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primo Himilcón, y en número de 120000, se arrojaron sin hallar obstáculo alguno sobre la rica, fértil é importante Acragas, y se apoderaron de ella después de largos combates y á pesar del auxilio que por fin envió Siracusa cuando los habits. y los mercenarios, perdida la esperanza, se abandonaron en masa á una precipitada fuga. La angustia y la cólera que produjo en Siracusa la caída de Acragas arrojó al demos en manos de un astuto demagogo. Era Dionisio, que cuando los cartagineses, después de haber destruído á Acragas, llevaron la guerra al territorio de Gela y Camarina, no consiguió nada de provecho (405), y cuando salvó á los habits. de ambas ciudades, llevándolos á Siracusa, sus antiguos amigos aristocráticos del partido de Hermócrates intentaron en esta c. una sublevación, proporcionándole así el pretexto de ejercer cruel tiranía. Esta sedición la sofocó Dionisio apelando á recursos sangrientos. Una terrible peste, como la que en otro tiempo salvó á Siracusa de los cartagineses, permitió en 404 á los siracusanos firmar con éstos una paz no muy honrosa para el helenismo, pues en ella se estipulaba que la parte de Sicilia, sit. al E. de Himera y Selinonte, Acragas ó Agrigento, Gela y Camarina, debían perder sus murallas y pagar un tributo á Cartago; Mesana, Leonti y los sicelios quedaban libres, y Dionisio era reconocido como príncipe de Siracusa. Este, desde la paz de 404 con Cartago, había procurado consolidar su poderío y convertido la antigua c. isleña de Ortigia en una formidable ciudadela que sólo albergaba á sus mercenarios y partidarios más ardientes. Comenzó una guerra de conquista contra las indómitas tribus sicelias, y después de dominar un levantamiento de los siracusanos dirigió sus fuerzas contra las ciudades griegas de la Sicilia septentrional la Baja Italia. En 403 había ya conquistado el tirano todo el Norte de Sicilia, excepto Mesana, aliándose con la Esparta de Lisandro. Con la idea de restablecer el honor de sus armas enfrente de los cartagineses, fortificó en 402 la altura de Epípole que se alzaba delante de Siracusa; hizo grandes aprestos, así por tierra como por mar, y comenzó de nuevo en 397 la guerra contra la gran potencia africana, que se encontraba entonces asolada por la peste. Inaugurada con el saqueo y matanza de los cartagineses de Agrigento y Selinonte, atacadas por el mismo Dionisio en persona al frente de 80 000 infantes, 3000 caballos, 200 buques de guerra y 500 de carga, después de la conquista de las fortalezas púnicas de Erix y Motye, tomó luego sesgo desfavorable cuando llegaron refuerzos considerables al mando del cartaginés Himilcón, y al regresar Dionisio á Siracusa los siciliotas y los sicelios comenzaron á sublevarse contra él. Himilcón, que recorría las costas septentrionales de Sicilia y había conquistado y asolado á Mesana después de una victoria naval obtenida sobre los griegos en Catania, pudo bloquear por tierra y por mar la poderosa ciudad de Siracusa. Protegidos los siracusanos por Esparta y Corinto, tuvieron además el poderoso auxilio de una peste que asoló el campamento enemigo. De este modo encontró Dionisio ocasión para intentar un levantamiento, proyectado con suma habilidad, que dió lugar á una gran victoria sobre la escuadra cartaginesa y á un triunfo no menos importante sobre el ejército de tierra. Dionisio, en 392, tuvo que habérselas con otro fuerte ejército cartaginés mandado por Magón, y esta vez fué tan afortunado que los cartagineses firmaron con él una paz que le reconocía todas sus posesiones y la supremacía sobre los sicelios. A partir de esta época y de esta victoria, que tanta fama le valió y que entre sus amigos los espartanos puso su nombradía al nivel de la de Antálcidas, avanzó Dionisio por la Italia, apoderándose en 397 de Crotona. Supo conservar hasta su muerte (367) la plenitud de su poder, que en nada había variado á pesar de las dos expediciones contra los cartagineses, una en 383, en la cual se perdió Selinonte, y otra en 368, cuyos resultados fueron la reconquista de esta c. y el fracaso de los griegos ante la fuerte Silibco (hoy Marsala), fundada en 397 por los cartagi

neses.

Muerto Dionisio I le sucedió su hijo Dioni. sio II, destronado en 357 por su tío Dión, asesinado tres años después por el ateniense Calipo, que reinó despóticamente hasta que Dionisio II en 346 logró recobrar á Siracusa. Entonces los cartagineses quisieron aprovecharse de la deca

dencia del Imperio siracusano para apoderarse de toda la isla. Con este objeto pusieron á las órdenes del general Magón 150 buques y 60 000 hombres, y se aliaron con muchos gobernantes siciliotas, especialmente con Hicetas, antiguo partidario de Dión, que á la muerte de éste se había proclamado tirano de Leontini, desde donde mantenía estrechas relaciones con el partido aristocrático de Siracusa, enemigo de Dionisio II. En tal estado las cosas, enviaron los siracusanos en 345, de acuerdo con Hicetas, algunos embajadores á su antigua aliada y madre patria Corinto, en demanda de auxilio; la aristocracia de esta ciudad, preparada para una intervención salvadora, encontró al hombre que estaba llamado á salvar á los siciliotas y á librarles de una completa ruina. Este hombre era Timoleón, que con sólo 10 buques y 700 hombres dirigióse en la primavera de 344 hacia el Occidente y supo en Reggio que Hicetas se había pasado en el entretanto a los cartagineses; que Siracusa, á excepción de la ciudadela, había sido por él conquistada, y que el ejército de Cartago había llegado hasta el Etna, mientras 20 de sus buques vigilaban el Estrecho de Mesana. En tales circunstancias Timoleón pudo astutamente pasar sin ser visto de los cartagineses hacia las costas sicilianas, en donde el principe Andrómaco de Tauromenión le abrió las puertas de su ciudad. Entonces Hicetas se dirigió con una fuerte escuadra cartaginesa al puerto de Siracu sa, mas al poco tiempo las escasas tropas del caudillo corintio derrotaron por completo en Hadranón al poderoso ejército de Hicetas, después de cuya victoria los siciliotas en masa se pasaron á las filas del vencedor. No pararon aquí los triunfos de Timoleón, sino que, con gran sorpresa de Hicetas y de los cartagineses, Dionisio II capituló con él, le entregó la ciudadela de Ortigia se marchó á Corinto. Mientras Hicetas y sus aliados púnicos abandonaban, á pesar de sus fuerzas, el sitio de Ortigia, y mientras los corintios enviaban nuevos refuerzos á Timoleón, pudo este libertador hacerse fuerte en Catania y apoderarse á principios de 343 de Mesana. Aprovechando además un momento en que el general cartaginés Magón tuvo que abandonar con sus tropas á Siracusa y dirigirse hacia el O. de Sicilia por motivos que se relacionaban con un movimiento interior que se operaba entonces en Cartago, atacó á dicha c. consiguiendo una completa victoria, á consecuencia de la cual Hicetas huyó á Leontini. Entonces comenzó la famosa tarea, que se vió coronada del mejor éxito, de levantar de su postración á la infeliz Siracusa. La repobló con los fugitivos siracusanos, los siciliotas, los italiotas y los griegos de la antigua comarca, y así la c. pudo contar muy pronto 60 000 habits., á los cuales se distribuyeron casas y terrenos; asimismo consiguió al poco tiempo que Hicetas le entregase á Leontini y que otros tiranos abandonasen la isla. La tarea principal era, sin embargo, poder resistir á los cartagineses. Estos habían aprestado 200 buques de guerra y un ejército de 70 000 infantes y 10000 caballos, con los cuales pensaban Asdrúbal y Amílcar reparar la falta cometida por Magón. Timoleón, con 12 000 hombres a lo sumo, arrojóse contra ellos en la Sicilia occidental, librándose á mediados de junio del año 342 una sangrienta batalla en la comarca de Entella y junto á las aguas del Crimiso, que, gracias á la hábil dirección del libertador, terminó con una completa victoria de los griegos. La situación de éstos hízose en extremo crítica cuando el nuevo general púnico, el célebre Gisgón, consiguió que Hicetas y los tiranos de Mesana y Catania se sublevasen contra Timoleón. Mas la victoria conseguida sobre Hicetas y el tratado de paz que aceptaron los cartagineses, y según el cual se asegu raba la independencia nacional de los siciliotas y se señalaba al río Halicos como frontera grecocartaginesa, hicieron posible la dominación de aquel levantamiento y el castigo de los tiranos, que fueron condenados á muerte. Al gobierno de Timoleón sucedió la tiranía de Agatocles, que en 314 había extendido su dominación sobre las colonias griegas de la isla, á excepción de Selinonte, Heraclea é Himera, á consecuencia de lo cual púsose en pugna con Cartago, que veía con malos ojos este incremento, y que permaneció, no obstante, callada, hasta que vió vencida la última resistencia de Mesana (312). Mas cuando prestaron los cartagineses su protección á la ciudad de Agrigento, en donde residían muchos

