Imágenes de páginas
PDF
EPUB

insecto está cubierto de pequeños puntos profundos, muy próximos entre sí, y de una ligera pubescencia blanca muy caduca; sus élitros presentan además algunos surcos anchos y poco profundos, unas veces enteros y otras visibles solamente en la base.

SIMPLOCARPO (del gr. σúμmλoos, asociado, y κapπós, fruto): m. Bot. Género de plantas (Symplocarpus) pertenecientes á la familia de las Aroideas, cuyas especies habitan en América y Norte de Asia, y son plantas herbáceas, casi acuáticas, acaules, con las hojas enteras, pecioladas, envainadoras en la base, y la espata casi sentada, con las flores que desprenden un intenso olor aliáceo; espata en forma de cucurucho ó de concha, acuminada, con espádice pedunculado, casi globoso, cubierto de flores hermafroditas; perigonio de cuatro hojuelas carnosas; cuatro estambres opuestos á las divisiones del perigonio, con los filamentos lineales, planos é incluídos, y las anteras biloculares con las celdas paralelas; ovario unilocular, con un solo óvulo y estilo tetragonal piramidado; estigma terminal, muy pequeño; los frutos son bayas uniloculares y monospermas soldadas entre sí; semillas sin albumen.

SIMPLOCO (del gr. σúv, con, y πλéкw, уo anudo): m. Bot. Género de plantas (Symplocos) perteneciente á la familia de las Estiracáceas, cuyas especies habitan en las regiones tropicales y boreales cálidas de América, así como en las montañas del Japón y de la India, y son árboles con las hojas alternas, apenas festoneadas ó dentadas, y las flores axilares, sentadas ó pedunculadas, solitarias ó en glomérulos ó racimos, blancas ó rojas, provistas en la base de bracteitas empizarradas; cáliz con el tubo soldado con el ovario, y limbo súpero y semisúpero, quinquepartido; corola perigina, enrodada, con cinco ó 10 lacinias persistentes muy patentes, las exteriores mayores; estambres insertos en el tubo de la corola, alternos con las lacinias de la misma, con los filamentos soldados en la base en uno ó varios cuerpos, y las anteras erguidas, redondeado-elípticas, biloculares y longitudinalmente dehiscentes; ovario ínfero ó semiínfero, tri ó quinquelocular, con cuatro óvulos anátropos insertos por pares en cada celda, los dos inferiores colgantes; estilo sencillo y estigma casi acabezuelado, obtusamente dividido en tres ó cinco lóbulos; el fruto es una drupa coronada por el limbo del cáliz, con tres á cinco núcleos soldados, rara vez uno solo, y con las celdas monospermas; embrión ortótropo y cilíndrico en el eje de un albumen carnoso, con los cotiledones muy cortos y divergentes y la raicilla muy corta y próxima al ombligo.

SIMPLÓN: Geog. Paso de los Alpes Peninos, sit. en el cantón del Valais, Suiza. Pone en comunicación Suiza é Italia por el valle del Saltine, que desemboca en el Ródano junto á Brigne, y por el del Diveria, afl. dro. del Toce, que recorre el valle del Simplón y después el de di Vedro. El paso se abre entre los macizos del Fletschhorn (4016 m.) al S.O., y del monte Leone (3565), que dominan inmediatamente la cumbre del collado. En 1801, por iniciativa de Bonaparte, comenzó la construcción de una carretera por este paso, obra que se terminó en 1807. Por el lado del N. trabajaron ingenieros franceses y por el del S. italianos; éstos tuvieron que vencer grandes dificultades, porque les fué preciso trabajar casi siempre en roca muy dura, mientras que por el N. predominan las rocas pizarrosas. Tiene el camino 8 m. de anchura y pendiente máxima de 0,06 por m. Comienza en Brigne y llega hasta Domo d'Ossola, con un recorrido total de 65 kms., en el que hay 22 puentes, siete galerías ó túneles, varias terrazas y 20 casas de refugio. Esta gigantesca obra, la carretera principal de los Alpes, después de la del Brenner, costó 18 millones de francos. En nueve horas y media hace la diligencia el trayecto entre los dos puntos extremos. El primer puente que se pasa, á unos 10 minutos de Brigne, es el titulado Napoleón, sobre el Saltine; enfrente se ve el Glishorn, de 2528 m. Se marcha luego por hermosas praderas, se pasa por bajo del glaciar de Kaltwaser, y no lejos de la aldehuela de Schlucht se encuentra el primer refugio. La carretera traza varios ziszás por la vertiente de la montaña, ofreciendo siempre golpes de vista magníficos sobre el valle, el Ródano y las montañas que rodean el glaciar de Aletsch, y se

[ocr errors]

aproxima, cerca de una capilla, á la garganta profunda del Saltine. En el segundo refugio, el de Schallberg, dos torrentes que descienden del Staldhorn se reunen en el fondo del Saltine, cuyo valle, llamado valle de Ganter, se inclina al E. y ofrece hermoso panorama sobre el Wasenhorn, el Furggenbaumornh, el Bortelhorn, etcévalle del Ganter hasta el puente del Ganter, muy expuesto en invierno á los aludes. La carretera describe desde allí un gran circuito para llegar á los 14 kms. á Berisal, el tercer refugio, bellamente sitiado. A los quince minutos se llega al puente sobre el Fronbach, á los veinte al puente sobre el Dursbach y á los quince al cuarto refugio. A la dra. se ve el collado donde por el pasa camino, encima el Rauthorn con su glaciar, y el pico del Fletschhorn con el glaciar de Rossboden: hermoso golpe de vista sobre el Aletschhorn, el Schienhorn, etc. A los veinticinco minutos la galería de Schallbett ó Kapfloch, taquince minutos el refugio de Schallbett. Esta llada en la roca en una long. de 30 m. A los

