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das cerca de su base por dentro; labro transver

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la Old England. La mayor parte de los habitantes de Simonstown son malayos, descendientes de aquellos forzados emigrantes que en la época SIMÓN (de Simón, nombre del primer alquila allí desde Java y otras islas del Archip. de la de la dominación holandesa fueron contratados dor de coches): m. COCHE SIMÓN.

falta de la hipapófisis en las vértebras se ha consal, entero ó algo escotado; la cabeza general-siderado por muy próximo parentesco con las mente mediana, ovalada ó algo cilíndrica y vi. formas del grupo de los tifiópidos. siblemente estrechada posteriormente; ojos me dianos ó pequeños, poco ó ligeramente salientes; antenas más o menos robustas, siempre por lo menos un poco más largas que el protórax, compuestas de artejos casi cónicos unas veces alargados, otras cortos, y en este caso moniliformes; el primero es muy grueso, el segundo más corto que los siguientes, que son casi iguales ó van decreciendo gradualmente; el protórax es de forma variable, nunca muy transversal; los élitros son

- SIMÓN: COCHERO SIMÓN.

- SIMÓN: Geog. Bahía en la costa S. del Es-
trecho de Magallanes. Está sembrada de islas y
rocas y se halla entre el Cabo Inglefield y punta

Elvira. Hacia el S. comunica con el Canal Bár.
Lara por ambos lados de la isla Burgess; el más
oriental de estos canales, llamado Angostura de

Sonda, en una situación muy parecida á la esclavitud, unas veces con objeto de aumentar el número de trabajadores y otras por consideraciones políticas. Y es de advertir que también endel Cabo, numerosas familias poderosas é influ viaron los holandeses, desterradas á las colonias

yentes, y ellas llevaron á la parte meridional de Africa los primeros gérmenes del islamismo. No

ordinariamente muy largos, oblongoparalelos, Toms, es algo ancho, mas por la irregularidad han dejado de influir de una manera extraña en

medianamente convexos y generalmente provistos en su base de un repliegue deprimido; patas robustas; los tres primeros artejos de los tarsos anteriores muy ensanchados en los machos, el primero más largo que los dos siguientes. Este género contiene más de 500 especies, de tamaño, formas y costumbres bastante variables. Este género está repartido por todas las regiones del globo, pero principalmente en las frías y templa das del hemisferio boreal; se le encuentra desde la orilla del mar hasta la cumbre de las más altas montañas, en la proximidad de las nieves perpetuas Por lo que respecta al tamaño, unas especies figuran entre los carábidos más peque. ños, y en cambio existen otras que no ceden en nada á los más grandes. La mayoría están revestidas de tegumentos negros y uniformes; algu nas poseen los colores metálicos más brillantes. Sus costumbres son muy diferentes: mientras unas son muy ágiles y buscan con codicia el ardor del sol, otras son insectos muy pesados y que parecen huir del calor y de la luz. Hasta hoy no se conoce ningún estudio especial en donde se encuentre descrita y figurada la larva de este gé. nero. De sus especies europeas citaremos el Simodontus rotundicollis Heer.

SIMOGA: Geog. V. CHIMOGA.

SIMOGAPA Ó SINOGAPA: Geog. Río del departamento de León, Nicaragua. Nace cerca de Achuapa y vierte sus aguas en el río de los En

cuentros.

SIMOJOVEL: Geog. Dep. del est. de Chiapas, Méjico. Linda al N. con el est. de Tabasco, al E. con los dep. del Palenque y Chillón, al S. con el del Centro y al O. con el de Pichucalco; tiene 14 220 habits., distribuídos en 11 municipios. El dep. ocupa una región fertilísima donde se cría bastante tabaco. Los cafetales forman con los bosques de palmeras precioso contraste. Riegan el terreno varias corrientes, entre otras el río Simojovel. V. cab. de la municip. y departamento de su nombre, est. de Chiapas, Méjico, sit. á 84 kms. al N. de la c. de San Cristóbal. La población asciende á 2300 habitantes, distribuídos en la v. de su nombre, 32 haciendas, 10 ranchos y seis rancherías.

SIMOLIOFO: m. Paleont. Género del orden de los ofidios, clase de los reptiles y tipo de los vertebrados. Es un reptil análogo por completo á las actuales culebras, y que se caracteriza por presentar el cuerpo alargado, completamente ápodo, sin cintura escapular y faltando también el esternón y el sacro; las vértebras son proceles, muy numerosas; los dientes están insertos en la mandíbula, en el maxilar superior, en el intermaxilar, en el palatino y en el pterigoideo, siendo, por tanto, muy numerosos y completamente repartidos; el hueso supermaxilar es completamente movible á causa de su especial articula ción, y las ramas de la mandíbula están reunidas entre sí por medio de ligamentos. Lo que más importancia da al género Simoliophis es el yacimiento en que se han encontrado sus restos, pues todos los fósiles pertenecientes al orden de los ofidios eran terciarios, no conociéndose culebras fósiles más antiguas que de esta época; el género que describimos es el único anterior, pues pertenece a las formaciones correspondientes al terreno cretáceo, habiéndose encontrado en las capas denominadas paleontológicamente de la Ostrea Columba, por lo cual se considera este género como el precursor de las formas terciarias, que a su vez han precedido á las que viven actualmente. Hase descrito y fundado el género Simoliophis por unas vértebras encontradas por Sauvage en el cretáceo del bosque de Basseau, en el departamento del Charente, en Francia, siendo la especie que ha originado el género la Rochebruni, que por presentar el carácter de la

y fuerza de su corriente no se debe preferir al
paso más directo por la angostura Shag, en el
lado occidental de la isla Cayetano, que en el
Canal San Miguel que conduce á él, entre la
punta San Miguel y la isla Cayetano, no hay un
buen fondeadero y la costa es escarpada. La
angostura González, en el lado occidental de la
isla Burgess, no tiene más de 30 m. de ancho, y
por la fuerza de la marea y por la caída de los
rápidos es peligrosa hasta para el paso de un
bote (Derrotero del Estrecho de Magallanes).

- SIMÓN (SAN): Biog. Uno de los doce Apóstoles, apellidado el Cananeo. Distinguióse por su amor y adhesión á Jesús. Después de la muerte del Señor fué con Tadeo á Egipto, Mauritania y Persia á predicar el Evangelio, y al poco tiempo fué crucificado en Suamir. Los griegos dicen que predicó el Evangelio en la Gran Bretaña.