oligarcas sicilianos, y que se había levantado contra Agatocles, se encendió la guerra, que tomó en 311 extraordinarias proporciones. Después de algunas victorias, el ejercito del tirano fué derrotado en las cercanías de Gela y en la montaña de Ecnomos por los cartagineses á las órdenes de Amílcar, hijo de Giscón, derrota á consecuencia de la cual Agatocles perdió toda la Sicilia griega. Bloqueado en Siracusa por tierra y mar por los cartagineses, concibió una idea de lo más andaz: llevar la guerra al Africa. Esta expedición aventurera tuvo feliz éxito: Agatocles, con un contingente escogido de 60 buques y 15 000 soldados, salió del puerto de Siracusa, evitó un encuentro con la escuadra cartaginesa, á fines de agosto del año 310 desembarcó en Africa al S. del Cabo Hermeón (Cabo Bon), incendió con calculada audacia sus naves, y comenzó con horrible éxito una guerra de rapiña en el indefenso territorio. Acabó por ser vencido, regresó á Sicilia, y desde Siracusa aseguró su soberanía en la isla, apelando de nuevo à la violencia; y como los cartagineses, cansados ya de guerra, se decidieron á firmar con él una paz, en virtud de la cual la línea del Halicos marcaba la frontera de uno y otro reino, pudo finalmente Agatocles robustecer en 305 su soberanía sobre los siciliotas, con lo cual consiguió gobernar desde entonces con tranquilidad. Meditaba emprender de nuevo una gran guerra contra Cartago, cuando fué asesinado en 289 por instigación de su nieto Arcagatos, asesinado a su vez por sus cómplices, los cuales, de acuerdo con el pueblo de Siracusa, después de una revolución derribaron el sistema de la antigua tiranía. Entonces se sucitaron luchas encarnizadas entre los ciudadanos griegos y la mayor parte de los mercenarios de Agatocles, que recordaron las ocurridas después de la caída de la familia de Gelón. Cuando los campanios se dejaron persuadir amistosamente á partir para Italia, se apoderaron de repente en 288 de la c. y de las mujeres de Mesana. Para sustituir á los hombres, que habían sido asesinados, se formó en esta ciudad la nueva población guerrera de los mamertinos, que desde Mesana conquistaron los distritos más cercanos é hicieron algunas excursiones de rapiña por la Sicilia oriental. En Siracusa, donde gobernaba el estratego Hicetas, y en otras muchas ciudades, especialmente en Agrigento, gobernada por Fintias, aparecieron de nuevo los tiranos. Asesinado en 279 Hicetas en Siracusa por Toinón y Sostrato, se ofreció para Pirro la ocasión de reclamar sus derechos sobre Sicilia, fundados en su matrimonio con una hija de Agatocles.

Los apuros en que se vió el tirano Fintias de Agrigento á causa de la lucha con Hicetas de Siracusa, le habían inducido á implorar el auxilio de los cartagineses; el siracusano, después de esto, sufrió en 280 una completa derrota, á consecuencia de la cual se decidió en 279 á solicitar la intervención de Pirro. Este no se encontraba ciertamente en disposición de auxiliarle; pero en cambio Hicetas se vió protegido en Siracusa, en 279, por Toinón, contra el cual se levantó de nuevo el poderoso caudillo Sosistrato ó Sostrato; aquél poseía sólo la Ortigia y éste los principales barrios de la importante ciudad. Sin embargo, mientras ambos contendientes luchaban entre sí, tomaron parte en la lucha los cartagineses que, aliados con Roma contra Pirro, firmaron una liga con los mamertinos de Mesana y procuraron, con 50 000 hombres y 100 buques, apoderarse de Siracusa. Entonces Siracusa y otros puntos de la isla solicitaron á toda prisa el auxilio de Pirro, quien tuvo que presentarse como salvador de los siracusanos, que querían proclamarlo su jefe. Durante el verano del año 279 pudo Pirro acampar con 8000 hombres y una división de caballería en el Tauromenión; favorecido por la suerte y apoyado por las simpatías que se captó entre los griegos hizo una campaña por la isla, coronada por el mejor éxito, pues en poco tiempo se apoderó, no sólo de los territorios griegos de la misma, exceptuando Mesana, sino que las antiguas fortalezas por los cartagineses construídas en el Occidente púnico de la isla, como Crix, Panormos y Eirce cayeron, después de sangrientas luchas, en poder del nuevo rey de Sicilia. Después de la marcha de Pirro, contra todo lo que era de esperar, los acontecimientos tomaron cierto aspecto favorable y ordenado. Hierón, joven general siracusano nacido en 306, que había militado á las órdenes de Pirro y á quien había aclamado el ejército por jefe en 275,

