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sus obras, que han sido publicadas por Welcker con el título de Fragmentos de Simónides de Amorgos (Bonn, 1835, en 8.°).

| mónides elogiaba á los tiranos de quienes recibía beneficios, pero pudo agregar que á los elogios acompañaban buenos consejos. La mujer de Hierón preguntaba al poeta si prefería ser - SIMÓNIDES DE CEOS: Biog. Uno de los más rico ó ser sabio: Rico, respondió Simónides, porcélebres poetas griegos. N. en Julis (isla de Ceos) que los sabios hacen antesala á la puerta de los en 556 a. de Jesucristo. M. en Siracusa (Sicilia) ricos. Hierón deseaba que el poeta le dijese quién en 467 a. de la era vulgar. Su padre, Leoprepres, es Dios. Simónides aplazó cuanto pudo la resocupaba, según parece, un puesto distinguido puesta, y últimamente dijo: Cuanto más se meen la isla de Ceos, entonces próspera é indepen- dita ese problema, aparece más obscuro. En la diente. Simónides, en su niñez, tomó parte en corte de Hierón halló dos poetas de mayor inel culto de Baco, y en el período de la adoles- genio, Esquilo y Pindaro, y un poeta estudiocencia enseñó á los niños la Música y la Poesía. so y elegante, Baquílides, sobrino y discípulo de Adquirió en breve tiempo gran reputación, y en Simónides. El acuerdo entre todos ellos no fué busca de fortuna llevó sus cantos al Asia Menor perfecto. Píndaro lanzaba con frecuencia á Bay a Grecia. Al regreso de uno de estos viajes, quílides, como atestiguan sus odas, censuras que segun cuenta el fabulista Fedro, el buque que le alcanzaban al maestro. Estos ataques no hirieconducía fué destrozado por una tempestad. En ron la fama de Simónides, que hasta una edad tanto que los demás pasajeros procuraban sal- muy avanzada conservó su talento y su crédito. varse con sus bienes, el poeta, que volvía con no En Siracusa se le hicieron magníficos funerales, escasas riquezas, nada quiso llevar consigo; y y en su sepulcro se puso un epitafio que se supocomo le preguntasen la razón de tal conducta, ne redactado por el poeta, el cual en los certárespondió: Todo lo llevo conmigo. No tuvo mo- menes públicos había ganado 56 bueyes y otros tivo de arrepentimiento: sus compañeros se aho- tantos trípodes, premios que sólo se daban en garon, abrumados por la carga, ó fueron robados. ciertas solemnidades muy raras. A juzgar por los Simónides llegó sano y salvo á Clazomenes, fragmentos que poseemos de sus obras, el poeta donde halló por su talento una acogida amisto- de Ceos, si no tuvo la originalidad, la pasión, sa, y donde le colmaron de valiosos regalos. Los el esplendor del genio de Arquíloco, Alceo y hijos de Pisístrato (Hiparco é Hipias), que go- Safo; si no igualó en profundidad y elevación á bernaban en Atenas, invitaron á Simónides á Píndaro ni en vehemencia y grandeza á Esquiresidir en dicha ciudad. En ella encontró el poe- lo, aventajó á todos por la flexibilidad y la extra otros tan notables como Anacreonte y Laso. tensión de su talento, apto para las aplicaciones Con el primero se afirma que trabó buena amis- más opuestas. Compuso un poema, sin duda únitad, y en más de una ocasión disputó al segun co, sobre la monarquía de Cambises y Darío; do el premio del ditirambo. Asesinado Hiparco, elegías á las batallas de Maratón, Artemisio y y acaso después de la expulsión de Hipias, Si-Salamina; elogios en versos de diferentes metros; mónides, atraído por los Álévadas y los Escópa- cantos de victoria que, por la riqueza y variedad das de Tesalia, vivió en Larisa y Cranon. Los de combinaciones rítmicas, recordarían los de tesalios le pagaban de buen grado sus elogios, Pindaro; himnos, canciones para las orgías (escopero querían que éstos fuesen directos. Así se lios), cantos para los coros de las jóvenes, cantos deduce de la siguiente anécdota, muy célebre en para el baile, elegías y epigramas. En todos estos la antigüedad, y en la que hoy es imposible ave- géneros fué superior, llegando á lo sublime cuanriguar lo que hay de cierto. El poeta había can- do el asunto lo exigía, mostrándose incomparable tado en una oda el triunfo de Escopas en la ca- en la expresión de los sentimientos patéticos, rrera de los carros, pero dedicando en la misma manejando con rara elegancia un rico lenguaje poesía no menores elogios á Castor y Pólux. Es- lírico formado por el enlace de la dicción épica copas declaró que pagaría la mitad de la oda, con las formas dóricas y eólicas. Los fragmentos dejando á dichas divinidades el cuidado de pa- de Simónides, recogidos con escasa crítica por gar la otra mitad. Algunos momentos después Brunck en los Analecta (t. I, pág. 120 á 127), y anunciaron á Simónides que dos jóvenes jinetes con mayor cuidado por Jacobs en su Anthologia le esperaban á la puerta de la casa en la que græca (t. I, pág. 57 á 80), hallaron excelente Escopas celebraba, por su triunfo, un banquete editor en Schneidewin, que publicó las Simonial que asistía el poeta. Salió éste, que no halló dis Cei carminum reliquiæ (Brunswick, 1835, á nadie, y en el mismo instante se hundió el en 8.), dadas también por Bergk en sus Poeta techo de la sala en que se verificaba la fiesta, lyrici græci (pág. 744 á 806). Para el texto es aplastando á Escopas y sus huéspedes. Castor y preferible esta última edición, pero la de SchneiPolux habían pagado su deuda salvando al au- dewin tiene gran aprecio por la introducción y tor de la oda. Cansado, según se cree, de su residencia en Tesalia, Simónides regresó á la ciudad de Atenas poco después de la expulsión de Hipias, sin que el pueblo le reprochara los beneficios que había recibido de los Pisistrátidas, por el poeta olvidados si es cierto que compuso para el monumento de Aristogitón y Harmodio, asesinos de Hiparco, una inscripción laudatoria que hasta nosotros ha llegado y que parece indigna de un poeta tan elegante. Con mayor nobleza celebró la victoria de Maratón, y en un concurso poético abierto para este asunto venció á Esquilo (489). Diez años más tarde fué el poeta elegido para cantar la guerra contra los persas. Los Anfictiones le encargaron que celebrase el sacrificio de los espartanos en las Termópilas y que compusiera inscripciones funerarias para sus sepulcros. Simónides cumplió con gloria tan honrosa misión. De su oda sobre el combate de las Termópilas sólo queda una estrofa bellísima; de las inscripciones funerarias es famosísima la dedicada á Leónidas y sus compañeros, que dice: Amigo, anuncia á los lacedemonios que aqui hemos perecido por obedecer sus leyes. Tam bien cantó el poeta las batallas de Salamina, Artemisio y Platea. Gozaba la intimidad de Pausianas y Temistocles, á quienes dió consejos de moderación que uno y otro lamentaron no haber aprovechado. Cuando estos dos famosos personajes sucumbieron, Simónides estaba ya en Siracusa, á donde le había llamado Hierón, que en su corte, como poeta, le dió el primer puesto, y por rivales en su favor á Esquilo y Pindaro. Su inmensa reputación y su edad avanzada le aseguraron tal autoridad, que sus gestiones bastaron para poner fin á la guerra entre los soberanos de Siracusa y Agrigento, Hierón y Terón. Platón refiere que Sócrates hacía notar que Si

los comentarios.

SIMONILLO: m. Bot. Nombre vulgar mejicano
empleado en Méjico para designar una planta
perteneciente á la familia de las Compuestas, y
conocida entre los botánicos con el nombre sis-
temático de Baccharis amara Cerv.