tera. Continúase directamente remontando el

parte de la carretera, hasta la cima, es la más peligrosa por los aludes y los huracanes. A los quince minutos la galería del Agua, sobre la cual se precipita el agua del glaciar de Kattwasser formando una cascada visible por una de las aberturas del túnel. Después otras dos galerías. A los veinticinco minutos el sexto refugio, desde el cual se descubre un panorama magnífico sobre los Alpes Berneses y sobre el valle del Ródano. Cinco minutos después se alzanza la cima del paso del Simplón á 2009 m. A los quince minutos el Nuevo Hospicio, vasto edif. al que se sube por una ancha escalera. Fué fundado por Napoleón I para que en él se acogieran los via jeros, como en el Gran San Bernardo. Por falta de recursos permanecía sin acabar, hasta que en 1825 lo adquirió el Hospicio del Gran San Bernardo y terminó su construcción. La cima del Simplón es una ancha meseta semejante á un lago seco y rodeada de cimas cubiertas de nieve. Sólo florece en estos parajes la rosa de los Alpes. A los veinte minutos se llega al Antiguo Hospicio, alta torre cuadrada sit. á la dra., por bajo de la carretera, y habitada hoy sólo por pastores. A los cuarenta y cinco minutos el séptimo refugio, cerca de Engeloch A los cinco minutos un puente sobre el Krummbach. A los treinta minutos, en Am-Senk, un puente. A la dra. el glaciar de Rossboden, de colosales derrumbaderos. Diez minutos después se encuentra Simplón, aldea sit. en medio de verdes praderas, en la base N. E. del Fletschhorn. Luego el puente sobre el Levenbach, y desde allí la carretera describe una gran curva para entrar en el valle del Laquin, y atraviesa cerca de la aldea de Gsteig ó Algaby el Krummbach, en el cual vierte sus aguas el Laquin. El río toma desde allí el nombre de Diveria. Se pasa bajo la galería de Algaby, y á la salida comienza la garganta de Gondo, una de las más salvajes y grandiosas de los Alpes; se va estrechando cada vez más y haciéndose más profunda, hasta el punto de que las rocas la cubren en algunos parajes. La carretera va entre estas enormes paredes cortadas á pico y el curso del Diveria: después otro puente, cerca del noveno refugio. Atraviésase luego enorme roca que parece obstruir el camino, por la galería del Gondo, de 223 m. de long., construída en 1805. A la salida de esta garganta se precipita el Fressinone desde gran altura sobre varias rocas, y sobre él se tiende un atrevido puente. Las rocas se elevan á pico por ambos lados á una altura considerable (650 m.), y la abertura de la galería contrasta con las aguas blancas y la espuma del arroyo. Con el bello glaciar de Rodmer en lontananza contémplase un cuadro de los más grandiosos. A los treinta y cinco minutos Gondo, última aldea suiza, grupo de pequeñas casas, cerca de una alta torre cuadrada, construída por la familia Stockalper para servir de refugio á los viajeros mucho tiempo antes de la apertura de la nueva carretera: en la actualidad es una posada de cinco pisos, de aspecto poco agradable. Muy cerca hay otra posada mejor. Una columna de granito sit. á la izquierda del camino, á diez minutos de Gondo, señala la frontera de Italia. A los cinco minutos San Marco, primera aldea italiana. El valle toma allí el nombre de Val di Vedro. Más lejos un nuevo túnel. A los treinta minutos Isella, en donde tiene lugar la visita de la aduana italiana. Por bajo de Trasquera, que queda á la izq. en una altura, el camino describe una curva

á la izq. y atraviesa el Cairasca, que desemboca en este lugar en el valle del Ródano por el Alpe Veglia. A los veinte minutos Varzo, aldea sit. á la izq. sobre la carretera, y en la cual comienza exuberante vegetación del Mediodía: castaños, higueras, morales, etc., campos de maíz y viñas. Más lejos se pasa á través de una garganta llega á la galería de Crevola. Un poco más lejos solitaria y pintoresca. Al cabo de una hora se se pasa por última vez el Diveria, bello puente de dos arcos y de 30 m. de alt., sit. en la unión de este río con el Tose. Desde allí el valle se llama Val d'Ossola y ofrece un sorprendente panorama: es una comarca completamente italiana, asolada no obstante con frecuencia por las inundaciones. A tres cuartos de hora se halla Domo de Ossola.

En 1799 y 1800 el Simplón fué teatro de varios combates y operaciones militares; entre éstas merece especial mención la siguiente: durante la marcha del ejército de reserva, mandado por Bonaparte, primer cónsul, á través del Gran San Bernardo, 1000 hombres de tropas francesas y suizas fueron enviadas por el Simplón, el 27 de mayo de 1800, á las órdenes del general francés Bethencourt, para asegurar el paso de Iselle y de Domo de Ossola. Caídas de nieve y masas de peñascos habían roto un puente, y el camino, en un espacio de 72 pies, se hallaba interrumpido por un abismo espantoso. Un soldado atrevido ofrecióse voluntariamente para hacer el peligroso ensayo que vamos á describir. Colocando sus pies sobre cada uno de los agujeros practicados en la peña perpendicular para recibir las vigas del puente, y avanzando de este modo de agujero en agujero, sosteniéndose únicamente por algunas partes salientes, saltó felizmente al otro lado. Entonces se aplicó una cuerda que había llevado con él á la altura de un hombre contra la peña, y dieron á esta cuerda una tensión tan sólida como pudo lograrse. El general Bethencourt fué el primero que, con ayuda de la cuerda, siguió el ejemplo del soldado y atravesó la brecha. Siguiéronle los demás, embarazados como se hallaban con sus mochilas, á las que habían atado sus fusiles. El recuerdo de esta heroica empresa y los nombres del soldado atrevido, del general, de los oficiales y de los soldados que tomaron parte en aquel hecho, están grabados en la peña. Había cinco perros con el batallón: cuando el último hombre hubo atravesado el paso, todos aquellos animales quedadan en la orilla. Los soldados se empeñaban en las sinuosidades de la montaña; uno de ellos extendió la mano como en señal de dolor y despedida; los fieles animales tomaron aquella señal por un llamamiento y se arrojaron á un mismo tiempo al abismo. Tres de ellos fueron inmediatamente arrastrados por la impetuosidad de la catarata, pero los otros dos tuvieron fuerzas para luchar contra el torrente y trepar al peñasco del otro lado, donde desfallecidos lograron arrastrarse á los pies de sus amos.

Hace ya muchos años que está proyectado establecer una línea férrea bajo el Simplón; parece que los trabajos están definitivamente acordados y que la construcción del túnel empezará en 1896. Se perforarán dos túneles paralelos de 20 kms. de longitud, separados uno de otro 17,40 metros y en comunicación entre sí cada 290. Uno de los túneles se destina por ahora exclusivamente á la ventilación, hasta tanto que el desarrollo del tráfico exija la instalación en él de segunda vía. Así se podrá mantener la temperatura en el túnel á 25°; sabido es que en el del San Gotardo se elevó hasta 37° durante la perforación. El segundo túnel se utilizará también para el transporte de materiales. Se calcula que la obra durará cinco años y medio, es decir, tres menos que la del San Gotardo, que es 4 kms. más corto. El coste total se ha presupuesto en 54 500 000 francos.

SIMPODIO (del gr. σύν, con, y ποῦς, ποδός, pie): m. Bot. Género de plantas (Sympodium) perteneciente á la familia de las Umbelíferas, tribu de las ammineas, cuyas especies habitan en la Armenia, y son plantas herbáceas, con el tallo cilíndrico, estriado y erizado en la parte inferior; las hojas caulinares pinnadas, con las lacinias lineales, aleznadas y la vaina larga con estrías rojas; involucro é involucrillo con bracteitas lineales, aleznadas y rojizas; cáliz con los dientes muy poco desenvueltos; pétalos iguales entre sí, erguidos, bipartidos y provistos en su

escotadura, que es aguda, de un apéndice filiforme y revuelto hacia dentro, que Ìlega próximamente hasta la base del pétalo correspondiente; estilos erguidos ó divergentes soldados en la base y casi acabezuelados en el ápice; fruto con 10 costillas.

- SIMPODIO: Zool. Género de celentéreos de la clase de los antozoos, orden de los alcionarios, familia de los alciónidos, que se caracterizan por tener el cuerpo en forma de una masa extendida, formando una capa delgada y casi aplastada sobre los cuerpos marinos; los pólipos son retráctiles, rectos y apretados, formando al encontrarse papilas poco salientes; ocupan la superficie del cuerpo común y tienen ocho tentáculos pectinados. Estos animales se extienden en capas carnosas sobre las partes planas de los cuerpos marinos, como la base de las madréporas, gorgonas, etc.