como propiedades, sucesiones, etc., había sido árabes el Corán. Mucha tolerancia y equidad se
también apropiado por los árabes á las costum- necesitaba para gobernar en paz á tan diversas
bres del país. Los cristianos conservaban sus le- gentes en un mismo territorio. Los árabes ha-
yes y usos, como también el libre ejercicio de su bían sabido comprenderlo así, y Roger lo com-
culto; y según el cronista Coradino, prior de prendió también; y como los musulmanes eran
Santa Catalina de Palermo, los sacerdotes podían la aristocracia intelectual é industrial de la na-
ir á llevar el Viático á los enfermos, revestidos ción, Roger los protegió con privilegios especia-
de sus ornamentos sacerdotales. El presbítero les. Los edictos de este soberano se promulga
Maurocoli refiere que en las ceremonias públicas ban frecuentemente en árabe, griego y latín; la
de Mesina figuraban dos estandartes: el uno, per- mitad de las inscripciones de las monedas esta-
teneciente a los musulmanes, representaba una ban en árabe, y la otra mitad en griego o latín;
torre negra en campo verde; y el otro, correspon- unas monedas llevaban el símbolo de Cristo y
diente à los cristianos, ostentaba una cruz dora- otras el de Mahoma, habiéndolas también que
da en campo rojo. Conserváronse todas las igle- estaban acuñadas con ambos símbolos. Siguieron
sias que existían al hacerse la conquista; pero los sucesores de Roger la misma política. Gui-
los conquistadores, separándose de lo que se prac- llermo II había estudiado la lengua de los ára-
ticaba en España, prohibieron que se edificasen bes y se servía de éstos para las cuestiones más
otras nuevas. Así que pudieron ya tenerse por delicadas. Bien es verdad que ellos pagaron á
verdaderos dueños de Sicilia dedicáronse á la los normandos estas deferencias, pues hasta en
agricultura y á la industria, sacándolas en breve tiempo de Roger se alistaron en las banderas de
de la decadencia en que estaban; introdujeron
éste para
ayudarle à vencer algunas sublevacio.
en el país el algodonero, la caña de azúcar, el nes. Cosa de un siglo después de la conquista,
fresno y el olivo, y construyeron obras de cana- en 1184, los árabes, según los cronistas de Sici-
lización que todavía subsisten. La Industria de- lia, eran allí muy numerosos, y en Palermo
bióles también progresos importantes, explotán- poseían grandes distritos y tenían grandes mez-
dose sistemáticamente las riquezas del país é quitas, imanes y un cadi para juzgar sus plei-
introduciendo en la isla el arte de trabajar la tos. Debíase también á su concurso que la corte
seda. Consérvase todavía en Nuremberg un man- de los reyes normandos de Sicilia fuese brillan-
to de seda que perteneció á los soberanos de Si- tísima, pues Abulfeda llega á compararla con la
cilia, y está cubierto de una inscripción en ca- de los califas de Bagdad y el Cairo (La civiliza-
racteres cúficos, con la fecha de 520 de la Hégiración de los árabes, por Gustavo Le Bon). Roge.
(1133 de J. C.), y todo concurre á indicar que lio II heredó de su tío Roberto el ducado de
desde esta isla se extendió por Europa el arte de Apulla y Calabria, y en 1130 tomó el título de
teñir las telas. El comercio, que antes de los ára- Rey de las Dos Sicilias. Le sucedieron Guiller-
bes nada era, tomó grandes proporciones, como mo el Malo y Guillermo el Bueno, y muerto éste
lo demuestran los numerosos derechos de adua- reclamó la posesión del reino el emperador de
na que se cobraban bajo su dominio, y de los Alemania, Enrique VI, como esposo de Constan-
cuales hallamos una larga nomenclatura en los za, hija póstuma de Rogelio II. El hijo y sucesor
diplomas normandos de los primeros tiempos de de Enrique, Federico II, residió preferentemente
la conquista, en cuyos documentos se pone de en Palermo, y en sus días alcanzó Sicilia gran
manifiesto con cuántos objetos comerciaba la florecimiento. La historia de esta isla se relacio-
isla. No subsiste hoy en Sicilia más que un cor- na íntimamente con la de Nápoles en los siguien-
to número de monumentos musulmanes, entre tes años, hasta los días en que, después de las
los
que descuellan el palacio de la Ziza y el de famosas Vísperas Sicilianas, Pedro III de Ara-
la Cuba junto á Palermo, edificios que confir- gón conquistó á Sicilia, que desde entonces for-
man los elogios que los cronistas dan al esplen- mó parte de la Monarquía aragonesa (V. NÁPO-
dor de todos los antiguos. El fraile Teodosio y LES Y VISPERAS SICILIANAS). En 1442 volvie-
el geógrafo Edrisi particularmente hablan con ron á unirse Nápoles y Sicilia bajo el cetro de
admiración de los palacios adornados de mármo. Alfonso V de Aragón, y en los días de Fernando
les preciosos y de brillantes mosaicos y cercados el Católico se restableció el reino de las Dos Si-
de jardines maravillosos que existían en tiem- cilias como dependencia de la gran Monarquía
po de los árabes. El fraile Teodosio, que cayó española. En 1713, por virtud del tratado de
prisionero en el sitio de Siracusa en 878 y fué Utrecht, pasó Sicilia al duque de Saboya con
Îlevado á Palermo, hablaba también de los pa- el título de rey. En 1721 aquél cambió á Sicilia
lacios, mezquitas y arrabales de esta ciudad. por la Cerdeña, y se restableció el reino de las
Dos Sicilias en favor del emperador de Austria,
reino que pasó á los Borbones de España en
1738, si bien á condición de que nunca habrían
de estar reunidas ambas coronas en un mismo
monarca. En 1796 los franceses despojaron de
Nápoles á Fernando III, el cual se refugió en
Sicilia, donde se mantuvo protegido por las
escuadras inglesas. En 1810 el pueblo siciliano
se sublevó contra su monarca; el almirante
Bentinck dominó la sedición, pero el rey tuvo
que firmar la Constitución que establecía en Si-
cilia un Parlamento análogo al de Inglaterra.
Vencidos los franceses y expulsado de Nápoles
Murat, recobraron los Borbones el reino de Ná-
poles; y abolida la Constitución, Sicilia perdió
hasta sus antiguas franquicias y quedó sometida
á las mismas leyes que el resto de la Monarquía.
Hubo insurrecciones en 1820, en 1831 y en 1837,
duramente reprimidas todas; pero al fin fué pre-
ciso establecer la Constitución, lo que no satisfi
zo por completo á los sicilianos, pues con motivo
de las agitaciones revolucionarias de 1848 pro-
clamaron la independencia de la isla y el des-
tronamiento de la casa de Borbón. El general
Filangieri, al frente de 1000 hombres, puso
sitio á Mesina y la rindió; pero continuó la lu-
cha en toda la isla hasta que el general citado
logró apoderarse de Palermo. Mas afortunado
fué el movimiento revolucionario de 1860. Gari-
baldi acudió en auxilio de los sicilianos con
1000 hombres y cuatro cañones; desembarcó en
Marsala en 11 de mayo; entró en Palermo, y en
menos de un mes se hizo dueño de casi toda la
isla. A fines de julio se apoderó de Mesina, y á
mediados del siguiente mes pasó el Estrecho para
terminar la conquista del reino de Nápoles,
Desde entonces Sicilia forma parte de la Monar-
quía italiana.

supo con su talento y con su gobierno benevolo y prudente, no sólo conquistarse el aprecio y las simpatías de los siracusanos, sino también extender considerablemente en 271 sus dominios por el Norte, después de una guerra hábilmente seguida contra los mamertinos. La intervención de los cartagineses, que tuvo efecto después de una brillante victoria conseguida por Hieron sobre las tropas de Mesana, impidió que esta ciu dad pasara á poder de aquél, á quien el pueblo saludó como rey con el nombre de Hierón II. Pero la nueva situación amenazadora del floreciente reino de Siracusa contra Mesana dió origen, pocos años después de la cuestión mamertina, a la primera guerra romano-púnica (Véase PÚNICAS (GUERRAS). Terminada esta guerra, toda la Sicilia cartaginesa quedó convertida en prov. romana. El resto constituyó el estado ó reino de Siracusa (V. SIRACUSA). Tomada esta c. por los romanos en 212, y sometida toda la Sicilia en 210, la isla entera constituyó una provincia romana, conservando el derecho de municipalidades confederadas tan sólo Mesina, Tauromenión y Neetón, las cuales fueron exentas de todo tributo y hubieron de contribuir únicamente al servicio de las armas. Siracusa, cap. de la prov., perdió su libertad; ninguno de sus ciudadanos podía habitar en la ciudadela; su territorio y las fronteras de Leontini fueron considerados como bienes señoriales romanos, y los que hasta entonces habían sido propietarios pasaron á la condición de simples arrendatarios. La ciudad griega de Agrigento, cuyos habits. en 210 habían sido, parte asesinados parte reducidos á esclavitud, fué convertida en fortaleza romana, con el nombre de Agrigéntum, perdiendo el de Acragas que había tenido hasta entonces, y tres años después fué repoblada con habits. sicilianos (Hist. de Grecia y Roma, por G. F. Herzberg). Desde estos tiempos puede ya decirse que Sicilia carece de vida propia. Bajo la dominación de la República romana las revueltas de los esclavos en 134 y 106, las concusiones de Verres en el año 71, la derrota de Sexto Pompeyo en Nauloca en el 36, son, hasta el advenimiento de Augusto, los hechos más importantes de la historia de Sicilia, que se confunde con la de Roma. El pretor, armado de todos los poderes políticos, militares y judiciales, residía en Siracusa. Dos cuestores encargados de la percepción de los impuestos residían, uno en la parte oriental y otro en la occidental de la isla. Cada ciudad conservaba, por lo demás, su organización municipal, con magistrados de nombres diferentes: hicrópolos en Gela, amfipolos en Siracusa, quinqueprimi en Argila, y decemprimi en Centurippo. Estaba Sicilia sometida á un código especial, la ley Rupilia. Invadida en la Edad Media por los vándalos (440), después por los godos (493), fué tomada por Belisario (535) é incorporada al Imperio de Oriente. En el siglo siguiente los musulmanes dirigieron á Sicilia varias expediciones, que sólo tuvieron éxito momentáneo. Pero los aglabitas de Africa consiguieron entrar al fin en Sicilia en 827; en 831 tomaron á Mesina, al año siguiente á Palermo, en 845 á Motia, en 846 á Sentini, en 858 á Agrigento y en 878 á Siracusa y Taormina; destruyeron á Siracusa y declararon cap. á Palermo. Dividieron el país en tres valles: valle de Mazara al Occidente, valle de Demona al Nordeste en torno del Etna, y valle del Noto al Sudeste. Cada valle ó vali tenía su gobernador y comprendía varios distritos, administrados por caides dependientes de los gobernadores respectivos. En Palermo establecieron un muftí ó juez supremo, y en cada localidad un cadí, acompañado de un escribano. Todas las ciudades tenían sendos recaudadores de contribuciones, y un gran Consejo, llamado diván, desempeñaba las funciones de Tribunal de Cuentas y examinaba las entradas y salidas de fondos. En todo lo que no concernía á los asuntos de interés general, los cristianos conservaron sus leyes religiosas y civiles y el derecho de gobernarse; los antiguos magistrados griegos, llamados estrategos, continuaron en sus emplecs, con sus privilegios y hasta con el mismo nombre, juzgando las cuestiones entre los cristianos y recaudando la capi-expulsó á los árabes. Al organizar Roger á Sicitación impuesta por los árabes, la cual era de 48 dinars anuales por cada rico, de 24 por el acomodado, y de 12 por el que vivía del trabajo de sus manos. Este impuesto no llegaba al que se pagaba en tiempo del dominio griego, y además estaban exentos de él los frailes, las mujeres y los niños. Todo lo concerniente al Derecho civil,