SIMONOR: Geog. Isla del Archip. de Joló, si-
tuada al S.O de Taui-taui y al O. del arrecife
Tiji-tiji. Tiene varias poblaciones, mucho arbo
lado y cultivo, y está rodeada toda de un arre-
cife de corta extensión y muy acantilado; no
tiene fondeadero sobre la costa y encierra en
medio una gran laguna poco profunda, en la cual
de algún peligro.
se refugian los paraos cuando se ven amenazados

SIMONOSAKI Ó SIMONOSEKI: Geog. C. del ken
de Yamaguts, prov. de Nagato, región S.O. de
Hondo, Japón, sit. al O.S.O. de Yamaguts, en
el extremo S.O. de la isla y en el estrecho que
separa dicha extremidad de la isla Kiusiu, y que
está en la entrada occidental del Seto-Utsi ó Mar
Interior; 35000 habits. El Estrecho de Simono-
seki, donde entraron las escuadras francesa é in-
glesa en 1864 á consecuencia del atentado come-
tido por las tropas del daimio de la prov. contra
ciertos buques europeos, está sit. entre el Estre-
cho de Corea al O. y el Seto-Utsi al E., y es un
tortuoso paso de 40 kms. de largo que describe
doble curva en sentido inverso, ó sea una S, li-
mitada por las tierras avanzadas de las prov. de
Nagato al N. y Buzen al S. Bancos, rocas, y las
islas Sirasu, Ai é Hiku obstruyen este paso, de-
masiado estrecho y poco profundo. La c. de Si-
monoseki tiene buen puerto. Dió nombre al tra-
tado de paz entre chinos y japoneses, de 17 abril
1895; China cedía al Japón la isla Formosa, las

Pescadores y la península de Liao-tong, reconocía la independencia de Corea, y se comprometía á pagar fuerte indemnización.

SIMONS (MENNÓN): Biog. V. MENNÓN SI

MONS.

SIMOQUILO (del gr. ouós, romo, y xeîλos, labio): m. Bot. Género de plantas (Simochilus) perteneciente á la familia de las Ericáceas, cuyas especies habitan en el Cabo de Buena Esperanza, y son matas frutescentes con aspecto semejante al de los brezos, con las hojas dispues tas en verticilos trímeros ó tetrámeros, las flores casi sentadas, reunidas en cabezuelas terminales, generalmente cabizbajas, rara vez solitarias, con los cálices coloreados, tetragonales, casi carnosos, lampiños ó ligeramente pestañosos en el ápice, sin nervios ó con ocho costillas gruesas; cáliz aovado acampanado, con cuatro dientes; corola hipogina, trasovada ó mazudotubulosa, con el limbo cuadrifido y las divisiones erguidas ó conniventes; cuatro estambres insertos sobre un disco hipogino, con las anteras terminales ó casi laterales, libres, y las celdas dehiscentes cerca del ápice por un poro lateral; ovario de dos ó cuatro celdas uniovuladas, con el estilo saliente y estigma obtuso. El fruto es una cápsula con dos ó cuatro celdas y que se abre en otras tantas valvas, dejando al descubierto igual nú mero de semillas, rara vez unilocular por aborto y en este caso monospermo.

SIMORFÓCERO (del gr. σúμμoppos, conforme, y képas, cuerno): m. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los bréntidos, tribu de los brentinos. Este género de insectos está caracterizado por presentar la cabeza transversal, cóncava, formando una corta órbita por dentro de los ojos, de forma variable por detrás; rostro corto, robusto, diforme, dividido por incisiones laterales en tres partes, de las cuales la media lleva por delante las antenas; la anterior, estrechamente escotada en su parte media por delante, forma una especie de disco anguloso sobre los lados; mandíbulas muy salientes, robustas, un poco diformes, desiguales, bruscamente arqueadas y bífidas en su extremo; antenas cortas, robustas, con el primer artejo más corto y más largo que los demás; ojos muy gruesos, transversales o redondeados; el protorax alargado, estrechado en su cuarto basilar, cónicofusiforme por delante y truncado por delante y en su base; élitros alargados, paralelos, planos por encima, impresionados antes de su extremidad; su declividad posterior redondeada y oblicua; patas robustas, las anteriores contiguas en su base; fémures y tibias comprimidos, los primeros pedunculados en su base; tarsos brevemente ciliados por debajo, el primer artejo escudetes no muy grandes; el abdomen acanalade los posteriores más largo que los siguientes; do; el cuerpo glabro.

Schoenher ha fundado este género sobre un insecto inédito de Natal, que llama Symmorphocerus monticola. Olivier ha descrito también el mismo insecto con alguna anterioridad, con el nombre de Brenthus frontalis.

SIMORRINCO (del gr. σubs, romo, y púyxos, pico): m. Zool. Género de aves del orden de las palmípedas, familia de las álcidas, tribu de las simorrinquinas, que se caracterizan por tener el pico más corto que la cabeza, ancho en la base, algo deprimido y escotado; la frente á veces con adornos de plumas encorvadas hacia adelante; la primera remera la más larga.

La especie tipo de este género es el Simorhynchus cristatillus Pall., que se encuentra en el Norte y Oeste de América, en la América rusa, islas Aleutianas y en el Japón.

SIMORRINQUINAS (de simorrinco): f. pl. Zool. Tribu de aves del orden de las palmípedas, familia de las álcidas, que se caracterizan por tener el pico corto, muy comprimido, sumamente arqueado en el dorso; aberturas nasales manifiestas; las plumas de la frente se extienden hasta lo interior de las fosas nasales ó dejan sólo libres las aberturas; alas cortas, cóncavas, agudas é imperfectas; cola corta, comprimida y redondeada: membranas interdigitales completas; el dedo pulgar rudimentario y casi nulo.

Esta tribu comprende dos solos géneros: el Cerorhina Bp., que habita en el O. de América y N. y E. de Asia; y el Symorhynchus Merr., que vive en el N. y O. de América, en la América rusa, en las islas Aleutianas y en el Japón.

SIMOSA: Geog. V. CHIMOSA.

SIMOSAURO: m. Paleont. Género de la familia de los porpocranios, orden de los sauropterigios, clase de los reptiles y tipo de los vertebrados. Los principales géneros de este importante género de reptil fósil son el presentar las vérte. bras biplanas ó ligeramente bicóncavas, teniendo tan sólo una ó dos vértebras sacras; los dientes

están insertos en el borde alveolar de las mandíbulas y muy raramente en los palatinos y los pterigoideos; el maxilar superior tiene bastante mayor tamaño que el intermaxilar; el cuello es muy largo por el gran número de vértebras de que se halla formado; presentan un carácter muy particular, como es el de la existencia de nada deras pentadigitales; la superficie del cuerpo de estos animales debía hallarse completamente desnuda, sin escamas, placas ni especie alguna de formaciones esqueléticas dérmicas ó protectoras. Lo propio y característico del género Simosaurus es el contorno parabólico, que presenta su cráneo en el que se ven tres aberturas pares, exactamente igual á las que presenta el gé. nero típico Nothosaurus, y que corresponden las anteriores á las aberturas nasales externas; las intermedias, que son de un poco mayor tamaño á las órbitas, y las posteriores, que presentan un área muchísimo mayor que éstas últimas, corresponden á las fosas temporales. Existe además un agujero parietal entre los dos huesos parietales, si bien éste tiene muy pequeño tamaño. Los dientes implantados en sus alvéolos tienen una corona cónica poco elevada y presentan estrías laterales, teniendo el diente un aspecto claviforme á causa de un estrechamiento anular que presenta en el cuello del diente. Se han encontrado los restos del género Simosaurus, creado por Von Meller, en la formación conocida con el nombre de Lettenkohle, formada por areniscas y conteniendo restos de carbones, que pertenece al piso tiroliense ó geupérico de los terrenos triásicos.