La especie tipo de este género es el Sympodium fuliginosum, que se caracteriza particular. mente por sus tentáculos cortos é incoloros; los poliperoides son fuliginosos.

Es muy común en el Mar Rojo, donde se encuentra asimismo otra especie conocida con el nombre de Simpodium cyanescens, que se distingue por tener el borde de los tentáculos de

este color.

SIMPOLE: Geog. Lago de la prov. de Viborg, Finlandia, Rusia, sit. á unos 30 kms. del litoral, N.O. del lago Ladoga. Separado por un istmo de 6 kms. del Pihlavesi perteneciente al sistema del Saima, el Simpole tiene contornos bastante irregulares y sup. de 118 kms.2, de los que 8 pertenecen á islas, la mayor de las cuales se llama Parikkala.

SIMPSON: Geog. Laguna de la isla de San Martín, Pequeñas Antillas, formada por la península de las Tierras Bajas, que se halla unida á la isla por dos playas curvas, cuya concavidad mira hacia la alta mar. Mide unos 5 kms. de E. á O. Condado del est. de Kéntucky, Estados Unidos; contina al S. con el est. de Tennessee y pertenece a la cuenca del Green River por el Draker y otros afls. izq. del Big Barren, y á la cuenca del Cumberland por el Red River; 1040 kms.2 y 10640 habits. Terreno llano y fértil; maíz y tabaco. F.c. de Nashville á Louisville. Cap. Franklin. Condado del est. de Mississippí, Estados Unidos; limítalo al O. el Pearl River y su principal afl. izq. el Strong; recorre el condado de N.E. á S.O.; 1508 kms.2 y 10500 habits. Terreno arenoso; bosques de pinos; algodón. Cap. Westville.

- SIMPSON, APAMA Ú HOPPER: Geog. Grupo de islas del Archip. Gilbert, Micronesia, Oceanía. Son tierras bajas, llenas de arbolado y habitadas. Las descubrió Marshall en 1788, y en 1809 Bishop las dió el nombre de Simpson.

- SIMPSON (ISABEL): Biog. V. INCHBALD (ISABEL SIMPSON).

SIMROCK (CARLOS): Biog. Literato alemán. N. en Bonn en 1802. M. en 1876. Terminados sus estudios de Derecho en la Universidad de su ciudad natal pasó á Berlín, donde fué nombrado auditor y después refrendario en las oficinas de Administración. Depuesto de su cargo á consecuencia de una poesía que escribió sobre los acontecimientos de julio de 1830, se consagró por completo al estudio de la Poesía y de la crítica de la antigua literatura alemana. Se distinguió principalmente por su traducción de las más célebres poesías nacionales de Alemania, entre las que sobresale la de los Nibelungen. Sus obras originales son: Tradiciones del Rhin, recogidas de boca del pueblo y de los poetas; El libro de los héroes; Manual de Mitología alema

na, etc.

SIMSIA (de Sims, n. pr.): f. Bot. Género de plantas perteneciente á la familia de las Gencianáceas, cuyas especies habitan en la India, y son plantas herbáceas con el tallo tetragonal, las hojas opuestas, lineales, lanceoladas, trinerviadas, y las flores dispuestas en panojas; cáliz cuadripartido; corola hipogina, caediza, enrodada, cuadrifida, desprovista de corona, y cuyas lacinias presentan en la base una fosita glandulosa y una escama pestañosa; cuatro estambres insertos en la garganta de la corola, con los filamentos iguales en la base y las anteras desprovistas de apéndices; ovario unilocular, con óvulos numerosos insertos sobre dos placentas parietales

esponjosas; estigma terminal sentado y bilocu-
lar. El fruto es una cápsula que se abre en dos
valvas y tiene una sola cavidad, y en ella semi-
llas numerosas.

cuando alegaban enfermedades para eximirse de ciertos cargos públicos. En la Edad Media aumentó mucho la simulación, hasta que los progresos de la Ciencia en los tiempos modernos le pusieron límite. Hoy la frecuencia de la simula

ción se halla en razón inversa de los conoci.

En casos excepcionales sucede que el médico forense, a pesar de una observación científica prolongada, no puede convencerse de si se trata de un enfermo real ó un simulador. ¿Qué debe hacer entonces? Desde luego, según afirman muchos autores, el perito no tiene derecho para emplear medios dolorosos ó aflictivos, porque es responsable de las consecuencias graves que pueden tener, y porque además vendría en desdoro de la Ciencia el confundir el trabajo de un observador, de un perito, con el de un esbirro, obligando al individuo á confesar con medios inquisitoriales si está sano ó enfermo, en vez de diag nosticar su estado por una investigación cientifica.

-SIMSIA: Bot. Género de plantas perteneciente á la familia de las Proteáceas, cuyas espe cies habitan en la parte meridional de Nueva mientos de los peritos; el número de los simulaHolanda, y son plantas fruticosas, de pequeña dores disminuye cada vez más; no obstante, talla, con las hojas alternas, filiformes y parti- siempre dan que hacer á los médicos, tanto midas multitud de veces, por divisiones dicotómilitares como forenses, si bien la experiencia y la cas, en lacinias revueltas, superficiales, antígenas habilidad médicas vencen más tarde ó más temy pecíolos ensanchados en la base; cabezuelas prano de las tretas del simulador. globosas, pequeñas, terminales, formando racimos ó panojas, con involucro corto ó nulo y flores amarillas y lampiñas; cáliz regular formado por cuatro sépalos, con las uñas soldadas entre sí y los limbos revueltos; cuatro estambres insertos hacia la mitad de los sépalos salientes, con los filamentos comprimidos, acodados, todos fértiles, y las anteras bilobas, soldadas al principio cada dos, formando anteras dobles, cuadriloculares, y más tarde llegan á quedar verdaderamente en libertad; escamitas hipoginas y nulas; ovario cónico-invertido, unilocular, uniovulado, con estilo filiforme y estigma ensanchado y cóncavo. El fruto es drupáceo, de forma cónica invertida, y con la superficie cubierta de pelos. SIMSÓN (MARTÍN EDUARDO): Biog. Político prusiano. N. en Koenigsberg á 10 de noviembre de 1810. Hizo sus estudios de Derecho en la Universidad de su ciudad natal, de la que fué profesor en 1833. Elegido diputado en 1848, fué sucesivamente secretario y vicepresidente de la Asamblea, y se distinguió por su elocuencia y por la habilidad con que supo dirigir los debates parlamentarios. En 1849 fue el jefe de una diputacion enviada al rey de Prusia. Elegido en el mismo año diputado por Koenigsberg para la segunda Cámara prusiana, figuró entre los primeros oradores del partido constitucional, fué uno de los presidentes en la Dieta de Erfurt, y tomó de nuevo asiento en la segunda Cámara de después de haber fracasado el plan de unión Berlín entre los jefes de la oposición. En 1870 estaba á la cabeza de la delegación del Reichstag de la Alemania del Norte, cuando fué á Versalles á rogar al rey Guillermo de Prusia que aceptase la corona imperial de Alemania. En 1874 fué reelegido en el Reichstag, pero cayó enfermo y tuvo que renunciar la presidencia que se le ofrecía. En 1.° de octubre de 1879 ocupó ia presidencia del Tribunal Imperial en Leipzig. Se le deben algunas obras de Jurisprudencia y una Historia del tribunal de Kanigsberg.