la pequeña Simonstown las prácticas religiosas del mayor número de sus habits. de raza malaya, modificando algunas costumbres de los europeos cristianos allí domiciliados. Ningún carnicero, por ejemplo, se permitirá mantener cerdos, matarlos y venderlos, por temor de irritar á sus parroquianos malayos y alejar para siempre de su tienda los creyentes de la religión de Mahoma, y así se ven también privados de este animal la mayor parte de los habits. cristianos (V. de Callejón, El Cabo de Buena Esperanza). Callejón habla también del terrible sapo ma- SIMÓN Ó SIMONSTOWN: Geog. Bahía, puerto rino; éste es tan abundante y fácil de pescar, que y c. en la península que limita por el O. la bahay un párrafo en el Reglamento del puerto recohía Falsa, Colonia del Cabo, Africa austral. Se mendando que se tenga el mayor cuidado para halla la bahía á unos 20 kms. al N.N.O. de la no confundir y hacer uso de semejante pcz. punta del Cabo y próximo al ángulo N.O. de la Los naturales del país lo conocen perfectamente bahía Falsa. Desde abril á septiembre, época en y saben guardarse de él, pero algunos marinos que antes de la construcción del rompeolas se de buques extranjeros que lo comieron fallecieconsideraba la permanencia en la bahía de Ta- ron pocos minutos después. A continuación coblas peligrosa, los buques se dirigían ordinaria- piamos el párrafo del Reglamento que á tan pemente á la bahía de Simón, en la cual están con ligroso pez hace referencia: «En la bahía de Siseguridad, no sólo en dicha época sino durante món se encuentra un pez llamado comúnmentodo el año, pues aunque la bahía se halla abier- te sapo marino, de unas 6 pulgadas de largo, ta á los vientos del E. y N E. éstos no soplan color negruzco en la espalda, con líneas más nunca con fuerza La bahía de que se trata es un obscuras; el vientre es blanco con manchas amapuerto accesible siempre para los buques que rillas. De ordinario nada cerca de la superficie, tengan averías ó necesidad de recursos, pues aun como si acechase el momento en que el pescador con los vientos duros del S. E. están seguros El echa su cebo ó arroja sus redes; cuando se le arsenal, aunque pequeño, es un establecimiento saca del agua se hincha extraordinariamente, completo, en el cual pueden los buques reparar produciendo cierto ruido. Si se come una porción averías. Existe un varadero que puede suspender solamente de este animal, produce en pocos mibuques de 1300 toneladas con calado de 4,2 nutos una muerte segura.» m. Hay telégrafo eléctrico para comunicar con la Ciudad del Cabo y de allí con Paarl, Stellembosh y Wellington, y f. c. entre la bahía y la Ciudad del Cabo. El agua es muy buena en la bahía de Simón, se encuentran viveres frescos y de todas clases en abundancia, y si se necesitan en gran cantidad se traen del interior ó de la Ciudad del Cabo. El pescado es abundante en la bahía, pero debe advertirse que se encuentra en ella una clase llamada sapo de mar (toad firh) que tiene de largo unas 6 pulgadas, el lomo obscuro con rayas de un negro muy subido, y el vientre blanco con manchas de un amarillo pálido, cuya comida produce la muerte casi instantánea. Los buques pueden fondear con seguridad en la bahía, amarrándose S. E. N. O. con la mayor ancla á este último rumbo desde mayo á septiembre; en los demás meses del año debe tenderse por el contrario, el ancla de mayor confianza al S. E. (Derrotero de las costas de Africa). Simonstown, fundada en 1648 por el gobernador Simón van der Stett, cuenta hoy unos 3 000 habits Está formada de una sola calle compuesta de bonitas y limpias casas de estilo inglés, situadas á am. bos lados de dicha calle, á lo largo de la playa. Los principales edif son el arsenal de marina, la residencia del almirante de estación, cinco iglesias (entre ellas una católica) y dos hoteles bastante espaciosos. Simón's Bay es un puerto muy abrigado, en el que se han construído nuevas fortificaciones. Es casi imposible encontrar una población situada en punto más agreste y de más pobre apariencia; acaso sean la única excep ción las colonias peruanas de la costa occidental de la América meridional. Mientras que desde la población la vista sólo descubre del lado del mar erizados escollos cubiertos de conchas, á espaldas de la calle se elevan inclinados montes de piedra arenosa que desde lejos parecen estar completamente desprovistos de vegetación, por más que examinados de cerca se observa que se hallan asombrosamente poblados de pequeñas y delicadas plantas. Los paseos favoritos de la reducida c. parecen ser la orilla del mar y la carre tera que conduce á la Ciudad del Cabo. Allí suelen verse por las tardes señoras y caballeros, las primeras con sombreros de fieltro y flotando al aire los prolongados rizos, tan característicos de

- SIMÓN (RICARDO): Biog. Hebraizante y controversista francés. N. en Dieppe en 1638. M. en la misma ciudad en 1712. Hizo sus estudios con los oratorienses de su ciudad natal, siendo después enviado como profesor de Filosofía al Colegio de Juilly. Nombrado titular de la misma cátedra en la casa de la Orden en París, recibió el encargo de catalogar los manuscritos orientales de dicho convento. Dedicóse con pasión á este trabajo, se familiarizó con los idiomas y textos de esta rica colección, y de este modo pudo reunir materiales, con cuyo auxilio com puso numerosas obras sobre los libros sagrados. Ricardo Simón, dotado de un talento muy paradójico, llevó una existencia constantemente agitada, á causa de la polémica permanente que sostuvo en defensa de varios de sus escritos, refutados y condenados por los solitarios de Port-Royal y el mismo Bossuet. Atacado por todas partes por los protestantes y por los católicos, por haber sentado en su Historia crítica del Antiguo Testamento que el Pentateuco no era obra de Moisés, sino debida á los escribas de la

época de Esdras, este sabio abandonó el Oratorio y se retiró al priorato que se le había conferido en Belleville-en-Caux, terminando por fijar su residencia, para el resto de su vida, en su ciudad natal. Las principales obras que escribió este célebre erudito son las siguientes: Fides Ecclesiæ orientalis de rebus eucharisticis; Ceremonias y costumbres que se observan entre los judíos; tiguo Testamento; Disertación crítica sobre la Viaje al monte Líbano; Historia crítica del An

nueva biblioteca de autores eclesiásticos; Historia crítica del texto del Nuevo Testamento, etc.

- SIMÓN (EDUARDO TOMÁS): Biog. Literato francés. N. en Troyes en 1740. M. en 1818. Abandonó, por no satisfacer á sus deseos, la carrera del notariado, y se aplicó con gusto á la Medicina; al mismo tiempo siguió la carrera de

Derecho y se inscribió en el Parlamento de París. Además de haber estudiado dos carreras, emprendió otra, la de Literatura. Nombrado en 1740 secretario del Consejo de Salubridad, del Comité de Mendicidad y de Socorros Públicos, fué sucesivamente bibliotecario de los Quinien tos, también del Tribunado, censor del Liceo de Nancy, y finalmente profesor de Elocuencia latina en Besanzón. Sus principales escritos son: Mucio ó Roma libre, tragedia; El huérfano de la Selva Negra, novela; Poesías escogidas traducidas del latín, del griego y del italiano; traducción en prosa de los Epigramas de Marcial, etc.

- SIMÓN (JULIO FRANCISCO SUISSE, llamado JULIO): Biog. Escritor y político francés. N. en Lorient (Morbihán) á 27 de diciembre de 1814. M. en París á 8 de junio de 1896. Desde su infancia usó como apellido el nombre de pila (Simón) con que su padre era generalmente designado. Hizo sus estudios en su pueblo natal y en el Colegio de Vannes, y obtuvo el grado de doctor en Filosofía. Dedicóse á la enseñanza en el Colegio de Rennes, como maestro suplente, antes de su ingreso en la Escuela Normal (1833). Agregado de Filosofía en 1836, enseñó esta ciencia en el Liceo de Caen (1836) y en el de Versalles (1837), donde sólo permaneció un año. Marchó á París, llamado por Víctor Cousin, de quien había sido uno de los más brillantes discípulos, y en la Escuela Normal se encargó, como suplente, de la conferencia de Historia de la Filosofía, puesto que obtuvo en propiedad un año más tarde. En la Sorbona, desde 1839, fué suplente de Cousin, y durante doce años mantuvo la enseñanza de la Historia de la Filosofía casi á la misma altura que su maestro. Suspendido por decreto oficial su curso (16 de diciembre de 1851), negóse, transcurridos algunos meses, á jurar la nueva Constitució, hecho que el gobierno interpretó como dimisión de la cátedra. Poseía la cruz de la Legion de Honor desde 1845, y por elección casi unánime sucedió (21 de febrero de 1863) á Du. nover en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. En la Asamblea Constituyente de 1848 tomó asiento como representante del departa mento de las Costas del Norte, y figuró entre los republicanos moderados. Colaboró en la obra de la comisión y del comité para la organización del trabajo, donde combatió la influencia de Albert. Al verificarse las jornadas de junio fué uno de los representantes que penetraron con mayor valentía en los barrios de los insurrectos, y presidió la comisión encargada de visitar á los heridos. Restablecido el orden, atendió especialmente á los asuntos de instrucción pública, defendiendo los derechos del Estado en armonía con el prin cipio de libertad, y rechazando los ataques dirigidos á la Universidad y á la Filosofía por el conde de Montalembert. Desempeñó las funciones de secretario de la comisión encargada provisionalmente de las funciones del Consejo de Estado; fué elegido (1849) individuo de ese mismo Consejo, ya reorganizado, y entonces renunció su cargo de representante en la Asamblea (16 de abril). Salió del Consejo al ser reelegido un tercio del mismo; apartóse de la política y de la enseñanza en su patria; pero desde 1855, cediendo á las instancias de los belgas, dió en Gante, Lieja, Amberes y otras ciudades conferencias filosóficas que despertaron el más vivo entusiasmo. Enviado al Cuerpo Legislativo (1863) como diputado de oposición, defendió en la tribuna la libertad de la prensa, los derechos de la instrucción pública y los intereses de la mujer en las clases trabajadoras, siendo uno de los oradores más escuchados. Presidió la Comisión Legislativa encargada de examinar el proyecto de ley de propiedad literaria (abril de 1866); en sus discursos sobre la cuestión romana (1867) enlazó ésta con los principios de la más elevada filosofía, y en otras ocasiones apoyó la petición de los Ayuntamientos del Sena y la de las colonias francesas: éstas reclamaban el derecho de elegir diputados (1869); aquéllos el de elegir sus consejeros municipales (1868). El nombre de Julio Simón fué el más popular de todos en el período electoral de 1869. En el transcurso de aquel año, ya en Paris ya en los departamentos, pronunció Simón innumerables discursos, que originaron no pocas polémicas y que le valieron muchos aplausos, á pesar de la hostilidad de algunas reuniones, en que dominaban los socialistas. Presentada su candidatura (mayo de 1869) en varios departamentos, triunfó en París y en la Gironda. Simón Томо ХІХ