SIMOTASMO: m. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los curculiónidos, tribu de los leptosinos. Sus caracteres principales son: rostro sensiblemente más largo y más estrecho que la cabeza, medianamente robusto y arqueado, ligeramente ensanchado por delante, redondeado en los ángulos y con tres quillas por encima; escrobas flexuosas y muy profundas por delante; antenas anteriores muy fargas y medianamente robustas; el escapo llega hasta los ojos; ojos grandes, un poco convexos, ovalados y transversales; el protórax transversal, convexo, truncado por delante y en su base; escudo apenas distinto; élitros regularmente ovalados, un poco más anchos que el protórax y li geramente escotados en su base; patas muy cortas; tibias rectas y anchas en su extremo; tarsos medianos, muy anchos, vellosos y esponjosos por debajo; uñas simples y libres; el segundo segmento abdominal mucho más grande que los dos siguientes reunidos, y separado del primero por una sutura fuertemente arqueada; el cuerpo oblongo-ovalado, algo escamoso, revestido de pelos y áptero.

Este género no comprende más que una pequeña especie (Simotasmus carinirrostris) de Australia, con su cuerpo revestido de un gris

uniforme.

en ocasiones caravanas enteras de personas con sus correspondientes camellos, dromedarios y otros animales.

En Arabia, Persia, y en la mayor parte de las comarcas del Oriente, el viento abrasador del Desierto lleva el nombre de Samoun, Saumoun y Semoun. En Egipto se le llama Chamsin (cincuenta) porque sopla dentro del período de cincuenta días, desde fines de abril á fines de junio, al principio de las inundaciones del Nilo.

En la parte occidental del Sáhara se le conoce con el nombre de harmattan. El nombre de Saumoun es el más generalmente empleado, pero los traductores han insistido siempre en la significación de veneno, sin reflexionar que los pueblos no civilizados llaman veneno á todo lo que es desagradable ó peligroso. El árido suelo de aquellas comarcas se calienta prodigiosamente, pero sin que el calor penetre profundamente, porque la arena que le recubre es mal conductor del calor. Cuando se levanta el viento arras

tra arenas y polvo hasta obscurecer los rayos del Sol. Lo mismo sucede, según aseguran los viajeros, en la Nubia, en la costa de Guinea y á lo largo del Senegal. El hombre que se ve acometido por este viento no tiene más remedio que echarse á tierra y taparse la cara para no ahogarse, ó al menos para librarse de los dolores insufribles que causa. Hay mucha analogía entre el simoun y el harmattan, muy frecuente en el Sáhara occidental, donde sopla algunas veces quince días seguidos, acompañado de una niebla muy obscura. Deposita sobre las plantas y sobre la piel un polvo mineral ordinariamente blanco; seca con increible rapidez los vegetales y todos los objetos húmedos. Los negros, para librarse de los agudos dolores que les causa el harmattan en los ojos, en los labios y en el paladar, tienen cuidado de untarse todo el cuerpo con grasa.

El simoun, cuando sopla por algunos días seguidos, lo cual es raro, puede ser funesto á los hombres y á los animales que sorprende en medio del Desierto; su elevada temperatura y la velocidad que lleva determinan en la superficie de los cuerpos una evaporación rápida que seca la piel, acelera extraordinariamente la respiración, inflama la garganta y produce una sed devoradora. Al mismo tiempo evaporiza las aguas de los odres, privando de esta suerte á los desgraciados viajeros de los medios de poder calmar el ardor que les devora y consume. La arena abrasadora con que llega sobrecargado, y que penetra en los ojos y en los órganos respiratorios, es el colmo de todas las desgracias que produce este viento. La Historia refiere que el simoun destrozó el ejército de Cambises. Después de esa época, multitud de caravanas han tenido mucho que sufrir por causa de este viento.

No es solamente en los desiertos de Africa donde son temibles los vientos cálidos, sino en casi todas las comarcas continentales próximas á los trópicos. En la India estos vientos son conocidos con el nombre de vientos de los diablos. Hacen destrozos durante la estación del estío y llevan á las campiñas y aun á las ciudades la desolación y la ruina. Los efectos deletéreos de estos vientos han sido sin duda tan exagerados como los del simoun. Las calificaciones de vientos envenenados que les dan los autores ingleses son completamente hiperbólicas. En la Luisiana, en Chile y en las pampas de América tienen también ciertos vientos abrasadores y los llaman malsanos. Sobre las costas de la Nueva Holanda los vientos de la tierra alcanzan también una elevada temperatura.

SIMOTO (del gr. acubs, romo): m. Zool. Género de reptiles del orden de los ofidios, familia de los oligodóntidos, que se caracteriza por tener la cabeza corta, casi cónica é indistinta del cuello exteriormente; frontales anteriores pequeños y transversos; aberturas nasales entre dos escudos; dientes poco numerosos en la mandíbula supe- SIMPÁGIDO: m. Bot. Género de plantas (Symrior y con el más posterior más largo pero sin pagis) perteneciente á la familia de las Acantásurco; con dientes palatinos; escamas lisas en ceas, cuyas especies habitan en las regiones tro15, 17 á 21 series; cuerpo cilíndrico y algo rí-picales de Asia, y son plantas fruticosas ó algugido.

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na vez herbáceas, con las hojas opuestas; las espigas, axilares ó terminales, más o menos apretadas, las brácteas foliáceas ó foliáceomembranosas; persistentes ó caedizas, y las bracteillas pequeñas, que faltan alguna vez; flores grandes, azules ó blancas; cáliz quinquepartido y con las lacinias herbáceas; corola hipogina, embudada, con el tubo bruscamente ensanchado en un lim

bo acampanado, quinquéfido, con las lacinias iguales ó casi iguales, obtusas ó escotadas; cuatro estambres insertos en el tubo de la corola, incluídos, didínamos, con las anteras biloculares y las celdas paralelas; ovario bilocular y con las celdas biovuladas. El fruto es una cápsula casi

unguiculada, en forma de columnita tetragonal, bilocular, con cuatro semillas y que se abre en dos valvas con dehiscencia loculicida, cuyas valvas llevan en las líneas medias adheridas porciones del tabique; semillas discoideas, angulosas, con papilas y algo ganchudas en la testa.

SIMPANG: Geog. C. cap. de un principado indígena del dist. de Sukadana, costa occidental del Borneo, Indias holandesas, Archip. Asiático, sit. al N. E. de Sukadana, á unos 10 kms. de la costa y en la confl. del Sidiau ó Sidiuw con el Matan, que juntos forman el río de Simpang; 3000 habits. El principado tiene de sup. unos 10 000 kms.2 con 16 000 habits., y está sit. entre el país de Kubu al O., el cantón de Meliau ó Meliuw al N., el de Sukadana al S. y el distrito ó afdeeling de Sintang al E., separado de estos dos últimos por una cadena de montañas cuyos puntos culminantes son los picos Gunong Palungan y Gunong Pontiak. La parte occidental del país es llana y pantanosa, pero á medida que se avanza hacia el E. el terreno se levanta y las colinas aparecen cubiertas de bosques que suministran maderas de construcción, y en los que se encuentra buena canela. El suelo es bastante fértil, pero sólo se cultiva en pequeña parte, que los orang-bukit y los malayos montañeses plantan de arroz. Minas de hierro y de estaño.

SIMPATIA (del gr. σvμπabeia; de σúv, con, y má@os, afecto, pasión): f. Correspondencia ó afinidad que se observa entre algunos cuerpos por sus propiedades.