SIMUCHIR Ó SIMUSIR: Geog. Una de las islas Kuriles, Japón, sit. al N. E. del Estrecho de la Brújula, que la separa de la isla Urup y de las isletas Brat Sirnoi, Sirnoi y Makanrum; 414 kms. Su cima principal es el pico Prevoste, nombre que le dió La Perousse, y su alt. excede de 1700 m.

SIMULACIÓN (del lat. simulatio): f. Acción
de simular.

. (San Agustin) cuenta esta disimulación
y apartamiento entre los pecados graves de
san Pedro, y la llama con este término prava,
y supersticiosa SIMULACIÓN.
FR. JOSÉ DE SIGÜENZA.
efecto no impropio de sus SIMULACIONES,
dobleces.

OTÓN EDILO NATO DE BETISSANA.

SIMULACIÓN: Med. leg. Para evitar un riesgo inminente, para sustraerse á un deber inevitable (como el servicio de las armas) ó á un castigo merecido, en todos los países y tiemquicas. La leyenda y la Historia cuentan entre pos se han simulado enfermedades físicas ó psílos simuladores al rey Odisco y á David: el pri mero no consiguió su objeto; pero sí el segundo, que lo hizo con tal arte que el príncipe Achisch, al ver el aspecto con que se le presentaba David, exclamó: «¿A qué me traéis este loco? ¡Como si no tuviéramos bastantes en nuestro país!» En el Imperio romano debía ser muy frecuente la simulación de diversos estados morbosos, cuando Galeno consideró escribir un tratado relativo á la simulación, debiendo en gran parte la fama que gozó en la metrópoli romana á su habilidad para descubrir las enfermedades simuladas. En la colección legislativa de Justiniano se ven preceptos para los funcionarios que estaban obliga dos á comprobar la salud de los ciudadanos,

Un tratadista moderno escribe lo siguiente: «El médico, con arreglo á los preceptos de su ciencia, debe investigar, observar y diagnosticar, sin preocuparse de si se trata de un enfermo real ó aparente, y de este modo conseguirá su objeto si reune las condiciones que ya Galeno aconsejaba para desenmascarar á los simuladores, diciendo: Medicum, qui in hoc notitiæ genere præstare contendit, in duobus præsertim diligenter versatum esse oportet: in quadam scie medica experientia et in commune etiam ratione.»

Al tratar de la simulación de estados morbosos es preciso tener en cuenta las anomalías, tanto psíquicas como físicas. Llama la atención que los escritores antiguos, por ejemplo Zacchias, consideren la simulación de las enfermedades mentales, no sólo como la más frecuente, sino también como la más fácil de practicar. Los forenses modernos, fundados en su experiencia, dicen que apenas han llegado á encontrar una locura simulada, y el distinguido alienista Schii. le afirma que en su larga práctica, entre millosimulador. ¿Qué se han hecho, por lo tanto, los nes de enfermos, no ha tropezado con un solo muchísimos individuos que simulaban enfermedades mentales de que se ocupan las obras antiguas? «A nuestro juicio, dice Blumenstok, nues. tros predecesores temían demasiado el engaño, y de aquí que procedían siempre con prevención; basta leer en los autores antiguos, por ejemplo en Fidelis, el capítulo que dedica á este asunto, para convencerse de que no vamos muy descaminados en nuestras suposiciones. >>

Respecto de la facilidad con que pueden simularse las enfermedades mentales, tanto los medicos alienistas como los forenses se hallan de acuerdo en que el simulador que elige la demencia como su especialidad no está muy acertado en la elección. Krafft-Ebing demuestra de un modo evidente las grandes dificultades con que tropieza un actor para representar con naturalidad en la escena una afección mental, y sin embargo el actor tiene grandes ventajas en su favor: encuentra su papel ya trazado por el poeta, y sólo le desempeña durante un tiempo relativamente corto, cuando más una ó dos horas. No le sucede lo mismo al simulador: tiene que crearse él mismo su papel y representarle durante días enteros, y hasta semanas ó meses enteros. Si se necesita talento sobresaliente para trazar con verdad el papel de un loco, y talento no menos notable en el actor para no deformar la creación del poeta, ¿cómo esperar de la generalidad de los hombres que puedan vencer las dificultades unidas del poeta y del actor? En ello están de acuerdo todos los autores, empero se afirma que ciertos individuos, especialmente los que han tenido ocasión de observar á muchos dementes (por ejemplo los enfermeros de los manicomios), pueden simular con éxito la demencia. En realidad, sólo se trata entonces de una imitación más ó menos hábil de algunos síntomas morbosos, y no de la representación fiel de una forma determinada. El simulador exagera los distintos síntomas, es inconsecuente en su representación, se olvida de su papel haciéndose traición, y se le descubre con facilidad. El forense práctico en psiquiatría descubre con facilidad la simulación,

cualquiera que sea la forma que se trate de imitar; el que más pronto se descubre es el que imita á los maniacos, porque no tiene la constancia necesaria, porque no puede evitar la sensación de cansancio que no siente el verdadero maniaco; el seudomelancólico cree erróneamente que debe aparecer muy enajenado; el que simula la demencia no puede permanecer bastante apático largo tiempo; y por último, las degeneraciones psíquicas, con sus frecuentes cambios sintomáticos, tampoco se prestan á la simulación. Teniendo esto en cuenta, y como apenas hay médico forense que tenga que ejercitar mucho su ingenio para descubrir la demencia simulada, se comprende que es completamente superfluo pensar en medios extraordinarios, por ejemplo en el narcotismo clorofórmico, recomendado en América hace unos diez años para desenmascarar á los simuladores.

Con muchísima mayor frecuencia que la simulación se observa la disimulación de las anomalías psíquicas, sobre todo en los juicios civiles, cuando el enfermo trata de evitar su reclusión en un manicomio ó su sujeción á una curatela, ó de salir de aquel establecimiento, etc. Es más fácil, por regla general, la disimulación para los enfermos que la simulación para los sanos; muchos locos andan libres y pasan en la sociedad como sanos, mientras que sus allegados se hallan convencidos de su enfermedad; otros consiguen engañar hasta al médico del manicomio, ocultando sus alucinaciones é ideas delirantes para pasar por sanos y volver á su casa. La observación atenta y prolongada evita tales errores.