A la dominación de los árabes sucedió la de
los normandos de la segunda mitad del siglo XI.
En los primeros años se limitaron á saquear el
país, hasta que uno de sus jefes, Roger, resolvió
conquistar definitivamente la isla. La ocasión no
podía ser más propicia, á causa de las rivalida-
des entre árabes y berberiscos. En aquella época,
es decir, hacia 1060, Sicilia se dividia en cinco
emiratos, cuyas capitales eran Palermo, Mesi-
na, Catania, Girgenti y Trápani. Los cronistas
llamaban al emir de Palermo rey de Sicilia, pero
la verdad es que siempre estaba en guerra con
los demás, pues hasta en la época en que los
normandos se habían ya apoderado de la mitad
de la isla los jefes musulmanes se atacaban unos
á otros. Estas disensiones fueron lo único que
entregó el país á los normandos, quienes termi-
naron la conquista en 1072 tomando á Palermo.
Puede, pues, decirse que de entonces data el fin
del poder político de los árabes en Sicilia; pero
á causa de la cordura de Roger y de sus suceso-
res, la influencia de la civilización árabe todavía
prevaleció largos años. Quedó Roger proclamado
primer conde de Sicilia, y se mostró tan hábil
organizador como había sido valiente guerrero.
Cuando los normandos conquistaron á Sicilia,
la civilización de los árabes era muy floreciente;
y como Roger y sus sucesores adoptaron sus
instituciones, las apoyaron con su protección y
aseguraron al país una era de prosperidad que se
conservó hasta el día en que, por el advenimien-
to de los reyes de la casa de Suabia (1194), se

lia habitaban en la isla cinco pueblos de cos.
tumbres y lenguas diferentes: los francos (parti-
cularmente normandos y bretones), los griegos,
longobardes, judíos y árabes, cada uno de los
cuales tenía un código diferente, pues los grie.
gos seguían el de Justiniano, los longobardos el
propio, los normandos el Derecho franco y los

- SICILIA (DIÓDORO DE): Biog. V. DIÓDORO DE SICILIA.

se t. c. s.

Amílcar dejó la empresa de España á causa de que los SICILIANOS, sabida la muerte de Asdrúbal, y habiendo Leonidas Lacedemonio llegado con armada en Sicilia, se determinaron á mover con mayor fuerza la guerra contra los cartagineses.

MARIANA.

SICILIANO, NA: adj. Natural de Sicilia. Usa- peleado en 120 batallas y recibido con tal motivo infinidad de coronas, collares, armas de honor, etc., por los actos de heroísmo que había llevado á cabo, siendo no menos recomendable por sus costumbres que por su valor, cuando intervino en los debates sobre la inejecución de la ley agraria (455 a. de J.C.), pronunciando en la asam. blea del pueblo un discurso destinado á hacer resaltar la avidez de los patricios, exponiendo en él con admirable sencillez los brillantes servicios que había prestado en el espacio de cuarenta años. Al año siguiente fué elegido tribuno é hizo condenar á una multa al consul Romilio. Más tarde, al manifestar su indignación contra la tiranía de los decenviros, Apio Claudio, temiendo su influencia sobre el pueblo, ordenó á sus satélites que lo asesinasen. Por su heroico valor mereció Sicinio el sobrenombre de Aquiles romano. Su historia es más bien una leyenda. SICINO: Geog. ant. Isla sit. entre el Peloponeso y la isla de Creta; hoy Sikino.

Ni ayer, ni hoy, ni jamás el oprimido Ha roto con pasquines sus cadenas,... Pregunta al SICILIANO que tremendo Al entonar el consabido salmo Hizole coro con marcial estruendo; etc. BRETÓN DE LOS HERREROS.

- SICILIANO: Perteneciente á esta isla de Italia.

el

SICILIENSE: adj. Geol. Dícese del subpiso que forma parte del piso arnusiense, en el período plioceno, dentro de la era terciaria ó cenozoica. Está limitado estratigráficamente en su parte inSICIO (del gr. σíkvos, cohombro): m. Bot. Géferior por los horizontes y formaciones que conero de plantas (Sicyos) perteneciente á la farresponden al piso astiense, especialmente por milia de las Cucurbitáceas, cuyas especies habilas formaciones de margas que contienen el Mastan en las regiones tropicales y subtropicales de todon arvernensis que constituyen el valle del todo el orbe, y son plantas herbáceas, trepadoArno; le limitan superiormente los últimos horiras, con zarcillos, con las hojas alternas, peciozontes y las capas más inferiores del plioceno. ladas, angulosolobuladas, ásperas, las flores masHa sido creado el subpiso que describimos por culinas en racimos alargados sobre pedunculos geólogo italiano Seguenza, que le ha dado á coaxilares, y las femeninas en umbelas ó glomérulos, nocer tanto en Sicilia como en Calabria, pues en rara vez solitarias; flores monoicas, las masculi las dos citadas regiones se presenta constantenas con el cáliz acampanado, provisto en su borde mente cubriendo los estratos astienses. En Cala de cinco dientes aleznados; corola inserta sobre bria empieza el plioceno, hallándose constituído el cáliz, con el limbo quinquéfido; cinco estam. por la base del mesinense, que carece en absoluto bres soldados entre sí formando una columna de fósiles; superiormente viene una capa que ha anterífera en su ápice, con las anteras oblongas llegado a alcanzar en algunos puntos 1200 meó casi globosas, uniloculares, adheridas y casi tros de altura, y que se caracteriza por su grau confluentes: las femeninas tienen el cáliz con el riqueza en fósiles, si bien es de notar que más de tubo soldado con el ovario, estrechado sobre éste la mitad de sus especies pertenecen á las actualy terminado por un limbo súpero, acampanado mente vivas; en las denudaciones producidas en y quinquedentado; corola inserta en la garganta el anterior depósito, que fueron muy importan- del cáliz y con el limbo partido en cinco lacinias tes, se han depositado los sedimentos del piso iguales; ovario ínfero, unilocular, con un solo astiense, que también se presenta en algunos pun-vulo anátropo y colgante del ápice de la celda;

tos á 832 m. sobre el nivel del mar. Por encima de todas las anteriores formaciones hállase colocada la que recibe verdaderamente el nombre de siciliense, constituída por margas arenosas muy ricas en fósiles y estratos, conteniendo numerosos briozoarios; la fauna de este piso apenas difiere de la fauna mediterránea actual, pues para distinguirlas hay que tener presente la existencia de algunas formas de animales que hoy viven en regiones mucho más septentrionales, entre las cuales merecen citarse en primer término el Buccinum nudatum y la Cyprina islandica, seres cuya presencia manifiesta evidentemente un gran enfriamiento en la región siciliana durante la época en que se depositaron. En la misma Sicilia, en la localidad llamada Licata, se observa un estrato constituído por trípoli, en el que los peces de agua dulce, tales como el Leuciscus, se hallan asociados á conchas pertenecientes á varios géneros, entre ellos el Cardium; corresponde este estrato á una formación análoga que se encuentra en el Livournais francés, y que pertenece evidentemente á los pisos mesiniense ó sarmatiense; superiormente hay horizontes consintercaladas en las formaciones del yeso y del tituídos por capas de origen marino que están azufre, situados por encima del piso siciliense y que forman parte paleontológicamente de las capas ó zonas del congeries.