- SIMPATÍA: fig. Inclinación instintiva hacia personas ó cosas.

- Si yo á querer algún día
Me inclinase, fuera à vos.

-¿Por qué? Porque entre los dos
Hay oculta SIMPATÍA; etc.

MORETO.

En Sevilla concurrieron En una posada un dia Los dos, y en viéndose en ella, Halló cada cual su estrella, Lo que llaman SIMPATÍA.

ALARCÓN.

- SIMPATÍA: Med. Relación de actividad fisio

lógica y patológica de algunos órganos que no tienen entre sí conexión directa.

la afeccionividad y la SIMPATÍA sexual casi siempre se establecen naturalmente entre organizaciones que contrastan en lo físico y en lo moral. MONLAU.

- SIMPATÍA: Fil. La simpatía (compassio de los latinos, σvμTатia de los griegos) es la inclinación natural participar de los sentimientos é impresiones que los demás experimentan. La simpatía es la prueba evidente de la naturaleza. sociable del hombre. El yo se convierte en nosotros; el individuo es varios, muchos, á veces todos en uno. Se dilata esta inclinación aun á los sentimientos que no nos alcanzan directamente. Basta para que surja que lleguen á nosotros signos de ellos. Claro está que su dilatación no corresponde con la intensidad; así se dice: ojos que no ven, corazón que no siente. Los dolores que presenciamos despiertan más vivamente la compasión que aquellos que se nos refieren. Pero aún éstos excitan nuestra piedad. Inclinación que arraiga en los más profundos limbos de nuestra constitución orgánica, la simpatía es con frecuencia involuntaria y aun carecemos de defensa contra ella. El carácter espontáneo é irreflexivo de la simpatía (lo que el vulgo llama corazonadas) procede de algo semejante á lo denominado por los fisiólogos movimientos concomitantes. Nos sentimos, en efecto, conmovidos ante los milagros de equilibrio de un funámbulo, y ejecutamos movimientos que instintivamente creemos que han de ayudarle á conservar su equilibrio, evitando una caída peligrosa. La simpatía tiene sus más hondas raíces en la ley de la unidad de composición de todo lo vivo, ó sea en la interna homogeneidad de los seres. Cuanto más se acentúa dicha homogeneidad, más intensamente se siente la simpatía. Cuanto más se obscurece dicha homogeneidad, más nos distanciamos del movimiento simpáti co, y aun, efecto de cierta reacción, se inicia el opuesto y contrario (V. ANTIPATÍA). Fenómeno es éste que se señala con caracteres imborrables en el obsesionado de su propia personalidad. El

orgulloso comienza por desconocer ú olvidar rasgos de identidad con sus semejantes, y apenas si es capaz de sentir simpatía por nadie. Inter pares como la amistad, la simpatía requiere, ann la espontánea, condiciones de igualdad, ya en uno, ya en otro aspecto. El brahma, el noble, el príncipe, no sentían en la antigüedad al unísono con las clases y castas inferiores. Alejandro Magno sólo reconocía la flaqueza de su condición al sentirse herido. El cartesiano golpea y martiriza al animal, porque le considera un autómata incapaz de sufrir.

De fondo, en la apariencia, tan incoherente como el que se muestra en las manifestaciones de la simpatía, surge la luz. Lo que no se individualiza y personaliza con afectos y emociones no puede ser percibido, y por tanto no es susceptible de expresión (V. SIGNIFICACIÓN). La base de toda percepción se halla en la vida afectiva. Pero se puede gozar ó sufrir (simpatía espontánea de la vida puramente afectiva) sin referencia á objeto determinado, falta de percepción, afecciones sin intuición, como decía Ampère, ó abstracción espontánea del elemento objetivo. Sirvan de ejemplo las tensiones de nuestros órganos, sin localización ni referencia á nada representativo; los momentos que preceden al síncope (en que, como decimos, ignoramos lo que nos pasa), las brumas que rodean á los primeros estímulos de los órganos genitales, la irritabili dad sin motivo, etc., etc. A medida que de la incoherencia de tales estados brota lo directo de la percepción, distinguimos lo objetivo que nos impresiona de lo subjetivo de nuestra reacción. Surge de lo difuso lo concreto, de lo indeterminado lo individual, y de lo neutro é indefinido el sentimiento de la propia personalidad. La vida afectiva se intelectualiza y perfecciona gradualmente. Simpatizar con la naturaleza entera, investigar su secreto, querer contribuir á su mejora, salir del egoísmo para vivir la vida universal, emocionarse con las alegrías tristezas que, como eco, produce la complejidad del Cosmos, será siempre la característica del hombre que piensa y á la vez siente. Sin el rocío fecundante de la simpatía la vida se esteriliza, y, en medio de sus contrariedades, sólo ofrece aperitivos que estragan y que precipitan la muerte. Las más crueles amarguras que sufriera Heine, á pesar de su indiscutible talento, eran hijas de la carencia de afectos. Ni aun creía (quizá porque sufrió ó se imaginó sufrir grandes decepciones) en la amistad, cuyo bálsamo calma los más acerbos dolores. Carlyle, genio igualmente desequilibrado, prefería á las trufas del hotel las sopas condimentadas por el afecto. Todos somos iguales en este sentido: todos, grandes y pequeños, necesitamos el pan de cada día amasado con ternura y con cariño. Los que carecen de mano cariñosa que se lo suministre, lo piden á su ideal ó á su sueño; se crean una familia en el cielo de su pensamiento, ó, como dice Guyau, idean un corazón en lo infinito. » De este modo el amor divino resulta un excedente de fuerza, un superábit del amor humano. Más inconmensurable el corazón humano que el mundo, más numerosos sus pliegues que las sinuosidades de lo real, aspira a rebasar ambos. El amor y lo imposible solicitan un maridaje ilusorio. El enajenado y fuera de sí tiende amorosamente sus brazos, y en alas de su ilusión busca un sér celeste y sobrenatural (V. MISTICISMO). Lo mismo sucede cuando naufragan los afectos humanos y el corazón no encuentra en el mundo sér ni objeto á que adherirse. La devoción exagerada de las viejas, el bigotismo ridículo de las solteronas que quedan, según el proverbio, para vestir imagenes y ostentar la palma de una virginidad malograda, ocultan la sequedad del corazón en expansiones místicas. El amor á lo divino representa en este caso un desquite necesario. Obra por mitad del egoísmo y de preocupaciónes desinteresadas, el amor á lo divino se acentúa con un vicio antropomórfico, del cual no se libran ni los místicos más exagerados.