Tampoco la simulación de las enfermedades físicas da mucho que hacer al médico forense. Bajo este concepto, se trata generalmente menos de una verdadera simulación que de una exageración de padecimientos ó deformidades realmente existentes, que a veces se pretende atribuir a un traumatismo anterior. Así sucede que la catarata, la perforación de la membrana del tambor, la sordera, la falta de dientes, las anquilosis, hernias, prolapsos del útero y de la vagina, hidroceles, orquitis, etc., se atribuyen á un traumatismo, ya de buena fe, ya para aumentar la pena del agresor. La verdadera simulación se observa en los acusados que, suponiendo una enfermedad, esperan exculparse. También se observan casos de simulación en ciudadanos que tratan de eludir algún cargo molesto, como el de jurado, ó conseguir una licencia, exención, etc. El número de los que simulan lesiones corporales y deformidades es muy pequeño, y rara vez ofrece dificultades de descubrir la simulación.

años. El médico militar encuentra por esta razón enfermedades simuladas que no se presentan al forense, como la debilidad de pecho, molestias abdominales, estrabismo, conjuntivitis, flujos de oídos, neuralgias, enfermedades de la piel, etcétera. Un distinguido profesor español, el doctor M. Sloker, ha publicado hace poco (1896) una interesante obra de las Enfermedades simuladas y disimuladas, que podrá consultar el lector á quien interesen estas cuestiones. Bajo cierto concepto, se encuentra el médico forense con el médico militar cuando se trata de automutilaciones; éstas son practicadas por individuos cuerdos, únicamente para librarse del servicio de las armas; pero como se hallan penadas por la ley, el que comete una de esas automutilaciones es sometido á los tribunales, y entonces el forense, apoyándose en su reconocimiento, debe declarar si los datos que consigne el sujeto para explicar su deformidad son verdaderos ó no. Las mutilaciones de los dedos, especialmente de la mano derecha; las cicatrices de la córnea y la catarata lenticular, son las lesiones que suelen constituir el motivo de un informe médicolegal.

SIMULACRO (del lat. simulācrum); m. Imagen hecha á semejanza de una cosa ó persona, especialmente sagrada.

Iban delante los SIMULACROS imágenes de los dioses, etc. MARIANA.

Entregáronse al fuego los idolos, cuyos horribles SIMULACROS sirvieron de luminarias al

suceso.

clase de cálculos logísticos, para pruebas de resistencia de ganado y material, para ensayos de instrumentos y aparatos que tienen inmediata aplicación en la guerra, y por último obligan á conocer el terreno de extensas comarcas, habitúan al soldado á la vida militar, y los jefes y oficiales encuentran en ellas un motivo para hacer patentes su celo y actividad, sus talentos y sus dotes de mando. Bien es cierto que el simu lacro forma parte integrante de las grandes maniobras, casi con los mismos defectos de inverosimilitud que en los tiempos pasados; y no es menos positivo que la tropa que maniobra con lucimiento durante un otoño puede salir inmediatamente vencida en una campaña verdadera, pues nunca puede ensayarse una operación estratégica con todos los elementos y circunstancias que modifican el espíritu, el vigor y el empuje de un ejército en la guerra, pero siempre Ilevará una ventaja y una probabilidad más para la victoria aquel que haya probado anticipadamente sus recursos y sus fuerzas. >>

Imbuído, como es lógico, en estas mismas ideas el Reglamento de grandes maniobras que rige en España, por virtud del Real decreto de Segunda Parte de la forma de efectuar los si18 de febrero de 1891, trata en el cap. VII de la mulacros, considerados éstos como uno de los elementos que entran en el conjunto de las grandes maniobras.

Sin duda alguna la confusión entre grandes maniobras y simulacros pudo existir en pasadas épocas, cuando para la instrucción de las tropas únicamente se empleaban ejercicios particulares de las diversas unidades orgánicas, y el simulacro como acto ó función en que se reunían y cuando aún no habíades venido á la fe aplicaban los principios que sucesivamente se

SOLÍS.

del Evangelio ni á la obediencia de Cristo, érades llevados al culto de los SIMULACROS mudos.

MALÓN DE CHAIDE.

- SIMULACRO: Especie que forma la fantasía. porque las imaginaciones, SIMULACROS y

[ocr errors]

visiones que se ofrecen en la quietud del entendimiento, se mueven, y levantan del concurso, y agitación de los espíritus y cuerpos. FERNANDO DE HERRERA.

- SIMULACRO: Acción de guerra, fingida para adiestrar las tropas.

- SIMULACRO: Mil. Es un ejercicio táctico en que se figuran todas las operaciones y peripecias de un combate en mayor ó menor escala, según las fuerzas que entran en acción y el objeto que se finge realizar; como es consiguiente, el simulacro exige la presencia de dos bandos opuestos, y supone la acción del fuego y de los medios que realmente se emplearían en un combate ejecu. tado por tropas que perteneciesen á ejércitos enemigos.

Entre las enfermedades físicas que se simulan con relativa frecuencia, figuran en primer término las neurosis, y sobre todo la epilepsia; en todos los tratados se indica la frecuencia de la simulación y los medios de descubrirla. Sin em- El general Almirante, al definir el vocablo bargo, no falta quien cree rarísima esa simula- simulacro en su Diccionario Militar, escribe que ción. Sucede, en verdad, que epilépticos que han «como los franceses dicen grandes manoeuvres, se sufrido traumatismo, afirman ante el juez que puede dejar por castiza y propia la voz, y se trasus ataques proceden de aquél, ó por lo menos duce grandes maniobras; es más, distingué.» que se presentan desde entonces con mayor fre- Dado lo que hoy son las grandes maniobras y lo cuencia é intensidad; pero apenas hay nadie que significan los simulacros no podemos, estar capaz de representar en presencia del médico un conformes con la opinión del distinguido escriacceso típico sin hacerse traición inmediata-tor, ya difunto, toda vez que son cosas entera

mente.

Las alteraciones funcionales de los órganos de los sentidos son (Blumenstok) las que más comúnmente se simulan, pero mucho más rara vez por parte de los acusados que por los agredidos que tratan de exagerar los daños en perjuicio de los agresores. Como es muy molesto y difícil simular la ceguera ó la sordera completas, se recurre á la cortedad de vista ó dureza de oído, ó bien á la ceguera ó sordera unilateral. En realidad, el que elige las alteraciones visuales como su especialidad para la simulación va muy equi

vocado.

Sólo en casos excepcionales se simulan en el foro otras enfermedades, como afecciones pulmonares ó cardíacas, incontinencia de orina ó alteraciones en la motilidad, siendo más frecuente la disimulación de algunos padecimientos, por ejemplo la blenorragia, en los acusados de violación.

Para el médico forense los dominios de las enfermedades simuladas se reducen cada vez, y la simulación pierde su importancia de día en día. Más trabajo que al forense dan los simuladores al médico militar, sobre todo en los países en que el servicio es obligatorio ó dura muchos

mente distintas las grandes maniobras y los simulacros. Actualmente, según manifiesta razonadamente otro publicista militar de nuestros días, el comandante Díaz Benzo, en su Tratado de grandes maniobras, al decirse grandes maniobras no se quiere expresar solamente el concepto del antiguo simulacro, que se reducía á los lími tes del combate y de las evoluciones tácticas que le preceden, sino también el conjunto de marchas, operaciones y servicios que por razón lógica debieran haberse realizado antes de llegar al encuentro los dos ejércitos que se suponen enemigos. Esto da á las grandes maniobras mo. dernas una extensión y una importancia tales, que justifican ante todo la preferencia con que en su estudio se ocupan todos los ejércitos modernos, y explican en cierta manera el carácter que se les ha dado de novísimo método de instrucción del arte de la guerra.