La potencia del plioceno siciliense excede á veces de 600 m., y en ocasiones alcanza una altitud de 900 en estratos completamente horizontales, y como ejemplo de esto puede citarse en primer término la clásica caliza de Siracusa, que es una roca de un color amarillo claro de aspecto cretoso, generalmente compacta y á veces oolitica, y sobre la cual se presenta una especie de toba caliza y una brecha conchífera, conteniendo en otros restos los del Pecten Jacobaus; por último, coronan los dos estratos anteriores otro que marga y arcilla, que allí recibe el nombre de creta, y que contiene especies marinas que viven en la actualidad. Este conjunto de rocas, que alcanza un espesor considerable y se eleva á gran altura, es de formación muy reciente, y según algunos geólogos, entre los cuales puede citarse á Lapparent, debe ser considerada como perteneciente al período cuaternario.

SICINIO DENTATO (LUCIO): Biog. Centurión romano. M. asesinado en 150 a. de J.C. Había

estilo bi ó trítido en su ápice, con los estigmas enteros; el fruto es una drupa coriacea, aovada, monosperma y con la superficie cubierta de espinitas; semilla colgante de un funículo corto; embrión sin albumen, ortótropo, con los cotiledones foliáceos y la raicilla muy corta y súpera.

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SICIOCRINO (del gr. oikvos, cohombro, y κpivov, lirio): m. Paleont. Género de la familia de los ciatocrínidos, suborden de los teselados, orden de los crinoideos y tipo de los equinodermcs. Se distingue por su cáliz de forma irregular, deprimido y cupuliforme, de base dicíclica y con cinco interbasales de pequeño tamaño, otras cinco basales y cinco radiales con la superficie articular tallada en bisel; presenta también una interradial analia de forma hexagonal, seguida de varias plaquitas de tamaño más pequeño que pasan insensiblemente en el tubo anal más elevado; las placas orales son cinco, y entre ellas corren generalmente surcos revestidos de filas alternantes de unas plaquitas extremadamente pequeñas; los brazos se presentan bien desarrollados, ramosos, sin pínulas y con un canal dorsal en los artejos. las cinco placas orales, cuyas partes periféricas Debajo del opérculo del cáliz hallanse colocadas son á veces invisibles por la parte exterior; los surcos ambulacrales comprendidos entre las piezas orales están tapizados por dos filas alternantes de placas marginales de muy pequeño tamaño; los cinco brazos están bastante separados entre sí, se bifurcan varias veces y están formados por una fila de artejos, presentando su canal ambulacral en la cara ventral y protegido por dos ó cuatro filas alternantes entre sí; el tallo que sostiene el cáliz de esta forma fósil es redondo con los artejos aplana los, presentando en su interior un canal de cinco lóbulos. Pertenecen las especies del género Sicyocrinus á las formaciones del terreno silúrico superior, en donde se encuentra en unión con otros varios géneros muy afines de la misma familia, entre los cuales pueden citarse, como algunos de los más importantes, tanto por su distribución como por el interés de sus formas, el Arachnocrinus de Meck y Werthen, el Bary crinus creado por Wichsmuth, y que se presenta más especialmente en las formaciones de la caliza carbonífera llamada también caliza de montaña.

SICIÓN: Geog. ant. V. SICIONE.

SICIONA: f. Zool. Género de crustáceos de la sección de los malacostráceos, orden de los decapodos, suborden de los macuros, familia de los cáridos, que ofrece como principales los siguien tes caracteres: cuerpo alargado, comprimido, con la capa quitinosa fuerte y espesa, algo rugosa; el céfalotórax con una quilla en el medio, dos espinas fuertes y bien marcadas por encima de las regiones hepáticas, y otras más pequeñas en la línea que limita las regiones branquiales; el borde anterior liso, sin pelos, con el rostro saliente y bien marcado; los ojos cortos y pequeños; las antenas superiores medianamente largas, con su palpo delgado, corto, con el primer artejo más largo que los restantes, peloso por encima y con una espina en la base, el segundo algo más corto, sin espina, y el tercero corto y cilíndrico; el palpo de las antenas externas grande, aplanado, lameloso, puntiagudo por delante y con dos espinas agudas en los bordes laterales; las patas maxilas externas grandes y fuertes, formadas por seis artejos, de los cuales el segundo es más largo que todos los restantes, pelosas por dentro y rugosas por fuera, el segundo par de maxilípedos sin palpo y los internos con el palpo bien desarrollado; los tres primeros pares de pereiópodos terminados en pinza, los dos últimos en una sencilla; el abdomen largo, comprimido, con líneas salientes, encorvado y algo adelgazado en su extremo; las patas abdominales sencillas.

El género Siciona fué descrito por Milne Edwards, y comprende un corto número de especies propias de Europa y América; la Sicyona sculpta M. Edw. se encuentra en casi todas las costas de Europa, y la S.carinata M. Edw. en Río de Janeiro. La S. sculpta M. Edw. mide unos 5 centímetros de longitud, tiene el rostro tan largo como el pedúnculo de las antenas superiores, y la porción terminal de las antenas inferiores larga, delgada y flageliforme. Esta especie es comestible.

SICIONE: Geog. ant. C. de Grecia, sit. en la

parte N. del Peloponeso, cerca de la costa del Golfo de Corinto. Edificada primeramente en una llanura, á orillas del Asopo, llamóse Egialea y después Mecone. Demetrio Poliorcetes la trasladó á una altura, y tomó desde entonces los nombres de Nueva Sicione y de Demetrias, sin dejar de tener su puerto en la desembocadura del Asopo. Fué cap. de un pequeño estado ó territorio que confinaba al N. con el Golfo de Corinto, al E. con el país de Corinto, al S. con la Argólida y la Arcadia y al O. con ésta y la Acaya. Eran sus principales c., además de SiRegada por el Asopo y el Helisón, Sicione poseía cione, Febia, Titané, Dere, Efira y Donusa. á orillas del mar una llanura fértil, llamada Aspida, hoy Bocha, famosa por sus olivos y viñedos. Según la tradición fundó á Sicione el rey Egialeo, es decir, los pelasgos egialeos, que habían dado á toda esta costa el nombre de Egialea. Cuando tuvo lugar la invasión de los helenos cayó en poder de los jonios, conquista á que aluden las tradiciones, representando al conquistador jonio Sición yendo en auxilio del rey del país y recibiendo de él la mano de su hija. Después de la vuelta de los heraclidas, un quedó comprendido en la Argólida. Se estableció príncipe de los heráclidas de Argos, Falcés, hijo de Temenos, se apoderó de Sicione y el país después un gobierno aristocrático. Sicione, alarmada con los proyectos de Esparta, se unió con Argos contra dicha c. en la primera guerra de Mesenia. Hacia 676, Andreas ú Ortágoras figura como tirano en Sicione; le sucedieron su hijo Mirón y su bisnieto Clistenes. En las guerras médicas los de Sicione suministraron un contingente de 3000 hoplitas y 15 galeras; en la del Peloponeso se declararon por los lacedemonios, á quienes socorrieron también en sus guerras contra Corinto (394) y Tebas (371). Pero cuando en 369 Epaminondas penetró por segunda vez en el Peloponeso, Eufrón, con la ayuda de los arcadios y de los argivos, derrocó el gobierno aristocrático aliado de Esparta y se hizo dueño del poder. Destronado poco después, fué reemplazado por otros tiranos. En la guerra Lamiaca, Sicione se alió con los demás griegos contra Macedonia (322); sometida por Casandro, fué libertada por el hijo de Polisperchón, Alejandro, y muerto éste se apoderó del poder su mujer, Cratesípolis (314), y entregó la c. á Ptolemeo. Demetrio Poliorcetes la arrebató de manos de este último en 303, cayendo luego en poder de tira

nos, que la gobernaron durante cincuenta años; por fin Arato libertó á su patria en 252 y la hizo entrar en la Liga áquea. Sicione compartió la suerte de esta confederación y cayó en poder de los romanos después de la ruina de Corinto en 146. Sicione era célebre en la antigüedad por el brillo de sus escuelas de Pintura y Escultura, y rivalizaba con Corinto en el arte de la fundición y cincelado de metales. Figuran en primera línea Policdetes y Lisipo como pintores, y Pausanias y Timanto como escultores. Sus ruinas se ven cerca de la aldea de Basilico, en la eparquía de Corinto, dist. de Argólida, reino de Grecia.

SICIONIO, NIA (del lat. sicyonius): adj. Natural de Sicione. U. t. c. s.

- SICIONIO: Perteneciente á esta ciudad del Peloponeso.