sencia de Simón, escribió á éste una carta en la que le censuraba por no haber ejercido para dicho acto toda la influencia necesaria para el triunfo de su política. Julio Simón entonces dejó el gobierno con todos sus compañeros. Tal fué el golpe de Estado parlamentario generalmente llamado acto del 16 de mayo (1877). Nombrado inmediatamente un Ministerio de combate que presidía Broglie, y que pidió al Senado la disolución de la Cámara de Diputados, Simón combatió esta medida (21 y 22 de junio). Redactó el dictamen del proyecto, luego ley, de traslado á París de las Cámaras (19 de junio de 1879), é hizo cruda guerra á las medidas de exclusión propuestas por el Ministro de Intrucción Pública, Ferry, contra las corporaciones religiosas en el proyecto de ley de la enseñanza superior; por esto se atrajo las iras de la prensa republicana. Apoyado por todos los grupos conservadores del Senado, combatió la ley de amnistía votada por la Cámara de Diputados (julio de 1880), y logró la reforma de la misma. Por elección de la Academia Francesa ingresó en el Consejo Superior de Instrucción Pública. Desde muchos años antes procuraba sin descanso la extensión de la instrucción primaria y la mejora económica de las clases obreras. En la época de su Ministerio había recibido dos grandes cruces: la de la Rosa del Brasil y la de San Mauricio y San Lázaro. En política, su principal campaña de los últi timos años fué la iniciada en 1891 contra la conducta de los proteccionistas franceses. Al final de su vida parecía apartado de la lucha activa de los partidos. Pocos años antes de su muerte, acaso por su afecto á Castelar, presidió en Madrid un Congreso literario. Julio Simón era un escritor fecundo, cuyos escritos atestiguan su competencia en muy diferentes materias, distinguiéndose todos por su excelente estilo, la inde

optó por la representación de esta última, para
facilitar en la capital de Francia el triunfo de
otro candidato de oposición. Más tarde desmin-
tió formalmente á los que le acusaban de haberse
afiliado á la Internacional en aquella época. En
la Cámara vió crecer de día en día su influencia
y su autoridad como orador. Sin olvidar los gran-
des debates políticos, discutió con preferencia
las cuestiones económicas; defendió la libertad
de comercio en uno de sus mejores discursos (20
de enero de 1870); trató con igual competencia
la cuestión de la marina mercante (4 de febrero),
y apoyó con elocuencia una proposición dirigida
á suprimir la pena de muerte (21 de marzo).
Protestó contra los procedimientos del gobierno
para que los resultados del plebiscito de 8 de
mayo favorecieran al Imperio; se opuso con ener-
gía, de acuerdo con la izquierda, á la declaración
de guerra á Prusia, y triunfante la revolución de
4 de septiembre fue proclamado individuo del
gobierno de la Defensa Nacional. Ministro de
Instrucción Pública, Cultos y Bellas Artes, por
decreto de 5 de septiembre abolió la censura
teatral; suprimió provisionalmente las subven-
ciones á los teatros llamadas imperiales; preparó
un proyecto de ley de instrucción primaria; abrió
al público la biblioteca del Senado; reorganizó
el estudio de las lenguas vivas y la Geografía en
los Liceos, en los que hizo obligatorios los ejerci
cios militares, y adoptó otras muchas medidas
importantes También colaboró en los demás
trabajos del gobierno, dedicando gran actividad
á la defensa de París. Preso por los insurrectos
en la noche del 31 de octubre, y libertado por la
Guardia Nacional, fué enviado á Burdeos (31 de
enero de 1871) con plenos poderes del gobierno
de París para el caso en que Gambetta desobe
deciera á este último. Cumplió su misión con
habilidad y firmeza, logrando la dimisión de
Gambetta, y fué enviado á la Asamblea Nacio-pendencia y la elevación del pensamiento. El
nal (8 de febrero) como diputado del Marne.
Conservó la cartera de Instrucción Pública cuan-
do Thiers, jefe del poder Ejecutivo, formó (19
de febrero) un Gabinete de conciliación. Durante
la insurrección de París exigió á los profesores
de las Universidades una gran reserva política.
Presentó á la Cámara (enero de 1872) un pro-
yecto de ley sobre la instrucción primaria obli-
gatoria, combatido por los católicos, cuya cólera
aumentó al conocer las reformas que el Ministro
pensaba llevar á la segunda enseñanza. Como
Ministro de Bellas Artes abrió un Museo de
copias para que el público francés conociera las
mejores obras de los Museos extranjeros (abril
de 1873). Crecía en la Asamblea Nacional la
hostilidad contra Thiers y su política republica
na, de que se consideraba principal instigador
á Julio Simón. Este, poco tiempo antes de la
caída de Thiers, dejó el Ministerio (18 de mayo).
Presidente de la izquierda republicana, contri-
buyó como pocos, dentro y fuera de la Asamblea,
al fracaso de las tentativas de restauración mo-
nárquica en el otoño de 1873, é hizo uso de la
palabra en las más importantes discusiones legis.
fativas, alcanzando su principal triunfo al de-
fender (15 de junio de 1875) los derechos del
Estado en la colación de grados de la enseñanza
superior. En un mismo día fué elegido (16 de
diciembre) senador inamovible y sucesor de Re-
musat en la Academia Francesa. Como antiguo
presidente de la izquierda republicana, y como
director del diario Le Siècle, ejerció una influen-
cia preponderante en el período electoral de
1876, proclamando la necesidad de la unión de
todos los republicanos. Habíanse reunido ya las
nuevas Cámaras cuando organizó (13 de diciem-
bre) un nuevo Gabinete, en el que se reservó la
presidencia del Consejo y la cartera del Interior.
En su programa de gobierno se mostraba «fran-
camente republicano y resueltamente conserva-
dor, profundo devoto de la libertad de concien-
cia, pero sinceramente respetuos con la reli-
gión, y decidido á exigir que la República fuera
servida por los republicanos. » Para esto último
realizó numerosos cambios en el personal admi-
nistrativo. Hubo de luchar también contra las
influencias clericales, dirigidas al restablecimien
to del poder temporal. Habiendo aceptado Si-
món una orden del día (4 de mayo de 1877) en
la que la Cámara de Diputados invitaba al go-
bierno á emplear todos los medios de que pu
diera disponer para reprimir las agitaciones cle-
ricales, el presidente de la República, Mac-
Mahón, pretextando la votación de un artículo
sobre la ley de la prensa, votación hecha en au-

Estado costeó sus funerales. El cadáver recibió sepultura en el cementerio de Montmartre. He aquí los títulos de las principales obras de Simón: Estudio sobre la Teodicea de Platón y Aristóteles (1840, en 8.o); Historia de la escuela de Alejandría (1844-45, 2 vol. en 8.o, y 2.a edic., 1861); La libertad (1859, 2 vol. en 8. °), inspirada obra de Filosofía aplicada al gobierno y á la Economía política, reimpresa en dos partes, respectivamente tituladas La libertad de pensar (1871) y La libertad civil (1872); La obrera (1863, en 18., y 8. edic., 1876); La pena de muerte (1869, en 18.); El librecambio (1870, en 8.o); Recuerdos del 4 de septiembre, que comprende dos libros, á saber: Régimen y caída del segundo Imperio, más El gobierno de la Defensa Nacional (2." edición, 1876, 2 vol. en 8.); El gobierno de Thiers (2.a edic., 1879), etc. Además Julio Simón ha colaborado en revistas y obras tan importantes como el Diccionario de ciencias filosóficas dirigido por Franck, y ha editado, con importantes introducciones, las Obras de Descartes (1842, en 18.0); las Obras filosóficas de Bossuet (íd,, íd.); las Obras de Malebranche (1842-47, 2 vol. en 18.), y las Obras filosóficas de Antonio Arnauld (1843, en 18.). Casi todas sus producciones, con frecuencia reimpresas, se han traducido á varias lenguas de Europa. De las versiones castellanas recordamos la titulada Dios, patria y libertad (Madrid, 1883, en 8.o).

a

- SIMÓN ABRIL (PEDRO): Biog. V. ABRIL (PEDRO SIMÓN).