«El simulacro antiguo, añade el citado escritor, no daba lugar más que á ejercicios y movi mientos tácticos y al desarrollo de los incidentes de un combate hecho en terreno escogido de antemano, con programa preparado, y por lo tanto, algo ficticio y falso. Por el contrario, las grandes maniobras ofrecen variadas ocasiones para toda

[ocr errors]

enseñaban con antelación; y en tal concepto, no estaba fuera de lugar la aseveración del ilustre general Almirante para la fecha en que escribió su Diccionario Militar. Pero actualmente la situación de las cosas es muy diferente, y hay que distinguir en la forma explicada el simulacro y las grandes maniobras.

SIMULADAMENTE: adv. m. FINGIDAMENTE. SIMULADOR, RA (del lat. simulātor): adj. Que simula. U. t. c. s.

SIMULAR (del lat. simulare): a. Representar una cosa, fingiendo ó imitando lo que no es.

... dice tu poeta por Eneas, de grandes cu ras enfermo, SIMULA placer en el vulto y con el corazón aprieta el dolor.

JUAN DE LUCENA.

otra vez se hacía atar de los novizuelos, y que atándoles las manos con un cordel SIMULASEN el estruendo y violencia de aquella noche.

FR. HORTENSIO PARAVICINO. SIMULIO (del lat. simulo, yo finjo): m. Zool. Género de insectos del orden de los dípteros, familia de los tipuláridos, tribu de los tipularinos florales. Los principales caracteres por que se distingue este género son los siguientes: cuerpo muy pesado; los palpos con cuatro artejos, el cuarto un poco más largo que los otros delgado; antenas cilíndricas, de 11 artejos, los dos primeros separados de los otros; ojos redondos; tórax sin sutura; abdomen de ocho artejos distintos, el primer artejo de los tarsos tan largo como los demás reunidos; alas muy anchas; células basilares y marginal muy estrechas.

más

Los simulios se singularizan por el modo de su marcha. Cuando se posan sobre una hoja sus tarsos anteriores se apoyan en toda su extensión sobre el plano de posición, y están poseídos de un movimiento continuo de tanteamiento. Como estos insectos habitan ordinariamente los zarzales situados debajo de los árboles y recogen con la trompa los jugos extendidos sobre el follaje, y particularmente los producidos por lcs pulgones, sus tarsos hacen las funciones de palpos y sirven para reconocer este alimento. Sin embargo estos animales no se limitan a este género de nutrición, pues se alimentan haciéndonos la gueria como los mosquitos, y sus picaduras no son menos dolorosas que la de éstos, al menos en las regiones meridionales, en donde estos insectos se conocen también con el mismo nombre de mosquitos sin trompetilla.

La primer edad de estos insectos es poco conocida. Las larvas son cilíndricas, provistas de 20 estigmas y cubiertas de pelos, dándoles un cierto aspecto de orugas. Durante el invierno se

introducen en la tierra para ponerse al abrigo de las heladas, y en esta situación se encuentran en el mes de marzo antes de pasar al estado de ninfas. En esta forma son oblongas, y no ofrecen más que 16 estigmas. Una de sus especies, muy abundante en el verano y en otoño, es el Simulium reptans Lat., de tamaño diminuto, pues no suele llegar á tener 2 líneas de longitud. Es de color pardo; el primer artejo de las antenas blanco; el tórax un poco cuproso; las tibias blancas y el primer artejo de los tarsos un poco abultado en los dos sexos.

SIMULTÁNEAMENTE: adv. m. Juntamente, á un tiempo, de conformidad.

Ni cesaron entre tanto las operaciones de la clase, dedicada SIMULTÁNEAMENTE á cos importantes objetos.

JOVELLANOS.

[blocks in formation]

- SIMULTANEIDAD: Fil. La simultaneidad es la coexistencia de sensaciones ó estados en la forma sucesiva del tiempo (V. TIEMPO). La simultaneidad de la sucesión corresponde á la contigüidad del espacio, porque nuestras sensaciones nos aparecen como durables y sucesivas, y á la vez como extensas. La simultaneidad implica las tres dimensiones del tiempo que integran su forma general de sucesión, á saber: el antes, el después y el ahora. Desde que varios seres coexisten, ó sus hechos, muchos ó pocos, se producen á la vez, surge la idea de la simultaneidad. Así se dice que dos hombres son contemporáneos, y que un árbol produce a la vez simultáneamente flores y frutos. La idea de la simultaneidad supone, por tanto, una duración ó persistencia relativa en la forma general de la sucesión, es decir, la existencia, y mejor la coexistencia en el mismo momento de tiempo, y no sólo lo uno después de lo otro. Que podemos tener percepciones simultáneas, ó que en el cambio sucesivo del tiempo percibimos relativa persistencia en los cambios mismos, es indudable, cuando, por ejemplo, recorremos diversidad de tonos y timbres en una sinfonía. Percibimos simultáneamente merced á síntesis parciales más o menos amplias. Y no sólo surge la simultaneidad en percepciones semejantes, sino en las heterogé. neas, que sin diluirse ó perderse coinciden en un mismo acto de conocimiento y en un mismo é indivisible momento de tiempo. Vemos el fuego, sentimos el calor que produce, y oímos el ruido del combustible al consumirse en un mismo instante, simultáneamente. Si no pudiéramos pensar varias cosas á la vez, no habría medio de establecer comparación. Verdad es, como decía Heráclito, que no nos bañamos nunca en las mismas aguas, que todo fluye y pasa, que todo es sucecivo; pero en esa misma fluidez hay su persistencia relativa, de la cual surge la simultaneidad y la base de toda relación y comparación del pensamiento. Otro tanto puede afirmarse de la misma vida afectiva, que si no tiene por ley el cambio, pues sentir siempre lo mismo equivale á no sentir (V. CONCIENCIA, SENSACIÓN

[ocr errors]

gendra la línea como serie sucesiva ó no interrumpida de puntos; se manifiesta en fenómenos afectivos que aparecen á la vez en conflicto, y el alma se siente en un mismo instante solicitada por emociones varias y aun contradictorias. Los intersticios del todo continuo de los fenómenos son algo real. La vida no es una lógica en acción, y, en último término, nada hay más ilógico que la Lógica misma, pues la conciencia más sutil puede recoger con diligencia suma la serie y forma según la cual cambian y se suceden unos á otros estas dos, y como el Comendador de la Leyenda que asistía á banquete opíparo sin gustar ninguno de los manjares suculentos que á su vista aparecían y desaparecían, el lógico, prendado del formalismo, del molde, puede dejar y pasar inadvertido lo cualitativo y propio de los esta. dos que se suceden y que rellenan y matizan el molde abstracto.

