en 1884 en la Enciclo pedia Química, dirigida por Fremy, los sideritos se dividen del modo siguiente:

I Holosideros, que no encierran materias pétreas en ningún estado y que comprenden tres subgrupos: a) la masa está formada por una sola aleación esencial que puede ser de cinco modos: 1.° Octibeita, que es un hierro niquelado de la fórmula FeNi 2.o Catarinita, de la fórmula Fe Ni. 3. Tazewelita, constituído por un hierro niquelado llamado tenita, cuya fórmula es Fe Ni. 4. Nelsonita, de composición expresada por la fórmula Fel Ni; b) la masa del siderito está formada por dos aleaciones esenciales, y comprende las siguientesespecies: 6.°Caillita, que es una mezcla de tenita, ó sea el elemento esencialy común á todo el grupo, y camacita. 7.° Schwetzita, cuando á la camacita se une la plesita, abundando esta última. 8. Sewellita, que es la mezcla de plesita y tenita. 9. Camplellita, cuando el segundo elemento está constituído por un mineral de igual nombre, que es un hierro carbonado. 10 Burlingtonita, en la que á la tenita acompaña la braunita. 11 Tuczonita, constituída por la tenita y el hierro dulce; c) pasta formada por tres aleaciones esenciales, conociéndose una sola especie, que es la 12, Lenartita, en la que se mezclan la camacita, la plesita y la tenita.

La segunda división está formada por meteoritos que contienen á la vez hierro y materias pétreas, y que forma los dos grupos siguientes: II Sisideros, en que el hierro forma una red abundante encerrando los elementos pétreos, y se subdivide en otros dos grupos: el primero formado por aquellos cuya red pétrea se presenta discontinua y que ha recibido el nombre de Esporadolitos, y que se divide en otros dos subgrupos, el primero caracterizado porque su red ó elemento pétreo es de naturaleza y aspecto cristalinos, y que se halla constituído por tres especies, que son: 13 la Pallasita, caracterizada por la abundancia del peridoto como principal elemento en su parte pétrea. 14 Brahimita, constituída por el peridoto en unión con el piroxeno; y la 15, Lodranita, en la que al peridoto únese la broncita. El subgrupo segundo de los Espora dolitos le constituyen aquellos cuya red pétrea es de naturaleza fragmentaria, y comprende dos especies: una cuyo principal elemento es la Dimi

tructura; la 21, Exlebenita, de granos muy finos; la 22, Menita, poco compacta y muy friable; y la 23, Butsenita, de estructura completamente oolítica: la mezcla de la esteatita y augita da lugar también á otras tres especies: la 24, Sigenita, de aspecto completamente drusiforme; la 25, Belagita, de estructura oolítica; y la 26, Bustita, cuyos elementos constituyen una verdadera brecha; la unión del peridoto con un silicato de magnesia no origina más que una sola especie denominada (27) Rennazzita, cuyo aspecto es por completo el de un vidrio globular; uniéndose entre sí dos silicatos, constituyen dos especies: una cuya estructura es laminar ó escamosa, denominada Maubhaomita (28), y otra de aspecto y estructura porfiroide, que ha recibido el nombre de Rutlamita (29). b)Compuestos de la unión de tres minerales, que son: el peridoto, el piro xeno y un feldespato, que dan lugar por su diversa estructura à siete especies diferentes: 30, Aumalita compacta; 31, Luceíta, de aspecto traquítico; 32, Limerikita, de estructura oolítica bastante coherente, diferenciándose en esto de la montregita, que con la misma estructura es bastante deleznable; la 34, Richmondita, tiene una estructura vacuolar muy característica; la Tieschita (35), tiene aspecto granulítico, y la Quincita (36) se presenta compacta y cérea. c) La mezcla de cuatro minerales, como son: el peridoto, la fayalita, el piroxeno y el feldespato, origina tres especies por la diferencia de estructura; así, cuando ésta aparece casi compacta, constituye la llamada Tadgerita (37); cuando resulta con un aspecto seudofragmentario da lugar á la denominada Chantonita (38), y cuando la apariencia es oolitica resulta la Estauropolita (39). Las rocas poliégnicas (B) que constituyen el segundo grupo de los Oligosideros se divide en dos partes: a) brechiformes, que dan lugar á tres especies; 40, Mesminita, compuesta por la mezcla de luceíta y limerickita; 41, Canellita, originada por la unión de la última de las dos anteriores especies con la montregita; y 42, Bangita, resultante de la unión de esta última á la exlebenita; b) gre siformes, constituídas, bien por la unión de la amnalita y chantonita, originando la Aiglita, ó ó bien por una mezcla de siete especies diferentes, dando lugar á la Parnallita.

Los criptosideros, que son el tercero y último grupo de los esporosideros, dan lugar tan sólo á tres especies diferentes, según el número de especies minerales por que se hallan constituídos; cuando se presenta una sola y es ésta la Enstatita, se origina la especie denominada Chladnita; cuando son dos las especies, como el peridoto y el piroxeno, se constituye la denominada Ornansita; y cuando son tres, como la augita, peridoto y anortita, resulta la denominada Howardita.