SICISA: f. Zool. Género de esponjas de la clase de las esponjas calizas, familia de las sicónidas, que se caracteriza, según la diagnosis de Haeckel, que fué quien estableció este género, por ser esponjas marinas monozoicas, de pared gastrica gruesa, perforada por multitud de canales radiantes, rectos, que forman en la perifeferia eminencias cónicas soldadas hasta cerca de la base, con el esqueleto formado por espículas calizas y sencillas.

Viven estas esponjas en casi todos los mares y generalmente á poca profundidad, aun en sitios que a veces bate la ola y la marea deja al descubierto. Su tamaño es generalmente pequeño.

Estableció Haeckel este género en su monografía de los calcispongiarios, á expensas del género Sycon, del cual sólo se diferencia por no poseer más que una sola clase de espículas, y estas de forma sencilla. Algunos han opinado que los individuos del género Sycyssa de Hæ ckel no serían sino formas jóvenes de los verdaderos Sycon, pero esta opinión aún no aparece confirmada por completo.

Género de plantas perteneciente á la familia de las Ciperáceas, cuyas especies habitan en el Cabo de Buena Esperanza, y son plantas herbáceas, con el tallo hueco, nudoso y poco elevado; las hojas largas y acanaladas, rígidas; las espiguillas reunidas formando una cabezuela provista de hojas bracteiformes ó solitarias ó geminadas, ocultas entre brácteas radiantes; espiguillas polígamas, con las flores de la parte superior masculinas; glumillas en varias series, empizarradas y todas fértiles; perigonio nulo; tres estambres; disco cóncavo, truncado, con la margen denticulada; ovario con estilo sencillo, bi o tridentado en su ápice y caedizo; cariópside de consis tencia cartilaginosa, ceñido en su base por el disco persistente y que llega á ser casi suberoso. SICKOREA: f. Bot. Género de plantas (Syckorea) perteneciente al tipo de las muscineas, clase de las hepáticas, orden de las yungermánidas, familia de las Yungermaniáceas, cuyas especies habitan sobre el suelo, y son plantas pequeñas, de consistencia herbácea, que forman céspedes pequeños, flojos, con las hojas casi cuadradas, horizontales, enteras, colocadas á derecha é iz quierda del tallo, con involuerillos de forma cónico-invertida que descienden oblicuamente hacia el suelo ó se adhieren á éste por uno de sus bordes; involucrillo papiráceo, oblicuo, colgan te, lampiño, con la margen membranosa, cerrado al principio y despues muy abierto y lobulado; cofia fija en el fondo del involucrillo, soldada en su base con éste y desgarrada por su ápice; esporangio sostenido por un pedúnculo desnudo en su base, cuadrivalvo, con las valvas estrechas y rectas.

SICLO (del lat. siclus; del hebr. shequel): m. Moneda de plata, usada entre los hebreos, de peso de media onza ática.

y por este respecto se puede calcular el precio de las pinturas, que fueron vendidas, ó por talentos, ó por minas, sestercios, SICLOS, ó dragmas. ANTONIO PALOMINO.

SICKINGEN (FRANCISCO DE): Biog. Capitán alemán. N. en el castillo de Ebernburg en 1481. M. en Landsthul en 1523. Educado por su padre militarmente, aspiró desde su infancia á la SICO: m. Paleont. Género perteneciente á la gloria de las armas. Viósele sucesivamente blo- familia de los turbinélidos, grupo de los raquiquear á Worms y declarar la guerra al duque de glosos, suborden de los pectinibranquios, orden Lorena, que se libró de sus estragos pagandole de los prosobranquios, clase de los gasterópodos 30000 escudos, más una crecida pensión. Cuando y tipo de los moluscos. Las formas de este géne se puso á las órdenes de Francisco I fué á sitiar ro presentan la concha imperforada, piriforme, á Metz, que al fin hubo de comprar la paz por bastante ventruda, lisa y con espira de desarro20 000 florines de oro. Transcurrido algún tiemllo cónico y poco elevada; la abertura de la con. po, rompió con el rey de Francia para aliarse á cha es de forma oval y alargada, siendo el labro Carlos V, por cuya elección trabajó decididamen- simple y agudo; el borde de la columnilla se prete, presentándose á las puertas de Francfort con senta sin plegar, pero es bastante grueso; el ca15 000 hombres. Después de pelear á las órdenal desarróllase en línea recta sin curvatura de nes de dicho príncipe, con el título de capitán ninguna clase, siendo bastante agudo y media. de los ejércitos, licenció sus tropas, volvió ánamente largo. Distribúyense todas las especies Ebernburg y se declaró protector de la naciente Reforma. Esperaba, según se cree, al tomar el partido de los novadores, operar una revolu ción radical y subir al trono imperial. A este fin reunió un ejército y marchó sobre Tréveris. Batido por el obispo de esta c., que se había coligado con Felipe de Hesse y el elector palatino, se encerró Sickingen en su castillo, que fué sitiado, muriendo á consecuencia de las heridas tres días después de la capitulación que siguió á una defensa desesperada. Alberto Durero dió los rasgos más característicos de este valiente soldado en su famoso grabado del Caballero de la muerte.

SICKINGIA (de Sicking, n. pr.): f. Bot. Género de plantas perteneciente al tipo de las muscineas, cuyas especies habitan generalmente sobre las tierras, y rara vez sobre los troncos ó en sitios húmedos. Sus especies se caracterizan por tener la cofia lampiña y en forma de cucurucho, el esporangio lateral giboso con estoma oblicuo, el operculo cónico y picudo, el peristoma doble, el exterior con 16 dientes lanceolados y que concluyen por ser reflejos, y el interior formado por una membrana asurcada ó aquillada que se divide en igual número de lacinias perforadas ó enteras y alternando con otros tantos pelos.

SICKLAŎ Ó SIKLAÖ: Geog. Isla de la prov. ó lan de Stockolmo, Suecia, sit. al E. de dicha c. Es una de las muchas tierras insulares que se alzan en el Saltsjön, bahía del Atlántico, en cuyo fondo se halla la cap. sueca; 13 kms2. Forma, con los islotes vecinos y con una pequeña zona del litoral, un municip. de 1080 habits.

SICKMANIA (de Sickmann, n. pr.): f. Bot.

del género Sycum, que fué creado por Bayle en el año de 1840, en las formaciones pertenecien

tes al terreno terciario eoceno, siendo la más

importante de todas ellas la bulbiforme de Lamark. Considéranse generalmente como formas pertenecientes al género Sycum, ó al mismo tipo á que éste sirve de tipo, unas cuantas no completamente definidas ni estudiadas, entre las cuales las principales son las dos siguientes: Bulbifusus, creado por Conrad en 1865 y caracterizado por la poca longitud del canal que presenta, siendo la especie más importante la B. inauratus, que ha sido encontrada en las formaciones del terreno eoceno del Alabama, en los Estados Unidos. La segunda forma ha recibido el nombre de Palaatractus, presenta la superficie de un tejido entrecruzado, siendo la concha de bastante consistencia y el canal ligeramente encorvado. Fué creado por Gabb en 1869, siendo la más importante de sus especies la crasus, procedente del terreno cretáceo de California.