SIMÓN BEN JOCAI: Biog. Famoso rabino de Palestina. M. de edad muy avanzada á fines del siglo 11. Discípulo de Akiba, se distinguió por su amor al estudio y por la severidad de su carácter. Cuando, perseguidos por Adriano los judíos, se dió un decreto que les prohibía instituir nuevos rabinos, Simón fué uno de los cinco que, recibiendo en secreto dicha dignidad, conservaron intactas las tradiciones religiosas y legislativas de su pueblo. Los cinco rabinos se establecieron después del año de 140 en Jamnia, donde fundaron una escuela que pronto estuvo floreciente, y donde constituyeron el sanedrín. Toda Palestina reconoció sin esfuerzo su autoridad para el rito y el derecho. Algunos años más tarde, Simón, enviado á Roma, obtuvo del emperador Antonino mayor libertad para sus compatriotas; pero de regreso en Palestina, provocó al cabo de algunos años, por su intolerancia, una persecución general contra los judíos de aquel país. En un coloquio público con dos de sus colegas, que se ha conservado, critica

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amargamente la moralidad de los romanos. Condenado á muerte huyó á un desierto, y reapareció en los comienzos del reinado de Marco Aurelio. El Michna contiene unas 300 decisiones legales que proceden de Simón, á quien erróneamente se atribuía, como demostró Brucker en su Historia de la Filosofía, el libro de Zoar (La Luz).

- SIMÓN DE BOLONIA: Biog. V. AVANZI (SIMÓN).

- SIMÓN DE MONTFORT: Biog. V MONTFORT (SIMÓN).

- SIMÓN DE PESARO: Biog. V. CANTARINI (SIMÓN).

- SIMÓN EL MAGO: Biog. Sectario judío, uno de los fundadores de la Filosofía gnóstica N. en Gitton, lugar del país de Samaria. Era contemporáneo de Jesucristo. Su maestro intelectual era Filón de Alejandría, pero unió á la doctrina de Filón prácticas de teurgia que debían tener más prestigio que las ideas sobre el espíritu grosero de los samaritanos, entre los cuales alcanzó grande influencia. Le llamaron la Virtud de Dios. Había llegado el momento de la predicación evangélica. La fama de los milagros realizados por los Apóstoles alarmó y puso en cuidado á los filósofos samaritanos. Hallábase Felipe en Samaria, en donde predicaba Jesucristo. Grande era la atención con que el pueblo escuchaba sus dis cursos, oyéndole todos con el mismo fervor y viendo los milagros que obraba. Muchos espíritus inmundos salían de los endemoniados dando grandes gritos, y muchos paralíticos y cojos fueron curados, por lo que se llenó de grande alegría aquella ciudad. Anteriormente había ejercitado en ella Simón la magia, engañando á los samaritanos y persuadiéndoles que él era un gran personaje Todos le escuchaban con veneración, y ya hacía mucho tiempo que los traía infatuados con su arte mágica. Luego que hubieron creído la palabra del reino de Dios, que Felipe les anunciaba, hombres y mujeres se hacían bautizar en nombre de Jesucristo. Entonces creyó también el mismo Simón, quien, habiendo sido bautizado, seguía y acompañaba á Felipe. Hallábase Simón atónito y lleno de asombro al ver los milagros y portentos grandísimos que se hacían Sabiendo, pues, los Apóstoles que estaban en Jerusalén, que los samaritanos habían recibido la palabra de Dios, les enviaron á Pedro y á Juan, los cuales en llegando hicieron oración por ellos á fin de que recibiesen el Espíritu Santo, que aún no había descendido sobre ninguno de ellos, pues solamente estaban bautizados en nombre del Señor Jesús. Entonces imponíanles las manos, y luego recibían el Espíritu Santo de un modo sensible, visto lo cual por Simón ofreció dinero á los Apóstoles con objeto de que á quien impusiese las manos recibiera también el Espíritu Santo. Mas Pedro le dijo: «Perezca tu dinero contigo, pues has juzgado que se alcanza. ba por dinero el don de Dios No puedes tú tener parte ni cabida en este ministerio, porque tu corazón no es recto á los ojos de Dios. Por tanto, haz penitencia de esta perversidad tuya y ruega de tal suerte á Dios que te sea perdonado ese desvarío de tu corazón, pues yo te veo lleno de amarguísima hiel y arrastrando la cadena de la iniquidad. A lo que contestó Simón: «Rogad por mí vosotros al Señor, para que no venga sobre mi nada de lo que acabáis de decir.» Simón, sin embargo, hizo la paz con San Pedro, por más que se desconocen los detalles de su reconciliación. Hecho cristiano sólo por interés, no tardó en volver á su anterior estado de mágico, y se consagró, como los Apóstoles, á hacer proselitos. Establecióse en Tiro, en donde compró, al decir de Tertuliano, una cortesana con el mismo di. nero con que había querido comprar el Espíritu Santo. Dicha mujer, instrumento de sus desórdenes, era un apóstol sui generis; se llamaba Elena, y, según Simón, era una nueva encarnación de la esposa de Menelao, causa de la ruina de Troya, haciéndola también pasar por Minerva ó por la madre del Espíritu Santo. En el año IV marchó Simón á Roma, en donde alcanzó un triunfo ruidoso. Parece que la presencia en Roma de San Pedro San Pablo se relacionó con el éxito obtenido por Simón el Mago en aquella ciudad. Dícese que este murió en el año 64 á consecuencia de una caída que sufrió al querer elevarse en los aires en un carro de fuego. Arnobio refiere que sólo se quebró una pierna, pero que de vergüenza se mató arrojándose por

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la ventana de la casa que habitaba. Fué Simón
el Mago el padre de una secta que llegó á perpe-
tuarse hasta el siglo IV, y según algunos autores
hasta el siglo X. Era autor de diversos escritos,
entre otros varios discursos que intituló Contra-
dictorios, una obra denominada Predicación de
San Pablo y un Evangelio llamado Libro de los
cuatro ángulos del mundo.

SIMÓN MACABEO. Biog. V. MACABEO (SI-
MÓN).

Ja que halló su Historia de las Repúblicas italia. nas, la cual puso fin á los apuros económicos del autor, se le instó para que aceptase la plaza de profesor en Ginebra con sueldo fijo; y aunque se negó en un principio, los ruegos de sus compatriotas le obligaron á dar en Ginebra un curso (1811) que contó muchos oyentes, y al cual debemos el libro De la literatura del Mediodía de