Efecto de su correspondencia con la contigui dad, la simultaneidad, unida con ella, sirve de base á la asociación de las ideas (V. ASOCIACIÓN). Referimos unas á otras ideas según la contigui. dad y la simultaneidad. Hemos visto dos objetos al mismo tiempo, ó sabemos por el testimonio histórico que dos hechos han pasado simultáneamente, pues se impone el sincronismo; y el espíritu, una vez que ha reunido ambos términos, no pensará en el uno sin el otro. Dada la flexibilidad plástica del hecho vivo del pensamiento, la ley es la indicada; pero no de una manera fatal, lo cual negaría la espontaneidad propia de la inteligencia. No es de necesidad matemática que siempre que se piensa en César se piense también en Pompeyo; pero como la primera idea se añade á la segunda, y la vida y los hechos del uno se enlazan con los del otro, es ley que preside el desarrollo de nuestro intelecto que una idea se asocie á otra. Lo mismo acontece con los fenómenos contiguos en el espacio. Al reaparecer el uno en el mundo de la representación sigue el otro, aunque no nos demos cuenta de ello. Luego que se nombra el Sena, se piensa en París. La vista de los lugares evoca el recuerdo de los sucesos en ellos acontecidos. Cicerón, al visi tar Atenas, recuerda espontáneamente á los filósofos que enseñaron en la Academia, en el Liceo y en el Pórtico. El mismo espacio y el mismo tiempo son principios de asociación para todos los cambios que dentro de ellos se han producido. La simultaneidad es lazo que, con el de la contiguidad, auxilia á la percepción de lo continuo como forma ó expresión de lo racional. Lo simultáneo es la forma que reviste lo racional, produciéndose en la sucesión temporal.

SIMULTÁNEO, NEA (del lat. simülter, del mismo modo, de simul, juntamente, á una): adj. Dícese de lo que se hace ú ocurre al mismo tiempo que otra cosa.

La necesidad SIMULTÁNEA de los demás cosecheros aumenta el arbitrio y el precio de ellos (de los jornales.)

JOVELLANOS.

y República de Santo Domingo, Antillas Mayores. Su límite meridional es la punta de Chimahé; se interna 1,5 milla con 2,5 de abra; ter mina en una gran playa de guijarros, detrás de la cual se eleva, como en la ensenada de Rousselle, una serie de altas y tajadas barrancas; tiene de 22 á 15 m. de agua, que disminuye á medida que se acerca á la playa hasta reducirse á 3,3 m., y ofrece buen abrigo de los vientos de los cuadrantes primero y segundo, aunque expuesto á los de los otros dos, por 13 á 15 m. de agua, hierba y arena, poco más adentro de la enfilación de la extremidad meridional del frontón de las Agujas con la punta de Chimahé y próximamente equidistante de ambas, ó por 15 á 17 m. á una milla al N.N.O. de dicha punta de Chimahé (Derrotero de las Antillas).

-SIN PUERTO: Geog. Isla del Archipiélago Tuamotú. V. SAN JUAN BAUTISTA.

SIN: Geog. ant. Desierto del N. E. del Egipto, atravesado por los hebreos cuando salieron de este país para ir á la Tierra de Promisión; en el se supone que cayó el maná por primera vez. Hoy Guad-Mokatteb.

SIN, SYN Ó SINIA: Geog. Río de la Siberia occidental. Nace en la vertiente E. del Ural, corre primero al S. E. y después hacia el N. E., y desemboca en el brazo del Obi, llamado Pequeño Obi, después de un curso de 126 kms.

SINA: Geog. Dist. de la prov. de Sandia, departamento Puno, Perú; 550 habits. El pueblo

tiene 325.

- SINA: Geog. Río del Deján, India. Nace en el macizo de Nagar, corre un instante al S.0. para tomar luego su dirección general hacia el S.S. E., baña a Ahmednagar, forma el Canal Bathod, traza la frontera del Nizam y del Deján británico, desciende entre los contrafuertes de los Balaghatas de Naldroug y una estriba ción de los Sahyadri, entra en la llanura del Cholapur, y á los 300 kms. de curso vierte sus aguas en el Bhima, en la triple frontera del Nizam y de los dist. de Cholapur y Kaladghi. - SINA (ABÉN): Biog. V. AVICENA. SINABAFA: f. Tela parecida á la holanda, que se usó antiguamente.

Aprieta bonete y frente
Una verde SINABAFA,

Y entre dos moradas plumas
Lleva sujeta una blanca.

Romancero.

[blocks in formation]

SINADA Ó SINNADA: Geog. ant. C. de la Frigia, Asia Menor, sit. en una llanura y cerca de una cantera de mármol blanco ó alabastro. En las últimas divisiones del Imperio romano fué SIN (del lat. sine): prep. separativa y negati. cap. de la Frigia Salutaris. Vense sus ruinas en la aldea turca de Eski-Kara-Hissar, cerca de va que denota carencia ó falta. Afium-Kara-Hissar.

Echaban maldiciones á los cartagineses, amenazaban que tal maldad no pasaría SIN

[blocks in formation]

-SIN: Geog. Lugar con ayunt., al que están
agregadas las aldeas de Badaín y Salinas, par-
tido judicial de Boltaña, prov. y dióc. de Hues-
ca; 293 habits. Sit. cerca de Señes y Saravillo.
Terreno montuoso; cereales, cáñamo, legumbres,
y frutas.

y SENSIBILIDAD), sin embargo, en el cambio
mismo, persiste lo cualitativo de los estados, lo
cual da de sí la cenestesia, conciencia general y
sorda, que es base de la tonicidad y á su vez de
la existencia personal. La sensibilidad no se - SIN FONDO Ó DE LAS AGUILAS: Geog. En-
produce nunca en forma semejante á la que ensenada en la costa extrema meridional de la isla

SINAFA (del gr. avvapý, conexión, unión): f. Zool. Género de insectos del orden de los dípteros, familia de los tipuláridos, tribu de los tipu larinos, cuyos caracteres principales son los siguientes: antenas filiformes, muy cortas, de 16 artejos, los dos primeros ciatiformes, separados de los otros, los siguientes cilíndricos; ojos redondeados; ocelas dispuestas en línea transver sal casi recta; célula marginal de las alas simple; las nerviaciones exterior y media se bifurcan, reuniéndose en seguida y formando así una célula anómala. Este género no contiene más que una especie, el Synapha fasciata Meig., de color negro luciente y palpos ferruginosos; los cuatro primeros segmentos del abdomen leonados, con el borde negro; pies ferruginosos y tarsos pardos. Es muy común en Alemania.

SINAFENA: f. Bot. Género de plantas (Syna phana) perteneciente á la familia de las Proteáceas, cuyas especies habitan en Nueva Holanda, especialmente en su parte austro-occiden tal, y son plantas fruticosas, de pequeña talla, con las hojas esparcidas, planas, brillantes, reticuladas, cuneiformes, lobuladas, ó las inferiores enteras con glándulas superficiales anfigenas; pecíolos ensanchados en la base, semien vainadores; espigas axilares ó terminales sencillas ó ra

mificadas, con flores alternas, solitarias, sentadas, unibracteadas, con el cáliz amarillo, caedizo, partible en cuatro divisiones, y la bráctea acapuchonada y persistente; cáliz tubuloso, inflado, con el limbo cuadrifido, irregular, por la mayor anchura de la lacinia posterior; cuatro estambres insertos en la base de las lacinias calicinales, con los filamentos cortos, el posterior desprovisto de antera y los otros tres fértiles con las anteras bilobuladas, pero en las que aborta constantemente el lóbulo de un lado ó de otro, excepto en el estambre anterior, en el que

ambos lóbulos tienen perfecto desarrollo; todos soldados al principio por las anteras, constituyendo un caso de singenesia que desaparece antes de la antesis; escamas hipoginas, nulas; ovario apeonzado, unilocular, uniovulado; estilo curvo, engrosado en la parte superior, y estigma ensanchado, oblicuo, soldado con los estambres estériles y partido en dos cornetes agudos; fruto drupáceo, trasovado, monospermo y con vilano.