En la clasificación publicada en 1867 por She pard, los sideritos forman la tercera y última de sus clases, constituída con los litolitos y litosideritos. Divídense en dos grupos: 1.° Psatáricos, llamados también frágiles; y chalípticos, como el de Ostego; 2.° Apsatáricos ó maleables, que comprende los siete grupos siguientes, caracterizados principalmente por las figuras de corrosión descritas y clasificadas principalmente por el mineralogista Tschermak. 1.° Agrammicos, ó

sea sin figuras, y como ejemplo de los más clási| cos puede citarse el meteorito de Tuczón. 2.° Esporogrammicos, cuyas figuras son bastante imperfectas y borrosas, y cuyo tipo es el de Rasjata. 3. Microgrammíticos, cuyas figuras consis ten en finas rayitas, como ocurre con el de Tucumán. 4.o Eugrammíticos, ó sea de buenas figuras, como puede verse en el de Toluca. 5. Megagrámmicos, cuyas figuras son de un tamaño bas. tante grande, y como ejemplo de las cuales puede citarse el de Zacatecas. 6. Teniásticos, cuyas figuras consisten en unas bandas largas y estrechas, como ocurre con el aerolito del Cabo de Buena Esperanza; y 7.° Nejélicos, así llamados porque sus figuras se presentan bastante borro

sas.

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SIDERIZACIÓN: f. Const., Art. y Of. Preparación por la inyección de sales de hierro en la madera que ha de estar expuesta á la acción de las aguas

de la humedad, á fin de evitar su destrucción; no hace muchos años, en la década anterior á la que va corriendo, al doctor H. Hager le ocurrió la idea de recubrir las maderas que habían de encontrarse en las expresadas condiciones, como pilotes, estacas, maderas empleadas en apeos, cimbras y andamios, etc., con una capa de silicato de hierro, utilizando para ello, en primer lugar, la facultad absorbente de las maderas, y después la manera de obrar los silicatos alcali

nos sobre las sales solubles de hierro, formándose el silicato insoluble, y una sal soluble que se puede separar por levigación; concebida esta idea se ensayó el procedimiento en los talleres de C. Amendt, en Opperheim, con éxito completo, y por un procedimiento sumamente sencillo; basta preparar el baño de hierro á saturación en caliente, y en éste se sumergen las maderas durante algunas horas, y mejor si se emplea alguno de los procedimientos de inyección; se sacan las maderas del baño, se dejan secar, y después se introducen en otro baño de un silicato alcalino, con lo que se consigue el resultado apetecido. No es, sin embargo, nuevo, como pudiera creerse, el sistema preservativo, pues precisamente las sales de hierro, y entre ellas el pirolignito, se miraban como uno de los antisépticos más eficaces para las maderas y era usado desde muy antiguo; le preparaban macerando herrajes viejos, usando le ácido piroleñoso proveniente de la destilación de las maderas: es un sistema barato de siderización, con el que se consigue hacer insolubles muchas sales que no lo son y que pueden impregnar la madera, y este mismo pirolignito puede servir para aplicar el método de Hager. El procedimiento es aplicable á toda clase de maderas, aun á las blandas, que adquieren con él una dureza y una resistencia considerables, de las que no se las hubiera creído capaces.

SIDERNO: Geog. C. del dist. de Gerace, provincia de Reggio ó Calabria Ulterior Primera, Italia, sit. cerca y al N. E. de Gerace, entre el Lecano al N. E. y el Rovito al S. O., y en el ferrocarril de Metaponto á Reggio; 5730 habitantes. Pequeño puerto de cabotaje.

SIDEROCRISTO: m. Geol. Roca perteneciente á las compuestas, serie de las estratificadas, familia de las micacitas, considerada por algunos como perteneciente al grupo de las rocas metáli cas, incluyéndola en el grupo de los óxidos y carbonatos metálicos; ha recibido también los nombres de hitabirita, debido á la localidad más clásica en que se ha presentado, y también el de eisenglimmerschiefer por su composición y su estructura. Es un agregado granudo con estructura pizarrosa y algunas veces basilar, de dos elementos, que son el hierro oligisto micáceo y el cuarzo. El hierro oligisto preséntase en pequeñas laminillas delgadas, aisladas ó reunidas, constituyendo una especie de membrana ó tabique que sirve de separación á dos capas también bastante delgadas de cuarzo grisáceo. En la fractura paralela á la esquistosidad ó estratificación la roca se parece por completo á las masas compactas de hierro micáceo, pero en la fractura perpendicular á la indicada dirección se perciben bandas alternativamente blancas y negras de cuarzo y de oligisto. Como minerales accesorios entran en la composición del siderocristo la magnetita, el óxido de hierro magnético en pequeños granos, el talco, que establece el tránsito á la itacolumita, la clorita y el oro nativo, al que suele servir á veces de ganga, como sucede precisamente en la localidad de Itabira, en el Brasil, donde se explota el metal; algunas veces sucle

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