Europa (París, 1813, 1819, 1829, 4 vol. en 8.o), que aún hoy se lee con interés. Hizo Sismondi su primera visita á París en 1813. En aquella SIMONDE DE SISMondi (JUAN CARLOS LEO- capital fué bien recibido en todos los salones, NARDO): Biog. Célebre historiador y economis- hasta en los legitimistas, á pesar de su republita. N. en Ginebra á 9 de mayo de 1773. M. en canismo. Pisó de nuevo su patria por los días en la misma ciudad á 25 de junio de 1842 Su fa- que Murat le nombraba historiógrafo de Nápo milia, la de los Sismondi, después de ejercer no les; tradujo en las cartas á su madre, en sus disescasa influencia en la historia de Pisa, se esta- cursos al Consejo y en diferentes proyectos la bleció en el Delfinado, donde abrazó el calvinis- indignación que le causaba el reparto de puemo y cambió su nombre por el de Simond ó Sy- blos en el Congreso de Viena; se trasladó á París mond, pero la revocación del edicto de Nantes en enero de 1815, y á pesar de su radicalismo, la obligó á refugiarse en Ginebra. Allí el abuelo creyendo en la buena fe de Napoleón, hizo la de Juan Carlos transformó su apellido en el de defensa de éste y de la libertad, durante el peSimonde, y el famoso economista objeto de este ríodo de los Cien Días, en una serie de artículos artículo agregó á su nombre patronímico el de publicados en Le Moniteur con el título de ExaSismondi, con el que es generalmente conocido. men de la Constitución francesa (París, 1815, en Juan Carlos recibió una educación esmerada. 8.o). Presentado á Napoleón (3 de mayo), que deEnviado, sin consultar sus gustos, á Lyón, para seaba conocer á su defensor, converso con él una practicar el comercio en la casa del banquero hora, y rehusó (día 4) la dignidad de caballero de Eynard, los sucesos de la Revolución le obliga la Legión de Honor para conservar la independenron á regresar á Ginebra (1792), ciudad de la que cia de sus opiniones. El eclipse inmediato de la huyó (1793) á Inglaterra con sus padres, acusa- libertad le llenó de pesar, que se manifiesta en dos de pertenecer al partido aristocrático. En la su correspondencia y en los fragmentos de su diaGran Bretaña estudió la lengua, la literatura, la rio publicados en 1857. Habiendo ido Sismondi Constitución, las leyes y costumbres inglesas; á Inglaterra para ver al escritor Jacobo Mackinvisitó las prisiones y los mejores establecimientosh, contrajo matrimonio con la cuñada de éste, tos, tomando de todo notas exactas y precisas. llamada Jessie Hallen (19 de abril de 1819). En la Al cabo de dieciocho meses volvió con su familia misma época publicaba en inglés, en la Enciclo á Ginebra para vender (1794) los restos de lo que pedia de Edimburgo, trabajos de Economía políhabía sido una gran fortuna, y en seguida se es- tica, en los que se alejaba de las ideas de Adam tableció en el dominio de Val-Chiusa (Val-Clos), Smith, y que sirvieron de anuncio á las doctrinas en Italia, consagrándose durante cinco años á que expuso en sus Nuevos principios de Economía la lectura de los libros, á las práticas agríco- política (París, 1819 y 1827, 2 vol. en 8.°). En las y al examen de las Constituciones de los pue- esta obra, negación completa de las opiniones blos libres, sin que le apartaran de sus tareas de su juventud, para evitar las crisis económilas persecuciones de la policía austriaca, que le cas proponía la intervención del gobierno, que redujo á prisión en el verano de 1799. De vuelta debe ser el protector del débil contra el fuerte, en Ginebra (1800), publicó en ella el Cuadro de el defensor de aquel que no puede defenderse de la agricultura toscana (1801, en 8.°) y el tra- por sí mismo.» Tal contradicción en el que había tado De la riqueza comercial (1803, 2 vol. en 8.°), proclamado las excelencias de la libertad econóque fué la base de su reputación. Discípulo en- mica, se explica recordando que Sismondi, tusiasta de Adam Smith, combatió á los fisió. amante de la libertad como republicano, la poscratas afirmando que en Economía política el ponía, sin embargo, al principio de humanidad, problema de las riquezas dominaba á todos los sentimiento que fué la verdadera causa del cariño demás, y que los elementos esenciales del pro- que le unió á Channing. Poco después de su cablema eran tres: los capitales, sometidos á leyes samiento marchó Sismondi con su esposa á Giciertas en su circulación y desarrollo; la liber- nebra, y se negó á aceptar las cátedras que se le tad, que de un modo equitativo fija el precio de ofrecían en el Colegio de Francia y en la Sorbolas cosas, incluso los salarios; y los monopolios, na. Compartió el entusiasmo de los liberales de violación del interés de todos en beneficio de Europa por la causa de Italia, de Grecia y de la unos pocos; por esto defendía la libertad comAmérica española; recibió con agrado la noticia pleta de comercio y solicitaba del gobierno fran- de la revolución francesa de julio de 1830, y con cés modificaciones progresivas en el régimen energía se opuso á los radicales ginebrinos que aduanero. Dicha obra le valió la amistad de en 1841 agitaron á su patria. Desde 1817 hasta Nécker, la de madama de Staël y el ofrecimien su muerte, ó sea en un período de más de veinte to de la cátedra de Economía política en Wilna años, trabajó en la Historia de los franceses con 6000 pesetas de sueldo anual. Sismondi re- (París, t. I á XIX, 1821-42, en 8.°; el t. XXX, husó dicho puesto y aceptó el de secretario de íd., 1844, en 8.°, es de Amadeo Renée; la tabla la Cámara de Comercio de su patria, entonces general forma el t. XXXI, 1844, en 8.°). A pedepartamento del Lemán. Ya con el nombre de sar de sus defectos, en esta obra abundan las Sismondi dió á las prensas su Historia de las ideas y los hechos nuevos entonces, los sentiRepúblicas italianas (t. I y II, Zurich, 1807; t. III mientos generosos y las aspiraciones liberales. y IV, íd., 1808; t. V á VIII, París, 1809; t. IX No obstante, la Academia Francesa de Inscripá XVI, íd., 1818, en 8.o; y toda la obra, ídem, ciones negó á dicha Historia (1834) toda recom1840, 10 vol. en 8.o) De esta obra dijo Mignet: pensa, prodigada en cambio por la opinión pú«Sismondi la ha trazado con vasto saber, noble blica. En 1841 recibió Sismondi la cruz de la espíritu, talento vigoroso, no poco arte y mucha Legión de Honor, que no había querido de maelocuencia. Además de exponer los acontecimien nos de Napoleón. Cariñoso en su trato, buen tos, los juzga y se conmueve, sintiendo latir el amigo, indulgente con todos, austero consigo corazón del hombre en las páginas del historia- mismo, dotado de una actividad que sólo se exdor.» Benjamín Constant entró en relaciones tinguió con su vida, sincero en todas ocasiones, con el autor de dicha Historia, aprobada tam- poseyó en grado sumo el amor á la justicia y la bién por Wieland, los dos Schlegel, Müller y Bot- pasión del bien. Había insertado gran número tiger, todo lo cual debió de consolar á Sismondi, de artículos ó de opúsculos en las publicaciones que no había obtenido por su trabajo recompen- de Ginebra tituladas Anales de Legislación, sas oficiales. Poco á poco Juan Carlos llegó á ser Biblioteca Universal y El protestante; en las Atel huésped íntimo de Staël en Coppet. En aquel ti della Accad. italiana; en la Pallas de Weiretiro conoció á Cuvier y Saussure, presentó á mar; en las publicaciones francesas que llevan De Candolle y adquirió miras científicas más ele- los títulos de Biografia Universal, Enciclopedia vadas, á la vez que algo de elegancia en el esti- de las Gentes del Mundo, Revista Enciclopédica, lo. Acompañó á madama Staël en sus dos viajes etc. Además de las citadas, escribió estas obras: por Alemania é Italia durante los años de 1804 De la vida y de los escritos de P. H. Mallet (Giy 1808, y después de larga residencia en Viena nebra, 1807, en 8."); Consideraciones sobre Gineimprimió su Memoria sobre el papel moneda en bra en sus relaciones con Inglaterra y los estados los Estados austriacos y medios de suprimirlo protestantes (Londres, 1814, en 8.°); Sobre las | (Weimar, 1810, en 8.o). Merced á la gran acogi- leyes eventuales (Ginebra, íd., íd., y París, 1815,

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en 8.); Nuevas reflexiones sobre la trata de negros (Ginebra, 1815, en 8.°); Julia Severa, ó el año 492 (París, 1822, 3 vol. en 12.°), novela histórica en la que pinta las costumbres de la Galia en los días de Clodoveo; Consideraciones sobre la guerra actual de los griegos y sobre sus historiadores (íd., 1825, en 8.°); Revista de los progresos de las opiniones religiosas (íd., 1826, en 8.°); Historia del renacimiento de la libertad en Italia, de sus progresos y de su caída (ídem, 1832, 2 vol. en 8.0); De las esperanzas y necesidades de Italia (íd., 1832, en 8.°); Historia de la caida del Imperio romano y de la decadencia de la civilización, 250-1000 (íd., 1835, 2 volúmenes en 8.), antes publicada en inglés en Lardner's Cyclopædia; Estudios sobre las Constituciones de los pueblos libres (íd., 1836, en 8.); Estudios de ciencias sociales (íd., 1836-38, 3 volúmenes en 8.°), reimpresión de la obra anterior y de nuevos estudios sobre Economía política; Resumen de la Historia de los franceses (ídem, 1839, 2 vol. en 8.°). Mucho después de su muerte aparecieron los Fragmentos de su diario y de su correspondencia con mademoiselle de SainteAulaire (íd., 1863, en 8.°), y sus Cartas inédi tas á madama de Albany (íd., 1864, en 8.°). Sismondi, si se exceptúan las ocasiones más arriba citadas, escribió siempre en francés. He aquí los títulos de las versiones castellanas de algunas de sus obras: Estudios sobre las Constituciones de los pueblos libres. Traducidos al castellano por D. León José Serrano y D. Felipe Picón Garcia, Bachilleres en Derecho (en 4.°); Nuevos principios de Economía política, ó de la riqueza en sus relaciones con la población (Granada, 1834, 2 t. en 4.°); Historia de la literatura española desde mediados del siglo XII hasta nuestros días, dividido en lecciones. Traducida y completada por D. José Lorenzo Figueroa y don José Amador de los Ríos (Sevilla, 1841, 2 t. en 4.): sospechamos que esta traducción es el arreglo ampliado de una parte De la literatura del Mediodía de Europa.