La simpatía es el vínculo social que más ahon. da en la naturaleza propia de los que se agrupan, sin que sea óbice para el nexo que establece la condición desagradable (dolorosa) de los sentimientos que comparten los que son atraídos por la simpatía; antes bien, el dolor que excita la compasión, que demanda auxilio, aprieta más fuertemente los lazos sociales. La comunidad en el placer, la orgía, suele ser aglutinante al compañerismo (camaradas ó calaveras), lazo que

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pronto se desata si no lo ha cortado antes el como cruz en el agua el egoísmo, si se desvanece hastío. Pero la comunidad en el dolor, compasión el propio sentimiento de la personalidad (afecto activa, es el sello de las amistades eternas (el que no se concentra en nada), amando todo in amigo se prueba en la adversidad) y de los amo- génere y no deseando nada en concreto, surge res perdurables (el sufrimiento hace inextingui necesariamente la negación de la vida afectiva, ble la llama del amor). En el dolor alcanza su la abstracta filantropía, que ama á la humanidad superior consagración la simpatía, llegando á la en general, á reserva de importarle un ardite de más alta manifestación, al amor. Cuando recoge los sufrimientos de los hombres. El eretismo nersu fruto dando su primer beso á la virgen, retira vioso en lo fisiológico y el histerismo en lo psísus labios ensangrentados. Como todo lo que es quico, como expansiones que borran todo límite, fecundo, de las entrañas de su propia existencia llegan á la desaparición y á la muerte de todo brota la emoción. Guardián celoso el ángel del afecto, al indeferentismo y á la insensibilidad dolor, cuida de producir herida inevitable al gus- del yoghi indio, que se entierra vivo y se suicida tar las primicias del placer, hondo misterio y lentamente prohibiéndose hasta la respiración. simbolismo gráfico de la condensación y dilata- A pesar de la pureza inherente á los movición de toda idealidad. Existe algo más simpá-mientos simpáticos, por su carácter variable y tico que la simpatía, y es la simpatía del dolor. subjetivo, por su condición inconsistente, por su Con ella se llega á la piedad universal. Presenti- exuberancia á veces desordenada, la simpatía, da con cierta delicadeza, rayana en la filigrana que suele ser causa ocasional de las más rectas sensible, se halla por Sterne, afectada grande intenciones (Moral formalista), no puede ser, comente por la bondad de corazón de Tobías, que, mo pretendía A. Smith, criterio de la moralidad. molestado por un insecto, le coge delicadamente V. INTENCIÓN Y MOTIVO. por las alas, abre la ventana, le suelta, y dice: «anda, pobre diablo, el mundo es suficientemente grande para que podamos vivir tú y yo.» Rebosa piedad universal el alma genial y apocalíptica de Víctor Hugo cuando exclama: «Un puerco socorrido, vale medio mundo. » El mismo sentimiento anima á Turgueneuf al fijar sus ojos en los de su perro, ínterin se oye rugir la tempestad, diciendo: «él y yo somos idénticos; en ambos oscila la misma llama.» Si las ideas que sugieren tales emociones parecen á primera vista, por la incoherencia de la simpatía y por sus vagueda. des de expresión, tocadas de cierto sabor panteísta, la discreción del análisis, restringiendo el alcance de la propia individualidad y reconociendo su atmósfera nutritiva en la solidaridad universal, determinará la correlación de lo cuantitativo con lo cualitativo, base del orden real de las cosas, del formal de los pensamientos y del armónico de las emociones.

- SIMPATÍA: Fisiol. y Patol. Para el médico, lo mismo en el terreno patológico que en el fisiológico, es simpatía toda cooperación, simultaneidad ó sucesión de movimiento; en una palabra, toda relación, encadenamiento ó dependencia de acción entre unos órganos y otros.

Hipócrates, Areteo, Galeno, Celio Aureliano, Fernel, Baillón, Pareo, Mercado, Riverio, Van Helmont, Willis, Vienssens, Morton, Valentini, Müller, Baglivio, F. Hoffmann, Whyte, Meckel, Borden, Haller, Tissot y mil más, entre los antiguos, estudiaron detenidamente las simpatías y formularon apreciaciones y leyes acerca de las

mismas.

Haller, por ejemplo, hacía proceder las simpatías: 1.° de la comunicación de todos los vasos, que hace que cuando los humores son rechazados desde alguna parte vayan en gran abundancia á otra; 2.° de la analogía entre la organización y los usos de dos partes, de donde resulta que las mismas causas producen sobre una y otra cambios semejantes; 3.° de la continuidad de las membranas; 4.o de las anastomosis nerviosas; 5.° del cerebro mismo; y 6. del tejido celular.

Tissot objetó que, de estos seis medios de manifestarse la simpatía, el primero no es más que una metástasis, el segundo resulta de la acción de una misma causa sobre dos partes, el tercero viene á ser igual al cuarto, pues la continuidad no produciría ningún resultado si las membranas no estuvieran tapizadas de nervios; que el cuarto no es más que el primer grado del quinto, y ambos constituyen por sí solos la verdadera simpatía, no siendo el sexto más que una extensión de la enfermedad; finalmente, que no hay más simpatías que las nerviosas. Por lo demás, cree Tissot, con Willis, Perrault, Astruc, Van Svieten, Kaan, Haller, Monró, Maluer y Whytt, que no puede haber simpatías sin intervención del cerebro. A esto objeta un ilustre fisiólogo: <Tissot no tuvo en cuenta que, aun admitiendo la metástasis del humor, habría que admitir tam

La simpatía general, piedad para los demás (compasión), con la raíz del sentimiento del dolor propio, señala el punto por donde puede va dearse el Rubicón que separa el egoísmo del altruismo. El amor, especulación en acto sobre el misterio eterno de las cosas, si comienza en el egoísmo, sigue después trayectoria distinta, y en lucha perpetua consigo evoluciona hacia la abnegación. El egoísta, con una afirmación absur da, llega á una negación completa (la de sí mis mo). Préstamo que hace la especie á calidad de devolución, la vida individual, cuando se recoge en sí misma con un egoísmo irracional, siente en el tránsito á la pubertad (clavo histérico), en la emissio partis animi de Celso, la tendencia á la expansión. La realidad misma de la vida se opone al egoísmo completo; la expansión de lo vivo halla la raíz del altruismo en el egoísmo (Véase ALTRUISMO Y EGOÍSMO). Cuanto más intensos y vivos los afectos, cuanta más expansión damos con lo emocional á la vida, tanto más se acentúa el altruismo, que llega al sentimiento de la caridad y de la piedad universal. Como consecuencia de la dilatación de nuestros afectos nos impre-bién una simpatía entre el órgano que la envía siona todo lo que nos rodea, y con ello queremos y el que la recibe; que si muchas veces dos órgavivir en comunidad de sentimientos (simpatía), nos de igual estructura padecen al mismo tiemlo cual nos obliga á constituirnos en especie de po porque se hallan sometidos á una influencia arpa eólica, que vibra al unísono y al compás de morbífica determinada, ocurre también que cuantodo. Negativo el egoísmo concluye en lo positi-do uno ha dejado de estar enfermo padece el vo de la caridad, que, como ya dice la sabiduría de las gentes, comienza por uno mismo. Como el humo que obscurece el fuego naciente, pero que se disipa con el crecimiento de la llama, el egoís mo arraiga en los limbos de la vida vegetativa, y cuando ésta crece (excedente de vida) disipa el denso vapor del egoísmo y aumenta la lumbre del amor con el altruismo. El que ama, se ama á sí propio en los demás. Aun en las manifestaciones patológicas y fetichistas del amor (V. AMOR) se descubre, con su carácter propio de excedente de vida, la raíz intensamente egoísta de todo afecto. Desde la histérica, que concentra todo su cariño en un bibelot ó en un perro de aguas, porque egoístamente le gusta y le agrada, hasta el místico que desgarra la entraña misma de su vida porque egoístamente espera que desaparezca el velo de Maya que entenebrece la existencia humana y brille la vida perdurable con la cual sueña, de uno á otro extremo la vida afectiva conserva su impulso primordial en el egoísmo, siquiera después evolucione hasta llegar á la renuncia generosa de cuanto es individual. Si por una expansión excesiva de la simpatía se diluye

otro, aunque la causa haya cesado mucho tiempo antes, y entonces no puede negarse que hay sim. patía. En realidad, todas las simpatías se explican por acción directa de un filete nervioso sobre otro; pero afirmar que no pueden manifestarse aquéllas sin la intervención del cerebro, es desconocer lo que nos enseña la Anatomía. »

Fabre y Broussais repitieron los argumentos de Whytt para demostrar que en todas las simpatías el cerebro es el centro de acción; pero siempre que se vean filetes nerviosos de dos órganos que simpatizan en estado de salud ó de enfermedad y que van al mismo ganglio ó al mismo plexo, hay motivo para creer que cuando la excitación es moderada, aun en estado de enfermedad, se propaga por el ganglio ó el plexo sin ilegar hasta el cerebro. No sucede lo mismo si la excitación es violenta; entonces, no sólo obra sobre el cerebro, sino que á veces éste obra sobre todo el sistema nervioso, aunque los efectos se manifiestan más en unas partes que en otras.