SICÓCERA: f. Paleont. Género de la familia de los nautilidos, grupo retrosifonados, orden de los tetrabranquiales, clase de los cefalópodos y tipo de los moluscos. Presenta este género una concha recta, fusiforme y globosa, con la abertura estrechada á causa de una especie de contracción que origina la existencia de dos lóbulos ú orificios; el sifón de esta concha es monoliforme y subcentral, con los depósitos orgánicos frecuentemente en disposición de ser observados á pesar del estado fósil de la misma. El carácter más esencial de las especies del género Sycoceras es la presencia del sifón en el borde marginal de la Concha, siendo precisamente á causa de este carácter á lo que se debe la creación del género por

el paleontólogo Pictet en el año de 1854, si bien algunos conquiólogos, entre los cuales uno de tanta autoridad como Fischer consideran insuficiente el carácter de la existencia del sifón marginal para la separación del Sycoceras del género de que se desmembró, que es el Gomphoceras, teniendo esta opinión á causa de la poca fijeza que da el carácter de la colocación del sifón, que es muy inestable en todo el grupo de los cefalópodos. La especie más importante de este género es la Eichwaldi Verneuill, que como todas las del grupo pertenecen á los terrenos silúricos. SICOCERÍLICO (ACIDO) (del gr. σuk, higue. ra, y cerílico): adj. Quím. Cuerpo de propiedades ácidas que se produce por la oxidación del alcohol de igual nombre. Obtenido en pequeñas cantidades é imperfectamente conocido, tanto en lo que se refiere á sus propiedades como á su composición, se produce haciendo hervir el alcohol sicocerílico durante seis horas con ácido nítrico diluído, en cuyo caso se transforma en una materia resinosa de color amarillo obscuro que disuelta en alcohol ordinario, y evaporada la disolución, deposita cristales de ácido sicocerílico unido á un derivado nitrado que se forma al mismo tiempo que él, y del cual no se le ha logra do separar; este ácido se disuelve en los álcalis formando cuerpos al parecer salinos, y cuyas disoluciones precipitan con los acetatos tanto neutro como básico de plomo. En la obtención de este cuerpo se supone que el ácido nítrico actúa como oxidante, si bien la oxidación no se produce por el ácido crómico en disoluciones moderada. mente diluídas, se le representa por la fórmula probable CHO, fundándose, no sólo en la composición del alcohol de que se deriva, sino también en las relaciones generales que existen entre las dos funciones ácida y alcohólica.

- SICOCERÍLICO (ALCOHOL): Quím. Cuerpo compuesto perteneciente á la serie bencílica, encontrado al estado de acetato por Warren de la Rue y Müller en las exudaciones producidas por el vegetal denominado en Botánica Ficus rubiginosa, que crece en la Nueva Gales del Sur. Las exudaciones citadas, que no han recibido nombre especial, constituyen masas resinosas y regulares de color blanquecino, amarillo ó rojo, y lustre céreo en la fractura; calentadas á 300 se reblandecen adquiriendo plasticidad; son insolubles en agua, pero se disuelven fácilmente en el alcohol caliente, el éter y la esencia de trementina, y se componen, en 100 partes, de 63 de sicoretina, 14 de acetato sicocerílico y 13 de caucho é impurezas: para extraer de este cuerpo el alcohol sicocerílico se le trata primero por alcohol ordinario frío que disuelve la sicoretina, se agota después la parte insoluble por dicho vehículo hirviendo y se purifica el producto blanco que se deposita durante el enfriamiento haciéndole cristalizar repetidas veces en gran cantidad de alcohol caliente y tomando la precaución de filtrar los lí quidos con rapidez cuando su temperatura es de 40°, con lo que se elimina una substancia coposa; el cuerpo así obtenido es el éter acético del alcohol sicocerílico del cual se aisla este último, sade sodio; dejando enfriar la mezcla no se enturponificando aquél en caliente por el alcoholato bia, pero al diluirla en agua se precipita el alcohol sicocerílico citado, en forma de menudos copos que se purifican por cristalización en alcohol caliente.

Así obtenido el cuerpo de que se trata crista. liza en prismas muy delgados, agrupados en mamelones semejantes á los de cafeína, insolubles en agua, en los alcalis y en el amoníaco, pero que se disuelven con facilidad en el alcohol, el éter, la bencina, el cloroformo y el aceite de nafta; se funde alrededor de 90° concretándose por enfriamiento en masa cristalina, y calentado á mayor temperatura destila en parte sin experimentar alteración. Esta especie química, cuya composición se representa por la fórmula

CH2O=CH2.OH,

en la que se desconoce la estructura del grupo hidrocarbonado, se descompone en presencia del potasio ó de la potasa fundida sin que en el último caso se haya podido comprobar la producción del ácido correspondiente; se disuelve en el ácido sulfúrico coloreandole de pardo, aunque no engendra derivado sulfoconjugado, y la adición de agua al líquido ácido determina la precipitación de una materia viscosa poco soluble en alcohol; oxidado por ácido nítrico se convierte en

ácido sicocerílico (véase esta palabra), y hervido con ácido crómico moderadamente diluído se ha obtenido, aunque con mucha dificultad y sólo una vez, una substancia cristalizada en delgados prismas y que quizás sea el aldehido correspondiente. Por último, el alcohol sicocerílico, calentado á 60° con percloruro de fósforo, da lugar al desprendimiento de gas clorhídrico y á la formación de fosfato y cloruro de sicocerilo, imposibles de separar uno de otro.

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Este cuerpo, en su calidad de alcohol monodínamo, como indica la presencia de un solo grupo oxihidrilo en su fórmula, se combina con los ácidos eliminando agua y formando los éteres correspondientes, de los que los más importantes, y únicos que se han de describir, son el acético y el benzoico. El primero, denominado acetato de sicocerilo ó sicocerílico CH32O2 = C18H25.O.CHO, existe formado, según se ha dicho, en la exudación resinosa del Ficus citado, y se prepara por el procedimiento descrito sin más modificación que purificar por segunda vez el producto obtenido tratándole á la temperatura de 40° por menor cantidad de éter que la necesaria para disolverle en totalidad (el objeto de este tratamiento es eliminar una materia cristalina y neutra que analizada contiene, en 100 partes, 75,6 de carbo no, 12,3 de hidrógeno y 12,1 de oxígeno); por último se le recristaliza disolviéndole en alcohol, éter ó cloroformo. El acetato de sicocerilo crista.

liza de su disolución etérea en prismas aplastados que afectan con frecuencia la forma de tablas hexagonales, ó en escamas si el disolvente empleado es el alcohol, y tanto unos cristales como otros se cargan fuertemente de electricidad por el frote; se funde entre 118 y 120°, solidificándose de nuevo alrededor de los 80 en una masa primero diáfana, pero que después se vuelve opaca y cristalina, y puede destilarse sin alteración, por más que si el calor se aplica bruscamente el líquido destilado adquiere olor rancio y contiene ácido acético, indicio seguro de un principio de descomposición. Este cuerpo es soluble en el alcohol caliente, el éter, el cloroformo, la bencina, la acetona la esencia de trementina, y la disolución alcohólica, que es neutra á los papeles reactivos, no precipita por los acetatos de plomo ni de cobre; la lejía de potasa no le ataca ni aun á la temperatura de la ebullición, pero el mismo álcali fundido le descompone con desprendimiento de hidrógeno, y el alcoholato de sodio le saponifica en caliente. El ácido sulfúrico disuelve al cuerpo de que se trata, coloreándose poco á poco de pardo, y la adición de agua da lugar á la precipitación de una substancia dura, fusible a temperaturas inferiores á 100°; el ácido nítrico diluído le transforma en caliente en una materia amarilla y resinosa, y el mismo ácido fumante le disuelve ya en frío, formando un derivado nitrado amorfo y precipitable por el agua; finalmente, el cloro, el bromo ó el iodo atacan violentamente al éter acético del alcohol sicocerílico con producción de cuerpos resinosos, y si las substancias que reaccionan están en disolución alcohólica los compuestos resultantes son cristalinos y se depositan por enfriamiento.

El benzoato de sicocerilo ó éter benzoico de dicho alcohol, CH3,O=C18H29.O.C-HO, se prepara calentando el alcohol sicocerílico disuelto en cloruro de benzoilo; se desprende ácido clorhídrico, y el producto se concreta por el enfriamiento en masa cristalina, que se lava primero con disolución de carbonato ácido de potasio y después con agua, y que se agota finalmente por alcohol hirviendo; el benzoato queda sin disolver y se purifica haciendo cristalizar su disolución en éter hirviente. Es un cuerpo que cristaliza en pequeños prismas apenas solubles en alcohol, pero que se disuelven en el éter á la temperatura de su ebullición y en todas proporciones en la bencina y el cloroformo.

SICOCRÍNIDO (del gr. σûkov, higo, y кpivov, lirio): m. Zool. Género de equinodermos de la clase de los asterióideos, orden de los ofiurídeos, familia de los actrocrínidos, que presentan como principales caracteres los siguientes: cinco brazos no ramificados, sin placas bucales; orificios genitales situados por pares en la proximidad del disco bucal y en cada espacio interbraquial; placa madrepórica de superficie áspera, colocada en uno de estos espacios; boca provista de papilas en los bordes, que forman espinas que crecen en longitud y diámetro desde la base hacia la

punta del ángulo saliente en que se insertan y en las caras maxilares, en las cuales hacen el oficio de dientes; placas braquiales provistas de ganchos.