SIMONDI: Geog. ant. Uno de los nombres de la isla de Ceilán.

SIMONES (Los): Geog. Caserío del ayunt. de Albox, p. j. de Huércal-Overa, prov. de Almería; 150 habits.

SIMONET (FRANCISCO JAVIER): Biog. Arabista español contemporáneo. N. en Málaga en 1829. En el Seminario Conciliar de aquella ciudad estudió Filosofía y Sagrada Teología, pasando luego á Madrid, en cuya Universidad cursó las Facultades de Derecho y Filosofía y Letras. Bajo el magisterio del célebre orientalista Serafín Estébanez Calderón estudió la lengua árabe, y la cultivó con gran empeño, obteniendo por oposición (1862) la cátedra de dicho idioma en la Universidad de Granada, cátedra que continúa desempeñando (septiembre de 1896). Ha publicado muchos escritos literarios, religiosos y aun políticos, mostrándose en ellos ferviente católico y consecuente tradicionalista. Los principales escritos suyos de que tenemos noticia son: Leyendas históricas árabes (Madrid, 1858, en 4.° menor); Descripción del reino de Granada, sacado de los autores árabes (Madrid, 1861, en 4.° menor; 2.a edic. corregida y aumentada, Granada 1872); Recuerdos históricos y poéticos de Toledo, publicado en la Crónica Española de Ambos Mundos (Madrid, 1810); Los hijos de Witiza, leyenda histórica del siglo VIII, publicada en El Siglo Futuro, diario madrileño (1883 y 1884); Glosario de voces ibéricas y latinas usadas entre los mozárabes, precedido de un estudio sobre el dialecto hispano-mozárabe, obra premiada en público certamen de la Real Academia Española y publicado á sus expensas (Madrid, 1889, en 4. mayor); El concilio III de Toledo, base de la nacionalidad y civilización española, edición poliglota en latín, vascuence, árabe, castellano, catalán, gallego y portugués, precedula de un prólogo por don F. J. Simonet y un estudio histórico por el R. P. D. Juan Antonio Zugasti, de la Sociedad de Jesús (íd., 1891, en 4.° mayor). De estas obras, la más importante es el Glosario de voces ibéricas y latinas. Además ha escrito una extensa Historia de los mozárabes de España, premiada hace largo tiempo por la Real Academia de la Historia, y que parece próxima á publicarse. El Siglo Futu ro ha dado, en octubre de 1893 y en julio de 1895, algunos fragmentos ó extractos de esta obra. Simonet es hoy decano de la Facultad de

Filosofía y Letras de Granada, é individuo corespondiente de la Real Academia de la Historia.

--SIMONET (ENRIQUE): Biog. Pintor español contemporáneo. N. en Valencia hacia 1863. Hijo de una familia malagueña en la que abundan las aptitudes intelectuales, comenzó sus estudios en

la Escuela de Bellas Artes de la ciudad del Tu

ria; y aunque sus padres quisieron dedicarle á la Iglesia, la vocación artística de Enrique triunfó de todos los obstáculos que se le opusieron. Continuó en Málaga su educación artística bajo la dirección de Bernardo Ferrándiz, y transcurrido algún tiempo se trasladó á Roma á expensas de su padre. Allí pintó La decapitación de San Pablo, cuadro de gran mérito que le dió mucha reputación. De regreso en Málaga, ganó poco después, por oposición, una plaza de pensionado en Roma. Su primer envío de pensionado desde la capital de Italia fué el hermoso cuadro de El corazón, estudio anatómico y filosófico muy notable. Luego hizo una admirable copia de los frescos de Pompeya, y más tarde pintó otro cuadro: Flévit super illam, que en la Exposición Internacional de Madrid le valió (1892) una primera medalla, y que también fué premiado en Chicago. De Alemania le hicieron ventajosas proposiciones para la compra de dicha obra. Excelente dibujante, fué á fines de 1893 y en los comienzos de 1894, en Marruecos, corresponsal artístico de La Ilustración Española y Americana, revista madrileña en la que aparecieron har tas pruebas de sus sobresalientes cualidades. Su citado cuadro de La decapitación de San Pablo figuró en Madrid en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887, tiempo en el que ya los periódicos de Valencia habian tributado muchos elogios á sus obras, especialmente á sus paisajes. Antes de pintar el cuadro que tituló Flévit súper illam, trabajado en Roma, hizo un viaje á Tierra Santa y visitó los lugares recorridos por Jesucristo. Allí estudió tipos, luz y ambiente, y á su estudio de Roma llevó gran copia de materiales para la más exacta reproducción del hecho que deseaba representar en el lienzo. En diciembre de 1892 estuvo gravemente enfermo á consecuencia de una pulmonía. A la Exposición del Círculo de Bellas Artes de Madrid, verificada en 1894, llevó un paisaje titulado Un voto. De esta obra dijo Balsa de la Vega: «Las piedras parecen de lava, el cielo caliginoso, y á pesar de ser la hora del crepúsculo tiene tonos de acero incandescente; hace allí un calor mortal. No sé por qué miro con angustia ese paisaje, místico, hondamente místico, pero que parece como si la vida hubiese huído de él.»

SIMONETTA (FRANCISCO): Biog. Político italiano. N. en Caccuti (Calabria) en 1410. M. en Pavía en 1480. Aunque se mostró sumamente adicto de María Sforza y de su hijo Juan Galeazo,

perdió la confianza de la regente Bona de Saboya y fué aprisionado y decapitado á consecuencia de las intrigas de Ludovico el Moro.

SIMONÍA (del lat. simonia; de Simón el Mago, que quiso comprar de san Pedro el don de conferir el Espíritu Santo): f. Compra ó venta deliberada de cosas espirituales ó que dependen de ellas.

castigó con severidad todos los demás excesos de los clérigos, y principalmente la SIMONÍA y deshonestidad. GONZALO DE ILLESCAS.

Pecó Esaú en vender la herencia de primogénito, porque era el derecho que tenian al sacerdocio, que iba entonces por los mayorazgos;

y así, cometió SIMONÍA.

MALÓN DE CHAIDE.

- SIMONÍA: Dro. can. Trae la palabra simonía su origen de Simón Mago, que propuso á los Apóstoles le vendiesen por dinero los dones del Espíritu Santo. Obtulit eis pecuniam dicens: Date et mihi hanc potestatem, ut cuicumque imposuero manus, accipiat Spiritum Sanctum (Act. Apóstóles, c. VIII). El profeta Balaam y Giezi, esclavo de Elíseo, habían ya presentado en la antigua ley dos célebres ejemplos de simonía; mas según observación de los doctores, no habían hecho los sacramentos y dones del Espíritu Santo objeto de su codicia como Simon, por lo que el nombre simonía ha tomado su denominación de este último más bien que de los otros. Al determinar lo concerniente á la simonía, nos atendremos á la exposición de Golmayo.