SINAFETA (del gr. ovvach, conexión, unión): f. Zool. Género de insectos del orden de los co

leópteros, familia de los cerambícidos, tribu de los lamiínos. Este género de insectos se reconoce por presentar los siguientes caracteres: mandíbulas medianamente robustas, muy gruesas en su base; cabeza ancha, muy cóncava entre sus tubérculos anteníferos; antenas pubescentes, densamente ciliadas por debajo, casi doble más largas que el cuerpo; ojos casi divididos; sus lóbulos inferiores pequeños y transversales; protórax transversal, desigual por encima, con un surco anguloso por delante y en su base, con tres tubérculos obtusos en cada lado, los dos anterio.

[graphic]

res superpuestos, el posterior más fuerte y colocado en su parte media; escudo en forma de un triángulo rectilíneo truncado en su extremidad; élitros muy cortos, anchos, planos por encima, oblicuamente declives en su tercio posterior; patas casi iguales; fémures fusiformes; tarsos cortos y medianamente anchos; el quinto segmento abdominal en forma de un triángulo curvilíneo muy transversal; mesosternón horizontal, escotado en arco posteriormente, vertical por delante, con su ángulo anterior saliente; cuerpo ancho y pubes

cente.

Las hembras, en estos insectos, tienen las mandíbulas delgadas en su base; las antenas de la longitud de los élitros, y el protórax, más corto, solamente con dos tubérculos en cada lado. El tipo de este género es el Synaphata Guexii

Lec.

SINAGAVA: Geog. C. de la prov. de Mudsasi, Hondo, Japón, sit. en la bahía de Tokio, entre la c. y el delta del Rokugo ó Tama; 12000 habitantes. Es el arrabal marítimo de Tokio, y tiene cerca de 3 kms. de long. Extiéndese á lo largo de la costa delante de la rada de Sinagava, ribera del tráfico, puerto propiamente llamado de Tokio y muy incómodo.

SINAGOGA (del gr. συναγωγή; de συναγω, reunir, congregar): f. Congregación ó junta religiosa de los judíos.

... llevólos consigo á resuscitar la hija del principe de la SINAGOGA. AMBROSIO DE MORALES.

- SINAGOGA: Casa en que se juntan los judíos á orar y á oir la doctrina de Moisés.

... cuán ajena tenían esta vanidad de la profesión y ley de Cristo está ya visto, y no es maravilla que diga lo contrario el que afirmó ser licito edificar á los judíos SINAGOGAS y se atrevió á aproballo... etc.

MARIANA.

El monte Sinai

dábanle entrada en las SINAGOGAS, convidábanle á comer en sus casas, encarecian su término, su virtud, y su modestia.

P. JUAN EUSEBIO NIEREMBERG.

SINAGUA: Geog. Pueblo tenencia de la muni cipalidad de Huacana, dist. de Ario, estado de Michoacán, Méjico; 1050 habits., que se mantienen de las siembras del maíz, chile, caña, café y tabaco, de la cría de ganado y de abejas ceríferas.

SINAI: Geog. Grupo montañoso de la región meridional de la península á que ha dado nom bre. Su parte más elevada, que puede conside rarse como el nudo central, es el Yébel Katharín, de 2602 m. de alt. ; al N.O. se destaca una serie de montañas que van á formar el macizo del Serbal, que se alza á 2050 m. y está limitado por el Uadi Feirán; otro grupo se eleva al S. casi á la misma altura que el Yébel Katharín, y más lejos se alinean varios montes que descendiendo gradualmente llegan al Ras Mohammed, en el extremo meridional de la península. No está completamente dilucidado cuál de las diversas cimas que se alzan en este conjunto de montañas es el monte santo de la leyenda bíblica. Lepsius y Ebers afirman, con otros autores, que es el Serbal, pero las descripciones de la Biblia (Exodo, cap. XIX, 2, 3, 7, 8 y 14) no concuerdan con la topografía del terreno, pues no hay á la vista de este monte espacio para que acampasen los israelitas, ni es posible que Moisés verificase dos ascenciones á la cima en un solo día. Más probable es que la montaña santa sea el Yébel Musa (montaña de Moisés), cuyo vértice, especialmente la cumbre Safsaféh, es visible desde todos los puntos del espacioso valle que le rodea; la tradición conservada por el convento de Santa Catalina viene en apoyo de esta opinión, sostenida por Palmer y otros muchos autores. En el t. III del Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid se dió noticia de las observaciones hechas por el

general James E. Alexandre sobre el verdadero. sitio de esta célebre montaña, con motivo de su viaje á la Tierra Santa en la primavera de 1875. Allí encontró al pintor Beavis, que acababa de reproducir el Yébel ó Ras Sufsaféh (cabeza-sauce), donde creía se halla el verdadero sitio de la entrega de las Tablas de la Ley. Enfrente de esta montaña hay amplio espacio para un campamento mayor que el de las 12 tribus, al paso que el Yébel Musa, la montaña de Moisés, señalada por el Dean Stanley y otros, no tiene llanura análoga en sus inmediaciones. Cook apoya también la identificación con el monte Sufsaféh, aunque este último pico es inferior al del Yébel Musa. El primero tiene una cumbre calva y áspera: sus flancos aparecen levantados por fuegos subterráneos, y su aspecto es verdaderamente majestuoso: el color de la montaña es el de un granito rojizo. No se han recogido tradiciones locales, que tanto podrían contribuir al esclarecimiento de esta cuestión.

La montaña que, con propiedad ó no, se llama Monte Sinaí, está situada á los 28° 34' latitud N. y 37° 39' 30" long. E. Madrid; empieza al N. de la intersección de los dos valles ErRahan y Uadi ed-Deir, separándola de los macizos próximos otros valles, de los cuales uno de ellos, situado al N. E., conduce al convento de Santa Catalina. Una escalera llamada de los Peregrinos, con más de 3000 peldaños formados por grandes trozos de roca, conduce desde el convento, pasando por una pequeña capilla, á la plataforma, desde la cual se divisan las dos cimas principales de la montaña; al S. E. la redondeada cumbre del Yébel Musa, y al N.O. la del Safsaféh, llamada por los monjes del convento Horeb, y aunque es la menos elevada domina la llanura de Er-Rahah, y es de muy difícil ascensión. Desde el Yébel Musa se divisa el fondo del Golfo de Akabáh y el Mar Rojo, panorama que, aunque poco extenso, tiene verdadera grandiosidad; la imponente mole del Yébel Ka

« AnteriorContinuar »