Barthez decía que había simpatía cuando la afección de un órgano ocasionaba sensible y fre

cuentemente la afección respectiva en otro órga- | no, sin que esta sucesión pudiera ser atribuída á un concurso desconocido de causas accidentales, internas ó externas, que afectaran al propio tiempo dos órganos, y sin que pudiera explicarse por la acción de un órgano sobre otro. Es evidente que este autor sólo comprendía la vida rodeada de obscuridades, eliminando de las simpatías las relaciones necesarias de los órganos en estado de salud ó de enfermedad.

Darwin se ha ocupado mucho de las simpatías con el nombre de encadenación de los movimientos y de enfermedades de la asociación. Según él, los movimientos orgánicos asociados podían ser aumentados, disminuídos ó retrógrados. El ilustre naturalista inglés parece ser el primero que se ocupó seriamente de la diminu ción de los movimientos simpáticos, á la cual refería los escalofríos, la orina pálida después de las comidas ó por el frío de la piel, la palidez causada por las náuseas, la disnea que sobreviene en el baño frío, la indigestión producida por el frío en los pies, la blandura del pulso cuando se vomita, el frío del carrillo en la odontalgia, etc. Al estudiar estos asuntos, Darwin se presentó siempre como observador de buen gusto y muy ingenioso en su teoría.

Bordeu estudió con no menor penetración los hechos relacionados con las simpatías: los departamentos orgánicos, el concurso de varios órganos para el cumplimiento de la función de uno solo, la influencia que ejerce el órgano enfermo sobre otro, la necesidad de que el médico no se limite al examen del órgano en que se observan los síntomas más salientes.

Por poco que se reflexione acerca de los fenómenos simpáticos, dice Bichat, es evidente que todos ellos no dependen más que del desarrollo contra natura de las fuerzas vitales que actúan en un órgano, por la influencia que este órgano recibe de los que han sido excitados directamente. Toda idea de simpatía, añade Bichat, excluye la de un encadenamiento natural de las funciones. Entendía por simpatía las relaciones contra natura, los fenómenos que sobrevienen entre un órgano y otro, no relacionados entre sí por el orden natural de la vida. Como se ve, Bichat, al decir que Barthez se había engañado en este punto, no hacía más que reproducir la opinión de Barthez acerca de la necesidad de distinguir la simpatía de la sinergia; es decir, que Bichat reservaba el nombre de simpatía para las que no son la exageración de los fenómenos de la salud. «Todo fenómeno simpático, dice el gran anatómico, tiene su asiento en los sólidos. >> Esta verdad mayor rectificó todo lo que Bichat dejó acerca del humorismo en la Patología. ¡Cuán. tos grandes hombres ponen en sus obras el correctivo á sus propios errores!

Las simpatías no eran, para Bichat, efecto de las relaciones nerviosas que existen entre los órganos; dicho autor veía en ellas, como Barthez, aberraciones del principio vital; un velo espeso cubría, según él, los agentes de comunicación entre los órganos en los cuales se manifiestan las simpatías.

Algunos médicos de principios de siglo dijeron que toda acción, todo fenómeno orgánico que no se realiza en la misma parte en que obra directamente la causa morbífica, merece el nombre de simpatía: entre ellas distinguían las que se observan en estado normal y en el patológico, siendo éstas más raras de lo que se cree. Unas se manifiestan por continuidad, y es fácil seguirlas, de órgano en órgano, por medio de las aplicaciones de la Fisiología á la Patología, mientras que otras se desarrollan sin marcha sucesiva aparente, á una distancia mayor ó menor del órgano primitivamente afecto."

Ya en 1826 los autores del Dict. abregé decían: «Creemos que las simpatías, tales como deben considerarse en la actualidad, no dependen únicamente de los vasos, ni de los nervios, ni del tejido celular, ni de la sangre, ni de la continuidad, sino de muchas de estas condicio nes, y rara vez de una sola; que intervienen en las simpatías muchas acciones orgánicas intermedias que ignoramos, pero que se descubrirán de día en día, tanto más cuanto más observacio. nes se hagan en el hombre sano, en el enfermo y en los animales sometidos á la experimentación; que establecen diferencias entre las acciones sinergicas y las acciones simpáticas, entre las simpatias activas y las pasivas, es llenar de sutilezas una ciencia en que sólo tienen cabida

los hechos particulares y los generalizados; por último, que atribuir las simpatías á un quid ignótum superior á nuestros medios de investigación, es paralizar los progresos del espíritu humano en la investigación de las más interesantes verdades fisiológicas y patológicas. >>

Broussais, aunque se sirva de las simpatías como punto de apoyo para su doctrina, no siempre las consideró desde su verdadero punto de vista. «Cuando la sensibilidad y la motilidad, dice, aumentan en un punto, aumentan también en otros: esta es la simpatía. Se realiza por el intermedio de una forma particular del tejido vivo ó de la materia animal que constituye los nervios. Todos los fenómenos de asociación tienen efecto por medio de los nervios, que transmiten el estímulo de una parte á otras muchas. El objeto del estímulo primitivo y del estímulo simpático es siempre la nutrición, el alejamiento de las causas destructivas y la reproducción. Los tejidos que pueden considerarse como móviles de las simpatías son aquellos en que la materia nerviosa se encuentra bajo una apariencia pulposa, entremezclada con vasos capilares sanguíneos y con otros vasos que contienen fluidos albuminosos ó gelatinosos... Cualquier estímulo capaz de procurar al cerebro una percepción recorre todo el sistema nervioso de relación; va á repetirse en las membranas mucosas, desde donde vuelve al centro de percepción, que le juzga con arreglo al aviso de la víscera á que pertenece la membrana mucosa... Mientras una impresión, ó mejor, el estímulo que de ella resulta, camina por el aparato nervioso de las vísceras, determina movimientos en los músculos que de ellas forman parte, modifica la circulación de todos los fluidos que las recorren, y hasta produce contracciones involuntarias en los músculos locomotores.>>

Georget divide la simpatías en simpatías de funciones y simpatías nerviosas, distinción útil que conviene tener muy en cuenta en el estudio de las simpatías de cada órgano. Divide las simpatías nerviosas en directas, por continuidad de tejido; é indirectas, por el intermedio del cerebro, el cual puede ser influído por otras impresiones que las que transmiten los órganos de los sentidos. Esta distinción es menos justificada que la primera, pero no deja de tener su utilidad.

La doctrina de las simpatías adquirió carta de naturaleza en Italia por los trabajos de Borden, de Bichat, Tommasini, etc. Según este último autor, una influencia desarrollada en cualquier parte del cuerpo se propaga á otras partes en virtud de ciertas leyes; á esa propagación la llama difusión, y la divide en verdadera y en falsa. Todo trabajo morboso dinámico, es decir, que no proceda de una irritación material y persistente, se extiende por difusión y se propaga á las partes que son orgánicamente continuas, ó que nen cierta identidad de estructura con las primitivamente afectas. La difusión de las afecciones morbosas es mayor ó menor, más o menos rápida, según que las partes tengan mayor ó menor susceptibilidad.