La simonía, ó sea la deliberada voluntad de comprar ó vender por un precio temporal alguna cosa espiritual ó aneja á cosa espiritual, es una especie de sacrilegio que detestan con las más duras calificaciones los sagrados Canones, llamándole maldad execrable y peste que por su mag

nitud excede á todas las demás enfermedades. En la simonía la voluntad se toma por el acto de la voluntad, es decir, el efecto por la causa, y se dice deliberada para excluir los movimientos que no son enteramente premeditados. Bajo las palabras compra y venta se entiende todo contrato oneroso y cualquier pacto expreso ó tácito. Tambien bajo la palabra precio se comprende, no solamente el dinero, sino todo lo que por cualquier concepto tiene estimación ó nos puede ser de alguna utilidad, porque siempre resulta que de una manera ú otra las cosas espirituales son objeto de comercio, y no se dispensan según los preceptos evangélicos y disposiciones de la Iglesia.

Para que haya contrato de compra y venta se requiere necesariamente que el precio consista en dinero: in numerata pecunia; en la simonía no sucede lo mismo, porque además del precio consistente en dinero ó en algún otro objeto que tenga para el hombre un valor cualquiera, hay el favor y los obsequios indebidos. Esta distinción, que ha sido recibida en las escuelas y en el foro, fué establecida por San Gregorio el Grande en los siguientes términos: quia aliud est munus ab obsequio, aliud munus á manu, aliud munus á lingua. Munus quidem ab obsequio est subjectivo indebite impensa. Munus á manu pecunia est. Munus á lingua favor. Por el munus ab obsequio se comete simonía cuando se hace un servicio temporal para obtener una cosa espiritual, como ser administrador, por ejemplo, desempeñar cualquiera de los cargos que suelen ser retribuídos. Munu á manus es el dinero, como hemos dicho arriba, ó cualquiera de las cosas que están en el comercio de los hombres, para lo cual no es necesario que de hecho se entregue, si no que basta la promesa de dar, perdonar la deuda, aumentar los frutos de una pensión, etc. Hay munus á lingua cuando se confiere el beneficio ó la cosa espiritual, no por los méritos del sujeto, sino por los ruegos ó recomendación de personas extrañas.

Las cosas cuya venta ó concesión por precio constituye la simonía son espirituales ó anejas á cosas espirituales. Se entiende por cosas espiri tuales en general aquellas que han sido establecidas por Dios para la utilidad de su Iglesia y salvación de las almas, ó que han sido establecidas por la misma Iglesia para realizar los fines de la voluntad divina. Particularizando estas ideas, podemos distinguir las cosas espirituales en tres clases: la primera secundum essentiam, como los dones del Espíritu Santo, la potestad de jurisdicción y el carácter y potestad de orden; la segunda secundum causam, como los sacramentos que son causa de la gracia, y á la cual puede referirse el sacrificio de la Misa, los Sacramentales, el Sagrado Crisma, etc.; y secundum effectum, como administrar los sacramentos, dispensar y conmutar votos y cosas semejantes. Se dicen cosas anejas á las espirituales aquellas que tienen con ellas conexión, la cual puede también ser de tres maneras, á saber: antecedenter, concomitanter y consequenter. Antecedenter, porque se considera como causa aquella á que va anejo: como los vasos y vestidos sagrados, la bendición y con. sagración de los templos y todas las demás cosas que se refieren al sacrificio de la Misa. Lo mismo sucede con el derecho de patronato como acto previo á la colación de beneficios, y con el derecho de sepultura, por el cual se siguen muchos espirituales instituídos por Cristo. Concomitanter, como el trabajo que se pone en la distribución de las cosas espirituales, como oir confesiones, predicar y celebrar el Sacrificio. Y consequenter porque depende de cosa espiritual y se considera como un efecto respecto á su causa, como son los beneficios eclesiásticos que suponen un oficio divino por el cual se dan.

La simonía se divide por razón de la ley prohibitiva en simonía de derecho divino y simonía de derecho eclesiástico, y por razón de los que la cometen en mental, convencional y real. Esta última se subdivide después en convencional expresa, tácita y confulencial. La simonía de derecho divino es la que tiene lugar en las cosas meramente sagradas y espirituales por su naturaleza, como los Sacramentos; de derecho eclesiástico la que no tiene más fundamento que la ley ecle siástica, que las ha colocado entre las espiritua

les por razón de bien público eclesiástico. Simonía mental es un propósito interior por el cual, confiriendo á otro alguna cosa espiritual, intenta volverle alguna cosa temporal, ó al contrario, como si prestando dinero á algún patrono ó haciéndole algún servicio intenta el sujeto obtener la presentación para un beneficio. Simonía convencional es aquella en que ha intervenido pacto expreso ó tácito, pero sin haberse seguido la entrega al menos por ambas partes. Si no se ha procedido á la entrega por ninguna de ellas la simonía es puramente convencional; si, por el contrario, alguno de ellos la ha verificado, la simonía se llama convencional mixta. Simonía real es la que se ha completado por ambas partes, confiriendo una el beneficio y entregando otra el precio, bastando para esto que se entregue parte de la cantidad. La simonía real expresa es la que indica la misma palabra; la tácita se comete cuando un prelado á quien compete, por ejemplo, la confirmación de los elegidos, dilata el hacerlo de intento hasta que consiga alguna ventaja temporal. La confidencial se contrae cuando alguno confiere un beneficio ó hace la presentación para él, no para que le sirva perpetuamente, sino con el fin de que lo resigne después de cierto tiempo, cuando un tercero, por ejemplo, haya cumplido la edad para poderlo obtener, ó haya adquirido algún título ó cualidad que antes le faltase. También es confidencial si se da ó se acepta un beneficio con la obligación de dejar á favor del colador ó de otra persona parte de los frutos.

Para que haya simonía no se requiere la complicidad del que recibe la cosa espiritual; basta que la haya entre el que la da y un tercero, de manera que si los padres, amigos ó parientes, consiguen su beneficio por dinero, se comete simonía, aunque lo ignore el beneficiado y sea además persona digna. Porque siempre resulta que se comercia con las cosas sagradas ó espirituales y que ha mediado precio para su concesión; y aunque el ignorante no incurra en las penas canónicas, la elección, colación ó presentación no deja de ser nula ipso jure, y el beneficiado no adquiere ninguna clase de derechos sobre aquel beneficio.

Este rigor de las leyes para cortar en su raíz el vicio de simonía no puede llevarse hasta el punto de proteger el fraude y la mala fe; por eso si alguno da dinero con intención de perjudicar al que ha de ser elegido ó presentado para un beneficio, prelacía ó cargo eclesiástico, el acto se sostiene como válido, sin perjuicio de castigar á los causantes como reos de simonía.

La inclinación natural de eludir la sanción de las penas, y el vicio de la avaricia que más ó menos se ha dejado sentir individualmente en todos los tiempos, ha sugerido á los simoníacos varios pretextos, con los cuales han tratado de paliar la simonía. Este vicio se generalizó de una manera lamentable durante los desórdenes del régimen feudal, no para comprar la facilidad de dar el Espíritu Santo por la imposición de manos, como intentó Simón Mago, sino para recibir las órdenes ó adquirir beneficios, prelacías y demás cargos eclesiásticos. Uno de los paliativos es la piedad, la cual no se ejerce, dicen, sino con bienes temporales, los cuales pueden destinarse á dar limosnas y otros usos piadosos; pero no debe perderse de vista que el buen uso que se haga de los bienes no quita el vicio de su mal origen. Otro de los pretextos es afirmar que no se da dinero como precio de la cosa espiritual, que es lo que constituye la simonía, sino para mover el ánimo del que la ha de dar, y como una muestra anticipada de agradecimiento. También distinguen entre el oficio ó beneficio sagrado que ejercen los favorecidos, y los frutos ó emolumentos que van anejos como consecuencia de su servicio, y pretenden eximirse de la simonía diciendo que solamente se da el dinero en consideración á las temporalidades. Estos y otros paliati vos no pasan de ser invenciones más o menos ingeniosas que no pueden conciliarse con la sana doctrina, porque no es posible separar arbitrariamente lo espiritual de lo temporal, y porque, si se mirasen así las cosas, apenas si se encontraría un caso en el cual se cometa la simonía, pues el que comprase el Sagrado Crisma diría que sólo trataba de comprar el aceite común, en la sepultura eclesiástica el sitio ó solar, y hasta en la Eucaristía aparentaría el simoníaco no comprar más que las especies eucarísticas.