Comprende este género un corto número de especies poco conocidas y que algunos han incluído en el género Asteronya, aunque se diferencian bastante de este género por la forma y posición del tubérculo madrepórico y las espinas maxilares. Como tipo puede citarse el Syccocrinus oligaster Pall., cuyos principales caracteres son los siguientes: disco sumamente pequeño, pentagonal, marcado de 10 costillas salientes reunidas dos á dos y colocadas en la base de los brazos; éstos largos, delgados, cilíndricos, con una quilla media por encima que ocupa toda su extension, y por debajo un surco poco pronunciado, á cada lado del cual existe una fila de tubérculos redondeados y poco marcados; superficie del cuerpo y brazos cubierta de gránulos finos y pequeños. Mide esta especie en su disco un centímetro, y los brazos 14.

Se encuentra generalmente en las Antillas y el Brasil, y de ordinario se presenta fija en las Gorgonias que crecen en aquellos mares, especialmente en la Gorgonia verticillata, y aunque á escasa profundidad en los sitios en que las aguas son más tranquilas y transparentes.

SICOFAGA (del gr. σukóv, higo, y páyw, yo como): m. Zool. Género de insectos del orden de los himenópteros, familia de los calcídidos, tribu de los agaoninos. Los caracteres más notables de este género de insectos son los siguientes: cabeza transversal; la cara grande y ordinariamente surcada á lo largo para alojar el primer artejo de las antenas; el labio superior pequeño y apenas visible; las mandíbulas anchas, córneas y armadas de algunos dientes en su extremidad; las maxilas alargadas y terminadas por un gran lóbulo; los palpos maxilares, muy cortos y más o menos filiformes, compuestos de cuatro artejos: el primero es el más largo y el más grueso y está revestido de sedas largas; los palpos labiales tienen dos ó tres artejos; las antenas son simples y formadas de 14 artejos: el primero es largo, casi cilíndrico, el segundo más pequeño, los dos siguientes son muy pequeños y los restantes casi iguales en longitud; el protórax grande y estrecho por delante; las tibias estrechas; los fémures anteriores y posteriores gruesos; el abdomen deprimido, ovalado, más estrecho por delante que por detrás; el oviscapto de las hembras dos veces tan largo como el abdo

men.

Las larvas de estos insectos son pequeñas, están desprovistas de patas, tienen color blanqueci no y consistencia carnosa; su forma es ovalada, con la extremidad posterior delgada y con ligeras trazas de articulaciones; su cabeza es pequeña, casi esférica, está situada en la extremidad más gruesa del cuerpo y puede entrar en el primer anillo del tórax, que es irregular y de forma variable; la cara inferior del cuerpo presenta dos tubérculos por segmento, que son los rudimen tos de otras tantas patas; las ninfas presentan la particularidad de tener oculto debajo del dorso su oviscapto mientras dura este estado metamórfico.

La especie descrita de este género es el Sycophaga crassipes Westw., que vive sobre las flores y hojas de algunas plantas.

SICOFANTE (del gr. συκοφάντης; de σύκον, higo, y paívw, descubrir: delator del que expor ta higos de contrabando): m. Impostor, calumniador.

SICOGÓN: Geog. Isla adyacente á la costa N. E. de Panay, Filipinas, sit. unos 6 cables al S. E. de la de Calaguán; es bastante elevada y de poco más de 2 millas de extensión de N. E. á S.O. A 2 cables de su extremidad, N. E. y unido á ella por un arrecife de piedras, se halla el islote Tumoguín, que es acantilado por su parte exterior. Desde este islote se extiende para el O. por la costa N. de la isla un arrecife de piedras que separa de 3 à 4 cables, el que interrumpiéndose sobre la punta N.O. de la isla vuelve á continuar por la costa O. á 2 cables de distancia hasta la punta S. de la isla. El Canal de Sicogón, formado por las islas Calaguán y Sicogón, tiene media milla de ancho y 13 á 23 m. de fondo; es limpio y expedito para toda clase de buques y el que se recomienda para atravesar de N. á S. y viceversa, este grupo de islas de la parte N.

de la Silanga de Iloilo (Derrotero del Archipié lago Filipino).

SICOMETRA: f. Zool. Género de esponjas de la clase de las calcispongias, familia de los sicóni. dos, establecido por Haeckel, y que se distingue por presentar los siguientes caracteres: esponja marina polizoica ó monozoica, provista de varios ósculos, con el mesodermis grueso provisto de canales radiantes, rectos y prismáticos, que en la periferia se terminan en papilas piramidales soldadas en su base; espículas calizas de una ó más clases y de forma variable.

Haeckel dividió la familia de los sicónidos en ocho géneros, cuyas terminaciones (V. SICÓNIDOS) indicaban la forma y combinación de las espículas, pero advirtiendo el mismo que estos géneros eran artificiales, pues que en el mismo individuo ó en individuos de una misma colonia salidos de la misma esponja madre los caracteres eran diversos; opuso á ellos otros géneros más naturales, aun cuando no tan perfectamente caracterizados, pues, según se ve, en este grupo de esponjas los caracteres de los géneros y especies no son fijos, es decir, que en realidad no existen tales géneros, sino que está operándose en ellos un continuo transformismo. Uno de estos géne 10s es el Sycometra, que puede presentar por la forma de sus espículas, por ser nionozoico ó poli. zoico, por tener uno ó muchos ósculos, los caracteres de los ocho géneros artificiales, ó, mejor dicho, sistemáticos.

La Sycometra compressa Haeck. puede citarse como la especie mejor conocida de este género.

SICOMORO (del gr. σvкóμopos; de σukh, higuera, y μopéa, moral): m. Especie de higuera con hojas parecidas á las del moral. Lleva el fruto adherido al tronco, y es originaria de Egipto.

-SICOMORO: Especie de arce, con hojas de cinco gajos, desigualmente aserradas, y flores en racimo. Se cultiva mucho en los paseos y jar dines.

- SICOMORO: Bot. Dos son los árboles designados con este nombre vulgar, ambos muy diferentes y pertenecientes á familias distintas. Uno es el Ficus sycomora L., planta perteneciente á la familia de las Moráceas, tribu de las artocarpeas, cuyos frutos son comestibles y cuyo tronco es maderable. Este es el sicomoro á que se refiere la Biblia en varios de sus pasajes. El otro pertenece a la familia de las Aceráceas y lleva el nombre científico de Acer pseudoplatanus L.; es un árbol de sombra, muy vulgar, cuya madera puede utilizarse.

SICON: m. Zool. Género de espongiarios de la clase de los calcis pongiarios, familia de los sicónidos, cuyos principales caracteres son los siguientes: esponja monozoica ó polizoica, de espículas calizas sencillas, trirradiadas ó cuadri

radiadas, con el niesodermis atravesado por mul titud de canales radiantes que terminan en la periferia en tubérculos salientes cónicos, con el ósculo apical desnudo, probosciforme ó provisto de una corona de largas espinas en forma de sedas.

Haeckel dividió este género, creado por Risso, en otra porción de ellos, basándose en la forma y combinación de las espículas y de los ósculos (V. SICÓNIDOS). El tipo de este género, tal como le describía Risso, era la Spongia ciliata de Fabricio, que es un espongiario de forma ovoidea alargada, con el cuerpo formado al exterior por multitud de papilas cónicas, con los tubos radiantes prismáticos y los canales intermedios estrechos en forma de prismas de tres caras.

Los Sycon son esponjas marinas de pequeño tamaño, unos monozoicos y otros polizoicos, que viven pegados á las piedras del fondo ó en los maderos de los diques y muelles, siempre á profundidades poco considerables y en sitios en que las aguas son claras y corrientes. Se conocen de este género unas ocho ó 10 especies, de las cuales merecen citarse el Sycon capillosus O. S., el S. ciliatus F. y el S. raphanus O. S., que viven en nuestras costas del Océano y del Mediterráneo. El S. capillosus O. S. es monozoico, de 3 á 4 centímetros de largo por 1 ó menos de ancho, con el ósculo provisto de una corona de sedas largas y delgadas; el S. ciliatus F. es monozoico ó polizoico, de forma variable, con los tubos radiarios cilíndricos y las papilas cónicas y soldadas solamente en su base, y el S. raphanus O. S. es también monozoico ó polizoico, con el ósculo

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