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SIMPERGA: f. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los cerambícidos, tribu de los lamiínos. Este género de insectos se reconoce por ofrecer los siguientes caracteres: tubérculos anteníferos salientes, estrechamente separados, paralelos; frente muy alargada, escotada en medio de su borde inferior; antenas finamente pubescentes, un poco más largas que el cuerpo, densamente franjeadas por debajo, y con sus artejos decreciendo poco á poco en longitud; ojos muy aproximados por encima; sus lóbulos inferiores un poco alargados; protórax dos veces tan largo como ancho, finamente plegado al través, provisto en cada lado de un tubérculo pequeño; élitros muy alargados, poco convexos, paralelos, oblicuamente truncados en su extremidad; patas casi iguales y robustas; fémures pedunculados en su base y después terminados en forma de una maza fusiforme, los posteriores de la longitud de los cuatro primeros segmentos abdominales; tarsos medianos; el quinto segmento abdominal muy largo, paralelo, truncado por detrás; cuerpo alargado, esbelto, glabro casi enteramente, brillante.

Este género no contiene más que una especie, la Symperga Balgi J. Thoms., originaria de Cayena, brillante, sin otro dibujo más que dos estrechas rayas transversales de color amarillo dorado sobre cada élitro; salvo la base de estos órganos, que es punteada, sus tegumentos son completamente lisos.

SIMPIEZA (del gr. ovμmiew, yo comprimo): f. Bot. Género de plantas (Sympieza) perteneciente á la familia de las Ericáceas, cuyas especies habitan en el Cabo de Buena Esperanza, y son plantas fruticosas con aspecto semejante al de los brezos, las hojas dispuestas en verticilos ternarios, y las flores situadas en las axilas de las hojas superiores, solitarias, casi sentadas ó aproximadas en cabezuelas, sin brácteas ó con tres de éstas pequeñas y aproximadas al cáliz, y éste lampiño, con las márgenes pestañosas y coloreadas; cáliz algo carnoso, ya comprimido y bilobo ó ya tubuloso, acampanado y con cuatro dientes: corola bipogina, trasovada ó mazudotubulosa, oblicua, con limbo bífido y connivente; cuatro estambres insertos sobre un disco hipogino, con los filamentos libres, lampiños, y las anteras terminales, mochas, salientes, con las celdas salientes por poros laterales; ovario bilocular, con las celdas uniovuladas; estilo saliente y estigma obtuso. El fruto es una cápsula dioica, con las cocas monospermas é incompletamente bivalvas por el dorso.

SIMPIEZÓMETRO (del gr. σvμжιεw, уo comprimo, y μerpov, medida): m. Fís. Este aparato

es una variedad del termobarómetro. Su construcción obedece á tener un barómetro que ocupe poco volumen y sea fácilmente transportable. Este instrumento debe su forma actual á los estudios de August, pero los primeros modelos se reducían á una modificación hecha por Hooke del primitivo termómetro de aire de Galileo. Tal como se construye hoy, consiste esencialmente en una cubeta con un tubo vertical corto, en el cual asciende una columna de mercurio hasta cierta altura, estando lleno el resto de él de aire en vez de hallarse vacío completamente, como sucede en los barómetros ordinarios. La altura de esta columna de mercurio dependerá de la presión atmosférica, pero no dará directamente la medida de ésta. Por otra parte, la tensión del aire que existe sobre el mercurio, y que influirá también en la altura de la misma columna, oponiéndose á la expansión de ésta, dependerá de la misma presión atmosférica y de la temperatura, dato este último que da un termómetro adjunto. Tales son los elementos que en este aparato entran en juego, y el modo de obtener con él la presión atmosférica consiste en determinar la altura de la columna de mercurio necesaria en cualquier momento para reducir el aire encerrado y comprimido á un volumen normal dado. Hecha tal medida, cuando la presión atmosférica es también conocida por la observación simultánea de un barómetro ordinario se obtendrá un coeficiente c, por el cual habrá que multiplicar la altura observada de la columna h corregida de temperatura y gravedad para que dé la presión atmosférica actual p. V. TERMOBAROMETRO.

SIMPIEZOPO (del gr. ovuniešw, yo comprimo, y Tous, pie): m. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los curculióni

dos, tribu de los zigopinos. Los caracteres más notables que ofrecen los insectos de este género son los siguientes: rostro más o menos largo, muy robusto, arqueado, unas veces cuadrangular, otras ensanchado en su base, deprimido en el resto de su extensión; antenas regulares, poco robustas; el escapo, en maza en su extremidad, quedando lejos de los ojos; el funículo con los cuatro primeros artejos más largos que los otros y nudosos en su extremidad; la maza de las antenas oval, articulada y obtusa en su extremo; ojos deprimidos, en algunas especies muy grandes y redondeados, en otras muy pequeños y ovales, siem. pre contiguos ó muy aproximados sobre la frente; el protórax transversal ó no, cónico ó convexo y bruscamente estrechado anteriormente, truncado por delante; élitros convexos, poco a poco estrechados hacia atrás, más anchos que el protórax y escotados en su base; patas muy cortas, contráctiles y comprimidas; fémures terminados gradualmente en maza, inermes; tibias rectas, unguiculadas en su extremo; tarsos muy cortos y muy estrechos, gradualmente ensanchados, esponjosos por debajo; sus escudetes pequeños; el segundo segmento del abdomen más corto que los dos siguientes reunidos, cortado rectamente por detrás, separado del primero por una sutura recta ó un poco arqueada; metasternón corto; cuerpo elíptico ú ovalado, parcialmente pubes

cente.

Los insectos de este género son propios del Africa, en donde están extendidos desde el Gabón hasta el Cabo de Buena Esperanza. La especie tipo es el Sympiezopus aciculatus Schoenherr, que presenta su cuerpo con algunas manchitas ó bandas de color, variable del blanco gris al amarillo más o menos vivo.

SIMPIEZORRINCO (del gr. ovμniew, yo comprimo, y púxos, pico): m. Zool. Género de insectos del orden de los coleópteros, familia de los curculionidos, tribu de los episominos. Este gé nero de insectos está caracterizado por ofrecer el rostro mucho más largo y estrecho que la cabeza, separado de ésta por un surco transversal, medianamente robusto, ligeramente arqueado, más ó menos comprimido en su mitad superior, plano y surcado por encima, entero en su extremidad; escrobas laterales y superiores superficiales por delante, ligeramente arqueadas; las antenas, insertas en los dos tercios anteriores del rostro, largas y delgadas; el escapo en maza en su extremo; el funículo con los artejos primero y segundo alargados, cilíndricos y mucho más largos que los siguientes, que son casi iguales; los ojos muy grandes, redondeados y deprimidos; el protórax fuertemente transversal, más o menos estrechado de atrás á adelante, truncado en su

- SIMPLE: V. RITO SIMPLE.

- SIMPLE: Dícese del traslado ó copia de una escritura, instrumento público ó cosa semejante, que se saca sin firmar ni autorizar.

- SIMPLE: fig. Desabrido, falto de sazón y de sabor.

contiene, conforme á los análisis de Breithaupt, hasta 25 por 100 de agua de hidratación, dando en sus caracteres y reacciones indicios de manganeso en proporciones exiguas y no determinables; su composición es realmente bastante incierta en lo concerniente á las proporciones relativas de sus elementos componentes, hierro,

- SIMPLE: fig. Manso, apacible é incauto. Usa- | arsénico, oxígeno é hidrógeno, y sólo puede ase

se t. c. s.

tendimos la noche pasada estas redes de estos árboles para engañar los SIMPLES pajari

llos.

CERVANTES.

A la cumbre, mas la voz
Acaso un pastor la daba
Contra un fiero lobo, que

A una SIMPLE oveja blanca
Hacer quiso desperdicio.

MANUEL DE LEÓN.

- SIMPLE: fig. Mentecato y de poco discurso.