Entre los paliativos de la simonía se cuenta el

de redimir la vejación, y consiste en remover por dinero los obstáculos que se presentan á la consecución de un beneficio, ó á la elección, presentación ó cualquier acto por el cual se trate de conferir la jurisdicción ó ministerio sagrado. Para esto se ha de distinguir si el que pone el impedimento tiene ó no alguna intervención en la colación de la cosa espiritual, y si el que trata de redimir la vejación ha tomado ya la posesión tratándose de un beneficio. Si el que pone el impedimento tiene intervención en la colación se comete simonía porque media precio, y lo que se llama redimir la vejación no es más que un pretexto para cubrirla. Puede servir de ejemplo el caso de que se habla en el cap. 23 de Simon., según el cual fué elegido uno arzobispo de Turín por la mayor parte de los canónigos, y habiendo dado dinero un amigo al jefe de la minoría que se había opuesto, declaró Lucio III que debía renunciar porque había mediado simonía. Lo mismo sucede si en un beneficio litigioso se da dinero al contrario para que se retire del juicio, ó para que no se presente á litigar, porque este género de transacciones está prohibido terminantemente por los cánones. El único caso en que hay verdadera vejación, que puede redimirse por dinero sin nota de simonía, es cuando habiendo tomado alguno posesión del beneficio intenta otro moverle pleito sin tener derecho y con el solo objeto acaso de incomodarle, porque para la adquisición de la cosa espiritual en pleno derecho no ha intervenido precio, y se concibe bien la redención de la vejación para continuar en la posesión de su beneficio legítimamente adquirido.

El principio general al tratar de la dispensa ción de las cosas espirituales es que éstas se han de conferir gratuitamente, según el precepto de Jesucristo gratis accepistis, gratis date. Pero como la aplicación constante del principio podría traer graves inconvenientes, se han admitido en la práctica dos excepciones, á saber: que se puede llevar dinero en todos los casos en que esto sea permitido por ley ó costumbre; no siendo así, se incurre en las penas canónicas sobre simonía. Consiguiente á esto, pueden los párrocos exigir los derechos de arancel por la administración de ciertos sacramentos, funerales, sepultura eclesiástica y otros actos de su ministerio, pero tienen obligación de dispensar todas las cosas gratuitamente á los pobres, han de procurar no incurrir en la detestable nota de avaricia, y no les es lícito negarse en ningún caso á cumplir con su ministerio bajo pretexto de deudas ó denega ción de derechos, que podrán exigir después por la vías legales. También puede llevarse estipendio por el sacrificio de la Misa con arreglo á la tasa sinodal, pero teniendo presente que no se ha de mirar el estipendio, en este y en los demás casos, como recompensa del trabajo, sino como medio de sustentación, lo cual tiene lugar por costumbre, según la opinión común de los doctores, aun respecto de los clérigos ricos. Lo mismo sucede por la recitación de ciertas preces, dispensas de ley, relajación de votos y demás actos de jurisdicción, todos los cuales, aunque por su naturaleza sean materia de simonía, dejan de serlo en cuanto llegan á estar autorizados por la ley ó la costumbre Lo mismo podemos decir de la profesión religiosa, la cual debe hacerse gratuitamente, pero no se opone á esta doctrina la práctica recibida de dar las religiosas que han de profesar una cantidad con el nombre de dote, la que no tiene otro objeto que asegurar sus ali

mentos.

Las cosas sagradas y espirituales deben ser consideradas como viles á los ojos de aquellos que juzgan pueden ser adquiridas por otras temporales. Esta idea envuelve la de suponer que los dones espirituales están en la potestad y comercio de los hombres, en vez de mirarlos como dependientes de la sola gracia y voluntad de Dios. Tan detestable doctrina se opone, por otra parte, al precepto que dió Jesucristo á los Apóstoles cuando les habló de la dispensación de sus dones: Gratis accepistis, gratis date. Además de estas consideraciones, la gravedad del delito de simonía se ha de regular por la gravedad y trascendencia de los males que su perpetración puede acarrear á la Iglesia. Estos males, que pueden llegar á ser incalculables, en perjuicio de la moral y de la disciplina, se reducen, por de pronto, á que se prescinde de la vocación de los ministros del altar; se desatienden los méritos y virtudes de las órdenes, y porque se confieren los be

neficios eclesiáticos, y hasta las prelacías, á personas indignas que no sabrán conceder, y menos desempeñar, los elevados deberes del sacerdocio cristiano.

Contra la simonía mental no hay establecida ninguna pena en el Derecho, porque no sale de la esfera de los pecados, y éstos únicamente están sujetos á la expiación por la penitencia en el fuero interno. En cuanto á la simonía convencional, afirman los doctores que no hay ninguna pena en que se incurra ipso jure, porque los cánones, que establecen penas contra los simonía. cos, no hablan de sola la convención, sino de la exacción real, pero puede el Juez castigar á los reos con una pena arbitraria. Es también opinión de muchos que no se incurre tampoco en las penas del Derecho si la simonía es mixta, porque es preciso, según ellos, que se haya completado por ambas partes, dando y recibiendo recíprocamente la cosa espiritual y temporal. Las penas establecidas contra los simoníacos por el Dere. cho canónico nuevo son: 1.a La excomunión latæ sententic reservada al romano Pontífice, en la cual incurren en la ordenación el ordenante y el ordenado; en la colación de beneficios y cargos espirituales los que eligen, presentan ó institu yen, los elegidos presentados é instituídos y los interventores y procuradores del pacto simoníaco; en la profesión religiosa los que dan y reciben la profesión y el precio. La 2. pena es la suspensión en el ordenado del orden recibido, y en el ordenante de la colación de órdenes perpetuamente hasta de la primera tonsura, del ejercicio de los pontificales y de la entrada en la iglesia. La 3. en los beneficios la nulidad de todos los actos, tales como la elección, presentación, colación, renuncia, etc., haciéndose inhábil el así presentado ó provisto, no sólo para obtener aquel beneficio, sino cualquiera otro. 4.a La irregularidad para órdenes, beneficios y cargos eclesiásticos. 5.a La obligación de restituir todos los frutos provenientes de los beneficios.

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Por la simonía confidencial se incurre en las penas establecidas por las constituciones Romá num Pontificem de Pío IV é Intolerábilis de Pío V, y son: 1. Se anula la colación simoníaca y se reserva aquel beneficio á la colación pontificia. 2. El simoníaco se hace inhábil, no sólo para obtener después aquel beneficio, sino que además es privado de los beneficios obtenidos legítimamente antes de la simonía, cuya priva ción, según los intérpretes, no se ha de entender ipso jure, sino por sentencia judicial. 3. A los obispos y superiores que cometan esta simonía se les priva de la entrada en la iglesia. 4. Que para incurrir en estas penas no es necesario que el contrato se haya cumplido por ambas partes, porque se refiere á diversos tiempos, por lo cual bastará que el obispo haya conferido el beneficio y el beneficiado lo haya recibido, con el pacto, verbigracia, de renunciarlo después de cinco años. Debemos advertir que la reserva á que se refiere el número 1.° no tiene lugar en España después del concordato de 1753.

SIMONÍACAMENTE: adv. m. Con simonía. SIMONÍACO, CA (del lat. simoniăcus): adj. Perteneciente á la simonía.

... queda tan maldito el dinero de simonia, que hasta el dia de hoy nunca se ha visto bien logrado el de los SIMONÍACOS, por más rentas que tengan. COVARRUBIAS. porque no fué en casa de Caifás SIMOFR. HORTENSIO PARAVICINO.

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NÍACO.

- SIMONÍACO: Que la comete. U. t. c. s. SIMONIÁTICO, CA: adj. SIMONÍACO. U. t. c. s. SIMÓNIDES DE AMORGOS: Biog. Poeta griego, hijo de Crines. N. en Samos. Vivía en el siglo VII antes de J. C. Llevó una colonia á la isla de Amorgos (una de las Cícladas), en la que fundó tres ciudades: Minoa, Egialo y Arcesine, estableciendo su residencia en la última. Contemporáneo de Arquíloco, aunque más joven, compuso, á imitación de él, versos yambicos, y en esta medida hizo el poema histórico sobre la isla de Samos. Suidas, á quien debemos algunos detalles de Simónides de Amorgos, le ha confundido con Simmias de Rodas, y muchos otros es critores le han confundido también con su homónimo Simónides de Ceos, que vivió un siglo después de él. Se conservan algunos fragmentos de

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