U. t. c. s.

- Anda, vete, mentecato; Que eres un SIMPLE,

gurarse de cierto que se trata de un mineral hidratado arsenical de hierro, cuyas formas son asimilables á las reconocidas peculiares de la eritrita, que es un arseniato de cobalto, pues á su igual cristaliza generalmente en prismas rectangulares, releribles á un prisma romboidal oblicuo cuyo ángulo mide 111° 16', con una exfoliación perfecta y extraordinariamente fácil. Preséntase la simplesita en cristales sueltos de pequeñas dimensiones, aunque bien formados y distintos, pero lo más general es verla en agregados cristalinos, determinables sin gran trabajo, constituídos por prismas muy unidos y enlazados, los cuales poquísimas veces llegan á cargarse bajo ángulos determinados, de donde se infiere lo accidental y contingente de su asociación, sin masa amorfa que les sirva de intermediario, ó en la cual de algún modo pudieran hallarse implantados. Diferencia particularmente al mineral que describimos de la eritrita el color rojo ó como la flor del albérchigo, muy general en los compuestos hidratados de cobalto el de esta últi ma, azul verdoso más ó menos acentuado el de la simplesita, para seguir la regla general de los compuestos ferrosos cristalizados, conteniendo agua retenida al determinarse la forma geométrica; presenta además el arseniato de hierro que describimos hermoso brillo vítreo en sus cristales y masas cristalinas, el cual lustre tornase nacarado magnífico en la cara de exfoliación, la cual es lisa y como pulimentada; el peso específico del - SIMPLE: m. Planta ó mineral que sirven por mineral hállase representado en el número 2,95 sí solos á la medicina, ó entran en la composi-próximamente, y su dureza, poco considerable, ción de los medicamentos.

MORETO.

¿Tan mal gusto tengo yo,
Que permite competencias
De una villana, vos noble?
¿De una SIMPLE, vos discreta?
TIRSO DE MOLINA.

Y dice mi madre que soy una SIMPLE, que
sólo pienso en jugar y reir, y que no sé lo que

es amor...

L. F. DE MORATÍN.

- SIMPLE: Gram. Aplícase á la palabra que no se compone de otras de la lengua á que ella pertenece.

... luego ensartan nombres de SIMPLES, que parecen invocaciones de demonios.

QUEVEDO.

SIMPLECTA (del gr. σúv, con, у TλEKTÓя, enlazado): f. Zool. Género de insectos del orden de los dípteros, familia de los tipúlidos, tribu de los tipularinos terrícolas. Los caracteres que distinguen á este género son los siguientes: cabeza esférica, prolongada en forma de un hocico ordinariamente corto; el primer artejo de los palpos más corto y más delgado que los siguientes; el segundo y tercero terminados un poco en maza; el último oblongo y obtuso; ojos ordinariamente ovalados, enteros y separados en los dos sexos; antenas filiformes de 16 artejos, el primero cilínparte anterior, parabólicamente cortado en cada drico, corto, el segundo ciatiforme, los siguientes lado de su base, que es redondeada; élitros bre- globulosos, los últimos oblongos; el tórax con vemente ovalados, convexos, más anchos que el sutura arqueada; metatórax muy saliente; alas protórax y escotados en su base; patas medianas; con dos células submarginales, la segunda algufémures gradualmente terminados en maza; ti- nas veces dividida por una nerviación transverbias rectas; tarsos cortos, muy anchos, esponjosal; cuatro posteriores; nerviación axilar sinuosa; sos por debajo, con el tercer artejo un poco más ancho que el primero y segundo reunidos y el cuarto corto; sus uñas soldadas en la base; el segundo segmento del abdomen tan largo como los dos siguientes reunidos, separado del primero por una sutura arqueada; el metasternón muy corto; el cuerpo brevemente ovalado y densamen

te escamoso.

Entre las tres especies (Sympiezorhinchus camelus, S. inafectatus, S. signatus) que ha descrito Schoenherr, hay una (S.camelus) notable no solamente por la longitud relativa de su rostro, sino que también por una gruesa callosidad de forma triangular que cubre toda la parte media de su protórax; las otras dos especies no ofrecen este carácter distintivo particular. Estos insectos son pequeños, revestidos de tegumentos duros y blanquecinos, más ó menos variados de un pardo claro, y son originarios de Cafrería.

SIMPLE (del lat. simplex): adj. Puro, único, solo, que no admite composición.

SIMPLE: Que no tiene mezcla ó composición

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el abdomen, de ocho segmentos distintos, termi-
nado por un oviscapto córneo en las hembras.

De las dos especies que contiene este género
la más común es la Symplecta stictica Meig., de
pequeño tamaño; el conjunto del cuerpo presen-
ta un color amarillento; la frente con una línea
parda; el tórax con una línea negruzca y con
dos bandas laterales; abdomen con banda trans-
versal parda; ano amarillento; fémures amarillos
con anillo pardo; alas grises; segunda célula sub-
marginal simple; segunda posterior más larga
que la tercera.

SIMPLÉGADES Ó CIANEAS: Geog. ant. Islas del Ponto Euxino, cerca del Bósforo de Tracia. Según la fábula, estas dos islas, movibles en otro tiempo, chocaban entre sí; los dioses las fijaron cuando el buque Argos pasó por entre ellas.

SIMPLEMENTE: adv. m. Con simpleza ó sen

cillez.

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corresponde al número 2,5 de la escala.

En cuanto á los caracteres químicos de la simplesita, de los cuales nos servimos para reconocerla, tiénelos bien definidos, apelando, sobre todo, á la vía seca. Calentándola en el tubo cerrado de uso general en este linaje de ensayos adviértese cómo, á poco que la temperatura se eleva, se deshidrata, y en la parte fría del tubo condénsase el agua en cantidad muy notable; luego, á medida que la temperatura aumenta, la descommación de un sublimado no muy abundante y posición es más profunda, y puede notarse la forde color blanco, constituído por ácido arsenioso puro, y en el fondo del tubo queda por residuo un cuerpo de color negro ó pardo obscuro, dotado el cual determinan los reactivos la presencia del de cualidades magnéticas bastante intensas y en hierro. Sometiendo la simplesita al fuego del soplete, usando soporte de carbón, el olor aliáceo producido denuncia cómo se trata de un compuesto arsenical, y con el propio tratamiento, mezclándola antes con los flujos reductores, consíguense productos en los cuales los reactivos ponen de manifiesto las propiedades del hierro y en ciertos casos las del manganeso.

Hállase el mineral descrito siempre asociado al hierro espático en Lebenstein de Voigtland, y es mineral escasísimo.

SIMPLEX: m. Maq. Correa de algodón para transmisiones, debida á Moreley et Sous de Manchister. La símplex presenta grandes ventajas sobre las correas ordinarias de cuero, especialmente en las máquinas que se emplean en el alumbrado eléctrico, porque son de una gran homogeneidad que hace no sufran las oscilaciones de las correas ordinarias que se transmiten á las dinamos, á las que hacen tomar movimientos oscilatorios, con gran perjuicio de muñones, ejes, ajustes, escobillas, etc., etc. Las correas ordinarias de cuero tienen que estar formadas forzosamente por diversos trozos reunidos entre sí por costuras, las que al encontrar á las poleas producen estos efectos y pequeños choques, altamente perjudiciales á la marcha de las máquinas, mientras que la correa que en este momento nos ocupa, como está formada de un solo trozo, no tiene más unión que la de cerramiento, y aun ésta no pro. duce el menor choque ni movimiento anormal, puesto que se unen por un tejido especial que no presenta el menor resalto sobre la superficie general de la correa; el alargamiento que sufren estas correas, como todas ellas, difiere esencialmente de las demás, porque, según sus autores, 26

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